Capítulo 244 – El Villano que Quiere Vivir

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La sala del gremio de la isla, una choza con un techo inclinado, un piso chirriante y poca protección contra la arena. Sin embargo, fue una de las mejores entre las viviendas reales restantes en la isla.

“…Felicidades. Al Profesor pareces gustarle.”

Zukaken habló sarcásticamente mientras se miraba en el espejo. Arlos hizo una mueca.

“No te metas conmigo, maldito bastardo.”

“No importa lo que digas~ es cierto que el mejor titiritero del mundo, Arlos, reveló su cuerpo, y Deculein ha puesto su ojo en ella~ ¿Eres más hermosa que las obras de arte más hermosas del mundo~?”

Mientras reía, Zukaken se afeitó la barba y arregló su ropa. Probablemente estaba tratando de impresionar a Deculein a su manera. Arlos negó con la cabeza.

“Sea lo que sea, Deculein es igual. Aún tengo escalofríos.”

Desde que ella fue llamaba Cynthia, había estado obsesionada con las apariencias. Ella recibió todo tipo de coqueteos de ambos sexos. La razón por la que ocultó su cuerpo desde el momento en que floreció la magia especializada de los Títeres no fue por gran cosa; era solo porque era molesto. Y porque era peligroso.

Esa fue una gran razón por la que tuvo que formar equipo con Gerek y Zukaken. A Gerek no le importaban los humanos y a Zukaken no le importaban las mujeres.

“…Finalmente podemos salir de esta loca isla~.”

“Ve y haz tu trabajo.”

La misión de Zukaken y Gerek era trabajar en el túnel y dibujar la estructura del círculo mágico en las afueras de la isla. Fue difícil persuadir a Gerek, pero al final estuvo de acuerdo cuando dijeron que solo podría vengarse si ellos se iban.

“Sí, Sí. Puedo hacer casi cualquier cosa para salir.”

Zukaken se peinó. Lo separó cuidadosamente su peinado de lado, revelando su antiguo yo.

“Así es. ¿Dónde está Deculein? Tu trabajo es escoltarlo.”

“Está en el pueblo.”

“¿Pueblo? Oh, ¿Lo estás escoltando remotamente con ese muñeco de mie**rda ahora?”

Ahora Arlos estaba controlando un espantapájaros. Ella estaba en los niveles del Síndrome Hikikomori de un encierro, por lo que evitaba las actividades externas. Más importante aún, podría evitar la vigilancia mágica de Sylvia en este lugar.

“¿De mie**rda? Es una marioneta que al menos puede matarte. Además, no quiero estar con el Profesor sin motivo alguno. La forma en que me miraba…”

“No tenía pensamiento malvados.”

“…”

Como él dijo, no era lujuria o maldad. Más bien, era puro. Él realmente se maravilló de ella como si estuviera mirando una obra de arte. Fue una lluvia de elogios que la hizo sentir incómoda.

“No estaría mal. Si uso esta cara con fines lucrativos… no habría nadie como el Profesor.”

Arlos negó con la cabeza con una cara ligeramente agria.

 

*****

 

La Isla de la Voz, en una casa alargada y especial en el centro.

Visité la residencia de Sylvia. En caso de peligro, el espantapájaros de Arlos se colocaba cerca.

Toc, toc—

Tan pronto como llamé, la puerta se abrió. La persona que me recibió allí fue Sylvia. Ella me jaló de la manga con enojo.

¡Slam—!

Cerró la puerta con dureza.

“¿Por qué viniste? ¿Para matar a Sierra?”

“De ninguna manera lo haría. No hay necesidad de provocarte a toda prisa.”

“Entonces por qué—.”

“Escuché de Idnik que estás estudiando.”

“…”

Luego, una leve arruga se deslizó por la frente de Sylvia. Ella parpadeó.

“Pero.”

“¿No pensaste en contratar a un tutor privado?”

“…Qué—”

Como si estuviera confundida, su voz se desvaneció. Tragando saliva, lo intentó de nuevo.

“Qué.”

“Hay límites en el que puedes estudiar sola.”

La expresión estupefacta de Sylvia era bastante linda.

“Así que contrátame.”

“…No.”

Ella sacudió su cabeza. Pregunté casualmente.

“¿Por qué?”

“¿Como puedo confiar en ti? Puede que hayas venido a matar a Sierra.”

Era una razón tonta. Al mismo tiempo, era algo así como un insulto.

“Sylvia. Yo soy Deculein; No tengo engaños ni mentiras.”

