Capítulo 3 – DD – Parte 8

Night mode
Pagina Anterior
Pagina Siguiente

Lord Demonio más Débil, Dantalian. 71º Posición.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 16.
Castillo del Lord Demonio Dantalian.

La vida era hermosa hasta el punto que, yo, la persona más pesimista en la historia, debía comenzar a admitir lentamente que el mundo también era precioso.

De acuerdo a la configuración en Dungeon Attack, los Lores Demonio no tienen familiares. Si preguntabas de qué estaba hablando, me refería al hecho de que los Lores Demonio nacieron de la energía mágica que se reunía anormalmente en cierto punto. Completamente hecho por casualidad. Su nacimiento no tenía nada que ver con una buena personalidad o ser talentoso, todo recaía en la suerte…

Por eso es que la gente no puede evitar menospreciarlos.

Era como un campesino competente menospreciando a un noble incompetente. La gente que había llegado a la cima mediante su talente y capacidad, menospreciaba a los Lores Demonio. Ellos solo decían: ‘Al fin y al cabo, ellos solo nacieron como Lores Demonio por casualidad. Ellos no serán un reto si los enfrentas directamente’.

Ellos eran descuidados al bajar su guardia.

Bajar la guardia, aunque fuese solo un segundo, frente a alguien tan vil como yo, era algo fatal.

Había solo dos casos donde creí que el mundo era hermoso.

Primero, cuando no hacía absolutamente nada y solo daba vueltas en mi cama.

Segundo, cuando clavaba una daga en la gente que me subestimaba. Durante esos momentos fue cuando sentí que comprendía el verdadero significado de la vida.

Mi hermanita decía que esta era una preferencia perversa y la denunciaba con fiereza. Pero nunca la atrapé. ¿Acaso el que tenía la culpa no era la persona que bajaba su guardia?

Cuando un león caza a un conejo, él lo pone todo en la caza. Por eso es que cazar en un trabajo increíblemente agotador.

Si no vas a esforzarte desde el comienzo, entonces es mejor que ni siquiera comiences a trabajar. Un trabajo hecho a medias, solo da resultados a medias. Sería más eficiente ser como yo, vaguear dando vueltas todo el día y ahorrar energías.

Si uno tuviese que soportar su holgazanería e ir a cazar, entonces en un golpe, acaba con el juego sin dar siquiera una oportunidad de resistir.

Actualmente, el resultado de eso estaba esparcido ante mí.

— Ohh, Lala. Tu complexión se ve bastante oscura hoy.

—…………

Lapis Lazuli estaba de pie ante mí, en silencio.

Su expresión no era tan aguda como solía ser. Sus ojos, los cuales solían ser tan transparente como el cristal, ahora eran inciertos. Eran ojos que yo había visto incontables veces antes, los ojos de personas derrotadas.

— ¿Acaso es eso? ¿El hechizo mágico que cae sobra las mujeres cada mes? Tú también tienes una vida cruel.

— ¿…cómo predijo esto, Su Alteza?

— Oh, querida Lala. Puedo escuchar impaciencia en tus palabras –al igual que una estatua buda reclinada, yo estaba tendido mientras apoyaba mi cabeza sobre mi brazo–. Siempre relajada y calmada, ese es tu encanto. Por favor, muestra algo más de consideración a tu belleza.

La complexión de Lapis Lazuli se oscureció más. Una chica lamentable.

Sin embargo, me gustaba bastante provocar mentalmente al perdedor. Por favor, participa en mi burla un poco más.

— ¿Qué reacción tuvo la Firma Keuncuska?

—…fue como un panal de abejas alborotado. Un comunicado de orden fue enviado hace unas horas a todos los ejecutivos. Ésta que está aquí también recibió el llamado para presentarse inmediatamente en la sede.

— Oh, no. entonces ¿por qué estás aquí en lugar de ir a la firma?

—………

Lapis Lazuli no respondió.

No, sería correcto decir que no era capaz de responder. Sonreí audazmente.

— ¿Debería suponer lo que piensas? Haz juzgado que tu vida estaría en peligro si vas a la firma en este momento. Los ejecutivos no tienen idea de que yo fui quien planeó todo esto. En sus mentes, la culpable de este incidente eres tú, Lapis Lazuli.

La chica me miró fijamente. Era como una bestia herida mirando con odio a su cazador en sus últimos momentos.

— ¿Fue por eso que usted envió a ésta a Siracusa, Su Alteza? Para plantar un malentendido en los ejecutivos de la firma. Ésta, a propósito.

— Exacto.

