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Capítulo 9 – KX – Examen Guardián (2)

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Ya frente a los bosques de las islas se reúnen todos los examinados y su titular.

—Muy bien, la última prueba consistirá en una sola cosa: sobrevivir—dice el examinador Rinntarou.

El ambiente cambia cuando escuchan eso.

—Este helicóptero los llevara al centro de esta isla. En ese interior no hay nada que sea bonito, existen bestias salvajes que nunca vieron en su vida, e incluso hay uno que otro Aria—dice Rinntarou.

—¿Aria?—pregunta Kei.

—Si están al tanto, sabrán que existen unas mutaciones por culpa de una enfermedad que están causando problemas en el mundo, experimentos de laboratorio, esos son los Arias—responde Rinntarou.

—Sí, ya se me vino a la cabeza. Hay muchas noticias de esa enfermedad—dice Kei.

—Ja, ahora si podés saber lo que te atacó aquella noche Kei—dice Mokuro.

—Espero que no le tengas miedo, maldito—dice Kei.

—¿Fuiste atacado por uno?—pregunta Law.

—Sí, hace ya varios meses—responde Kei.

—Se les entregará un poco de provisiones en una mochila, consiste en que deben sobrevivir dos semanas dentro de esta isla, si lo logran pasan la prueba—

—Bueno, no es la gran cosa—dice uno de los participantes.

Rinntarou ríe levemente pero de forma macabra, antes de decirles lo que les espera.

—¿Realmente crees eso?—dice Rinntarou.—Ahora les diré… que sólo 10 de todos los participantes pueden pasar, el resto no. Así que está más que claro. En la isla no hay reglas, es un vale todo—

—¿Qué? ¡Eso no tiene ningún sentido!—gritan Kei y Law.

Akina presiona con fuerza sus dientas por su enojo. Pero, Rinntarou les contesta claramente y en voz alta.

—No admitimos seres débiles, cuando sean guardianes sus vidas estarán en riesgo constantemente. El mundo no es un juego como creen, hay cosas realmente peligrosas, devastadoras. Además, no son solo animales o monstruos, sino los mismo humanos son peores para ustedes—explica Rinntarou.—
En este lugar se les mostrara un poco, de cómo sobrepasaran los problemas que se les entrometa en su camino y algo más, entenderán que es perder a alguien. Recuerden que una vez que son guardianes, cualquiera puede morir en cualquier momento—explica Rinntarou.

—Bueno… ahora esto cambio de rumbo totalmente, a diferencia de lo que me imaginaba…—dice Mokuro seriamente.

—Eso no es nada justo… Demostraremos que vamos a llegar los cuatro sin matar—dice Kei.

—Que cruel que es este mundo…pero bueno, es lo que elegí…—dice Akina.

—Si se informaron bien ya deberían saberlo…—dice Law.

—El que se quiere retirar ahora, hágalo, nadie se los impide, el resto suba al helicóptero—

Muchos tienen un rostro que demuestra escalofríos… otros directamente se retiran, 5 para ser exacto, dejando solo 25 participantes. Akina levanta la mano.

—Pero si solo podemos pasar bien. ¿Cuál es el objetivo de sobrevivir solamente? ¿Qué pasa si sobrevive más de diez?—pregunta la muchacha.—Debería haber otro objetivo más que la supervivencia—

Un tipo de anteojos oscuros contempla atentamente lo que están hablando y explicando. A él se le acerca un tipo con el jopo levantado hacia adelante. Le dice algo en la oreja.

—Ustedes sabrán, niña. En la isla no hay reglas—dice Rinntarou subiendo los hombros.

A Kei se le viene aquella voz extraña que escuchó anteriormente, esa que le dijo que iba a matar a muchas personas.

—¡No mataré a nadie!—grita Kei.

—Parece que una vez que bajemos quedaremos solo nosotros cuatro muchachos… el resto somos rivales…—comenta Law.

—Hay que estar atentos en todo momento—dice Kei sensanto.

—A esto se refería el viejo una vez—dice Akina.

