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Capítulo 1 – R:M

Night mode
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Día 1

Parece que morí después de ser apuñalado por la acosadora que consideraba como mi hermana menor, y de algún modo  reencarné.

Vaya, eso fue un trabalenguas y, no, no bromeo cuando digo que he reencarnado. Podría pensarse que mi estado mental actual no se ha recuperado de la confusión, pero apre- ciaría que se ahorraran los comentarios hasta que termine mi historia, ya que sería un poco maleducado que me interrumpieran. Ejem, pues dejen que se lo cuente todo desde el principio…

Bueno, primero empecemos por mi nombre, solían llamarme Tomokui Kanata. Sin em- bargo, puesto que he reencarnado, dejemoslo en “Anónimo” por  ahora.

Tengo una pequeña laguna en mi memoria aquí, pero recuerdo que después de un día duro de trabajo, algunos colegas me invitaron a unas copas. Acepté su oferta y fuimos de bar en bar.

Como el día siguiente era fiesta, incluso los que tenían poca tolerancia al alcohol aca- baron bebiendo durante toda la noche. Incluso tuve que acabar llevando a cuestas a una amiga hasta su casa, porque estaba demasiado borracha para hacerlo ella   sola.

Se había dormido y yo no quise despertarla, así que la dejé en su cama. Mi tolerancia     y mi amor por el alcohol eran bastante más grandes que los de ella y, en ese momento, sentí la necesidad de beber mientras miraba la luna llena, o se me pasó por la  cabeza.

Pero cuando abrí la nevera me di cuenta de que la estantería inferior, que tendría que haber estado llena de cervezas y chuhai1 y todo tipo de bebidas, estaba  vacía.

El día anterior había terminado todas las bebidas y había planeado llenar la nevera de nuevo ese día —de no ser por la invitación de mis colegas de antes.

Es verdad, lo había olvidado por completo.

 

Fue el mayor fracaso de mi vida que me terminara bebiendo todas las existencias. Ojalá hubiera guardado por lo menos  una.

Yo…

 

No, no… para empezar, aligeremos la conversación un poco.

Quería beber sake fuera como fuese, así que fui a un supermercado cercano que estaba abierto 24 horas al día. Compré cinco cervezas y volví a casa.

El verano se acercaba pero las noches todavía eran frías. La luna llena suspendida en el claro cielo nocturno era muy bonita. Las nubes, que ocultaban ligeramente la luna, tam- bién eran agradables. A propósito, beber sake con la luna plateada brillando por encima de mi cabeza haría que fuera una experiencia incluso más deliciosa que de  costumbre.

Mientras pensaba en el alcohol, noté que bajo una farola había una chica muy guapa. Era una cara que tenía vista. Era a lo que el público general se referiría como “acosadora”.

Mi acosadora era Kirimine Aoi2, una activa estudiante universitaria de la zona. Tenía 20 años; 5 menos que yo.

Nuestra relación no podía catalogarse exactamente de “normal”. En mi tercer año de instituto, vi a un par de delincuentes acosando a una chica —esa era Aoi. Ella tenía unos 12-13 años por aquel entonces. La encontré, la salvé, y allí fue donde nuestros destinos se entrelazaron.

Bueno, si puede decirse que la ayudé. No estoy seguro de que esa sea la manera correcta de describirlo.

Comparado con cómo soy ahora, solía ser un gallina cobarde. Al principio, pese a que  vi claramente que una chica estaba siendo acosada por un par de delincuentes, dudé. Aunque era deplorable, la gente de alrededor también miraba hacia otro  lado.

Como persona cuya capacidad ESP3 todavía no había despertado, yo podía haber elegido ayudarla o salir corriendo  deprisa.

Sin embargo, ya fuera por fortuna o por mala suerte, acababa de adquirir una porra militar aturdidora como regalo de cumpleaños por parte de mi tío, un entusiasta de las armas. Trabajaba para empresas medianas con relaciones militares, así que le fue fácil conseguirme una. Esas compañías estaban influidas por una mayor compañía,   Avalon.

Avalon, la empresa que manufacturó mi porra, era famosa por todo el universo como distribuidora de armas.

Por aquel tiempo, yo no tenía el coraje de estar en posesión de un objeto tan peligroso. Me preocupaba tener un arma tan poco segura, así que decidí que la dejaría en mi ha- bitación sin usarla.

Sin embargo, un amigo de mi tío dijo que quería echar un vistazo a la porra. Poco des- pués, me llegó un email diciendo que estaba de camino a verla.

El mensaje incluía el sitio donde íbamos a quedar, así que decidí ir hasta allí. Llevé la porra conmigo para que él pudiera verla en cuanto   llegara.

Y esto me llevó a aquella situación.

Pese a que era un cobarde, usé la porra militar contra los delincuentes que estaban aco- sando a la señorita. Todavía recuerdo sentir una especie de “alivio” por defender a una chica hermosa de ser lastimada.

Tras  aporrear a los delincuentes por detrás, se cabrearon descomunalmente conmigo.  No obstante, a pesar de su enfado, no pudieron hacer nada contra un arma como esa. Con unos cuantos golpes más, los dejé retorciéndose en el suelo —babeando y con es- pasmos violentos. Rápidamente cogí de la mano a la chica en estado de pánico, y escapé con ella hacia algún lugar seguro.

Realmente yo era muy joven en esos días.

Por curiosidad y capricho, hice un experimento terrible con esos delincuentes mientras trataba de ayudar a Aoi al mismo  tiempo.

Después de ese incidente, su afecto hacia mí fue creciendo lentamente; era solo cuestión de tiempo que Aoi llegase a convertirse en mi  acosadora.

Sin embargo, no era muy severa acosando, hasta que encontré trabajo en mi empre-     sa, donde ella continuó persiguiéndome. Incluso me seguía a otros planetas, donde me mandaban ocasionalmente por viajes de  negocios.

Al tratar con acosadores, uno debe hablar con ellos con la máxima naturalidad posible, sin importar lo mucho que invadan su vida  privada.

Lo que he contado hasta ahora puede que todavía sea incomprensible, pero cuando cuente cómo morí lo dejaré todo claro.

De todos modos, después de comprar el alcohol topé con Aoi de camino a casa. Estaría bien que pudiera decir que fue una coincidencia. Aun mirando hacia el suelo, bajo la luz de la farola, Aoi emanaba un aura oscura diferente a su personalidad de perrito faldero de siempre; así que solo pude reaccionar inclinando la cabeza,  confundido.

Aoi, aunque fuera una acosadora, era similar a una hermana menor para mí; debido a eso, fui capaz de notar la extraña atmósfera que la rodeaba, así que la  llamé.

No obtuve respuesta. Aoi permaneció cabizbaja.

