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Capítulo 7 – KX – Navidad y el viaje a la Sociedad de los Guardianes

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Navidad. Kei y Mokuro se levantan por la mañana.

—Buenos días—dice Kei mientras estira sus brazos hacia arriba y bosteza.

—Buenos días—dice Mokuro luego de Kei.

—Jejeje, Feliz Navidad muchachos—dice Seiryu.

—¿Qué? ¿Es navidad?—pregunta Mokuro sorprendido.

—Feliz Navidad—dice Tomoyo.

—Felicidades—dice Yamato.

—Gracias e igualmente—contesta Kei.

—Pues, supongo que mi respuesta es la misma que la de Kei ¿no?—dice Mokuro.

Sueltan una pequeña mueca. Kei percata que no está Akina y sale a fuera a cerciorarse de que no esté allí.

Akina juega en la nieve que se estancó en el patio del templo. Kei no sabe que decir, parece una niña, con una sonrisa y riéndose, revolcándose en la nieve.

—Oye, ¿Qué haces?—pregunta Kei.

—Eh…—Akina se detiene al instante, y lo mira.

De tanta vergüenza se le sube la sangre a la cabeza mientras lo ve al chico parado.

—¡Borra eso de tu cabeza!—grita Akina mientras le lanza una gran bola de nieve.

—¿Eh?—expresa Kei antes de que llegue la bola a su cara y luego es golpeado.

Kei se limpia la cara.

—Oye ¿Porque fue eso?—dice Kei.

Akina le saca la lengua. Hasta que su actitud tiene un pequeño cambio que Kei no espera.

—Feliz navidad—le contesta, Akina, mientras posa una sonrisa.

—Feliz Navidad—contesta Kei mientras se rasca la cabeza con una mano y mira a otro lado.

Ella se acerca a Kei y se sienta en uno de los escalones, él por su parte también se sienta en uno.

—¿Te gusta la nieve?—pregunta Kei.

—Me encanta, amo la nieve, el frio, el invierno, no como el verano—dice Akina.

—¿Porque?—pregunta Kei.

—Es una larga historia—dice Akina mientras mira hacia un lado y hacia abajo cambiando su expresión a una más triste.

—¿Te molestaría contarmela?—pregunta Kei.

Akina se queda callada.

—Si te molesta no importa, no te preocupes—dice Kei mientras mueve sus manos de lado a lado en señal de detención.

—Cuando era pequeña… vivía en el campo, con mis padres y… con mis padres—cuenta Akina.

—Eh…—expresa Kei al escucharla hablar.

—Teníamos muchos animales, uno de ellos era una oveja pequeña, que había nacido hace unos meses, era verano. Me pasaba todo el día bajo el sol con la ovejita. Mis padres me decían que no deberías estar tanto tiempo en el sol pero yo solo quería estar con ella. Pero una mañana, me desperté con mucha fiebre, estuve un tiempo muy enferma. Mis padres me llevaron al médico y dijeron que me insolé. Pero desde aquella vez me enfermo siempre que hace mucho calor, siento mareos, y por eso ya no me gusta el verano—

—Jaja… ¡jajaja!—Kei comienza a reírse.

—¿D-De que te ríes?—dice Akina.

—Es gracioso, es que por una ovejita, suena tan infantil, se nota que eras una niña, jajaja—contesta Kei.

Akina toma a Kei de su camisa y lo acerca a ella, con una cara enojada.

—Sera mejor que te retractes de lo que dijiste—dice Akina.

—¡No, no, no!—exclama Kei.

Akina nota que su rostro está muy cerca del suyo por lo que comienza a sonrojarse y se comienza a avergonzar. Ambos se miran a los ojos.

—¿Kei…?—se escucha una voz.

Kei gira la mirada hacia las escaleras de templo y Yui está ahí.
Akina se sorprende en ese momento y lo golpea en la cara.

—¡Aléjate de mí!—dice Akina mientras lo golpea.

Kei cae al suelo se vuelve a levantar.

—Auch… ¿Yui?—dice Kei y vuelve a mirar.

—Sí, soy yo. Feliz Navidad—dice Yui mientras muestra una linda sonrisa.

Kei sonríe al escuchar eso de ella, se acordó de que hoy vendría a visitarlo, se siente muy alegre.

—jaja, Yui, realmente me olvide, cuanto tiempo—dice Kei mientras sonríe.

Yui trae algo diferente, su peinado. Akina, por su parte, mira a los dos y luego entra a dentro.

