Capítulo 63 – La Decisión de la Joven Señorita

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1ª Parte

Para cuando la reunión se dio por terminada, el sol ya se había puesto, por lo que regresé a esa habitación con lo mínimo indispensable en cuanto a mobiliario.

Mi intención era sacar de la bolsa de viaje mis pertenencias y organizar parcialmente la habitación, pero no me apetecía en absoluto; por lo que simplemente me senté en la cama. Al hacerlo, mi cuerpo acabó rescostándose solo en el duro colchón, demostrándome que estaba más cansado de lo que creía.

“Fuu…”

Siento que la fatiga inunda todo mi cuerpo, y eso que no recuerdo haber hecho nada hoy que me pudiera haber dejado en este estado, aunque quizás sea agotamiento mental.

….No, no lo creo, más bien pienso que podría estar en shock yo también. Sauros, Philip e Hilda…. No es que tuviera una relación especialmente cercana con ninguno de ellos, pero todavía puedo recordarles al cerrar los ojos.

Como esa vez que el viejo Sauros vino a ver cómo estaba Eris el día que salimos fuera de la ciudad. O esa vez con Philip y su sonrisa siniestra, pidiéndome que me uniera a él en su cruzada por usurpar el poder de la familia Boreas. O esa otra en la que Hilda dijo que me aceptaba en su familia y me casara con  Eris.

Pero todos ellos ya…

Y por si fuera poco, ya no sigue en pie ni la enorme casa en la que estuve tanto tiempo y en la que las voces hacían eco por los pasillos… ni el salón  de banquetes en el que bailé con Eris por primera vez en público, ni la torre en la que acabé interrumpiendo el momento rosado de Sauros-ojii-san, ni  la increíble biblioteca de Philip. Todo eso ha desaparecido completamente.

Y no solo el palacio, Roa también, y hasta la aldea   Bonna…

No lo he visto personalmente, pero estoy seguro de que ha desaparecido el árbol que con tanto cariño cuidaba Zenith, el mismo que Roxy destrozó cuando me enseñó la magia de Agua de nivel Santo, o ese enorme árbol en el que Sylphy y yo jugábamos juntos… Todo eso, también ha dejado de existir.

…¿Por qué será que cuando recuerdo la aldea Bonna, me acuerdo de tantos árboles? Bueno, no importa. En definitiva, no queda nada aquí. Pensé que lo comprendí cuando Paul me lo dijo en Milis-Sion, pero al verlo con mis propios ojos, el impacto ha sido mayor del que  imaginé.

“Fuuu…”

Knock Knock

Tras mi segundo suspiro, alguien llamó a mi puerta.

“…Adelante.”

La persona que abrió la puerta y entró en la habitación, fue Eris.

“Buenas noches, Rudeus.”

“Eris, ¿te encuentras mejor?”

“Estoy bien.”

Eris me respondió colocándose frente a mí en su pose  habitual.

No parece que siga demasiado deprimida… Típico de Eris, capaz de superar en poco tiempo la pérdida de su familia, es mentalmente más fuerte que yo. Aunque puedo estar equivocado y seguir bastante desanimada; por lo general no suele ni llamar a la puerta y simplemente la abre con un portazo.

“Después de todo, hace tiempo que acepté que esto podría haber  pasado.”

“Ya veo…”

Las palabras de Eris fueron honestas y sin darle demasiada  importancia.

Eris fue capaz de prepararse mentalmente para la posibilidad de que su familia hubiera muerto… eso es algo que para sería imposible; es más, aun hoy, sigo creyendo que Zenith sigue con vida, por mucho que sea capaz de comprender que la posibilidad de que haya muerto es mucho  mayor.

“Dime, Eris, ¿qué piensas hacer de ahora en adelante?”

“¿Que qué voy a hacer?”

“Sí, bueno, ¿has oído lo que Alphonse quería contarte?”

“Lo hice, pero eso ahora no  importa.”

“¿Que eso ahora no  importa…?”

Eris me miró directamente a los ojos, y en este preciso instante, me di cuenta por primera vez en nuestra conversación de lo distinta a lo habitual que iba vestida.

Llevaba puesto el vestido negro que compró en Milis-Sion, que hacía juego perfectamente con su rojo pelo que corría por sus hombros haciéndolo más resultón y elegante. Quizás es debido a que el material es bastante fino, pero puedo notar un par de montecitos coronando sus  pechos…

¿Hm? No es que sea demasiado fino, sino que no lleva puesto el  sujetador.

Y tras fijarme un poco más de cerca, pude comprobar que su pelo estaba ligeramente húmedo, como si justo se lo hubiera terminado de lavar en el baño; junto al detalle de que pude olfatear un aroma más atrayente de lo normal.

¿De qué se tratara? Siento que es algo que he olido antes…   ¿Perfume?

“Rudeus, me he quedado sola.”

¿Sola? Ah… se refiere a que no queda nadie de su familiares cercanos, porque aunque aun tenga hermanos con vida, para ella no son  familia.

“Y también, no hace mucho que cumplí los 15 años.”

Al escuchar esto, entré en pánico.

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? S-Si mi cumpleaños fue hace 1-2 meses… eso significa que lo cumplió hace más de un mes… Mierda, no me di   cuenta.

“Hmm… lo siento… lo olvidé por  completo.”

¿Qué día fue…? No recuerdo  que dijera o hiciera nada que indicara que se acercaba la fecha, y por lo general Eris habría ido haciéndose notar si se acercaba su cumpleaños. ¿Hubo algún día que Eris hiciera algo fuera de lo normal? Soy incapaz de pensar en  ninguno..

“Sé que no te diste cuenta, Rudeus, pero fue el día que Ruijerd me dijo ya era una adulta.”

“Ah.”

Así que fue ese día… Recuerdo que la conversación me pareció extraña, y ahora entiendo el motivo por el que Ruijerd le dijo a Eris que ya era una adulta ahí en mitad de ninguna parte. Mierda… he podido haber metido la pata hasta el fondo… ¿cómo pude no darme  cuenta?

“Hmm….. ¿Te importa si te preparo ahora algo como regalo? ¿Hay algo que quieras en concreto?”

“Bueno, hay algo que me gustaría.”

“¿El qué?”

“Una familia.”

Me quedé sin palabras ante su  respuesta.

Eso es algo fuera de mi alcance… no puedo revivir a los  muertos.

“Rudeus, por favor, sé mi familia.”