—Debemos organizarnos cuando comience la prueba, cualquiera puede atacarnos en cualquier momento—dice Mokuro.—Kei, ten cuidado, pueden haber más personas como aquel tipo que te pidió la espada antes del examen—

—Sí, no te preocupes, Mokuro—comenta Kei.

—Tengo miedo…—dice Akina.

—Mientras estemos nosotros no te pasara nada Aki— dice Kei.

Akina sonríe.

—Gracias—contesta Akina.

—Por más que este en juego nuestras vidas, eso me pone de puntas, ya tengo ganas de llegar—dice Law.

—Qué genial que… no hayamos dudado en entrar—dice Mokuro.

“Espero logren entender que no tienen que matar a nadie… si aprobaron el examen entenderán que no tiene sentido lo que les dije. Solo quiero saber quiénes son realmente los indicados para llevar un título Guardián. Pero tampoco se dejen matar. solo así demostrarán ser fuertes”, piensa Rinntarou cruzándose de brazos. “Siempre estuve en desacuerdo con la supervivencia del más fuerte… se han registrado muchos casos de asesinatos por este examen. Sin embargo por eso el Comandante pide una autorización de principio”

#

El helicóptero sobrevuela un bosque. Tras pasar un par de minutos, el helicóptero baja una escalera, y reparte en distintos lugares del centro de la isla a los examinado de a grupos de 5 o menos.

Kei baja primero, sigue Akina, sigue Law y por último Mokuro.

—Será mejor que en ningún momento se te ocurra mirar para arriba—le dice Akina a Kei.

—¿Qué?—dice Kei mientras mira para arriba.

Akina se sonroja y patea a Kei en la cara. Kei se resbala pero logra sostenerse con una mano.

—¡Ah!—grita Kei.

—Te pasa por pervertido—dice Akina.

La capacidad física de Kei aún no es suficiente y cede, cae.

—¡KEI!—grita Akina.

Akina comienza a bajar con mayor velocidad la escalera.

—¡Akina haz algo!—grita Mokuro.

Kei se impacta con los árboles y queda entrelazado con sus ramas.

—¡Aaaaaah!—grita del dolor Kei.

Akina aun preocupada, estando a 12 metros del suelo salta desde la escalera.

—¿Qué hace?—pregunta Law.

—Mejor sigamos bajando—dice Mokuro.

Akina al caer, se agarra de una gruesa rama de un árbol, con su impulso salta sobre otra de las ramas y desde ésta salta al suelo, cayendo de puntas de pie y con una mano.

—¡Kei! ¿Dónde estás?—pregunta Akina.

—Aquí entre los árboles…—dice Kei con los ojos entre cerrados y apretando los dientes.

Akina sube árbol en que se encuentra a penas lo escucha.

—Hola… Akina…—dice Kei.

—Ngh…—expresa Akina y lo golpea.—¡No hagas que me preocupe, idiota!

Akina ayuda a Kei a bajar, y repentinamente cae desde un salto Mokuro y Law.

—¿Te encuentras bien, Kei?—pregunta Mokuro.

—Si… pero creo que tengo roto un par de huesos…—dice Kei.

—Maldición, Akina—dice Mokuro.

—P-perdón… no…—intenta hablar Akina.

—Tranquilo Mokuro, estoy vivo… es lo que importa—dice Kei.

—Esto nos retrasa demasiado, tenemos que decidir—dice Law.

Pero en ese momento se puede ver el aura de la Sombra de los dioses, Kei abre completamente sus ojos al sentir el aura de su arma.

—¿Qué sucede?—pregunta Law.— ¿Qué cosa es esa?

—Es una espada legendaria, o algo así nos dijo nuestro maestro—responde Mokuro.

—Genial…—comenta Law.

—Kei, ¿Estas bien? Respóndeme—dice Akina.

Kei se relaja en ese momento, el dolor se transforma en placer… las pequeñas fracturas de sus huesos se vuelven a sellar… Su cuerpo se vuelve ligero y no hay dolor.

—¿Eh?, estoy curado… estoy curado—dice Kei.

Akina lo mira, Law también pero con admiración y Mokuro se ríe.

