Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Capítulo 3 – KX – Alcanzando el objetivo

Night mode
Pagina Anterior
Pagina Siguiente

Es el miércoles 29 de octubre, día de la fundación de la ciudad Eucalipto. Un día sin clases.

Por la mañana Kei sale a correr para ponerse en estado físico para cuando llegue el día viernes donde podrá conocer a un supuesto famoso maestro. Decide realizar el ejercicio en un bosque, ya que el aire es más puro y la tranquilidad es mucho mayor que en la ciudad.

Los pájaros cantan por ese amanecer, el sol resplandece su belleza, mientras Kei trota por un sendero, transpirado y cansado.

Entre tanto trota, sin querer, escucha agua fluir con la corriente. Por ello se le ocurre que podría ser un rio y entonces se desvía de su camino.

Llega al curso de agua, pero hay algo que lo esmera mucho más. Hay una persona allí, pinta ser alguien joven aunque mayor de edad que Kei. Viste con pantalones largos y sueltos de color negro, una especie de saco mangas cortas color marrón claro, algo como una remera mangas largas también color negras bajo el saco, y unos zapatos marrón oscuro. Lleva consigo una katana. Característicamente goza de un cabello de color rojo y ojos color violeta.

Aquel hombre se encuentra entrenando sobre las rocas que se encuentran entre las cristalinas aguas del río, corta al aire con su arma. Kei se sienta en el suelo y comienza a mirarlo.

Pero no dura demasiado. El joven se da cuenta de la notable presencia de Kei y se detiene. Envaina su arma.

— ¿Que sucede chico? Si no quieres nada importante déjeme tranquilo—

— ¿Que sucede chico? Si no quieres nada importante déjeme tranquilo—

—Eh, no, no, quería mirar, me gustan las espadas—

– Jeje, ¿Enserio? Lo hubieses dicho antes– corrobora el tipo.– ¿Quieres aprender un poco?—

— ¿Puedo?—contesta Kei con una fugaz pregunta.

— ¿Cómo no? ¿Cuál es tu nombre?—

—Kei, Kurosawa Kei ¿Y el de usted señor?—

—Llamativo nombre. El mío es Hayate Tukusama, un gusto en conocerte—

—No, a usted. ¿Hace mucho que lleva practicando con las espadas?—interroga Kei muy intrigado.

—Sí, actualmente soy un Guardián. Supongo que sabes de ellos—

— ¿Qué? Sí, una Guardián llamada Yanin me contó sobre ellos—

— ¿¡Ya-Ya-Y-YANIN!? ¿Dónde estaba?—contesta tartamudeando y atónito.

—¿La conoce? Estaba en el cementerio de la ciudad, me salvó de un monstruo que me quiso atacar ¿Por qué quiere saber de ella?—

—Porque la ando buscando—

— ¿Para qué?—

—No te importa—

—Entonces… ¿Me cuenta cómo se conocieron?—pregunta Kei.

—Bueno, no tengo problema…—replica desguazándose de la anterior negación. —Fue hace 5 años, me encontré con ella porque la Sociedad de los Guardianes nos envió a los dos a investigar un caso en Estados Unidos de Gran Bretaña sobre un pueblo en el que sucedió que fue infectado por la enfermedad de los Aria–

—Claro… que horrible. ¿Pero un pueblo entero?—consulta Kei detenidamente.

—Sí. Esto es culpa de un grupo terrorista que trabajaba con esa enfermedad… y además es más de uno, falta uno al que todavía no descubrimos—

—¿Y porque simplemente no los capturan y los arrestan?—pregunta Kei.

—No es tan fácil. Son personas que ya vienen desde hace varios años provocando problemas a los guardianes—

—¿Tan problemáticos?—

—Parecen ser un grupo muy preparado. Según lo que me dijeron:
” Los Desertores”—

— ¿Los Desertores?—

—Son un grupo de malhechores que buscan poder y además de intentar tirar abajo el mundo que conocemos—

— ¿Pero no enviaron a guardianes que se encarguen de buscarlos o algo así?—

—Si lo hicieron. Todos murieron—

—Pero… entonces son fuertes—

—No solo son fuertes. También son expertos, se advierten rápido de nuestros planes de búsqueda. Expertos en esconderse. Tienen un líder muy capaz—

—Malditos, ¿Y qué pasó con ustedes cuando fueron a investigar el caso?—

—Bueno… cuando llegamos al pueblo, habían cadáveres de gente que parece ser intentó defenderse. El resto estaba dentro de las casas. Pero… todos estaban sufriendo una especie de mutación. Era horrible, ver como estaban acurrucados todos juntos en un rincón, madres abrazando a sus hijos. Sabían que iban a morir—

—Entonces… ¿Qué hicieron cuando vieron todo eso?—

—Bueno, yo me puse como loco, no podía creer que no podíamos ayudar a esa gente en nada… pero Yanin me ayudó, me dijo que debo mantener la tranquilidad sin importar que ocurra a mí alrededor—

—Esa chica me asombra— dice Kei alagando.

—Coincido totalmente contigo chico. Siempre busque una chica capaz, experta, confiada de lo que hace, que sea animada, respetuosa, honorable. Y puedo decir que en aquella misión la descubrí— dice Hayate.

—Eso quiere decir que… ¿Te gusta Yanin?—pregunta Kei.

—Sí—afirma, sonriente. — Me enamore profundamente de ella y un año luego de aquella misión decidí declararme—

Escucha Kei sin comentar.

—Pero cuando lo hice… no me rechazo efectivamente pero… me dijo que si era capaz de encontrarla por el mundo y ganarle en un combate, ella tal vez aceptaría mi petición–dice Hayate tirando sus brazos y cabeza hacia abajo, mostrando desilusión.