“¿Eh?”

La cara de Eris se tornó roja hasta el punto de que no me extrañaría que brillara en la oscuridad.

Será que… ¿me está proponiendo matrimonio? No creo,  ¿no?

“¿Te refieres a que quieres ser mi hermana mayor?”

“No me importa como lo quieras  ver.”

El enrojecimiento de sus mejillas se extendió hasta la punta de sus orejas, mientras Eris evitaba mirarme a los  ojos.

“Lo que quiero decir… dicho de otra forma… d-durmamos  juntos.”

¡¿Y qué se supone que eso quiere decir?! Un segundo, cálmate… piensa en lo que ha dicho, quiere que durmamos juntos… ah, claro, ahora lo entiendo. Con lo ocurrido, Eris se encuentra en Shock, y para calmar su corazón, quiere no estar sola y poder sentir el calor de alguien a su lado; o como lo ha llamado, familia… Bueno, puede que en esta ocasión sea aparentar ser una familia, pero…

“¿Estás segura? Aunque te sintieras algo decaída hoy, es posible que acabe sobrepasándome un poco…”

Lo he dicho por esa fatídica noche de mi 10º cumpleaños en el que acabé pasándome de la ralla, y es que, si soy sincero, la verdad es que me falta confianza en que no se repetirá. Siento que no podré controlarme si compartimos una cama tan estrecha y puedo sentir el calor de Eris a mi lado durante la noche; e imagino que Eris debería comprenderlo y   que…

“H-hoy n-no importa.”

“Sé que ya te lo dije antes, pero no creo que pueda conformarme con solo un poco.”

“Lo recuerdo, y hoy no me importa lo que me  hagas.”

Tras escuchar su respuesta, mi única reacción posible fue quedarme pasmado observándola, rememorando sus palabras en un eco interminable.

no me importa lo que me hagas, hagas, hagas, hagas,   hagas…

Si me dices algo así, mini-mí va a querer hacerte una gran ovación, ¿lo entiendes?

“¿P-Por qué me dices algo así tan de  repente?”

“¿No prometimos que lo haríamos cuando cumpliera los 15 años?”

“¡Pensé que te referías a cuando YO cumpliera esa  edad!”

“No importa como se dijo.”

“¡Importa!”

Algo… algo anda muy mal… piensa, ¿qué es lo que falla? Sí, el hecho de que Eris se sienta sola… y de ahí que haga algo fruto de la desesperación. Es una escena que he vivido en varias ocasiones en distintos eroges, en la que alguien cercano de alguna chica muere y se acerca a alguien buscando confort, y acabando teniendo relaciones sexuales con ese  alguien.

Eso lo comprendo… pero, si le pongo la mano encima, ¿no es como si me estuviera aprovechando de su momento de debilidad? ¿De verdad quiero hacer algo así? Si soy sincero, mis innombrables me están gritando alegremente que me despida de una vez de mi virginidad; pero, ¿no sería mejor esperar a estar algo más tranquilo? Porque dudo que sea buena idea hacer algo como esto apenas enterarnos de la noticia. Hasta yo estoy impactado por todo lo que nos han dicho… Podríamos llegar a arrepentirnos.

Aunque claro, una oportunidad como este puede no volver a repetirse… Si por cualquier motivo, Eris acaba yendo a donde Philemon, seguramente deseche la promesa, o no sé si surgirán problemas por haberme quedado  su primera vez………….pero……….quiero hacerlo con ella, por mucho que sienta que no debería.

Siempre me había reído de los protagonistas Dokan de los harems de anime, que siempre se acobardan cuando llega la hora de mostrar su lado varonil; y ahora resulta que yo me echo atrás cuando llega la hora de la verdad. Pero es que, siendo sincero, no sé cuál sería la opción correcta, porque siento que me arrepentiré haga lo que  haga.

No me cabe duda de que me arrepentiré dentro de 2 años esperando encontrarme a Eris envuelta en cinta de regalo para mi 15º cumpleaños diciéndome algo como ¡Soy tu regalo de cumpleaños, y como tenía miedo de pegarte por accidente, decidí maniatarme para que hicieras conmigo lo que quisieras! y que llegado el día no acabe pasando ni algo medianamente cercano.

…Aunque espera un segundo; hace poco casi muero, y recuerdo que en aquel momento me arrepentí enormemente de no haber podido cumplir la promesa, sintiendo que aun me quedaba eso por hacer… ¿Acaso estaré vivo dentro  de  2  años? Recuerdo que  he vivido un  par  de crisis últimamente, ¿no sería mejor quitarme la espina y olvidarme de este posible arrepentimiento dejándome llevar?

No, pero…. no sé, espera…

“…¡Cough!”

Mientras andaba perdido en mis pensamientos, Eris se aclaró la garganta y se sentó sobre mi regazo, rodeándome el cuello con sus brazos, dejándome un primer plano de su preciosa cara y su escote bronceado de tantas horas  al sol.

Cuando sintió mi reacción haciéndose notar entre sus muslos fue a decir algo, y antes de poder pronunciar palabra su enrojecida cara se volvió más vibrante.

“Aquí, qué…”

“Es porque eres encantadora, Eris.”

Eris suspiró y acarició el interior de sus muslos contra la cabeza de mi pequeño, dejándome sentir una agradable y maravillosa sensación que deleitó enormemente a mi compañero.

“Esto pasa porque estás excitado, ¿no?”

“Sí…”

“No es que yo no te valga, ¿no?”

“Sí…”

“¿Te preocupaban lo que pudieran pensar mi padre y mi  abuelo?”

“Sí…”

“Pero, Rudeus, tus ojos llevan rato mirándome con deseo.”

“Sí…”

“¿Y aun así dices que no deberíamos?”

“……..Sí….”

Tardé, pero al final asentí.

Aun con mi mirada clavada en sus desbordantes pechos y la curva de su cuello; aun con la suave sensación de sus caderas sobre mis muslos y su pecho contra el mío; aun pudiendo llenar mis pulmones de su agradable aroma; y aunque mi cuerpo estaba cediendo ante mi  instinto.

Aun así, reuní la poca cordura que conservaba y dije las siguientes palabras.

“Lo que prometimos… La promesa no fue esta. ¿No deberíamos esperar hasta que cumpliera los 15 años?”

Por supuesto, eso fue lo que acordamos, aunque francamente, en este preciso instante no podría importarme menos; y aunque ni yo comprendo  el motivo, mi resistencia no cesaba.

