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Capítulo 3 – R:M

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Día 21

No hace ni una semana que puse en marcha la práctica matutina, y no paran de salir de aquí y de allá un montón de goblins con potencial útil.

Como pensaba, puesto que la vida en el reino de la naturaleza es dura, o tal vez por el hecho de pertenecer a una especie precoz, los goblins que se sometieron al programa    de formación de soldados se hicieron considerablemente más fuertes. El programa de entrenamiento es algo que yo había compuesto a partir de varias piezas sacadas de los servidores de mi empresa antes de  morir.

Recientemente, algunos de mis subordinados ya lograron matar a víboras nocturnas, e incluso el peor de ellos logró matar a los conejos cornudos por sí  solo.

Esos goblins, quienes hace unos días ni siquiera podían conseguir sus propios alimentos, ahora todos pueden arreglárselas por sí mismos, y yo, como maestro suyo, me siento poderosamente orgulloso de este  hecho.

Sin embargo, Gobujii y sus compinches encontraron que estos resultados eran realmen- te sorprendentes, y me trataron con miradas llenas de afecto y admiración. Creo que el tratamiento especial es bastante práctico, pero también es ligeramente deprimente. Bueno, eso no me hace ningún daño real, así que supongo que simplemente lo ignoraré.

Cuando el sol llegó a su cumbre, yo personalmente empecé a entrenar con los goblins; pasé el resto del día haciendo eso. Así me pude hacer una idea de las habilidades de cada individuo. También pude darme cuenta de cualquier debilidad o malos hábitos que habían desarrollado y enseñarles el modo correcto de obrar. Además, ser capaz de saber cuáles son los mejores individuos es útil, y sobre todo también sirve para fortalecerme. En este mundo tan estricto, no hay desventajas por tener un cuerpo bien entrenado. Por eso pensé que 38 batallas seguidas sería una buena práctica.

Después de la sesión, una vez más me di cuenta de que Gobukichi-kun y Gobumi-chan estaban, comparado con todos los de su generación, muy por encima de tal competición.

En cuanto a los resultados de Gobukichi-kun sobre la formación reciente, parece que ha aprendido cómo limitar el poder de sus ataques para no causar accidentes. Las criaturas de este mundo parecen cambiar proporcionalmente dependiendo del grado de contribu- ción en un equipo. Al matar a los enemigos se obtiene experiencia, esto eleva sus niveles y supone la creación de cuerpos sorprendentemente robustos, según las misteriosas leyes de este mundo.

Ahora mismo, si yo no utilizo mis habilidades, él sería un rival difícil. Si todos los go- blins, excepto yo y Gobumi-chan, se alinearan a desafiarlo en orden, probablemente todavía no serían capaces de salir  ganando.

Gobukichi-kun, no obstante, no se iría sin recibir cierto  daño.

Gobumi-chan es lenta en comparación a mí, sin embargo, los otros goblins no son com- petencia para su velocidad. Dado que es una hobgoblin, su fuerza es también mayor que la de los otros goblins. Además se ha dejado crecer las uñas para tenerlas puntiagudas y afiladas; yo le enseñé a usar las uñas con destreza, para luchar bien incluso sin arma. Es tan veloz que si yo no tuviera mis habilidades, sería un enemigo  formidable.

Aun así, se puede decir que todavía es una linda criaturita. En cuanto a oponentes, aunque los dos estuvieran desarmados, Gobukichi-kun sigue siendo más peligroso en combates cuerpo a cuerpo.

Cuando los duelos de práctica terminaron, dividimos el grupo para ir de caza. Normal- mente habríamos ido con nuestros compañeros de siempre, pero hoy teníamos a un miembro adicional en nuestro equipo.

Este era una chica, Gobue-chan. De nuestra generación, era la siguiente persona más influyente después de nosotros tres, y cuando los goblins se arrodillaban delante de no- sotros, ella les precedía.

Bueno, a pesar de que las dos mochilas y tres mochilas de guerra fueron hallazgos fa- bulosos, Gobukichi-kun llevaba un garrote gigante en la espalda, y no creo que Gobu- mi-chan pudiera llevar más de lo que ya llevaba.

Francamente, aunque yo llevara una de las mochilas, todavía quedaba una, y como Go- bumi-chan y yo llevábamos cada uno una mochila de guerra, todavía quedaba una sin usar. Por eso necesitábamos un portador, y Gobue fue la escogida. Tratándose de ella, también sería capaz de seguirnos el ritmo con nuestra caza. Además, el aumento de nuestros miembros con un acompañante fuerte no es para nada malo. Y claro, obvia- mente iba a cargar una mochila  también.

Cuando la equipamos, le dimos el antiguo escudo de sobra que Gobukichi-kun había uti- lizado antes, junto con el viejo tirachinas de Gobumi-chan. También le dimos la túnica de caparazón reforzado que parecía un traje ceremonial, el cuchillo de obsidiana y un cuchillo de caza. En comparación con el cuerno de conejo cornudo que ella había estado utilizando hasta ahora, la diferencia era como de un huevo a una   patata.

Además, puesto que se iba acarrear con nuestro equipaje, era innecesario que llevara más que eso. O, cómo decirlo, cuando cacemos algo, nuestra presa se convertirá en su equipaje, por lo que llevar un equipamiento demasiado pesado sería algo estúpido. Solo necesitaba lo suficiente para protegerse de  lesiones.

Siguiendo este razonamiento, la caza de esta vez fue mucho más fácil de lo habitual. Antes, todo el mundo tenía que compartir la carga de llevar la presa, ahora Gobue-chan se hacía cargo de la mayor parte de las cosas. Terminamos la caza sin sentir  fatiga.

Gobue-chan estaba cansada de llevar equipaje pesado, pero en comparación con noso- tros, que concluimos con facilidad nuestras batallas, no había tanta diferencia. Además, dado que Gobue también contribuía disparando piedras con el tirachinas, logró elevar sus niveles con la experiencia que obtuvo. Quizás se acercaba el día de que Gobue-chan se convirtiera en un hobgoblin como  nosotros.

No encontramos ningún nuevo tipo de presa, pero nos llenamos los estómagos. La carne es muy sabrosa, ¿lo he dicho ya alguna vez?

Después de regresar a la cueva, leí y luego fui a dormir.

Día 22

Hoy pillé a un goblin un poco imprudente.

Por supuesto que no lo maté, pero últimamente había estado alardeando demasiado de sus nuevas habilidades. Seguro que habría muerto por sí solo un día de estos si no lo hubiera corregido. Por eso me hice el duro y lo castigué.

Creo  que  es  razonable hacerlo cuando vivimos en  un  ambiente donde  ser descuidado

significa morir.

Y bueno, aunque este goblin llegara a desarrollar algún sentimiento de rebeldía contra mí, me bastaría con castigarlo de nuevo, no pasa nada.

Hoy, los cuatro volvimos a ir de caza, como siempre. Buscamos y encontramos algunos kobolds, de quienes yo podía ganar nuevas  habilidades.

Había seis de ellos, conque era el grupo más grande que habíamos encontrado hasta el momento, pero con el nivel que teníamos ahora íbamos a poder aplastarlos sin ningún problema. Aunque tenían los números de su parte, nuestras capacidades individuales eran superiores e íbamos mejor  equipados.

Decidimos intentarlo. Gobumi-chan, armada con una ballesta y un arco corto, apuntó hacia un kobold y se dispuso a apretar el gatillo, pero luego algo extraño salió de detrás de las rocas.

Un kobold de pequeña estatura, que llevaba en la cabeza lo que parecía un cráneo de caballo tricornio, por los tres cuernos que crecían en su frente, y un bastón de madera torcido y encorvado en la mano, se acercó al grupo, mientras murmuraba   algo.

Por su apariencia, creí que era un kobold mago.

Según me había dicho Gobujii, los goblins y los orcos, así como otros monstruos de clase baja como los kobolds, generalmente son incapaces de usar magia que interfiera con las leyes del mundo, a excepción de las subespecies.

Sin embargo, excepcionalmente, kobolds y goblins ordinarios pueden utilizar la  magia.

Estos son los kobolds magos y los goblins magos. Ostentan una habilidad muy preciada y rara, aunque no tanto como las de las  subespecies.

Sin ninguna noción de cómo manejar magia, yo todavía no podía controlarla a mi aire, y esta vez estaba a punto de enfrentarme a un kobold mago acompañado de seis secuaces kobold; esto podría ponerse complicado.

Aun así, era una buena oportunidad.

Si el mago utilizaba su magia, tal vez yo podría ser capaz de aprender a manejarla si lo observaba bien. Si no, podría tan solo quitarle esa habilidad, de todos  modos.

Pensando en eso, seguimos al grupo de kobolds y a pesar de que la misión pareciera tan problemática fue todo un éxito; fuimos capaces de ver magia siendo utilizada por prime- ra vez. La víctima de la magia del kobold mago fue un limo verde.

Incluso con su habilidad de “invulnerabilidad al daño físico”, los fluidos corporales del limo se evaporaron antes de que el fuego rugiera en un incendio, dejando a su paso un rastro verde en la piedra. Fue bastante llamativa la  escena.

Habiendo visto eso, sentí que adquiría un conocimiento general de la magia. Si regresa- ba a la cueva y practicaba un poco, podría imitarlo sin ningún   problema.

Con ese asunto resuelto, continuamos el ataque. Aniquilamos rápidamente al   enemigo.

El kobold Mago murió instantáneamente de una flecha envenenada de Gobumi-chan en la parte posterior de su cabeza. El resto fue silenciado por Gobukichi-kun y yo, con la ayuda de la piedra envenenada de Gobue-chan y los rápidos disparos de Gobumi-chan. Sin importar lo fuertes que eran, no fueron ningún problema puesto que los aplastamos antes de que pudieran demostrar su poder.

Desnudamos a los kobolds ordinarios y guardamos su equipamiento en la mochila de Gobue-chan, yo me quedé el bastón del kobold mago. Además, cogimos ocho “piedras espirituales de Agua” —piedras extrañas que desprenden agua cuando las aprietas con fuerza—, seis “piedras espirituales de Trueno” —piedras extrañas que sueltan una fuerte descarga eléctrica— y diez “piedras espirituales de Fuego” como las que ya comí una vez, todas separados en tres pequeños  sacos.

Yo me comí al kobold mago y los seis corazones de los otros, y les dejé el resto a los demás, dos para cada goblin.

Por cierto, también me comí el núcleo del limo verde.

Habilidad [Reducción de daño físico] aprendida Habilidad [Control de maná interno] aprendida Habilidad [Dominio de la magia] aprendida Habilidad [Rugido intimidante] aprendida

Al parecer el limo verde no tenía invulnerabilidad al daño físico, sino su versión reducida,

[Reducción de daño físico], pero con eso me basta.

De este modo, ahora sabemos cómo lidiar con los limos verdes la próxima vez que en- contremos a uno: basta con quemarlos con  [Piroquinesis].

Entonces, me comí el bastón del kobold mago y los tres tipos de piedras espirituales. Hacer esto para ganar habilidades se había convertido en una especie de hábito para  mí.