En ese momento, sentí una ansiedad brutal que no podía expresar. Sin embargo, seguí acercándome a ella para saber qué le pasaba. Antes de poder reaccionar, me estaba apu- ñalando en el abdomen con un cuchillo de  monte4.

Aunque yo tenía un cuerpo robusto, y el grado del daño era reparable con tratamientos de medicina regenerativa, aún podía sentir el dolor severo que provenía del filo que ella removía con la intención de extraer mis órganos internos.

Habría podido estar dentro de mis expectativas no haber muerto si el cuchillo de monte que usó hubiera estado hecho de un conglomerado ordinario de metal, pero el que Aoi usó fue el [Nenekaruri]; un cuchillo ceremonial de rango B con la propiedad adicional de los relámpagos, creado por SAKUMA Industrias Pesadas, SL. Irónicamente, era unade las piezas que comercializaba la compañía en que trabajaba mi tío. Al fin y al cabo, un cortador de moléculas con las habilidades de un taser5 de alto voltaje y otras armas. Era una clase de herramienta de proximidad que se volvía más letal cuando sus pequeños filos que soltaban electricidad, instalados en su lateral, empezaban a dar vueltas como una motosierra y se movían a altas velocidades. Una vez activado, una corriente de alto voltaje se infiltraba en la víctima cuando esta era apuñalada. Los movimientos de la víc- tima quedaban temporalmente paralizados. Era un arma usada por los   militares.

Ni siquiera me dio tiempo a preguntarme por qué Aoi poseía algo como eso. De todos modos, me empujó, me inmovilizó, y me apuñaló repetidas veces con el cuchillo de monte. La cantidad de sangre que vomité por la boca no fue normal, mientras mi cuerpo estaba siendo agujereado sin piedad. Cada vez que el cuchillo penetraba en mi piel, po- día notar la carne y los huesos rompiéndose en pedazos y la sangre esparciéndose por todas partes.

Antes de que pudiera darme cuenta, la figura delgada de Aoi subida a mi cuerpo se había

teñido de rojo.

A pesar de que me había convertido en un humano más fuerte después de someterme a una operación de refuerzo, y excedía a los humanos ordinarios debido a mi ocupación, estaba siendo asesinado sin piedad por Aoi, quien era una simple  civil.

¿Qué significa esto? Sé que el daño de un cuchillo de monte puede ser impresionante, ¿ pero es lo suficientemente fuerte como para destruir el cuerpo de un humano reforzado? ¿Real- mente puede ella acabar conmigo con un ataque sorpresa? No puedo moverme debido a la corriente de alto voltaje… ¿En serio está ocurriendo esto? ¿Por qué…?

Bueno, esa situación fue deplorable.

En ese momento, la silueta de Aoi, manchada de rojo por mi sangre, era demasiado im- pactante para recordarla al  detalle.

Oh, bueno… Qué más da. Me asesinó. Aoi me mató.

Una herida mortal no podía ser curada ni siquiera recibiendo tratamiento de medicina regenerativa. La última cosa que vi fue el cuchillo acercándose a mi globo ocular, lo cual indicaba que se acercaba a mi cerebro; un órgano único e irreproducible que iba a ser destruido por completo. Después de que mi cabeza fuera lacerada completamente, mi conciencia se diluyó en la oscuridad.

Sin embargo, la historia no acabó aquí. La reencarnación todavía no había empezado. Mi conciencia permaneció firme y no cambió en nada, hasta que finalmente me di cuenta. Había memorizado la última escena justo antes de perder la consciencia.

¿Pero no estaba muerto? ¿Fue solo un sueño o estaba borracho?

 

Descarté esas ideas de inmediato. La respuesta era lógica e  irreprochable.

Estaba seguro de que había sido asesinado. Podía recordar el dolor causado por la co- rriente eléctrica corriendo por mis venas, y el frío del cuchillo que me atravesó el pecho repetidas veces. Eso no había sido una ilusión en absoluto. Pero estaba vivo. ¿A santo  de qué? Me gustaría saberlo. Mientras pensaba eso, mis pesados párpados se  abrieron.

Y allí lo vi. Vi algo extremadamente feo. Me hizo pensar que había reencarnado. Fue esta evidencia concluyente la que hizo que me diera cuenta… Oh… Perdón, de repente me entra sueño, pero esto no acaba aquí…

Mañana continuaré… Esto no es consecuencia de la muerte, sino de estar   fatigado.

1 El chūhai, o Chu-Hi, es una bebida alcohólica japonesa que se vende en latas. El nombre deriva de “Hi- ghball Shōchū”. El Chūhai tradicional se hace con shōchū y agua carbonatada con sabor a limón, aunque algunas variantes comerciales modernas utilizan vodka en lugar de shōchū. El Shōchū es una bebida alcohólica japonesa destilada a partir de cebada, boniato o arroz. Tiene un 25% de graduación alcohólica, lo que lo hace más débil que el whisky pero más fuerte que el vino y el sake.  (Wikipedia)

2 Como curiosidad: “Aoi” significa “azul” en japonés.

3 Acrónimo de Extrasensory Perception, lo cual en español es Percepción  Extrasensorial.

4  En inglés, “sheath knife”.  Es un tipo de cuchillo parecido a un puñal pero que se suele llevar dentro      de una funda. Su nombre en español es “de monte” porque suelen llevarlo los cazadores (y cazan en los montes, obviamente).

5 Arma de electrochoque o pistola eléctrica. Es un arma diseñada para incapacitar a una persona o animal mediante descargas eléctricas que imitan las señales nerviosas y confunde a los músculos motores, prin- cipalmente brazos y piernas, inmovilizando al objetivo temporalmente.  (Wikipedia)

Día 2

Me desperté con un chasquido. Cuando abrí los ojos en busca de información, no podía mover la cabeza por algún motivo. A consecuencia de ello, no pude enterarme de mucha cosa. Sin embargo, pude entender un hecho: aunque fuera deplorable, la historia de mi reencarnación no había sido un sueño, ni un delirio de la   borrachera.

Con un poco más de esfuerzo y mi visión limitada, pude determinar unas cuantas cosas más. Al parecer estaba dentro de una cueva. No encontré ningún signo de que fuera artificial, todo indicaba que se trataba de una cueva natural. La textura de los trapos que llevaba puestos a modo de manta eran lo peor. Estaban tiesos… y claramente estaban sucios. La tierra a mis espaldas era incómoda, y una piedra se me clavaba en la piel, dolía un poco, pero no me  importaba.

Lo más importante era que había muchos niños feos con la piel verde y las orejas puntia- gudas. Aunque yo tenía puesto un trapo, ellos estaban durmiendo desnudos. Eran unos 30 hasta donde mi vista podía alcanzar, y unos 20 de ellos eran del tamaño de un bebé humano. Los otros eran del mismo tamaño que un niño humano; los adultos,   supongo.

