Capítulo 14 – ¡Hora de mostrar mi verdadero  poder!

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A la mañana siguiente.

Estaba sentado en mi asiento especial mientras bebía un café mañanero. Me parecía sorprendente que solo Mitsugoshi fuera capaz de hacer café.

“Rico”.

Por cierto, yo suelo ponerle mucha leche y azúcar al café.

La verdad, al principio me molestaba estar en esta sala, pero cuando te acostumbras, ves que no es tan malo como parece. Si pedía algo las sirvientas, me lo daban en la medida de lo posible, así que me sentía como una persona millonaria.

Así, mientras disfrutaba del ambiente del lugar, la princesa Iris llegó a su asiento.

“Buenos días”.

“Buenos días~”

“¿Café? Veo que es muy popular últimamente. Me agrada el aroma, pero no me gustan mucho las cosas amargas…”

“Entonces debería de probar el latte hecho con leche y azúcar”.

“¿Latte…?”

De inmediato, la princesa Iris llamó a unas de las sirvientas y ordenó uno. Qué decisión tan rápida.

“Ah, está bueno…”

“¿Verdad que sí? Esta es una pequeña magia que hace que cualquier café sepa genial”.

Luego, pedí unas tostadas y huevos para un desayuno de glamour.

Todo sería perfecto si tan solo existiera el Instagram para tomarle una selfie y presumir una foto de los asientos VIP y el desayuno.

Cuando terminé el desayuno, el resto de las personas de clase alta comenzaron a llegar.

Pero al mismo tiempo, comenzó la charla social de clase alta. Yo era hijo de un simple barón, así que me dejaron a un lado. No me importa, igual ni quería hablarles. Así que, por favor, Iris-sama, le ruego que deje de tratar de incluirme a la conversación por pena.

En medio de un ambiente incómodo, me di cuenta que ya iba siendo hora de la segunda ronda.

Luego de que la clase alta finalmente se calmara un poco, la puerta de la sala especial se volvió a abrir.

Al girarme, vi a una mujer cubierta con una túnica gris un tanto desgastada.

Igual que ayer, su rostro no se veía por la túnica, pero la reconocí, era Beatrix.

Ella me vio y me saludó con la mano, yo también le respondí con una sonrisa, como si le estuviera diciendo un “nos volvemos a ver, eh”, pero con la mirada.

Aunque, las miradas de las personas de clase alta en la sala, fueron rudas hacia ella.

Se notaban los pensamientos de “¿Quién es esta persona tan sucia?” “Deberían echarla rápido de aquí”. Supongo que a esto le llaman ‘presión silenciosa’.

“Disculpe, pero…”

Una de las sirvientas trató de hacer algo, pero…

“No te preocupes, ella es mi invitada. Por favor pase por aquí”. Le dijo Iris a Beatrix.

Luego, Beatrix se sentó al lado de Iris, el asiento reverso al mío, por cierto. Al parecer, ese era el asiento de Alexia.

“Iris-sama, ¿ella es…?”

“Es Beatrix-sama, la diosa de la guerra”.

Cuando Iris respondió, el resto gritó.

“¡¿Es ella?!”

“La famosa diosa de la guerra…”

“La legendaria santa de la espada…”

Ohhh, eso sonó genial. Yo también quiero que me digan “¡Ese es el legendario Shadow…!”

“Ha pasado tiempo desde que se muestra al público, Beatrix-sama”.

“Sí, estoy buscando a alguien”. Dijo ella respondiendo a la pregunta de uno de los nobles.

“Una chica muy parecida a mí”. Dijo quitándose esta vez la túnica para no cometer el mismo error de ayer.

“Ohh, pero ¡cuánta belleza…!”

“¿No han visto este rostro en alguna otra parte? Muchas personas dicen que últimamente han visto a una elfa parecida en este país”.

“Oh, ¿en este país? No lo creo, si es una mujer tan hermosa como usted, dudo que la pudiera olvidar”.

“Entonces, no la han visto”.

“Por desgracia, no…”

Los nobles negaron.

“Ya veo…”

Luego, Beatrix hizo una expresión de pena y volvió a ponerse la túnica.