Habilidad [Mano acuática] aprendida Habilidad [Resistencia acuática] aprendida Habilidad [Maestro del trueno] aprendida

Habilidad [Resistencia a los relámpagos] aprendida Habilidad [Resistencia al fuego] aprendida Habilidad [Control del maná externo] aprendida

Sí, estas fueron buenas habilidades. Si las ponía en práctica por fin podría usar magia.

Después de eso, nos encontramos mapaches armados y víboras nocturnas en el camino de vuelta. Gobue-chan se encargó de la mayoría para adquirir experiencia, y luego se  los comió.

Habilidad [Endurecer] aprendida Habilidad [Resistencia al mal de ojo] aprendida

Con esto parece que tengo aprendidas todas las habilidades posibles de las víboras  noc-

turnas y los mapaches armados. Bueno, en cualquier caso, estaban muy ricos. Luego cayó la noche y me puse a practicar magia yo solo.

Al principio fue difícil, pero después de una hora me di cuenta del truco; pese a que necesitaba un poco de tiempo de preparación, era capaz de hacerlo más o menos sin problemas.

A propósito, un limo verde decidió atacarme en medio de la noche, y lo usé como vícti- ma de mis prácticas, así que decidí tratarlo con cuidado. Fabriqué una lanza con magia  y disparé al limo verde, matándolo de un solo golpe con un poder temible. Tomé su núcleo, que había salido rodando, y me lo comí.

Habilidad [Control de fluidos corporales] aprendida

Y así gané esta habilidad. Sí, ahora soy capaz de convertir mi sudor en un ácido potente, lo que es muy útil y me satisface. Sin embargo, el hecho de que mi equipo no se corroe cuando lo uso es otro extraño misterio de este  mundo.

Día 23

Hoy llovió.

Por ese motivo no salimos afuera, pero en vez de eso celebramos un festival dentro de  la cueva.

No sé desde cuándo, pero los goblins de mi generación habían empezado a obrar como un grupo liderado por mí, y ese presunto festival era de hecho una ronda cuadrangular donde se decidirían los rangos dentro del grupo.

Los resultados fueron exactamente los  esperados.

Yo quedé por encima, luego Gobukichi-kun, seguido de Gobumi-chan y  Gobue-chan.

Tras  el evento, con los rangos adjudicados, hicimos un grupo de estudio. Puesto que   los que estábamos en las posiciones más altas teníamos la responsabilidad de hacer de maestros, los otros tenían que obedecer estrictamente las órdenes de sus superiores. Pronto decidimos poner unas cuantas normas  más.

Debemos transmitir estas órdenes de manera eficiente. Por lo que a mí respecta, creo

que voy a usar rangos militares.

En cabeza, yo era el Coronel, Gobukichi-kun era el Teniente Coronel, Gobumi-chan era Comandante, y Gobue-chan era Capitana. Después de eso había un hueco enorme en la posición de Sargento, para seguir con la diferencia en  poder.

Pero bueno, así estaba bien, dado que todavía éramos  pocos.

Día 24

Hoy, tras la práctica matutina, los cuatro de siempre volvimos a ir a   cazar.

Lo primero que encontramos fue una araña negra con rayas amarillas de 70 centímetros. Decidí darle el nombre temporal de araña demoníaca.

Puesto que tenía su nido hecho, lo quemé hasta carbonizarlo con mi   [Piroquinesis].

Tuve algunos problemas para prevenir un incendio forestal, ya que al quemar la telara- ña, el fuego continuó unos cuantos árboles más allá siguiendo el  hilo.

Si se hubiera propagado mucho más, seguro que nosotros también habríamos   muerto.

Habilidad [Hilo de araña] aprendida

Consecuentemente, aprendí cómo segregar hilo de araña por los   dedos…

Espera un momento, al ser yo un goblin, ¿se trata de hilo de goblin? Da igual, puedo sacarlo infinitamente de mis dedos.

El hilo salía con fuerza de la punta de mis dedos haciendo un sonido bastante surrealista. Sin embargo, es sin lugar a dudas una habilidad extremadamente útil.

Por desgracia, tal y como soy ahora no puedo hacer trabajos muy delicados. Manipular con delicadeza el hilo como lo hacen las arañas me es imposible por ahora. Como mu- cho, lo que puedo hacer es inmovilizar al objetivo.

Si hiciera el mínimo movimiento complejo, acabaría enredado en mi propia telaraña, sin poder moverme. Sí, comparado con coser, hilar telarañas está a otro  nivel.

Por eso, a fin de controlar el hilo con completa libertad, decidí buscar a más arañas de- moníacas.

Poco después, descubrí algunas y esta vez intenté matarlas con electricidad antes de comérmelas. No tardaron en convertirse en tres  cadáveres.

Habilidad [Manipulación de Hilo] aprendida

Con esto me volví capaz de manipular con delicadeza el hilo. El hilo era muy resistente, así que pensé en hacer ropa y tal. Además, el caparazón de las arañas demoníacas pare- cía robusto, así que decidí usarlo en la próxima armadura que  fabricase.

Luego, mientras andábamos, vimos a un orco por primera vez en mucho tiempo. El sitio donde lo hallamos estaba cerca de donde encontramos al de la última  vez.

Puesto que ese sitio estaba bastante lejos de la cueva, se trataba de un área que no estaba realmente explorada, y me enfadé conmigo mismo por no haber vuelto aquí   antes.

Los orcos que encontramos eran un grupo de seis, y eran distintos del anterior que llevaba un pico. Estos orcos llevaban armas de apariencia pesada y reluciente, como alabardas, baras, cuchillos de caza y espadas largas, así como pecheras o armaduras completas de metal.

Es más, creo que el orco de la alabarda, quien tenía el mejor físico, era el comandante del grupo —el orco líder.

Aun así, decidimos no atacarlos. Sin embargo, la recopilación de información era otro  de nuestros objetivos, así que seguimos a los orcos bajando por la montaña durante una hora, hasta que descubrimos la localización de su base: una  mina.

Vi a docenas de ogros con picos, y los sonidos de sus esfuerzos podían escucharse desde donde nosotros los observábamos.

Por el momento, estaba satisfecho con haber bajado la montaña. Si intentábamos atacar a una cantidad tan grande de oponentes, moriríamos.

La verdadera victoria se daría si escapábamos a hurtadillas con nuestro descubrimiento  y sin ser sorprendidos. Por lo menos eso fue lo que pensé, pero entonces divisé a tres orcos bajando por la ladera.

Aunque dieran la alarma, puesto que los otros orcos se encontraban lejos, tardarían un tiempo considerable en traer refuerzos; así que decidimos atacarlos   rápidamente.

Escondidos en los matorrales, esperamos a que se pusieran a nuestro   alcance.

Gobumi-chan y Gobue-chan mataron uno cada una con sus ballestas. Yo aturdí al último con mis relámpagos, y posteriormente me acerqué a él con calma y le rajé la garganta.

Gobukichi-kun y yo cargamos cada uno con el cadáver de un orco para transportarlos, y Gobumi-chan y Gobue-chan se ayudaron la una a la otra para llevar al tercero, hasta que llegamos a lo que yo consideré que era un lugar seguro, donde nos tomamos con calma nuestro tiempo para comer.

Habilidad [Hedor] aprendida

Sí, una habilidad plenamente innecesaria.

¿[Hedor], en serio?

 

A ver, es cierto que los orcos tienen un olor distintivo, pero como su carne es realmente gustosa, es algo que hay que soportar. Además, si por casualidad descubría algún uso para la habilidad, lo consideraría una  ventaja.

Día 25

Al final de nuestra práctica de entrenamiento matutina, algunos individuos parecieron haberlo tenido difícil. Hasta ahora nadie (que haya asistido a mi práctica) había muerto durante una cacería; aunque algunos sí habían salido lastimados. Siendo este el caso, me sentí aliviado al saber que mi formación no se había  desperdiciado.

Después, fuimos a cazar y, mientras buscábamos ejemplares de víboras nocturnas, ma- paches armados y arañas demoníacas, encontramos una nueva presa que, sin duda, po- seía una mejores habilidades individuales que las  arañas.

Era una manada de lobos, con un pelaje negro que casi parecía estar hecho de metal. Por no complicarme, decidí llamarlos lobos negros (nombre provisional), y por el momento decidí observarlos en silencio.

Al parecer la manada estaba formada por 16 lobos negros, quienes en ese momento pa- recían estar absortos en comer. Por suerte, el viento soplaba hacia nosotros, por lo que ellos todavía no nos habían advertido13, sin embargo, si cambiaba, podíamos terminar como ese kobold al que los lobos negros se estaban comiendo.

Ellos eran 4 veces más que nosotros, pero, de todos, el lobo negro líder parecía increíble- mente peligroso. Era mucho más grande que los demás lobos  negros.

Si nos dirigíamos a ellos desde el frente, probablemente volveríamos a sufrir un gran daño. Puesto que nos superaban en número, la ventaja jugaba mucho más a su   favor.

Pero,   a pesar de eso, una ventaja puede volverse en su contra através de un ataque sorpresa.

Gobumi-chan disparó una flecha con su ballesta, perforando el cuerpo del lobo líder   que todavía estaba distraído comiendo carne de kobold. Al mismo tiempo, una flecha de Gobue-chan atravesó el cuello de un lobo cercano.

El lobo negro líder no iba a morir instantáneamente porque una flecha ordinaria le atravesara el cuerpo, sino porque la punta de la flecha llevaba mi veneno. Tras varios segundos, el lobo se tambaleó inestablemente y luego se derrumbó, convulsionando y echando espuma por la boca.

Aun así, el lobo negro líder no murió de inmediato, con su vida pendiendo de un hilo, esta se disipó lentamente. Puesto que carecía de resistencia contra el veneno de acción rápida, el lobo ordinario al que le dispararon a través del cuello murió   rápidamente.

Con esto fuimos capaces de evitar el rápido contraataque de los lobos. Se necesita un tiempo considerable para decidir quién va a sustituir al miembro superior en una mana- da. Podía verse el pánico en las expresiones de los lobos cuando todo sucedió de repente.

Para hacer pleno uso del lío que habíamos creado, Gobukichi-kun y yo nos acercamos más y atacamos.

A pesar de que era la primera vez desde que reencarné que luchaba un monstruo lobo, estaba seguro de que podría lidiar fácilmente con él, siempre y cuando no tuviera nin- guna habilidad especial. Mientras me acercaba al lobo, me enseñó sus afilados colmillos, por lo que me podía dar con su movimiento más poderoso, [Mordedura]. En respuesta, le metí el estoque empapado de veneno en la boca. Con la fuerza de la carga de mis dos brazos combinados, le arranqué fácilmente la carne, le perforé el cráneo, y destruí el cerebro del lobo.

Alcancé a ver un lobo tratando de escapar de la confusión, por lo que cargué un cuchillo de agua a alta presión con electricidad y le corté los  pies.

