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Capítulo 1 – KX – Kurosawa Kei y una nueva visión del mundo

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Amanecer del día 24 de octubre. Un chico duerme tranquilamente en su cama mientras el sol ya mostro su luz en el horizonte. Es entonces que de pronto un libro impacta en su cabeza.

*Palm* sonido del golpe.

-¡Kurosawa! ¡Ya es tarde! Levántate. Prepárate que tenemos que ir al colegio.

Kei se despierta, luego del golpe y los gritos de Yui, su amiga y vecina, como todas las mañanas.

Se levanta y comienza a cambiarse de ropa.

Kei es un chico de pelo negro y ojos marrones. Su peinado es un poco raro, el largo es hasta unos centímetros antes de los hombros y en la copa de la cabeza se muestran dos antenitas. Su altura es de un metro con sesenta y cinco centímetros. Posee una actitud muy impulsiva y es un chico muy animado.

Mientras ella sale del cuarto de él, y va a esperarlo en la puerta de entrada del departamento.

Pega media vuelta y refunfuña hasta que Kei se encuentre listo para poder marcharse al colegio.

–¿Desde cuándo ella me da órdenes? Maldición–dice Kei, quejoso. Mientras busca su bolso con sus útiles.

–¿Cuánto más vas a tardar?– repite enojada.

–¡Perdón! ¡Ya voy!, luego no quiere que uno se queje…–

En la pared de la entrada, Yui avista un recuadro colgado que se encuentra un poco inclinado.

–Debes de ser más ordenado Kei, tan solo mira como esta este cuadro–dice Yui. Siendo una persona un poco obsesionada con el orden, toma los costados del marco y lo empareja.

Yui es una chica con un carácter un poco bipolar pero dentro de todo es una chica muy tranquila. Mide un metro con sesenta y siete centímetros, tiene el pelo color violeta y ojos verdes claro. Su peinado es recortado en la parte baja del lado derecho y largo del izquierdo, pasando todo su pelo por su hombro de dicho lado. Se puede destacar de ella una figura muy bien formada, tanto que parece una modelo para ser natural.

Kei termina de vestirse y sale corriendo, cierran la puerta y junto con Yui se marchan al colegio haciendo el esfuerzo por no llegar fuera de horario.

#

Instituto Secundario Sauce

Cansados por lo apurado que venían, los dos llegan su respectiva aula e ingresan.

Al verlos el profesor se enoja bastante y les ordena a ambos que se sentaran en sus respectivos lugares.

Los compañeros de Kei eran bastantes molestos para él, ya que lo toman como objeto de burla todos los días.

–Eh Kei, ¿que estaban haciendo juntitos? Jajajaja –dice Yosuke, uno de los más populares del colegio y de los más molestos para Kei.

Pero Kei, lo ignora, se sienta en su pupitre y deja que fluya la clase. Durante la clase de historia, Kei mira por la ventana distraído sin prestar atención a lo que explica su profesor.

–¡Kurosawa! Lea el primer párrafo de la página recién nombrada–

–Eh… –titubea Kei.

Busca nervioso cual página era, mientras todos sus compañeros lo miran con ganas de reírse.

–Que sea la última vez que me dé cuenta que no me estas prestando atención! ¿Entendido?–

–¡S…SI Profesor!–responde parado firmemente a su profesor así como un soldado a su comandante.

Repentinamente todo el salón comienza a reírse a carcajadas de él. Yui, siente un poco de vergüenza al verlo pero a la vez se preocupa mucho por su amigo ya que es repetitivo que se rían de cómo se comporta.

Llego el fin de clase. Mientras todos los alumnos toman sus pertenencias para irse a sus casas, Yosuke se le acerca a Yui.

–Yui, ¿quieres venir con nosotros? Vamos a pasarla bien. –dice, con voz dominante.

–No, estoy ocupada, tal vez otro día–contesta Yui.

–¡Vamos! Yo sé que quieres, tus amigas aceptaron–dice Yosuke.

–¿Podes entender que es un “no”?–dice Yui enojándose un poco.

El ambiente cambia en este momento, pero para no seguir oscureciendo el clima, por pura casualidad Kei sale por la puerta y Yui logra verlo. Sale corriendo tras él.