—Estoy realmente sorprendido…—dice Law desconcertado.

—El anciano tenía razón con respecto a la regeneración…—comenta Mokuro.

Law lo mira de reojo.

—Jajaja, me encanta como Akina se altera cuando te pasa algo malo, jajaja—dice Mokuro mientras ríe.

Akina golpea a Mokuro en la cabeza.

—¡Cállate!—dice Akina.

—¡Auch! ¿Era necesario?—pregunta Mokuro.

—Si—responde Akina.

Kei se levanta y da uno que otro salto. Es genial, me recupero muy rápido.

—¿Me prestas esa espada, Kei? Quiero verla—pregunta Law.

Kei le entrega la espada y él la toma.

—Eh… ¿Y qué es lo especial?—dice Law mientras desenfunda la espada y da un corte a uno de los árboles.

La espada golpea al árbol pero no lo corta, ni siquiera rompe algo de la madera.

—No tiene filo y no es fuerte para los golpes, es inútil—dice Law.

—Eso se debe a que solo el elegido puede usarlo—dice Kei.

—¿Elegido?—pregunta Law.

—Sí, el maestro dijo que la espada elige a su usuario y solo él puede usarla—dice Kei.

—Es un artefacto bastante misterioso—dice Law.

—¿Qué tal si mejor comenzamos a movernos?—aconseja Mokuro.

—Dale, no es mala idea, cualquiera pudo haber visto nuestra posición y venir hacia la zona—dice Law.

—Akina, ¿Puedes llevar la mochila?—pregunta Mokuro.

—Sí, no hay problema, dámela—responde Akina.

Akina toma la mochila y se la pone, sonríe alegremente. Los cuatro caminan por los interiores de la selva que se encuentran, siempre precavidos de lo que les puede pasar.

—Por lo que me marca el libro, hacia el norte se encuentra un manantial ¿Qué tal si nos dirigimos hacia ahí? Nos servirá para obtener agua—sugiere Mokuro.

—Lo dudo, entre las provisiones tan solo hay una botella de agua, tenemos que arreglarnos con eso, estoy seguro que ese manantial debe estar envenenado o algo por el estilo—dice Law.

—Está lleno de trampas para poder matarnos, ¿realmente es tan peligrosa la vida de un Guardián?—se pregunta Akina.

—No lo sé, pero con este examen solo llegaremos a ser rango C, ¿Que nos espera luego?—dice Kei.

—¿Con miedo Kei?—dice Law.

—Ha, me hubiese retirado desde un principio si fuese así, Law—dice Kei.

Law sonríe y continúan su camino.

—Lo más tramposo de este examen es que anteriormente estuvimos leyendo bibliografía de tendencia filantrópica, ¿no lo creen? Todo apunta a salvar a la humanidad en su conjunto o ayudarla a avanzar; como nuevas tierras y esas cosas—comenta Mokuro.

—Los Guardianes tenemos que proteger a los humanos, ¿no?—agrega Akina.

—Justamente, ¿no será que esta isla además es un filtro?—pregunta Mokuro.

—¡Genio! Eso es algo que muchos saben. Por eso no muchos vienen a seguir el examen de Guardián—dice Law.—En los países más avanzados la gente prefiere deleitarse en sus hogares con labores más sencillos y pocos riesgosos, que les gusten de paso. Es en los países más pobres como el mío donde se forman los guerreros más fuertes—

—¿Estás diciendo que el primer mundo es de maricas?—pregunta Kei.

—No necesariamente. Pero hay estadísticas que dicen que la mayoría de los rendidores provienen de Hispanoamérica o Cartago—informa Law.

—Es verdad. Lo mejor será mantenernos alejados de los demás… en cualquier momento nos pueden tender una trampa—deduce Mokuro.

Se puede escuchar unos gritos.

—¿Escuchan eso?—pregunta Mokuro.

—Sí, proviene de aquella dirección—dice Law mientras apunta a las dos en punto.

Kei corre hacia la dirección que marcó Law.

—¿Qué haces, Kei?—dice Akina.

Mokuro y Law corren tras él.

