Capítulo Especial – Hay Cosas que Nunca Cambian

Night mode
Pagina Anterior
Pagina Siguiente

1ª Parte

En el reino de Sanakia, por el que se extienden grandes terrenos de cultivo de arroz, un carruaje recorría el ancho camino que atravesaba estos arrozales.

Varios soldados lo acompañaban protegiéndolo, pero no había tensión alguna en sus expresiones, ya que estos guardias iban casi paseando, como si se tratara de unas vacaciones. Solo con ver esto, era fácil comprender  que en el interior del carruaje no viajaba ningún VIP  ni persona importante.

Aun así, tampoco había signos de que transportaran nada valioso; ni metales, ni víveres, y que lo único llamativo o de interés en ese carruaje  era la cantidad de guardias que lo transportaban. Que a su vez iban tan solo ligeramente armados, sobreentendiendo que nadie querría atacar un carruaje de estas características.

Y tal y como lo parecía, en su interior no viajaba ningún personaje importante, sino 3 mujeres, de las cuales, una era 1 caballero y el resto, un par de doncellas.

La mujer caballero se trataba de Ginger York, una caballero procedente del reino de Shirone que estaba sentada junto a la puerta del carruaje y escuchando las conversaciones de sus otras 2  acompañantes.

“Owner-onii-chan  era verdaderamente fantástico y genial…”

La persona que dijo esto era una pequeña llena de energía que llevaba puesto un traje de sirvienta que le quedaba algo ancho. Se trataba de Aisha Greyrat.

“Vamos, si piensas en alguien perfecto con quien casarte, debe ser un hombre así… ¿No te parece, madre?”

“No-¡Sí! Tienes razón.”

Y haciendo juego con ella, la otra mujer que viajaba en el carruaje también llevaba el mismo traje de sirvienta. Se trataba de Lilia.

A simple vista, podías imaginar que era la viva imagen de aquello en que Aisha se convertiría al crecer, incluyéndole unas gafas que ocultaban una mirada fría y calculadora, que en estos momentos no era ni fría, ni calculadora, sino más bien intranquila y  perdida.

“¿Sabes? Esa vez que me salvó fue increíble, apuntó al suelo con su dedo   y se abrió un boquete, y después PAM y acabamos saliendo por los aires… me pregunto si eso lo hizo también con magia, porque da la impresión que puede hacer cualquier cosa conjurando en silencio. Pero en serio, sorprendente… fue espléndido.”

Aisha no ha parado de elogiar al que llama Owner-Onii-chan en casi todo el viaje; haciendo que Lilia no sepa bien qué  hacer.

Esto se debe a que su hija no ha comprendido que The Owner de Dead End es en realidad su hermano mayor, Rudeus  Greyrat.

Al principio se equivocó al escucharla llamarle Onii-chan cuando se despidieron en Shirone, pensándose Lilia que Aisha lo había comprendido, pero al parecer le llamaba de esa forma con la idea simplemente de un chico mayor que ella.

“¿Y sabes? Como era la primera vez que experimentaba algo así, acabé orinándome encima sin querer, pero por algún motivo, estando con Owner- onii-chan no sentí nada de vergüenza. Llegué hasta pensar que no me importaría enseñarle todo de mí… ¿Acaso me he  enamorado?”

Aisha junto sus manos frente a su pecho casi como si rezara mientras le brillaban los ojos de la emoción.

Viéndola actuar de esta forma, había llevado a que Lilia no supiera bien como reaccionar, porque no estaba segura de si sería buena idea o no decirle aquí y ahora que The Owner es Rudeus-sama, ya que hace apenas unos días, Aisha sentía repulsión por su hermano.

Y es que aunque Lilia estuvo contándole a Aisha durante varios años lo magnífico que era ese chico, la pequeña solo pudo pensar que todo esto eran invenciones suyas y que era imposible que alguien hubiera realizado todos esos actos, haciéndola desentenderse de todos los intentos de su madre por explicarle lo especial que era  Rudeus.

Por supuesto, hasta Lilia comprendía los fallos en sus métodos, pero quería sobre todas las cosas que Aisha acabara sirviendo a su hermano para pagar la  deuda que ambas tenían con él por permitirles continuar viviendo con los Greyrat; y por este motivo, tenía que hacerle ver lo fantástico y sorprendente que era y lo mucho que le  debían.

El problema es que al escuchar el increíble, perfecto y sobresaliente humano que Lilia le describía, la avispada y algo precoz Aisha automáticamente comprendió que no existía ninguna persona sin ningún solo defecto en este mundo. Esto llevó a que una vez descubrió los aspectos negativos de Rudeus que su madre le había estado ocultando, su mente se hizo oídos sordos de todo lo positivo y se centró en ese aspecto negativo y casi encantador gusto de Rudeus.

Y es normal, las personas automáticamente le damos más importancia a aquello que descubrimos y vemos por nosotros mismos que aquello que otros nos cuentan. Es posible que si Aisha hubiera tenido algunos años de experiencia más a su espalda habría sabido valorar más equitativamente estos aspectos negativos y positivos que había visto y oído de su hermano, pero todavía era demasiado joven.

Su descubrimiento le hizo pensar que todo cuanto su madre le había  contado eran mentiras y que ese tal Rudeus era un  indeseable.

Lilia se arrepentía de sus métodos llegado este punto, porque de hecho, habían otras mejores formas de encaminar a Aisha hacia su hermano, pero su forma de describirlo y ponerlo era casi como si quisiera convertir a Rudeus en un ídolo para Aisha.

Pero por mucho que Lilia quisiera corregir los errores, estos, una vez cometidos, son imposibles de cambiar, y ahora que habían llevado a que Aisha tuviera una impresión equivocada de su hermano, le estaba siendo difícil hacerle cambiar de parecer.

