Capítulo 3 – DD – Parte 9

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Ejecutivo de Keuncuska, Goblin Avaro, Torukel.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 20.
Sede de la Firma Keuncuska.

La sede de la firma estaba inquieta de lo normal.

Los goblins estaban mirando profundamente las bolas de cristal y descifrando códigos. Y poseer el descifrado, pasaban a escribirlo en un trozo de pergamino en un trazo, luego se lo entregaban a un hada.

Las hadas del tamaño de una palma gruñían mientras movían el pergamino. Del departamento de operatividad hasta el departamento de contramedidas, departamento de distribución y el departamento del oficial superior. La sede era un edificio bastante grande, y sin embargo, las hadas se movían por todos lados que el ‘embotellamiento’ podía verse cerca del techo.

— ¡Reportes de un paciente descubierto en Colonia!

— Estamos seguros de que la plaga está siguiendo el Rio Rin y avanza hacia el norte.

— Eso hace que el cierre del Reino de Cerdeña sea completamente inútil.

— La dama de la Casa de Sforza ha caído debido a la enfermedad…

Los reportes de todo el continente llegaban masivamente. Dolores de cabeza dominaban a los empleados. Entre ellos, había un goblin que probablemente no ha dormido en los últimos días por el enrojecimiento de los ojos y la hinchazón. Cruruc, que pena.

Pasando por la sede, me abrí paso directamente hacia la oficina personal del Ivar Lodbrok. Por un segundo, creí que había entrado en la habitación equivocada. Había demasiadas pilas de papel allí, tanto así que no podías siquiera ver la silueta de Ivar Lodbrok. Si no hubiese escuchado su voz sombría sobre las montañas de papeles, entonces habría dejado la habitación.

— ¿Cómo está eso, Torukel?

— Demasiado horrible. Cruc.

— Jojo, es horrible. Pero más tarde va a empeorar. Siéntate.

— ¿…sentarme, en dónde?

Por supuesto el escritorio no era una opción, pero había montañas de pergaminos sobre piso también.

— En cualquier lugar está bien. De todas formas, ya he guardado toda la información en mi cabeza.

— Una habilidad de memorización monstruosa como siempre… dígame, ¿la plaga está mostrando alguna señal de disminución?

— Para nada –Ivar Lodbrok respondió al instante–. La enfermedad se está esparciendo a una velocidad terrible. La Unión Karmal y el Reino de Moscú, excluyendo Venetia, todos están corroídos por la plaga. Los países restantes también enfrentaran la enfermedad muy pronto. Los analistas de nuestra firma ya predijeron un 30% de ratio de mortalidad.

— ¿30% del continente va a morir? ¿Está bromeando?

— A ver, ¿dime cuando te he dicho una broma? Sin miedo.

Intencionalmente murmuré para mí. 30% era inimaginable. Significaba que millones de humanos y demonios morirían. No podía especular cuán malo iba a ser el daño.

— Cada Lord ha cesado temporalmente todos los comercios con nuestra firma. Ivar Lodbrok habló con un tono como si estuviese disfrutando algo.

¿Pensaba seguir manteniendo esa actitud jovial, incluso en esta situación? Realmente estaba loco. Espera, más importante que eso, ¿acaba de decir que cada ‘Lord’ ha cesado todos los comercios con nosotros?

— ¿Acaso eso no es un problema?

— Ahh, si lo es. Ellos temen que, además de los productos, les entreguemos también la enfermedad. Debido a eso, los objetos que hemos preparado por un largo tiempo ahora esperan en los cargamentos y almacenes su deterioro.

— No me diga que las demás firmas también…

— Es lo mismo. Todo el comercio se ha detenido.

Esto era una crisis sin precedentes.

Esta plaga no estaba trayendo heridas solo a la humanidad.

La economía misma del continente estaba despedazándose. Por eso es que no importaba si te enfermabas o no, esto no era diferente a salir corriendo derechito al infierno.

Una vez que mi rostro se tornó azul, Ivar Lodbrok cambió su tono. Era serio.

— Nosotros, los demonios, al menos tenemos mejores circunstancias. Pues, a diferencia de los humanos, nosotros hemos estudiado la magia negra por cientos y miles de años. Tenemos un entendimiento de cómo manejar la enfermedad, y mantener el daño al margen. Sin embargo, es diferente con los humanos. Ellos han prohibido la magia negra a nivel nacional. Por eso, ellos carecen abrumadoramente de experiencia e información. Para ellos, no solo es el 30% o 40%. Es posible que incluyo alcance el 50%.

— Oh, Lord. Diosas…

— El problema es cómo Lapis Lazuli predijo esta epidemia –Ivar Lodbrok sacó una pipa de debajo de su atuendo–. Saber cuál será la cura de la enfermedad y clamar una monopolización de ella. Eso no es una coincidencia. No hay duda de que esta plaga fue hecha artificialmente.