Bueno… Esa era la prueba más concluyente de que había reencarnado. Teniendo en cuenta que si movía las manos, podía ver piel de bebé idéntica a la de los goblins de mi alrededor, y que en cada dedo tenía una uña negra afilada, si no había reencarnado, ¿qué más podía haber ocurrido?

Sin embargo, me preguntaba si esas eran en sí pruebas sólidas. Mis brazos eran exacta- mente iguales a los del goblin que dormía a mi lado.

Aparentemente, la habilidad ESP que obtuve con el reforzamiento de mi cuerpo parecía haber menguado a causa del cuerpo nuevo. Me puse a llorar por un momento, en serio. El cuerpo que tenía no se movía bien porque era un recién nacido. Hoy, al igual que cualquier otro bebé goblin, me pasé el día durmiendo.

No podía escapar de la realidad en absoluto.

Día 3

Estaba decidido a sobrevivir en mi segunda vida, aunque después de reencarnar decidí rendirme y dejar de intentar moverme ya que era   imposible.

Por mi profesión anterior, había aprendido que vivir sucio y tener la capacidad de cam- biar rápidamente de pensamientos era una habilidad   indispensable.

Al parecer, el crecimiento de un goblin era característicamente rápido.  Aunque solo fuera el tercer día desde que nací, mi cuerpo había crecido  deprisa.

Si bien mi cuerpo era el de un bebé antes de irme a dormir, mi figura ahora mismo era   la de un estudiante de primaria. Aunque todavía era más débil que antes de mi reen- carnación, comparado con ayer, el poder de mi cuerpo se había disparado. Era capaz de ponerme de pie, e incluso de correr a velocidad moderada, por eso sentía una felicidad indescriptible. Me retocé por instinto, aunque fuera infantil, tenía acumulado el estrés  de ser incapaz de moverme como quería.

Bueno, eso era solo natural. En comparación con la civilización levantada por los huma- nos, quienes crecían sin temor de ser atacados por un enemigo extranjero, los goblins, desde el momento en que nacían, tenían que arreglárselas ferozmente para sobrevivir. Los humanos podían permitirse crecer más despacio que los goblins, quienes vivían en libertad, donde la ley de la jungla requería que sus crías crecieran más  rápido.

Puesto que ya podía moverme, pasé todo el día aprendiendo las limitaciones de mi cuer- po. Hice ejercicios con mi cuerpo hasta donde me sentí cómodo, y al final me desplomé del cansancio.

Pero… Esta “cama”… ¿Es que no tienen nada mejor?

 Día 4

Tras reencarnar en un goblin, fui a cazar por primera vez. Más que nada, porque aquí los que no trabajaban, no comían. Los goblins neonatos solo podían comer orugas rechon- chas para nutrirse —no, no es que no me gustasen, eran inesperadamente deliciosas, pero no teníamos un suministro ilimitado de ellas; la caza era inevitable puesto que ya no podíamos racionar la comida— según el líder de los goblins.

Al parecer ,los goblins tenían que empezar a cazar a partir de los cuatro días desde su nacimiento.

Eso le enseñaba a uno la estricta ley de la naturaleza. Como esperaba, hubiera sido de- masiado difícil hacerlo solo. Hice un compañero/peón sacrificable, llamado Gobukichi, usando unas cuantas mentiras y halagos mientras andábamos por el   bosque.

Los goblins de este mundo parecían ser simples idiotas. Bueno, por lo menos ea fácil engañarles.

Oh, es verdad. La procreación de goblins podía hacerse entre miembros de la misma raza, pero la probabilidad de concepción parecía ser baja. Para combatirlo, solían se- cuestrar a mujeres y violarlas hasta dejarlas  embarazadas.

Sí, ayer encontré una espada oxidada por la parte de atrás de la cueva. Cuando fui a cogerla, encontré una habitación con varias mujeres. Muchas de ellas llevaban puestos solamente unos trapos, aunque sus niveles fueran superiores a los de los goblins.

Había una chica preciosa en un estado extremadamente cruel. Su cuerpo entero estaba manchado de un líquido turbio, y su vitalidad, la cual parecía debilitarse con cada res- piro, parecía todavía más fugaz. Seguro que estaba al borde de la muerte —un incidente severo a tener en cuenta.

Era fácil adivinar de dónde las raptaban. Con mi fuerza actual, conocía demasiado bien el punto hasta donde podía llegar, así que solo pude rezar juntando las manos con un Namu Amida Butsu6. Aunque eso solo fuera una mera consolación.

¡Quizás alguien de aquí es la madre de mi yo reencarnado!

 

Pero era demasiado deprimente pensar eso, así que lo dejé estar por el   momento…

En serio, era mejor que dos trabajasen juntos a que uno cazara en solitario, pero fue desagradable que Gobukichi-kun tratara de comerse la presa sin mi consentimiento, así que lo pegué con una rama de árbol para enseñarle las jerarquías. Finalmente se dio la vuelta, así que me limité a acabarme los restos.

El resultado de nuestra primera caza gloriosa fue un pequeño conejo marrón que tenía un cuerno de 20 centímetros saliéndole de la frente, por lo que decidí llamarlo “Conejo Cuernudo”. A pesar de que el cuerno era afilado, era demasiado pequeño para que lo usara un humano, pero tenía el tamaño perfecto para un goblin. No cortaba como una espada, por lo que perforar y clavarlo como una estaca iba a ser la manera más apropia- da de usarlo.

¡Goburou ha obtenido un [Cuerno pequeño de animal]!

En el momento en que cogí el cuerno, un aviso resonó en algún sitio, pero probablemen- te era solo mi imaginación.

Oh, claro, se me había olvidado. Aparentemente mi nombre actual era Goburou. El go- blin Mayor me dio ese nombre cuando abrí los ojos por primera vez.

Aunque no fuera exactamente de mi gusto, decidí que lo toleraría, ya que no quería usar el nombre que tenía  antes.

Básicamente, me rendí.

A pesar de que adquirí el cuerno del conejo a modo de arma letal, todavía tuve dificulta- des para quitarle el pellejo. En esa situación, era incluso más difícil ignorar las miradas asesinas de Gobukichi-kun mientras babeaba, ya que le hacía una cara más fea de lo normal. Buscando algo de paz, decidí partir el conejo por la mitad y compartirlo con él. Intenté pelar mi parte lo mejor que pude, pero se me hizo demasiado complicado, así que me lo comí masticando la carne junto con la  piel.

Fui capaz de conseguir un arma y comer carne fresca, eso fue realmente un primer día

significante.

La carne estaba deliciosa; mientras que los insectos misteriosos no estaban mal, pero realmente no ganaban a la carne de  verdad.

NT: 6 Este es el Mantra de la Tierra Pura de los Budistas. En japonés ”namu” significa “confío en” o “hago una

reverencia” o “devoción hacia”, “Amida” es “Buda” y “butsu” es “renacer”. Entonces “Namu Amida Butsu”

significa: “confío en Buda para renacer en tierra pura”.