Al escucharme decir esto, Eris suspiró y dijo lo  siguiente.

“Eh, Rudeus, hay una cosa que me enseñó mi madre, pero me prohibió usarla salvo cuando fuera una situación especial, pero como me da vergüenza, solo la diré una   vez.”

Tras decirme esto, respiró profundamente una única vez y llevó su boca junto a mi oído, donde me dijo una única frase con una vocecita de cordero degollado, tras romper el sello en la técnica  prohibida.

“Rudeus, quiero ser tu gatita, nya~n”

Esas palabras no tardaron en invadir mis oídos y devorar la poca resistencia y razón que contenía, rompiendo todo límite que me hubiera intentado poner; porque esta chica a la que conocen en medio mundo con el perfecto sobrenombre de Mad Dog

Dog… ¡Un perro! ¡Pero ha dicho  NYAN!

Tras lo que me dejé llevar por mi instinto, me convertí en un animal, y acabé empujando a Eris sobre la cama antes de echarme sobre  ella.

2ª Parte

Esa noche, tanto Eris como yo dimos el paso juntos para convertirnos en adultos.

Durante ese momento juntos, olvidé todo cuanto me preocupaba, centrándome únicamente en acompañar a Eris esa  noche.

Aunque no lo dije en alto, comprendí que la amaba y que quería estar con ella para siempre; sin preocuparme de nada a parte de  eso.

¿No me lo dijo Paul en su día? El Noblesse Oblige no tiene nada que ver con nosotros. No tenemos que darle demasiadas vueltas al asunto, lo único que importa es protegerla de lo que pueda pasar, sin importar el camino  que escojamos.

Imagino que con 3 niños serán suficientes, pero es probable que acabemos teniendo alguno más… Pero aunque eso pasara… no me importaría tampoco.

Mientras yo estaba completamente emocionado, no me paré a pensar en lo que Eris estaba pensando.

3ª Parte

— Desde el punto de vista de Eris  —

 

En este día, yo, Eris Boreas Greyrat, me he convertido en una mujer, habiendo recibido a Rudeus como regalo por mi 15º  cumpleaños.

No es exactamente como lo habíamos hablado, pero mi futuro estará junto a él. Le amo.

¿Cuándo fui completamente consciente de esto? Ah, ya, estoy segura de que la primera vez que lo comprendí, fue durante su 10º  cumpleaños.

En aquel entonces, mi madre me despertó mientras dormía y me obligó a ponerme un camisón rojo para ir a su habitación diciéndome completamente en serio, Ve  a su habitación y entrégate a  él.

No es que no quisiera, pero estaba algo confundida. Hasta ese momento, había escuchado hablar de ese tema en algunas ocasiones a mi madre y a Edna, y siempre me dijeron que tarde o temprano acabaría llegando por sí solo, y así era como me lo había  imaginado.

No obstante, para ese día todavía no me había mentalizado, pensando que sería algo que acabaría ocurriendo en el futuro. Pero supiera o no de mi confusión, Rudeus acarició mi cuerpo.

Me pareció que se quedó hasta tarde en la fiesta charlando de algo con mi padre.

¿Podría ser que hablaron de lo que esta noche iba a   pasar?

Y cuando pensé esto, un pensamiento en concreto resurgió en mi  mente.

Puede que esto que hacemos no se deba a que le   guste.

Si eso fuera cierto, puede ser que no tuviera más remedio que hacer lo que mi padre le dijo y pasar la noche  conmigo.

Por aquel entonces, Rudeus era alguien extraordinario, que sabía de todo y podía hacer cualquier cosa. Y aun así, jamás dejó que su deseo por aprender disminuyera, sino que siguió adelante.

Me pregunto si él y yo  encajamos.

Observé a Rudeus respirar agitadamente, totalmente ajeno a mi  confusión.

Simplemente soy una recompensa que le ha dado mi  padre.

Y cuando pensé en esto, la situación se volvió desagradable, por lo que le aparté de mí y me fui  corriendo.

Tras huir apresuradamente de su habitación, temí justo en este momento, que estaba haciendo algo irreversible y sin solución, y que estaba perdiendo la que sería mi última oportunidad ya que mi madre me había avisado de que nadie a parte de Rudeus me aceptaría tal y como soy; y hasta yo pienso igual. He conocido a otros hijos de nobles y ninguno de ellos le llegaba a   la suela del zapato.

Sé que Rudeus lleva interesado en mi cuerpo desde que éramos niños. Recuerdo esa ocasión en el granero que me levantó la falda e intentó hasta bajarme las bragas, y siempre que puede intenta tocar mis pechos. En todas esas ocasiones, le he golpeado para pararle los  pies.

Recuerdo que en mi corta pasada por el colegio, que en una ocasión un chico se me intentó acercar con comentarios sobre mi cuerpo, y le golpeé; nunca más volvió a dirigirme la palabra. Pero Rudeus nunca se detuvo aunque le golpease.

Ese recuerdo me hacía sentir con más fuerza el peso de las palabras de mi madre sobre que el único que me aceptaría es Rudeus; por lo que en ese momento pensé.

Si acabara odiándome, me quedaría sola para siempre… ¿qué más da que sea una recompensa para él si con eso siempre estaremos  juntos?

Por lo que regresé a su  habitación.

Cuando entré, le vi echo una bola en una esquina bastante deprimido, y al verme, se tiró al suelo casi como si fuera una rana apoyando su cabeza en  el suelo y disculpándose por haberse  equivocado.

¿Te disculpas aunque sea yo la que se echó atrás en el último   minuto?

En respuesta a sus palabras, manteniendo mi fachada y viéndole aun arrodillado, le dije que esperara otros 5 años, con la esperanza de que para entonces ya estaría segura de lo que quería y  al mismo tiempo el maduro  de Rudeus podría esperar hasta ese momento.

Pero fue en ese momento que comprendí que le  amaba.

No obstante, la situación en la que nos encontrábamos cambió de improviso, acabando en un lugar desconocido y que nada más abrir los ojos, frente a   mí apareció un Supard.

Llegué a pensar que era mi castigo. Mi castigo por hacer lo que me venía  en gana hasta este momento en la vida, ya que mi madre siempre me solía decir que si seguía siendo egoísta, un Supard vendría a comerme. De ahí que no dudé ni un momento de que el diablo ante mí venía a   devorarme.