—Hayate, ¿Estás bien?—

—Claro. Pero estuve mucho tiempo buscándola sin poder encontrarla ¡No puedo creer que haya estado tan cerca mío y no me di cuenta!— expresa Hayate al cielo.

—No se rinda, señor Hayate, ella también me dijo que debo buscarla por el mundo y vencerla—

—Rayos, creí que solo me lo pidió a mí, ya no me siento especial—repite Hayate, decepcionado de sí mismo. —¿A cuántos le habrá dicho lo mismo?—se pregunta.

—Señor Hayate, ¿Usted está aquí solo para entrenar?—

—No. Me enviaron desde la sociedad, dicen que unas bestias están invadiendo esta ciudad, y mi orden es acabar con todas—

—Una me ataco a mí, fue de la que me salvó Yanin—

—Seguro. Tuviste suerte. Pero bueno, parece que no queda nada más en esta ciudad, ha llegado el momento de irme—

—Entonces, tengo alguien más que encontrar para cuando me convierta en Guardián— expresa Kei con entusiasmo.

—No exactamente, Kei. A mi seguro me verás cuando rindas el examen para ser un Guardián.

— ¿Enserio? ¡Jaja! Entonces lo veré ahí señor Hayate—

—Te estaré esperando Kei, espero que apruebes y no me decepciones. ¿Ya tienes un maestro?—

—No, pero estoy por ir en busca de uno. Seiryu del Monte de los Sabios—

Sorprendido por el nombre que escucha, Hayate mira a Kei, nota sus ojos mostraban coraje y fortaleza y es como si le recordara a alguien más.

—Has elegido muy bien chico. Es el maestro de Yanin—

Un frío le recorre toda la espalda a Kei, no un frío de temor sino uno de emoción y alegría.

— ¡Estoy en camino a superarla!—

—Ah y Kei, esas bestias que están atacando a la gente son las mismas que vimos en aquel pueblo, son gente que sufrió mutación. Te pido que si te llegas a encontrar con otra, hagas lo posible porque no te muerda. Cuídate, nos veremos entonces—dice Hayate mientras de un salto llega a la orilla del río.

— ¡No se preocupe señor Hayate! ¡Nos vemos!—

—Adiós—

Hayate se va caminando por las orillas del río y Kei vuelve trotando para su casa.

#

Día viernes por la mañana. Es el primero de noviembre. Kei le cuenta a Yui sobre que hoy no iría al colegio para ir al monte de los sabios. Yui entregó como respuesta que no tenía problema pero que volviera a más tardar para el siguiente día. Le entrega su ropa planchada y comida, todo puesto en una mochila.

—Gracias Yui, eres la mejor—agradece Kei con una sonrisa.

—Solo lo hago porque lo necesitas— responde Yui sonriendo.

Al rato Kei se marcha.

#

En el centro de la ciudad se encuentra con Mokuro, quien lo espera de pie con una limusina a sus espaldas. Lista para ir hasta el monte.

#

Monte de los Sabios

Una vez ahí, bajan y se despiden del mayordomo que conduce.

Hay muchos árboles que no son del todo altos. Es un bosque no muy ruidoso por parte de la fauna. Al frente se encuentra un arco de Torii que con cruzarlo hay una escalera que sube el monte para llegar al templo. Ellos, comienzan a subir.

#

Mitad del camino. Han pasado diez minutos.

—No puedo más, necesito más agua— dice Kei cansado.

—Solo nos queda media botella aguanta Kei, solo falta un poco más. Este camino da muchas curvas. ¿A quién se le puede haber enterado algo así?—

El calor del verano continúa aunque es otoño, un cambio climático que viene ocurriendo muy seguido. Pasan los minutos y siguen subiendo. Se puede ver el final, que pareciera que cada vez está más lejos. Mokuro y Kei dan sus últimos esfuerzos en llegar a la cima.

—¡¡Llegamos!!—festeja Kei mientras cae al suelo.

— ¿T-Tengo que hacer esto todos los días…? Maldición…—quejándose, Mokuro.

Frente a ellos una chica barre las hojas que caen de los árboles por el renaciente otoño. Calza con un yukata color naranja con dibujos de pétalos de flores amarillas. Su cabello le llega hasta los hombros y es de color violeta al igual que sus atrayentes ojos. Tiene una mirada pasiva, tranquila, que no busca llamar la atención de nadie.

—Em… Hola, Bienvenidos al templo de la Voluntad. ¿Qué se les ofrece?— dice con todo respeto.

—O está muy acostumbrada a su trabajo o es alguien sin sentimientos— comenta Kei respecto a que ella no expresa una emoción.

—No importa, eso no hace que deje de ser bella, amo a las frías— dice Mokuro con una expresión de interés.

—El Maestro Seiryu no se encuentra en estos momentos, ni tampoco sus discípulos—

— ¿Qué? ¿Entonces todos estos esfuerzos fueron en vano?—dice Mokuro.

—Si esperan hasta la noche llegará Yamato, es el mejor alumno del maestro y le podrá responder las preguntas que quieran—

— ¡Aceptamos!–contestan los dos.

—No pienso bajar de nuevo por ese infierno— dice Mokuro.

— ¡Nunca!—exclama Kei.

—Mientras, pasen por aquí por favor, siéntanse cómodos– dice la chica de kimono mientras los trata con respeto y los conduce hasta adentro del templo.

Parece que no eligieron el mejor momento para llegar al templo, pero es solo cuestión de esperar, para que el entrenamiento de Kei y Mokuro de comienzo y así poder convertirse en guardianes.

Pagina Anterior
Pagina Siguiente