Día 5

Hoy también fuimos de caza a por comida. Obligué a Gobukichi-kun a entender cla- ramente nuestra jerarquía cruzándolo con mis “instrucciones”. Así aprendería quién estaba por encima de quién y por debajo de quién. La experiencia de ayer nos ayudó a obtener presas de inmediato hoy. Aunque fuera otro conejo cornudo, tenía por lo menos el doble de tamaño que el de antes. No obstante, podría haber sido peligroso, porque Gobukichi-kun solo usaba un palo de madera, mientras que yo solo tenía el cuerno de ayer. Aunque su rendimiento en combate era mejor de lo que   esperaba.

Mientras Gobukichi-kun captaba la atención del conejo, yo le destrocé la médula espinal y le saqué el corazón por detrás.

A pesar de que una pequeña parte del cuerno estaba dañada debido al duro forcejeo, la batalla fue igualmente un éxito gracias a los útiles que  obtuvimos.

Al igual que el conejo que matamos ayer, le rompí el  cuerno.

Llamé a ese arma “Cuerno Más Legendario”, pero el aviso que vino después me corrigió.

¡Goburou ha obtenido un [Cuerno de animal]!

Decidí ignorarlo ya que no lo entendía mucho. Mientras pensaba en eso, encontré a

Gobukichi-kun mirando fijamente la presa con ojos   hambrientos.

Mientras masticaba la carne, oía el crujir de los huesos, y a medida que la tragaba, sentía como si todo mi cuerpo se llenara de vida.

Esto me convenció de algo que pensé ayer.

Al parecer, a pesar de haber reencarnado había conservado la habilidad ESP [Absorción].

Esto quería decir que estaba como en un modo de New Game Plus7 por haberlo hereda- do. Aunque eso al principio no me alegraba.

Por cierto, desde el tiempo en que la humanidad fue capaz de avanzar por el espacio e incluso varios siglos antes de eso, la probabilidad de nacer con una habilidad ESP era de una entre mil. Algunos incluso decían que los [Psíquico] eran una versión evolucionada de la raza humana. Aunque había quien afirmaba que las habilidades ESP eran una es- pecie de genes discontinuos.

No había tal cosa como un [Psíquico] con un cien por cien de probabilidad de transmitir su habilidad ESP a sus hijos. La probabilidad de heredar habilidades no era absoluta, por lo que el modo en que se estaban desarrollando en mí era un misterio.

La habilidad ESP se había convertido en una parte natural de la vida cotidiana. Incluso si alguien desarrollaba una habilidad a través de una forma no natural —por ejemplo entrando en contacto con alienígenas—, puesto que los poderes psíquicos eran reconoci- dos como parte de la individualidad de una persona, nadie lo menospreciaba. El tiempo en que los [Psíquicos] eran perseguidos por sus habilidades había terminado. Aunque si un usuario todavía estaba incómodo con su poder, podía comprar en el mercado dispo- sitivos capaces de suprimirlo.

Mi habilidad [Absorción] era un gran poder, incluso más raro que la [Psicometría], la [Telequinesis] y la [Teletransportación], que eran de la clase general. Hacía que yo fuese capaz de comer cualquier cosa, fuera lo que fuese, sin importar lo duro o venenoso que era. Mis dientes podrían desgarrar los sucedáneos del hierro y el oro fácilmente. Puesto que las toxinas se reestructuraban, quedaban neutralizadas y comestibles en mi cuerpo. Las características de lo que comía, ya se tratase de un objeto u otro ser vivo, serían ab- sorbidas y asimiladas en mí, para que yo pudiera usarlas también. Esta era una habilidad que solo se podría obtener con una probabilidad  fija.

No estaba muy seguro de cómo funcionaba, pero… Bueno, solo quería anotar cuál era  mi capacidad. Cuestionar los principios de los poderes sobrenaturales es una   tontería.

Por cierto, solo por comer algo que tiene una habilidad, no estaba garantizado que fuera a absorber sus poderes. Por ejemplo, si lo que acababa de comer era un ser vivo, su fres- cura era un factor decisivo en si conseguía su habilidad o no. Después de la muerte de un ser vivo, tenía doce horas para comérmelos antes de que la oportunidad de absorber sus habilidades se esfumase.

Además, había ciertas partes que daban habilidades más fácilmente que otras, como el corazón y el cerebro, donde había concentrada la mayor parte del poder. Mediante la absorción, podía fortalecerme físicamente o mejorar mi tasa de recuperación. Por otra parte, si el ser que yo consumía era más fuerte que yo, tenía la certeza de adquirir simul- táneamente múltiples habilidades. Y podía mejorar la habilidad adquirida consumiendo al propietario original de la habilidad varias veces. Aunque [Absorción] no era fuerte  por sí sola, cuantas más cosas comía, más fuerte me volvía. No obstante, naturalmente   a todo esto existía un límite.

Antes de reencarnar, me fortalecí a mí mismo devorando criaturas de destrucción ma- siva y espers8 maléficos.

Por desgracia, las habilidades que yo había recibido de ellos parecían haber sido borradas.

Tenía poderes muy útiles… mi resurrección ha sido lamentable.

 

Pero tuve la suerte de mantener la capacidad [Absorción], algo es algo. Por lo tanto, debía comer sin dudarlo alimentos como el conejo cornudo y los insectos misteriosos. Era humillante, sin embargo, saber que era la única habilidad que retuve después de mi reencarnación.

Puesto que necesitaba comer para sobrevivir, descarté rápidamente el sentido común y  la ética. La habilidad que obtuve esta vez se llamaba [Escape]. “Huyendo o corriendo, la probabilidad de escapar y la adaptación al medio ambiente  aumenta.”

Me pregunto por qué el conejo no trató de escapar cuando nos enfrentamos hoy… Oh, bueno, da igual. Después capturé y me comí a los otros dos conejos cornudos con éxito. Ir a dormir con el estómago lleno fue una sensación agradable. Y parecía que la confian- za que me tenía Gobukichi-kun estaba aumentando rápidamente. Probablemente fuera porque la ley de la jungla gobernaba este mundo, lo que contribuyó a que me recono- ciera como su superior.

NT.: 8 Individuo capaz de usar telepatía u otras habilidades paranormales (ESP).

Día 6

Al parecer, los goblins recién nacidos eran tan débiles que ni siquiera podían derrotar un conejo cornudo. Debido a esto, las nueces eran la comida básica que la mayoría de ellos tenían para sobrevivir, o por lo menos así me lo contó Gobumi-chan. Gobumi-chan era otra goblin de nuestra generación, y aunque en su nombre dijera “bella”, era una lástima que ella no fuera muy bella. Todos los goblins (los pequeñajos) tenían una cara fea, así que no había mucha diferencia. ¿Yo? No era ninguna excepción. Lo confirmé mientras me bañaba en un río cercano.