Ambos también ingresan a dicho lugar.

—¿Así que esta es tu amiga de la infancia?—pregunta Seiryu.

—Sí, maestro, hoy vino a visitarme—

—Es muy bonita, je—dice Seiryu.

—Eso uno dice hasta que la ve de mal carácter—dice Mokuro.

—Cállate, Mokuro—dice Yui.

Comienzan a charlar todos sobre cosas de la vida. Akina no participa en la conversación, solo está sentada, cruzada de piernas, de brazos y con los ojos cerrados.

—Kei, toma, Feliz navidad—dice Yui mientras le entrega una bufanda.

Akina abre sus ojos y los mira. Kei toma el regalo.

—Gracias Yui… muy gusta—dice Kei.

—Es para que tengas suerte en el examen—sonríe Yui.

—Gracias, pero, por cierto Yui, tengo que decirte algo más…—dice Kei.

—¿Si, Kei?—responde Yui.

—Luego del examen tengo que hacer un viaje que no sé cuánto va a durar, pero estaré aquí lo más pronto posible, no te molestara ¿no?—pregunta Kei.

—Tranquilo, ya me acostumbre, pero tráeme un regalo cuando regreses—dice Yui.

—Yo me encargare de cuidarlo Yui, no te preocupes—dice Mokuro.

—Tú no puedes cuidar a nadie, en el colegio ni siquiera pudiste cuidar nuestro almuerzo cuando fui a comprar un par de bebidas, se lo comió un perro—dice Yui.

—Eso dolió—dice Mokuro.

—Idiota—impulsa Kei.

—¡Tú no hables mucho!—responde Mokuro.

Tomoyo ríe levemente al escuchar eso, tapándose la boca con una mano, y Mokuro la ojea.

—¿Cuándo tienen que viajar?—pregunta Yui.

—No sé… realmente—contesta Kei.

—Esta tarde, hoy por la tarde emprenderemos el viaje a Palta, ahí se encuentra la Sociedad de los Guardianes—dice Seiryu.

—¿Esta tarde? ¿Hasta Palta? Pero si ni siquiera tenemos pasajes de avión—dice Mokuro.

—¿Eh, avión? Eso es para la gente normal, nosotros viajaremos en algo más cómodo—dice Seiryu.

#

Llega la tarde y tanto Mokuro, como Kei, como Akina, tienen preparados sus bolsos. Todos a fuera y Seiryu saca una especie de silbato con forma de dragón y lo sopla.

El eco del sonido retumba hasta lo más lejos y se escucha un rugido desde el horizonte.

—¿Qué es eso?—pregunta Kei.

—Ustedes ya la conocen—dice Seiryu.

—Son olvidadizos chicos—dice Yamato.

Cuando Yamato termina de hablar, al viento soplaba fuertemente, se cubre para poder ver hacia arriba.

La misma bestia en la que llego Seiryu la primera vez.

—Baja, Koko—dice Seiryu.

—¿Koko?—pregunta Kei.

—Es el nombre de ella—responde Yamato.

Koko pega un rugido y baja al suelo.

—¡Genial!—dice Kei mientras se acerca a acariciarle.

—Es un animal muy peculiar. Mi padre me ha contado historias sobre animales extraños, pero nunca me quería mostrar monstruos y apenas de muy chico conocí unos pocos ¿Enserio nos encontraremos con muchos de estos?—dice Mokuro.

—jejeje no te sorprendas por esto, cuando viajen por el mundo hay muchas cosas que los esperan—dice Seiryu.

—Viajaremos por el mundo, ¡¿Podremos recorrer las tierras donde habitan esos seres salvajes?!—dice Kei con mucho entusiasmo.

—Je-je-je, Kei si para cuando estemos de nuevo en este templo puedes compararte en un combate contra Yamato, iremos todos juntos al Antártico junto con el comandante—dice Seiryu.

—¡Pues claro!—dice Kei.

—Esto se pone cada vez más interesante—dice Mokuro.

—Espero no hayan animales asquerosos, no pienso acercarme a esas cosas—dice Akina.

Mokuro, Kei y Seiryu suben sobre Koko, preparándose para viajar.

Yamato, Tomoyo y Yui se quedaran tanto en el templo como en la ciudad. Yui se acerca a Akina.

—Oye Akina, no te vayas aprovechar ahora que estas solas, eh—dice Yui.

—Te dije que no busco nada con ese idiota—dice Akina.

Yui ríe amablemente.