“Lamento escuchar eso. Todos aquí tienen muchos contactos por el reino, así que pensé que tal vez habrían escuchado algo sobre esa persona”.

Iris se disculpó con Beatrix.

“Está bien. De todas formas, ambas somos elfas, tenemos mucho tiempo”.

“Cambiando de tema, Beatrix-sama. ¿Ha presenciado los encuentros del torneo de este año?”

“No muchos”.

“Ya veo. En ese caso, hasta donde ha visto, ¿hay alguna persona que le llame la atención?”

“Alguien que me llame la atención… Ummm…”

Beatrix pensó mientras veía a las personas a su alrededor.

“Cid”.

Y luego me señaló.

“Ehmm… ¿Beatrix-sama?”

“Cid me llama la atención. Seguro será muy fuerte”.

“No, no lo seré”.

Lo negué en segundos.

Las miradas de todos me atravesaron.

“¿Este chico se hará más fuerte…?”

“Él es mi kouhai, pero nunca he visto nada particular en él…”

“Es el hermano de Claire-san, pero su talento es, umm…”

“Pero si Beatrix-sama lo dice, debe estar en lo cierto”.

Gracias a las palabras de Iris-sama, el extraño ambiente se calmó por un momento.

Pero las miradas de los nobles hacia Beatrix comenzaron a ser más escépticas.

Eran miradas de pregunta como: ¿no será una impostora…?

De seguro, en sus mentes ella se veía como una sucia mujer sin hogar.

Mientras que, para mí, ella era bastante natural, dicho en el buen sentido.

Dado que ni siquiera mostraba bien su apariencia, personalidad, título o fuerza, nadie podía medir o darse cuenta de su verdadero poder.

“En ese caso, ¿podría decirme si nota algo que le llame la atención en los encuentros?”

“Está bien”.

Mientras tanto, Iris-sama hacía todo lo posible para apoyar a la reputación de Beatrix.

Así, en medio de una extraña atmósfera, el segundo día del torneo del dios de la guerra dio inicio.

 

*****

 

Doem entró a la sala especial y la chica con la túnica gris se giró y lo miró.

Él no podía verle el rostro, pero por la contextura, se dio cuenta que era una mujer. Ella vio a Doem y luego vio al rey de Oriana a su lado.

Al verlo, solo dijo una cosa.

“Apesta”.

“Mujer, estás siendo demasiado irrespetuosa”.

“Lo siento”.

Doem trató de esconder su sorpresa, y en vez de eso, miró con indignación a la chica.

Doem había usado una droga muy adictiva con el rey de Oriana para hacerlo su marioneta. El efecto de la droga era el que él quería, pero el problema es que desprendía un olor peculiar.

Aun así, él había usado perfume para taparlo, pensó que nadie se daría cuenta de esa forma.

“Sir Doem, ella es Beatrix-sama, la diosa de la guerra”.

“Oh vaya…” Dijo eso, aunque para él, ella no se veía como la espadachina con el sobrenombre de diosa de la guerra.

No solo tenía una sucia túnica gris como atuendo, sino que tampoco tenía modales. Luego de disculparse una sola vez, se distrajo de nuevo con los encuentros.

No se veía para nada fuerte, pero Doem temía que tal vez, él no pudiera ver sus verdaderas habilidades, lo cual era obvio si los rumores de su poder eran ciertos.

Al final, llegó a la conclusión de que era genuina, después de todo, la princesa Iris así lo consideraba.

Decían los rumores, que el rostro de la diosa de la guerra Beatrix era muy parecido al cara del héroe Olivier. Él podría darse cuenta de eso, si tan solo ella mostrara su rostro…

“Oh por dios, qué descortesía la mía. Lo lamento mucho, no lo sabía”.

“Yo también, lo lamento”.

Doem y Beatrix se disculparon y el lugar se calmó. La ofensa de Beatrix al final se consideró un pequeño insulto hacia Doem.

Doem también quería evitar que se extendiera el rumor sobre el olor.

Aunque, él no pensó que Beatrix aparecería en este lugar.

Y justo en este día…

Doem quiso chasquear su lengua.

“Rey Midgar, muy buenos días”.

“Sí”.

Doem trató de desviar el tema y saludó al rey de Midgar. Él estaba sentado en un gran trono ubicado de forma especial en esta sala.