Bueno, según Gobumi-chan, los otros goblins no se podían comparar con mi atractivo. Aunque no me regocijé cuando me dijo que era guapo. ¿Hasta qué punto puede consi- derarse que un goblin es guapo, de todos modos? Me quedé mirando a la distancia por un momento.

Por cierto, tras preguntarle a Gobumi-chan qué le parecía Gobukichi-kun, dijo que él era tan solo promedio —eso es bueno.

Volviendo a la historia, los goblins eran fundamentalmente débiles por naturaleza. Por eso, los individuos con sabiduría y suerte parecían ser los que sobrevivían. Solo unos pocos elegidos con ese grado de capacidad podían ser considerados verdaderos compa- ñeros de supervivencia. Qué dura es la vida. Le pregunté a Gobumi-chan que cuántos goblins habían muerto ese día. Y me dijo que muchos no habían podido defenderse con- tra el cuerno de los conejos cornudos.

¿Qué? ¿En serio son tan flojos?

 

Tras escuchar sus palabras pensé eso y casi se me escapa decirlo. Después de todo, el tamaño promedio de los conejos cornudos era solo un poco mayor que el de un conejo japonés. Además, aparte de su tamaño, el conejo cornudo era eficiente usando sus dos piernas para ejecutar un ataque elevado y matar a los goblins… Por lo que debía aceptar que eso era posible. Al fin y al cabo, no encontraba inteligencia en unos tipos que ni siquiera luchaban con palos de madera. Se limitaban a golpear y patear para atacar. Y luchar a puño limpio les llevaba a la tumba.

El cuerno del conejo cornudo era un arma. Solo un idiota se enfrentaría a él de cara es- tando desarmado. Tener un cuerpo pequeño puede que también influyera. El cuerno del conejo les acababa atravesando el abdomen de arriba a abajo.

Sin embargo, Gobukichi-kun me imitó recientemente llevando un palo de madera, aun- que también vi a otros goblins listillos llevar uno a todos  lados.

Ese día hice que Gobumi-chan fuera la tercera persona en nuestro grupo de caza como recompensa por la información.

Los conejos cornudos eran ciertamente deliciosos.

Día 7

Hoy estuvo lloviendo, así que nos relajamos y trabajamos dentro de la  cueva.

Los sonidos de las gotas reverberaban mientras yo golpeaba y trituraba una roca miste- riosa como de obsidiana que ayer encontré al lado del río. Estoaba intentando convertir- la en algo parecido a un cuchillo.

Deseaba tener ropa de piel pronto. Quería librarme del taparrabos viejo. Pero el cuerno no era apropiado para cortar.

En parte porque hacía un sonido terrible, y en parte porque les interesaba lo que estaba haciendo, los goblins nacidos al mismo tiempo que yo se acercaron. Luego se fueron porque los ignoré mientras continuaba trabajando concentrado. Por alguna razón, los goblins más mayores sonreían mientras me observaban. Desconozco el  motivo.

Oh, bueno, puesto que fui capaz de hacer tres pseudochuchillos y tan solo estuve hasta un poco más tarde del mediodía, lo consideraré como algo bueno. Ambas de mis manos empezaban a dolerme un poco, y decidí terminar con  eso.

Paré la fabricación de pseudocuchillos porque se trataba solo de algo que hacía en mi tiempo libre. Hubo solo dos personas, Gobumi-chan y Gobukichi-kun, que se quedaron observando mi trabajo sin aburrirse —perdón, la próxima vez no hablaré de ellos como personas, sino como goblins— y convoqué una reunión estratégica para acordar la for- mación de la próxima cacería.

Los dos expresaron ruidosamente varias opiniones —aunque era un campo que solo yo dominaba perfectamente. Cuando yo establecí lo que haríamos, Gobumi-chan, que era más lista que Gobukichi-kun, dio su opinión de vez en cuando, mientras que Gobuki- chi-kun se limitó a asentir constantemente; era   idiota.

Entonces un goblin notablemente arrugado se acercó a nosotros. Este goblin era Gobu- jii, el goblin más viejo de la [Comunidad de goblins], que ostentaba una posición social parecida a la de un consejero; fue este abuelo quien me dio el nombre de  Goburou.

Pospusimos la reunión estratégica para escuchar las distintas historias de Gobujii-san. Él había tenido una vida inútilmente longeva, pero tenía una gran sabiduría, así que no quise echar a perder esa oportunidad.

Bueno, puesto que solo son necesarios 20 años y pico para ser considerado un goblin ancia- no, a este tipo no le quedará mucha vida… jajaja.

Recobré la compostura.

Gobujii nos contó muchas cosas sobre este mundo, por ejemplo, las reglas de los niveles y las evoluciones, que al parecer existían; o por qué en esta cueva, exceptuándonos a los goblins recién nacidos como nosotros, solo había goblins ancianos, entre otras  cosas.

Pero dejemos los niveles y las evoluciones de los seres de este mundo para luego, prime- ro hablemos de los goblins que vivían en la cueva.

Al parecer, los goblins más jóvenes, quizás nuestros padres goblin, estaban trabajando lejos de casa en el bosque. Trabajando en saqueos rápidos, por lo que  entendí.

Eh, ¿no eran los goblins tan débiles que fácilmente podían morir por los conejos cornu- dos? No, no, eso era un goblin recién nacido, ¿no? Los goblins eran una raza ciertamente débil, de hecho por esa razón los goblins nacidos en este bosque que eran capaces de moverse al día después, se entrenaban para matar con un palo de madera y lanzando piedras, todo con el fin de mantenerse con vida. Literalmente, aprendían tácticas astutas y las habilidades necesarias para sobrevivir a costa de arriesgar la  vida.

Los débiles mueren, los fuertes sobreviven. Entiendo que esto es por lo que se rige este mundo. Es una ley muy simple a la par que severa.

En serio, es tan despiadada que lloraría.

Bueno, últimamente había muchos individuos que nos imitaban formando grupos entre ellos para cazar conejos cornudos. Gracias a eso, el número de individuos supervivien- tes aumentó más que  nunca.

Mientras yo asentía entusiasmado por su relato, vi como el taparrabos de Gobujii empe- zaba a cambiar de forma. Aparentemente, su larga vida no había suprimido su deseo de generar descendencia, o quizás sintió que su muerte se  acercaba.

Ugh, después de casi vomitar, quise terminar nuestra charla lo antes posible y evitar cruzar mi mirada con la suya.

Como si pudiera estar mucho tiempo mirando esa cosa.

 

Al terminar nuestra charla, su cara mostraba lo satisfecho que estaba consigo mismo. Gobujii puso cara de pervertido y se fue a los adentros de la  cueva.

Poco rato después, se oyeron débiles chillidos femeninos.