— ¿Está diciendo… que alguien ha esparcido la enfermedad a propósito?

Ivar Lodbrok asintió.

Pero, ¿eso era posible? Lapis Lazuli era meramente una súcubo mestiza. Ella no tenía la habilidad de crear ese tipo de enfermedad por su cuenta. No, no había nadie en todo el continente con la habilidad de hacerlo.

Como si me leyese la mente, Ivar Lodbrok habló:

— Si piensas con sentido común, entonces es una historia imposible. Sin embargo, si fuese la Lord Demonio Barbatos, entonces si hubiese posibilidad.

— La Lord Demonio Barbatos…

Lord Demonio de 8º Rango.

Ella era conocida como la nigromante más grande en el continente y además se le conocía como la Monarca Inmortal.

El ejército que Lord Demonio Barbatos lidera consiste únicamente de 5.000 no muertos. Ellos eran cadáveres que murieron hace mucho. Si fuese Barbatos, la maestra de la magia negra y las enfermedades, entonces ella podría haber creado una plaga así. Esa era la conclusión de Ivar Lodbrok…

Eso significaba que Lapis Lazuli era el peón de Barbatos. Dantalian solo era un cebo falso mostrado en el frente.

¿La verdadera perpetradora era Barbatos? ¿Era así? ¿Era esa la verdad…?

— Esto no es una declaración sin base. La Lord Demonio Barbatos siempre ha despreciado a los humanos. Si llegase a haber una epidemia, entonces el daño al lado humano compensaría grandemente al daño de los demonios. Eso era obvio – Ivar Lodbrok continuó hablando de forma compuesta–. Por eso, no sería extraño si Lord Demonio Barbatos estuviese planificando exterminar a la raza humana con una epidemia. Sería más apropiado cumplir esa suposición racional.

—…eso es horrible.

Ahora entendía por qué Ivar Lodbrok me había dicho que se podría más horrible después.

Propagar una epidemia solo para deshacerse de una sola raza. Escapar de la racionalidad era un crimen imperdonable. La idea de ‘¿Podría la gente realmente llegar a ser tan vil?’, flotó por mi mente y me produjo una urgencia de vomitar.

— Los Lores Demonios, al final, son así. Con el fin de cumplir con sus sueños, disminuyen su importancia en lo que sea justo o terrible. Ha sido así por miles de años.

— ¿…deberíamos quedarnos de pie aquí sin decir nada? Mientras millones de personas lloran de agonía, Barbatos, Dantalian y Lapis Lazuli están confabulando. Se requieren las represalias.

— Comparto esa opción. Mira esto, Torukel –Ivar Lodbrok levantó su dedo. Cierto rollo en su escritorio fue levantado en medio del aire y voló hacia mí. Al recibir el rollo, lo expandí a la derecha e izquierda.

En el pergamino estaba escrito que el próximo mes, todos los Lores Demonio iban a reunirse, se llevaría a cabo un congreso. Se llamaba, La Noche de Walpurgis.

La ubicación, Niflheim –que además, era la ciudad donde estaba ubicada la sede de nuestra Firma Keuncuska. Era bueno mirar esto como una oportunidad dorada.

— Cruc. Es la gran reunión que solo sucede cada tantos años.

— Es probablemente para crear una contramedida para la plaga. El Lord Demonio Dantalian también asistirá. Existe la posibilidad, de que esa pequeña súcubo asista con él. Terminaremos con esos dos allí.

Pero…

Bajo la idea de que la Lord Demonio Barbato fuese la verdadera culpable, no teníamos pruebas contra ella. Sin embargo, si amenazábamos a Dantalian o a Lapis Lazuli y los torturábamos, entonces podríamos ser capaces de obtener cualquier evidencia necesaria.

— Dígame lo que debo hacer, Lodbrok.

Especialmente Lapis Lazuli. Esta chica no merece mi perdón.

A pesar del hecho de que la convocamos, Lapis Lazuli no respondió. El contacto en sí fue cortado. No había otra elección, sino ver esto como una clara traición a la firma.

Se le debe ordenar un castigo inmediato por haber olvidado la gracia que le fue provista cuando la dejamos ingresar.

— Por ahora, estableceré contacto con Dantalian. Torukel, tu irás con Su Alteza Paimon y le harás una petición.

— ¿…a Su Alteza Paimon?

— La culpable es Barbatos. Solo Su Alteza Paimon puede enfrentarla.

Yo asentí. Era bien sabido que Barbatos y Su Alteza Paimon no se llevaban bien. Si eso significaba vía libre con Barbatos, entonces Su Alteza Paimon no se rehusaría.

Oh, Gran Keuncuska.

Deberás pagar sangre con sangre.

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