Capítulo 299 – El Villano que Quiere Vivir

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“Mi familia no lo permitirá.”

Lucy rechazó rotundamente la oferta de Epherene y luego se quitó la venda de los ojos.

“¡…!”

Epherene tembló mientras Lucy continuaba calmadamente.

“…cuando se quitan los globos oculares, los huesos y la carne de la cara fluyen y la forma de la cara se vuelve extraña. Así que puse un globo ocular de vidrio y lo cosí yo misma.”

Hilos rojos cosieron los párpados con fuerza y ​​Epherene miró a Deculein con tristeza en los ojos. La persona que le hizo así no tenía nada que decir.

“Si algo se gana perdiendo un ojo, lo primero son ‘olas’. Puedo sentir las vibraciones y los sonidos emitidos por las cosas, y puedo ver el mundo con ellas.”

La voz de Lucy era apenas un susurro. Sin embargo, Epherene podía sentir la ira congelada en su interior.

“Lo segundo que recibí es responsabilidad. Planeaba esconderme en Padahal. Abandoné a mi familia y solo pensé en la comodidad del clan. No debería haber hecho eso.”

Ella calentó su maná.

“Vine a matar a Deculein, y lo haré.”

Su voz cortó el aire como una espada. Cuando dijo que podía manejar las olas, no estaba mintiendo. El aire de repente se volvió fuerte. Si ellos se movieran, aunque sea un poco, serían cortados.

“No puedo evitar esto, profesor. No puedo convencerlos por su culpa.”

Epherene se envolvió en una armadura de maná.

¡Clank—! ¡Clank, clank, clank—!

La atmósfera agudizada cortó contra el.

“…Maga Epherene. ¿No quieres matar a Deculein también?”

“No. Quiero vivir. Necesitamos a Deculein para matar al demonio.”

“Esta es una oportunidad de oro para vengar a tu padre.”

Epherene se mordió el labio.

“…No sabes la historia familiar de otra persona. Y si no lo sabes, no lo hables.”

Lucy le dio a Epherene un breve asentimiento.

“…Qué lástima.”

Con solo eso, la conversación terminó y comenzó su batalla.

A medida que el ritmo cardíaco de todos se disparó y la concentración de maná a su alrededor aumentó—

“Aun así es demasiado pronto para matarlo.”

Un recién llegado rompió la tensión. Epherene y Lucy miraron hacia atrás.

“Esta es una situación bastante interesante, ¿no?”

El General Bell salió al pasillo con una antorcha a su lado.

 

*****

 

Ellos se movieron de la oficina sobre la prisión de Deculein. Durante el descenso, su grupo de doce se redujo a cinco, pero Bell obtuvo información importante gracias a este sacrificio forzado de esos siete.

“Solo tienen que evitar la oscuridad. Sea lo que sea, incluso si come humanos, en realidad, es un demonio que no da tanto miedo.”

El demonio solo podía estar activo en la oscuridad. Bell y el teniente empuñaron antorchas para protegerse de la oscuridad.

“…Así que. ¿Son ustedes los Sangre Demonio?”

Le preguntó a Lucy, pero ella no respondió. A continuación, Bell señaló a Epherene.

“Tú, Epherene, eres la disciplina del Conde Deculein. Ahora, ¿No son enemigos quienes cortaron lazos entre sí?”

“¿Y?”

“…Ja. Jaja, jajaja.”

Bell trató de taparse la boca con las manos, pero la risa seguía escapándose. ¿Cuántas personas consideraban a Deculein como su enemigo? Oh, cielos, esto se sentía tan bien.

“Jajajaja—”

Se rió a carcajadas hasta que se inclinó, luego se calmó y respiró hondo.

“Uf. Bien. Bien. Todos, parece que le guardan rencor al Conde Deculein, así que hagan lo que quieran.”

Bell hizo una pausa por un momento y miró a Deculein sin intención de parar de hablar. ¿Fue su imaginación? Pero él se parecía más a un demonio que al demonio real.

Bell se aclaró la garganta.

“Ajem. Ajem. Cierto. Como dije, el demonio no es una amenaza. Es un simple bastardo que puede ser derrotado con una antorcha. ¿Vais a perder la oportunidad de matar a Deculein, uno de los mayores poderes del Imperio, solo por su culpa?”

Entonces Bell señaló las esposas de Deculein.

“Esas esposas son el collar de Deculein. Esas esposas detienen el ciclo del maná.”

“…Bell. Por mucho que odies a Deculein, también estás sujeto a la muerte.”

Lucy lo miró antes de responder. Bell levantó una ceja.

“Lo sé. Sin embargo, hay un dicho que dice que el enemigo de tu enemigo es tu amigo. Por encima de todo, ¿No es este el momento perfecto para matar a Deculein?”

