Capítulo 5: Súbito Acercamiento

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La primavera llegó y luego el verano. El tiempo pasó rápidamente y pronto hubo transcurrido un año desde que llegué por primera vez a Rosenburg. Ya era lo suficientemente bien conocido aquí. Las personas hablaban de “Quagmire Rudeus” incluso en las pequeñas aldeas cercanas. Y aun así, no había escuchado nada sobre Zenith.

De todas formas, me quedé en Rosenburg en lugar de moverme hacia la siguiente ciudad.

“Buen trabajo una vez más el día de hoy.”

“¡Buen trabajo!”

“¡Bien hecho!”

Hoy una vez más estaba levantando mi vaso en celebración con los miembros de Counter Arrow.

“Salvaste una vez más nuestros traseros. ¡Ese es nuestro Quagmire!”

“No, no. Solo fui capaz de hacer tanto debido a lo hábiles que todos ustedes fueron,” insistí.

“Ahí vas de nuevo, siendo todo humilde. Vamos, fuiste lo suficientemente asombroso como para ir al bosque de noche y solo.”

Desde ese incidente, había estado pasando cada vez más tiempo trabajando junto a Counter Arrow. No era coincidencia—ellos eran bastante directos en cuanto a invitarme en misiones ahora. Inicialmente pensaba que era una casualidad producto de aparecer en el momento adecuado, pero ellos estaban siempre ahí cuando aparecía en el Gremio de Aventureros y siempre me invitaban. Incluso alguien tan menso como yo eventualmente se daría cuenta de que era intencional.

Inevitablemente, eso significaba que salía en menos y menos misiones con otros equipos. Anteriormente, solo hacia equipo con Counter Arrow una de cinco veces. Ahora eso se volvió una de cada tres, luego una de cada dos y ahora cuatro de cada cinco. En este punto ya era básicamente un miembro de su grupo.

“…Así que verás, mi padre fue un cazador y he estado practicando con el arco desde que era pequeña. Es por eso que estoy usando uno ahora, pero es un tanto inconveniente como aventurera,” dijo Sara.

“Mi padre fue un caballero. Aparentemente, antes de que yo naciera, planeó enseñarle a su hijo el manejo de la espada si tenía un niño y magia si era una niña. Pero yo tenía más talento para la magia que la espada, así que reclutó a una hechicera llamada Roxy de  Ciudad Roa para que oficiara de tutora para mí.”

Otra cosa había cambiado: Sara y yo nos habíamos vuelto mucho más cercanos. Ahora cuando acampábamos durante las misiones o íbamos a beber tras estas, ella naturalmente se sentaría a mi lado e iniciaría una conversación. Al principio estas conversaciones eran más que nada charlas triviales, pero últimamente habíamos comenzado a hablar sobre nuestras infancias y de donde veníamos.

“Así fue como Roxy se convirtió en mi maestra. Ella también era realmente increíble.”

“Uh-huh.”

“Ella era una demonio y aun así intentaba dar su mejor esfuerzo entre los humanos. Ella era tan franca y jamás permitía deprimirse sin importar cuantas cosas malas sucedieran. Observándola, yo simplemente—”

“Uh-huh. Ya veo.”

Su ánimo se podría estropear dependiendo del tema de conversación, pero en general, yo creía que nos estábamos llevando bien.

Sara era de una aldea en el extremo occidental de la Región Milbotts, cercana al centro del Reino de Asura. Ella había nacido de padres que eran cazadores y creció ayudándoles desde temprana edad. Un día, cuando ella tenía cerca de diez, monstruos repentinamente aparecieron, saliendo desde el bosque más cercano y sus padres fueron asesinados.

Huérfana y sola, Sara fue recogida por Suzanne. Suzanne y Timothy estaban en el mismo equipo en ese tiempo, pero los otros miembros eran completamente diferentes. Ellos eran aventureros quienes habían sido enviados desde un pueblo cercano para lidiar con la plaga de monstruos.

El número de bestias era impresionante, al igual que el número de aventureros que se lanzaron a ellos y las heridas resultantes. Todo el grupo, fuera de Suzanne y Timothy, fue eliminado. Mimir y Patrice habían quedado en una situación similar. De este modo,  Counter Arrow fue formado a partir de los aventureros que sobrevivieron una vez que la horda de monstruos en la Región Milbotts fuera resuelta.

En ese entonces, Counter Arrow solamente era un equipo de rango D. Luego de que Sara se volviera una aventurera, esta les ayudó mientras rápidamente iba subiendo su propio rango. Pronto, se volvió a su vez una miembro oficial. Sara supuestamente ya tenía talento para el arco, pero su evolución seguía siendo increíblemente rápida.