Luego de intercambiar formalidades, el rey de Oriana, se sentó junto al rey de Midgar y luego. con Doem junto a él, y comenzó a hablar en su lugar.

El rey de Oriana podía responder preguntar sencillas, pero no podía reaccionar a temas más específicos. Por eso, Doem no tenía más remedio que servir como interlocutor.

No obstante, todo estaba saliendo como él lo había planeado.

El objetivo de Doem era capturar a Rose.

Aunque ya presentaba síntomas de la enfermedad la última vez que la vio, su sangre sería muy valiosa para el culto.

Y para conseguirla, Doem tiró el anzuelo.

El anzuelo era usar al rey de Oriana para asesinar al rey de Midgar en caso de que ella no apareciera.

Por supuesto, era una amenaza, aunque Doem en sí, no tenía ningún problema con matarlo realmente.

Si eso sucede, el reino de Midgar entraría en guerra contra el reino de Oriana, y este último sería destruido. Pero tampoco importaba, porque ya estaban haciendo preparativos para poner a un títere como próximo rey de Midgar. Si todo salía bien, él conseguiría grandes beneficios, y aunque había posibilidades de fallar, valía la pena intentarlo.

Si tuviera que mencionar un factor de precaución aquí, ese sería la princesa Iris. Ella se veía muy desconfiada hacia el rey de Oriana. Existía la posibilidad de que ella intentara meterse en su camino.

Pero no había problema, porque bastaba con matar al rey de Midgar mientras ella estaba participando en su encuentro.

El otro problema, es que ahora estaba Beatrix. Iba a ser difícil deshacerse de ella, y de seguro, era mucho más fuerte que Iris. Si ella va en su contra, se convertiría en una amenaza mucho mayor que Iris.

Y para no quedarse atrás, estaba ese hombre misterioso, Jimina. Ese hombre venía definitivamente del “otro lado”, y si estaba actuando, era por algo, un objetivo que Doem todavía no descubría, no había encontrado nada por más que investigara. Eso quería decir que él era un profesional en lo que estaba haciendo, tenía que estar muy precavido de él.

Doem soltó un gran suspiro.

Sus planes iban saliendo como él los quería, pero había muchos factores de riesgo, no era una situación en la que pudiera estar tranquilo.

Pero mientras Rose apareciera, no había problema, si ella llegaba a este lugar, esos riesgos desaparecerían; y ella definitivamente aparecería. Doem sabía que ella no iba a abandonar a su país ni a su padre.

Ciertamente, seguía habiendo muchos factores de riesgo, pero no había problema, todo avanzaba a la perfección.

Doem trató de decirse eso a sí mismo mientras veía los encuentros.

Luego de un tiempo, el encuentro terminó con la victoria de Claire Kagenou.

“Oh…”

No era alguien que le llamara la atención, pero sus habilidades habían superado sus expectativas. Su poder mágico era grande, pero no lo usaba demasiado.

Era fuerte, pero tenía las cualidades para ser más fuerte aún.

“Claire-san… parece que ha mejorado otra vez”. Dijo Iris, levantándose de su asiento luego de ver la victoria de Claire.

“Si me disculpan, pronto empezará mi encuentro”.

Todos le dieron su animo a Iris, y entonces, el chico de cabello negro sentado a su lado también se levantó.

“Tengo que ir al baño”.

Vete de una vez, pensaron todos. No, de hecho, Beatrix fue la única que por alguna razón lo persiguió con la mirada.

Su nombre era Cid, un chico común y corriente. La pregunta era ¿por qué estaba sentado al lado de la princesa Iris? pero aparte de eso, no había nada de raro en él. Doem se olvidó rápidamente de él y se preparó para el siguiente encuentro.

El encuentro entre Iris y Jimina tenía un muchos significados para Doem.

Una de ellos, era ver el verdadero potencial de Jimina, un auténtico residente de la parte oscura del mundo. Otro, era la oportunidad de deshacerse de Iris.

Luego de que ambos se marcharan, pasaron unos minutos y los dos, Iris y Jimina se pararon en la arena.

 

*****

 

Cuando Iris entró a la arena, fue recibida por los gritos de admiración de los espectadores.