“…”

Lucy pronto asintió. Con una sonrisa, Bell desmanteló la prisión de Deculein.

“Conde Deculein. Felicitaciones. Es usted libre.”

En ese momento, Lucy agarró a Deculein con una ola. Ella lo envolvió con fuerza como para transportarlo.

“¿Mmm? ¿No vas a matarlo de inmediato?”

Preguntó Bell. Respondió Lucy.

“Después de que salgamos de aquí.”

“Oh~, por supuesto. No querrás darle una linda muerte.”

“Disculpa.”

Esta vez Epherene se acercó a él. Bell inclinó la cabeza.

“¿Qué?”

“La llave de las esposas.”

“…¿Para qué quieres la llave?”

“La prueba de la terminación del contrato. Y, si tienes esa llave, también estarás en problemas. Deberías fingir que lo perdiste por nosotras.”

“¿Mmm?”

De hecho, fue algo inteligente a considerar. Bell se rió entre dientes.

“Como se esperaba. Eres la discípula quien hizo sufrir mucho a Deculein. ¿Quién pensaría que serías tan meticulosa? Tómalo.”

Bell sacó la llave de su bolsillo y se movió para dársela a Epherene, pero…

Gulp—

Epherene tragó. Bell le entregó la llave a Lucy, no a Epherene.

“Sería mejor que tú lo tuvieras— esta probablemente aun tenga algo afecto por él.”

“…”

Epherene apretó los dientes cuando Lucy aceptó la llave.

“Ahora. Vámonos.”

Bell dijo, inclinándose como un caballero.

“Te ayudaré a escapar. Acompañar a dos damas es el deber de un caballero, ¿no es así?”

 

*****

 

…Lucy, Epherene y el grupo de Bell escaparon juntos del edificio principal y se dirigían a través del desierto.

Once camellos subieron las dunas. Era oscuro donde fuera que mires como si el mundo estuviera envuelto en un velo negro.

“¡Oi! ¡Alto!”

Los tenientes de Bell ahuyentaron la oscuridad con antorchas y el General Bell observó desde atrás con una sonrisa. Su prisionero, Deculein, estaba atado al lomo de un camello por delante.

“Mira. ¿No podrás salir por culpa del demonio? Todo eran mentiras de Deculein, un movimiento desesperado por querer vivir. Algo así.”

“Así parece.”

Lucy asintió. Por otro lado, Epherene permaneció en silencio.

“Conde Deculein. ¿Estás bien?”

Él no respondió. Deculein permaneció inmóvil con los ojos cerrados.

“Solo tienes que tener cuidado de no apagar la antorcha. ¡Oye! ¡¿Hay suficiente aceite?!”

“¡Sí, General!”

Los rostros de los tenientes también se animaron mientras continuaban ilesos.

“Por cierto, ¿Dónde queda tu escondite? Esto está tomando bastante tiempo.”

Bell le preguntó a Lucy en un susurro. Lucy resopló.

“¿Crees que te lo voy a mostrar? Creo que ya puedes irte en este punto.”

“Jaja, no estoy aquí por ese propósito. Deberíamos compartir secretos y tendré cuidado de no asaltar tu escondite después de haberte entregado a Deculein.”

“…”

“Si las atrapan, o si una de ustedes sobrevive y le cuenta esto a Su Majestad, ¿No sería sentenciado a muerte?”

Lucy se volteó hacia Bell. Era sorprendentemente inteligente y un general razonable. ¿Era porque era codicioso por el éxito y la riqueza que no tenía prejuicios contra las razas como  la Sangre Demonio?

Bueno, no importaba porque ella lo mataría más tarde de todos modos.

“Nos hemos movido bastante al norte, así que saldremos pronto.”

“Oh~. Entonces, me haré cargo a partir de ahí.”

“Incorrecto.”

Deculein finalmente habló. Los ojos de todos se volvieron hacia él.

Whoooosh…

El viento agitó su cuello y Bell se echó a reír.

“¿Incorrecto? ¿El camino?”

“No.”

Deculein negó con la cabeza.

“Tus conjeturas sobre el demonio.”

“¿…?”

Bell frunció el ceño.

“Supongo que tú también tienes miedo a la muerte, ¿huh? Eso es patético.”

“¿Crees que estás avanzando?”

De repente, Deculein dijo algo extraño.

Sus reacciones fueron todas diferentes. Epherene escuchó, Lucy todavía miraba a Deculain con una mirada hosca, y Bell preguntó.

“…¿Avanzando?”

Whoooosh—

El viento sopló junto a ellos de nuevo. Con retraso, Bell miró a su alrededor.

