Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Capítulo 2 – KX – Primeras situaciones y el monte de los sabios

Night mode
Pagina Anterior
Pagina Siguiente

Para el atardecer del día sábado, Kei ya pudo salir del hospital. Tiene vendas bajo su remera que cubren la herida de su espalda.

Junto con Mokuro y Yui, deciden caminar juntos a casa. En el camino, Kei le cuenta lo ocurrido a Mokuro y Yui, inyecta en su relato emoción y adrenalina, ya que lo ocurrido es la cosa que más lo llamó hasta ahora en su vida.

—[…] es por esto que Mokuro, te lo suplico: ayúdame a buscar al maestro que me dijo esa mujer–dice Kei.

—Emmm… ¿Enserio? Estamos en uno de los países más seguros, no te pudo haber atacado tal cosa. Lo pensaré. ¿De veras no te golpeaste la cabeza, Kei?–—pregunta Mokuro.

—Digo la verdad. Les cuento exactamente como me sucedió. ¿Es que no vieron a la mujer vampiro que salió antes de que ingresaran ustedes?—responde Kei.

—No he visto a nadie…—dice Mokuro y mira a Kei sin sacarle la vista.

— ¿Acaso debo estar cuidándote todo el tiempo?—pregunta Yui frunciendo el ceño.

— ¡JA! Aun tienes niñera—dice Mokuro burlonamente.

— ¡Oye! Yo ya puedo cuidarme solo—contesta Kei a Yui.

— ¿Ah si? Lo que nos dijiste no dice lo mismo—dice Yui.

— ¡Perdí!—exclama Kei que se rinde ante la innovadora Yui.

—No puedes jugar con los recuerdos de una mujer. Lo recuerdan todo—recita Mokuro.

—Te entiendo. Parecen los exámenes integrales—dice Kei.

— ¿Qué?—expresa Yui que se toma personalmente lo que acaban de decir.

— ¡Nosotros no dijimos nada!—exclaman ambos con temor e intentando evadir a su amiga.

— ¡Serán! Huh…—exhala. — Mejor… ¿Qué tal si vemos una película y luego vamos al río a ver las estrellas?–

—Cierto. Es una buena noche, vamos al cine más caro de esta ciudad–dice Mokuro levantando un puño al aire.

—No tenemos tanto dinero, Mokuro—responde Kei.

—Tu no entiendes que es ser de clase, ¿No, Kei?— le da una inesperable respuesta, Mokuro.

Mokuro Mutsudaria es un chico que proviene de una familia de clase alta. Es alguien con una personalidad muy engreída, pero, es una muy buena persona y sensible cuando se trata de sus amigos. Él suele tener problemas en el momento de tratar con chicas ya que no suele ser alguien demasiado directo desde el comienzo y sino habla mucho de su propia persona. ¿Pero por qué Kei no sabe de qué Mokuro viene de una familia adinerada? ¿O es que no lo recuerda?

#

Tras las charlas de los tres, la noche se hace presente.

Disfrutando de una distendida noche, en la cual el clima es el adecuado; ni frío ni calor; donde los chicos salen del hospital queriendo relajarse, de la nada interrumpe un preocupante grito que parece ser de una mujer.

— ¿Escucharon eso?—pregunta Yui un poco exaltada.

—Sí, vamos a ver qué sucede—responde Kei cambiando a una expresión de seriedad de manera muy volátil.

Mokuro le sigue la corriente a su amigo. Corren por las veredas. Al doblar en una esquina de una calle perpendicular a la calle que ellos transitaban, avizoran a dos adolescentes que están raptando a una mujer y subiéndola a un auto. Uno de esos adolescentes patea un niño que parece ser que es el hijo de la mujer que alzaron.

El niño lloriquea “¡mamá, mamá, se llevan a mi mamá!”. El auto emprende su camino y Kei corre tras ellos.

— ¡Espera Kei no los vas a alcanzar!—grita Mokuro observando a Kei quien echa carrera al instante de ver lo ocurrido.

— ¡Se lo que hago! ¡Encárguense del niño, los espero en el galpón del instituto!—

Kei corre aunque ya no tiene al auto en su vista. La fatiga lo detiene poco a poco. A él le parecen conocidos los dos chicos que secuestraron a esa mujer, por eso apostó todo en ir a la institución la cual está muy cerca de donde se encontraban los tres, paseando.