Esta gran popularidad, era la prueba fehaciente de que ella era la protagonista en este lugar.

Iris se paró en la arena y calmó su mente, mirando a Jimina quien estaba frente a ella.

Jimina Senen, él era sin lugar a dudas, un poderoso adversario. Ella no podía sentir su fuerza con solo verlo, pero sabía que él tenía algo que no podía ser percibido. Su primera impresión de él, fue de alguien con habilidades desbalanceadas, algo desiguales, un chico que engañaba a la verdad.

Sin embargo, Iris no pensó en una derrota, ella tenía que ganar.

Iris creía que ganar en este torneo del dios de la guerra, era su deber.

Ella no tenía ningún tipo de figura política, y lo admitía por sí misma. Por eso, tenía que convertirse en la representación de la fuerza del reino de Midgar.

Por eso, era su deber que todo Midgar se permaneciera tranquilo siempre y cuando ella estuviese con ellos.

No importaba si luego era venerada como algún tipo de diosa, porque ella sabía bien que, al tener solo fuerza bruta como especialidad, ella sería usada como objetivo político.

Sí, o al menos eso creía hasta hace poco.

El verdadero precio por el camino que había elegido, había aparecido cuando trató de hacer las cosas por sí misma. Preocupada por el futuro del reino, ella decidió formar los caballeros escarlata. No obstante, sin presupuesto ni personal que la ayudara, ella no pudo cambiar nada.

Aunque luego se unieran algunas personas, no era lo que ella esperaba o lo que ella había planeado.

Sin embargo, tampoco podía retirarse ahora y dejar que la usaran como objetivo político. Por eso, ella decidió dejarles la política a las personas especializadas en eso, y ella centrarse en lo que mejor sabía hacer.

Ella sabía bien, que la popularidad que tenía con el pueblo, era su fortaleza; además de que ahora, tenía a gente de confianza en los caballeros escarlata. Entonces, lo único que tenía que hacer era ganar el torneo del dios de la guerra, para que su popularidad con las personas se convirtiera en algo inalterable.

Creyéndose eso, Iris tomó su espada esperando el inicio del combate.

En su interior, se disculpó con Jimina. No sabía lo que él ocultaba, pero ella iba a ir en serio desde el inicio, no le iba a dar la oportunidad de mostrar lo que sea que él tuviera bajo la manga.

“¡¡Iris Midgar vs Jimina Senen!! ¡¡Empiecen!!”

Un desenvainé rápido.

Iris se movió al mismo tiempo que dieron la señal de inicio, y luego… se detuvo.

“… ¿Eh?” Dijo ella, dejando escapar una pequeña voz de confusión desde sus pequeños labios.

Por alguna razón, ella sentía que la figura de Jimina estaba mucho más lejos de lo que vio al principio.

¿Acaso cometí un error de cálculo? Pensó ella. Sin embargo, no había ningún error, ella realmente sentía que él estaba más lejos.

No entendía la razón, pero tal vez era a causa de sus nervios. Y aun así, ella se detuvo.

Volvió replantearse su estrategia.

Iris volvió en sí, y luego tomó una postura con su espada, realizando una finta sencilla.

En cuando vio que la línea de visión de Jimina entró en rango con su espada, ella lanzó un ataque.

Pero…

“¡¿…?!”

Ella se detuvo de nuevo.

Iris movió la parte superior de su cuerpo hacia atrás como si tratara de evitar algo, y luego dio un salto hacia atrás.

Ella vio una espada.

Vio perfectamente como la espada de Jimina cortaba su cuello.

Pero Jimina todavía ni había movido su espada, y por supuesto, ella todavía tenía su cabeza pegada al cuerpo.

“¿Cómo…?” Murmuró, solo pudo hacer eso.

Ella estaba segura que había visto la espada de Jimina. Incluso sintió el abrumador tajo de la espada cortando de forma perfecta su cuello. Ella pensó que estaba perfectamente preparada.

Pero… ella no se preparó para una derrota…, se preparó para morir.

Sin embargo, era como si todo eso hubiera sido una ilusión, pues el mismo Jimina solo estaba parado, sin siquiera una postura.

Ella no podía entender lo que estaba pasando.