—Cuida de él ¿Si? Confió en ti—dice Yui.

—No te preocupes, estaremos bien los tres—dice Akina mientras comienza a abordar a Koko.

Koko comienza a emprender vuelo, el viento que se desprende hacia todas las direcciones por los aleteos de Koko hace el suficiente ruido como para no poder hablar normalmente.

—Vamos chiquita, ¡directo a Palta!—exclama Seiryu.

—¡Chau! ¡Yamato gracias por todo! ¡Yui Cuídate! ¡Tomoyo gracias por atendernos tan bien!—grita Kei mientras saluda con su mano.

—¡Mucha suerte, Kei!—responde Yamato.

—¡Si llego escuchar sobre alguna chica iré a matarte!—responde Yui.

—¡No es nada!—dice Tomoyo mientras se inclina respetuosamente

Kei muestra una expresión de miedo luego de lo que le dijo Yui.

—¡Tomoyo, estaré esperando tus bebidas!—dice Mokuro.

Tomoyo sonríe.

—¡Yui, siempre me pareciste muy mandona!—dice Mokuro.

Yui comienza a enojarse mientras Koko sube en alturas.

—¡Baja aquí, maldito!—dice Yui.

—jajajaja—se ríe Mokuro.

—¡Adiós!—gritan Kei y Akina mientras se marchan.

Yamato, Tomoyo y Yui miran el cielo, miran como se marchan. Se pierden en el cielo… allá a lo lejos. Finaliza la conmoción de la despedida y Yui gira para hablarles a los ermitaños del templo.

—Bueno es hora de irme—dice Yui.

—Gracias por la visita—dice Tomoyo inclinándose con respeto.

—Suerte y cuídate mucho, esperamos que no te pase nada malo—

dice Yamato.

—Gracias, ustedes también, suerte mientras cuidan el templo—dice
Yui sonriendo.— ¡Nos vemos pronto!—

Yui se marcha por las escaleras.

Tomoyo no lo piensa dos veces, toma su escoba y comienza a barrer. Yamato entra a dentro del templo.

#

Treinta minutos después, los viajeros ya se encuentran lejos de Eucalipto.

—Viejo, ¿Para cuándo llegaríamos?—pregunta Mokuro.

—A la velocidad que vamos calculo que para la medianoche estaremos allá, acomódense porque son varias horas de viaje, jejeje

—dice Seiryu mientras ríe amigablemente.

—Que hermoso es la altura—dice Kei mientras admira el paisaje.

—¿Nunca volaste en avión?—pregunta Akina.

—No, nunca tuve la posibilidad—responde Kei.

—Entonces, un gusto por tu primer viaje—responde Akina.

—Gracias, niña—dice Kei.

—Reúsate—lo regaña Akina mientras lo golpea en el estómago.

—jajajaja— ríe Mokuro.

Al pasar dos horas, los tres chicos se duermen acostados en varias partes del lomo de Koko.

—Que poco aguantan estos niños, o debe ser que gastan muchas energías—dice Seiryu.

Mientras tanto, en la mente dormida de Kei sucedía algo. Kei escucha una voz.

[—Kei…—susurra esa extraña voz.]

—¿Quién eres? ¿Qué es esto?—responde Kei asustado.

Puede ser un sueño, ser una ilusión, puede ser cualquier cosa, pero Kei está parado sobre una montaña de cadáveres que no puede identificar. Esta todo oscuro, se escuchan gotas cayendo sobre algún líquido que podría ser agua…, pero que no se puede ver por la oscuridad. Lo único iluminado es él y un radio de tres metros a su alrededor.

[—Soy tú y a la vez no lo soy, soy tu nuevo compañero—dice la extraña voz.]

—¡Dime quien eres! ¿Qué quieres de mí?—exclama y pregunta Kei.

[—Ya te lo dije, soy tú y a la vez no, mayormente tu odio—dice la extraña voz.]

—¡Cállate y no me molestes! ¿Qué es esto? ¿Qué le hiciste a estas personas?—dice Kei.

[—Yo no les hice nada, el que los liquido a todos fuiste tú Kei… masacraste a muchas personas, mujeres, niños, ancianos…—]

—¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!—ordena Kei.

[—¿Porque me voy a callar ante la boca de un asesino? Pronto vendrás por mi Kei, yo seré la fuente de poder que necesitarás para tus venganzas…—]

—¿Venganzas? ¿De qué hablas?—pregunta Kei.

