Capítulo 3 – DD – Parte 2

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Comerciante de Keuncuska, Mestiza, Lapis Lazuli.

Calendario Imperial: Año 1505, Mes 4, Día 18.

Oficina de la Firma Keuncuska.

El Lord Demonio Dantalian estaba sonriendo ante mis ojos. Para ser sincera, confieso que lo subestimé.

Ha sido casi un año desde que me convertí en la consultora exclusiva del Lord Demonio Dantalian.

Había creído que era una basura, un bueno para nada, pero parece que me equivoqué. Sinceramente, quedé sorprendida. La mirada aguda e intimidante en sus ojos y su forma de ver era como si me estuviesen probando.

Sus pupilas también eran oscuras.

No podía ver el final… esa era la sensación natural que tuve. ¿Acaso Dantalian siempre fue así?

Alguien afortunado que nació siendo un Demonio.

Lord y por eso vivía una vida ociosa y sórdida. Eso era todo lo que yo podía pensar sobre él…

Ahhhh…

Por primera vez comprendí mi error.

Por el golpe inesperado que recibí, sin quererlo dejé de hablar.

Para cometer tal error. Para estar en silencio aquí significaba que estaba admitiendo que él tenía razón. Tenía que cambiar el tema.

— Asumamos que lo que usted infiere es correcto.

— No quiero saber hipótesis. Lo que quiero es saber la simple verdad.

¿…ni siquiera me estás dando un rincón para escapar?

La parte posterior de mi cuello se sentía fría.

El Lord Demonio Dantalian ciertamente había cambiado mucho.

Hace medio mes, Dantalian fue amenazado por un grupo de aventureros. Ciertamente, era un grupo que se había hecho con el mapa del castillo del Lord Demonio. Ellos pudieron haber sido un grupo con el mismo nivel de un pequeño grupo vigilante en algún valle montañoso lejano, pero el Lord Demonio Dantalian se encontró en una situación seria… ¿fue así? ¿Acaso experimentar de cerca la muerte realmente cambiaba a una persona de forma tan drástica?

Dantalian era un Lord Demonio del cual yo estaba a cargo. Si esa persona se convertía en alguien competente entonces, sin fallo alguno, se trataría de una situación a la que yo le daría la bienvenida con los brazos abiertos. Pero honestamente, era difícil estar feliz.

Quería al Lord Demonio a nivel de un zorro. No lo quería a nivel de un tigre. Seria problemático si la marioneta era demasiado astuta.

¿Quién podría haber esperado que esto pasara? El Lord Demonio me miró con fuerza.

— Lala. Ve a la Firma Keuncuska y diles. ¿Lala?

Eso me hizo parpadear.

— Lapis Lazuli abreviado en Lala. Es un apodo perfecto.

— ¿…acaso le está dando un apodo a esta inferior que está aquí?

— ¿No te gusta?

— Ésta se siente agradecida.

El mundo demoníaco era estrictamente una sociedad jerárquica.

Incluso si la raza era la misma, si las tribus eran distintas entonces tu estatus también lo era. Si había algunos orcos que eran considerados nobles, entonces también había orcos que eran tratados como esclavos. Si uno trataba de imaginar todos y cada uno de los rangos que existían, entonces ellos tendrían que superar las cientos, no, miles de tribus y razas.

Yo era una intocable. Una híbrida de un súcubo y un humano. Los súcubos ya recibían el desprecio de ser considerada una raza de prostitutas. Pero entre

ellos, la persona que nació entre uno y un vulgar humano, no fue más nadie, sino yo… por eso yo era una mestiza.

Una lepra de la sociedad.

No podía atreverme a entrar en contacto con otras personas con este asqueroso cuerpo. Si por casualidad, yo llegase a tocar a una persona con estatus superior al mío, entonces yo tendría que cortarme un dedo, si entrara a un templo entonces mis pies serian cortados, y si recitara un escrito de uno de los Dioses, mi lengua seria arrancada.

Por eso es que, cuando el Lord Demonio Dantalian me pisó, me puse nerviosa. Por suerte, fue tomado como una broma, pero si alguien más hubiese visto eso, entonces mi pie tendría que ser cortado. Ahora, volviéndolo a ver, era probable que esa fuese una forma que Dantalian usara para amenazarme.

Como era de esperar, tenía que seguirle el ritmo al Lord Demonio aquí. Debería bajar mi cabeza de nuevo.

— ¿Cuál es el mensaje que ésta debería entregar a la firma?

