Capítulo 273 – El Villano que Quiere Vivir

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— Quizás. ¿Me ama?

En el momento en que Deculein preguntó sobre el amor, en el Palacio Imperial al mismo tiempo—

“¡Loco bastardo!”

Sophien gritó involuntariamente. Se movía inquieta, tirando todos los muebles de su habitación. El tablero de Go, las piedras y los documentos estatales volaron hasta el techo.

“¡Estas loco!”

Su corazón latía con fuerza en sus oídos mientras su corazón ardía. Sophien estaba más agitada de lo que había estado en siglos, la confusión ocupaba su mente. Golpeó su escritorio, temblando por las emociones dentro de ella.

“Me faltaste el respeto. ¿Cómo te atreves a decir algo tan extraño de la nada? Este es un acto equivalente a la rebelión. Este loco, loco Profesor.”

“…¿Qué quiere decir?”

En ese momento, Keiron respondió. Ahan se sentó a su lado, sirviendo té con una sonrisa. Sophien frunció el ceño.

“¿No acabas de escuchar?”

“No tengo forma de saber la conversación que tuvo mientras estaba en posesión.”

“….Hmph. Olvídalo. Volveré con él y le diré la verdad…”

Sacudiendo la cabeza, trató de reconectar la posesión nuevamente, pero no había manera ya que Yuren era un país a más de 1000 kilómetros de distancia.

“Ah.”

Sophien dejó escapar un suspiro de exasperación. Se tocó la frente.

“Su Majestad. ¿Qué dijo el profesor?”

Preguntó Keiron. El rostro del Emperador estaba hinchado y sonrojado incluso ahora.

“Usted parece una niña.”

“Cállate. Ese profesor jus…”

Con el pelo revuelto, trató de decir lo que pasó, pero en cambio cerró la boca. Keiron y Ahan la miraron.

“Justo ahora…”

Intentó decir algo de nuevo, pero se detuvo y cerró la boca.

“Quiero decir, justo…”

Y de nuevo, Sophien no lo dijo.

“…”

Esta vez, ella negó con la cabeza. Era un gesto de que Sophien permanecería en silencio, y Ahan le tendió nuevos documentos con una mirada ligeramente decepcionada.

“Su Majestad. Este es el informe de la Caballero Julie que pidió antes.”

“…”

Sophien lo tomó, fingiendo estar tranquila. Esto era un documento presentado por el servicio de inteligencia que registraba las actividades recientes de Julie. Mientras leía, Sophien de repente se echó a reír.

“Ella camina en busca del sufrimiento.”

“Sí, eso es lo que me preocupa. Me pregunto si ella no está a punto de morir…”

Las Montañas Heladas de Freyden, la cueva de un oso pardo, el Lago de Cristal de Hielo y Annihilation fuera de las fronteras del Imperio.

“Parece que ahora se está quedando en Annihilation.”

“Sí.”

“Su camino es extraño. ¿No está ya muerta?”

“No. Recientemente ella…”

Ahan hizo una pausa por un momento y sacó una carta de su bolso.

“Tome.”

“Sí.”

La Caballero Julie enviaba regularmente cartas a Ahan. Como ella era una Freyden, no podía enviarlas a Yukline, e incluso si lo hiciera, esas serían rechazadas por los elders, por lo que Julie solicitó que las enviaran a Ahan para que algún día le pasara estas cartas al Profesor.

“Ahora hay veintitrés en total. Uno más llegó anoche, por lo que la Caballero Julie aún está ilesa.”

“¿Está escribiendo un diario o algo así?”

Aunque su respuesta fue contundente, Sophien estaba tranquila mientras miraba la carta.

“Sí. También hay uno para Su Majestad.”

Ahan le dio la carta de Julie al Emperador. Sophien se llevó las manos a la sien y la abrió con Psicoquinesis.

“Sobre la audiencia. También pido disculpas a Su Majestad por mis deficiencias…”

La Audiencia del Emperador fue presentada por Julie y los caballeros. Sin embargo, varios incidentes se habían superpuesto, por lo que Sophien decidió posponerlo.

[… Siempre me disculpare a Su Majestad el Emperador. Estoy de rodillas como un pecador en el norte, en las duras tierras de Annihilation, donde sopla el viento gélido y la vida se marchita. Demasiados incidentes debido a mi negligencia y malentendidos…]

Sophien negó con la cabeza, incapaz de terminar de leerlo.