–¡Kei espérame, vamos juntos!

Escucha y comienza a caminar más lento para poder esperar a su amiga. Saliendo del colegio, van caminando por la calle, en aquella tarde de viernes, comenzaría el fin de semana y como rutina de Kei, visitaría a sus padres en el cementerio antes de la puesta del sol.

–Kei, ¿quieres que te lleve la cena esta noche? Le pediré a mi madre que me ayude a prepararla– le dice Yui, con una sonrisa en el rostro.

En algún momento lograré que la gente me rodee y me quiera, pero por ahora no me importa que me digan los demás–dice Kei dándole una respuesta alegre y con una sonrisa

–Gracias Yui, pero no tienes que ser así conmigo, aunque ellos me molesten todos los días o que no me lleve muy bien con el resto de las personas, soy muy feliz a mi manera. En algún momento lograré que la gente me rodee y me quiera, pero por ahora no me importa que me digan los demás–dice Kei dándole una respuesta alegre y con una sonrisa.

Era esa sonrisa la que enamoró a Yui hace varios años de este chico, alguien irremplazable para ella, un chico que sin familia y con pocos amigos, sigue siendo fuerte al momento de cumplir sus objetivos. Siempre sintió un ambiente muy aliviador al estar cerca de él.

Yui es una chica muy tímida, si hay algo que quiere en el mundo es estar al lado de Kei y no como su amiga, pero se le hace difícil para ella declarársele. Ese sentimiento de que alguien le ganaría a ella le llega repentinamente, y aprovechando el aire de calma mientras caminan cerca de las orillas del rio, hace un intento por declararse.

–Tengo cosas para preparar mi propia cena– dice Kei.

–¡Kurosawa!–exclama Yui mientras baja la mirada.

–¿Si?–contesta Kei, un poco intrigado.

–Qui…Quiero decirte que…–tras pronunciar esas primeras palabras, levanta la mirada y observa que él ya no está ahí, que está cerca del rio viendo a dos personas practicar artes marciales.

–¡KUROSAWA Keeii! –expresa Yui fuertemente y acercándose lentamente hacia él.

Con una expresión feliz mira como las esos dos hombres realizaban distintos movimientos de combate. Kei quería llegar a ser un gran peleador y no solo eso, ser reconocido en todo el mundo como uno, pero nunca le daba el dinero para poder pagar un maestro.

–¿Cuántas veces te eh dicho que no me ignores?–dice Yui.

Kei no la escucha mientras sigue observando.

–¡Préstame atención!– grita Yui y a su vez lo golpea dejándole un chichón en la cabeza.

–¡Auch! ¿Y eso porque fue? Rayos, ¡duele!–dice Kei, quejándose de su acción.

–¡Nada! ¡Hum!–le responde Yui y mira a un lado mientras infla los cachetes.

–¿Quién te entiende?–dice Kei.

Ambos continúan su camino a sus respectivos hogares.

Kei, al llegar a su departamento, enciende la televisión para ver las noticias.

Televisión:–…la niña desapareció después de ir a jugar al parque, entonces su hermano fue a buscarla y tampoco volvió. No existe la certeza de que estén secuestrados o ni siquiera estén con vida. –informan las Noticias.

– Pobres… No quisiera que pasara algo así si tuviera una hermanita–comenta Kei.

Televisión:–Cambiando de tema, se le pide a la población que mantenga la calma si es que escucha cualquier dicho que diga que el hay una alerta internacional , solo son rumores para alterar el estado de la sociedad. La alerta roja es una farsa. Esta información procede de la S.GG–informan las noticias.

Apaga el televisor cansado de noticias malas. Camina por el pasillo, lleno de cuadros de pinturas, herencia de sus padres, se dirige a su cuarto, abre la puerta y se acuesta en la cama.

Como si nada, abre los ojos y se da cuenta de que se quedó dormido, apurado, se marcha al cementerio inmediatamente. Mientras encamina, Kei presiente algo extraño, no sabe si algo malo o bueno le está por ocurrir, sin importarle sigue su camino.

#

Cementerio de Ciudad Eucalipto.

