ISSTH 653 – Los Demonios se Agitan en el Tercer Anillo

Night mode
Pagina Anterior
Pagina Siguiente

 

Meng Hao observó cómo se desarrollaba la escena con el niño, que obviamente, era él mismo. Y, sin embargo, mientras buscaba en su mente, no existía ningún recuerdo como este. Recordó esa noche, y recordó el viento y la niebla de color violeta, así como lo que parecían ser innumerables voces extrañas.

Esa fue la noche en que sus padres desaparecieron. Recordó haberse despertado con dificultad, sin poder recordar lo que había sucedido. Lo único que recordaba… era que su ropa había sido rasgada.

Cuando vio lo que sucedió en la visión, sintió como si un rayo golpeara su mente.

Justo entonces, vio la mano espectral que se extendía hacia el niño. En ese momento, un hombre apareció detrás del niño. Éste soltó un resoplido frío, agarró la mano espectral entre sus dedos y luego la destruyó.

Cuando la mano espectral se desintegró en polvo, se escuchó un grito espeluznante. Instantáneamente una figura fantasmal voló hacia la niebla violeta.

El niño se alarmó, pero luego volvió su cabeza y una expresión de alegría apareció en su rostro. Con lágrimas rodando por sus mejillas, se precipitó hacia los brazos del hombre.

“Papá… ¿A dónde fuiste? No pude encontrarte YO…”

El hombre no persiguió a la figura fantasmal. Se arrodilló frente al niño, con su rostro lleno de amor y duda. Mientras observaba al niño, extendió su mano y le revolvió el cabello.

Se quedó en silencio por un largo momento antes de hablar en voz baja: “No llores, Hao’er. Mamá y papá tienen que irse por un tiempo. Nos veremos de nuevo algún día.”

Tan pronto como escuchó las palabras, el niño extendió la mano y agarró la túnica del hombre con fuerza. “¿A dónde vas? No quiero que te vayas…”

El hombre no dijo nada. Le dio una palmadita a la cabeza, y luego, después de otro largo momento, dijo: “Las Tierras del Este.”

Su expresión estaba llena de un intenso amor, y también de dolor.

Luego de decir eso, extendió su mano para tocar al niño.

Su mano destelló con una luz brillante. Inmediatamente los ojos del niño se cerraron y se quedó dormido.

El hombre sostuvo al niño en sus brazos mientras se daba la vuelta y regresaba a la casa. Suavemente colocó al niño sobre la cama, luego se quedó mirándolo. Pasó un tiempo, y finalmente suspiró.

Meng Hao pudo ver el perfil del hombre, delineado por la luz de la lámpara. Era guapo y digno, y le parecía familiar y, sin embargo, también extraño. Al mirarlo, el corazón de Meng Hao comenzó a latir con fuerza.

Después de otro largo momento, el hombre se inclinó y besó al niño en la parte superior de la cabeza. Cuando volvió a levantarse, su expresión era de dolor y de despedida. Salió de la casa y se alejó entre el viento y la niebla violeta. Se alejó del condado de Yunjie, dejó el Monte Daquing y desapareció.

Cuando terminó la visión, un temblor recorrió el cuerpo de Meng Hao y recuperó la claridad.

Se quedó en la cubierta de la nave, y lo único a su alrededor eran los vientos tormentosos. No había mechones de pelo blanco, ni Nave del Inframundo. Solo existía la división de vientos tormentosos.

Todos los demás en el barco estaban dormidos, y los alrededores estaban tranquilos.

Meng Hao miró a su alrededor, luego se sentó con las piernas cruzadas y observó a la distancia, algo aturdido.

Después de un rato, los tres ancianos se despertaron. Luego, uno por uno, también lo hicieron los demás. Miraron a Meng Hao con una mezcla de temor y agradecimiento.

Meng Hao no habló, así que por supuesto, tampoco se atrevieron a decir una sola palabra.

De esta manera, el barco continuó su viaje durante varios meses más. Finalmente, en medio del silencio, se acercó al final de la división de vientos tormentosos.

En todo el viaje, Meng Hao nunca se puso de pie. Cuando se encontraron con Espíritus de símbolos, ni siquiera los miró. Solo se quedó mirando al frente de la nave; Nadie tenía idea de lo que estaba pensando.

Después de que pasaron los meses, y el barco llegó al final de la división de vientos tormentosos, se pudo ver un muelle a través de la oscuridad, su destino final.

