ISSTH 652 – La Nave del Inframundo

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Cuando la voz hizo eco, todo el pelo en el cuerpo de Meng Hao se puso de punta. Un indescriptible sentimiento lo inundó, y sintió como si una mano antigua y helada le acariciara suavemente el cuello.

Un aura de putrefacción invadió el área.

En cuanto a la nave en la que estaba… todo pareció relentizarse repentinamente. En un momento fugaz, parecía como si hubieran pasado miles de años.

Todos en el barco palidecieron. Comenzaron a temblar, y en sus rostros aparecieron expresiones de un miedo sin precedentes.

¡Incluso aquellos que no sabían de la Nave del Inframundo de los Manantiales Amarillos podían decir que la situación actual en la que estaban era una situación de peligro crítico!

El terror llenó los corazones de los tres ancianos. Emplearon todo el poder de su base de Cultivo, e incluso consumieron píldoras medicinales, para empujar el barco hacia adelante con toda la velocidad posible.

Meng Hao respiró hondo y giró su base de Cultivo para disipar la intensa frialdad. Uno de los tres ancianos que estaban sentados cerca gritó con voz ronca: “¡No miren atrás! Todos ustedes, escúchenme. ¡Bajo ninguna circunstancia miren hacia atrás!”

“¡Uno no debe contemplar el camino a los Manantiales Amarillos! Si giran la cabeza, ¡Ya pueden ir despidiéndose!”

Había algunas personas en el barco que habían estado pensando volverse para mirar hacia atrás. Sin embargo, después de escuchar las palabras del anciano, se sentaron allí temblando, sin atreverse a girar la cabeza ni un poco.

Los ojos de Meng Hao brillaron. Detrás de él, podía escuchar unos sollozos estridentes y también podía escuchar otros lejanos. Sonaba como el llanto de una multitud de innumerables personas.

Poco a poco, todo a su alrededor se volvió aún más frío.

En la penumbra, era posible distinguir hebras de niebla blanca que parecían cabellos, girando en el aire.

“El fin de mi Dao… está cerca…”, dijo la voz, llena de un aura de decadencia. Parecía estar acercándose.

Un brillo frío apareció gradualmente en los ojos de Meng Hao mientras se encontraba en la proa. Aunque no volvió la cabeza hacia atrás, la energía de su cuerpo se concentró cada vez más.

La nave tomó velocidad, pero todo a su alrededor estaba inmóvil. Incluso si se moviera más rápido, aún sería incapaz de escapar de las hebras blancas que llenaban el área y continuaban haciéndose más numerosas.

Casi parecía como si la nave misma estuviera atascada dentro de una pintura, una pintura en la que todo estaba inmóvil. No importaba que los tres ancianos hicieran todo lo posible con su poder, todavía no se movían lo suficientemente rápido.

El aura de podredumbre se acercó, como si la Nave del Inframundo de la que habían hablado los ancianos se acercara más y más.

A pesar de que su propia nave no se movía, el paso del tiempo a bordo parecía estar acelerándose. Todos temblaron, ya que sintieron señales de que su fuerza vital estaba empezando a agotarse.

La desesperación brotó en los corazones de los tres ancianos.

Meng Hao levantó su pie derecho en silencio y luego lo estampó suavemente sobre la cubierta. Al instante, su base de Cultivo retumbó, y su poder se fusionó con el de la nave.

Gran parte de la cubierta se rompió, pero al mismo tiempo, el barco avanzó a una velocidad increíble.

La velocidad era tal que parecía que se liberarían del mundo inmóvil en el que estaban atrapados.

Los tres ancianos se quedaron sin aliento, y la esperanza apareció en sus rostros mientras ayudaban con todo el poder que podían reunir. Finalmente pareció que la nave se liberaría de la pintura. Incluso se hicieron visibles algunos movimientos en su entorno.

Finalmente, alcanzaron una velocidad que era capaz de combatir contra cualquier ley que estuviera haciendo que todo permaneciera inmóvil.

El aire comenzó a moverse, y la quietud parecía estar a punto de romperse. Fue en este punto, cuando todo parecía estar a punto de comenzar a moverse de nuevo, que Meng Hao escuchó un suspiro en su oído.