Ya es de noche. Llega corriendo, habla con los cuidadores que le dijeron que el cementerio aún se encuentra abierto, así que tiene suerte, puede entrar tranquilamente.

Caminando, rastrea la tumba de sus padres. Mientras el viento sopla y las ramas de los árboles se agitaban, ve frente a las lápidas, una persona, que parece ser una mujer.

Se esconde tras los árboles y observaba como aquella deja unas flores sobre la tumba de sus padres. Es muy extraña y posee una capa verde que llega casi hasta sus talones, lleva puesto un buzo, un pantalón corto y unas calzas. Su pelo es azul y cortó, está bastante desordenado, su flequillo le tapa el ojo derecho y tiene dos mechones que sobresalen a cada lado de su cara que llegaban hasta su pecho.

“¿Quién es esta mujer tan rara?” piensa Kei. Una vez que ella se retira, él va hacia las lápidas.

Se siente muy curioso por quien era esa persona que no estaba vestida como alguien corriente pero era mejor terminar lo que estaba por hacer y después salir a matar esa curiosidad.

–Papá, mamá, esta semana fue tranquila como todas, no me va muy bien en el colegio pero Yui me está ayudando con mis estudios. Tengo que contarles que acaba de pasarme algo extraño, una persona que por lo menos yo no conozco parece que vino a visitarlos, ¿ustedes saben quién es? Si me permiten voy a perseguirla–

Cuando Kei termina de expresar estas palabras, un escalofrío recorre toda su espalda y comienza a asustarse, él ya sabe, atrás suyo… hay algo.

Kei sorprendido y asustado, pego media vuelta y observo a esa cosa. Básicamente un humano vestido con de traje color gris y una corbata roja. Tiene algo en la parte superior de la cabeza que tapa hasta sus ojos, que es como un casco o un caparazón. En las manos tiene garras y de la espalda le salen dos patas como la de un insecto pero que en los extremos tienen cuchillas.

En las manos tiene garras y de la espalda le salen dos patas como la de un insecto pero que en los extremos tienen cuchillas

–¡Aaah!-chita del susto inmenso.

Su primer intento es correr para salvarse la vida. Ya antes había oído de esas cosas pero nunca pensó que fueran tan explícitamente como las describen,  las personas se convierten literalmente en unos monstruos.

Una de las cuchillas de la bestia rasga la espalda de Kei antes de que se le vaya de las manos y el muchacho cae muy dolorido. Se pone boca arriba para poder tener una mirada de ese monstruo que se le viene. A pesar de la oscuridad todavía puede notar como le cae la baba, es asqueroso.

“¿Voy a morir aquí?”, piensa Kei estupefacto.

Un parpadeo dura más de lo normal. Todo se pone negro durante un lapso y luego regresa. Fue necesario hacerlo una vez para que las cosas cambiaran a su favor. La mujer que vio antes se hace presente fantasmagóricamente, solo de la nada se interpuso entre el monstruo y él como un acto de magia.

–¡Este no es tu lugar!–exclama ella dándole un cachetazo al monstruo.

Por lo menos lo aleja unos cinco metros.

–¿Estás bien?–consulta ella.

Los ojos de Kei se cierran lentamente. Pueden ver como ambos combaten, el monstruo ataca a la mujer cortando en forma horizontal, ella se agacha flexionando sus piernas como en el boxeo y vuelve a ascender. Acierta un gancho directo al mentón del agresor, prosigue instantáneamente con un codazo ascendente con el mismo brazo. Tan poderoso es el golpe que la piel de la garganta se divide con un tajo, librando la sangre por el aire donde vuela el monstruo.

La mujer corre hacia el enemigo y salta. Kei no puede llegar a ver el resultado y se desmaya.

#

Hospital local de ciudad Eucalipto

Es media noche en el hospital. Kei despierta boca abajo sobre una de las camillas.

“Realmente duele”, piensa Kei. Nota rápidamente que su espalda está lastimada y se le viene a la mente al instante ese momento.

–¡¿Q–Qué era esa cosa?!–dice Kei intentando levantarse.

–¡Quédate quieto chico! Si sigues vas a agravar tu herida – le dice el doctor mientras lo intenta detener.

–¿Y, la mujer… y el monstruo?–se pregunta Kei, confundido.