—¡Espera, Kei, es peligroso, puede ser una trampa!—exclama Mokuro.

Kei sigue corriendo mientras con su espada abre camino entre las plantas y las ramas de los árboles. Llega a un acantilado del cual no se percata, pisa en el aire y cae.

—¡Ah!—grita Kei al caer.

—¡Kei! Es un imbécil—dice Mokuro.

Akina salta al acantilado en busca de Kei. Con sus pies se desliza en manera transversal como desciende la tierra.

—Oye Mokuro vamos a seguirla—dice Law mientras salta también.

—Huh, ¿En que terminamos?—dice Mokuro y mientras salta tras Law.

Kei rueda y choca contra una planta. Se para.

—Rayos. ¿Eh?—expresa Kei mientras siente que hay algo más.

Una raíz gigante, del tamaño de un pequeño árbol, sale desde la tierra y se aparece a las espaldas de Kei.

En ese pequeño tiempo, la actitud de Kei no es la misma, una personalidad distinta es la que actuó por él.

Akina llegua al escenario.

—¿Estas bien?—pregunta.

—Sí, muchas gracias, hah…hah…—agradece Kei mientras suspira exaltado.

—¡Auxilio! ¡Ayuda!—se escucha el grito de un ser masculino.

—¡Kei al otro lado de esos árboles!—grita Law.

—¡Hi!—asiente Kei y cruza la arboleda.

Akina va tras él. Al llegar, la actitud de Kei no es la misma, demuestra terror.

—¿Q-Qué es esa cosa?—dice Kei mirando con miedo.

—¿Que carajos?—dice Akina al venir.

Aproximadamente a unos 30 metros de ellos, se presenta una nueva entidad, una planta carnívora enorme, del tamaño de una casa de dos pisos, posee raíces enormes, que salen de la tierra, con el cual atrapa a sus presas para poder comérselas. Tres de los participantes se encuentran en el aire enredados por las raíces.

—¡Ayúdenos por favor!—dice uno de los chicos.

—P-pero qué quiere que hagamos, no podemos contra esa cosa—comenta Kei mientras piensa en qué hacer.

Una raíz amarra a Akina de la pierna y la levanta en el aire.

—¡Ahh! ¡Kei!—grita Akina.

—¡Akina!—responde Kei a su llamado y corre.

Kei llega al nacimiento de la raíz en la tierra y la corta en dos con su espada después de varios golpes.
Al ceder esta suelta a Akina quien cae desde la altura, Kei guarda su arma y se posiciona debajo de ella para recibirla. La atrapa.

—¡Hah! –jadea Akina.

—¿Estas bien Aki?—pregunta Kei mientras la tiene en sus brazos.

—¡Bájame! ¡No hay tiempo!—dice Akina.

Otra de las raíces sale, que es un poco más grande que las otras, y ataca a ambos en estocada. No le da el tiempo a ninguno de reaccionar, menos a Kei mientras tiene a Akina en brazos, pero… llega Law que se para frente a ellos y posiciona sus manos una a lado de otra, apuntando a la raíz que se aproxima.

—¿Huh?—expresa Kei al ver lo que sucede.

—Atraviesa el abismo—dice Law.

Al llegar el ataque comienza a desaparecer, como si de la nada cruzara a otra dimensión en el aire. Un portal se abre en el aire al frente de la planta, la raíz parte desde el agujero y la atraviesa.

—¿Qué rayos fue eso?—pregunta Mokuro.

—Luego les explico, ¡Corran!—responde y exclama Law.

Kei toma del brazo a Akina y comienzan a correr, entre tanto se escuchan los gritos de los secuestrados que les piden ayuda.

—¡¡¡Wraaaaaaaaaarghh!!!—ruje con furia la planta desde su boca. Una de las raíces toma un grueso tronco yacido en el piso y se lo arroja al piso.

—¿Hah?—expresa Akina al verlo.

Kei hace lo posible por volver a desenvainar su espada, pero no le da el tiempo. Akina no sabe qué hacer ya que fue tal el impacto que se llevó, que la retrasó en tomar su decisión de evasión, no llegara a tiempo pero lo intentá. Cuando ya se encuentra a un metro de ella, imposible de que lo evite, interviene Mokuro, con un puñetaz al tronco, un golpe cargado de reiki que lo desvía del camino.