En ese momento me arrepentí de no haber dejado a Rudeus hacer lo que quisiera conmigo en su cumpleaños, que no hacía falta esperar hasta su 15º cumpleaños; que aunque no hubiera estado segura en ese momento, que simplemente hubiera hecho lo que quisiera conmigo, que debía haber dejado a un lado mi  confusión.

Lloré, grité y me acurruqué en el suelo presa del pánico, pero quien vino a salvarme no fue ni Ghyslaine ni mi abuelo, sino  Rudeus.

Se puso a hablar con el Supard tranquilamente, y que aunque debería encontrarse tan preocupado como yo por nuestra situación, él estaba tranquilizándome a mí, que soy mayor que  él.

Pensé en lo valiente que fue en ese momento, y encontré otro motivo por   el que amarle.

Tras ese evento, Rudeus hizo todo cuanto pudo. Con su cara totalmente blanca, hizo un trato con el Supard; apenas comía, e intentaba ocultar que se encontraba mal. Y estoy segura de que hizo todo eso para no preocuparme, mientras que a mis espaldas seguramente estuviera sufriendo por todo esto.

Por todo esto, decidí soportar todas mis preocupaciones. Decidí que me tragaría mis lágrimas cuando quisiera echarme a llorar y quitarle ese peso de encima a Rudeus para que se encargara de todo lo   demás.

Haré todo lo posible para seguir comportándome como hasta ahora, ocultando mi preocupación.

Aunque hubo varias ocasiones en las que no pude soportar el temor, debido a que la ansiedad no desaparecía y que continuaba amontonándose en mi pecho.

Estoy segura de que en los momentos más dolorosos estaba actuando de manera egoísta; pero Rudeus nunca se enfadó conmigo y continuó a mi lado. Sin decirme ni una única palabra de molestia, se sentó a mi lado, acarició mi cabeza, puso su brazo sobre mis hombros abrazándome de esta forma; consolándome.

En estas situaciones, jamás hizo ningún gesto pervertido, y eso que por lo general hacía lo que le venía en gana; pero en estas ocasiones, solo me tocó lo suficiente para reconfortarme y nada  más.

Al ver esto, llegué a pensar que su actitud fresca y salida era su forma de mostrarse animado, y que seguramente actuaba siempre de esta forma para tranquilizarnos, actuando como si no pasara  nada.

No está siendo egoísta, también está pensando en mí… Por lo que tengo  que hacerme fuerte, al menos lo suficiente como para no ser una carga para él.

Lo único en lo que era mejor que Rudeus era en usar una espada, ya que solo sabía pelear. Y aun así, no era nada comparada con Ruijerd, que se había convertido en nuestro compañero, y tampoco contra Rudeus cuando usaba magia.

Pero me permitió ir ganando experiencia en nuestro  viaje.

Estoy segura de que si hubieran ido peleando únicamente Rudeus y Ruijerd, se habrían enfrentado a monstruos de una manera menos arriesgada o más simple, permitiéndonos viajar más rápidamente. Verlo de esta forma a menudo me hizo querer echarme a  llorar.

Quizás Rudeus acabaría hartándose de en el camino y me fuera a dejar atrás para seguir su viaje.

Como pensaba de esta forma, hice lo imposible para hacerme más fuerte. Empecé a combatir con Ruijerd a modo de entrenamiento, aunque me venció una y otra vez.

En todas esas ocasiones, Ruijerd me decía ¿Lo comprendes?; lo que me hizo recordar las palabras de Ghyslaine.

Sé Lógica.

Y Ghyslaine nunca se equivoca, así que debía ser lógica, y comprender la lógica de los movimientos de un  maestro.

Si ves a alguien mejor que tú, lo primero es observarle   atentamente.

Ruijerd es mucho mejor que yo, y seguramente mejor que Ghyslaine; y por este motivo, le observé, y durante un tiempo, no hice nada más que observar sus movimientos, intentando imitarlos hasta ser capaz verdaderamente de hacerlo.

Además, entrené tanto como pude, y gracias a la ayuda que Ruijerd me ofreció para hacerme más fuerte, acompañándome por las noches mientras Rudeus dormía, y nunca mostrándose molesto.

Y como si fuera lo más normal, Ruijerd me tumbaba a golpes en esos entrenamientos. Para alguien que tiene en tanta estima a los niños, estoy segura de que hacer esto le dolía enormemente. Y por todo esto, al menos para mí, Ruijerd es una existencia a la que considero mi   Shishou.

1 año después de que empezara nuestro viaje, sentía que me había vuelto fuerte y que me había convertido en alguien distinta de esos días en los que Ghyslaine no paraba de repetirme que debía ser  lógica.

Durante mi entrenamiento con Ruijerd, comprendí lo que verdaderamente quería decir, ya que los movimientos que hasta ese día había ido improvisando sobre la marcha en medio del combate, comenzaron a tener  un sentido y lógica en ellos. Y finalmente comprendí la utilidad y necesidad de las fintas que hasta este momento tomaba como poco deportivas, así como de robar la iniciativa al  adversario.

Y un día, conseguí impactar perfectamente a Ruijerd por primera  vez.

Si lo pienso ahora con la mente más fría, creo que estaba distraído por  algún motivo concreto; aunque personalmente, siento que eso no importó, ya que seguía siendo una oportunidad que se presentó ante mí, obteniendo finalmente el primer impacto claro en todos nuestros entrenamientos hasta ahora.

Ahora puedo acompañar a Rudeus sin molestarle; me merezco poder ir a su lado.

Eso pensé; aunque ciertamente, me estaba dejando llevar por la emoción. Pero esa actitud y mentalidad fue fácilmente destrozada por Rudeus que  por lo visto, había conseguido ponerle la mano encima a unos ojos místicos, y con ellos no tuvo dificultad para tumbarme al suelo e   inmovilizarme.

En ese momento, pensé.

He perdido contra Rudeus… en un combate sin  magia…

Fue un duro golpe.

Ahora no me queda nada en lo que pueda vencerle… Es injusto… ha hecho trampa… Ha conseguido en un solo día lo que yo he tardado tanto tiempo en conseguir…

Y al mismo tiempo, comprendí un detalle que había obviado hasta  ahora.

No he cambiado, sigo siendo un  estorbo…

Esa noche lloré a escondidas, y a la mañana siguiente, mientras continuaba mi entrenamiento en solitario, continué llorando.