–¿Monstruo? ¿De qué hablas? Y hablando de mujer, tienes una visita, quédate quieto en esa posición, seguro mañana estarás mejor y podrás marcharte. Tienes suerte de que no haya sido una herida profunda. ¿Con que te lastimaste?– dice el doctor mientras se ríe amistosamente.

Kei no responde y sigue confundido.

– Dímelo después. Bueno… te dejare con tu visita, volveré más tarde–

El doctor se evacua la sala y deja que entre la visita.

*tuc* *tuc* *tuc* sonido de los pasos que resuenan en la sala. Parecen ser unos zapatos.

Es ella, la misma mujer que vio y lo salvó en el cementerio. Se pueden destacar nuevas características que Kei no notó. Ella tiene el ojo izquierdo, mejor dicho, toda la mitad derecha de la cara oculta con su pelo. Detenta un buzo a rayas de color bordó, un short deportivo color negro y unas medias tres cuarto que bajan hasta unas botas color caqui con cordones pardos. Algo muy destacable es su ojo izquierdo que es de color rojo y su boca que en su lado zurdo tiene un colmillo. Básicamente es una mujer con apariencia de lo que se llama “vampiro”.

–¡Hola chico!–dice la mujer con una sonrisa dibujada en su rostro.

–T–Tú… –vacila Kei.

–¿Estás bien? Perdoname, si estaba más atenta te hubiese salvado antes–dice ella entonando una palabra inexistente al final.

La forma de hablar no es regional.

–Pero… ¿Quién eres? Estabas dejando ofrendas en la tumba de mis padres… ¿Los conocías?–

–¡Exacto! Yo era muy amiga de ellos. Espera… ¿vos sos el hijo de Yukiteru Kurosawa?–

–Mi nombre es Kei Kurosawa–dice Kei, destacando orgullo.

La mujer le dirige una mirada fugaz.

“… cuanto a crecido…”, piensa ella al escucharlo.

Mientras está al lado de esa mujer, Kei siente un ambiente aliviador, un extraño sentimiento como si ya hubiese contactado con ella en otro momento.

–¡Eres fantástica!–

–¿EH?–expresa la mujer, confundida por lo que exclamó.

–¿Cómo derrotaste tan fácilmente a aquel monstruo? Estuvo genial como lo golpeaste y voló lejos, realmente me gusta. ¿Me enseñas como lo hiciste?–

–Ñee, no es la gran cosa, ¿conoces algo sobre los “Guardianes”? –

–¿Eh? Sí, por el colegio. Pero no me llaman mucho la atención–

–Pues entonces sabés de aquellos guerreros esper–

–¿Esper?–pregunta Kei que no entiende a que hace referencia.

–Esper es referente a alguien con habilidades que no son consideradas normales. Pero para nosotros es muy común ya que solo se trata del flujo de la energía interna de cada persona.

Mira, te contare una historia para que entiendas mejor, ¿te interesa?–

–Sí, no tengo problema– contesta muy interesando en lo que le está diciendo.

–Bien–afirma la mujer con una sonrisa. –En los orígenes cuando los dioses, o Dios, crearon este mundo dejaron su oscuridad en él. La oscuridad era realmente inofensiva, no podía hacer nada, no molestaba.

Tras la aparición de los humanos, la oscuridad poseyó a uno de ellos quedándose con su cuerpo. Los humanos vivían tranquilamente hasta que llegó ese momento. Todos fueron tratados como esclavos de aquel que se hacía llamar “Sombra del Todopoderoso”.

Sin saber cuántos años fueron en los que los humanos estuvieron esclavizados se tiene un dato muy importante: Hace alrededor de 4000 años un hombre, que era un soldado, descubrió que los humanos tenían energía interna y que la podía manejar a su voluntad, después desarrolló sus propios poderes. Él combatió contra la oscuridad en una larga batalla y la derrotó. Cuenta la leyenda que perdió todos sus poderes en aquella acción–

–Debió haber sido alguien grandioso, ¿Y qué pasó entonces?–dice Kei que al parecer no dudo de nada de lo que le cuenta.