Junté mis manos y recé dos veces en nombre de las mujeres  cautivas.

Me era imposible hacer nada más que eso por el momento, algún día me gustaría liberar a esas mujeres. Solo el hecho de vivir bajo esas condiciones ya era injusto, a mi parecer.

Incluso yo sentía esa cantidad de  compasión.

Día 8

Los tres de siempre, Gobukichi-kun, Gobumi-chan y yo, salimos a cazar en el día de hoy.

En cualquier caso, durante los últimos días habíamos conseguido equiparnos bastante al completo (aunque el equipamiento era tan vulgar que no sé si debería   contar).

A partir de varios cuernos, elegí dos relativamente grandes para luchar con ambas ma- nos. En caso de ser golpeado, creé una armadura sencilla llena de brechas atando los cuernos restantes con hiedra, lo cual me anudaba alrededor del   cuerpo.

Los cuernos eran sorprendentemente duros, y aunque la armadura tenía poco efecto con-

tra los ataques punzantes, sin embargo, contra el daño contundente era bastante eficaz. Debería de ser suficiente protección para garantizar que no recibiese lesiones graves.

Gobukichi-kun se cubría con una pechera de madera y llevaba un garrote. Su garrote era tan grueso que tenía que utilizar las dos manos para sostenerlo, y eso que limamos el mango con un cuerno para que fuera más delgado. Bueno, puesto que él es el más fuerte físicamente entre nosotros y el más estúpido, golpear las cosas con toda su fuerza era la técnica que podía usar más a su  favor.

Junto con los restos de las pieles del conejo cornudo y un pedazo robusto de hiedra, construí un sencillo bastón tirachinas, para aprovechar el potencial a larga distancia de Gobumi-chan. Ella utilizaba piedras del suelo como munición, y era nuestra retaguardia que hacía frente a las aves y demás, especializada en el combate a distancia. Actualmen- te no llevaba armadura, pero dentro de poco me gustaría construir algo para   ella.

Por cierto, el taparrabos gastado seguía siendo el uniforme estándar. Quiero ropa nueva. Sin embargo, sí, con el aumento del número se vuelve más fácil, como esperaba.

Con Gobukichi-kun en la vanguardia, yo en el centro, y Gobumi-chan cubriendo la re- taguardia, la formación era sorprendentemente eficaz, por lo que entre los frutos de la caza de hoy sumamos nuevas presas aparte de los conejos cornudos.

Uno de ellos era una serpiente venenosa con una longitud de 60 centímetros y un diá- metro de aproximadamente 6 centímetros, cubierta de escamas negras con un patrón moteado. Había tres de ellas y las llamé “víboras nocturnas” (nombre  temporal).

Otro parecía un murciélago, aunque me olía que probablemente era algo más, no podía dejar de destacar ya que sus alas brillaban en siete colores diferentes. Encontramos uno de ellos y lo llamé “Murciélago Hepticolor” (nombre temporal).

El tercero parecía ser el cruce de un armadillo y un mapache, su espalda estaba cubierta de un caparazón duro. Encontramos a dos de ellos y los llamé “Mapaches Armados” (nombre temporal).

Y esta vez cogimos de manera rutinaria a dos conejos cornudos. Fue un resultado perfecto.

Sin embargo, en todo caso, Gobukichi-kun y Gobumi-chan parecían insistir  firmemente

en algo al mirarme con ojos redondos y lindos, y babeando de manera   descontrolada.

Bueno, supongo que les entiendo. Mientras que los otros goblins se habrían comido el botín capturado en el lugar donde lo atraparon, como yo quería apropiarme de las partes utilizables para fabricar armas con ellas, en comparación con solo comerlas, me tomaba más tiempo.

También quería desmenuzarlo todo al mismo tiempo, así que nunca llegábamos a comer en medio de la caza.

Por eso entendía por qué tenían hambre. Pero lo ignoraba y continuaba trabajando.

Cuando dejaban caer sus cabezas, decepcionados, sentía que ya era  suficiente.

Venga, no puedo evitarlo.

 

Tras extraer el cuerno del conejo cornudo, lancé los cuerpos hacia ellos. Al principio pensaba quedarme el pellejo para mí, pero la apariencia babeante de Gobumi-chan y Gobukichi-kun fue demasiado lamentable de  ver.

Por alguna razón, me miraron estupefactos al recibir la carne, ladearon ligeramente la cabeza hacia un lado, desconcertados.

Aunque les dije que no comeríamos, les entregué la comida, se preguntaron qué hacer, así que por esta vez les dije:

“Esto va a llevarme un rato, pueden comerlos.”

Tras parecer preocupados por un instante, Gobukichi-kun y Gobumi-chan se zamparon con ansias esa simple comida. A ambos les quedaron manchas de la sangre de las presas alrededor de la boca.

Después de desviar la mirada, primero decidí sacarle el caparazón a los mapaches arma- dos. Como no pude romperlo con el cuerno del conejo cornudo, no pude hacer nada más que destinarlo a la construcción de  armadura.

Aquí el pseudocuchillo que hice ayer de un material que parecía obsidiana me fue útil. Su filo no era realmente estelar, pero estaba a años luz de compararse con cortar con el cuerno.

Sabía cómo separarlo, sin embargo, al parecer el caparazón de los mapaches armados   se había enganchado a su piel, por lo que fue más fácil pelarlos con los caparazones enganchados.

Tras una batalla bastante reñida, conseguí arrancarles la piel entera junto con los capa-

razones y escuché otra vez una notificación  misteriosa.

¡¡Goburou ha obtenido [Piel de bestia con caparazón]!!

¿Qué es esto?

 

Como de costumbre, me quedé pensativo. Sin embargo, pronto llegué a la conclusión de que lo mejor era dejarlo estar.

También decidí nutrirme un poco antes de continuar, así que destripé los corazones de los mapaches armados, su cerebro y sus patas derechas en pedazos y me los  comí.

Les di el resto a Gobumi-chan y Gobukichi-kun. Al fin y al cabo, todavía quedaba carne.

¡La carne de los mapaches armados sabía genial! La textura al masticarla era seriamente increíble. Los sabores se mezclaban en la boca en una combinación maravillosa.

Ahh, intentaré comer un poco de caparazón para acompañarlo.

 

Habilidad [Coraza de defensa] aprendida

Masticándolo solo un poco, aprendí esa habilidad. Quizá fue porque antes había comido el corazón, el cerebro y la pata derecha.

A propósito, [Coraza de Defensa] era una habilidad para incrementar el poder defensivo cuando usaba objetos hechos de caparazones orgánicos, incrementaba la probabilidad  de bloquear el daño y reducía la probabilidad de ser golpeado con ataques  letales.

Sí, era una habilidad bastante buena. Me daba  ventaja.