“Solo eres un falso.”

“No. Sigo siendo Deculein. Te juro que no voy a matar a Sierra.”

“…”

Un juramento de no matar. Los ojos de Sylvia se hincharon de sorpresa. Apuntando a esa oportunidad, me moví para subir las escaleras que conducían a su habitación. Sylvia me persiguió con retraso.

“N-No. Detente. Detente.”

Trató de agarrarse a mi espalda, gritando como si estuviera avergonzada.

“Detente. Detente. No permití—”

Abrí la puerta de su habitación.

“…”

“…”

Y, estaba en silencio.

“…”

“…”

En primer lugar, la habitación estaba lleno de muñecos. Oso, conejo, cachorro, tigre, panda… una docena de muñecos decoraban la cama en filas de cinco, y el retrato que estaba pegado a la pared era yo. Todo el cuerpo de Deculein. Fue pintado por la misma Sylvia.

Sylvia corrió rápidamente y lo destrozó.

“…Sal.”

Sus orejas estaban rojas. Sin embargo, la ignoré ligeramente. Me volteé hacia la estantería que ocupaba un lado de la habitación y leí el título de un libro al azar.

“Escentrutak Parielin.”

Una pronunciación muy fluida de un idioma extranjero.

“¿?”

Sylvia agudizo las orejas y levantó la cabeza.

“Es un libro de las hadas. Te he visto leer esa porno**grafía de las hadas antes.”

“… Lo leí sin saber eso.”

“De todos modos, no me importa. Interpretación y traducción del lenguaje de las hadas. ¿Quieres aprender ese idioma?”

“…”

Sylvia tenía otras aficiones además de la pintura.

“Literatura y lenguaje. Coleccionar libros, aprender idiomas. ¿No te gusta eso más que pintar?”

“…!”

Entonces los ojos de Sylvia se abrieron inusualmente. Sus pequeños hombros temblaron. Estaba un poco desconcertado porque la reacción fue más grande de lo que esperaba.

“…¿Cómo?”

Sylvia respondió brevemente. Me di cuenta gracias a eso; Los pasatiempos de Sylvia eran actualmente secretos. Solo ella, y tal vez Sierra, lo sabían. Entonces, por supuesto, ella sospecharía.

“¿Cómo sabes eso de mí?”

Sylvia preguntó sin rodeos. Pensé por un momento, pero luego asentí.

“Sylvia.”

Deculein no mintió. Por supuesto, eso no significaba que no pudiera mentir. No era programación de personalidad; era solo una especie de dignidad que surgía de su conciencia aristocrática.

“…¿Qué?”

Sin embargo, a menudo ocultaba la verdad. No podía decir: ‘Porque soy el diseñador del juego que conoce tu configuración’.

“Aún tengo eso. Yo recuerdo.”

“¿Qué quieres decir? No cambies de—”

“Las Estrellas y Lunas de Zeppelon.”

En ese momento, los ojos de Sylvia se abrieron como platos.

“Es el título de un libro que me diste hace mucho tiempo.”

 

*****

 

Dos horas después.

Regresé a la sala del gremio. Zukaken estaba cubierto de tierra y Arlos llevaba una máscara.

“…¿Qué hiciste allí?”

Enmascarada Arlos hizo la pregunta. Estiré mi mano hacia su rostro, pero Arlos negó con la cabeza.

“No hagas eso. Detente. No lo quites.”

“…”

Asentí. Esta vez, preguntó Zukaken.

“¿Qué hiciste con Sylvia?”

“No necesitas saberlo.”

“¿Qué? Esa per**ra loca es nuestra enemiga de todos. Necesitamos que—”

“Toma.”

¡Clink—!

Dejé caer un montón de monedas de bronce.

“¡¿Oooh?!”

“¡¿Qué?!”

Los dos corrieron hacia las monedas con los ojos brillantes, y aproveché esa oportunidad para quitarle la máscara a Arlos.

“¡No! ¡Qué demonios!”

Se cubrió la cara con una mano, pero aun así recogió las monedas con la otra. Empujó a su competidor, Zukaken, a un lado con el hombro. Contrariamente al comportamiento ridículo, lo que pude ver fue hermoso. Incluso esa apariencia vergonzosa de recoger monedas de latón con avidez fue suficiente para sentirse como una actuación artística.

“¿Sigue siendo válida esta moneda de bronce?”

“¡Por supuesto! Esto es real. Esta es una moneda completa.”

“¿Moneda completa?”