–Por supuesto. Antes de morir trasmitió sus conocimientos a sus discípulos y ellos lo transmitieron a las distintas generaciones una tras otra. Luego de morir fue conocido posteriormente como Guardián Divino. Así es como nacieron los guerreros esper–

–¡Increíble! Supongo que lo usaban para salvar a la gente y cosas así ¿No?–

–Ehm… Bueno, durante las épocas de los llamados imperios romanos de oriente y occidente los guerrero y del Reino–imperio Interminable, los esper eran muy comunes en las guerras pero a través del tiempo fueron repudiados por la sociedad ya que no servían para buscar la paz entre las naciones y fue como una disciplina que se dejó a un lado. Muy pocos de estos guerreros dejaron un legado con el pasar de los años–

–¡Genial! Esas partes no nos dicen en el colegio. Aunque me parece algo muy fantasioso. Eh…una sola consulta, ¿qué tiene que ver con los guardianes?–

–Jejeje, ahí es donde voy– le informa ella.–Hace 70 años unas bestias, que salían del continente Amazonas, comenzaron a causar estragos en el mundo y la humanidad comenzó a tener problemas para mantenerlas, para salvarse de ella. Los pocos guerreros esper fueron los que salvaron a este mundo. Fue al terminar este suceso que se creó una organización que legalizaría el uso de las habilidades esper con la condición de que no causarían daños al mundo. A estos tipos de guerreros se los llamarían “Guardianes”. Esa organización es llamada actualmente Sociedad de los Guardianes–

– ¿Y tú conoces o conociste a un Guardián alguna vez?–le pregunta Kei con emoción.–Porque en el colegio se habla mucho de ellos pero como en el país nunca pasa nada para verlo actuar y se supone que está prohibido grabarlos–

–Conocí a tu padre, él era uno de ellos, Kei, y era uno de los más fuertes del mundo–

–¿¡Que!? ¿Y… que paso con él y con mi madre…?–se pregunta Kei desconsoladamente.

–Ellos fallecieron heroicamente en un último problema de hace 17 años, cuando tu naciste. Tu padre es uno de los mejores guerreros reconocidos en este mundo y fue nombrado como uno de los Guerrero Legendarios SS–

Estando confundido, Kei no puede creer que su padre fuera tan importante y él un chico rezagado. Un gran pasado tras suyo que él no conoce y que debe conocer para darse cuenta de quién es él mismo.

Con gran entusiasmo, como si nada se da vuelta y se sienta, sin importarle su herida, con una actitud seria, queriendo saber más de su padre.

–Cuéntame más. No puedo creer que mi padre fuera alguien impresionante–dice Kei con una sonrisa muy llamativa; como si fuera el mejor día de su vida.

–Él era alguien que te quería mucho e hizo lo posible porque vivieras en un mundo fuera de problemas y en paz–

–Oye, quiero saber eso sobre las habilidades esper, y sobre esos monstruos que salían de aquel continente–

–Te lo diré con todo gusto chico– Responde la mujer con una sonrisa.–Los guardianes y los monstruo son clasificados según su fuerza y su peligrosidad, desde D a SS. Ser de rango D es ser un animal o humano común, y así según qué tan fuerte o hábil seas se clasifica tu fuerza. Si llegas a SS eres clasificado como “Guerrero legendario” y si sus animal o monstruo, como “Amenaza Mundial”. No creas que llegar a SS sea tan fácil, casi nadie ha llegado a ese nivel, se cree que apenas lo lograron 20 en todos estos siglos. Se especula en realidad–

–¡Voy convertirme en un Guardián! Y llegar a ser como mi padre, ya lo verás–exclama Kei repentinamente.–Cambiaste mi perspectiva al decirme lo de mi padre–

–Yo sé que puedes–dice ella demostrando sinceridad y apoyo.–Ahora, me preguntaste sobre las habilidades ¿no?–

–Sí, quiero saber más sobre los esper– contesto Kei

–Primero lo primero, no debes decirles esper, ya que esto es algo que puede hacerlo cualquiera pero a través del entrenamiento y el esfuerzo. Sigue los siguientes pasos y luego de ahí dime que piensas–

Ella comienza a dictar una serie de pasos que debe respetar, entre tanto ella levanta sus dedos índice y medio, pegados uno de otro.