Meng Hao se levantó mientras enviaba su Sentido Divino para que se extendiera por toda la nave, y a las personas en ella. Esta era una Técnica Mágica Menor que había recogido en la Pagoda del Demonio Inmortal, una Magia Daoísta que borraría cualquier rastro de él de las mentes de estas personas. Después de eso, voló para desaparecer en los vientos tormentosos.

Alrededor de diez respiraciones de tiempo después de que Meng Hao desapareció, todos en el barco recuperaron sus sentidos. Parecían un poco confundidos, pero después de un momento, el barco llegó al muelle.

En ese punto, parecieron romper una barrera invisible, y la negrura anterior dio paso a un repentino estallido de luz intensa.

La luz del sol brillaba sobre el mar y las olas.

El grupo en el barco inhaló el aire salado y supo… ¡Que ahora estaban en el Tercer Anillo!

Mientras surgían exclamaciones de alegría de la nave, Meng Hao emergió solo desde dentro de la división de vientos tormentoso. Se paró en la superficie del mar, y observó en la dirección del sol.

“Ya sea que la visión fuese real o no, las Tierras del Este… ¡Son definitivamente a donde necesito ir!”

“Después de resolver esta crisis con el Décimo Patriarca del Clan Wang, ¡Definitivamente me dirigiré a las Tierras del Este!”

“Visitaré el Gran Tang, visitaré el Chang’an y cumpliré el sueño de mi infancia…” Miró hacia el Este, deseando que su base de Cultivo fuera suficiente para poder ver las Tierras del Este. En este momento, no le importa lo lejos que estuvieran.

“Tal vez pueda encontrar algunas pistas sobre papá y mamá, y lo que sucedió ese año. ¿Qué eran ese viento y esa niebla violeta? ¿Qué tenían que ver conmigo…?”

“Y también…” Bajó la cabeza y miró hacia el dorso de su mano. Cada vez que tenía un avance en su base de Cultivo hacia una nueva etapa, ese símbolo aparecía allí.

Esa marca había estado con él durante mucho tiempo, y si no podía entender lo que significaba, sentiría como si hubiera desperdiciado todos sus años de Cultivo.

“No es como si no me hubiera dado cuenta de lo extraño que Fang Yu actuó hace tantos años… ¿No estoy dispuesto a aceptar la verdad?” En su reflexión, se podía ver un poco de debilidad en sus ojos. Finalmente, suspiró y empujó todos esos pensamientos hacia el fondo de su corazón.

De repente se sintió muy solo. Era el tipo de soledad donde uno mira a su alrededor y se pregunta dónde está su hogar. Había practicado el Cultivo durante cientos de años, pero en este momento, no tenía amigos para hacerle compañía.

Tal pensamiento hizo que la debilidad en sus ojos se volviera un poco más fuerte.

“¿Esto es el Cultivo? ¿Un camino… que una persona debe transitar sola?” Cerró los ojos por un largo momento. Cuando los abrió, ninguna debilidad era visible. En cambio, existía la determinación inquebrantable que generalmente residía allí.

Meng Hao respiró hondo y miró a su alrededor, con un brillo radiante en sus ojos.

Todo a su alrededor se veía casi igual que el Cuarto Anillo. Sin embargo, Meng Hao pudo sentir que fluía mucho más Qi Demoníaco en el Tercer Anillo.

Nadie más podría detectarlo, pero como un Sellador de Demonios, Meng Hao podía sentirlo de manera natural.

Lo que Meng Hao no sabía era que, en este preciso momento, innumerables ojos se abrieron repentinamente en el fondo marino del Tercer Anillo. Todos ellos miraron en su dirección.

En la parte más profunda del mar, las corrientes subterráneas se arremolinaron, y parecía que se estaba formando una tempestad.

Innumerables ojos rojos emanaron un intenso deseo, como si finalmente hubieran visto la esperanza por primera vez.

Arriba, en la superficie del mar, Meng Hao murmuró para sí mismo por un momento y luego avanzó. De repente, después de volar por el tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso, frunció el ceño.

El mar que estaba delante de él explotó repentinamente y un tentáculo gigante salió disparado del agua hacia él.

Se movió a una velocidad tan increíble que no parecía más que una sombra. Se asemejaba a un látigo en llamas mientras rasgaba el aire.

Era un ataque que contenía un poder similar al de la etapa del Alma Naciente.

