RW 505 – Batalla de la Ciudad del Rey (3)

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Mientras tanto, Lightning, Wendy, Maggie y Hummingbird estaban ejecutando un ataque final antes de la ofensiva principal.

Debido a que la artillería de los barcos de batalla solo disparaba balas sólidas, estas eran poco efectivas contra el personal de defensa en las murallas de la ciudad. Fue por eso que las brujas planeaban destruir la primera línea de defensa y generar daño suficiente para crear una entrada segura para la ofensiva principal.

Esta sería la primera vez que se usará el globo de hidrógeno en batalla.

A diferencia de la batalla de hace 5 meses, el globo despegó justo a un lado del canal, dándole a todos la oportunidad de presenciar cómo se elevaba tal colosal objeto. De acuerdo al plan de Roland, el globo de hidrógeno, que se podía mover en cualquier dirección sin problemas, era lo suficientemente avanzado para usarse como bombardero de corta distancia en esta era. Con la flota proveyendo apoyo a lo lejos, esto marcaría el inicio de las naves aéreas de combate.

Parados en el muelle, los soldados del primer ejército aplaudieron fervientemente. Sabían que ningún enemigo podría resistir un ataque aéreo y por lo mismo su sabio y benevolente rey ganará esta guerra sin problemas.

Rápidamente el globo de hidrógeno se elevó directo sobre Ciudad del Rey. Desde esa altura la perspectiva de la capital no era más que del tamaño de la palma de una mano. Lightning se puso sus lentes contra el viento y le señalo a Wendy que comenzará a soltar las bombas. Wendy asintió y activó el mecanismo.

Unos momentos después la primera bomba se liberó de su contenedor y cayó en dirección de la ciudad.

Otra diferencia de este ataque aéreo era que Anna no estaba a bordo y había sido sustituida por Hummingbird. Bajo los efectos de su magia, las bombas que cargaban solo pesaban un quinto de su peso original hasta que se separaran y fueran lanzadas. Este tipo de encantamiento era algo nuevo que Hummingbird había descubierto mientras practicaba con su poder mágico. Al mantener el efecto de la magia por periodos cortos de tiempo, ella podía afectar el peso de varios objetos mientras estuvieran conectados y así reducir el gasto de poder mágico.

Lightning fácilmente se niveló con la bomba y la guió hacia una catapulta situada a un lado de la puerta de la ciudad.

A medio camino, la joven percibió el miedo de los caballeros estacionados en la pared de la ciudad. Levantaron sus rifles y ballestas para disparar, pero ella sabia que seria muy dificil que dieran en una ave volando libre por el cielo, sin mencionar que la mayoría de sus armas no tenían el poder suficiente para alcanzarla a su actual distancia.

La bomba cayó justo en la catapulta con una enorme explosión, una flameante llamarada se elevó y crecia rapidamente. Los guardias en los alrededores fueron incapaces de esquivar y fueron devorados por la llamas. Mientras la violenta explosión avanzaba por la muralla de la ciudad, las calderas de aceite se derrumbaron y prendieron fuego también. Las llamas siguieron al aceite derramado hasta que llegaron a unos explosivos guardados en una esquina. Las explosiones siguieron una tras otra, destruyendo todo a su paso y llenando el lugar de fuego y humo. Los caballeros que se estaban preparando para luchar hace unos momentos, ahora huían despavoridos en todas direcciones. Muchos perdieron su orientación e incluso cayeron desde la cima de la muralla. Otros se incendiaron y trataban de apagar las llamas rodando por el suelo.

La parte superior de la muralla de la ciudad se había convertido en un infierno en la tierra.

“Su línea de defensa ha colapsado” comentó Sylvie. Ella estaba observando las columnas de humo de las murallas con una pizca de lástima en su expresión.

“Esta gente se lo merecía” añadió Nightingale, que no mostraba expresion alguna. “Si fallamos, se habían convertido en todavía peores personas.”

“Alguien tiene que pagar el precio en esta batalla. Si no son ellos seremos nosotros” dijo Roland, pretendiendo estar calmado. Luego llamó a Iron Axe que estaba a su espalda “Suena la trompeta y ordena la captura de la ciudad”.

No quería lamentarse la crueldad de la guerra o pensar en el valor de la paz en estos momentos. No era solo una lucha de poder o de supervivencia, esta era un choque de ideas y clases. Cuando una clase era reemplazada, no se irá fácilmente, sino que requeriría una gran cantidad de sangre derramada.

