Capítulo 307 – El Villano que Quiere Vivir

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Epherene se dejó caer en el suelo del sótano.

“…”

Su mente se quedó en blanco. Por supuesto, fue por el pasado que había visto.

Levantó el reloj de bolsillo sin decir una palabra.

Click—

El pasado volvió a la vida con ese sonido, y Deculein y el editor reaparecieron.

— …Lo siento, pero esta es la primera vez que envían a alguien directamente desde la Isla Flotante, así que no tengo más remedio que preguntar…

— Porque incluso un libro tan inquietante y prohibido podría ser de ayuda.

Epherene sabía en quién él estaba pensando.

— …Algún día ella lo robará.

Era un tono completamente diferente de cómo habló cuando menospreció su investigación y la rechazo, diciendo que era una estupidez. Epherene lo miró fijamente a la cara. Él también sonreía levemente…

Sin embargo, el pasado pronto desapareció, desmoronándose como arena.

‘…No me importa.’

Epherene cogió de nuevo el reloj de bolsillo.

Click—

El tiempo retrocedió hasta ese momento.

— Porque incluso un libro tan inquietante y prohibido podría ser de ayuda.

— …Algún día ella lo robará.

Epherene resopló. Ella lo estaba robando en este momento, tal como él dijo.

“…”

El pasado volvió a desmoronarse y Epherene agarró el reloj de bolsillo.

Click—

— Porque incluso un libro tan inquietante y prohibido podría ser de ayuda.

— …Algún día ella lo robará.

Click—

— Porque incluso un libro tan inquietante y prohibido…algún… ella lo robará…

Click—

— Ella lo robará…

Ver la misma escena docenas de veces agotó casi todo su maná.

Epherene se sentó, exhausta.

“…¿Por qué?”

Todavía le resultaba difícil de entender. ¿Por qué Deculein hizo esto? ¿Por qué se arriesgó a dejarle este libro prohibido?

“Dijiste que era una investigación estúpida.”

Él lo miró con desprecio y dijo que era un estudio estúpido que arruinó la cara de la Torre Mágica Imperial.

“… ¿No me odias?”

La voz de Epherene tembló.

“Eso es interesante.”

Ella recordó ese día en la Torre Mágica. Recordó lo que le había dicho a Deculein en el comité de personal. Ella dijo que él solía criticar a su padre y robo su trabajo, acusándolo de ser un plagiador…

“Quería que me odiaras.”

Epherene, quien robó todo el equipo de su laboratorio. Epherene no hizo más que tonterías inmaduras mientras estaba de pie junto a él.

Epherene agacho la cabeza.

Tick—

Luego, el reloj de bolsillo se movió. Epherene volvió su mirada hacia él.

“¿Fuiste tú quien me lo mostró?”

Tack— Tick— Tack—

Epherene agarró el reloj y se levantó.

“Entonces, ahora vamos…”

A la torre. Antes incluso de decir eso, su ubicación cambió por completo del sótano de la editorial a un pasillo de la torre.

Tick—

El reloj de bolsillo hizo tic tac.

— ¿Tenías que expulsar? ¿No era ella solo problemas prestados?

Escuchó a Louina. Epherene miró a su alrededor.

— …¿No fue una medida exagerada?

Louina y Deculein. Los dos hablaban entre ellos mientras miraban hacia abajo desde la ventana del 77º piso de la torre.

— No podía dejar eso así.

Ante la respuesta de Deculein, Louina frunció el ceño. Epherene se acercó lentamente.

— ¿Por qué?

— Porque eso es peligroso.

Peligroso. Epherene ahora se dio cuenta de su significado por la mirada de Deculein. Ella entendió cuando vio a la persona que él estaba mirando.

— …¿Peligroso?

Una maga expulsada de la torre con una caja siguiéndole con Psicoquinesis. Era Epherene. Deculein estaba mirando a Epherene.

— Se apresuró demasiado. Incluso si ella puede ser reconocida en un futuro lejano, la Isla Flotante no aceptará eso ahora. Es apropiado disciplinarla.

— ¿No es mejor protegerla?

Louina preguntó, pero Deculein negó con la cabeza.

— Sería más peligroso involucrarse conmigo. Si está sola, la Isla Flotante puede ignorar esto, ya que es obra de una joven maga arrogante, pero si la mantengo…

— ¿Tienes miedo de que la Isla Flotante lo considere un gran problema, pensando que Yukline está detrás de esto?