Debido al incidente que las llevó al reino de Shirone y a sus intentos fallidos durante su estancia, Lilia se había casi dado por vencida de enmendar su error.

Pero casi como un acto del destino, en estos momentos, Aisha se  encontraba bañando en halagos a Owner-onii-chan, lo que llevó a Lilia pararse a considerar sus acciones a partir de  ahora.

Si Aisha descubriera que ese maravilloso Owner-onii-chan es en realidad su hermano Rudeus, ¿eliminaría la repulsión que siente por este? Y lo que es más importante… ¿conseguiría que Aisha quisiera servir a Rudeus por su propia voluntad?

Pero por su parte, Rudeus había decidido ocultar su identidad debido a su preocupación por las posibles represalias, despidiéndose de las 2 sin decirle a Aisha quién era en realidad, cosa que Lilia no era capaz de   comprender.

Pero es un hecho que Aisha odiaba todo aquello que llevara a engañarla,  y debido a lo lista que era, en ocasiones veía la falsedad en mentiras sin importancia de algunos adultos del castillo llevándola a delatarles y atacarles por ello.

Esto era tan pronunciado, que existía la posibilidad de que si tras todo este tiempo engañándola se revelara la verdadera identidad de The Owner, le llevara a odiarle aun más, retorciendo el hecho de ocultarle su identidad hasta que pensara algo como que el haberla engañado es una muestra más de lo malvado y perverso que es, habiendo llegado hasta poder lavar mi ropa interior como tanto le gusta.

Y esto era algo que Lilia quería evitar a toda  costa.

“Eh, mamáaaa… Si onii-chan muriera, quiero que sepas que me gustaría servir a The Owner-san.”

“…”

Por norma general, Lilia le daría un coscorrón fuerte en la cabeza a Aisha por decir algo de ese tipo, pero en este preciso momento es incapaz, debido a sus dudas e indecisiones, por lo que solo pudo responder con una sonrisa forzada mientras por su nuca dejaba correr el sudor  frío.

¿Debería decirle a Aisha que The Owner de Dead End es Rudeus-sama? ¿o no? Si lo pusiera de una forma elegante, seguro que acabaría volviendo a querer a su hermano; pero si fallara, la repulsión que siente podría empeorar…

No podía permitirse fallar, pero no estaba totalmente segura de que pudiera orientar la conversación como le gustaría hablando con su inteligente  hija.

Y al no saber bien qué hacer ante la situación, tan solo pudo continuar escuchando las palabras de la  pequeña.

“Quiero que sepas que si sirviera a The Owner-san, trabajaría tan  duro como me fuera posible. Aunque es posible que no pudiendo rechazarle, no pudiera negarle que me observara mientras me cambio y otros menesteres, y es posible que esto haga que The Owner-san no pueda resistirse y me acabe haciendo suya ahí mismo. Es más que probable que una vida de debacle empiece desde ese día… Aunque le avisaría de que podrá tener mi cuerpo, pero jamás mi corazón, hasta que un día me dijera También quiero que tu corazón sea mío proponiéndome que me case con él…  Kyaa~~”

Comparada con la devastada e inquieta Lilia, Aisha estaba encantada con  la situación y riéndose en su  interior.

Porque sabía desde hacía tiempo que The Owner era su hermano, junto con que no era tan pervertido como se había imaginado hasta ese momento. Y aunque no fuera tan perfecto como su madre le había dicho, seguía siendo alguien extraordinario… Y sabiendo esto, estaba aprovechando para reírse de su madre.

Siendo honesta, no podía realmente querer a una madre que desde niña le ha limitado su libertad, diciéndole que hiciera esto o aquello. Al ver su actitud, Aisha un día se atrevió a preguntar el motivo, y su madre simplemente le dijo que lo hiciera sin rechistar, lo que continuó durante varios años.

Al final le dijo que era un entrenamiento para servir a un hermano al que jamás había visto, por lo que es normal que no estuviera especialmente contenta con ese motivo para limitarle la vida. Pero eso se acabó el día que se encontró con ese hermano.

Conjuraba en silencio, su uso de la magia era ingenioso, su juicio en combate era admirable, el coraje para adentrarse solo en el palacio real de Shirone para rescatar a su madre demostraba su valentía, y la delicadeza con la que trató el accidente durante su escapada de los guardias le mostró que era un caballero; tantos eventos hacían que la frase Esto es lo que significa ser GENIAL no dejara de surgir en la mente de  Aisha.

Y para ser de ayuda a un hermano tan increíble y sobresaliente como ese, era necesario que fuera buena en prácticamente cualquier cosa; y habiendo comprendido esto, estaba incluso agradecida con su madre por el duro entrenamiento recibido hasta entonces, porque de no haber empezado desde tan pequeña, es más que probable que hubiera sido una empresa imposible de alcanzar en su vida.

“A~aah… me pregunto si onii-chan no habrá muerto ya… si lo estuviera,  me iría dando brincos ahora mismo para servir a The  Owner-san.”

“P-pero si Rudeus-sama no estuviera muerto, asegúrate de servirle como es debido, ¿comprendido?”

“Cla~aro, madre.”

Pero servir a su hermano era una cosa, y disfrutar de la primera vez que había visto a su madre así de confundida e inquieta era   otra.

“¡Ah! Aunque con 1 año sería suficiente, ¿no? Tras eso, me gustaría ir a ayudar a The Owner-san~.”

“E-Eso no… Hmm….”

Por lo que decidió continuar un tiempo más con esta farsa tan   divertida.

Pagina Anterior
Pagina Siguiente