“…”

Las dunas sin nada a su alrededor. Era un lugar solitario sin puntos de referencia, por lo que era imposible distinguir si estaban caminando o deambulando por el mismo lugar.

Dijo Deculein.

“Están dando vueltas en círculos una y otra vez. Aun así, no pueden darse cuenta. Como suele decirse, estaban poseído por el demonio.”

Su voz era muy relajada. En el estado más desfavorable, en el cautiverio más humillante, hablando como si se riera de todos los que estaban allí.

“Aun así, la razón por la que les digo esto tan tarde… tres.”

Número tres. La cuenta regresiva comenzó de repente.

“Dos.”

Lucy instantáneamente calentó su maná, y Bell también puso magia defensiva alrededor de su cuerpo.

“Uno.”

Craaaaack—!

Un sonido espeluznante resonó en la arena. Bell abrió mucho los ojos y se volteó hacia un lado.

“…¡Huh!”

El teniente que estaba parado allí sosteniendo una antorcha no se veía por ninguna parte. Solo restos, sangre y huesos yacían esparcidos por la duna.

Deculein se burló.

“…El demonio no dejó de comerles por culpa de las antorchas. Los estaba marcando. Sin que lo sepan.”

La característica se llama Killing Field (Campo Asesino). El demonio del desierto estaba grabando una marca en los humanos mientras observaba. Bell rápidamente miró a su alrededor.

“…”

Y luego, se quedó en silencio. Estaba allí, una extraña marca demoníaca cerca de su clavícula derecha.

Deculein continuó sarcásticamente.

“Entonces. Debe ser similar a la historia de los fantasmas que era popular en nuestra infancia.”

Los demás también escanearon sus cuerpos con retraso y mostraron una reacción similar a la de Bell.

“La activación de la marca es, por supuesto, diferente para cada individuo. Las condiciones son fuerza mental, maná, fuerza física, y eso es todo. Sin embargo, a medida que pase el tiempo, serás completamente devorado por él.”

Craaaack—!

La segunda muerte. El teniente de Bell fue devorado y Lucy apretó las riendas del camello sin darse cuenta.

Skydark: Tenia varios tenientes…

“Él está esperando con la boca abierta, pero tú no puedes matarlo. No, ni siquiera puedes verlo.”

El reloj seguía corriendo. El sudor brotaba de sus cuerpos. Pero incluso más que el demonio, las palabras de Deculein apretaron sus corazones.

“Se vuelve más fuerte cuanto más come, así que si no lo derrotas justo ahora.”

“…”

Lucy volvió a mirar a Deculein. Deculein la miró a los ojos y se burló.

“Él se extenderá por todo el desierto y matará al deseo de su corazón. Todas las tribus del desierto serán barridas. Su Majestad desea esto. Los pequeños bastardos como ustedes desaparecerán solos.”

Lucy rechinó los dientes.

“Lucy. Pobre mujer ciega, déjame darte una opción.”

¡Craaaaaaack—!

Mientras tanto, el cuarto teniente cayó.

“¿Serás cegada por la ira y abandonarás a tu familia y la comodidad del desierto?”

…El demonio ya estaba ampliando sus fauces.

“O.”

Deculein extendió las muñecas. Él estaba tan molesto que ella quería abofetearlo, pero lucía una sonrisa aristocrática equilibrada con dignidad y gracia…

“¿Renunciarás a tu odio?”

Así lo preguntó.

“…”

Lucy recordó lo que había pasado. El rostro aterrador y cruel que él tenía mientras le sacaba los ojos con la mente.

“El destino del desierto depende de tu elección.”

Yukline, lo Cazadores de Demonios. Los Sangre Demonio estaban aterrorizados por esa familia, y esto se debía a que una cantidad muy pequeña de energía oscura se mezclaba con su sangre.

“…Déjame preguntarte una cosa. ¿La Sangre Demonio es considerada igual que los demonios por los Yukline? ¿Es por eso que tú nos odias?”

“…”

Deculein miró a Lucy a los ojos. Más bien, la parte de la cara donde solían estar sus ojos.

Y habló…

“La sangre de Yukline no responde a la de la Sangre Demonio.”

“Entonces…”

“El clan la Sangre Demonio no desciende de los demonios.”

Lucy dejó escapar un pequeño suspiro. Ni siquiera podía imaginar que había escuchado nada menos que de Deculein que los Sangre Demonio no eran demonios.

“… Creo que entiendo por qué Carixel me envió aquí.”

Deculein asintió.

“Pero aun así te odio.”

“…”

“Pensé que me sacaste los ojos por tu linaje.”

Lucy sacó la llave.

“Es-Espera—”

Bell trató de detenerla.

“Ahora, parece haber otra razón.”

¡Click—!