—¡Rhaa!—expresa Mokuro mientras golpea.

El tronco se queda entre las plantas y ellos se largan a correr.

—¡¡AUXILIO!! ¡No nos dejen!—grita la chica atrapada.

#

Los muchachos huyen lo más lejos que pueden. No saben qué será el destino de ellos, pero han priorizado la seguridad de su pequeño grupo.

—¡Ah, ¿qué ha sido eso?!—exclama Akina mientras se detiene y suelta unas lágrimas.

Los tres paran al verla.

—Akina, Akina, tranquila, ya paso, estamos bien—dice Kei, intentando consolarla.

—Oye Akina, cálmate, ya estamos seguros—dice Law.

—Pero esos pobres chicos, que no los pudimos ayudar… ¿qué será de ellos?—dice Akina mientras llora.

—Acuérdate lo que dijo el examinador, en cualquier momento uno puede morir, Akina. Tenemos que sobrevivir, no podemos arriesgarnos por gente que no conocermos—dice Mokuro un poco nervioso.

—Tienes que ser fuerte Aki, como tú me enseñaste a mí. Nosotros también estamos muy asustados…

—dice Kei, temblando.

—Aunque lo que acabas de decir, Mokuro, contradice el fin de un Guardián. El de salvar a los humanos, incluso arriesgándose—comenta Law.

—Estaba pensando en lo mismo—dice Mokuro.

Akina se limpia las lágrimas y para de llorar.

—Si… Trataré de calmarme—dice.

—No puedo parar de temblar…—agrega Mokuro.—Ya está oscureciendo… debemos buscar un lugar donde descansar—dice Mokuro.

—Debemos escoger bien, tenemos que considerar que estaremos a la vista de todos—dice Law.

—Claro, cerca de aquí se encuentra un pequeño cordón montañoso, parece que hay un par de cuevas ahí—informa Mokuro mientras lee su libro.

—Mejor así, vamos, es mejor que estar en la selva entre todos estos feos animales…—dice Akina.

Todo el grupo se sintió incómodo después de aquella situación. El abandono de gente inocente… Law se mostró como el más relajado. Y respecto a Kei y Mokuro, al igual que Akina, ya estaban advertidos por Seiryu de que este tipo de cosas podía ocurrir. No siempre todo sale bien.

Un aura que ellos no pueden ver, proveniente desde la espada de Kei, los rodea a todos. Esta aura, los hace sentir mejor, como si no hubiera pasado nada.

#

Dentro de la cueva

—Qué suerte que encontramos esta cueva, parece bastante pequeña y no hay nada habitándola—dice
Mokuro.

—Ya nuestro primer día ha sido difícil, ¿No, chicos?—comenta Kei.

—Si… pobres, seguro tenían tantas ganas de pasar el examen como nosotros, por eso participaron—dice Law.

—Huh… Ni se les ocurra abandonarme en ningún momento—dice Akina.

—T-tranquila, no lo haremos—contestan los tres.

Se escuchan gruñidos a lo lejos, por las selvas y en las montañas, los chicos consideran peligroso salir de la cueva y establecieron que nadie tenía permitido hacerlo.

—¿Que hay para comer?—pregunta Kei.

—Ehm…—expresa Akina mientras abre la mochila.—Hay… 4 sándwiches—

—… ¡¿EEEHH?!—expresan los tres al escucharla.

—Tan solo cuatro sándwiches, no es suficiente para satisfacer mi apetito—dice Kei.

—Kei, también tenemos que comer nosotros—dice Mokuro.

—Mmh—expresa Kei enojado mientras se cruza de brazos.

—Que caprichoso—dice Akina mientras lo mira con indiferencia.

Mokuro toma los sándwiches y reparte uno a cada uno.

—Bueno, es lo que tenemos para esta noche, debes conformarte Kei—dice Mokuro.

—Si… creo poder aguantar—contesta Kei.