Ruijerd me dijo que no debía afectarme, que la afinidad de Rudeus por sus ojos místicos era excesiva e inusual, pero que si seguía entrenando, me haría más fuerte. Que tenía talento, y que no me  rindiera.

¡¿Qué quieren decir con que tengo talento? Ruijerd y Ghyslaine son unos mentirosos!

No pude evitar pensar eso.

Por aquel entonces, a mis ojos, Rudeus era alguien impresionante, increíblemente especial, enorme, como si brillara con una luz que era imposible de observar directamente. Le empezaba a idolatrar como a un dios.

Si me hubieras preguntado entonces si conocía a alguien perfecto, te habría respondido Rudeus sin dudarlo.

Hasta ese momento había intentado ponerme a su altura, pero lo di por imposible en algún momento.

Aunque eso cambió cuando llegamos al continente Milis, donde conocimos a Gisu; permitiéndome comprender que a parte de la espada y la magia, en este mundo, existían otras habilidades importantes.

Quise aprenderlas, pero no me dejaron. En ese momento pensé, ¿por qué motivo? Ya  que fui incapaz de aceptarlo.

Y tras eso, nos pasó lo de  Milis-Sion.

Quería asegurarme que como mínimo, fuera capaz de hacer cosas sin ayuda, por lo que decidí solicitar la misión de Supresión de Goblins que es de las más sencillas. Quería demostrarme a mí misma de que era capaz de hacerlo por mí misma.

En esa ocasión fue cuando pude observar por primera vez una porción del talento que poseía, cuando tuve que pelear contra extraños asesinos y les superé en habilidad. Parece ser que en algún momento había alcanzado cierta fuerza sin darme cuenta.

Y entonces, cuando regresé a la posada, me encontré a Rudeus débil y deprimido.

Tras escuchar la situación, me enteré de que por lo visto Paul, el padre de Rudeus, se encontraba en la ciudad, y que a su encuentro con Rudeus lo había dejado en este estado. Y aunque no estuviera llorando, al verle tan increíblemente hundido, recordé que se trataba de un niño 2 años más joven que yo.

Y aun así, se convirtió en el tutor personal de una mujer tan egoísta como yo, su familia no vino a celebrar con él su 10º cumpleaños, y se había visto forzado a viajar con alguien que tan solo le entorpecía a su paso por el continente demoniaco. Y por si fuera poco, su padre lo  rechazó.

Era algo que no podía perdonar.

Y aunque fuera alguien perteneciente a los estratos más bajos de la nobleza de Asura, decidí matar a Paul Greyrat con mis propias manos; por mucho que hablaran de él como un espadachín extraordinario que había alcanzado los 3 estilos al nivel avanzado, o por mucho que fuera el padre de   Rudeus.

Personalmente, dudaba que pudiera perder contra él. Ya que todo cuanto Ruijerd me ha ido enseñando, unido a las enseñanzas de Ghyslaine, habían quedado grabadas en mi cuerpo convirtiéndose en mi propia fuerza, y con ellas, es casi imposible que pierda, y menos contra ese  desalmado.

No obstante, Ruijerd me detuvo, y cuando le pregunté el motivo, me dijo que se trataba de una discusión entre padre e hijo. Debido a que había escuchado lo que lamentaba Ruijerd el final de su hijo, decidí hacer lo que me decía.

También me dijo que recordara como Rudeus, bastante animado, había hablado de los ratos que pasó con su padre, y me dijo que había sido una pequeña discusión entre personas que se llevan bien, que cuando las cosas se hablan acabarán calmándose. Pero por aquel entonces, fui incapaz de aceptarlo.

Al final, Rudeus y Paul se reconciliaron, tal y como Ruijerd  predijo.

Pero lo diré una vez más, no pude aceptarlo, siendo incapaz de comprender como Rudeus pudo perdonar, ¡PERDONAR!, a su padre, el inhumano desalmado… Si me hubiera pasado a mí, le habría odiado de por   vida.

Pero ni Rudeus ni Ruijerd hablaron más del tema conmigo, seguramente porque me estaba comportando de forma  infantil.

Tras ese incidente, atravesamos el mar llegando al continente  central.

Y a partir de este momento, Rudeus se volvió más alegre y revigorizado, capaz de comer muchísimo, y no como hasta ahora. Y como es habitual, Rudeus hizo algo sorprendente.

En el reino Shirone, se hizo amigo del tercer príncipe en un único día y consiguió rescatar a su familia. Yo por mi parte, todo lo que hice fue armar alboroto con Ruijerd.

El resultado fue, que armar alboroto sin pensarlo acabó siendo lo que salvó a Rudeus, y hasta me dijo Pero si no hice nada, tú fuiste quien me salvó. Pero estoy segura de que aunque hubiera estado solo, habría sido capaz de solucionarlo todo.

A mis ojos, Rudeus era enorme, demasiado grande, y alguien de ese calibre, se hizo aún mayor el día que nos cruzamos con el Dios  Dragón.

En nuestro combate contra el Dios Dragón, en el que tanto yo como Ruijerd tan solo pudimos temblar ante el símbolo del  mismísimo miedo como lo era ese hombre, en esa misma situación, tan solo Rudeus permaneció tranquilo.

Contra semejante oponente, al que ni Ruijerd pudo herir de ninguna forma, Rudeus fue capaz de impactar y herirle, con una magia que no fui capaz de seguir con los ojos.

Rudeus dijo más tarde que tan solo fue una Bala Rocosa que tantas veces había usado, pero en mi vida había visto un ataque tan aterrador como  ese.

Rudeus fue sorprendente en ese combate en el que peleó en serio y fue capaz de pelear y herir al mismísimo Dios Dragón, aclamado como más poderoso del mundo.

Pero poco después de pensar eso, Rudeus  murió.

Hasta ese instante, pensé que la muerte era algo ajena a   nosotros.

Rudeus es poderoso, es imposible que muera; como él me protege, yo tampoco puedo morir; y con Ruijerd a nuestro lado, los 3 somos invencibles.

O eso pensaba entonces. Por equivocada que  estuviera.

Rudeus estuvo a punto de morir, y si la jovencita que acompañaba al Dios Dragón no le hubiera pedido que le curase en un antojo, o si el Dios Dragón hubiera sido incapaz de usar magia curativa; Rudeus estaría  muerto.

En ese momento, comprendí que para Rudeus, yo no solo era alguien a quien proteger, sino también una molestia. Me quedé aterrorizada,  sintiendo nuevamente mi falta de poder.