Counter Arrow continuó recibiendo y perdiendo miembros en su avance hasta el rango B. Para el tiempo que lograron eso, prácticamente ya no habían trabajos en el centro del Reino de Asura. Luego de ir saltando por las áreas rurales, los miembros decidieron moverse a  una zona más desafiante. Estos dudaron entre si ir al norte o al sur, pero ellos ya estaban operando al interior de la Región Donati, la cual era cercana a los Territorios del Norte. El norte a su vez era el lugar de nacimiento de Timothy y él conocía la tierra. Así que, al final, decidieron dirigirse a este lugar.

Bueno, dejando eso a un lado… ¿Sara era la hija de cazadores, huh? Igual que Sylphie.  Me preguntaba dónde estaría Sylphie en este instante y que estaría haciendo.

“Cuando escuché el nombre Greyrat, de inmediato pensé que eras el hijo de uno de esas familias nobles de Asura. Para mí, parecía como si estuvieras intentando huir debido a que las cosas no estaban yendo de la forma que querías en tu casa.”

Así que ella inicialmente había sido quisquillosa conmigo debido a que malentendió mis orígenes y mi razón para hacer las cosas. Prejuicio, en otras palabras. “Bueno, el apellido Greyrat es famoso en el Reino de Asura,” concordé.

“De todas formas, tú no eres uno de esos Greyrats ¿Verdad?”

“Sí, uh, aparentemente estoy relacionado con ellos.”

“Oh. Así que lo estás…” ella apretó sus labios.

“Quiero decir, por supuesto no soy de la nobleza. Así que no te preocupes.”

Luego de un breve instante, Sara dijo: “Cuando esos monstruos salieron del bosque, la nobleza apareció con todas estas excusas en cuanto al porque no enviaron a los caballeros. Es por eso que tantos murieron.”

“¿El Señor Feudal realmente hizo eso?”

“Sí. Eso fue lo que escuché.”

“Oh…bueno,  a veces  la  gente usa las pérdidas  como  excusa para  criticar a  la   nobleza. Quizás había otros nobles impidiéndole ayudar.” Expliqué.

“Aun así, fue desalmado. Aquellos que murieron fueron aldeanos.”

Así que por eso es que ella tenía tanto desprecio por la nobleza. Sara creía que incluso los hijos de los nobles que no tenían nada que ver en el asunto, como yo mismo, eventualmente crecerían para cometer tales crímenes.

“Aunque, incluso la nobleza tiene sus problemas.” Le dije, recordando lo difícil que me había parecido las posiciones de Philip y Sauros. Philip tenía sus conspiraciones, pero sin importar lo que pensaras sobre el viejo Sauros, él se preocupaba por aquellos sobre los que gobernaba. Aunque parecía ser algo violento en su forma de abordar las cosas.

Finalmente, aquellos que ignoraban a las personas sobre las que gobernaban eran aquellos que no vivían entre ellos, particularmente aquellos que residían en la capital. Ellos no  tenían preocupación alguna por su región o sus ciudadanos e impedían a aquellos quienes de otro modo podrían ayudar. Sauros fue una de las víctimas de tal modo de pensar y perdió su vida a causa de ello.

Aun así, no podía culparlos por completo por lo que habían hecho. Los nobles vivían en su propio mundo y tenían sus propias batallas. Las personas tendían a olvidarse de todo fuera de lo que estaba en frente de ellos.

“P-Perdón ¿Acaso te ofendí?” Mientras estaba preocupado con tales ideas, Sara estiró el brazo, como si estuviera presa del pánico debido a mi silencio, ella puso su mano sobre la mía. Su palma era dura y belicosa, callosa producto de tirar cientos de miles de flechas. Pero de todas formas, su agarre era firme y cálido.

“No, no me has ofendido. Simplemente estaba recordando a mis parientes. Ellos eran nobles y murieron durante el Incidente de Desplazamiento.”

“Oh…así que eso era. Lo siento. A pesar de que no eres de la nobleza, todavía eras conocido con personas que si lo eran.”

“Por favor no te preocupes por eso. Estoy seguro que ellos no estuvieron relacionados con lo que le sucedió a tu aldea.”

Aunque, Philip había mencionado en algún punto la crueldad de su hermano, así que ¿Quizás el noble que retuvo la ayuda para la aldea de Sara fue alguien relacionado con la familia Boreas? Además, la aldea estaba ubicada en la Región Milbotts, supervisada por los mismísimos Notos Greyrat de los cuales Paul había huido. Era altamente probable que ellos estuvieran involucrados. Aunque, ese era un tema bastante complicado, así que no quise traerlo a colación.

“De todas formas, ellos murieron ¿No?”

“Efectivamente.”

“Entonces eso fue insensible de mi parte. Lo siento.”

Dejé que se disculpara, pero en verdad, no me molestaba. Probablemente debido a que los nobles de los que ella hablaba no eran para nada similares a los que yo conocía. Quizás tuve suerte de que Philip y Sauros fueran buenas personas.

“Uh, um…este es un pequeño cambio de tema, pero…”

“¿Sí?”