—Alguien debe quedarse vigilando, puede ser arriesgado si intentamos dormir los cuatro al mismo tiempo—dice Law mientras desempaqueta su sándwich.

—Creo debemos turnar—dice Mokuro.

—Yo estoy cansada… ¿Puede que hoy no me toque a mí?—pregunta Akina.

—Si no te preocupes Akina, come y ve a dormir, nosotros nos encargamos—dice Mokuro.

—¿Que tal un “piedra, papel o tijeras”?—sugiere Kei.

—Jajaja, claro, me encanta este tipo de juegos—dice Law mientras se acerca.

—Muy bien, está decidido—dice Mokuro.

Mientras Akina come su sándwich, los tres se paran y forman una ronda.

—¡¡Piedra, papel o tijeras!!—dicen los tres.

Empate.

—¡¡Piedra, papel o tijeras!!—dicen los tres.

Empate.

—¡¡Piedra, papel o tijeras!! ¡¡Piedra, papel o tijeras!! ¡¡Piedra, papel o tijeras!! ¡¡Piedra, papel o tijeras!!—dicen los tres.

—¡Gane!—festeja Kei al sacar tijera contra Mokuro y Law que sacaron papel.

“Maldito Kei y su suerte, siempre lo mismo”,piensa Mokuro.

—Ahora quedamos nosotros dos, lanzare piedra—dice Law.

—¡Piedra, papel o tijeras!—dicen ambos.

Mokuro saca papel y Law piedra.

—¡Rayos!—dice Law.

—Ja, Kei ya ha hecho el mismo truco muchas veces—dice Mokuro.

—Y nunca funciona—dice Kei.

—Muy bien, la noche de mañana me tocará a mí, pasado a Kei y pasado Akina, creo que ese será el orden, ¿No?—dice Mokuro.

—Sí, pero también podríamos intercambiar puestos, eso sí vale—dice Kei.

—Está bien, ¿Puedes aguantar el resto de la noche Law?—pregunta Mokuro.

—No sabes con quien hablas, Mutsudaria—dice Law.

—Eh… eso me hizo acordar, Law ¿Qué hiciste cuando aquella planta nos atacó?

—Cierto, cuenta, no escondas nada que nos sirva a todos—dice Mokuro.

—Pues… esa es mi habilidad—dice Law

—¿Ya tienes una habilidad?—pregunta Mokuro.

—¡Geniaaal!—dice Kei.

—Sí, la desarrolle hace dos años—dice Law.

—¿Y en qué consiste?—pregunta Mokuro.

—Pues, consiste en dos cosas “Puerta transdimensional” y “Agujero espejo”. Con la puerta transdimensional, abro portales para viajar a un mundo paralelo. Y “Agujero espejo” también consiste en un portal pero este es invisible a mi enemigo, si el ataque oponente entra, otra puerta se abrirá en otro lugar cambiando el objetivo del ataque. Aun la tengo en desarrollo—explica Law, mientras sonríe orgullosamente.

—Impresionante, es una habilidad muy útil ¿Puedes llevar a otras personas a la cuarta dimensión?—pregunta Mokuro.

—Sí, pero aún no lo domino muy bien, pero ya se usar completamente el agujero espejo—responde Law.

—Oye Law y ¿Porque desarrollaste esa habilidad?—pregunta Kei.

—Busque una manera estratégica de escapar de mis enemigos y huir sin que se dieran cuenta—responde Law.

—Ósea, ¿Desde la otra dimensión puedes salir donde tú quieras?—pregunta Kei.

—Sí, pero solo en un rango de 50 metros—

—No te creo, es imposible que un humano cree una dimensión paralela—dice Mokuro.

—¿Tú crees?—Dice Law mientras pone su mano derecha en el piso.—Refleja, mundo paralelo—

Mientras Akina duerme, un sello se abre en el suelo y próximamente toma un color violeta formando un agujero. Law toma a Mokuro y Kei del brazo y se lanza con ellos al agujero.

—¿Qué haces? ¡No!—se niega Mokuro.

—¡Quiero ver!—dice Kei.