Iris volvió a tomar una postura con su espada, y comenzó a moverse en círculos alrededor de Jimina.

Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas…

Ella estaba a la misma distancia, pero seguía sintiendo que Jimina estaba más lejos.

“… ¿No vas a atacar?” Preguntó Jimina.

Sin embargo, ella no pudo dar el siguiente paso. Sus instintos le estaban advirtiendo con fuerza que no debía dar otro paso.

“¡¡Haaaaaaaaaaaaaa!!” Iris gritó, como si tratara de cortar sus propias dudas.

Luego de dar un paso hacia adelante y hacia atrás, ella finalmente dio un paso hacia él, el paso más rápido que había dado hasta ahora.

¡Ya veo!

Ella captó directamente la mirada de Jimina.

A la vez, vio como él movía su mirada, como si tratara de señalar algo.

“…. ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaa!!”

En ese instante, Iris se detuvo.

Ella sintió su cuerpo increíblemente pesado al mismo tiempo que escuchaba un desagradable ruido venir de la articulación de su rodilla.

Sin prestarle mucha atención, Iris se detuvo y luego saltó hacia atrás, rodando por el piso.

Ella lo había visto, ella había visto claramente como la espada de Jimina atravesaba su pecho.

“… No es verdad”.

Sin embargo, su pecho seguía intacto, Jimina tampoco parecía haberse movido.

“Esto es… no puede ser cierto…”

Frente a ella, estaba Jimina parado como siempre, sin siquiera una postura.

“… ¿Qué sucede?” Pregunto él.

Iris estaba temblando por algo que él tenía y ella no podía percibir. Tenía que hacer algo.

Sentimientos de apuro y miedo se mezclaron, haciendo que se moviera una vez más.

Al mismo tiempo, Jimina movió su mirada.

Él miró hacia adelante, apuntando su espada en la misma dirección como si estuviera prediciendo lo que iba a suceder.

En ese momento, Iris vio como su brazo era cortado.

“A-Ahhh…”

Finalmente lo entendió.

Se dio cuenta que Jimina, simplemente estaba haciendo fintas.

Él predecía todos los movimientos de Iris, y solo con su mirada y un leve movimiento de la punta de su espada, él le estaba advirtiendo esto…

Si te acercas, te cortaré.

Con solo eso, Iris tenía una visión de su espada.

Tenía una sensación muy real de cómo esa espada cortaba todo su cuerpo.

De inmediato, ella recordó las palabras que su maestro solía decirle; “El ‘vacío’ del maestro, es la ilusión de una realidad”. Tal y como decían esas palabras, la pequeña Iris estaba bajo la ilusión de su maestro.

Pero lo que estaba haciendo Jimina, era una “realidad” mucho más poderosa que la que hacia su maestro en aquellos días.

¿Eso de verdad era posible…?

Iris no se vanagloriaba de ser la espadachina más fuerte del mundo. Ella sabía que existe gente por encima de las demás personas, y aun así, ella se consideraba una de las espadachinas más fuertes del mundo. O eso pensaba ella.

Y si una simple finta la estaba abrumando hasta este punto…

Entonces, la fuerza de Jimina era sin lugar a dudas, la más grande del mundo.

Era fuerza absoluta, capaz de doblegar a cualquier persona.

¿Eso era posible? ¿Realmente era posible?

Iris se preguntó eso una y otra vez.

No me dejaré engañar. Pensó ella.

Él todavía no había movido su espada ni una sola vez, así que no tenía que llegar a conclusiones tan rápidamente.

“… No te detengas”. Murmuró Iris, tratando de dominar a sus propios instintos.

Ella dio otro paso, ahora con la voluntad de no detenerse pasara lo que pasara.

Luego, se escuchó el sonido de una espada cortando el aire, y entonces…

El cuerpo de Iris fue golpeado por un ataqué abrumador.

Su conciencia se había desvanecido por unos pocos segundos, y antes de darse cuenta, ella estaba mirando el cielo.

Iris estaba en medio de la arena, tirada boca arriba.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Iris no vio a Jimina usar la espada en ningún momento. Lo único que vio fue su mirada alineándose con la de Iris, y luego sintió aquel fuerte golpe.