Gobukichi-kun, con su hacha en mano, no conseguía cortar a través del grueso pelaje de los lobos negros, pero con la fuerza de su ataque les rompía el lomo y las costillas, y con la fuerza de su impulso corriendo le rompió el cuello al lobo negro que había chocado  de frente con su escudo.

En medio de todo eso, el número de enemigos se redujo aún más gracias a los disparos de Gobumi-chan y Gobue-chan.

Después de un rato, habíamos anulado la manada de lobos negros que había perdido la coordinación, la cual era su mejor arma, y la eficacia de sus mordiscos. No se salvó ni un lobo.

Una vez terminado, tres de nosotros fuimos a cortar los cuerpos de los lobos. El pelaje de los lobos, para su uso posterior, tenía que ser mantenido de manera impoluta, tanto por su funcionalidad como por su belleza. Por cierto, Gobukichi-kun tuvo que ser excluido de esto debido a que que era muy torpe y,    por tanto, no podía confiarle tal tarea.

Por eso, le adjudiqué a Gobukichi-kun la labor de vigilar. Aunque con mi capacidad [Sensor de presencia], tener a Gobukichi-kun en ese puesto era innecesario. Sin embar- go, en este mundo donde uno se ve involucrado constantemente en una pelea violenta,  la experiencia de esa tarea es vital; especialmente para la propia  existencia.

Gobumi-chan y Gobue-chan cortan a muchos lobos sin problema, al parecer obtuvieron la habilidad [Descuartizar]; tan hábiles eran sus dedos que parecían   desvanecerse.

Después de eso, reunimos el pelaje y nos comimos la carne, cuatro para cada  goblin.

Habilidad [líder de manada] aprendida Habilidad [Dominio de la caza en manada] aprendida

Habilidad [Piel de acero] aprendida

Como esperaba, el lobo negro líder tenía habilidades superiores, acorde con su estatus. [líder de manada] y [Dominio de la caza en manada] son una gran ventaja para las  operaciones del grupo. [líder de manada] me permite identificar rápidamente quién puede

contribuir más a mi grupo, aparte de darme la capacidad de dirigirlos, lo que mejora la capacidad del grupo en su conjunto. Y con [Dominio de la caza en manada], todos mis aliados se moverían de manera eficiente bajo mis órdenes como si se las estuviera dando a cada miembro individualmente.

La habilidad [Piel de acero] aumenta la defensa de mi armadura hecha de cuero y pelaje, además de la de mi propia piel y mi cabello. Definitivamente me encanta poder aumen- tar mi defensa a voluntad.

Estoy seguro de que me será muy útil en el  futuro.

Busqué algunas arañas demoníacas y limos verdes antes de regresar.

Luego, después de cenar, me fui a la cama.

Día 26

Cuando se hizo de día, Gobue se había transformado en una hobgoblin. Para felicitarla, le dimos un regalo. Fue un accesorio hecho de colmillos que daban la impresión de ser de alguien de una tribu.

Normalmente, cuando termina la práctica, los goblins se separan para la caza diaria. Sin embargo, esta vez no se dividieron, ya que los sometí a una inspección de  armas.

Las armas menores y las más numerosas que los goblins usaban eran los cuernos de conejos cornudos, los escudos reforzados con caparazones y sus taparrabos habituales. En la inspección solo contamos cuántos eran, a continuación, pasados de 30 minutos, todos se fueron de la cueva juntos. Esta vez nuestro plan era elevar el nivel de todos para aumentar mi número de habilidades. Por ello decidí lanzar un ataque sorpresa en la base minera de los orcos. No teníamos un rencor particular contra los orcos, simplemente hicimos lo que necesitábamos para sobrevivir.

Por lo tanto, atacamos. Atacar y comer.

Y así, voy a anunciar los resultados. Nuestras tropas solo recibieron heridas leves y no tuvimos ni una sola baja. Los orcos de la base minera todos murieron. Incluído el orco líder y sus guerreros. Esto ocurrió gracias a la formación que habíamos estado experi- mentando centrada no solo en la ofensa, sino también en la defensa. También gracias     a la forma decisiva, severa e implacable en que yo dirigí el combate. Por eso el poder defensivo de los goblins era tan alto. Aunque una gran parte de la causa de la derrota   de los orcos se debió a que yo reduje el potencial de combate del orco líder con mi hilo goblin, y luego lo agujereé hasta matarlo.

¿Qué? ¿Cobarde? No estoy de acuerdo, en el mundo natural tal comportamiento no debe ser subestimado. Cuando mueres se acaba todo, así que no importa qué tan cobarde actúes, el superviviente es el ganador. Y solo los ganadores llegan a decidir lo que está bien y lo que está mal.

Con el fin de ser siempre un ganador, debo hacer de acero mi débil  corazón.

Después de terminar la batalla, pulverizamos las [Hierbas curativas] medicinales que trajimos, en tela empapada con su líquido. Tomamos los montones de tela y las aplicamos a las heridas. Es una atención médica muy simple, pero sorprendentemente eficaz.

Para los pacientes que llevaban heridas mortales, con mi [Profesión – Druida] procedí a usar mis habilidades de curación bendita para curar sus   heridas.

Pensé que practicar mi magia podría ser útil, así que intenté varias maneras hasta que funcionó. Si les habían cortado un brazo, incluso utilizando mis habilidades de curación se necesitaba un poco de tiempo, pero la adhesión era posible, aunque por un tiempo iban a tener una sensación  incómoda.

Sin embargo, en comparación con la pérdida de un brazo esto no era nada. También era posible mover el brazo después de la rehabilitación. No tenía más remedio que aceptar que esta habilidad de curación era increíble.

Estoy muy agradecido por  tenerla.

Realmente tenía sentimientos de gratitud hacia la mujer que una vez fue una [Druida]. Ya que, si no tuviera esta habilidad, nuestro número se habría reducido  considerablemente.

No sé cuántos de ellos habrían muerto en un abrir y cerrar de ojos, pero después de en- trenar con estos chicos por un tiempo, he empezado a verlos como mis subordinados y discípulos. Por lo tanto, si necesitan ayuda, yo deseaba  ayudarlos.

Recordando a las chicas que murieron ese día, ofrezcí una  oración.

Mientras yo administraba tratamiento médico, Gobukichi-kun y los ilesos registraron la zona para recopilar los orcos y su equipamiento. Cuando terminé el tratamiento, pasé inmediatamente a la siguiente etapa del  plan.

Parece ser que la alabarda del orco líder estaba reforzada con materiales mágicos, así que tenía un borde muy afilado. Era del tamaño justo, por lo que decidí hacer de ella    mi nueva arma. Las espadas también estaban bien, sin embargo, estoy acostumbrado a usar armas largas. Además había un montón de otras armas, gracias a las cuales todo el mundo recibió mejores armas. Los goblins de rangos más bajos pasaron de usar cuernos de conejo cornudo a usar espadas cortas, lo cual era una diferencia   significativa.

Y, sobre todo, además de grandes cantidades de piedras espirituales de Fuego y piedras espirituales de Trueno, también había piedras espirituales de Aire y piedras espirituales de Tierra que todavía no había comido. Y dentro de la base minera parecía haber cosas aún por descubrir.

Después de despojar a toda prisa a los orcos de todas sus posesiones, nos reunimos to- dos para comer su deliciosa carne.

Para ser más prudentes, decidimos que la división de alimentos sería decidida por la

posición, un miembro en un rango más alto significa más  comida.

Los orcos líderes, los orcos magos, etc., como principales unidades con potencial de ba- talla, estaban obviamente destinados a terminar en mi   vientre.

Habilidad [Grito de guerra] aprendida Habilidad [Digestión mejorada] aprendida Habilidad [Dominio de la alabarda] aprendida

 

 

Mientras me complaciera la Barbacoa de Orco, solo comí piedras espirituales de Fuego, de Trueno y de Agua, junto con las de Viento y Tierra recién adquiridas, las cuales fue- ron el aperitivo.

Habilidad [Maestro del viento] aprendida Habilidad [Resistencia al viento] aprendida Habilidad [Tierra Control] aprendida Habilidad [Resistencia a la tierra] aprendida

Pero, más importante que eso, la fiesta de barbacoa porcina fue muy   satisfactoria.

La carne de orco tiene este sabor y textura tan peculiares, que parecen cerdo especial de alta calidad y, es más, había grandes cantidades de la misma. Sin importar lo mucho que comimos, nunca parecía acabarse.

Aun así, añoraba el arroz cocido y el alcohol. En especial añoraba el alcohol. Lo extraña- ba tanto que casi no podía soportarlo. Cuando pienso en que no he bebido ni una gota desde que reencarné… De camino a casa, después de comprar bebidas, fui apuñalado por Aoi. Empecé a preguntarme qué pasó con ese alcohol.

Y de ese modo lo anhelaba aún más.

Después de eso, antes de que oscureciera, volvimos a la cueva para  dormir.

Nota : 13 Los lobos, como los perros, tienen muy buen olfato, si el viento hubiese llegado a soplar al revés, les habría llegado el olor de los cuatro goblins.

Día 27

Al día siguiente, estábamos entrenando en el terreno baldío del exterior de la cueva, como siempre, cuando un grupo desconocido de goblins apareció  .

Aunque tenían un aspecto descuidado, vi que tres cuartas partes de ellos estaban equi- pados con espadas cortas y hachas de batalla que parecían bastante útiles colgando de sus cinturas. También tenían armaduras de cuero con manchas negras —manchas de sangre, presumí— por encima de camisas de malla sucias. Contaban incluso con tres hobgoblins entre ellos.

¿Estallará una guerra de supervivencia por segundo día consecutivo?

 

Estábamos un poco excitados pero parece ser que se trataba del grupo de nuestros pa- dres regresando de un trabajo lejano.

Gobujii, que estaba observando la práctica, frenó mi postura de ataque y nos   separó.

Oh, ya veo, no son enemigos.

 

Me di cuenta de que debía ir a saludarlos correctamente. “Entonces, será mejor que los salude.”

Sin embargo, ocultas en las sombras de los goblins, quienes obviamente eran subordina- dos acarreando con grandes mochilas —lo más probable es que llevaran los frutos de su redada—, estaban las figuras de cinco jóvenes mujeres, con las manos y los pies atados, y las bocas amordazadas para que no se volvieran violentas, ellas eran cargadas por varios goblins inferiores de aspectos similares.

A juzgar por su vestimenta, cuatro de ellas eran personas ordinarias y la última, que llevaba una armadura de cuero, probablemente era algo parecido a una   aventurera.

Solo la chica que parecía una aventurera tenía indicios visibles de haber sido golpeada en la cara, y su ropa no parecía estar mal puesta, así que todavía no las habrían violado. Aunque eso era solo cuestión de tiempo. Era imposible ver a Gobujii, quien tenía un as- queroso bulto en sus partes nobles solamente tapado por un taparrabos usado, al igual que el hobgoblin que hablaba con él.

Cualquiera podía adivinar de qué estaban hablando, aunque no quisieran.