“A decir verdad, verás, como que quiero intentar usar un poco una espada. Es difícil utilizar un arco de cerca, así que pensé hacer que Suzanne me enseñara el cómo usar una espada, como principiante.”

Fue un cambio de tema abrupto, pero tenía sentido, dado lo incomodo que se tornó el anterior tema de conversación. Esto era lo que significaba “leer el ambiente.” Una habilidad valiosa que otra chica que yo conocía no poseía.

“Cierto, no es como si simplemente pudieras sacar tus flechas y apuñalar a los monstruos con ellas,” concordé tras tomarlo en consideración.

“Sí. No es como si voy a tener muchas oportunidades para estar tan cerca siempre y cuando esté en un equipo. Es por eso que había estado usando mi cuchillo multipropósito hasta ahora. Pero, bueno, no es sorpresa que ayer se quebrara.” Sara sacó la hoja en cuestión y la puso sobre la mesa. Fiel a su palabra, un tercio del cuchillo se había quebrado. Todavía podía ser usado para cortar leña y similares, pero sería inútil en la batalla.

“Huh. Yo me imaginaba que tu arco iba a ser el más rápido en quebrarse.”

“Yo misma hice el arco, así que siempre puedo hacer uno nuevo si se quiebra. Puedo usar ramas de treant que hay por estas partes para hacer uno bastante bueno,” Sara explicó.

Los arcos no eran populares, así que no eran usualmente vendidos en las tiendas de armas. Sin embargo, dado que el pueblo tenía una abundancia de madera para el uso de báculos y artefactos mágicos, ella tomó ventaja de esto para confeccionar uno propio. Lo mismo, por supuesto, iba para sus flechas.

Me pregunté cuándo es que encontraba tiempo para hacerlas, pero luego me acordé como ella tallaría madera con su cuchillo antes de irse a dormir cuando acampábamos. Sara probablemente tenía plumas para las remeras de la flecha y las confeccionaba siempre que estuviera libre.

“He guardado un poco de dinero dado que hemos tenido tantas misiones exitosas últimamente y había estado pensando en comprar una espada corta.”

“Está bien.”

Ella presionó. “Así que, Rudeus ¿Estás libre mañana? ¿Quieres comprarla conmigo? Tú eres un espadachín de rango intermedio, así que puedes diferenciar entre una espada buena y una mala ¿No?”

“Nop, no tengo la más mínima idea. Pero seguro, vamos juntos.”

“¡Trato hecho!” Ella declaró, rebosante de alegría.

“¿Ooh?”

“¿Los dos van a salir, solos? Eso sí que es encantador.” Una rápida mirada hacia Suzanne y Timothy me reveló que ambos estaban sonriendo. Fue ahí cuando me di cuenta de lo que significaba la invitación de Sara.

Era una cita.

Había pasado tanto tiempo desde que había salido en una cita. A decir verdad ¿Cuándo fue la última? Tendría que ser de regreso en el Reino Santo de Millis, cuando fui a comprar ropa con Eris. En ese entonces, basamos nuestras compras tras mirar a las personas.

Hablando de ropa, lo único que tenía era mi desgastada túnica. No había tenido tiempo de comprar nada nuevo, y si vamos al caso, en primer lugar no tenía sentido de la moda. Supongo que podía imitar el estilo urbano local, pero desafortunadamente, no había muchas personas a la moda en Rosenburg como para usar de referencia.

No, no había necesidad de ser demasiado exigente acerca de cómo me vestía. Simplemente debía acompañarla mientras ella compraba. Simplemente íbamos a ir a comprar una sola espada. No podía entusiasmarme pensando que era una cita. Los dos recién habíamos comenzado a llevarnos bien ahora, pero eso era todo. No podía permitirme pensar que ella estaba interesada en mí, o que quizás esto podría llevar a algún lado. Yo ya no era virgen. De seguro Sara tampoco se estaba arreglando demasiado.

Sí, vayamos simplemente como siempre andamos, me dije a mi mismo. Sé normal. Hoy andaré natural—el Rudeus natural.

“Perdón por hacerte esperar. Vamos.”

Mientras estaba preocupado con estos pensamientos en el desordenado salón de la posada, Sara vino a reunirse conmigo. A decir verdad, ella estaba linda cuando la observé detenidamente. Pequeña, con un corto cabello rubio y un atrayente aroma sobre ella. Ah, también parecía como si se lo hubiera cepillado; su cabello había estado bastante rizado en nuestra última misión juntos. Incluso su ropa era un tanto diferente. Ella no estaba excesivamente vestida, pero podía darme cuenta que había puesto algo de esfuerzo. Su usual pechera de cuero y carcaj de flechas no estaban en ningún lado para ser vistos; vistiendo además ropa ligera debajo de su usual chaqueta. No era exactamente lo más a la moda, pero muy pocos aventureros tenían un guardarropa demasiado extenso. Ella realmente había intentado verse presentable.