“…Ella es una estúpida caballero. Ella es tan estúpida y tan sincera que me está haciendo a mí, el Emperador, actuar mezquinamente.”

Sophien trató de destruir a Julie y Freyden manipulando pruebas. Ya sea que no lo supiera o fingiera no saberlo, la lealtad de Julie todavía estaba allí. Sin embargo, los sentimientos de Sophien por Freyden no cambiaron. Los Freyden estuvieron involucrados en su envenenamiento.

Cuando Deculein regresara, la audiencia se reanudaría.

“Retírate ahora.”

Sophien le devolvió la carta de Julie a Ahan y se levantó. Ella pisoteó y se acostó en la cama.

“Keiron, tú también. Quiero estar sola.”

“Si su Majestad.”

Las voces de los dos sirvientes se superpusieron. Después de eso, Ahan se fue y Keiron se convirtió en una estatua.

“…”

Sophien volvió a sumirse en sus pensamientos.

— ¿Me amas?

La voz de Deculein le hizo cosquillas en los oídos. Aunque su rostro se puso rojo de nuevo, fue de ira cuando se levantó de nuevo.

“Ese maldito bastardo…”

Una vez más, Sophien se sintió preocupada consigo misma.

“…Hmph.”

El presente Deculein tenía los recuerdos de sus cientos de años con ella. Si fueran las palabras de ese tipo que se había dado cuenta de todo eso y ya la había llegado a conocer mejor que ella misma… si él…

Ella se rió.

“…Okey.”

Luego, Sophie asintió.

“Lo admitiré.”

Mirando hacia el espléndido techo de la habitación, susurró en voz baja.

“Yo…”

Mientras cerraba los ojos, la cara del Profesor de repente le vino a su mente. Él era el que siempre la perseguía, y no podía negarlo, aunque quisiera.

“…te amo.”

 

*****

 

En la sala VIP de Yuren. Estaba sentado en mi escritorio y leyendo un pergamino. No, solo lo estaba mirando.

“… Por supuesto, no hay respuesta.”

No había fuerza en mi cuerpo. Las yemas de mis dedos colgaban inertes a mi lado ya que me había quedado sin maná. Por supuesto, mi postura no colapsó incluso en esta situación, pero…

“¿Aprendí solo el alfabeto?”

Estaba al borde del agotamiento de maná, pero solo entendía el sistema muy básico del lenguaje divino. Incluso este fue un registro del primer año, y casi todo lo que había aprendido cambiaría en el siguiente.

“Es inútil.”

La idea era convencer a Quay. En el final de este juego, se puede hacer algo hablando. Pero no podía hacer eso con este nivel de dominio en el lenguaje divino, el cual era una condición necesaria.

“…”

Mirando la oscuridad fuera de la ventana, me paré y vi al Munchkin pelirrojo de mal humor en la cama. Sin prestarles mucha atención, salí de la habitación hacia los pasillos del palacio de Yuren.

La fiscal Rose estaba de pie en el otro extremo, mirándome mientras empujaba una silla de ruedas.

“…¿Profesor?”

Caminé hacia ella. La persona que dormía en la silla de ruedas era Carla. Revisé su complexión.

“Ella está mucho mejor. Le administraron primeros auxilios y analgésicos. Ahora, quería dar un pequeño paseo, así que la saqué. Aunque se quedó dormida justo después de que empezáramos.”

Al verla respirar levemente, me di cuenta de que había mejorado.

“…Pero, ¿Es posible curarla?”

“Solo necesitamos obtener los ingredientes y aplicar la fórmula de conversión. Ya he pedido los ingredientes de Hadekain.”

“…”

Rose me miró en silencio.

“¿Puedo preguntarte algo?”

“Qué.”

“¿Las cosas que le dijiste a la princesa Maho hoy… son ciertas?”

“Por supuesto. ¿Estás insinuando que dije una mentira?”

Democracia. Soberanía del pueblo. Sistema de elección directa, un gobierno republicano. Sería lo suficientemente impactante para la gente de este continente como para morderse la lengua. Así de rebelde era ese concepto.

Pero ese no fue el caso para mí. Más bien, era una ideología familiar y natural según el conocimiento de Kim Woojin.