Tras minutos de corridas llega al colegio, —enormemente cansado— corre hacia el galpón de la parte trasera, encuentra la puerta y la abre con furia.

Dentro se hallan Yosuke y Eita (otro compañero de clase de Kei) manoseando los senos de la mujer. La mujer parece ser bastante joven, pinta tener unos 20 años.

— ¡¿Que hacen ustedes dos?! ¡Basuras!—les dice Kei, muy enojado.

— ¿No quieres unirte? Solo vamos a pasarla bien Kei, no tienes por qué alterarte— le dice Yosuke con total naturaleza.

— ¡Nunca haría tal cosa!— vocifera, enojado, Kei mientras salta hacia ellos.

Yosuke golpea a Kei en la cara, haciéndolo caer al piso. Chau héroe.

Kei se levanta y vuelve a atacarlo, pero sus pobres conocimientos de pelea mano a mano no lo ayuda en nada y es golpeado continuamente.

—Eita, átalo a la columna con las sogas que están en los casilleros– ordena Yosuke.

La idea de Yosuke es atar a Kei para que vea frente a sus ojos como violan a la mujer y él no pueda hacer nada, además de amenazarlo para que este no diga nada a los directivos.

Cuando Eita se acerca a Kei para amarrarlo, éste lo golpea con un puño en la cara y salta sobre Eita. Comienza a zurrar continuamente pero se olvida de Yosuke, quien viene y lo patea en la cara.

— ¿Qué haces maldito idiota? Déjalo—dice Yosuke mientras patea a Kei.

—¡No te metas con mi amigo!—grita Mokuro que llega repentinamente y se abalanza sobre

Yosuke golpeándolo.

Eita se levanta para salvar a su camarada, pero Kei se le tira encima impidiéndole ir.

—¡Deténganse!— exclama un tercero. Con una navaja en el cuello de Yui y atrapándola entre uno de sus brazos.

–¡Kei!–Grita Yui.

Este tercero es Arata, otro compañero de Kei. Amenaza a ambos con matar a su amiga si no se rinden.

Kei y Mokuro se detienen automáticamente.

“Te dije que huyeras con el chico”, piensa Mokuro en ese momento.

—Ahora, quiero que ambos manoseen a esa mujer. Si no lo hacen la mataré—dice Arata mientras saca una cámara.

—No le hagan caso, no importa lo que pase conmigo—expresa Yui.

—Cállate Yui. Déjanos resolver el problema—dice Kei.

Muy directo.

—Kei… ¿¡Quién eres para decirme eso!?—

Arata se asusta pero hace lo posible por no perderla de sus manos.

— ¡Lo siento!—dice Kei.

— ¿Dónde está el héroe ahora?—dice Yosuke.

Cuando Yosuke termina de expresar estas palabras cae al piso. Resulta haber sido golpeado por la mujer, con una espada de madera del club de kendo que estaban en el galpón.

Yui, muerde a Arata en la mano, haciendo que este la deje salir.

–¡Haah!—grita de dolor, Arata. — ¡Maldita!—

–Oye– dice la mujer y le entrega la espada a Kei.

Kei es integrante del club de kendo, por lo que tiene cierto conocimiento de ese arte, por esto, tiene un gusto por las espadas.

Ayuda a Mokuro y rápido se moviliza para estar frente a frente contra Arata.

— ¡Yo mejor me voy! — dice Eita que a continuación se escapa.

—Traidor, sabía que no podíamos confiar en él— dice Arata.

— ¡AAhh!— expresa Kei un grito de guerra y arremete contra su oponente con un golpe descendente.

—Muy lento—advierte Arata al esquivar.

Pero justo cuando tiene toda la ventaja, Yui sorprende a Arata por su espalda con un golpe en la nuca, con otra de las espadas de kendo. Arata cae inconsciente.

El problema pareces ser resuelto y Mokuro amarra de las manos a ambos.

— ¿Se encuentra bien?—pregunta Mokuro.

—Sí, gracias por su ayuda chicos— alegre, contesta la mujer.