Si piensas lógicamente, entonces el acto de predecir la plaga era imposible. Alguien movilizando métodos desconocidos, propagó la enfermedad en Siracusa a propósito.

Esa era la conclusión normal que la gente daría. ¿Qué persona podría ser esa? ¿A quién clasificarían cómo criminal los ejecutivos de la firma?

— La persona a convertirse en concubina de un Lord Demonio, y que además lo tentó, fuiste tú.

Había una mujer que había cautivado a Dantalian con su cuerpo.

— La que sedujo al Lord Demonio a prestar una gran cantidad de oro a la firma, fuiste tú.

Había una sola mujer que había convencido apasionadamente a los ejecutivos diciéndoles que era la oportunidad perfecta para ponerle un collar al Lord Demonio.

— Por coincidencia, la persona que estuvo toda una semana en el área donde la enfermedad se esparció primero, también fuiste tú.

Había una mujer que había reportado exactamente donde se desató exactamente la Muerte Negra por primera vez…

— Finalmente, la persona que compró miles de unidades de la planta que se decía podría curar la enfermedad, no fue nadie más que tú.

Así era.

Solo por esto, fue que dejé a Lapis Lazuli encargarse de todos los asuntos detallados. La reunión de las pequeñas firmas y la farmacia, y además el procedimiento de compra de la planta. Todo el papeleo fue hecho por Lapis Lazuli.

Ahora bien…

— Ahora, los ejecutivos de tu firma no tienen más opción que sospechar de ti como primera opción.

En este acto, lo más que era el Lord Demonio, era una marioneta controlada por la súcubo. Quien movía los hilos era la mestiza, Lapis Lazuli… eso es lo que todos los ejecutivos asumirían.

Aunque ellos estaban completamente equivocados. Sonreí.

— Lala, debiste haberlo pensado también. Por eso es que viniste aquí en lugar de ir a la sede. Una buena decisión. Si te fueses ido a la sede, habrías sido castigada, así de simple y sin cuestionamientos.

El silencio reinó por un momento.

En la habitación arruinada del Lord Demonio, destruida anteriormente por los aventureros, excluyendo la cama, todo lo demás estaba lleno de polvo y escombros. En esta habitación gris, Lapis Lazuli fue la primera en romper el silencio.

— ¿…por qué? –Lapis Lazuli lentamente abrió su boca–. ¿Por qué le está revelando todo eso a ésta, Su Alteza?

— Porque te estimo muchísimo, Lala –me levanté de mi cama al decir eso–. Eres hermosa. No estoy elogiando tu apariencia. Me refiero a tu belleza interior.

Moviendo mi lengua como de serpiente, me acerqué a Lapis Lazuli.

— A pesar de haber nacido como una mestiza intocable, no abandonaste tu pasión por la autoridad. Incluso trataste de sacrificar a un Lord Demonio por tu propio éxito. Sólo un paso más. Si fueses capaz de dar un solo paso más, podrías haberte convertido en una ejecutiva de Keuncuska…

Una cantidad de deseo de poder inusual. Una calma que no temía al sacrificio.

Además de eso, estaba el talento que saltaba sobre el origen y rango de uno.

— Quiero tenerte –levanté el mentón de Lapis Lazuli. Esos infinitos ojos azules me miraron–. Abandona la Firma Keuncuska y ven bajo mis órdenes. Keuncuska, al final, no es más que una firma. El dinero puede ser grandioso, pero no más que la autoridad. Lo que de verdad emociona y entusiasma a la gente es la autoridad.

—…usted solo ha tenido éxito, Su Alteza –Lapis Lazuli habló calmadamente. Nuestros rostros estaban tan cerca que podíamos sentir nuestras respiraciones–. Claro, usted hará muchísimo dinero, Su Alteza. Sin embargo, todavía no habrá autoridad. Usted sigue siendo de Rango 71, el Lord Demonio más bajo, no hay una estructura adecuada. ¿Cómo planea presentarle autoridad a ésta, Su Alteza?

— Debo dejarte toda la comercialización de la cura.

—……………

Lapis Lazuli vaciló. Moví lentamente mi rostro para acercarlo al de ella. No me apresuré.

Ella ya estaba atrapada en el centro de la tela de araña. Ya no podía escapar.

— Cierra tus ojos. Imagina. El continente gritará mientras la plaga pesadilla lo cubre. No importa cuán corto dure, 2 años. Si avanza, entonces 5 años. Cientos y miles de personas, cientos y miles de personas morirán. Entre ellos habrán nobles y ricos. Ellos, con el fin de seguir vivos, harán lo que sea para resistir – Lapis Lazuli escuchó lo que le ordené. Cerró sus ojos.