Era la voz de un hombre, una voz llena de amor ilimitado. “Hao’er… ¿Has estado sano y salvo todos estos años…? En ese entonces, tu madre no estaba de acuerdo, pero yo, como tu padre… insistí en que debía ser así. No culpes a tu madre…”

Meng Hao tembló. Reconoció la voz. Pequeños recuerdos de ella, permanecieron en su mente. ¡Incluso después de tantos años, reconoció que esta era la voz de su padre!

Se quedó allí en silencio. No miró hacia atrás y la nave aceleró. La inmovilidad en el área estaba dando paso rápidamente al movimiento, y las hebras blancas que flotaban en el aire se movían lentamente hacia atrás, liberando a la nave.

Sin embargo, en ese momento, Meng Hao escuchó otra voz.

“Hao’er… ¿Aún… me recuerdas? Soy tu madre… Mira hacia atrás, déjame ver tu rostro. Han pasado tantos años… Te Hemos extrañado.”

Todo el cuerpo de Meng Hao tembló, y su cabeza se movió ligeramente.

Una expresión compleja apareció en sus ojos mientras estaba allí, respirando pesadamente. Él no miró hacia atrás; en cambio, enfocó toda su energía en controlar el barco. Luego de un instante, se escuchó un ruido sordo y la parte delantera del bote finalmente perforó la pintura de quietud.

Meng Hao pudo ver la frontera de la región tranquila justo delante; Estaban casi fuera de la pintura.

“En lo profundo de tu corazón, existe la obsesión.” Esta voz no era la voz de sus padres que existía en su memoria. Era la voz antigua y putrefacta.

La voz parecía confusa, como si también ella estuviera llena de una infinita obsesión.

“Eres un ser vivo que he encontrado en el camino a los Manantiales Amarillos. Puedo… ayudarte a cumplir tu obsesión. Mira hacia atrás y podrás ver cómo se ven tus padres.”

De repente, la base de Cultivo de Meng Hao dejó de moverse. No vertió más poder en la nave, sino que se quedó allí en la proa.

Directamente delante de él estaba el borde de la pintura; después de pasar más allá de esa frontera, serían libres.

Meng Hao sabía bien que, si miraba hacia atrás, probablemente sucedería algo extraño. Sin embargo, las palabras que escuchó lo habían dejado completamente conmocionado.

Nadie más podía escuchar las palabras pronunciadas en su oído, ni siquiera los tres ancianos. Todos se sentaron allí, temblando y aturdidos. Meng Hao era el único lúcido entre todos ellos.

De repente, en su silencio, Meng Hao sonrió. Era una sonrisa desenfrenada, una sonrisa llena de una voluntad de purificación.

De repente murmuró: “¿Qué hay de malo en girar la cabeza? En mi vida de Cultivador, Cultivo mi corazón. Mi camino es uno de comprensión y verdad.”

“Si no miro hacia atrás, ¿Cómo podría pretender Cultivar mi corazón?” Sus ojos se llenaron de un brillo radiante mientras se giraba casualmente para mirar hacia atrás.

Lo primero que llamó su atención fueron las innumerables hebras blancas que flotaban en el aire, girando alrededor de la nave. ¡Éstas increíblemente se originaban de un enorme acorazado!

La nave tenía tres mil metros de largo, e irradiaba un aire arcaico, como si hubiera existido durante incontables Eras. Estaba en mal estado, de una manera que sugería que había experimentado el bautismo de la guerra.

En la proa del acorazado, se podía ver una figura. Ésta pertenecía a un anciano que llevaba una armadura negra.

Era imposible ver sus rasgos claramente, pero su cuerpo parecía haberse estado pudriendo dentro de la armadura durante innumerables años. *

En cuanto a las hebras blancas, eran en realidad… ¡Su propio cabello!

Tan pronto como Meng Hao lo miró, el anciano pareció darse cuenta. Levantó la cabeza y miró a Meng Hao.

Tan pronto como sus miradas se encontraron, la mente de Meng Hao comenzó a dar vueltas, y a continuación, se le apareció una visión.