No tuvo que responder. Al comprender su silencio, Louina se encogió de hombros.

— Hmm… así que eso es todo, y ¿Qué hay de tu reputación? La niña se fue con una suerte de una gran bomba.

Epherene se estremeció. Debido a lo que dijo en el comité de personal, Deculein fue insultado como profesor plagiador por un tiempo, y las facciones dentro de la torre se dividieron.

— No me importa.

Aun así, Deculein dijo eso. Extrañamente, con una mirada bastante orgullosa.

— …¿Enserio?

— Está bien que parezca que cortamos nuestra relación. Ella continuará con su magia por su cuenta sin mí. Ella es una niña talentosa…

…Epherene volvió al presente detenido en ese momento.

“Ya veo.”

Epherene asintió. No importaba las cosas extrañas que ella hiciera, robar equipo y actuar como una tonta, él era el mismo. Él temía que ella publicara el artículo demasiado apresuradamente, poniéndose a sí misma en riesgo. Él tenía miedo de que llamara la atención de la Isla Flotante y sus oficiales de purga. Él—

‘Para protegerme primero bastante de la Isla Flotante…’

Tick—

Una vez más, el escenario cambió. Esta vez no estaba muy lejos del pasado. No, fue hace solo unos días.

— …Shh. Son los oficiales de purga.

Cuando Epherene estaba cenando con Sylvia en el restaurante la Torre Mágica.

— Eso es suficiente. ¿Quién les permitió revisar a los magos de la torre en su tiempo libre?

Deculein los contuvo.

— No permití que lo hicieran así. Es inaceptable tratar a todos los magos de la torre como criminales.

Los oficiales de purga se detuvieron debido al regaño de Deculein, y Deculein salió del restaurante después de decirles a los estudiantes que continuaran comiendo.

— Coman.

— …Uf.

Después de exhalar un suspiro de alivio, Epherene comenzó a comer de nuevo.

“Esa idiota…”

La actual Epherene frunció el ceño mientras se miraba a sí misma. Sin embargo, tenía curiosidad acerca de por qué estaba viendo esta escena.

Epherene corrió tras Deculein.

— Etérico Deculein. Nosotros podemos sentir el maná de Epherene ahí dentro.

Un oficial de purga protestó contra Deculein en el lobby de la torre.

— Les he dicho que la torre está bajo mi jurisdicción. Además, estoy más familiarizado con el maná de Epherene que ustedes. Si Epherene estuviera aquí, no hay forma de que no lo supiera.

Deculein fue contundente. Sus ojos eran como los de una bestia salvaje mientras calmaba a los oficiales de purga.

— Esa es la regla. Las organizaciones de la Isla Flotante no pueden ejercer coerción en la Torre Mágica. La Torre Mágica Imperial pertenece al Imperio, y la Isla Flotante es solo la Isla Flotante.

— Eres un mago, Etérico Deculein.

— Hmph. Eres un tonto. Soy un noble antes que un mago. A veces ustedes malinterpretáis que la autoridad de la nobleza no os alcanza, pero eso es cuando ustedes están en el cielo.

Mientras clavaba un dedo en el hombro del oficial, Deculein sonrió profundamente.

— En realidad, es gracias a nosotros que incluso se les permite vivir en el cielo del que están tan orgullosos por el resto de sus vidas.

— …Etérico Deculein.

— Cállate. Esta es por una gran tolerancia que ahora estás invadiendo la torre sin mi permiso.

— …

— No lo diré dos veces. Retírense antes de que se me acabe la generosidad y la paciencia.

Los oficiales de purga dieron media vuelta y huyeron.

— …Um, presidente.

En ese momento, uno de los miembros del personal de la torre se le acercó con cautela.

— Hay bolas de cristal por toda la torre para monitorear el interior. Si usted lo mira, vera a Epherene—

— Deshazte de ellos.

— …¿Sí?

Los ojos del miembro del personal se abrieron ante esas palabras. Deculein miró hacia abajo amenazadoramente y dijo.

— Dije que te deshicieras de ellos ahora. ¡No podemos dejar que la torre sucumba ante la Isla Flotante!

— ¡Oh, s-sí, señor! ¡Muy bien!

…Hasta ahora, se podría decir que esto se debió a la personalidad de Deculein. A pesar de que era la Isla Flotante, sería inaceptable que la alta autoestima y el ego de Deculein dejaran que invadieran su torre.

— Pero.