“Profesor… usted es un noble. También debe pensar que ha sido elegido.”

Me reí un poco por las palabras de Rose. Al mismo tiempo, detecté que alguien se movía cerca de nosotros. Maho probablemente estaba tratando de escuchar.

“Por supuesto. Un montón de ashes, o gusanos que han cometido un pecado repugnante, no pueden estar a mi lado. Sin embargo, valoro mucho los inventos especiales y los talentos extraordinarios.”

La princesa de Yuren y una de las importantes Elegidas, el guión de Maho, daba pena. Moriría temprano en al menos cinco de diez juegos e inevitablemente moriría en cuatro de los otros cinco. Se entregaría a su ideología y a su país, sacrificándose como leña para encender los fuegos de la rebelión.

“En lugar de halagos vanos, respeto a aquellos que no rompen sus creencias bajo ninguna circunstancia.”

Respeté a Maho por eso.

“La idea de la democracia también es un invento brillante, y agradezco el coraje y la creencia del autor no identificado que voluntariamente dejó ese libro, sabiendo lo que causaría.”

“…”

La luz de la luna se filtraba por la ventana para iluminar el salón.

“La princesa Maho, que mantuvo el libro en cuestión en su biblioteca, también debe ser una persona respetable.”

Rose pareció sorprendida, pero finalmente asintió. Después de un momento, decidió cambiar de tema.

“La noticia sobre su fórmula de conversión se sigue repitiendo en la investigación. Así que…”

“Ya ni te molestes en buscarlo”.

La interrumpí. No tenía intención de buscarlo, ni lo encontraría jamás. De todos modos, podía adivinar vagamente quién lo robó.

“No te molestes. Por favor, cuida de Carla.”

Le dije a Rose. Rose se enderezó.

“Sí.”

 

*****

 

Al día siguiente, muy temprano por la mañana.

“Esto es realmente sorprendente.”

Maho y Rose estaban discutiendo en el sótano del palacio de Yuren. La conversación de anoche con Deculein provocó algo grande en las dos, así como en el propio Yuren.

“Lo sé, lo se. Creo que el profesor es una persona muy justa. A veces se ve malvado, pero…”

“Sus criterios de evaluación son firmes y fríos.”

Rose lo organizó sucintamente. Maho asintió.

“Sí, entonces. Permítanme presentarles a todos. Los pilares clave del futuro que se convertirán en miembros fundadores, a quienes he reclutado de antemano.”

“¿Sí? ¿Esto de repente?

Los ojos de Rose se agrandaron. Maho sonrió mientras inyectaba maná en la gran bola de cristal.

Whoooong—

Cinco personas flotaban alrededor de la sala de conferencias del sótano.

“No tenemos tiempo~. Confío en la Fiscal Rose~.”

Valla, el juez mayor de Yuren, el hijo mayor del conde, Mipel, y Charlotte, la escolta de la princesa. Rose los miró a su vez.

“Fiscal Rose, nos reuniremos y comenzaremos una revolución. En nombre de la República.”

“…”

“Aboliremos gradualmente el sistema de clases, luego sentaremos las bases de Yuren para que los ciudadanos puedan sentir orgullo y patriotismo.”

Maho estrechó la mano de Rose.

“¿Te gustaría unirte a nosotros?”

“…”

Rose ni siquiera tuvo que pensar. Sostuvo la mano de Maho.

“Por supuesto, sería un honor.”

Mientras tanto, a la misma hora, en la sala de espera de la Exhibición Mágica de Yuren.

“Chicos. La fecha del vuelo de prueba se fijó para mañana.”

“Está bien ~, Ifi.”

Epherene estaba manipulando con la máquina junto a sus compañeros de equipo. Esta era la prueba final de su motor que se exhibirá.

“Bueno. ¿Esto es algo que hiciste?”

Quay murmuró mientras miraba el motor. Epherene respondió mientras arreglaba la hélice con Psicoquinesis.

“Sí. Nosotros lo hicimos.”

“Parece un poco incompleto.”

Ante las palabras de Quay, los ojos de Epherene se abrieron como platos.

“¿Donde?”

“La rueda dentada de este motor. Se destaca solo.”

“¡Donde!”

Epherene corrió rápidamente para mirar los engranajes. El motor era un elaborado engranaje de piedra de maná que generaba energía, y Quay señaló una sola pieza diminuta.