Yo no muestro ni la más mínima duda el momento de matar o comerme a otros, pero forzar a alguien no es algo que me guste. Claro que entiendo el instinto que tenemos los seres vivos de reproducirnos, pero hay que decidir si es un buen momento o un mal momento; esas cosas son un asunto completamente diferente.

Yo también lo he hecho, cuando he ido a trabajar en sitios peligrosos, he tenido sexo con compañeras de trabajo para liberarme del estrés, pero en esas situaciones hubo consen- timiento mútuo.

Forzar a alguien de esa forma me pone enfermo. Las chicas guapas merecen amor, ¿no…?

Los goblins débiles, enemigos de los humanos por naturaleza, necesitan ser numerosos, sobre todo después de una campaña militar extenuante que ha reducido las tropas de forma considerable, hay que rellenar los  rangos.

Aun así, ¡ni que eso me importara! Yo, que acabo de reencarnar, no voy a cambiar mi forma de pensar en tan poco tiempo. Aquí las cosas son así, por eso decidí ayudarlas.

¿Es eso hipocresía? Sí, pero no me importa, porque todavía es más hipócrita no hacer nada.

El líder hobgoblin más cercano estaba hablando con Gobujii cuando les pedí que libera- ran a las mujeres.

No sé por qué, cuando lo dije, Gobujii me miró con cara rara. Pero lo ignoré. La cara del hobgoblin líder tambiñen decía “¿De qué estás hablando?”, pero yo volví a pedírselo.

Es importante discutirlo todo antes. No importa cuánto desprecies la oposición, tienes que empezar a discutir tus problemas. Cualquier hostilidad debería dejarse a un lado momentáneamente. Yo traté de persuadirlo pacientemente pero el líder hobgoblin no estaba dispuesto a escuchar. Y eso no fue todo, empezó a enfadarse conmigo ya que yo continuaba  pidiéndoselo obstinadamente.

Seguí intentando persuadir al líder, pero pronto me di cuenta de que era una pérdida de tiempo y paré antes de que el otro grupo de goblins empezara a   enfurecer.

El líder hobgoblin sacó su espada corta y la osciló cerca de mi garganta para ridiculizar- me. Estuve a punto de sacar mi espada, cuando Gobukichi-kun hizo lo mismo detrás de mí, sujetó su arma al mismo nivel y esperó.

Yo soy yo, y debido a eso la persuasión me molesta. Entonces, ¿debería matarlo? Blo- queé la espada corta del líder hobgoblin al mismo tiempo que desenvainaba el estoque que tenía en mi  cintura.

En ese momento, la atmósfera cambió claramente.

Los goblins de ambos bandos se colocaron mostrando todas sus armas, y si bien yo o el líder hobgoblin hacíamos el más mínimo movimiento, el statu quo14 sería interrumpido. Por supuesto, todos teníamos intención de matar a los enemigos que teníamos  enfrente.

La razón que nos mantenía inmóviles era que yo tenía la potestad de tomar decisiones, y también porque el instinto nos decía que si empezábamos una pelea allí, ambos bandos recibirían grandes pérdidas sin importar quién   ganase.

Ellos eran 28 mientras que nosotros éramos 39. En cuanto a los números, nosotros te- níamos ventaja, sin embargo, en cuanto a la experiencia real de lucha y la experiencia  de lucha en grupo, ellos estaban muy por encima de  nosotros.

Sinceramente, no tenía ni idea de qué bando ganaría si estallaba una pelea, y empezar   la pelea bajo tales condiciones significaría inevitablemente enormes pérdidas por ambas partes, por lo que no me atrevía a  moverme.

A propósito, un grupo de goblins ancianos nos estaba mirando, pero no hacían nada       y parecía que preferían quedarse viendo lo que iba a suceder a modo de observadores neutrales.

Por un instante nos miramos fijamente el uno al otro, pero como pensé que tal acción  iba a causarnos más problemas de los que necesitábamos, me preparé para empezar la pelea encorvándome hacia  delante.

Concentré mi poder en la mano con la que sujetaba el estoque, y apunté la punta de la espada directamente al corazón del líder hobgoblin. Doblé la pierna para coger carrerilla y apuñalar al goblin cuando…

Justo en ese momento, una voz retumbó.

Todos paramos de movernos por instinto y nos giramos hacia el origen de la voz. Era un hobgoblin con 3 goblins al lado.

Era el único hobgoblin que podía usar magia, a excepción de mí. Sostenía un bastón y, por su apariencia, era una chica. Venía a decir algo como que no les involucrase en mi guerra personal. Le dije:

“El más fuerte es el líder y decide lo que el grupo hace.”

La maga parecía ser más inteligente que los otros individuos, mantenía la calma incluso en esa situación. Continué:

“¿No crees que tú, que puedes usar magia, eres más fuerte que este  tipo?”

Al escuchar esto, el líder se echó para atrás, ofendido. Por tanto, se dio por entendido que una lucha tendría que determinar quién reinaría en la comunidad    goblin.

Las reglas eran muy simples: estaba prohibido el uso de armas, pero el asesinato sí se permitía. La lucha acabaría cuando cualquiera de los dos perdiera el conocimiento o   se rindiera. Así de bárbara era la regla.

Gobujii haría de árbitro en la lucha. Era una posición apropiada para el sabio Gobujii, ya que tenía una opinión  neutral.

Sin embargo, me sorprendió ver como sus amigos goblins empezaron a hacer apuestas mientras  nos preparábamos.

Así que tienen una mentalidad ludópata, ¿eh?

 

Además, me informaron de que habían intercambiado monedas de bronce y de plata. Bueno, este tipo de cosas seguro que sirven de  entretenimiento.

Mientras tanto, los goblins de nuestro bando estaban sentados con unos modales im- pecables. Se quedaron quietos para ver la pelea que estaba a punto de empezar. Sí, era surrealista.

En cualquier caso, las cinco mujeres que ofrecían como premio eran conscientes de que hicieron algo mal, porque las estábamos asustando sin motivos. Bueno, eso es todo por el bien de ellas.

Aguanten, chicas.

 

Luego, después de terminar la preparación, comenzó la lucha para decidir el  líder.

En un lado había un soldado con muchos años de servicio lleno de cicatrices que había atraído a muchos compañeros hacia él con sus  logros.

Por otro lado estaba yo, quien había entrenado a fondo los de mi generación, y acababa de subir de rango para convertirme en una subespecie de   hobgoblin.

Al parecer, un montón de goblins apostaron por él, pero ya que no tenía intención de  leer entre líneas, yo me largué  inmediatamente.

Bueno, les diré el resultado rápidamente. Obviamente, el ganador fui  yo.

Paré su movimiento como una rana mirada fijamente por una serpiente con [Mal  de

ojo]. El oponente se acobardó ante mi volumen cuando usé [Rugido  Intimidante].

Lo confundí usando en ráfaga mis habilidades al mismo tiempo y luego envolví su cuer- po con mi hilo. Mientras lo hacía, simultáneamente acortaba la distancia, sin fallar ni un golpe, y cuando estuve lo suficientemente cerca lo colgué de un árbol como un saco de arena.

Gobujii preguntó que qué era el hilo, pero definitivamente era una extensión de mi cuerpo. Llevándolo al extremo, es como saliva. Y al ser natural, no puede considerarse un arma. Por lo cual no tuve ningún problema. Puesto que no era un arma, no violé las normas al usarlo.

“Lo revisaremos para decidir.” “Sí, no rompió las reglas.”

Tras convertirlo en un saco de arena improvisado con mi telaraña, llegó la hora de la violencia. Intenté no darle muy fuerte para no matarlo por el momento, pero ese tipo pertenecía a la raza hobgoblin, por lo que era más fuerte que un goblin, aunque como no paraba de gritar con impertinencia cosas que no mostraban compresión alguna acerca de su propia situación, me puse más serio.

“¡Yo soy el líder! ¡¿Cómo te atreves, impostor?! ¡No tienes vergüenza!”

Bueno, no lo pude evitar. Fue un acto de Dios. Así decidí llamarlo.

Primero de todo, para evitar que se rindiese y eso acabase en algo aburrido, creé una mordaza con mi hilo y se la puse en la boca.

Luego, le di una paliza en silencio durante unos tres minutos, pero todavía le quedaban fuerzas, así que repetí el proceso durante diez minutos más hasta que fue solo un saco sangriento de gemidos inaudibles. Pero no lo maté del todo. Por cierto, aunque le había dado una buena paliza durante diez minutos sin cesar, a mí todavía me quedaba fuerza para rato.

Ese era el resultado del entrenamiento diario. Cuando mi enemigo se desmayó, yo paré. A juzgar por el tacto, parecía que sus huesos estaban casi a punto de romperse, y sus ór- ganos internos no se habían desgarrado. Si lo dejaba así tal cual seguro que no moriría.

Incluso así, traté de hacer algo con varios ingredientes naturales, “Hierba Curativa” y diferentes insectos mezclados con agua fresca, por si acaso. Lo forcé a bebérsela y esa poción curativa casera hizo en él algún efecto, solo un poco. Luego corté el hilo y dejé que se fuera a descansar.

Como no se resistió en absoluto, por el momento probé la viabilidad de curarle los cortes pequeños, después de eso sus entrañas deberían de mejorar para mañana. Hoy no quería quedarme despierto por más  tiempo.

Una vez terminado el trabajo, me di cuenta de que los demás me habían dejado tirado, con lo emocionado que estaba por ese logro…

Mientras que los goblins de nuestro bando parecían asimilarlo mejor que los otros, to- davía había un indicio de terror en sus ojos. Después intentaron casualmente escapar cuando yo me acerqué a ellos, eso me hirió un  poco…

¿Eh? ¿Qué pasa, Gobumi-chan?

 

Eran completamente incapaces de entender mi hilo y esa trágica escena que acababa de protagonizar, ¿se debía a que había puesto una cara espantosa? ¿Pero no es esa mi cara normal?

Uh, parece que eso solo se aplica a mí, eh.

Pero tampoco hay para tanto, ¿no, Gobukichi-kun? Uh… no seas así.

¿Incluso Gobue-chan…? Vale, vale, no me importa, al parecer no tengo amigos aquí.

 

Tras soltar un suspiro, pregunté si había alguien más que quisiera retarme. Puesto que había dejado clara mi posición, suponía que se iba a reducir la posibilidad de meterme en líos a partir de  entonces.

Al final, como nadie más me retó, me convertí oficialmente en el líder de la comunidad goblin. Y entonces declaré que estaba estrictamente prohibido tocar a las mujeres y que habría una lista de normas más detallada en un futuro.

Más tarde, les quité las mordazas y desaté las cuerdas de cáñamo de las manos y los pies de las cinco mujeres, y las hice entrar en la parte más profunda de la cueva donde las otras desgraciadas, que fueron obligadas a reproducirse y condenadas a morir de la des- esperación, estuvieron viviendo durante un tiempo. Lo hice porque sería problemático que escaparan.

Bueno, que escapasen me daba igual, pero que cinco mujeres desarmadas camparan a sus anchas por este peligroso bosque no les conduciría a nada más que morir o acabar siendo comidas por otros. Y como me ha costado grandes esfuerzos salvarlas, no podía permitir que eso sucediera.