Aun tras ese evento, continué observando a Rudeus como una divinidad, porque aunque estuvo ante las puertas de la muerte, logró sobrevivir ante un enfrentamiento con el Dios Dragón; por no hablar de que comenzó a entrenar teniendo en cuenta que podría tener que volver a enfrentarse con ese tipo de nuevo…

3 días después de estar al borde de la  muerte.

Para mí era algo incomprensible, y aunque no pudiera comprenderlo, sentía miedo de que pudiera morir, por lo que decidí estar a  su lado; por lo que  no me separé de él. Temía quedarme sola tras su  muerte.

Y entonces, tuvimos que despedirnos de  Ruijerd.

En esa despedida, Ruijerd me intentó explicar que había peleado contra un Dios y que era normal haber perdido. Pero también me enseñó una última cosa, me dijo que recordara la técnica y movimientos que el Dios Dragón usó durante el combate; esos movimientos que se habían quedado grabados en mis ojos, junto con la técnica con la que se protegió de mi   espada.

Y comprendí la lógica, la racionalidad de las mismas; junto con que el Dios Dragón no era un monstruo desconocido, sino un verdadero maestro que utilizaba técnicas mundanas para combatir.

Y tras eso, el final de nuestro viaje.

Regresamos a casa para comprender y constatar con nuestros propios ojos que no quedaba nada, así como la muerte de mi abuelo, mi padre y mi madre.

La tristeza me invadió, porque aunque el viaje para volver a casa había sido doloroso, al final no me quedaba nada. Mi familia y mi casa habían desaparecido; y aunque Ghyslaine y Alphonse continuaban aquí, actuaban casi como si fueran gente totalmente distinta.

Ya solo me queda Rudeus…

Debido a este pensamiento, fue por lo que se me ocurrió convertirnos en una familia, en un ataque de  impaciencia.

Porque su trabajo como tutor ya había terminado, el contrato original fue por 5 años, y hacía tiempo que ya había concluido; también había  terminado su tarea de escoltarme a casa, y como todavía no ha aparecido toda su familia, lo más probable es que pronto se ponga en camino para ayudar en la búsqueda; dejándome atrás.

Eso pensaba, y de ahí que para atarle a mí, decidiera ofrecerle mi   cuerpo.

Al principio se mostró vacilante y reacio, llevándome a pensar que iba a rechazarme. Porque aunque había mostrado interés por mi ropa interior, jamás vino a espiarme en el baño; y ni en el viaje en barco al continente Milis hizo nada, aunque pudo haberme tocado o desnudado sin que me hubiera podido resistir. Pero no lo  hizo.

Por esto, llegué a pensar que quizás no le interesara mi cuerpo, ya que debido a tantos años entrenando con la espada, no creo que sea tan femenina como el resto de chicas, y que por pervertido que fuera Rudeus, podría no querer acostarse con este saco de  músculos.

Pero me equivoqué, y conseguí excitar muchísimo a Rudeus. Viéndole tan excitado, yo también me fui excitando más y más, hasta que por fin juntamos nuestros cuerpos por primera vez.

Al principio dolió un poco, pero de forma gradual, comenzó a sentirse placentero; mientras que por su parte, Rudeus comenzó más animado al principio, y pasado un tiempo pareció empezar a cansarse, hasta estar agotado, como si se fuera a  romper.

Y comprendí el motivo. Más bien, lo  recordé.

Rudeus es más joven que yo.

Como es obvio, mi cuerpo es bastante fornido para ser una mujer, pero aun dejando de lado eso de lado, el tamaño de su cuerpo en su conjunto es inferior al mío, muchísimo más.

Rudeus no es tan grande como  yo.

Por fin comprendí el significado pleno de esas palabras, en cuanto a la grandeza que siempre había visto en  él.

Aunque Rudeus era así de joven, siempre ha estado protegiéndome. Hasta en el barco, no paró de curarme con magia, y estoy segura de que cualquiera que se montara en ese molesto vehículo acabaría sintiéndose mínimamente mal… ¡Es más! ¡Si no hubiera estar curándome todo el viaje con magia, es más que probable que Gyges, ese guerrero feral, no habría podido capturarle!

Sin embargo, mírame a mí… es cierto que ahora soy más fuerte, y mi habilidad con la espada ha alcanzado un nivel considerable; pero jamás  me he preocupado por Rudeus. Estaba tan ensimismada con su grandeza que no me había fijado en lo joven y pequeño que es en realidad. Al final, mira lo que he hecho… he utilizado la tristeza por la pérdida de mi familia como una excusa para acercarme a él, por mis propios fines, siendo tan egoísta.

Por todo esto, lo diré una vez  más.

Yo, Eris Boreas Greyrat, amo a Rudeus, pero soy inadecuada para él, ya que tan solo soy una carga.

 Podemos convertirnos en familia, pero nada más a parte de eso, porque no tendríamos una relación de marido y mujer, sino, como él dijo, seríamos más como una pareja de hermanos. No estoy a su altura, y si siguiéramos juntos, solo le entorpecería.

Parece que lo mejor será estar separados durante un  tiempo.

Este pensamiento me llegó de forma natural ante mi forma de  pensar.

Si continuó con Rudeus, acabaré echándome a perder, dejando que me mime y me llene con esta cálida sensación en mi vientre; aunque, si soy sincera, todavía esté algo insatisfecha. Esta indecencia y comportamiento vulgar es característica en los Greyrat, e inesperadamente, puede que  no sea uno de los puntos fuertes de Rudeus, y eso que suele mostrarse especialmente lascivo y me había hecho pensar lo contrario… eso no se hace.

Pero aun con esto, sigo amándole y no tengo la menor intención de casarme con otro hombre como me dijo Alphonse.

Para empezar, intentar que viva como una dama noble normal llegados a este punto es imposible para mí; y por mucho que me digas que lo debo hacer por el bien de personas de nuestras tierras que no conozco, en realidad eso no me dice nada.

Y lo más importante, no puedo comprender por qué debería hacer algo así, mi padre, mi madre y mi abuelo ya están muertos, y la provincia de Fedora casi que también. En ese caso, ya podría dar por muerto el apellido Boreas, ni que fuera a  cambiar que soy la descendiente de mi abuelo, mi padre o   mi madre, y como tal solo puedo vivir la vida con una voluntad de   hierro.

Me haré más fuerte.

Recogí ese pensamiento mío que he tenido todos estos años y lo relancé desde 0.