Meng Hao soltó un resoplido frío, luego agitó su mano hacia el tentáculo e hizo un movimiento de agarre.

El tentáculo se detuvo en el aire a unos pocos metros de él, casi como si hubiera sido atrapado por una enorme mano invisible.

El tentáculo era completamente negro y estaba cubierto con innumerables ventosas de succión.

Inmediatamente se movió y se retorció, aparentemente luchando por liberarse. Mirarlo era repugnante, y si lo seguías hasta su origen, podías ver lo que parecía ser una criatura enorme en las aguas agitadas.

Al mismo tiempo, se escucharon silbidos y más de diez tentáculos adicionales salieron del agua hacia Meng Hao.

Él los observó con un brillo frío en sus ojos, luego los atrapó de la misma manera con su mano derecha, y tiró de ellos.

¡Booom!

El mar explotó bajo el increíble poder de la mano de Meng Hao, y una enorme sepia de trescientos metros de largo fue arrancada desde las aguas, para flotar en el aire.

Meng Hao relajó su mano, y luego dio un paso adelante. Desapareció instantáneamente, solo para reaparecer directamente en frente de la sepia. Su mano derecha se formó en un puño que luego golpeó.

En ese instante se escuchó una explosión masiva, y la sepia explotó en innumerables trozos que llovieron sobre la superficie del mar.

Dentro de la carne triturada y la sangre había un objeto cristalino azulado del tamaño de un dedo. Tan pronto como Meng Hao lo vio, lo atrapó. Cuando tocó su palma, dejó escapar un suave resplandor, junto con ondas de Poder Espiritual.

“Esto parece una Piedra Espiritual de grado medio. Debe ser un Corazón Demoníaco.”

Después de examinarlo por un tiempo, lo guardó en su bolsa de almacenamiento, y luego comenzó a alejarse. Sin embargo, justo en ese momento frunció el ceño. Envió su Sentido Divino, e inmediatamente, su rostro se oscureció.

Dentro del alcance de su Sentido Divino, pudo sentir más de veinte tipos diferentes de Demonios del Mar en el área. Todos ellos avanzando a toda velocidad en su dirección.

Cada uno emitía auras violentas, así como una avaricia intensa. Parecían verse a sí mismos como cazadores y a Meng Hao como la presa.

“¿Es por eso que el Tercer Anillo es tan peligroso?”, Pensó, frunciendo el ceño.

Luego de pensar eso, agitó su mano hacia el mar. Al instante, la superficie de éste retumbó y se hundió, formando lo que parecía un cráter, de unos trescientos metros de ancho. Con otro movimiento de su mano, Meng Hao hizo que el cráter comenzara a girar.

La rotación causó un enorme sonido rugiente que se elevó hacia el cielo. Casi parecía que un agujero negro se estaba formando en el agua.

Surgieron grandes olas a su alrededor, revelando siete u ocho viciosos Demonios del Mar.

Estos Demonios del Mar no tenían bases de Cultivo muy altas; todos estaban aproximadamente en la primera etapa de Alma Naciente, y algunos incluso estaban en la etapa de Formación del Núcleo.

Ellos observaron a Meng Hao con sus ojos rojos y llenos de avaricia.

Parecía que no podían esperar a consumir a Meng Hao, como si incluso tomar un solo bocado de él les daría algún tipo de iluminación.

Sus miradas causaron que Meng Hao se llenara de una sensación de repudio. Casi sintió como si lo estuviera viendo el Décimo Patriarca del Clan Wang.

Mientras una intensa frialdad destellaba en sus ojos, lanzó un resoplido frío y los dedos de su mano derecha se apretaron lentamente en un puño.

Al mismo tiempo, el vórtice en el mar se contrajo lentamente, disminuyendo su tamaño hasta cerrarse.

Instantáneamente agua del mar se volvió roja como la sangre y se oyeron aullidos miserables.

Cuando Meng Hao abrió su puño, las aguas se dispersaron y el vórtice volvió a girar.

Un momento después, Meng Hao agitó su manga, causando que más de veinte Corazones Demoníacos volaran desde el agua enrojecida.

Los puso en su bolsa de almacenamiento, y luego se transformó en un rayo de luz que se disparó en la distancia.

Lo único que quedó atrás fue la sangre, que se disolvió lentamente en el agua de mar.

Todo quedó tranquilo y en paz.

Pagina Anterior
Pagina Siguiente