[—Te falta mucho Kei… pronto lo entenderás, yo sé que vendrás por mí y provocaras esta gran masacre…—dice la extraña voz.]

—¡No! ¡Cállate!—da su último grito Kei y abre repentinamente los ojos.

Respira y suspira profundamente después del susto… pero nota algo extraño, y es que despertó en una cama, está oscuro, se escuchan los ronquidos de Mokuro que duerme en otra cama a lado de la suya.

Al mirar a su derecha, puede ver una gran ventana que da hacia afuera, parece ser el cuarto de algún edificio. Se levanta, camina hacia esa ventana y observa, se puede ver el paisaje de la ciudad de noche, los postes de iluminación, los cuartos de los edificios, aquellas luces que se mueven abajo en la tierra. El cielo es negro manchado de la contaminación lumínica que impide ver las estrellas, pero después de todo es la hermosa ciudad de costera, Palta.

Hay un reloj sobre una mesita de luz ubicada entre medio de las dos camas. Marca las 3:37 de la mañana, sin que se dieran cuenta, habían llegado.

—¡¿Eeeeh?! –expresa Kei al ver la hora.

—Q-qué pasa… ¿Qué sucede Kei…?—dice Mokuro mientras se
despierta lentamente.

—Ya llegamos Mokuro, nos quedamos dormidos—dice Kei.

—¿Que rayos? Maldición y pensé que podríamos sorprender a todos con una lujosa entrada—dice Mokuro.

Salen al pasillo del edificio, son varios cuartos, es bastante extraño. Por lo que observo Kei, parece ser que están en un piso muy alto, alrededor del veinte.

Caminan entre ese corredor que a los lados tiene puertas que entran a los otros cuartos, encuentran las escaleras, que suben y bajan, y el ascensor.

—¿Bajamos por el ascensor?—pregunta Mokuro.

—¿No nos meteremos en problemas?—pregunta Kei.

—Anda, no seas un miedoso, nadie nos puede decir nada a estas horas la noche—contesta

Mokuro mientras presiona el botón del mando para que venga el ascensor.

Tras llegar el ascensor, los dos ingresan y presionan el botón que marca la primera planta. El ascensor baja lentamente.

—¿Que vamos a hacer abajo Mokuro?—pregunta Kei.

—Pues es obvio que exploraremos el edificio, ¿Qué más va a ser?
—dice Mokuro.

—Pues no lo sé, nunca estuve en un edificio tan grande—dice Kei.

—Nunca estuviste en ningún lado, Kei—contesta Mokuro.

El ascensor llega y la puerta se abre.

—Hola, niñatos—sorprende Seiryu.

—¡Ahhh!—gritan ambos del susto.

Seiryu parado al medio y atrás de los dos.

—¡¿C-C-Cuándo llegó usted aquí?!—pregunta Mokuro mientras
Kei mira con una expresión de susto.

—Me subí hace tres pisos—responde Seiryu.

—Deje de mentir ¡¡El ascensor nunca se detuvo!!—dice Mokuro.

—jejeje—se ríe Seiryu mientras cruza entre los dos saliendo del

ascensor.

Kei y Mokuro salen tras él. Este es el hall del edificio, una fuente al medio que se puede ver como brota constantemente la corriente de agua, es un lugar bastante amplio, las vidrieras que dan a las calles están al frente hasta el otro lado.

—¿Dónde estamos maestro Seiryu?—

Seiryu camina hacia la derecha, se dirige a un escritorio donde esta lo que parece ser una secretaria, escribiendo. El escritorio está al lado de una puerta que tiene pegado una plaqueta de metal que tiene escrito “Consultorio”.

—Este es el edificio de la Sociedad de los Guardianes—responde Seiryu.

—¡Geniaaaal!—dice Kei.

—Impresionante, se parece bastante a una de las estancias de mi padre—dice Mokuro

—¿Eh?—expresa Seiryu mientras mira a Mokuro con una expresión resentida.

—Hola, Santo maestro Seiryu—dice La secretaria mientras se para de su silla y se inclina con respeto.

—Hola Asuka, necesito que agregues a estos dos chicos a la lista de examinados y póngalos a mi nombre—dice Seiryu.

—Entonces estos son sus alumnos, tienen mucha suerte chicos.
Muy bien, dígame sus nombres—solicita Asuka mientras se sienta para anotar.

—Mi nombre es Kurosawa Kei—dice Kei.

—El mío es Mokuro Mutsudaria —dice Mokuro.