Me alejaré de Rudeus en este momento, iré a entrenar y entrenar sin descanso, o al menos, hasta que esté a la altura de Rudeus; aunque no pueda vencerle. Pero quiero como mínimo, convertirme en una mujer que pueda estar a su lado, una mujer que pueda vivir con la cabeza bien alta sin miedo a lo puedan decir de ella; y como no puedo defenderme con estratagemas e ingenio, lo que haré será obtener habilidad en  combate.

Porque tanto Ghyslaine, como Ruijerd y Gisu me lo dijeron en varias ocasiones, poseo habilidad para la espada, y aunque en ningún momento de mi vida haya pensado que de verdad poseo ese talento, creeré a aquellas personas que me han permitido llegar tan  lejos.

Seguiré la recomendación que Ghyslaine me hizo ante tantos años e iré a   la Tierra Santa de la Espada para convertirme en una poderosa espadachina.

Seré la espadachina que acompañe al mago, y aunque los roles del hombre y la mujer estén al revés de lo normal, eso no será un problema para nosotros.

Y cuando madure y obtenga ese poder, nos volveremos a encontrar. Llegado ese momento, daré un paso al frente para conseguir ser esa familia que tanto querría, para convertirnos en marido y mujer, para dar a luz a su hijo  y vivir juntos y felices para siempre….. Sí, hagámoslo  así.

Ahora el problema es cómo separarnos… porque Rudeus es habilidoso con sus palabras, y es probable que intente retenerme, aun siendo un lastre para él; es probable que me diga cosas como que se preocuparía si voy sola o  que vendrá conmigo… No me cuesta verle capaz de abandonar su futuro a un lado para seguirme.

¿Me despido con una carta?

Pero es posible que con una carta, tenga alguna forma de averiguar a donde me he marchado y que me siga, y no puedo permitir seguir siendo una carga para él. Merece avanzar sin preocuparse por nada hacia ese futuro tan prometedor, no quiero ser la causa de que desaproveche ese  futuro.

Si no lo recuerdo mal, en varias historias sobre espadachines, por lo general simplemente se marchan sin decir nada… pero Rudeus odiaría algo así, lo sé por la cantidad de informes, formas de comunicación, reuniones y demás que hasta te dejaban la lengua  aletargada.

Pero tampoco quiero ganarme su odio.

¡Ya está! ¡Le dejaré únicamente una frase! ¡Con eso seguro que Rudeus lo comprende y no habrá problema!

 

4ª Parte

— Desde el punto de vista de Rudeus  —

Good morning, everyone (Buenos dias a todos).

Buenos días… ¡vaya si son unos buenos días, ¿no os  lo  parece, virgencitos?! Y eso que la virginidad no está bien vista más que en Primaria… creo que vais con cierto retraso, aunque en realidad, yo también soy culpable, después de todo, jaja… pronto cumpliré los 13 años, que más o menos sería el equivalente a Secundaria.  ¡¡Jaja!!

Y ahora… ¡Hola, mis amigos no-vírgenes! ¡Desde hoy me he unido a vuestro grupo, el grupo de los  Riajuu!

Jamás se me habría ocurrido que acabaría uniéndome a este grupo, pero como un Riajuu Iniciado, me gustaría que me aceptarais cordialmente y me enseñarais los gajes del oficio; ya sabéis el dicho, ¿no? Los ricos no tienen necesidad de pelear entre ellos, ¡así que mejor llevémonos bien!

Por cierto, virgencitos, ¿os suena ese rumor de que la masturbación es más placentera que el sexo de verdad? ¿Sí? Pues es mentira.

Ya que claro, cuando te masturbas, no tienes cerca ni eso, ni aquello, ni  la boca, ni el trasero de la chica; y si no saboreas todo de ella pierde toda   la gracia, para satisfacerte, debes verla, escucharla, tocarla, saborearla y olerla…

Ups, me pregunto si no habré hablado de  más.

Además, seguro que más de uno querrá decirme algo  como:

No pienses que hacerlo con ella te convierte en su  novio.

Y entiendo lo que intenta decirme con eso, pero, ¿cómo decirlo….? Tú sabes… Haber recorrido sus curvas con tus manos hasta la parte baja de la espalda, agarrarte a ella con fuerza, y que ella ponga sus manos rodeando mi cuello y suspirando con fuerza en mi oído, así como nuestras intensas miradas cruzándose cuando levantas la vista para verle la cara. O que beses y lamas cerca de su boca y ella te ofrezca la lengua, y que tanto su boca superior como la inferior se pongan a salivar y lo que no es salivar… Sintiendo la reciprocidad en cada movimiento, así como verla seguir al compás las embestidas, ¿será esto lo que llaman Resonancia de Almas? Cuando recibes afecto, cariño o pasión antes de  pedirlo.

¿No os parece mutuo?

Puede que una persona acostumbrada a estos lances esté pensando No te confíes, pero claro, para un Iniciado como yo en este grupo, me es completamente imposible. Solo puedo entender esta noche como que quiere que sea su novio, pero como ella también es una Iniciada, y con su alma habiendo resonado conmigo, estoy seguro de que hasta Eris quiere ser mi novia.

Vaya, vaya… disculpad. Imagino que este tema es un tanto estimulante para los vírgenes que nos escuchan… Disculpad la indiscreción; hasta yo pienso que debería calmarme un poco, habiendo sido uno de los vuestros durante 47 años, amante de la habilidosa diestra, pero tras poner la mano encima a algo tan apetitoso por primera vez, soy incapaz de calmarme. Aunque claro, más que ponerle la mano encima a algo, lo que hice fue deshacerme de otro algo, ¿o no?

Pero mira que en el pasado siempre creí que si alguna vez llegaba a hacerlo actuaría con normalidad, pero… ¡Jajaja! ¡Resultó que no pude controlarme lo más mínimo!

¿Vaya? ¿Ya es tan tarde…? Pues tendréis que disculparme, pero había hecho planes para tener una charla de almohada164 para hablar con mi novia. Ufff, no esperaba que convertirme en Riajuu fuera a llenar tanto mi horario, en concreto, ¡los planes nocturnos están llenos de actividad! Si no, mira mi horario, para hoy por la noche varias sesiones de Beast  Mode.

Temo que hasta mi tarde se vaya a llenar con estos   eventos.

Eris, ya es de día. Despierta… o si no tendré que hacerte cosquillas bajo  las sábanas~.