Vio un ataúd, con su superficie cubierta de nueve mariposas talladas.

El ataúd descansaba sobre un antiguo campo de batalla, y los alrededores estaban desprovistos de cualquier color excepto el blanco y el negro.

La visión duró sólo unas cuantas respiraciones de tiempo. Luego se disipó, y Meng Hao jadeó mientras recuperaba la conciencia.

“Tu… Semilla Dao…”, dijo la figura acorazada suavemente, mientras su voz ronca hacía eco en todas las direcciones. “En todos estos años, y de todos los seres vivos que he encontrado, he visto innumerables Semillas Dao… Tú, sin embargo, eres diferente a ellos.”

“Ve…” El anciano estaba sentado con las piernas cruzadas en su armadura. Parecía que él nunca, nunca se levantaría. Cuando habló, su voz parecía estar llena de reminiscencia.

Lentamente, su cabello se separó del barco en el que estaba Meng Hao.

Al mismo tiempo, el arcaico buque de guerra de tres mil metros comenzó a retroceder lentamente. Al mismo tiempo, comenzó a desvanecerse, como si estuviera a punto de desaparecer en el aire.

La quietud en la zona también comenzó a desaparecer lentamente.

Cuando el barco comenzó a desvanecerse, Meng Hao de repente abrió la boca para hablar. “Senior, ¡Todavía no has cumplido tu promesa!”

Inmediatamente la quietud volvió, y el anciano en el acorazado le dirigió a Meng Hao una mirada profunda.

Esa mirada parecía contener las transformaciones del mundo entero. Parecía contener los cambios del tiempo a medida que se vertía en los ojos de Meng Hao. Al instante, un rugido llenó su mente.

Esta vez en su visión, ¡Vio el Monte Daquing!

Alrededor del Monte Daquing había una neblina violeta.

Ésta envolvía toda la montaña y, finalmente, el condado de Yunjie.

Dentro de la ciudad, las lámparas dentro de las casas se extinguieron instantáneamente, excepto en una casa… Dentro de esa casa, las luces danzaban, iluminando a un hombre de mediana edad que estaba de pie junto a la ventana. Era imposible decir lo que estaba pensando.

Sonidos de llanto se podían escuchar dentro del dormitorio, donde través de las grietas de la puerta, se podía ver la silueta de una mujer que sostenía a un niño en sus brazos, y las lágrimas corrían por su rostro.

El chico tenía ojos inteligentes, pero en este momento, estaban llenos de confusión y desconcierto.

Luego, repentinamente, muy arriba en el negro cielo nocturno, un sol violeta se hizo visible.

El sol violeta causó una presión indescriptible que pesó sobre el condado de Yunjie.

Fue en ese momento que el hombre abrió la puerta principal y salió hacia la niebla violeta. La mujer se limpió las lágrimas de sus ojos y miró al niño por un momento. Luego se dio la vuelta y se alejó.

En ese momento, Meng Hao pudo ver claramente su rostro.

Era hermosa, gentil, y sus lágrimas parecían estar llenas de una infinita renuencia a separarse. Sin embargo, dejó al niño en la habitación, asustado, confundido e indefenso.

“Papá…. Mamá… “, gritó el niño. Parecía estar cada vez más asustado, y salió corriendo hacia la niebla.

“Papá…. Mamá…. ¿Dónde están? Tengo miedo…” La voz del niño era joven, tierna, y temblaba cuando habló. Parecía aterrorizado.

El viento a su alrededor era frío, y la niebla lo abarcaba todo. Sin embargo, ésta no pudo hacer nada para reprimir los gritos del niño, que resonaron en su interior.

Sus sollozos se hicieron cada vez más estridentes mientras corría.

De repente tropezó y cayó, raspándose las rodillas y rasgando sus ropas. Su cabello estaba desordenado, y las lágrimas corrían por su rostro hasta caer al suelo. Todo lo que quería era a su padre y a su madre, pero lo que no notó fue que detrás de él, una mano negra y espectral se extendía hacia su cabeza desde el interior de la niebla.

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