Para Roland siempre era mejor que la sangre la derramaran sus enemigos.

“Como usted ordene su Majestad!” Iron Axe hizo una reverencia y salió del barco.

Pronto la señal para la ofensiva principal sonó todo alrededor del muelle.

Como miembro del Cuarto Comando, el objetivo de Nail era destruir la puerta del palacio.

Al momento que su pelotón entró a la ciudadela, su avance se vio interrumpido abruptamente. Aqui encontrar fuerte resistencia y contraataque del enemigo.

“Edgar ha sido herido, carguenlo de regreso, rápido!”

“Demonios, dónde está la artillería de campo?”

“Fueron bloqueados por los escombros y tuvieron que tomar otra ruta!”

“Preparen sus armas, estos monstruos se acercan!”

Nail se abofeteó a sí mismo antes de llenar un cartucho de balas y dárselo a su compañero frente a él. Una rafaga de disparos de rifle sono mientras llenaba de hoyos a los locos que cargaban hacia ellos. Sangre cubría todo el campo de batalla mientras mas y mas caían. Los que siguen detrás de ellos no les importaban los caídos y continuaban sin importarles nada cargando contra los comandos. No bajaban su velocidad, incluso cuando sus brazos, estómagos u otras partes del cuerpo eran golpeadas.

Estos ciertamente no eran de la milicia. Nail sintió como sus extremidades comenzaron a entumirse. Los enemigos usaban cota de malla o capas de armadura ligera y portaban excelentes armas, desde espadas hasta ballestas. Sabía por el basto conocimiento de Jon que solo los guardias del rey tenían tan buen armamento. Desafortunadamente para Jon, su conocimiento no pudo protegerlo del ataque enemigo. Durante la última ofensiva había sido empalado críticamente por una flecha que había sido disparada por una ballesta cerca de el.

Espero que resista hasta que la Señorita Angel llegue’

“Retirada, Cuarto Comando, retirese!”

“El tercer escuadrón está listo para disparar!”

Los veteranos, que no se preocupaban por economizar balas, disparaban a sus blancos con precisión. En un respiro ya habían vaciado sus cartuchos e inmediatamente se retiraron a las líneas secundarias, para así disminuir los intervalos de disparos. Cinco grupos de comandos se turnaban en proteger a los otros mientras avanzaban por la calle principal. Esta era la primera vez que Nail había visto semejante método de ataque desde que se inventador los revolver y rifles.

Sin embargo, los enemigos no atacaban de una sola dirección.

De repente, un pelotón de gente alocada saltó sobre ellos de un callejon a lado de una casa. Antes de que los veteranos pudieran preparar sus armas, el pelotón de alocados por las pastillas de frenesí ya estaban entre ellos.

Gritos y maldiciones comenzaron a sonar. Nail no pudo hacer nada mientras veía como uno de sus compañeros era cortado por la mitad por un guardia con los ojos rojos frente a él. Aunque el guardia fue abatido rápidamente por otro compañero, Nail sabía que al que habían cortado no serian capaz de revivirlo, ni siquiera por la Señorita Angel.

“Dónde están esos malditos cañoneros?”

“Ayudenme! Mis piernas…!”

“Continuen disparando!”

Mientras escuchaba los variados gritos e instrucciones, Nail apretó los dientes y uso su manga para limpiar la sangre de un cartucho. Tomó un rifle del suelo y lo recargo con el cartucho. Apuntó a un enemigo que estaba batallando con un compañero y jalo el gatillo.

Aunque tenía miedo, el entrenamiento que había recibido le recordó que al enfrentarse contra un fuerte enemigo, era necesario quedarse cerca de su pelotón y hacer uso del apoyo colectivo de todos para tener una oportunidad de sobrevivir.

En ese momento Nail escucho a alguien gritando detrás de él “El batallón de artillería está en problemas por la Calle Este. Lord Brian nos mando para apoyarlos!”

“No me importa quienes sean, apoyen el frente!” el capitán gritó sin mirar atrás.

La unidad de apoyo llegó con 2 carruajes por la calle. Notablemente, las armas que estaban montadas en los carruajes eran nada más y nada menos que las metralletas Mark I. Una vez que establecieron su posición, las metralletas descargaron una lluvia de balas contra las olas de enemigos alocados que seguían atacando.

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