“Te explicaré lo que es más tarde, ¡pero ganamos el premio gordo! ¿De dónde has sacado esto?”

“Lo obtuve de Sylvia.”

Pago de contratación. Eso era un salario.

“Oye, per**ra estúpida. Deja de empujar. Todavía estás jodidamente empujándome.”

“Cállate. Eso es mío.”

Zukaken y Arlos no parecían estar interesados, pero si tuviera que explicarlo… Sylvia me los entregó a cambio de aprender la gramática de las hadas.

“Oh, cielos. ¿Cuánto es todo esto? Puedo comer algo rico. ¡Okey! ¡Saldré por un minuto!”

Zukaken, tomando las monedas, salió y Arlos puso sus monedas en la bolsa con manos temblorosas. De todos modos, solo nos quedamos nosotros dos. Arlos, mirándome, se aclaró la garganta y me tendió la mano sin decir una palabra.

“¿Necesitas más?”

“No. Mi máscara.”

Negué con la cabeza.

“Es un arte demasiado valioso para ocultarlo.”

“…Sólo dámelo. El arte se desgasta cuando alguien lo mira mucho.”

“Solo yo lo estoy mirando.”

“…”

Arlos bajó la mano. Limpié la suciedad de la silla y me senté, mirándola a la cara. Como si mi mirada la incomodara, giró su cuerpo y finalmente se cubrió la cara con ambos brazos.

“Arlos.”

“…Qué.”

“Ahora, hay una cosa que quiero preguntarte.”

“…¿Qué quieres preguntar?”

“¿Qué es lo que quieres del Altar?”

“…”

Arlos era una villana misteriosa. Ella cooperó con Altar, pero no se reveló por qué cooperó con ellos en el guión. Ella mantuvo su escudo en alto mientras respondía.

“¿Qué tiene eso que ver contigo?”

“Todo. El Altar es el enemigo del continente.”

“… No tengo ninguna razón para decirte mi propósito.”

Arlos me miró fijamente y sacó una moneda de la bolsa. Después de juguetear con el — ella lo sopló. Luego, la moneda se convirtió en una patata.

“…Este es el significado de moneda completa. Esta moneda se convierte en algo real. No conozco el principio, pero como puedes ver, la relación calidad-precio es lo peor.”

Arlos le dio un mordisco a la patata. Observé atentamente mientras comía. Después de un momento, lo sostuvo con el ceño fruncido.

“… Si quieres comer, toma esto.”

“Incluso tu forma de comer es una forma de arte.”

“¿Qué?”

Puse mi pie en la pata de su silla. La acerqué más y la obligué a mirarme. Sorprendida, Arlos se echó hacia atrás, pero yo me acerqué más.

“Cuanto más te miro, menos me siento cansado. Puedo ver un concepto de ti. Puedo ver el arte. Puedo ver una existencia. Tú inspiras y me haces contemplar. Tal como están las cosas, la magia aparece frente a mis ojos y una imagen maligna se asienta en mi mente.”

“Dios, deja de hacer cumplidos…”

Arlos volvió a levantar el escudo. Esta vez se puso en cuclillas con ambas piernas sobre la silla. En ese momento-

Screech, screech, screech, screech, screech…

Los ojos de Arlos se agrandaron. Ella susurró en voz muy baja.

— Es el fantasma.

“¿No es el grupo de vigilantes?”

— Sí. Sígueme.

Arlos se metió la patata en la boca y abrió la puerta que daba al sótano.

— Entra adentro. ¡Date prisa!

Arlos me hizo señas para que entrara. Una gruesa telaraña sobre la entrada del pasaje cubría de polvo las paredes, pero esa sola existencia cambió el escenario. Incluso la suciedad a su alrededor estaba elegantemente coloreada como si fuera parte de una obra maestra.

“…Okey.”

El Deculein habitual ni siquiera le dedicaría una mirada, pero me hundí con Arlos.

 

*****

 

…Mientras tanto, dentro de una habitación secreta del Palacio Imperial. Las discusiones entre la Alianza Anti-Deculein y la Agencia de Inteligencia estaban en pleno apogeo. Juntos reunieron pruebas, organizaron una cronología, confirmaron sus crímenes, prepararon copias y se prepararon para un contraataque.

“Eso es mucho.”

Dijo Lawaine. Dejó el grueso documento que sostenía.

“Mató a muchas personas que no eran Sangres Demonio mientras los acusaba de serlo.”

Las malas acciones que Deculein había cometido hasta ahora estaban siendo reveladas una por una.