—¡¡Ganamos!!– vocifera Kei.

— ¡Mamá!— dice el niño que viene corriendo a abrazarla.

—Esto ha sido pan comido—comenta Mokuro.

—Ojala, creo que nuestros rostros no dicen lo mismo ¿o no Mokuro?— dice Kei.

Ambos comienzan a reírse a carcajadas, mientras Yui ayuda a la señora a vestirse la ropa que le quitaron al casi desnudarla completamente.

—Mi nombre es Misaki y él es mi hijo, Itsuki— Dice la mujer, presentándose a ella y su hijo.

—Muchas gracias por ayudarnos— agradece Itsuki.

—No es nada señorita, nosotros vivimos para estas cosas— dice Mokuro

— ¿De veras? Les debo algo por su ayuda—dice Misaki atónita.

— ¡No, no! No le haga caso, le pasaran cosas malas si lo hace. No nos debe nada, puede volver a su casa tranquila– contesta Yui a Misaki para que no se deje derribando la imagen que construyo el pobre Mokuro.

— ¿Mmm? Bueno, gracias joven Yui— dice con una sonrisa dibujada en su rostro. —Itsuki, despídete, ya no tenemos que ir a casa—

—Chicos, gracias por todo, por ayudarnos y por salvar a mi mami, espero poder verlos algún día, ¡Chau!— se despide con alegría, Itsuki.

Así es como Misaki e Itsuki vuelven a su casa luego de una trágica noche en la cual tuvieron la suerte que estos tres chicos tuvieran la valentía de ir a salvarlos.

–Bueno, ¡Mierda! sigo temblando–comenta Yui abrazándose ella misma.

–¿Cómo supiste que estaban en el instituto?–consulta Mokuro

–Una vez escuché algo en el galpón y me pareció oír la voz de Yosuke. Pero cuando llegué no había nadie–contesta Kei.–Me salió mejor de lo que imaginé–

–No presumas, ese es mi trabajo–responde Mokuro.

–Dejamos para otro día, ¿no es cierto? Se nos cayó la noche…–dice Yui.

–Por mí está bien–dice Mokuro.

Luego de eso Mokuro se fue por su camino a su casa. Yui y Kei también se marchan a sus departamentos.

#

Al siguiente día, domingo, Yui tiene la idea de ir al Centro Comercial. Kei se ofrece para cargar sus cosas.

Una vez en ese lugar, Kei carga sobre sí un montón de bolsas arrepentido de haberse ofrecido para esto.

Mientras Yui elije ropa, él tiene en mente un problema, y es “¿De qué manera iba a encontrar al maestro que le dijo Yanin?”.

— ¡Todo el mundo quieto o abrimos fuego!—advierten tres hombres armados, vestidos completamente de negro.

— ¡Kei!— grita Yui asustada.

—Cierra la boca chiquilla—dice uno de los armados. —Pasaremos con una bolsa y todos pondrán su dinero y sus cosas valiosas ahí. El cajero, tú saca todo el dinero de la caja, si llamas a algún tipo de autoridad dispararemos—

Kei comienza a observar a todos lados para ver si hay alguna manera de escapar, pero es inútil. Uno de los hombres recorre todo el local, persona por persona, para que vuelquen sus pertenencias en la bolsa.

“¿Es que no tenemos suerte? Esa mujer me pegó una maldición, su apariencia no era de fiar”, piensa Kei.

Pero como en la calle uno puede encontrar cualquier cosa, uno de los armados se arrima a un chica, totalmente normal; de calle; que no llama mucho la atención. Tiene una apariencia de quince años. Viste con una blusa y un short, bastante corto, y unas botas hasta sus rodillas, todo de color negro. Goza de un cabello corto de color marrón que oculta la mitad de su frente. En sus orejas lleva dos aretes con forma de una esfera pequeña que son de color rojo. Además de tiene un tipo de cinta en su cuello que también es de color negro, con algo como un botón amarillo en el centro de la cinta.

—Pon tus cosas en la bolsa, preciosa— dice armado dando una orden.

—No quiero— contesta la chica con un tono sumamente serio.

—Ah sí que te haces la difícil—dice el armado y encañona con el arma.