Decidí llevarlas a lo más profundo de la cueva para mantener una charla, puesto que mi habilidad [Idioma humano] cumplía los requisitos mínimos para hablar con   ellas.

En cuanto llegamos al sitio, tomé la antorcha que hice anteriormente y la encendí para tener una fuente de luz. Los goblins tenemos [Visión Nocturna], pero a los humanos les cuesta ver bien en la oscuridad.

Con estas preparaciones terminadas, empezamos a conversar. Les prometí que no las mataría y que me aseguraría de que comieran e hicieran sus necesidades. También les dije que si alguien las molestaba, el individuo sería juzgado y castigado, y que dentro de un tiempo tenía pensado permitirles volver a casa y esas cosas.

Creo que pasaron como 5 o 6 horas, y no sé si fue por mi insistencia o por alguna otra razón que desconozco, pero las chicas empezaron a  hablar.

La primera que recuperó la compostura fue la chica aventurera, con una melena pelirro-

ja flameante, que poseía una belleza sin igual, y era tan linda como una cría de   animal.

Conversando con la pelirroja, me enteré de que las cuatro humanas eran miembros de  un grupo de mercaderes llamado «Tenderete del Dios  Estelar».

Según la pelirroja, ella era un miembro de la asociación «Espada de los Débiles» y ha- bía sido contratada como escolta del «Tenderete del Dios Estelar». La unión   aventurera

«Espada de los Débiles» estaba formada por jóvenes aventureros. Como pensaba, tal actividad existía. Es una especie de clan cuya política principal consiste en nutrir la fuerza de sus individuos mediante el apoyo mútuo, como cualquier otro clan, y Pelirroja, que era novata en la [Profesión – Guerrera], quería hacerse más fuerte con esta misión conjunta.

“¿Y cómo acabaron así?”

Me lo explicaron brevemente. El grupo de chicas pasó por la carretera hacia la ciudad amurallada  de «Trient».

→ Fueron sorprendidas por una emboscada goblin con flechas venenosas (es decir, por

la generación de nuestros  padres).

→ El líder y sus compañeros del tenderete murieron con el primer ataque.

→ Había bastantes escoltas que eran aventureros con experiencia, ninguno era un aventurero novato. Pero los goblins (nuestros padres) eran hábiles atacando en grupo,  en particular los 3 hobgoblins, así que no pudieron hacer  nada.

→ También estaba la presencia peligrosa de la hobgoblin mago, cuyas habilidades  eran

muy difíciles de bloquear.

→ Al tratarse de magos, nadie albergaba una fuerza combativa mayor que la de esos individuos que eran [Profesión – Mago]. Si no, aunque su uso de la magia fuera limitado, harían falta artículos mágicos como pergaminos o bastones que permitieran que incluso los niños usaran magia. Sin embargo, es impensable que una aventurera ambulante pu- diera permitirse un artículo tan  preciado.

→ Como resultado, sucumbieron sin oponer mucha resistencia, con sus armas y bienes saqueados, con sus hombres muertos, y con las chicas que sobrevivieron secuestradas, hasta llegar a la situación  actual.

No debería decirlo yo precisamente, pero se trataba de una historia difícil. Por no hablar

de que todos menos estas chicas fueron asesinados. Bueno, no puede ser otra cosa más que mala suerte.

Después de contarme todo eso, no aguantaron más y rompieron a llorar.

Como esperaba, ni siquiera se hacían a la idea de vivir de manera ordenada junto a los goblins que mataron a sus amigos, así que pensé que dejarlas más tiempo así solo les traería más dolor. Les conté dónde había dejado la antorcha que preparé, así como algu- nas mantas, y luego me fui.

Ahora debería hacerles un favor y dejarles llorar sus  penas.

Bueno, supongo que ahora debo hablar de las [Profesiones]. En seres no humanos como los semihumanos, los híbridos y otros monstruos, hay una ley en este mundo llamada [Evolución]. Como pueden deducir a partir de mi frase, la ley de la [Evolución] no se aplica a los humanos.

Pero a cambio de eso tienen un gran número de [Profesiones] a las que se pueden dedi- car. Los humanos son básicamente menos poderosos que los  monstruos.

Así que, para volverse más fuertes, disponen de muchas [Bendiciones] y [Mejoras] que aplican a sus cuerpos, obtenidas a partir de la adquisición de numerosas [Profesiones]

—cada una con sus propios requisitos, los cuales se vuelven cada vez más estrictos a medida que van dominando las profesiones—, por lo que se convierten en enemigos más fuertes en el proceso.

Además, cualquiera puede mejorar el nivel de su [Profesión] invirtiendo tiempo y, si  uno cumple los requisitos, puede [Ascender] hacia una posición más  alta.

Para los llamados [Hombretones] y los [Héroes], las mejoras de su [Profesión] son bru- tales. No se rían, realmente existen personas [Profesión – Héroe].

En resumen, la [Evolución] de un monstruo tiene que ver con sus características, y puede incrementar radicalmente todo su potencial de golpe, mientras que el [Ascenso] de un humano hace que mejore más lentamente que los monstruos, pero ambos pueden hacerse más poderosos si invierten el tiempo  necesario.

Es como: o subimos varios niveles de golpe, o lo hacen más lentamente pero de forma segura. Se puede decir así o bien una diferencia en calidad y cantidad. Esto me lo con- firmó luego Gobujii.

NT: 14 Locución latina que se traduce como “estado del momento actual”, usada cuando un conjunto de facto- res dan lugar a un cierto “equilibrio” más o menos duradero en el  tiempo.

Historia paralela al Día 27

Punto de vista de la pelirroja

Se suponía que era una misión normal y co- rriente. Sin embargo, no terminó como ninguno esperaba. De hecho, terminó en fracaso  total.

La misión era escoltar a un grupo mediano de mercaderes del Clan Mercantil «Tenderete del Dios Estelar» de la ciudad de «Trient» y prote- gerlos de los bandidos y los monstruos. Tendría que haber sido un trabajo relajado y sin mucho riesgo. Yo soy una aventurera novata sin repu- tación, me falta confianza en mí misma y soy incompetente. No obstante, puedo encargarme de trabajos simples, como parte de la asociación de aventureros «Espada de los Débiles». Si bien un grupo de tamaño estándar solía constar de una docena o menos de personas, el grupo del que yo formaba parte, tenía 18 miembros nova- tos y 6 miembros de alto rango; un total de 24 personas. Tal número de participantes dismi- nuía la retribución, pero nos conformamos con ello, ya que lo hacíamos para ganar experiencia.

Al principio todo estuvo bien. En el camino por el que viajamos se habían emitido re- cientemente solicitudes de subyugación de monstruos; acabar con la mayoría de los monstruos, gracias a esto era mucho más seguro. Sin embargo, había riesgos. Los gran- des monstruos galliformes de 70 centímetros de altura llamados «Misuteddo» atacaban en grupos de dos o tres. El encuentro con estos monstruos ayudaba a los aventureros novatos que los cazaran a conseguir bastante  experiencia.

Para mí, otra aventurera novata, esta era mi primera misión como escolta; sin embargo, puesto que el viaje no era muy peligroso, el resto del grupo no estaba para nada nervio- so. Inevitablemente, al tener mucho tiempo libre, pasamos la mayor parte del tiempo hablando; y resultó ser que yo era la única mujer aventurera. Por suerte, todos eran sim- páticos y acogedores, los más experimentados contaban historias llenas de  información.

Esto me será útil en un futuro.

 

La herrera Emery Furado me regaló un anillo y un collar. Las hermanas Alma y Felicia me dieron unos dulces. La alquimista Spinel Fean me dio una píldora casera de recupe- ración (Poción de Salud). Aunque sus pociones eran inferiores a las que se comercia- lizan, la salud es muy importante. Eso podría salvarme la vida algún día. Las pociones de recuperación son objetos esenciales para los aventureros; sin embargo, son bastante caras, así que normalmente las novatas como yo no podemos permitírnoslas. Así pues, estaba muy agradecida por todo  eso.

Con esos regalos inesperados, bajé la guardia. Empecé a pensar en lo bien que estaba yendo la misión sin ninguna complicación, y en cómo iba a celebrarlo bebiendo en la taberna cuando llegara a casa.

Pero eso nunca ocurriría.

De repente, salieron volando flechas del bosque a nuestro alrededor y fueron directas     a los experimentados. Al parecer, las flechas estaban cubiertas de un veneno de acción rápida. Les aplicamos el tratamiento tan rápido como pudimos, pero los experimenta- dos murieron sacando espuma por la boca. Y aunque no era la primera vez que veía a alguien morir, no pude evitar pensar en que esas personas con quienes me había familia- rizado ya no eran más que una pila de cadáveres. Pero ese no era el momento de pensar en aquello. Una gran manada de monstruos acababa de emboscarnos desde los arbustos del bosque y venía directa hacia  nosotros.

“¡¡Uaaaaaaaghh!!”

Al escuchar el rugido de guerra, desenvainé mi espada, un regalo de despedida de mi tío, una espada corta de acero llamada [Espada de  Amor].

Rubellia Walline usó la técnica de batalla [Corte]

Mi tío me enseñó la [Profesión – Guerrero] y por ello puedo usar las técnicas de batalla básicas.

Una tenue luz roja iluminó el filo de mi espada, indicando que en ella había intenciones letales. Con su distintiva piel verde, sus orejas puntiagudas y sus horrorosos rostros, el enemigo era una tribu goblin. Quise cortarle la cabeza a uno de los bandidos con mi espada, pero él la bloqueó fácilmente. Por la colisión entre nuestras espadas se escuchó un sonido agudo y chispas saltaron. El impacto fue tan fuerte que ya no sentía la mano. Eso me debilitó pero todavía puedo empuñar mi espada con firmeza.

Todo en orden, todavía puedo luchar.

 

No obstante, las cosas fueron diferentes para el bandido goblin que tenía delante. El choque de antes le hizo perder su espada dejándolo desarmado. Teniendo en cuenta que mi [Profesión – Guerrero] está al nivel 10, soy una guerrera principiante. Solo hace un mes que me convertí en aventurera. Es más, me crié en una familia donde fui [Profesión

– Granjero] y alcancé el nivel 48. Eso hizo que la fuerza y la resistencia de mis músculos

influyera en marcar la diferencia entre nosotros.

Las duras jornadas en la granja hicieron que la fuerza de mis brazos y la firmeza de mis manos mantuvieran sostenida mi espada y yo no me cayera. Solo por un momento, añoré esos días. Oscilé desesperadamente mi espada otra vez, con intención de matarlo. Pero el bandido goblin bloqueó mi ataque con un escudo redondo en el último momento.

Rasgué el escudo un poco, pero fui incapaz de propinarle una herida mortal. El enemigo también estaba desesperado. Sin embargo, aun así fui capaz de romper su posición. Sin dejarle escapatoria, dirigí mi espada a la parte expuesta de su pierna que no estaba cu- bierta por su armadura de  cuero.