“Si revelamos toda esta evidencia, tenemos una oportunidad. La posición de Deculein seguramente se verá afectada y, sobre todo, Su Majestad tendrá una causa.”

Julie escuchó a Lawaine mientras revisaba las pruebas.

“Si Su Majestad se decide a empuñar la espada, Deculein se verá obligado a retirarse. Después de todo, la excusa de todo lo que hizo Deculein fue que fue por el bien de Su Majestad…”

En ese momento, Lawaine miró a Julie a los ojos.

“Caballero Julie. ¿Está bien?”

“…¿Mmm? Oh, si. Estoy bien.”

Julie negó con la cabeza.

“Esto es un poco privado.”

Ahora ella estaba investigando los archivos del caso del Pasaje Subterráneo. Entre ellos, la [#13109 Lista de Evidencia Temprana].

“Tal vez, Agente Rocken. ¿Es posible omitir o quitar evidencia?”

Definitivamente había una pulsera en la lista de evidencia temprana, que su padre le dio como regalo. Sin embargo, cuando pasó a la página siguiente, la pulsera desapareció de la lista.

“Sí, es posible. La agencia de inteligencia, sin embargo, registra incluso eso. ¿De qué tipo de evidencia estás hablando?”

“… Esta pulsera.”

Julie señaló el párrafo relacionado en el documento. El agente asintió, examinando el libro mayor.

“Sí. Es obra de un oficial de policía llamado Baylon, que en ese momento estaba investigando. En el pasado, también fue famoso como perro de caza bajo las órdenes de Decalane.”

Decalane. En ese momento, un fuego ardió en los ojos de Julie.

“¡¿Decalane?! ¿Estás hablando de Decalane de Yukline?”

“Sí.”

“Oh, entonces, muéstrame esos documentos también…”

Ella corrió.

 

*****

 

En el dormitorio del Emperador. Aquí, Sophien se estaba comunicando con alguien.

— Así es. ¿Sabes cuántos items he elegido para presentarla a Su Majestad? Todas las cosas que no pude enviar están amontonadas.

La hermana de Deculein, Yeriel. Se habían conocido en la universidad y, aunque ella no era gran cosa, le transmitió información agradable a Sophien.

“¿Por qué no puedes enviarlos?”

— Él me dijo que no enviara nada que no fuera perfecto. Yo también lo encontré ridículo.

“Mmm.”

Sophien se cruzó de brazos y murmuró para sí misma.

— De todos modos, la lealtad de esa persona no tiene sentido. ¿Cómo una persona tan pro-imperial vino de una familia de magos? El corazón de un caballero debajo de la cabeza de un mago. Esa es la manera perfecta de describirlo.

“…Por cierto.”

En ese momento, una pregunta vino a mi mente. Era una pregunta muy embarazosa, pero era algo que valía la pena hacer.

“Si es ese tipo de lealtad, entonces tal vez Deculein siente algo por Su Majestad…?”

— ¿Sentir? ¿Qué, algo como el amor? ¿Te gustan los sentimientos románticos?

“…”

No respondí. No, no pude.

— No lo se. Aun así, considerando la personalidad de Deculein, Su Majestad es de hecho su tipo.

“…”

Sophien no respondió. Ella todavía no podía. Incluso después de vivir durante cientos de años, esta fue la primera vez que sintió que los dedos de sus manos y pies se encogían.

— …Espera. También sospecho de repente. ¿Él no se ha enamorado de Su Majestad?

“…”

— No, cuanto más lo pienso, más probable parece, ¿no? Interesante. Su Majestad debe tener una dignidad que incluso Deculein admiraría. Ni siquiera había pensado en ello… oh. Basta de espionaje por hoy. Ahora tengo que ir a trabajar.

“…Transmitiré las cosas que escuché. Piénsalo un poco también.”

— Sí. Tendré que preguntarles directamente.

Click—

Se cortó la comunicación a través de la bola de cristal y Sophien movió los labios en silencio. Una vez más, se sintió aburrida, así que comenzó a jugar al Go sola y trató de estudiar magia.

Sophien también estaba modificando algunas leyes y fumando en pipa…

“… Keiron, ahora está claro.”

Entonces, de repente, se dio cuenta de una cosa mientras miraba a la esfera de nieve de Keiron.

“Me estoy sintiendo rara.”

Había pasado una semana desde que vio a Deculein. La propia Sophien padecía una dolencia que no quería explicar y que poco a poco le estaba carcomiendo el cuerpo.

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