—Mira a tus compañeros, están en peligro — contesta la muchacha sin sentido alguno. Los camaradas del armado están completamente calmados.

Haciéndole caso y dirigiéndoles la vista a sus compadres, el hombre cae en la trampa. La chica da un giro de espalda, levanta la pierna y lo golpea con una patada lateral (un golpe que atropella frontalmente y que lo hace posicionada de perfil) con toda la planta de su pie. Hace volar al ladrón por el aire, unos 20 centímetros de alto y unos tres metros de longitud, y cae sobre sus dos socios.

Ella se acerca y toma a los otros dos del cuello, los apoya contra la pared mientras el tercero, quien recibió el golpe, está inconsciente.

—Ahora los tres se quedaran quietos hasta que llegue la policía ¿Entendido? Si no, me encargare de los tres yo misma—advierte la muchacha con firmeza.

—¡¡S–Si!! Lo prometemos— contestan los dos.

Mientras la gente toma las armas para que los ladrones no pudieran aprovechar su uso, Kei observaba con curiosidad a la chica. Es el único que pudo contemplar esa patada en todo su esplendor. No fue una patada común de alguien realmente fuerte o conocedor, pudo ver la cantidad concentrada de aura que uso esa chica en su pie al soltarla. No es una chica normal, tiene más experiencia que él y eso le llama mucho la atención.

Los patrulleros llegaron y se llevan a los ladrones.

Kei envalentonado, se acerca a la muchacha para hablarle.

— ¡Fue genial! ¿Quién te enseñó eso? —le pregunta Kei sin previo saludo y sin sentido de la vergüenza con una llamativa sonrisa

— ¡Fue genial! ¿Quién te enseñó eso? —le pregunta Kei sin previo saludo y sin sentido de la vergüenza con una llamativa sonrisa.

—¿Qué necesitas?—

—N-No Nada, solo estaba interesado en eso… em… ¿Eres de por aquí?—

—Sí, ¿Te interesa?—contesta la chica desconfiando de él y mirándolo con desdén.

—No seas así… solo me pareció sorprendente lo que le has hecho a esos malhechores. ¿Cómo te llamas? ¿A qué secundaria concurres?—

No se sabe si Kei se dirige así a las personas por desconocimiento, no va de a poco, o es que intenta coquetear.

—Me llamo Akina Nakamura, era de la Secundaria Hashimoto. Pero me han pasado a otra que no me acuerdo el nombre—

—Un gusto en conocerte, me llamo Kurosawa Kei— dice Kei señalándose con el pulgar.

—Un gusto, espero que no nos volvamos a ver—

La muchacha toma sus bolsas de compra y se retira del local. Kei queda lastimado, es la primera vez que alguien le corta el rostro con tanta mala gana.

Kei carga con las cosas de Yui mientras ambos vuelven caminando a su casa.

—Dime Kei, ¿no pensabas lograr algo más con aquella chica no?—Pregunta Yui

—No, solo quería saber cómo aprendió eso, pero es tan difícil. Huh…—dice Kei dando un leve suspiro al final.

—Eres un desastre en el momento de tratar con chicas, pero eso es lo que te hace tan tierno—dice Yui.

— ¿¡Porque compras tantas cosas!?—

–¡No ignores mis comentarios!—contesta Yui con un leve sonrojo.

#

Con la llegada del lunes, se repite la rutina de todos los días. Kei es golpeado, Yui lo regaña, se viste rápido y llegan tarde al colegio.

#

Instituto Secundario Sauce

— ¿Otra vez? hay… siéntense— dice el profesor, suspirando aguantándose las ganas de regañarlos.

— ¡Perdón profe! — Yui se disculpa inclinándose con respeto.

Kei camina a su silla, busca que al fin comiencen los días de paz, buscar al famoso maestro de la ciudad y, en fin, acabar bien. Pero se plantea un nuevo problema ante él, una chica… está sentada en su lugar.

Se acerca de malas y al observarla la reconoce instantáneamente.

—T–Tu eres, ¡la chica del centro comercial!—

— ¿Otra vez tú?—contesta Akina con una pregunta.

—¿Qué haces en mi lugar?—dice Kei enojado.