“¡¡Uaagh!!”

Rubellia Walline usó la técnica de batalla [Corte]

Esa técnica proporciona una cuchilla más afilada a mi espada, que pasó a través de su carne, frenándose por un momento al cortar el hueso. Le corté la pierna. Sangre fresca brotaba de su herida. Alcé mi espada a fin de darle el golpe definitivo al bandido go-  blin que se retorcía de dolor mientras agarraba desesperadamente su pierna cortada. Le clavé un solo golpe en la coronilla. Mi espada no encontró resistencia y penetró en su cráneo, partiéndole el cerebro y manchando de sangre su armadura de   cuero.

“¡¡Cuidado!! ¡¡Detrás de ti!!”

Charles, uno de los chicos aventureros de la misma edad que yo, me avisó. Me giré con el escudo en mi mano izquierda y avancé.

Rubellia Walline usó la técnica de batalla [Golpe de Escudo]

Una tenue luz azul iluminó mi escudo cuando colapsé contra la cara de otro bandido goblin. Fue incapaz de esquivar mi rápido ataque sorpresa. Las técnicas con escudo son conocidas por su gran firmeza. El golpe le rompió la nariz al bandido goblin, quien cayó para atrás chorreando sangre.

El [Golpe de Escudo] causa un efecto de [Retroceso] que desequilibra al enemigo.

Yo aproveché la oportunidad para cortarle directamente la cabeza al bandido sin usar ninguna técnica de batalla, puesto que consumen bastante fuerza física y mental. Le atravesé el cuello al bandido goblin previamente aturdido. Corté una arteria y empezó    a salirle un chorro de sangre. Mi espada se quebró un poco cuando tocó el hueso. Por el rabillo del ojo, vi la figura de otro enemigo dirigiéndose hacia mí. Esquivé su gran ga- rrote con pinchos, que claramente era demasiado grande para bloquear con mi escudo,   y salté hacia atrás. “¡Huugh!”

Su garrote me hizo perder el equilibrio. No me hizo daño, y me recuperé con éxito. Sin embargo, esa parecía ser su intención.

“Gyacacacaca.”

¡¡¿Qué hace un bandido hobgoblin aquí?!!

Un enemigo formidable, un «Bandido hobgoblin», acababa de aparecer por mi punto muerto soltando un grito  desgarrador.

Los hobgoblins son una especie más evolucionada de goblin, ligeramente superiores a un humano medio. Es un monstruo famoso con el cual los aventureros novatos deben enfrentarse alguna vez. Un oponente duro de roer en un uno contra uno. Una vez vi una batalla contra un hobgoblin que previamente había atrapado a mi tío, con quien tuvo un enfrentamiento. Los hobgoblins nacen como goblins y evolucionan cuando tienen la experiencia suficiente, lo que les da habilidades superiores y destreza física.

Esta cosa habrá asesinado a muchas criaturas para haber evolucionado desde lo más bajo.

 

El bandido hobgoblin me golpeó con su potente puño. No consiguió darme, me defendí con mi escudo redondo con el que ya me había defendido antes. No obstante, puesto  que no tenía tiempo para usar ninguna técnica, el escudo redondo soltó un sonido des- agradable, y quedó ligeramente dañado. Lo sentí como si hubiera colisionado con algo gigante. Justo después de eso, mi cuerpo salió despedido para atrás. Al principio, mien- tras rodaba por el suelo, no entendí lo que había sucedido. Pero era bastante simple, sin trampa ni cartón, fue meramente su poder. Mi escudo redondo que paró el ataque se rompió un poco por la parte donde fue golpeado, además me fracturó el brazo izquierdo, dejándome incapaz de moverme. Continué rodando y me di un golpe en la cabeza con una piedra o algo tan duro que empecé a perder la consciencia. Me di cuenta de que tenía sangre cubriéndome el ojo derecho porque me manchó la vista de   rojo.

Agotada, quise descansar, pero eso era imposible. Mi cuerpo se retorcía de dolor y san- graba por todos lados. Clavé mi espada en el suelo para apoyarme en ella al levantarme. Me temblaban las piernas mientras miraba alrededor, pero todavía podía mantenerme  en pie. Los hobgoblins, aparte de su color de piel, tienen rasgos parecidos a los humanos, sin embargo, este era bastante feo. Era el hobgoblin más feo que había visto nunca. Me miraba fijamente con unos ojos que desprendían inteligencia. Me observaba con una vulgar sonrisa. Vi su erección, que expresaba claramente lo que pensaba. Me vino una arcada por esa imagen mental y pedí ayuda a mi gente con la   mirada.

Él es fuerte. Yo soy fuerte, pero no es un oponente del cual una aventurera novata como yo pueda hacerse cargo. Deberíamos ser capaces de derrotarlo de algún modo si fuéramos tres personas. Ojalá hubiese dos personas más. Alguien, cualquier persona.

Miré alrededor del campo de batalla desesperadamente mientras me frotaba el ojo iz- quierdo que veía borroso debido a la sangre. Pero no quedaba nadie, todos estaban ocu- pados tratando de sobrevivir.

Los experimentados que podrían habernos ayudado fueron los primeros en caer. Los aventureros novatos se habían dispersado por el pánico. Se había convertido en una situación crítica debido a nuestra inexperiencia. Traté de reunir las fuerzas que me   que-

daban, solo éramos 18 personas, incluyéndome a mí. Vi como algunos recibían un es- padazo por detrás mientras trataban de huir. A otros les propinaron bolas de fuego que les hacían arder en llamas. ¡También había una hobgoblin maga! Los magos son capaces de ejercer el poderoso arte de la brujería. Me atacó con una ilusión que me produció ceguera. Los aventureros novatos serían masacrados por la maga. Solo disponiendo de ataques a larga distancia, como con un arco, podrían llegar a arreglárselas. Sin embargo, al ser [Profesión – Guerrero], yo no tenía ataques de esos. La mayoría de los  [Profesión

– Guerrero] murieron en manos de la magia antes de lograr acercarse lo suficiente como para usar su espada. Busqué a mi alrededor la voz que había escuchado antes. Charles es más competente que yo. Vi a dos bandidos goblins ante mis ojos.

La situación no podía ser peor.

Pero no quería rendirme. Como aventurera, sé lo que pasaría si me rindiera. Por ser mu- jer, me capturarían y me usarían para satisfacer su deseo. Sería violada contínuamente y forzada a engendrar hijos goblin hasta la muerte. Tal existencia, como si fuera ganado, me repugna. Es absolutamente repugnante. Antes prefiero morir. Mis padres ya están muertos y no tengo ningún amante. Así que es mejor si muero. Puedo aceptar la muerte. Pero me niego a ser violada y tratada como un animal.

Saqué la poción de vida que me dio Spinel de la riñonera que llevaba en la cintura. Por suerte, no estaba rota y pude tomármela de un trago. Tenía un sabor sutilmente dulce.    El dolor en mis articulaciones empezó a disminuir. Ya podía mover libremente mi brazo izquierdo y la fatiga desapareció. Me dijeron que en teoría era inferior a la versión co- mercial, pero sus efectos fueron  impresionantes.

Lucharé. ¡No voy a rendirme!

 

Aun así, no sirvió de nada, los bandidos goblin habían rodeado a Charles, matándolo. Luego me aturdieron y me capturaron. Me ataron con cuerdas las extremidades y me amordazaron la boca. El idioma goblin es difícil de entender, pero al parecer llegaríamos pronto a su casa. Era lo peor que podía ocurrir. Me acordé del bulto creciente del ban- dido hobgoblin que me había derrotado. El susodicho se me acercaba con su obscena sonrisa y una vulgar carcajada.

Es tan desagradable. No quiero que eso me viole. ¡Lo odio, lo odio, lo odio! ¡Lo odio, joder!

 

Ese sería mi futuro. Debí haber huido antes. Ahora ya no puedo escapar. Estaba atada de tal forma que ni siquiera podía morderme la  lengua.

Mientras me llevaban consigo recé al Dios del Destino  «Shikkuzaru».

Seguro que Dios existe. Es improbable que Dios responda a mis plegarias, pero tengo que intentarlo. Aunque sea cosa del azar, todavía tengo esperanzas.

 

 

Pero rezar no va a hacer cambiar la situación. Miré hacia arriba y vi a los que se suponía que tenía que defender. Las otras mujeres estaban en las mismas circunstancias que yo. Emery, Felicia, Alma y Spinel. No me culpaban ni siquiera en esta situación. Me dolía el corazón. Me puse a llorar. Me sentía mal por ser tan débil. Me avergonzaba de mí misma. Les pedí perdón a todas con la mirada. Les pedí perdón desde lo más profundo de mi corazón.

Lo siento por ser tan débil.

 

Me vinieron recuerdos de mis padres y de mi tío. No podía parar de llorar. A lo lejos de ese remoto lugar podía ver una  cueva.

De repente, mi suerte cambió.

Al acercarnos a la cueva, vimos a muchos goblins, pero me llamó la atención uno en particular. Su cuerpo era de color negro. Casi no podía creerlo. Corrían rumores de que había goblins de piel marrón viviendo en minas. Normalmente su piel es verde. Este era negro azabache y parecía todo un ser oscuro. Debía de estar protegido por algún Dios. Una subespecie que desarrollaría después de su evolución. Mientras pensaba en ello, el hobgoblin negro se acercó al bandido hobgoblin y empezó a  hablar.

“¿Podría tener a esas mujeres bajo mi custodia?”

Parecía amable, pero tenía una voz potente. Su cuerpo atractivo tenía un encanto caris- mático. Me sentía atraída hacia todo ese poder que yo no tenía. Haberlo conocido era cosa del destino. Aquí empezaría mi nuevo camino.

Historia paralela al Día 27

Punto de vista de Charles

Me llamo Charles. En enero me uní a «Espada de los Débiles», una asociación de aven- tureros. Nos encomendaron una simple misión como escoltas. Mi arma es una espada larga de acero. No es un objeto mágico, por lo que es de rango [Normal], pero parece ser una excelente espada para cortar. Fue forjada por un famoso [Profesión – Herrero] con acero del bueno.

Cuando se compró, fue necesaria una considerable cantidad de oro, no se puede compa- rar con los objetos que yo puedo permitirme   normalmente.

Obviamente no la compré , ni tampoco es un objeto que robé de una tienda. Cuando me emancipé del pueblo donde nací y crecí, ese fue el objeto que mi tío, que fue un aventu- rero en el pasado, me dio.

Mi tío es el que me ha dado todo lo que tengo, un padre putativo y el objetivo al que quiero superar en la vida.

Podría hablar de él largo y tendido. Cuando empecé a tener consciencia de las cosas, más o menos a los 11 años, un grupo de monstruos asesinó y se comió a mis padres después de atacar el pueblo entero.