Y al girarme, Eris no se encontraba allí, estando el otro lado de mi cama completamente vacío.

Bueno, tampoco me extraña, siempre se ha levantado bastante temprano,   y eso que es una ley no escrita que la mañana siguiente de la primera vez sea charla de almohada hasta que toque el primer café. Pero bueno, imagino que le dará vergüenza.

“Pues arriba.”

Me levanto de la cama y siento como la zona de mis caderas se nota especialmente cansada, gracias a esto, me aseguro de que lo de la noche anterior no fue simplemente un sueño. Pero he de decir que es una sensación increíblemente fabulosa.

Para empezar, me voy poniendo la ropa que se encuentra esparcida por la habitación.

Qué raro… he encontrado mis pantalones, pero no mis calzoncillos… bueno, imagino que tendré que ir  comando.

Veo las bragas de Eris junto a la cama, y las guardo en mi bolsillo; tras eso, me termino de vestir con el manto y me estirazo con fuerza y exageradamente.

“¡HHmmm! Qué bien sienta…”

Es la primera mañana en la que me levanto tan  animado.

Y en medio de mis estiramientos, compruebo que hay algo esparcido por el suelo de la habitación con un intenso color  rojo.

“¿¿Eh??”

Se trataba de una gran cantidad de pelo de un color rojo fuego que había acabado en el suelo.

“¿Y esto?”

Cogí con mis manos un montón y al olisquearlo, pude notar el aroma a perfume de ayer de Eris.

“¿¿Huh??”

Algo confundido, levanté la mirada y encontré una hoja de papel sobre una silla, que cogí para leerla.

Actualmente Rudeus y yo no encajamos juntos. Voy a emprender un viaje.

Digerí lentamente el significado de esas palabras.

1 segundo.

2 segundos.

3 segundos.

Salí corriendo de la habitación y fui al cuarto de Eris, y vi que no estaba    su bolsa de viaje. Tras eso salí corriendo fuera, en dirección a la sede de  los refugiados donde encontré a Alphonse.

“A-¡¿Alphonse-san, dónde está Eris?!”

“Se ha ido de viaje con Ghyslaine.”

“A-¿A dónde?”

Tras escuchar esto, Alphonse me miró fríamente por extraño que pudiera parecer, y lentamente respondió.

“Se me solicitó que no informara de ello a Rudeus-dono.”

“¿Ah? Y-ya veo.”

¿Uh? ¿Por qué? No entiendo qué está pasando, pero… ¿uh? ¿Por qué estoy temblando? No creo… ¿se ha desentendido de mí? ¿me ha  abandonado?

.

…..

¿Eh? ¿¿¿Y eso de que fuera mos familia???  ¿EH?

 

5ª Parte

Aproximadamente, estuve una semana desorientado por los acontecimientos.

En ese tiempo, Alphonse vino en ocasiones para pedirme que realizara algún encargo.

En su momento pensé que no quedaba nada de la provincia de Fedora, pero parece que empiezan a extenderse por la provincia pequeñas aldeas de granjeros; es más, con solo alejarte un poco del asentamiento de refugiados, puedes encontrarte terrenos de cultivo de trigo que han empezado a sembrar.

Siguiendo las instrucciones de Alphonse, hice con magia una muralla alrededor de la aldea y asenté un buen cauce para que el río no se desbordara. El ritmo era tranquilo, pero la reconstrucción estaba progresando, aunque estaban reservando los principales cultivos para cuando llegaran el gran grupo de refugiados de  Milis-Sion.

Parece ser que Alphonse va a actuar como si Eris hubiera muerto para la historia oficial, resumiéndolo en que Eris Boreas Greyrat había perecido  en el incidente, dejando en su lugar a una persona llamada Eris, a secas, una aventurera.

Debido a esto, por lo que comenta, algunos asuntos se van a complicar, por lo que su intención es no anunciarlo de manera oficial hasta pasados varios años, para que así Darius les ofrezca apoyo durante un tiempo. Aunque en realidad, no es que me importe demasiado.

Aun sin Eris en el asentamiento, Alphonse actúa como si nada hubiera pasado. Intenté sondearle con alguna bromilla en nuestras conversaciones sobre lo malo que fue que Eris huyera, y me acabó diciendo, que de un modo u otro, reconstruiría la provincia de Fedora, y entre dientes añadía algo que no alcanzaba a entender sobre  denso.

Si soy sincero, no le prestaba demasiada atención, y menos por aquel entonces.

Aunque creo que es más que probable que, ahora que Eris se había ido, a Alphonse ya todo le dé igual, cansado de que jugaran con él en los conflictos políticos en los que cada cuál hacía lo que quería, o al menos,  esa fue mi interpretación.

Pero si alguien estuviera interesado en saber lo que yo estuve pensando durante una semana, fue sobre los motivos que hicieron que Eris se marchara, rememorando como actué y todo lo que hice esa  noche.

Pero a parte de un evento rosado, no se me viene nada más a la mente, como si todos mis recuerdos hubieran sido cambiados por esa única escena.

Una posibilidad que se me ocurre es que fuera demasiado lanzado o que no lo hiciera bien, ya que me dejé llevar por las emociones y la tiré en la cama casi de improviso; es posible que eso no fuera lo que ella quería. Aunque  es raro, porque aunque es cierto que yo la tiré en la cama, es innegable que ella me invitó a que lo  hiciera…

No, no puedo decirlo así, ya que yo estaba al límite de ceder y sin verdaderos argumentos.

Además, si soy sincero, en estos últimos 3 años, lo único que recuerdo haber hecho es cometer un fallo tras otro, y aunque la mayoría de ellos acabaron terminando de forma favorable, a menudo Ruijerd tuvo que venir a salvarme.

Es probable que Eris no quisiera seguir con alguien tan poco fiable como yo, por lo que decidió zanjar la promesa de forma adelantada para poder decir adiós. Aunque no comprendo que actuara de manera tan insinuante para despedirse, pero…

Tras esa semana, alcancé una conclusión final de todo  eso.

Que después de todo, por mucho que hubiera ocurrido nada de esto, ni había crecido, ni mis músculos respondían como  debían…

Cuando me encontraba justo en este momento de pesar, me vino a la mente un recuerdo fortuito.

“¡Ah! Casi lo olvido, tengo que ir a buscar a Zenith  pronto…”

Y con esto, me puse en marcha de camino a la zona norte del continente central.

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