Bajan a un suelo. Parece un cuarto de una mansión, hay un escritorio, una silla, una cama, un televisor, tres puertas, un sillón, una heladera.

—¡Geniaaal!—dice Kei asombrado.

—No puedo creer que sea cierto—dice Mokuro.

—Jajaj ¿Lo vieron? Pero por ahora solo puedo mantenerlo quince minutos—informa Law.

—Oye Law ¿Para qué sirve el televisor? ¿Tienes señal aquí dentro?—pregunta Kei.

—No, creo que es un poco obvio, pero…—responde Law mientras enciende la televisión con un control. Una vez encendido se podía ver a Akina acostada, durmiendo.

—¿Cómo rayos?—se pregunta Mokuro, deslumbrado.

—Con esto dentro del radio que les dije puedo ver qué sucede en el mundo real—explica Law.

—¡Geniaaal! ¿Y esas puertas?—pregunta Kei.

—Cierto, además hasta tienes una heladera—comenta Mokuro.

—Una de las puertas es un baño, otra es la salida y la última es un cuarto que estoy desarrollando—responde y explica Law.

—Entonces ahora entiendo mucho más la función de las habilidades, ese viejo no mentía—dice Mokuro.

—Jajaja ¿Vez, Mokuro? Y tú que no le creías al pobre Law—dice Kei.

—Cállate Kei, tu querías pelear con él, está claro que te hubiera dado una paliza—dice Mokuro.

—No tenías que ser tan duro—dice Kei mientras lagrimea.

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—Sé que soy impresionante a la hora de realizar cosas pero es hora de que volvamos, no podemos dejar a la señorita Akina sola—dice Law.

—Debo admitir que a veces eres irritante—dice Mokuro mientras va tras Law.

—¿Podre superar esto con mi espada?—se pregunta Kei.

Desde el techo de la cueva se abre otro agujero y bajan. Akina aun duerme, nada la despierta.

—Que dormilona—dice Kei.

—Debo admitir, es una chica muy bonita cuando duerme, tienes mucha suerte Kei—dice Law.

—¿Qué? No pienses que yo estaría con alguien así, me parece una chica muy histérica, a veces es insoportable—dice Kei.

Akina, aun dormida, cierra su puño con fuerza.

—Jajaja, hoy pude ver que si—dice Law.

Kei y Mokuro se ríen junto a él.

—¿Ustedes no desarrollaron aun su habilidad?—pregunta Law.

—No, aún estoy pensando en que puedo hacer—contesta Mokuro.

—Yo no puedo tener habilidad…—dice Kei

—¿Qué? ¿Por qué no?—pregunta Law.

—Esta espada no me lo permite, por eso tengo que ir en busca de los titanes elementales, al acabarlos obtendré sus poderes—explica Kei.

—Digamos que entendí—contesta Law.

Y así continúan hablando mientras pasa la noche.

#

El amanecer los baña. Los tres duermen y de pronto un chorro de agua los empapa.

—Arriba muchachos, ya es tarde—dice Akina.

—¡Aahh!—gritan los tres.— ¡Que frio!

—¿Porque tenías que hacer eso Akina?—pregunta Kei.

—Ustedes son los que estaban descansando como nada ahí—responde Akina.

—Ya veo… ¡Nos quedamos dormidos!—dice Mokuro.—Ya es la segunda vez que nos pasa—

—Damos vergüenza como guardianes—dice Law.

—Realmente—dice Kei deprimido.— ¿De dónde sacaste el agua?—pregunta Kei.

—Tan solo materialice un pequeño balde, cerca de aquí hay un rio—responde Akina.

—Qué extraño, esta agua es dulce y no parece estar envenenada—dice Law.

—Podríamos obtener el agua que necesitamos—dice Mokuro.

—Claro, ya tenemos para beber, solo falta la comida—dice Akina.

—Bueno, es hora de partir—dice Kei.

—Hoy llevaré la mochila—dice Mokuro.

Los cuatro se dirigen al río, para comenzar con el segundo día de la última prueba. Primera observación: la preocupación de ellos por ver la muerte de los otros participantes no tuvo mucha prolongación.

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