“Es este.”

“¿…?”

Parecía normal para Epherene, pero tal vez esto no lo era para Quay. Él quitó el engranaje y lo hizo más pequeño. Fue una reducción muy sutil, mejor medida en milímetros.

“Ahora está mejor. Perfecto.”

“… ¿Qué, puedo confiar en ti?”

“Ja ja. Ve los resultados y cree. Sería genial si pudiera ganarme tu confianza solo con esto.”

“¡Mmm! Okey. Bien.”

Epherene cerró la tapa del motor. Luego, limpiándose las manos, se volteó hacia Drent y Julia.

“Entonces guiaré a Quay en la exposición. Ustedes chicos, sigan protegiendo esto.”

“Tengo envidia~. Vas a tener una cita con un chico guapo.”

“No es una cita, ¿de acuerdo? Y, él es mi tío, ¿Okey?”

Su estatus era oficialmente el de tío de Epherene. Su identificación temporal también mostró eso.

[Notario público: Deculein von Grahan Yukline]

[Sobrina: Epherene Luna]

“Sí, sí ~. Vayan, vayan~.”

Julia se rió mientras le hacía señas y entrelazó su brazo en el brazo de Drent. Drent se aclaró la garganta y soltó su brazo. Epherene sintió pena por Julia, pero Drent ya estaba saliendo con la Caballero Gwen.

“Vamos, entonces. Echemos un vistazo a la exposición.”

“Okey.”

Epherene salió de la sala de espera con Quay. Quay negó con la cabeza mientras miraba hacia el techo de la sala de exposiciones.

“Los humanos han progresado en una dirección muy extraña. ¿Necesitaban hacerlo tan llamativo?”

“Es bueno que se vea bonito.”

“¿Enserio?”

“Sí. Si el templo es bonito, a los creyentes también les gustará.”

Había una cúpula transparente sobre cada escenario. Esas bolas de cristal expansivas dieron un lugar para exhibir los nuevos inventos y la magia.

“Qué, parece que el profesor también está exhibiendo algo.”

En ese momento, Epherene encontró cierta placa en el centro de la feria. Quay también se acercó para leer el nombre.

[Deculein von Grahan Yukline]

“Deculein. Bueno, supongo que también está mostrando algo. ¿No podemos ver qué tipo de invención será?”

Ante la pregunta de Quay, Epherene corrió y leyó el reverso de la placa de identificación.

“Bueno… es un tipo de magia de combinación y manipulación. ¿Qué es la Ciencia Mágica de los Artefactos? ¡Oh, allí! ¡Curator!”

Llamó al curator, que deambulaba cerca. El caballero de mediana edad con gafas se acercó con una sonrisa.

“¿Necesitas ayuda?”

“No se mencionó la participación del Profesor Deculein. ¿Qué es esto?”

El curator respondió amablemente.

“Oh, se decidió apresuradamente. Él es un juez de esta exposición y, al mismo tiempo, está presentando una parte de su 「Ciencia Mágica de los Artefactos」.”

“¿Qué es la Ciencia Mágica de los Artefactos…?”

“Lo creó el padre del Profesor Deculein. Se especula que está tratando de suceder en la voluntad del Lord Decalane. La Ciencia Mágica de los Artefactos es el nombre que Sir Decalane le dio personalmente a su especialización mágica.”

“…Oh~.”

Epherene asintió sin decir nada más y Quay sonrió suavemente.

“¿Mmm? Viene en el momento adecuado.”

En ese momento, el curator señaló hacia la entrada y Epherene miró por encima.

“Es el Profesor Deculein.”

“Lo sé.”

“…”

Deculein entró vistiendo un traje y sosteniendo un bastón. Siempre elegante, y siempre limpio. No era muy diferente de su forma habitual, pero esto se sentía extraño para Epherene hoy.

“…¿Qué está sucediendo?”

¿Fue por el efecto de luz de la luz del sol que bajaba del techo? O tal vez fue por la bufanda de moda alrededor de su cuello, que nunca antes había usado.

“¿Que sucede conmigo?”

Epherene estaba perpleja.

Stomp— Stomp—

Su corazón temblaba extrañamente cuando lo vio entrar.

“¿Por qué de la nada?”

Era como si… le gustara esa persona.

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