Y ahora recién entendí lo denso que era. Aparentemente, ella si estaba interesada en mí. También sospechaba de cierta forma la razón de ello—ese incidente en el bosque. Sin haberlo buscado, de alguna forma aterricé en su camino. Era solo un apego producto de la crisis, estaba seguro, pero al menos saber la razón me trajo un poco de alivio.

Ella no me desagradaba. Ciertamente había sido hostil conmigo al inicio, pero Sara tuvo sus razones. Incluso se disculpó por sus acciones, aunque jamás estas me molestaron en primer lugar. Saber que estaba interesada en mí despertó un miedo en mí interior, pero no estaba completamente desagradado por ello. Por supuesto, yo no tenía ningún sentimiento particularmente fuerte por ella, pero si esta era la forma en que las cosas se estaban dando ¿Por qué no simplemente seguir la corriente? ¡Después de todo, ya no era virgen!

No, tranquilízate. Me aconsejé a mí mismo. Es peligroso morder más de lo que puedes masticar. Solo vas a terminar repitiendo el mismo error que la última vez. Necesitas mantener tu distancia aquí.

“¿Qué sucede?” Preguntó Sara.

“Nada; vamos.”

Sara se mantuvo ligeramente por delante de mí mientras caminábamos, aun así lo suficientemente cerca como para mirarnos de soslayo. Era una formación de aventureros— lo suficientemente cerca para caminar lado a lado, pero con la habilidad de movernos instantáneamente junto al otro de ser necesario. Sin embargo, ella hoy estaba ligeramente más cerca lo usual. Lo suficientemente cerca como para que nuestras manos pudieran tocarse.

“Este es el lugar.”

Nuestro destino era una tienda de armas con una buena reputación: La Tienda Remate, poseída y operada por una enorme compañía cuya sede estaba ubicada en la capital Arus de Asura, mismo lugar desde donde eran importadas en su mayoría las mercancías. La compañía no había sido muy conocida hasta muy recientemente, cuando la calidad de sus importaciones se incrementó drásticamente y sus tiendas rápidamente crecieron en popularidad. De hecho, el dueño del carruaje en el que viajé cuando dejé el Reino de Asura tiene que haber estado trayendo mercancías a esta misma tienda. Aunque la fachada se veía bastante ordinaria, era un tanto intimidante para los aventureros.

“Este lugar parece costoso,” comenté.

“Sí, pero tengo el dinero, así que supuse que compraría algo decente.”

La producción de herramientas mágicas en Basherant estaba floreciendo. Siempre y cuando uno pudiera pagar un justo precio, podías encontrar artículos de mejor calidad aquí que en Asura; pero por otro lado, su selección estaba limitada. Supongo que ella eligió esta tienda por la variedad de importaciones desde el Reino de Asura.

El valor de una buena espada corta no podía ser subestimado. En el peor de los casos, un arma secundaria como esa podía salvar tu vida.

“¡Bienvenidos!” Uno de los empleados de la tienda nos saludó enérgicamente cuando entramos.

Una gran variedad de armas yacía frente a nosotros. La mayoría eran espadas largas, pero también había báculos, látigos y armas contundentes tales como garrotes y mazas. Las únicas cosas que faltaban eran armas como lanzas o jabalinas. Las personas en este mundo las evitaban, considerándolas “armas del diablo” debido a su uso por la tribu Superd. Como un aventurero, uno no podía darse el lujo de comprar armas de tan mal agüero.

Nosotros casualmente revisamos detenidamente su selección y nos abrimos camino a través de la tienda hacia donde mantenían las espadas cortas. Las hojas de alta calidad estaban expuestas en la muralla, mientras que las de medianas calidades estaban ordenadas en estantes. Las de baja calidad habían sido arrojadas en una caja para así poder hurgar.

Excluimos a las más caras de ser consideradas. Estas eran seductoras, eso estaba claro, con varias encantadas entre sus filas pero Sara no poseía el dinero para eso. Nosotros en su mayor parte miramos a las armas de rango medio. Estas habían sido hechas por famosos herreros, y si bien no poseían ningún efecto especial, eran fuertes, afiladas y bien balanceadas. Costaban un ojo de la cara, pero tenían una calidad que iba acorde con su precio.

En cuanto a las más baratas del lote, estas no eran malas si se compraban nuevas, pero si no eras cuidadoso con el mantenimiento, se desgastarían rápidamente. Con un uso frecuente, podrían durar dos años. La mayoría de las personas pensaban en ellas como armas desechables.

“Realmente es difícil de decidir,” dijo Sara.

“¿Es esta tu primera vez en una tienda como ésta?”

“No, pero como sabrás, yo uso un arco. Incluso mi otra espada corta la compré barata y de segunda mano en un puesto de la calle y los arcos los hago yo misma.” Sara miró las opciones en frente de ella, estudiando cuidadosamente cada una al tomarla y revisar el balance.