— El Lord Demonio Dantalian finalmente ha enloquecido. Como no tiene a nadie más en quien confiar, él te entregó su mente y su cuerpo a ti, a una súcubo. Tú, haciendo uso de tu encanto, fuiste capaz de atraer exitosamente al Lord Demonio.

—………

¿Cuáles eran sus intenciones?

No pude comprender lo que pasaba por su cabeza. Sin embargo, si vociferaba honestamente que esa era una idea completamente estúpida, probablemente fuese empujada a una batalla de vigor. Por ahora, responderé como si comprendiera eso completamente y como si sonase como una idea interesante. Había momentos donde un alardeo vacío era una táctica permitida.

— Entonces, ¿una simple campesina como ésta se convertirá en su concubina,

Su Alteza…? Que historia tan interesante.

— Desde hace tiempo, no hubo nada más romántico que la historia de un príncipe enamorándose de una campesina. Es una historia que se hace grande sin

importar la época en la que se cuente. Diles a los ejecutivos de tu firma que estoy completamente enamorado de ti que parece ser que no seré capaz de salir.

— Esta es la parte más grande que se ha dado a ésta. Esto es más de lo que podría merecer.

— Ahh. Dantalian, haciendo cualquier cosa por dinero, comenzó a decir estupideces. Declara que una enfermedad se esparcirá dentro de dos meses, y que él conoce la cura para ella. Que él monopolizará los ingredientes para la cura antes de que la plaga se propague, y que será capaz de ganar una fortuna. Dile a la forma que deseo otro préstamo con esa declaración…

—…………

Ya veo. Fui capaz de comprender casi todo.

Justo ahora, Dantalian se está poniendo a sí mismo como un payaso. Un Lord Demonio que se enamoró de una simple súcubo. Además de eso, con el fin de ganar otro préstamo, dijo una estúpida mentira…

— Con respecto a la cantidad del préstamo… unas 10.000 monedas de oro deberían bastar.

— Dice, 10.000 monedas de oro…

Era una cantidad que no podía ser pagada incluso si llegase a trabajar 130 años. Si incluías los intereses, eso se convertía en una suma bastante distante.

Los ejecutivos de la firma probablemente le darían la bienvenida con los brazos abiertos.

Eso era obvio. Mientras más grande sea la deuda, entonces más fuerte será el collar en el cuello de Dantalian. Era como un Lord Demonio corriendo alocadamente justo a una trampa de autodestrucción.

En esta comedia, yo tenía que ser la persona que había arrastrado al Lord Demonio hacia su propia destrucción, y así ganar una increíble cantidad de méritos. Sin importar cuán bajo fuese mi estatus, la gente no podía ignorar mi contribución. Al mismo tiempo, me convertiría en una candidata para llegar a ser una ejecutiva para la firma.

— ¿Qué hay de eso? ¿Atrae mucho tu interés?

— Si.

Era una oferta muy dulce. Sin importar como lo mirases, era una oportunidad para obtener una gran cantidad de beneficios… era tan tentador que me hacía sentir sospechas.

¿En qué parte de esto se beneficiaría Dantalian? Esta era una historia que solo era buena para mí. No esperaba que él me diera una respuesta apropiada, pero debería preguntarle ahora mismo.

— Su Alteza. Ésta no entiende. ¿En qué parte piensa obtener beneficios de esta gran jugada?

— Bueno, tú eres comerciante -Su Alteza Dantalian respondió calmadamente–. Los mercantes verifican cuidadosamente si existen beneficios que ganar, y si los hay, entonces correrían hacia ellos. Si ves el beneficio de mi oferta, entonces ¿no deberías estar tomándolo sin hacer preguntas?

— Tiene razón, Su Alteza. Sin embargo, ser cauteloso en frente del juego que parece excesivamente apetitoso también es una actitud apropiada del comerciante. Si ésta se despierta una mañana y le dicen que un zorro esta postrado en la entrada, entonces eso sería difícil de creer –al decir eso, Su Alteza sonrió.

— ¿Por qué no? El zorro pudo haberse enamorado de ti a primera vista.

—…………

Él estaba tranquilo. Su habilidad de hablar no estaba a un nivel normal.

Incluso si hubiese estado ante las puertas de la muerte, ¿era posible que una persona cambiara tanto así? Era extraño. Desde un punto de vista con sentido común, esto era incomprensible.