Lo único bueno, es que ella no soltó su espada. Iris trató de ponerse de pie lentamente.

“Iris Midgar… ¿en serio eso es todo lo que tienes?”

Justo frente a sus ojos, había una espada.

Jimina estaba mirándola en el piso con una mirada inexpresiva.

Aun cuando estaba a una distancia en la que podría tocarlo con solo extender su mano, ella seguía viéndolo demasiado lejos.

Muy lejos…

Ahh, ya veo…

Iris finalmente lo comprendió.

Que ella lo viera lejos no era ningún tipo de ilusión o algo por el estilo.

Sino que él, desde el principio, la estaba viendo desde un lugar muy lejano, muy lejos en las alturas. Una distancia tan alta que Iris nunca podría alcanzar sin importar cuanto tratara de lograrlo.

La espada de Iris cayó al suelo, haciendo un sonido seco.

Aquel sonido hizo eco en todo el estadio, el cual estaba en silencio.

Iris Midgar había perdido de un solo golpe.

Todos se quedaron callados, incapaces de aceptar esa realidad.

En medio del silencio, se comenzaron a escuchar unas pisadas detrás de Iris. Poco a poco el estadio comenzó a hacerse ruidoso.

Las pisadas seguían escuchándose hasta que se detuvieron.

Todas las personas vieron a la persona que hacía esas pisadas.

Incluso el mismo Jimina estaba un poco sorprendido.

“He regresado, padre”.

La persona que había llegado, era la hermosa princesa de Oriana, Rose Oriana.

Rose no estaba viendo a Iris ni a Jimina, su ojos color miel estaban dirigidos únicamente hacia la sala VIP.

 

******

 

Iris Midgar cayó con un solo golpe.

Doem estaba boquiabierto ante esa realidad que acababa de suceder frente a él.

Doem, quien estaba conectado con el lado oscuro del mundo, conocía a muchas personas poderosas que  superaban  a Iris.  Pero, incluso el  espadachín más fuerte  que él   conocía, ¿podría derrotar a Iris Midgar de un solo ataque?

No.

La respuesta era no. A menos que la tomara por sorpresa, nadie podría ganarle de un solo golpe.

En pocas palabras, era algo simplemente inaudito.

Por eso, ahora que Jimina había derrotado a Iris de un solo golpe, Jimina se había convertido en el espadachín más poderoso que Doem hubiera visto.

¡¿Como alguien así de joven puede hacer esto…?!

Había sido superado por mucho, nunca antes había recibido tal herida en su orgullo.

El asombro que Doem tenía en su corazón, se fue deformando hasta transformarse en una envidia incontrolable.

Su cerebro negó a Jimina de forma natural.

De seguro, había una razón detrás de la derrota de Iris luego de un solo golpe, o una coincidencia. Si no fue coincidencia, entonces tal vez Iris no estaba del todo bien para el encuentro. O puede que Iris haya sido un contrincante fácil para Jimina por alguna razón externa.

El comportamiento de Iris también era un problema. Ella se detenía repentinamente, como si estuviera asustada de algo, y otras veces se ponía a dar vueltas en círculo alrededor de Jimina. Iris se sentía mal, o Jimina la había amenazado para que perdiera a propósito.

Había muchos materiales para negar la fuerza de Jimina.

Pero, aun así, el instinto de Doem sucumbió ante la espada de Jimina.

Él se dio cuenta que tal vez, el mundo que Jimina ve, no es el mismo que él ha estado viendo hasta ahora.

Su definición de batalla se alejaba de todo lo antes conocido, incluso si entrenaba por cientos de años, él estaba seguro que nunca alcanzaría a ese chico. La espada de Jimina era tan precisa, que podría ser considerada una obra de arte única, una que aprovechaba todos los puntos clave de las armas.

Al mismo tiempo que negaba la espada de Jimina, él comenzó a admirar sus habilidades.

La espada de Jimina tenía algo misterioso en ella, que atraía a las demás personas hacia él, tal y como lo hacía su maestro cuando él era joven.

Crrik, Doem apretó con fuerza sus dientes.

Inaceptable. Él todavía no quería aceptar la fuerza de ese chico.

Doem conocía a muchas personas poderosas, aunque tampoco había visto todo el poder de los altos mandos del culto, por eso, Jimina aun no era el más fuerte.