Yo también estuve a punto de morir, pero mi tío que casualmente volvió con la espada larga en la mano e infinidad de hematomas, consiguió deshacerse de los monstruos y    se convirtió en héroe del pueblo. Él perdió su pierna derecha en la batalla y la otra se    le quedó entumecida de por vida. Pero eso no es nada, aunque para una persona aven- turera mi tío se queda en un pueblo sin posibilidades. Yo volví con él y me crié allí. Los problemas no cesaron después de eso.

Y allí estábamos mi tío, que no aceptó la ayuda de todo el pueblo, puesto que había perdido su pierna derecha pero podía mover satisfactoriamente su mano izquierda, y yo que me negaba a crecer. Teníamos unas tierras que mi padre nos dejó, pero en gran parte fui yo el que se encargó de cultivarlas, de algún lado teníamos que sacar la comida. Las aventuras por las que mi tío tenía que pasar eran inimaginables, así que tampoco estuvo tan mal. Cada día me gustaba más.

Pasamos los siguientes 5 años juntos. Y cuando cumplí 16, pensé que quería una vida estable y le pedí con fervor que quería ser como él y luchar contra muchos enemigos. Quería ser un aventurero igual que el hombre al que admiraba, igual que mi tío, y co- merme el mundo. Se lo pedí con la esperanza de que lo aceptara con relativa  facilidad.

Bueno, esos eran la mitad de mis motivos, la verdad es que en ello también tuvo que ver mi amiga de la infancia Rushana, dos años mayor que yo, que conquistó a mi tío Takeshi en secreto, quienes mantuvieron una relación y al final se   casaron.

En otras palabras, decepcionado por ese amor decidí darme una oportunidad. Es un mo-

tivo despreciable, aunque encontrar una mujer en un pueblo tan pequeño era una tarea difícil, así que algún día habría acabado saliendo de allí. Además, vivir con una pareja de recién casados es molesto para los oídos a la hora de dormir, acabé pensando que estorbaba allí. Empecé a compaginar el campo con las prácticas, y así lo hice durante el último año, pero terminé las prácticas básicas y tuve que marcharme para convertirme en aventurero. Y aquí estoy.

Empecé por motivos deplorables, pero terminé las prácticas con mi tío muy orgulloso  de mí mismo. Conseguí un arma estupenda y me puse la meta de llegar a ser  [Profesión

– Soldado], que es un rango bastante alto.

No es que tuviera los humos subidos, pero es que cuando cojo una espada, la victoria o la derrota se decide en un instante. Debo decir que no me lo tomaba tan en serio como para ganar siempre. Conocía bien lo que era ser un héroe de la mano de mi tío y maes- tro, pero no era arrogante, aunque tampoco sutil, solo era un poco chulo. Creía que todo llegaría con el tiempo.

Pero entonces la conocí a ella, Rubellia. Su corto pelo rojizo realzaba su belleza. Me enamoré por primera vez.

No sé si fue un descuido pero no pude remediarlo. Aunque ella no sintiera lo mismo   por mí, hacía que me descuidara, y perdía todos los combates contra ella. Ocasional- mente lograba sacar mi fuerza imparcial y ganarla. Pero en los siguientes duelos seguía ganando ella. Era realmente buena y yo un mal perdedor. Sin embargo, así nos fuimos haciendo fuertes y mejoramos más o menos a la  par.

Probablemente mientras luchábamos, creo que empezó a interesarse por mí. Rubellia, una belleza sin igual. Esa no era la razón, pero tenía una belleza natural que cuando son- reía, toda su cara transmitía serenidad, y mi corazón se aceleraba sin querer. Por algún motivo su sempiterna sonrisa me recordaba a la de  Rushana.

Rubellia me gustaba de verdad a pesar de no poder concentrarme. Traté de hablar más con ella en mis ratos libres cuando me di cuenta. Y Rubellia resultó ser muy parecida a mí. Como yo, había perdido a sus padres muy pronto, y su tío le había enseñado a luchar para ser una aventurera. Teníamos mucho en común. No está bien que lo diga yo mismo pero hacíamos buena pareja. No, nunca llegué a confesarme, y nunca llegamos a ser pareja tampoco. Pero es que no encontré la ocasión. Es difícil confesarse a una chica. En realidad creo que soy demasiado insensible para eso.

“Charles, ¿cuándo te declararás a Rubellia?”

Bajo mi punto de vista, ¿no es evidente que me gusta si me llevo bien con ella y siempre la escojo como compañera de prácticas? Durante la misión que el grupo de los merca- deres (comerciantes) «Tenderete  del Dios Estelar» nos encomendó —escoltarlos    hasta

llegar a la frontera de la ciudad amurallada de «Trient»— vi a Rubellia rodeada de más personas que de costumbre. Sin embargo, siempre que noto algo así, soy partidario de preguntarle a la persona directamente, si lo que creía era verdad, me enfadaría, pero puede que Rubellia solo estuviera haciendo amigos. Me sentí aliviado cuando me miró y, avergonzado, escuché su versión. Me reí de la situación e intercambiamos miradas confidentes de mejores amigos.

“Me declararé cuando terminemos la misión.”

Pensé que ya iba siendo hora de romper mi corazón insensible. De algún modo, sentía que tenía que decírselo. Y ella me miró, disipando mis dudas. Sus ojos grandes y simétri- cos me ayudaron a tomar la decisión. No me arrepentía para nada de haberla conocido   y pensé que estábamos destinados a estar  juntos.

En ese momento, yo acababa de cruzar la carretera cuando fuimos atacados por sorpre- sa.

Un grupo de goblins nos atacó. Primero emboscaron y asesinaron a los experimentados, que eran los que sabían luchar mejor de todos  nosotros.

Les lanzaron flechas con la punta envenenada que les causaron una muerte lenta que ninguno de ellos pudo sobrellevar, todos empezaron a sacar espuma por la boca. Unos novatos como nosotros no teníamos nada que hacer, nuestra tarea solo era acompañar y ganar experiencia, estando a cargo de los comandantes superiores y el jefe del clan. Los experimentados que tendrían que habernos dado instrucciones en una situación como esa estaban todos muertos. Cuando un grupo tan inmaduro pierde a su líder, está claro lo que va a ocurrirles a las personas que quedan en pie. Si tienes miedo y huyes, mueres. Y si eres un verdadero aventurero y te enfrentas a los goblins, mueres también. Yo tenía tanto miedo que no podía moverme, creo que eso es lo más humano.

Luché con mi Espada del Amor, dirigiéndola al primer goblin con el que intercambié una mirada. Mis colegas iban armados con dagas y hachas. Básicamente, los goblins picaron el anzuelo pensando que sería un combate igualado. Como mucho admito que son fuertes, pero no tienen inteligencia para usar armas. Y el tonto que se me acercaba no era una excepción. Si hay algo que incluso un novato sabe, es que los tirachinas y los garrotes no sirven de nada, eran una presa fácil en un combate cuerpo a cuerpo. Pero su grupo no podía subestimarse, nos habían atacado con flechas   envenenadas.

Algún listillo habrá entre ellos, presiento que nos van a traer más problemas que un grupo de goblins normales.

Nosotros éramos menos y nos matarían rápidamente si atacábamos a lo loco, eran obs- tinados. Dos de ellos debieron de pensar que yo podría ser el enemigo más fuerte que quedaba y vinieron hacia mí a la vez. Cuando eso ocurre, no es fácil de manejar.  Decidí

atacar solo a uno y conseguí hacerle una herida severa, pero ellos también me dieron y me eché para atrás cuando no pude aguantar más el dolor para evitar que me matasen. Aproveché la oportunidad para atacar al otro, pero un tercero vino inmediatamente, y volví a tener dos oponentes en vez de uno.

Ojalá fuera capaz de matarlos de un golpe, pero no puedo.

 

Apretando los dientes por la frustración, veo como el dolor va aumentando gradual- mente en ellos. Pero estoy tenso porque ya han venido a atacarme varios enemigos diferentes.

Ya estoy contigo, te ayudaré a luchar contra ellos.

 

Eso pensé al ver por casualidad la figura de Rubellia. Ella también luchaba desesperada- mente. Por cada herida que yo recibía, mataba un goblin. Pero un enemigo se le acercaba a ella por detrás, así que grité para avisarla. Reaccionó a tiempo y derrotó al enemigo usando su escudo de manera estratégica. Sin embargo, el golpe abrió una brecha en su escudo, que hizo un efecto rebote y acabó siendo letal.

No tuve tiempo para pensar, pero de algún modo conseguí parar la inmediata ofensiva  de otro goblin. Y, como vi que era un blanco fácil, lo empujé y lo atravesé con mi espada por un lado, cortándolo en dos a pesar de su feroz resistencia. La parte de arriba de su cuerpo salió rodando, rígida y ensangrentada, y la parte de abajo cayó al suelo. Otro se puso a dar vueltas y gritar por haber perdido a su compañero, también quise cortarlo   por detrás, pero logró esquivarme. Entonces contraataqué con un ashi barai, para tirarlo al suelo y desde el suelo matarlo. El goblin perdió el equilibrio en ambos pies, pero supo cambiar su peso para atrás, devolviéndome mi propia técnica. Yo me levanté rápidamen- te usando el mismo impulso que me tiró, y clavé mi espada en la espalda del goblin, que le perforó el corazón. Así le quité la vida.

Iba a ser duro, pero sentía que de algún modo todavía tenía posibilidades de vencer.

Cuando se tienen los sentimientos a flor de piel, ¿qué significa  eso?

Era una maga. Un goblin mago está casi al nivel de un hobgoblin. Era una hembra, por sus rasgos, y llevaba un bastón en su mano izquierda. De un solo movimiento, generó una llamarada de fuego ardiente que acabó quemándolo todo a su alcance. Un brillante destello lo quemaba todo a su paso. Por poco no me dio una de esas rápidas bolas de fuego, la esquivé inconscientemente. Tuve mucha suerte. Sabía que no habría una se- gunda vez.

El hobgoblin me mató, justo cuando esquivé la magia, cortándome la cabeza con su espada desde mi punto ciego. Pude ver con mis propios ojos mi tronco desplomándose desde mi cabeza amputada. También vi como noqueaban y apuñalaban a otros a mi al- rededor. Habían matado a la mayoría de mis compañeros varones. Vi morir a otro justo delante de mí, y a una mujer siendo  capturada.

Rubellia estaba luchando con un gran hobgoblin. No había mucha diferencia en destre- za, pero sí en tamaño. Al poco tiempo, Rubellia es derrotada.

¿Va a violarla un goblin ahora? Seguro que la quieren violar. Quieren usarla para engen- drar a hijos goblin, violándola hasta la muerte. No puedo resistirlo, es superior a mí. ¿Por qué ya no puedo hacer desaparecer esa imagen de mi cabeza?

Sí, es lamentable. No podía mantenerme consciente por mucho más. Lo veía todo negro. Allí perdí todas mis esperanzas de futuro. Empecé a no escuchar ni sentir nada. Solo oscuridad, una oscuridad que me envolvía en  silencio.

¿Esto es la muerte? Es oscura y fría.

 

Dios… por lo menos le eché una mano a Rubellia.