En el momento en que la llave fue empujada en las esposas—

¡Crash—!

Deculein rompió las esposas. Al mismo tiempo, la energía oscura del desierto impregnó su cuerpo.

Swoooosh—!

Era como si se estuviera formando un tifón.

“…”

No se requirieron preparativos especiales para el proceso de un Yukline aceptando la energía oscura. No se requirió equipo. Todo lo que uno necesitaría era el cuerpo de un Yukline.

Su cuerpo absorbió la energía oscura del demonio y la Obsidiana Snowflake la refinó. Sin embargo, la energía del demonio devorador de hombres era simplemente demasiado grande para ser refinada, desbordándose hacia el exterior y convirtiendo la apariencia de Deculein en demoníaca. Sus ojos se pusieron rojos y su maná fluyó negro a través de las arenas.

“…Es un demonio. ¡Es-Es un demonio!”

Bell gritó mientras señalaba a Deculein. Todavía manteniendo una postura correcta y noble dignidad a pesar de su rostro demoníaco, Deculein miró fijamente a la oscuridad.

Podía ver una forma demoníaca a través de las arenas. Era capaz de observar al Caníbal en un estado fluido.

Ningún demonio podía escapar de su Visión.

“¡Oh! ¡Parece que ya ha comenzado!”

Gritó una voz inocente. Epherene y Lucy miraron a su alrededor y pronto encontraron a Lia y Delric.

“… ¿Lia?”

Epherene gritó. Ella miró hacia arriba y asintió.

“Epherene. Estás aquí también.”

“…Sí. Todo está funcionando.”

“Sí. Así parece.”

El némesis del demonio, Yukline. Al tratar con demonios, su poder se amplificó al menos diez veces.

— !

La tierra tembló, pero Deculein ya estaba envuelto en energía oscura. Ellos no podían verlo a través de la oscuridad.

“¿Adónde piensas huir?”

Mientras tanto, Lia señaló a la distancia y gritó. Señaló directamente a Bell, tratando de escabullirse.

“¡Quédate quieto! Serás juzgado por la ley militar.”

Epherene sonrió y bajó la cabeza. Por alguna razón, esta niña parecía estar reemplazando a su antigua yo. Se sentía bien pero un poco amargo y un poco confuso.

“…Lia. Creo que ya soñé con esto.”

Epherene llamó la atención de Lia.

“¿Un sueño?”

“Sí. Por supuesto, probablemente no sea un sueño ahora. Pero, al ver al Profesor lidiando con el demonio…”

Sueño. Epherene, con sus sentidos gradualmente erosionados por el talento del tiempo, sufría un déjà vu.

“Ayuda.”

“¿Yo?”

“Sí. Él podría estar luchando mucho. Pero tú… si vas y ayudas…”

“¿Porque me parezco a su ex prometida?”

“Sí. Él se calmará.”

“Sí… lo haré. ¿Tú hay de ti?”

Epherene sonrió con amargura.

“Tengo que ir a otro lugar. Y si me quedo, él me odiaría mucho, ¿No? Ya sabes. Fui completamente una desagradecida…”

 

*****

 

…Al mismo tiempo.

Sophien había llegado a Time.

“¿Es aquí?”

— Sí. Así parece.

Centrado en un solo árbol, el Santuario estaba lleno de dispositivos de investigación que parecían tan preciosos como artefactos.

“… Estos son los dispositivos de Deculein.”

Estas eran las cosas que Epherene había robado. Mientras Sophien caminaba entre ellos con una sonrisa, encontró algo interesante mientras jugueteaba con una botella de reactivo y un microscopio.

“…”

A un lado había un gran cilindro donde una persona podía acostarse.

“… Así que has estado en este tipo de lugar.”

Y en él, dormida, estaba Julie. La caballero que robó el corazón de Deculein.

Estaba recibiendo una inyección de la solución de la Hierba Lunar diluida directamente en sus venas, y estaba durmiendo, sin darse cuenta de la presencia de Sophien. No, ella estaba retrocediendo en su propio tiempo.

— ¿La va a matar?

Preguntó Keiron. Sin una palabra, Sophien agarró la espada de su cintura.

Ella tiro de el.

“No hay necesidad de matarla. Si rompo este cilindro…”

Sin embargo, antes de que pudiera romper la cápsula, sus ojos se posaron en un diario.

“…”

Se colocó en una mesa al lado del cilindro. Era un diario sencillo y bien hecho, como la personalidad de Julie.

“Qué inútil…”

Sophien alargó la mano y la abrió. Desde la primera página, las letras se amontonaban en las líneas. Empezando por el primero…

— para mí misma, que volveré a despertar.

“…Hmph.”

Sophien lo leyó con un resoplido y se sentó junto a la cápsula.

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