Yo también tenía un cuchillo propio, aunque no podía recordar exactamente donde lo había comprado. ¿Quizás lo tomé al azar en el Continente de los Demonios? Espera, no, ese se desgastó, así que creo que lo cambié por uno nuevo en el Reino del Rey Dragón. Quizás era tiempo de que consiguiera otro.

Con esa idea en mente, estudié detenidamente unas cuantas espadas cortas por mi cuenta. Algunas tenían hojas más largas, otras más cortas, algunas eran ligeras y otras pesadas. “Espada corta” era un nombre simple y categórico, pero existía un montón de variedades dentro de la categoría. Yo no había planeado comprar una hoy, pero quizás sería buena idea tener una a mano, por si acaso.

“¿Hmm, quizás este? O este…me pregunto cuál debería elegir. ¿Qué opinas tú, Rudeus?”

Cuando volví a mirar, Sara tenía dos espadas en sus manos. Una era ligeramente curva y de veinte centímetros de largo, mientras que la otra era recta y de treinta centímetros de acero.

“Veamos…” probé cada una en mi mano. Había una clara diferencia de peso y balance. Luego de sopesarlas, levanté la corta y curva. “Esta debería ser mejor para cortar leña para las flechas.” Tenía un balance más cómodo. Eso seguramente la haría la mejor opción para los trabajos delicados. “Pero si quieres pelear con monstruos, entonces esta es mejor.” Le devolví la otra espada. Tenía una hoja gruesa y larga, parecía como si pudiera dar un gran impacto al ser blandida por el costado. Aunque, no tenía idea de cuan fuerte realmente era.

“Está bien…hmm.”

Yo no era especialmente conocedor sobre espadas, pero ella me pidió mi opinión y habría sido grosero de mi parte no haber dado una respuesta. “¿No la usas principalmente para hacer flechas?” pregunté.

“Sí, pero también quería ser capaz de usarla en situaciones de emergencia.”

“¿Entonces, por qué no compras ambas?”

Sara  negó  con  la  cabeza.  “Serían  demasiado  pesadas.  Además,  se  interpondrían  en el camino de usar mi arco si tuviera dos espadas colgando de mi cintura.”

“¿Entonces qué tal si compras un cuchillo barato para manufacturar las flechas, el cual puedes guardar en tu bolso? También podría ser un arma de repuesto.”

“Sí, eso podría funcionar…” ella comenzó a decir. “Pero eso costará mucho más dinero.”

“Si quieres, puedo ayudarte a pagarlo.”

Sara negó con su cabeza. “Me sentiría mal.”

“Puedes dejarme ayudarte ocasionalmente,” la persuadí, sacando algunas  monedas de  mi bolsillo.

Honestamente, apenas había gastado en algo este año. Solo gasté en lo básico y aun así, no usé mucho. Mis ingresos sobrepasaban por mucho mis gastos diarios. Dado que no gastaba nada en entretenimiento, terminé amasando una pequeña fortuna. Tenía suficiente dinero de sobra como para ser capaz de comprar una o dos espadas cortas.

“Está bien.” Ella finalmente aceptó. “Pero solo te estoy pidiendo prestado el dinero.”

“Está bien. Entonces, solo págame cuando puedas.”

Sara era bastante peculiar cuando se trataba de pagar deudas. Aun cuando dije que la invitaría a comer, ella insistió que solo estaba tomando prestado el dinero. Realmente no  me importaba si es que ella me devolvía el dinero o no, pero insistió en que lo iba a pagar, así que le pedí que me compensara de alguna otra forma en su lugar, como el relevarme la próxima vez que me tocara oficiar de vigilante durante la noche. No que me molestara sus honestos intentos de reembolsarme.

“¡Está bien!” Sara realmente se veía linda cuando sonreía.

Más tarde, inspeccionamos las otras tiendas en el área, las cuales incluían tiendas  vendiendo armaduras y aparatos mágicos. Con respecto a lo segundo había una tienda a la que normalmente jamás habríamos entrado, llena de bienes excesivamente costosos en exhibición. Los aventureros no tenían muchos asuntos que tratar en tales tiendas; la línea de productos que este escaparate mostraba costaba prácticamente un año completo de salario. Así que, por supuesto, solo miramos.

Los artículos mágicos en este mundo eran principalmente cosas de aplicación para el hogar u objetos con efectos mágicos de nivel principiante. Aunque la investigación en estos iba progresando, los objetos producidos eran relativamente rudimentarios. Por ejemplo, había un artículo que casi parecía un encendedor que escupiría fuego si canalizabas maná dentro de él. Podría sonar como un invento conveniente, pero era demasiado difícil de manejar como para andar trayendo, siendo del tamaño de mi puño.

Una vez que terminamos de mirar, fuimos a beber. Seleccionamos un restaurante de comida gourmet— ¡Broma! Fuimos a nuestro bar de siempre. Después de todo, los dos éramos aventureros y Sara no estaba bien versada en la etiqueta de comidas elegantes. Tal etiqueta solo me recordaba mi pasado, así que esto también funcionaba mejor para mí.