Día 28

Primero lloraron, se cansaron, durmieron, y ahora ya estaban más o menos  recuperadas,

o puede que su recuperación fuera simplemente rápida, pero cuando comprobé el estado de las chicas por la mañana, Pelirroja me saludó  amablemente.

Las otras cuatro todavía me tenían miedo, pero no podía remediarlo. Para que llegaran   a un acuerdo tendría que pasar el tiempo. Entre los bienes que les robé, había un kit de cocina, el cual usé para prepararles un  pseudo-guiso.

Bueno, haber hecho mi primera comida civilizada desde hacía un tiempo me hizo feliz. Sería por mi propio orgullo, pero el pseudo-guiso tenía buen  gusto.

Comer es absolutamente esencial y, mientras la comida esté rica, puede llegar a curar el alma, así que es como una medicina.

Mientras comíamos, vi que las chicas se calmaban y empezaban a bajar la guardia. Em- pecé a conocerlas más detalladamente.

Si hay algo que puedo hacer, a fin de saber cómo puedo ayudarlas…

 

No se me ocurría nada mientras las  escuchaba.

Por cierto, olvidé mencionarlo pero, menos Pelirroja, las otras cuatro eran [Profesión – Comerciante].

En esa atmósfera tan tierna y agradable, me enteré de que una de ellas era [Profesión

– Tasador] y [Profesión – Herrero], por lo que sería capaz de afilar las cuchillas de nues- tras espadas. Si conseguía las instalaciones que necesitaba, me prometió que fabricaría  el equipamiento que yo quisiera.

Dos chicas bastante parecidas resultaron ser hermanas, ambas eran [Profesión – Sastre] y [Profesión – Cocinero], así que acordé con ellas que se encargarían de la cocina y la ropa en un futuro. Como esperaba, no podía decirles que confeccionaran la ropa de los goblins que eran sus enemigos, así que solo les pedí que hicieran la ropa que estaban acostumbradas a hacer para ellas  mismas.

Pero con respecto a cocinar para todos, les dije que de momento tendrían que  apañarse.

La última de las mujeres con aspecto frío e inteligente era [Profesión – Alquimista]. Debido a eso, le pedí que hiciera pociones para nosotros. Sin embargo, debería escoger  a alguien para que las supervisara en caso de que sirvieran comida envenenada. Si eso ocurriera, sería espantoso.

¿Por qué?

 

Pelirroja había trabajado en la granja, pero francamente eso no me servía para nada,  así que a partir de ahora decidí hacerla participar en el entrenamiento para que se hiciera más fuerte. Las mujeres tenían que ser capaces de protegerse a ellas mismas, especial- mente en situaciones como esta.

Después de comer, habríamos procedido con el entrenamiento si hubiéramos seguido nuestro horario normal, pero hoy era un día diferente. Empaquetamos todas nuestras cosas para mudarnos. Si se preguntan por qué teníamos que mudarnos, la respuesta es que con toda la generación adulta de vuelta a casa, la cueva se nos había quedado pe- queña.

Hasta ahora, cuando los goblins nacían, la mayoría moría enseguida. Pero eso había cambiado. Por eso íbamos a mudarnos a la antigua base minera de los  orcos.

Al reubicarnos allí, no tendríamos problemas con el espacio y, sobre todo, al tratarse de una mina reforzada para prevenir desprendimientos, era lo suficientemente resistente para nosotros. Otro de mis objetivos era recolectar el mayor número de piedras espiri- tuales posible.

Mandé a Gobukichi-kun con un grupo de diez goblins en cabeza, los demás acabaron de recoger y salieron una hora después. Hubo muchos voluntarios con mochilas, así que pudimos mudarnos en poco  tiempo.

Gobumi-chan y Gobue-chan escoltaron a las humanas, junto con los pocos en quien po- día confiar esta tarea. La caminata nos tomó más de una hora pero finalmente llegamos  a nuestro destino.

Al parecer, algunos otros orcos habían vuelto para adueñarse de la mina, pero el grupo de Gobukichi-kun ya los había matado. Yo recibí sus corazones y lo que quedó de los orcos fue repartido entre los miembros del primer grupo a modo de   recompensa.

Después de eso, empezamos a distribuir el interior de la  mina.

Aunque al andar escasos de decoración, solo decidimos fácilmente dónde colocar el al- macén de armas y comida, y pulimos el sitio donde íbamos a  dormir.

Obviamente, no nos olvidamos de preparar los baños, cavando  agujeros.

Cuando terminamos el asentamiento general, dejé el resto a manos de Gobujii y empecé a preparar la morada de las mujeres. Por suerte, la tarea fue fácil gracias a mi [Tierra Control].

Terminé rápidamente una herrería para Herrera-san, una cocina para las Hermanas y    un taller para Alquimista-san. Y, por último, sus  estancias.

Para sus habitaciones, les fabriqué una cama normal. Cogí un marco de madera y con mi hilo fabriqué un colchón. Era una estructura rudimentaria pero bastante cómoda.

Disponíamos de piedras espirituales como fuentes de agua y luz, así que eso no iba a su- poner ningún problema. Con un poco de creatividad, también conseguí que Herrera-san pudiera fabricar objetos simples.

Pasamos el resto del día limpiando y realizando tareas  rutinarias.

Las hermanas prepararon la cena. Como era de esperar de unas [Profesión – Cocinero], estaba riquísima.

Día 29

Finalmente empezamos el entrenamiento de los goblins  mayores.

Para empezar, a modo de ejemplo estuvieron observando cosas simples como hacer formación y prepararse para el combate. Los goblins mayores se sorprendieron con tal demostración, pero lo que más me sorprendió a mí fue que obedecieran mis   órdenes.

Con eso pasamos a la acción. Primero, comenzamos por lo básico, como la formación rápida en fila y las carreras de resistencia. Los que no podían más fueron castigados   con flexiones a pesar de las quejas, lo que me convertía a mí en una especie de sargento diabólico.

Solo hubo un idiota tozudo al que tuve que pegar, además del golpe en la cara, tuve que romperle el brazo. Y después de estar gritando y dando vueltas, le enderecé otra vez el brazo y le hice volver al entrenamiento. Las prácticas continuaron de ese modo durante unas cuantas horas, hasta que acabé batiéndome en duelo con todos.

Tuve una fuerte sensación de déjà vu por esa escena. Al final, no podía moverse   nadie.

Mientras Gobukichi-kun y su grupo nos espectaban desde la distancia, decían cosas como: “¡Ah, justo como creía!” o “Ah, ya lo pillo, ya lo pillo” o “¡Eso es difícil!”.

Como esperaba, en ese momento la resistencia de esos goblins era mayor que la de Go- bukichi-kun y su grupo, así que se recuperaron rápidamente y, pasado un rato que esta- blecí yo por mi cuenta, di por terminado el entrenamiento. Hoy no fuimos a cazar, pasé el tiempo decidiendo los rangos de los goblins mayores en vez de eso, y estableciendo las normas y cosas así.

Día 30

Hoy llovía a cántaros. Obviamente, dudaba de si salir afuera o no. Por ello, sentí que era el momento de celebrar otro torneo para determinar las posiciones dentro del grupo. Y escogí el método que determinaría los rangos más deprisa por conveniencia. Puesto que había una gran diferencia entre las características básicas de los hobgoblins y las de los goblins, celebraríamos dos competiciones separadas.

Los resultados, bueno, si podemos llamarlos así, fueron los siguientes:

El que estaba en cabeza era yo, como siempre, el subcampeón fue Gobukichi-kun, luego había el previo líder hobgoblin, y después de él estaba Gobumi-chan. Los tres goblins que la seguían a ella eran prácticamente igual de   competentes.

La maga hobgoblin, Hobusei-san, podría haber quedado segunda si hubiera estado per- mitido usar magia, pero como esta vez no era el caso, así fueron las  cosas.

Cuando terminó el torneo, nos dividimos en tres grupos: el grupo de Gobukichi-kun iba a continuar con el entrenamiento, el de Gobue-chan se equiparía con picos para bajar     a la mina, y el último grupo iba a estudiar cosas, como las normas que yo había puesto, los rangos, el alfabeto continental y así, con Gobumi-chan de  profesora.

Mientras tanto, yo hablé de unas cuantas cosas con Hobusei-san. Y me interesé por los tipos de magia que podía usar. Por lo que me contó, ella usaba tres tipos de magia que   al parecer eran de [Fuego], de [Agua] y de [Cancelación]. Hice ver que lo entendía, pero en realidad solo había leído información de una fuente incompleta y no tenía ni idea de qué estaba hablando.

Luego, cuando terminamos de intercambiar conocimiento, los dos continuamos con nuestras tareas. Hobusei-san fue con Gobumi-chan a estudiar, mientras que yo fui a hablar con las chicas humanas.

Cuando fui a comprobar cómo estaban, puesto que disponían de piedras espirituales de Agua y de Fuego infinitas, encontré a Herrera-san forjando herramientas en su herre- ría, con mena hierro y piedra espiritual que habíamos obtenido de la mina. Ella podía hacerlo sin problemas gracias a los varios juegos de herramientas que sacamos del botín de la última vez.

Le pregunté si tenía alguna queja, y noté que había reparado la forja de modo que ahora le era más fácil usarla. Al ver que me tenía menos miedo, me fui satisfecho.

Después fui a la habitación de las dos hermanas. Dado que también sacamos sus uten- silios de cocina del botín, que las hermanas los usaran no originaba ningún roce con    los otros goblins. Con eso, las cosas avanzaron con fluidez. Aunque después de mirar alrededor de la sala, me di cuenta de que preparar la comida de todo el mundo era de- masiado trabajo para solo dos personas, así que decidí sentarme y   ayudarlas.

Las hermanas todavía tenían un poco de miedo de mí, así que pensé que si era proactivo y hablaba más con ellas, empezarían a coger confianza. De vez en cuando las pillaba sonriendo, lo que era genial. La sonrisa de una mujer hermosa es siempre algo bueno. Mientras estábamos en ello, les enseñé todas las recetas que  conocía.

Después de eso fui donde Alquimista-san, que había pasado todo el día haciendo pociones.

Había ido guardando el equipamiento allí igual que en los otros lugares, por lo que no fue un problema. Inspeccioné los bienes que había terminado con mi [Estimación], por el momento no parecía que hubiera nada venenoso. Yo estaba interesado en el proceso de creación, así que me quedé a observar.

Alquimista-san soltó un suspiro de indiferencia, me recuerda tanto a una reina de hielo desdeñosa… No decía nada mientras trabajaba, sin embargo, ella seguía siendo una fies- ta para los ojos, así que no me importó  esperar.

Cuando acabó, tuvimos una breve conversación y luego me fui a mi propio  taller.

Allí intenté usar la piel del lobo negro para fabricar equipamiento defensivo. La cosí con mi hilo y, con la práctica, el proceso de elaboración progresó rápidamente. Sin embargo, ya era tarde cuando  terminé.

Antes de ir a dormir, practiqué con mi alabarda con el fin de acostumbrarse a usarla.

Estaba cansado de no parar en todo el día y dormí como un  tronco.

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