—Muy bien, bienvenidos a la Sociedad de los Guardianes, tomen estas estos papeles y suerte en su examen—dice Asuka.

—¿Y esto para qué es?—pregunta Kei.

—Deben mostrárselo al examinador para que los acepten y sepan con que maestro estuvieron, si no están a nombre de un Guardián mayor al rango B no pueden participar en el examen—dice Asuka.

—Gracias señorita, Asuka—dice Kei.

—De nada Kei—dice Asuka.

Se van caminando hacia la salida del edificio.

—¿Porque están levantados a esta hora?, la mayoría están durmiendo—dice Seiryu.

—Kei fue quien me despertó—dice Mokuro.

—Yo tuve una pesadilla—dice Kei.—Alguien me hablaba, pero no recuerdo mucho qué decía—

—Avísame si te llega a suceder de nuevo, ¿Entendido Kei?— dice Seiryu.

—¡HI!—contesta Kei.

#

Es el amanecer del 26 de diciembre.

Akina se levanta, y es guiada por una de las sirvientas del edificio hasta abajo. Mokuro y Kei esperan sentado en un banco ubicado al lado de la fuente en el hall del edificio.

—¿Dónde estamos?—pregunta Akina mientras se acerca a Kei y Mokuro.

El hall está repleto de tanto hombres como mujeres, parecen ser más participantes del examen. El murmullo recorre toda la sala.

—En la Sociedad de los Guardianes—responde Kei.

—Llegamos esta noche mientras dormíamos—dice Mokuro.

—Entonces todos los que estamos aquí rendiremos el examen…—dice Akina.

—Sí, de pronto comenzaron a llegar muchos desde a fuera y desde arriba—dice Kei.

—Según escuché, solo 10 de cada 2000 examinados pasan el examen cada año—dice Mokuro.

—Cada grupo viene de un maestro distinto, es impresionante—dice Kei.

—Parece ser que no soy la única chica—dice Akina.

—Verdad, son más mujeres de lo que me esperaba, esto pone más interesantes las cosas—dice Mokuro.

—Siempre lo mismo contigo, Mokuro—dice Kei.

—Que desagradable—dice Akina.

Al rato llega uno de los sirvientes con un micrófono, saliendo de una puerta doble que da hacia un corredor.

—Atención a todos los potenciales guardianes, los que participaran del examen síganme por aquí, por favor—dice el sirviente.

—Bueno parece que ya estamos por comenzar—dice Mokuro.

—Me siento muy animado—dice Kei alegremente.

—Que nervios que tengo—dice Akina.

Todos fueron por el corredor y llegaron a un enorme estadio, de ningún tipo de deporte, ellos no subieron a los bancos, se quedaron en medio del campo. El conteo indica que son 3500 los que rendirán el examen.

—¿Aquí es donde se realizaran los combates?—se pregunta Akina.

—Es un lugar enorme, probablemente sea para eso—contesta Mokuro.

—¡Oooh!—expresa Kei muy emocionado.

Un hombre acompañado emerge en un balcón ubicado entre los tribunales. Conjunto de ropa blanca, anteojos y cabello amarronado, parece tener dos custodios o dos compañías, una muchacha de un pequeño y raro sombrero y pelo castaño, además de un hombre pelirrojo que es conocido de Kei, Hayate Tukusama.

—¡Participantes, les doy la bienvenida a la Sociedad de los Guardianes!—dice el hombre de blanco.

—¿Hayate? ¡Hayate! ¡Hayate!—exclama Kei intentando saludar a Hayate.

Hayate lo escucha y lo mira, se acuerda al instante de él y lo saluda con su mano y una sonrisa.

—Mi nombre es Ryusei Watanabe y soy el Vicomandante de la sociedad—dice el hombre del centro.

Todos comienzan a mirarse entre ellos y comentan. “¿Dónde está el comandante?”

—No muchos saben dónde se encuentra—dice Mokuro.

—El comandante supremo está en un viaje por el mundo así que yo estoy a cargo del mandato durante estos meses. Alumnos, pronto comenzarán los exámenes, los aviones los esperan a la salida de este establecimiento, todos van en dirección a la isla de Kanto, la isla de los guardianes. Sin más ni menos doy como inicio a los exámenes de guardianes, ¡Mucha suerte! —

“¡Eeeeh!” festejan todos. Los rendidores comienzan a abordar los aviones en camino a la nombrada isla de Kanto, el examen, está por comenzar.

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