“Ver todo eso me hizo querer tener una nueva pechera,” suspiró Sara.

“Creo que yo voy a seguir con esta túnica. Me ha llegado a gustar.”

“¿Cuántos años la has estado vistiendo?”

“Dos o tres años,” supuse.

“Definitivamente es resistente,” ella concordó, “pero las mangas están comenzando a ponerse un poco deshilachadas. ¿Por qué no comprar una nueva?”

“Hmm. Prefiero esperar hasta que esté completamente desgastada.”

“Bueno, quizás entonces yo haga lo mismo…pero también, la mía es un equipo de protección. Probablemente debería reemplazarla pronto. Uno nunca sabe lo que sucederá en combate.”

Estuvimos conversando sobre nuestra salida de compras mientras yo comía mi usual sopa de frijoles con carne, además de una ensalada de vegetales solo disponible durante el verano. Ahora que pensaba en ello, Eris nunca había sido una entusiasta de esta clase de platica. Ninguno de los dos éramos del tipo que pasábamos mucho tiempo comprando ni teníamos un interés en la ropa. Eris tampoco era muy dotada cuando se trataba de palabras.

Aunque, esto a decir verdad era bastante divertido.

“Aunque, no parece como si hubiera recibido mucho daño.” Comenté, refiriéndome a su pechera.

“Sí, pero la compré hace bastante tiempo, así que ha comenzado a ponerse apretada.”

“¿Apretada…?” ¿Qué significaba eso? Ella tenía cerca de quince años; para los   estándares de este mundo, ella ya era un adulto, aunque seguía en la pubertad. Y pubertad significaba crecimiento de ciertas áreas.

“¿Por qué te estás sonrojando?” me dijo con el ceño fruncido. Al parecer, todavía carecía de experiencia cuando se trataba de conversar. “Santo cielo, increíble.”

Aun así, no creo que lo había hecho tan mal. Sara no parecía demasiado disgustada o exasperada conmigo.

“Ahh, creo que estoy un poco mareada. Suelo beber mucho cuando estoy contigo,” Sara confidenció tras un par de tragos.

“¿En serio?”

“Sí. Por alguna razón…simplemente tiendo a relajarme cuando estás a mi lado,” ella dijo, apoyando su cuerpo contra el mío. Nuestros hombros hicieron contacto y pude sentir su calor corporal filtrándose a través de la ropa.

¿Esto es lo que creo que es, no? ¿Así como que realmente tengo una posibilidad aquí?

Para probar mi hipótesis, envolví mi brazo alrededor de su cintura. Esperaba que ella fuera musculosa, pero en realidad era bastante suave y tonificada. Honestamente, este simple toque fue suficiente como para satisfacerme durante todo el día. O así pensé, pero entonces ella puso su mano sobre la mía. Ojos ligeramente húmedos, mirándome: “Rudeus…”

“S-Sara…” Nuestros cuerpos se presionaron aún más cerca.

Está bien, decidí, hagámoslo.

Supuse que era tiempo de olvidarme del pasado y avanzar. No podía aferrarme a este por siempre. Solo hace un año atrás, había resuelto mirar hacia adelante y avanzar. Eso significaba dejar a Eris atrás y moverme hacia el siguiente romance.

Correcto. Las cosas con Eris se habían terminado. Necesitaba comenzar un nuevo capítulo. No había tiempo que perder.

Retiré mi hombro y me levanté. “Se…uh, se está haciendo tarde. ¿Qué tal si regresamos? Te acompañaré hasta tu cuarto.”

De todas formas, tenía que ser cauteloso. No podía dejarme llevar otra vez como había sucedido con Eris. Si este romance terminaba como el anterior, quizás no sería capaz de volver a levantarme. Necesitaba esperar el momento oportuno ¿Verdad, Paul?

Mientras reflexionaba sobre aquello, pagamos nuestra cuenta y salimos al exterior. En el momento que lo hicimos, Sara repentinamente se presionó contra mí. “Como que quiero hablar contigo un poquito más.”       Sus palabras salieron un tanto  arrastradas. Sus mejillas estaban sonrojadas y su cabeza se mecía. Quizás ella había bebido un poco demás—pero una vez más, quizás eso no era algo malo.

En cuanto a mí, en caso de que se preguntaran, no había tomado ni una gota. “Um, bueno ¿Quizás deberíamos ir a otro bar?”

“Hmm.” Ella puso un dedo contra su mentón y miró hacia el cielo. Luego, completamente tranquila, ella murmuró: “¿Podemos ir a tu cuarto?”

¿Acaso ella entendía lo que estaba diciendo? No—incluso si no hacía, yo solo tenía que resistir la tentación.

Espera, espera. ¿Quizás no tenía que resistirme a ella?