Sintiéndome bien, acabé de pelar a los otros mapaches armados más deprisa esta vez, ya que ahora sabía cómo hacerlo.

En mi puesto de trabajo anterior estaba acostumbrado a diseccionar criaturas, en cuanto le cogías el tranquillo era fácil de hacer.

Esta vez me comí la mitad de la carne y les lancé el resto a mis compañeros, luego comí

más caparazones con el fin de subir ligeramente de nivel [Coraza de  Defensa].

Ah, lo de decir niveles es solo una expresión mía, se me hace más fácil comprenderlo llamándolos niveles y no hay ningún significado especial en ello. Pero con entender que así la habilidad se hace más fuerte que antes es  suficiente.

Luego empecé a desmenuzar el murciélago hepticolor. Le quité enteras las bonitas alas de siete colores, y le saqué los colmillos que parecían servirle para chupar sangre. En-tonces dividí la carne y la compartimos entre  todos.

La carne del hepticolor podía compararse a la del mapache armado. Muy tierna, sí, muy buen sabor.

Cómo decirlo… Desde que me convertí en un goblin, todo lo que había comido me había sabido bien. ¿Sería porque había adquirido el sentido del gusto de mi raza natal? Aunque tampoco me importaba tanto, de todos  modos.

Lamentablemente no aprendí ninguna habilidad del murciélado, pero mi habilidad física pareció haber mejorado un poco. Después de comerme su carne, mi cuerpo sintió una sensación de saciedad.

Mi habilidad ESP [Absorción] no solo me había permitido obtener habilidades como [Coraza de Defensa], sino que también podía incrementar mi fuerza física, mi poder de defensa y mi vitalidad. Fortalecía mi cuerpo, cosa que yo agradecía mucho.

Aun así… me pregunto si mi habilidad ESP se originó de mi alma.

Tuve la sensación de haber oído hablar sobre un famoso universitario de alguna parte que escribió una tesis llamada [La infección de un virus especial causa la habilidad de reencarnar en otras personas], o puede que no.

Estando un poco perplejo, me di cuenta de que no tenía manera de asegurar la veraci- dad de ese tema, y puesto que el conocimiento no me serviría para nada práctico, decidí dejar de pensar en ello.

Finalmente, empecé a desmenuzar el plato principal de hoy, las tres víboras nocturnas. Primero corté la cabeza de una con mi cuchillo de obsidiana, pero como la piel de ser- piente era tan tremendamente dura, el filo del cuchillo se quebró.

Cuando se la saqué y traté de cortarla otra vez, le desgarré la piel. Pero se me ocurrió que podría aprovechar las pieles de las serpientes así que luego las arranqué   todas.

Con sus cabezas degolladas y sus cuerpos pelados, cada goblin recibió una serpiente. La scomimos. Estaban bastante deliciosas.

Sí, si la hubiéramos quemado tras empaparla de sake, habría sabido igual que el kabaya- ki (anguila hundida y hervida en salsa de soja). Así de deliciosa pensé que  era.

Con solo imaginarlo, empecé a salivar.

La carne crujiente y un poco dura del conejo cornudo y los mapaches armados estaba deliciosa, y la carne super tierna del murciélago hepticolor también estaba  deliciosa.

Sin embargo, la víbora nocturna los superaba con creces en  sabor.

Ese sabor nos hizo parar de trabajar, y los tres devoramos ferozmente nuestra   ración.

Habilidad [Termografía] aprendida Habilidad [Envenenar] aprendida

Habilidad [Resistencia al veneno] aprendida Habilidad [Sensor de presencia] aprendida Habilidad [Mal de ojo] aprendida

Después de comerla, aprendí cinco habilidades. Al parecer la víbora nocturna estaba a

otro nivel comparada con el yo actual.

Cuando comía algo más fuerte que yo, la probabilidad de obtener sus habilidades  incre-

mentaba significativamente, esta era una de las características de mi   [Absorción].

Pero la verdad es que era la primera vez que obtenía cinco habilidades de golpe. Yo creo que era porque los goblins somos una especie débil.

Bueno, estaba verdaderamente satisfecho con los resultados del día de  hoy.

Probablemente yo podría usar los colmillos envenenados restantes como herramientas, pero si Gobikichi-kun y Gobumi-chan, quienes no tenían [Resistencia al veneno], se hacían el más mínimo rasguño con ellos, sin duda estarían inmediatamente al borde de  la muerte. O, en el peor de los casos, morirían al  instante.

Además, también recibí la habilidad [Envenenar], con la cual podía aplicar veneno en la punta del cuerno que usaba  actualmente.

Si no estoaba en contacto directo con el enemigo, esta habilidad no se manifiestaba. Pero

en comparación con usar el colmillo envenenado, esto era  mejor.

Por eso, por si acaso ocurría algo, me comí las tres cabezas de las serpientes yo mismo. Porque de esta forma era más seguro.

Y el veneno (que era completamente inofensivo para mí porque tenía las habilidades [Resistencia al veneno] y [Absorción] trabajando en conjunto) solo hacía que la comida me supiera todavía mejor, puesto que le daba un ligero  escozor.

No obstante, tenía a dos goblins mirándome fijamente con  envidia.

Ey, si se comieran esto morirían, ¿lo saben?

 Día 9 

 

Hoy llovió. Fue un diluvio.

Por eso aproveché para usar los materiales sin refinar que adquirí ayer, trabajé  duro

para manufacturar nuevas armaduras.

El goblin mayor nos contó ayer acerca del parecido de la “hierba metálica” con una agu- ja y el de la “hiedra fina” que crecía en las cercanías con un hilo resistente. Así que ayer mientras volvíamos ya nos abastecimos de ellos para usarlos en la costura de la piel con caparazón de los mapaches armados y las pieles de las víboras  nocturnas.

La primera cosa que hice fue mi pechera. Quería usar la piel del mapache armado por delante y por detrás, pero lo más importante era que la parte trasera fuera robusta, y usé los cuernos de conejo, que antes usaba para protegerme por detrá,s para remendar el frontal. Conseguí cerrar la mayor parte de las brechas.

Con esto, finalmente había mejorado mi prenda partiendo del taparrabos   viejo.

¿La armadura de antes? No, eso solo eran cuernos amarrados con hiedra, no se puede llamar ropa a eso. Además, el taparrabos viejo era lo que viene equipado por defecto.

Luego hice un cuadrado de madera, quería usar los caparazones que me quedaban para reforzarlo. Aunque me quedó bastante tosco, con esto completé un robusto escudo. Esto fue un regalo para Gobukichi-kun. No, yo usaba el estilo de doble empuñadura, y el es- cudo era demasiado grande para mí. Así que Gobukichi-kun, que iba en la vanguardia, debía usarlo.

Además, últimamente había empezado a ser capaz de usar el garrote con una sola mano, y desaprovechar su otra mano era un desperdicio.