–Cierra los ojos y concéntrate en aquello negro que vez. No pienses en nada, respira profundo y exhala por tu boca. Concéntrate…concéntrate…–

Kei realiza los movimientos que ella le indico y estaba muy concentrado sin pensar en nada.

La habitación se manifiesta en un silencio absoluto. La mano de ella se adosa sobre su cabeza.

Al cabo de diez minutos ella le vuelve a dirigir la palabra.

–Sigue concentrado y mira lentamente hacia mí, cuando lo hagas abre los ojos mirando directamente a mis dedos–

Kei hace caso. Cuando abre los ojos no puede creer lo que ve. Una pequeña esfera de energía, como del tamaño de una bola de golf, flota sobre los dos dedos de la mujer. Kei tiene sus ojos bien abiertos y se encuentra muy sorprendido, impactado. Segundos luego puede llegar ver la energía en alrededor de todo el cuerpo de ella que se demuestra como un aura.

–¿Lo ves?–

–¡SI! ¡Es impresionante, quiero saber cómo se hace, quiero ser un guardián como mi padre!–

–¡Tranquilo chico!, te tomara tiempo–dice la mujer, asintiendo.

“Hmm funcionó”, piensa ella.

Ella se inclina apoyando un brazo sobre la camilla en la que está acostado Kei con una expresión alegre y sumamente infantil en su rostro. Es entonces que le dice directamente:

Es entonces que le dice directamente:

–Espero que seas un Guardián y te vuelvas fuerte pronto. Cuando lo hagas, encuéntrame, estere investigando por el mundo de estas bestias que nos encontramos en el cementerio. Si llegas a mí, tendrás que pelear conmigo. Si me ganas sé que serás capaz de convertirte en un Guerrero Legendario–

–¡Acepto el reto!–

–Esa actitud me gusta. Ahí un Maestro a las afueras de esta ciudad. Él te enseñara a ser más fuerte y manejar tu energía interna–informa la mujer.–Ahora debo retirarme, tienes otras visitas tras mío. Te estaré esperando KUROSAWA… KEI–expresa ella mostrando que es un reto.

La mujer se retira caminando y abre la puerta, pero antes de marcharse, Kei se acuerda de preguntarle algo importante.

–Oye, antes de que te vayas, ¿cómo es tu nombre?–

–Jejeje, mi nombre es, Yanin, Vistaminda Yanin–responde mientras le tira una tarjeta.

–¿Qué es esto?–

–Ese es mi documento de Guardián, utilízalo para que aquel maestro te acepte. Dile que me conoces, pero lo hará incluso sin eso. Te lo aseguro. Chau–

Tras irse, Kei se siente calmado, esperando sus otras visitas.

Es cuando se adentra un chico al cuarto de Kei. Se viste con un jean color negro, una remera verde y un saco azul. Su cabello es rubio, goza de ojos verdes y tiene un par de auriculares color rojo.

–¡Keeeeeii! ¡Cuánto tiempo!–exclama y corre hacia él, fingiendo llanto.

–Tú eres… ¿Mokuro?–

–¡Exacto!

– ¡Maldito! Desde que te cambiaste de secundaria que no nos vemos–contesta el Kei alegremente.

–Jajaja ¡Hace mucho tiempo que no salimos juntos a hacer estupideces, eh! Jajaja.–dice Mokuro.

Mokuro es un amigo de la infancia de Kei, que sin saber cómo se enteró y llego a donde estaba él, enterado de su situación.

Mientras ríen juntos, Kei escucha una voz baja que pronuncia su nombre y viene desde la puerta.

Al mirar, puede ver a Yui. Le derramaban las lágrimas por su toda cara de lo preocupada que estaba. Corre y salta encima de él para abrazarlo, llorando.

–¡Buaaaaaaaahh! ¡Malo, malo, malo! ¿Qué estuviste haciendo? ¡Cuando me avisaron me preocupe mucho y tu aquí riendo como si nada! ¡Idiota!–dice Yui, sollozando.

–¡Perdón! Estoy bien, solo fueron unos problemitas–dice Kei y Yui cierra sus puños. ¡No! ¡Estoy lastimado, no te enojes!–

Los tres pasan juntos la noche en el hospital.

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