Sigue la corriente, me había dicho a mí mismo, sigue la corriente. Teníamos un gran ambiente hasta hace poco. Siempre y cuando ella estuviera bien conmigo, de seguro no había nada malo con dejar        que las cosas siguieran su curso natural. “¡Uh, um, b-bueno! ¿Vamos, entonces?”

“Está bien,” ella aceptó, inusualmente sumisa mientras suavemente unía su brazo con el mío. Sus pechos, ni particularmente grandes o pequeños, se presionaron contra mi brazo. El calor de ellos se sentía como si pudiera quemarme. Eran tan suaves, realmente tan suaves.

Las chicas de este mundo—tanto Eris como Sara—de seguro eran resueltas.

Una vez más, tuve la repentina y clara sensación de que algo estaba mal. ¿Qué era esta sensación, exactamente? Sentía como si la hubiera experimentado antes, pero algo era diferente esta vez. Quiero decir, cuando toqué el pecho de Eris sentí esta chispa, esta sensación que no estaba recibiendo esta vez. Algo faltaba.

Bueno, no importa. Por ahora me dejaría fascinar por la suavidad de los senos de Sara.

¡Espera, no, cálmate! Me insté a mí mismo. Siempre y cuando puedas establecer el estado de ánimo correcto, serás capaz de tocar sus pechos con mucho más que solo tus brazos.

Sentí a mi corazón latir furiosamente. ¿Mi respiración no sonaba demasiado errática, o sí?

“Llegamos.” Anuncié.

“Sí, estás en el tercer piso ¿Verdad?” preguntó Sara.

Habíamos regresado a la posada con nuestros brazos entrelazados y el dueño se vio sorprendido al vernos. Él se rió disimuladamente y desapareció en la cocina antes de regresar inmediatamente y lanzarme algo en mi camino. Lo atrapé instintivamente. Era una botella. Yo no sabía nada sobre tipos de alcohol, pero este probablemente era bastante costoso. Él me hizo una seña con su mano como si estuviera diciendo Buena Suerte y luego se retiró hacia la cocina.

Estudié el rostro de Sara, pero esta me dijo poco. Sus mejillas ya no estaban tan sonrojadas ni se veía tan ebria como para haber perdido la consciencia. Tampoco tenía idea de lo que estaba pensando.

“¿Qué? Apresúrate y llévame a tu cuarto,” instó.

Así que la guié por las escaleras hacia arriba. La posada estaba totalmente en silencio, con pocas personas utilizando sus cuartos. Los escalones rechinaron mientras subíamos al piso de arriba y mi corazón acompañó el ruido de forma espontánea.

Sip, mi respiración definitivamente se había puesto errática.

“Aquí.” Dije.

“Gracias por dejarme pasar.” Sara entró al cuarto sin hacer ningún comentario acerca de mi errática respiración.

Puse la botella que acababa de recibir en mi mesa. Y luego comencé a quitarme mi túnica—espera, no. Primero necesitaba encender la estufa a leña. ¡No! Ya era verano ahora; no la necesitábamos. Terminé quitándome la túnica después de todo.

Mientras caminaba por el lugar lentamente, incapaz de tranquilizar mi mente, Sara ya se había quitado su chaqueta, colgándola en la percha de mi cama. Es cierto, mi cama. No la silla que estaba justo al lado, sino que la cama misma. Se sentía como si esta fuera la primera vez que había tenido a una chica sentada en mi cama, pero eso no podía ser   cierto.

“¿T-Te gustaría beber algo? Tengo alcohol y agua.”

“¿Tienes agua?” preguntó, sorprendida.

“Soy un hechicero, así que puedo hacerla.”

“Aha.”

Intentando conseguir algo de tiempo, llené una copa con agua. Espera ¿Había lavado esta copa? Era bastante perezoso cuando se trataba de esta clase de cosas. Uhh…

“Olvídate sobre eso y ven aquí,” ella dijo.

“¡Sí!” ¡Voy de inmediato! Me moví como si hubiera estado siendo atraído magnéticamente y me senté a su lado, justo en el lugar donde ella había dado unas suaves palmadas.

Nuestros cuerpos se sentaron cerca el uno del otro. Demasiado cerca ¡Dios mío!

“Sabes…” Sara comenzó.

“Sí.”

“Estoy realmente agradecida contigo. Si no hubieras ido por mí en ese entonces, estaría muerta.”

“Sí.”

¿Ella solamente deseaba tener una conversación seria? ¿De eso se trataba todo? Nuestros hombros ya se estaban tocando y las únicas cosas que podía ver era la pálida piel de su escote y la hinchazón de sus pechos justo por debajo. A pesar de todo esto ¿Ella quería que intentara tener una conversación seria con ella?

De pronto, ella miró en mi dirección. Nuestros ojos se encontraron, tan cerca que nuestras narices casi chocaron. Su rostro llenó mi visión y encontré mi reflejo en el azul de sus iris.