—Jeje. Lo siento, pero me parece que tú eres el que llegó tarde—

— ¡ ¿Qué yo llegue tarde?! ¡Si este fue mi lugar durante todo el año!—responde Kei en voz alta.

—¡Hum!—Akina gira la cabeza mirando a un lado inflando sus cachetes.

— ¡Profesor dígale algo!— insiste Kei.

—Kei, sédele el lugar a la señorita que es su primer día en el colegio—

—¿Eh?— Expresa Kei sin entender la situación.—¡No es justo!—

—Parece que gane ♫— dice tarareando Akina con alegría.

Kei toma otro asiento refunfuñando y deja que transcurra la clase.

En la hora del almuerzo todos se acercan a Akina para poder conocerla. Kei se va a comprarse algo para matar su hambre.

Volviendo, Kei ingresa al aula, pasa por alado del asiento de Akina y de coincidencia a ella se le cae su bolso, desparramándose sus cosas por el piso.

—Perdóname, déjame ayudarte— Dice Kei ofreciendo su ayuda.

—No, ¡espera!—responde Akina intentando detenerlo.

—¿eh? ¿Qué es esto?—se pregunta mientras agarra un libro.

–¡Kya!–grita Akina sin razón.

Kei ha agarrado los libros que resultaron ser “mangas BL” de Akina. Ella se los quita, los guarda rápidamente.

Se nota mucho el enojo en su rostro. No es bueno, pobre Kei. Agarra furiosa de la camisa del chico.

—Prepárate para sufrir maldito pervertido. Será mejor que guardes el secreto o te ira muy mal— amenaza Akina mirándolo con una cara de odio.

Mientras Kei está asustado y Akina lo sostiene de su camisa, Yui lo toma del brazo.

—No te metas con él, es mío—dice Yui jalándolo a Kei de su brazo.

—Quédatelo ¿Quién querría a ese idiota?—responde Akina.

— ¿Que le has dicho?—

—Que es un maldito idiota—

Se miran ambas fijamente.

— ¡Basta! No tienen porque…—intenta hablar Kei.

— ¡Cállate!— contestan ambas.

Es mejor no involucrarse.

Kei se dirige a su lugar. Ambas se miraban con odio.

Termina la hora del almuerzo y entra el profesor al salón.

Pasan las horas y la clase finaliza.

Kei camina saliendo del colegio y se encuentra con Mokuro en la puerta de entrada al instituto.

— ¿Mokuro? ¿Qué vienes a hacer aquí?—

—Mis mayordomos me han ayudado con la búsqueda del maestro que te contó aquella chica Kei—

— ¿Qué? ¿Enserio?—

—Sí, posee un templo en el Monte de los Sabios, a las afueras de la ciudad Eucalipto. A que no adivinas quién es. Lo conocemos—

—Emmm… no—

—¡Seiryu Jakimioto, Kei! El que cuentan en los libros de historia—se emociona Mokuro.

La expresión de felicidad de Kei no tiene descripción, de un momento para otro se pone muy entusiasmado, es como que quiere estar ya mismo en ese lugar.

—¡De verdad! ¿Tan cerca de mi ciudad vive? ¡Gracias mujer vampiro! ¡Jajaja woo!—festeja Kei.

—Pero parece ser que no acepta cualquier alumno, si a él no le agradas, te rechazará automáticamente, dicen que la cantidad de alumnos que tiene la oportunidad de entrenar con él es de 1 en 1000. La tienes difícil, Kei—

—No importa, entraré y me volveré su alumno, haré todo lo posible por alcanzar a mi padre—dice.

— Mokuro, el viernes quiero que vayamos juntos al monte de los sabios ¿Te parece—

—No tengo problema, además, no me voy a dejar superar por mi mejor amigo, yo entrenare contigo Kei. Seremos rivales—

—jajaja, yo tampoco me dejaré superar, veras que me esforzare al máximo para que no puedas alcanzarme—

Ambos sienten las ganas de que llegue el día viernes, pero los días pasan, quién sabe qué sorpresas se encontrarán en el Monte de los Sabios. ¿Serán aceptados por el maestro que le recomendó Yanin?

Pagina Anterior
Pagina Siguiente