Con voz suave, le susurré al oído.

— Esta cura te permitirá controlar las vidas de estas personas, debo entregártela.

—……………

— Una incontable cantidad de gente con poder correrá hacia ti con el fin de comercializar. Si le vendes la cura, entonces la gente con poder vivirá. Si no se la vendes, ellos llegarán a su final. Una sola palabra tuya podrá hacer que numerosas autoridades se deleiten, desesperen, entristezcan y se lamenten por la eternidad…

Le acaricié la cadera con una mano. Lapis Lazuli, frunció el ceño, aunque lo hizo débilmente.

Con mi palma, débilmente sentí su piel. Era una piel suave, sin grasa inútil. Como si buscara en lo desconocido, pasé mi mano por varias partes de su cuerpo.

De su pecho a su estómago. De su estómago a su cintura.

— Mestiza. La basura de los demonios. La hija de una puta. Una intocable. Tú, que solías ser condenada con esos nombres y despreciada, tendrás al instante la vida de cientos y miles de personas. ¿Qué te parece, Lala? ¿Cómo se siente, Lapis Lazuli?

Fue en eso, que sentí algo duro contra mi dedo. Lo encontré.

— Lo que estás sintiendo ahora, es la autoridad.

Atrevidamente empujé mi mano entre sus ropas. Lapis Lazuli frunció más el ceño. ¿Acaso creía que sería violada aquí? Mientras sonreía, saqué el objeto redondo y de metal que estaba oculto debajo de las ropas de Lapis Lazuli, a nivel de su cintura. Al hacerlo, Lapis Lazuli dejó escapar un ah’ mientras abría su boca. Era una mirada de sorpresa.

Si, era objeto metálico de color plateado.

A primera vista parecía ser un reloj de bolsillo. Pero si fuese un reloj de verdad, entonces la llave usada para girar el mecanismo se suponía estaría conectada al reloj. Este objeto no tenía una cadena relojera.

— Por esto es que te estimo demasiado.

Moví divertidamente el objeto metálico frente a sus ojos.

Lapis Lazuli se mordió los labios.

— ¿…acaso lo sabía desde un principio, Su Alteza?

— Bueno, fue una simple suposición.

Un Play Memory, un artefacto mágico.

Era un tipo de dispositivo de grabación que grababa el audio y lo guardaba. Si la calidad era buena, entonces también podría grabar videos como si fuese una videograbadora.

Este era un objeto que se vendía a un precio exagérateme alto en Dungeon Attack. Era probable que lo mismo pasare en este mundo.

Lapis Lazuli probablemente quería probar su inocencia a los ejecutivos de la firma. El problema era que ella no tenía prueba alguna. Por eso, Lapis Lazuli iba a crear una nueva evidencia…

¿Qué evidencia probaría su inocencia? La forma más efectiva seria, obviamente, tener una confesión del actual culpable. No había duda de que ella movilizaría el uso del artefacto Play Memory.

— Es triste. Hmm, se ha convertido en un gran infortunio. Si lo hicieras bien, entonces habría posibilidad de convertirte en una orgullosa gerente de sucursal en la Firma Keuncuska, pero, oh, diosas. ¿Ves esto…?

Dejé caer el objeto plateado en el piso. Luego, levanté mi pie derecho, y lo pisé usando el tacón de mi bota.

Con un crujido, fácilmente podrías oír el sonido exacto de las partes del mecanismo rompiéndose. Repetí la acción 5 veces. Luego tomé el dispositivo ya destrozado y lo lancé al muro con toda la fuerza posible.

Me encogí de hombros.

— Parece que tu última posibilidad se ha roto.

—………

— Lala, tienes dos opciones ante ti. Esas opciones no te serán posibles rechazarlas. La primera, así, acepta el llamado de la firma y regresa sin evidencia

alguna. Pide sinceramente por tu inocencia. Luego, hm, luego… si tienes suerte, podrías ser capaz de seguir con vida…

Palmeé suavemente su hombro.

— ¿…y la segunda opción cual es, Su Alteza?

Lapis Lazuli habló. Era esplendido. A pesar de estar en jaque mate, su voz seguía siendo fría. Sin importar que tan desesperada fuese su situación, incluso si su vida estaba en riesgo, era tan claro como el día que ella podía mantener la calma.

Era tal como lo hice hace tres meses, cuando estuve rodeado de aventureros.