Cuando se lo entregué, él estuvo encantado. Gobukichi-kun llevaba su garrote de made- ra del mismo tamaño que su pechera. Sí, empezaba a tener bastante buena   apariencia.

Lo siguiente sería la armadura de  Gobumi-chan.

Utilizando la piel de serpiente restante, las alas refractivas de los murciélagos heptico- lor, y unos cuantos cuernos que sobraron, los cosí en una armadura que me recordaba a un traje nacional. Puesto que estaba hecha de las alas de los murciélagos hepticolor era bastante llamativa, pero al parecer esas alas eran sorprendentemente robustas y elásti- cas. Coloqué el cuerno para proteger las partes vitales, así que esperaba que tuviera a el mínimo nivel de defensa necesario.

Después de eso, traté de hacer un collar con los colmillos de los murciélagos hepticolor. Bueno, me pareció que no tenía muchas más opciones para usarlos, así que fue más bien un extra. Le cedí el producto terminado a Gobumi-chan. Ella también estuvo encantada.

Eso es, la próxima vez que fabrique algo trataré de hacer armas para mí mismo. Una ar- madura para Gobukichi-kun y un arco con flechas para Gobumi-chan, creo que también estarían bien.

Ah, el almuerzo de hoy fue lo que comí durante mi periodo de infancia (aunque fue hace apenas unos días): insectos con forma de oruga. Esos podíamos cogerlos de la  cueva.

Siendo tan sorprendentemente sabrosos, estos bichos no deberían ser subestimados.

Aunque no aprendí nada de ellos.

Día 10

Salimos a cazar. El botín de hoy fueron conejos cornudos, víboras nocturnas y mapaches armados. Fuimos incapaces de capturar un solo murciélago hepticolor. Sentía que ya podía aprender algo de él si me lo comía, pero no hubo manera. Estas cosas  pasan.

Ah, por cierto, aunque encontramos varias otras criaturas, todas parecían ser bastante más fuertes que nosotros, así que las evitamos y cazamos solo lo que ya  conocíamos.

Oh, bueno, nuestro nivel mejora contínuamente, así que tarde o temprano las cazaremos. No tengo más comentarios acerca de la caza de hoy, así que explicaré lo de los  niveles.

Los niveles, por así decirlo, son en parte un indicador que hace que la fuerza de dife- rentes individuos sea más fácil de entender. Yo no entiendo su principio operativo, pero cuando entrecierro los ojos aparece un número flotando en mi campo de   visión.

El máximo nivel que se puede obtener es 100, y este número no puede sobrepasarse. A propósito, actualmente mi número es 86 y, para ser un goblin, es bastante   alto.

Creo que puede que lo haya hecho subir tanto porque he estado matando y comiéndome a cosas de alto rango como las víboras nocturnas sin recibir daño   alguno.

Además aunque puede que sea intrascendente, Gobukichi-kun era 78 y Gobumi-chan era 55. Nos estábamos haciendo más fuertes a un buen ritmo.

Aunque, siendo goblins, comparando a uno de nosotros nivel 100 con otras razas, toda- vía éramos renacuajos, así que ahora mismo los niveles no me importaban   realmente.

Sin embargo, en este mundo existían otras normas más interesantes que los niveles.

Según Gobujii, cuando alcanzas el nivel 100, las mejoras terminan. Pero para aquellos individuos con potencial para crecer más, eso no termina aquí. A cambio, pueden hacer- se más fuertes evolucionando.

En pocas palabras, los individuos que tienen virtudes pueden evolucionar en una raza más fuerte, lo que incrementa más sus poderes  individuales.

Si asumimos que a día de hoy yo seguiré desarrollándome, por norma general primero pasaría de goblin a hobgoblin, y luego me convertiría en un  ogro.

Eso era lo que solía suceder. Pero, de algún modo, existían otros caminos aparte de evo- lucionar en ogro. Sin embargo, la raza en la cual evolucionabas dependía de las acciones que solías desarrollar.

Por ejemplo, de los que se convertían en ogros y solían beber la sangre de las presas in- tencionadamente, los más inteligentes, fuertes y orgullosos, se convertían en   vampiros.

De los que se convertían en ogros y preferían usar armas pesadas como hachas y espadas largas, los individuos con fuerza y resistencia descomunal, se convertían en minotauros.

De los que se convertían en hobgoblins y continuaban comiendo intencionadamente la carne podrida y los fluidos corporales de cadáveres, y finalmente incluso empezaban a comer almas, se convertían en ghouls9.

De los que habían sido siempre hobgoblins y destacaban en el manejo de ciertas armas como las espadas, las catanas y las lanzas, las personas que tenían la inteligencia y las habilidades más parecidas a las de un humano, se convertían en otro ser muy diferente, [Aprendiz de Señor Sangriento], con arias divisiones en el sistema de la raza  [Señor].

Y así es como eran las cosas, si seguía este sistema, iba a seguir subiendo de nivel y con- vertirme en algo parecido a un  ogro.

Esta ley de la evolución de las especies era, sin rodeos, muy rara. Pero como al parecer no podía oponerme a ella, al vivir en un mundo donde solo el más fuerte sobrevivía, esto también me ayudaba.

Bueno, Gobujii decía que normalmente la [Evolución] no ocurría pronto. Como quería ver lo lejos que podía llegar, no tenía ningún problema con eso y decidí tomármelo como un reto. No obstante, si por ejemplo me convertía en un ogro, me pregunto qué aparien- cia tendría después de mi evolución.

No creo que me convierta en un [Vampiro], puesto que no soy muy orgulloso. Probable- mente tampoco sea un [Minotauro], ya que prefiero las armas de menor envergadura, más que las armas pesadas. Y sinceramente no creo que me convierta en un   [Ghoul].

Bueno, los ghoul son una clase de no muertos, al igual que los vampiros, y hay dife- rentes variedades de no muertos en los que me puedo convertir, por ejemplo el [Liche] arrojador de hechizos o el caballero decapitado [Dullahan], según  Gobujii.

Si quisiera convertirme en un monstruo no muerto, sería más fácil convertirme en un ghoul que en un vampiro, pero perder la consistencia de mi cuerpo era definitivamente una debilidad.

La evolución que me parecía mejor por sus explicaciones era la de [Señor], ya que per- mitía dominar varios tipos de  armas.

Oh, bueno, pero todavía me quedaba mucho para eso, no iba a ocurrir ahora mismo. Escuchar su discurso me cansó y me fui a dormir, puesto que ya había caído la   noche.

NT: 9 Juego de palabras entre un “ghost” y una “soul”, que son un “fantasma” y un “alma”. La traducción en español sería algo así como un “espíritu maligno” o un “demonio necrófago”, pues suelen ser seres (ficti- cios) maléficos que frecuentan los cementerios para profanar las tumbas y comerse a los   cadáveres.

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