“Beatrix-sama, ¿qué piensa de este encuentro?”

Doem quería palabras que le ayudasen a negar lo que acababa de ver.

Beatrix estaba viendo a Jimina directamente con sus ojos azules… lo que había en esa mirada era, admiración pura.

“… Quiero pelear contra él”.

“¿Qué?”

En cuanto Doem quiso preguntar los detalles, el público comenzó a alterarse.

Doem miró a la arena y allí estaba ella…

“Rose Oriana…”

El rostro de Doem se deformó en una sonrisa.

Ella estaba aquí.

Como pensaba, qué mujer tan tonta. No se ha dado cuenta que tanto el reino, como el rey ya son un caso perdido. Gracias a eso, controlo la mitad del reino, y aun así, decidió presentarse en este lugar. Qué princesa tan tonta.

Doem cubrió su boca para cubrir su sonrisa, y luego junto al rey de Oriana, salió de la habitación.

“Mi querida princesa Rose, por fin decidiste regresar”.

En la sala especial, había una escalera que conectaba a la arena. Doem comenzó a bajarlas junto con el rey.

“Rose, me alegra que volvieras. Ven a aquí”. Dijo el rey por orden de Doem. Él ya no era nadie, solo un cascarón vacío.

Doem les dio una señal a sus subordinados mientras bajaba la escalera. Esto era para que estuvieran listos para capturar a Rose.

Rose comenzó a subir las escaleras.

“Padre, he venido a disculparme. Hasta ahora he cometido y sé que cometeré muchos errores, sé que me equivocaré muchas veces. Pero he decido recorrer mi propio camino, creer en mi propia elección y caminar con la frente en alto como la princesa de Oriana, y como tu hija…”

La voz de Rose estaba temblando, sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Pero, su mirada estaba llena de determinación.

Doem se dio cuenta de eso al instante, y dio un paso hacia atrás.

Primero hizo que el rey se pusiera adelante. Con el rey como su escudo, ella no podría hacer nada.

Mientras el rey siguiera siendo su títere, sus planes seguirían en marcha.

“Perdono todos tus pecados”. Dijo el rey de Oriana. Pero, esas no fueron las palabras que Doem le había ordenado decir.

“Muchas gracias, padre”.

Luego, eso sucedió en un instante.

Rose desenvainó su espada, y Doem por reflejo, se puso detrás del rey.

Los subordinados de Doem se movieron, pero los movimientos de Rose fueron más rápidos.

Doem no podía creer lo que estaba presenciando.

“¡¿Qué?!”

Ella dejó todo atrás, y atravesó el corazón del rey de Oriana.

“Este es mi último deber como princesa… y como hija”.

El rey de Oriana extendió su mano, como si quisiera abrazar a Rose, pero rápidamente, perdió todas las fuerzas y dejó de moverse. La espada que atravesó el corazón del rey también había atravesado el vientre de Doem.

“Muchas gracias por todo lo que hiciste por mí hasta ahora, padre”.

Luego, sacó la espada.

La sangre comenzó a salir a montones de su corazón, y luego, él cayó al suelo.

De los ojos de Rose, salieron más lágrimas.

“¡¡Malditaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!” gritó Doem.

Doem estaba perdiendo mucha sangre también, pero no era una herida mortal.

Su ira, era por perder a su títere. Con esto, los planes de Doem se habían echado a perder.

“¡Atrápenla de una pu**ta veeeeeez!”

Los subordinados comenzaron a correr hacia Rose.

Pero ella no huyó.

Ella puso su espada en su propio cuello, y luego sonrió viendo a Doem.

Acaso ella…

El rostro de Doem se puso pálido.

“¡¡N-No, detenteeeeeeeee!!”

Luego, Rose trató de cortarse con su propia espada, pero…

“… ¿Esa es tu elección?”

Con un solo golpe de espada, brillante como una fina obra de arte, la espada de Rose y todas las demás que la rodeaban, volaron por el aire.

Allí de repente, apareció un chico común y corriente.

“T-Tú eres…”

Sin embargo, la espada que él tenía en sus manos, era tan oscura como la noche, de un color negro azabache.

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