— Ven bajo mi cobertura, Lapis Lazuli. Oh, mestiza inferior. Si me dedicas tu talento, entonces te otorgaré estatus. Si me entregas tu lealtad, entonces te daré poder. Haré realidad las esperanzas y deseos que mantienes en tu pecho, y deberás protegerme de las esperanzas y deseos de las demás personas en esta tierra.

En resumen, dar y recibir.

¿Acaso no era la lógica más romántica?

— ¿Qué hará si ésta lo traiciona, Su Alteza?

— Ah, no te equivoques. No estoy pidiéndote completa lealtad. Si deseas traicionarme, entonces hazlo. Si crees que alguien además de mi puede ser capaz de darte mayores beneficios, entonces, claro que puedes.

No creía en la amistad. Mucho menos en el amor. De forma parecida, no tenía confianza en la lealtad.

— Pero te prometeré esto, disfrutarás al máximo el mayor poder autoritario.

En lo que creía era en el intercambio equivalente. El acto donde la gente razonable intercambiaba objetos del mismo valor.

—………………

—………………

Lapis Lazuli me miró. Yo no evité su mirada. El silencio solo era extraño cuando no había nada en los ojos de la otra persona. Aun teníamos mucho que descubrir en la mirada de la otra persona.

Tenía algo dentro de mí. Y ella también lo tenía.

No teníamos razón para temerle al silencio.

Al final…

— Lo entiendo, Su Alteza –Lapis Lazuli se arrodilló. Miró al piso y prometió–. Yo, Lapis Lazuli, nacida de un súcubo humbaba, y criada en los callejones de los pueblos y ciudades, una persona que ha trabajado como una comerciante de tercer grado para la Firma Keuncuska durante 10 años, olvidaré el pasado y viviré únicamente por el propósito de ser la subordinada del Lord Demonio Dantalian. Este corazón. Esta cabeza. Esta alma. Todo debería permanecer por siempre en posesión de Su Alteza.

Tan pronto como su juramento de lealtad terminó, varias notificaciones aparecieron.

[Lapis Lazuli ha sido reclutada como una subordinada.] [El grado de lealtad aparecerá en el estatus de Lapis Lazuli.] [Lealtad Inestable. La otra persona te ve únicamente como un Lord contractual. La otra parte puede traicionarte en cualquier momento.]

 

Sonreí.

Me deleité especialmente con la línea de ser traicionado en cualquier momento. Fuese una amistad pegajosa o un afecto eterno, en lugar de líneas exaltadas como estas, esa línea era más confiable.

El amor interminable que mi padre le había jurado a mis madres, al final, se reunió con el fracaso. Los humanos no tienen la fuerza de revertir ese tipo de amor. Depositar en el otro las emociones que ninguno puede manejar solo torcerán tus rodillas.

Seco desde el comienzo.

En lugar de estar preocupado por tales cosas inútiles, preferiría ser un vago. En lugar de ser groseramente serio, prefería ser seriamente grosero.

Ese era mi credo, mis reglas absolutas.

De repente, desde mis recuerdos, los gruesos labios de mi padre se movieron claramente.

Hijo. Estate preparado. Sin importar lo que elijas… es obvio que tendrás una vida más dura que la mía.

Lo siento padre…

No pienso repetir la vida que tuviste.

Tú tuviste éxito como un miembro de la sociedad. Sin embargo, fallaste horriblemente como esposo. Es estado insatisfecho por eso desde hace mucho. ¿Por qué te obsesionaste con algo aun sabiendo que fallarías?

Si seguramente no vas a tener éxito, entonces no lo intentes. Esa fue mi respuesta. Significaba que la gente no tendría que estar en desesperación por mi culpa. Tú fuiste el único remordimiento en mi vida, padre. No quiero ser el remordimiento de otra persona.

— Bien. Lapis Lazuli.

Me arrodillé también para igualar el nivel de nuestros ojos.

No éramos simplemente un lord y un vasallo. Contratista y contratista. Éramos compañeros que hicimos una promesa de igualdad de derechos. Quería expresarle eso con mi cuerpo.

— Yo, Dantalian, nunca regresaré vuestro consejo con silencio, y mucho menos devolveré vuestras sugerencias con desprecio. Si vos sudáis y sangráis por mi protección, entonces deberé de pagaros cada gota de sangre y sudor –sujeté su mano con fuerza.

Ya la había sujetado antes, pero su mano era realmente suave.

Lapis Lazuli, luego de mirarme un largo rato, ligeramente, muy ligeramente, asintió con su cabeza.

—…estoy a su merced, Su Alteza.

Tres meses después de haber caído en este mundo. Había logrado tener mi primer vasallo.

Pagina Anterior
Pagina Siguiente
Translate »