“Es por eso que…um…puedes hacerlo.”

La empujé hacia la cama. No hubo etiqueta ni modales. Aunque, no creo que haya usado mucha fuerza. Controlé mi entusiasmo al hacerme recordar que ya no era virgen y me moví tan gentil y amablemente como fuera posible. Actué meticulosamente—cautelosamente— para así no cometer ningún error. Para que así el pasado no volviera a repetirse.

La recosté, besé, acaricié, le quité su ropa, acaricié un poco más, volví a besarla y  entonces me quité mi ropa. Ahí fue cuando…

“¿Huh?”

Me di cuenta.

¿…Huh?

Finalmente me di cuenta de lo que había estado mal en mi cabeza todo este tiempo.

El cuerpo de Sara era delgado y tonificado, con perceptibles líneas de bronceado donde su ropa había estado. Un precioso cuerpo, un cuerpo maravilloso. Uno que no necesitaba nada más excepto ser deseado.

No, no había nada malo con ella en lo absoluto. El problema estaba conmigo. Mi cuerpo era el que estaba levantando la bandera de peligro. O, para ser más preciso: no estaba levantando una bandera. No estaba levantando nada en lo absoluto. Estaba completamente indiferente.

“¿…Qué?”

Normalmente, en este tipo de situaciones, mi miembro estaría saludando orgullosamente, como si hubiera estado esperando el momento. Este era mi hijo, mi camarada, el que había estado conmigo durante los últimos dieciséis años.

“¿…Eh?”

Y no se estaba parando.

Intentamos una gran variedad de cosas. Intenté estimularlo por mi cuenta. Intenté que Sara me tocara. Intenté frotarme contra ella. Aun así simplemente continuó colgando inerte. Finalmente, una vez que terminamos exhaustos nos alejamos del otro y sin decir una palabra mantuvimos algo de distancia. Yo me senté en la silla mientras ella se quedó en la cama.

Mi cabeza era un absoluto desastre. Esta era la primera vez que algo así había sucedido.

¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo…cuándo comenzó esto? ¡Esto era totalmente extraño! ¿Por qué esto, tan repentinamente, luego de que hubiera sido tan travieso y revoltoso hasta ahora?

¿Qué le estaba sucediendo a mi cuerpo?

Mi visión se estrechó y mi boca se secó. Solo mi corazón continuó latiendo fuertemente mientras me sumía en la confusión, consciente de que mi rostro tenía que estar tan pálido como una hoja. Me sentí patético, ansioso y de luto.

“Oye,” Sara me habló. En algún momento ella se había vestido nuevamente. No solo su ropa interior, sino que la chaqueta que había colgado cuando recién entramos. Ella tampoco seguía sentada en la cama, claro está. Ahora se estaba dirigiendo hacia la puerta, donde se mantuvo dándome la espalda. “No es como…si tuviera sentimientos por ti ni nada.”

“¿Huh?”

Ella no se dio vuelta mientras me hablaba. Sus palabras salieron rápidamente como si las estuviera empujando. “Fue…mi forma de agradecerte. Sí, de pagarte por lo que hiciste, así que no lo malentiendas. La única razón por la que siquiera hice esto fue debido a que me sentí obligada.”

“¿Qué?” ¿Obligada? ¿Ósea que toda la razón por la que pasó todo este tiempo conmigo fue por obligación? ¿Ella solo actuó tan dulce conmigo debido a que la había ayudado y sentía como si me estuviera debiendo algo? ¿Eso fue todo, no tuvo nada que ver con que yo le gustara?

“¡B-Bueno,  adiós!”  Ella  dijo  mientras  abría  la  puerta  y  se  deslizó  hacia  fuera  de   la habitación.

“Ah, esper—”

Justo antes de que ella estuviera totalmente afuera de la puerta, la escuché murmurar:  “Que desastre.”

Afligido, Me contuve y me tragué mi exclamación. Sus pisadas bajando las escaleras se filtraron hacia mi cuarto.

“…Ah.”

Estaba sin palabras. A pesar de todo, sucedió de nuevo.

¿Dónde fallé? Tengo que haberlo estropeado de nuevo ¿Verdad? ¿Quizás esto había sido lo que Eris sintió a su vez? ¿Acaso ella había estado totalmente reacia esa noche y simplemente soportó su desagrado hasta el final, por mi bien?

¿Por qué estaba pasando esto? ¿Acaso así era como las cosas iban a ser siempre a partir de ahora?

“Está helado.”

Sintiéndome congelado, me volví a subir la ropa interior. Me puse los pantalones, la camisa y la túnica por sobre mis hombros. Aun así, todavía sentía frio. Era la clase de frio que te congelaba hasta el centro, la clase donde simplemente no podías calentarte sin importar cuantas capas de ropa tuvieras encima. Era la clase de frío que necesitaba algo más para ser ahuyentado.

“Supongo que esto funcionará.” Tomé la botella que había dejado en la mesa.

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