— …

El siguiente comportamiento de Deculein fue un poco extraño. Dejó escapar un pequeño suspiro y sacó el acero de madera de su bolsillo.

Weeing— Whooong—

Resonaba como si buscara a su hermano. Deculein miró hacia el restaurante.

— Así que estás ahí, Epherene.

“…”

Epherene no podía decir nada mientras lo observaba.

— …niña estúpida.

Deculein sonrió y cerró la puerta del restaurante. Cuando él salió de la torre, el pasado desapareció.

Tick—

El reloj de bolsillo marcó, pero no hubo más repetición.

Tack—

Epherene miró alrededor de la torre mágica. Había viajado desde Hadekain hasta aquí en menos de un segundo.

“…Distorsión.”

Epherene sintió que sabía cómo hacerlo. Distorsión del tiempo.

“Si el tiempo es mi talento.”

El tiempo y el espacio eran relativos a la velocidad. Sin embargo, en este mundo donde la velocidad se ha detenido, tenía tiempo de alcanzar cualquier distancia a voluntad. Por ejemplo, podría cambiar el tiempo requerido para viajar del desierto al Imperio a su gusto. ¿Por qué?

‘Porque el tiempo es mi talento.’

“¿Tomó tres meses?”

Epherene sonrió y desató su maná.

“Solo se necesita un paso.”

En el momento en que dio ese paso, Epherene estaba de nuevo en el desierto.

“… Fufu.”

Ella rió triunfante. Fue una lástima que tuvo que sufrir durante dos años antes de darse cuenta de esto… no, debido a ese sufrimiento, pudo aprender.

“Sí. Puedo hacer esto.”

La realización de la magia para hacer que el tiempo volviera a fluir llenó ahora la mente de Epherene.

“Pero antes de eso.”

Epherene cerró los ojos y los abrió, y estaba en la oficina del presidente.

“…Profesor.”

Deculein estaba congelado en su escritorio y leyendo un libro.

Epherene dijo.

“Volveré pronto.”

 

*****

 

Epherene caminaba con el reloj de bolsillo en la mano. Ya no contaba la fecha, y no tenía que hacerlo porque ahora ella era el tiempo.

“Dibujé el círculo mágico…”

De cualquier manera, ella completó el círculo mágico para hacer pasar el tiempo congelado. Su tamaño era el continente entero. Su maná se extendió hasta los bordes del Imperio. En este mundo congelado, las piedras de maná eran solo ladrillos, por lo que no había nada que pudiera hacer al respecto.

Para implementar la magia de este nivel, el tamaño del círculo debe ser enorme.

“De vuelta al desierto.”

El centro del círculo estaba en el desierto.

Epherene regresó a Time sin tener que mover los pies.

“Uf.”

Se paró en el centro del círculo y preparó su hechizo.

“No sé si funcionará o no…”

Pero su comprensión del tiempo fue más clara que nunca después de que Epherene leyera los tres manuscritos de Casey.

“Uf.”

Cuando ella tomó una respiración profunda—

Stomp—

El suelo vibró.

Stomp— Stomp—

Epherene se sobresaltó. No había escuchado los pasos de otro en años.

“De ningún modo.”

Su corazón latía con fuerza cuando miró hacia atrás.

¡¿De ninguna manera, profesor Deculein?!

“Mucho tiempo sin verlo.”

…Sin embargo, él no era la persona que ella quería que fuera.

“…”

El rostro de Epherene se endureció por un momento. Ella se incorporó y lo miró con cautela.

“¿Hola?”

El Último Creyente, Quay. Él la miró con una suave sonrisa.

“Epherene Luna. La caída de la luna. Una niña nacida en un cometa. Después de todo, encajas en ese nombre.”

“Estas moviéndote, ¿Huh?”

“Sí. Porque voy a ser Dios, pero me desperté hace poco.”

Quay se acercó a ella con aplausos.

“De hecho, esto es impresionante. Hiciste que incluso yo me congelara por tanto tiempo.”

“…¿Qué quieres decir?”

Epherene calentó su maná. Sin embargo, sin intención de pelear, Quay preguntó cómodamente.

“Epherene. ¿Crees que esto sucedió debido a tu error?”

“…”

Un error. ¿Podría el tiempo detenerse con el error de un solo mago? Era cierto que Epherene naturalmente se hizo esa pregunta, pero la dejó atrás, preocupada por resolver la situación.

Quay negó con la cabeza y dijo.

“No. Esto no es un error. Es tu talento el que floreció.”

“…¿Qué?”

“Más que eso, dibujaste el círculo mágico aquí.”

Quay se puso en cuclillas y señaló una parte del círculo mágico.

“Aquí también. Aquí y allá.”

Señalando con el dedo aquí y allá, saltando como una rana. Epherene encontró ridículo verlo.

“¿Qué estás haciendo?”

“Mmm. Con este tipo de magia, el tiempo volverá a fluir. Pero te convertirás en una existencia fragmentaria.”

“¿…?”

Existencia fragmentaria. ¿Qué es eso?

Quay continuó.

“Epherene, ahora no puedes estar subordinada a ningún tiempo. Eso es lo que sucede cuando eres superior al tiempo.”

“…”

“Desde el momento en que tomaste la regresión de Sophien hasta el día de tu muerte, estarás a la deriva en el tiempo.”

A la deriva. Esa palabra era de alguna manera fácil de entender.

“Si activas esa magia, no podrás permanecer mucho tiempo en la misma zona horaria.”

Quay se levantó y se limpió el polvo de sus pantalones.

“¿Sin embargo, estarás bien? Esa no sería una vida humana.”

“…”

“Si no vas a estar bien, toma mi mano.”

Quay le tendió la mano. Cuando los ojos de Epherene se agudizaron, él sonrió y añadió.

“No tiene que ser ahora. Algún día, cuando se vuelva tan doloroso que no puedas vivir. Entonces, puedes tomar mi mano. Yo soy Dios. Puedo darte lo que quieras.”

“…No creo en Dios.”

“Sí. Lo sé. La mayoría de los ateos no lo creen.”

Quay retiró la mano y se encogió de hombros.

“No creen en Dios sino que creen en sí mismos. Creo que es estúpido… pero puedes confiar en mí. Tú, sus vida, será más dolorosa que cualquier otra.”

“Te equivocas. Yo tampoco creo en mí misma.”

“… Eso es un poco único.”

Los ojos de Quay se entrecerraron.

“¿Tú tampoco crees en ti misma?”

“Sí. No creo en mí misma. Siempre he sido demasiado estúpida para creer en mí misma.”

Epherene asintió. Luego, preparó su magia de nuevo.

Existencia fragmentaria a la deriva en el tiempo. Ella no lo habría entendido en el pasado, pero ahora era fácil.

“¿En quién confías?”

Preguntó Quay. La energía gris de Epherene se elevó como polvo mientras respondía.

“Creo en Deculein.”

Corto pero firme. El profesor que le vino a la mente se paró como un árbol gigante y la apoyó en todo en secreto.

Su único maestro.

“Entonces, para decir algo así, primero tienes que convencer a Deculein.”

Epherene sonrió.

“Entonces consideraré eso.”

“…”

Quay asintió con el ceño fruncido. Probablemente sabía que él tampoco podría creer en él.

Epherene rió y desató su magia.

¡Craaaack—!

En ese momento, el maná brotó del corazón de Epherene y envolvió el mundo.

 

*****

 

¡Tssss—!

El cilindro de Julie se abrió.

“¡Whoa!”

“¡Wow!”

Idnik y Allen miraron adentro.

Swoooosh…

Humo mágico se desbordó de la tapa.

“…¡O-Oye! ¡¿Puedes oírme?!”

Idnik preguntó primero. Allen intervino.

“¿Disculpe? ¿Puedes oírnos?”

¡Swish—!

Una mano blanca salió y agarró el borde del cilindro.

“¡Woah!”

“¡Wow!”

Las dos estaban asombradas.

Whoooosh—

El humo la envolvió mientras Julie se liberaba.

“Ugh…”

Se frotó las sienes con ojos cansados. Su tez era mucho más viva y parecía más joven.

“Ay, ay…”

Julia estaba viva.

“… ¡Fue un éxito, Epherene!”

“¡Epherene!”

Idnik y Allen fueron las primeras en llamar a Epherene. Julie no sabía quién era Epherene, ni las dos que estaban frente a ella gritando, así que tomó guardia.

“Jaja. Mírala. ¡Tan linda! ¡Oye, Epherene! ¡Ven a verla! ¡Julie es más joven que tú!”

“…¿De qué están hablando?”

Allen sonrió brillantemente y examinó a Julie, quien estaba confundida. Idnik miró hacia atrás.

Pero Epherene no estaba a la vista.

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