— Lala, cuando un cazador atrapa a un zorro, no hay casos donde el cazador muestre consideración hacia los sentimientos del animal. Eso daría risa. Como un cazador, lo que tienes que hacer es simple. Primer, toma tu ballesta… -Su Alteza Dantalian movió sus manos. Era como si realmente hubiese una ballesta ahí–. Ve tras el zorro con la resolución de matarlo. Si fallas el disparo entonces solo harás que se desconcerté y huya. Apunta exactamente al centro de su frente. Y luego…

La flecha invisible de la ballesta fue apuntada a mi frente. Su Alteza Dantalian tiró del gatillo.

— Bang –alegremente, disparó–. Y espléndidamente acabas con él de un solo tiro.

—……………

— Dirígete hacia la firma y diles que Dantalian finalmente se ha vuelto loco. Que es la oportunidad dorada para atar por siempre a ese patético Lord Demonio

–Su Alteza me dio una ligera palmada en el hombro.

Un rincón de mi mente se sintió incómodo. Por otro lado, mi razonamiento me decía que Su Alteza tenía razón, pero por otro lado, mi corazón ondeando banderas rojas.

Esta era una trampa.

Una trampa cruel fue puesta ante mí.

Si desconsideradamente pusiera un pie al frente, entonces sería mi fin… ya fuese que mi mente y corazón actuaran por sus cuentas, siempre seguiría al primero. El problema era que en esta situación, mi corazón latía a una velocidad sin precedentes.

Dejado a un lado esa premonición ominosa, moví mis labios.

— Su Alteza. Ésta solo teme su situación. Específicamente, el juego que ésta ha pensado que sería un zorro, se ha convertido en un tigre. Por lo tanto, una sola flecha no es suficiente para atrapar a tal felino.

— Bueno. Entonces supongo que solo puedes ser comida por el tigre en ese momento.

Su Alteza Dantalian apuntó su mano derecha.

Sin comprender lo que ese gesto significaba, miré inexpresivamente. Su Alteza, creyendo que era inevitable, sonrió irónicamente.

— ¿Cuánto tiempo piensas dejarme con la mano extendida?

—…………

Al final, comprendí que Su Alteza estaba solicitando un apretón de manos.

No sabía cómo responder a un apretón de esos.

Nunca había sujetado la mano de alguien hasta ahora. El hecho de que nuestros pies se hubiesen tocado era inexcusable, pero si nuestras manos se tocaban entonces ese sería un crimen muy claro.

—…una persona de nacimiento oscuro como el de ésta no se atrevería a ensuciarle las manos, Su Alteza.

Su Alteza Dantalian probablemente también lo sabía.

Después de todo, él era una persona que tenía una cantidad de orgullo incomparable cuando se trataba de la aristocracia. Él ni siquiera consideraba a alguien como yo una persona. Yo no albergaba ningún rencor personal hacia eso. Sería extraño que un Lord Demonio no tratara a una mestiza de súcubo/humano de esa forma.

Yo no deseaba que mis muñecas fueran cortadas.

— Perdone la opinión de ésta, pero si le soy agradecida, entonces solo le sería un problema para su dignidad, Su Alteza. Por favor, retire su mano.

— Que extraño lugar para preocuparse por ser humillado mientras se discute un tema atrevido –replicó Su Alteza Dantalian–. Si sacudes mi mano entonces será deshonrada de repente, haciéndome pescar un resfriado, y haría que mi estatus social cayese, ¿no? simplemente deseo estrechar manos con el significado de tratarnos bien el uno al otro a partir de ahora.

— Incluso si usted fuese a tener ahora una opinión negativa del sistema jerárquico, la mayoría de la gente no comparte la misma idea, Su Alteza. Si una campesina como ésta entrase en contacto con su cuerpo, entonces un castigo legal caería sobre mí…

— Ohh. Y dime algo, ¿esa mayoría está aquí? –con movimientos exagerados, Su Alteza Dantalian echó un vistazo a su alrededor. Naturalmente solo estábamos nosotros dos, Su Alteza y yo–. Al fin y al cabo, el Lord Demonio Dantalian es una mierda como persona. Solo soy un Lord Demonio por nombre. No tengo absolutamente nada. Lala, ¿aun deseas NO estrechar mi mano?

—…………

Habiendo dicho tanto, no tuve el derecho de rehusarme.

Cuidadosamente, me estiré y toqué su mano.

La primera mano humana que había tocado en mi vida era fría. Furtivamente sentí el toque de su palma. Al hacerlo, Su Alteza Dantalian apretó mi mano con fuerza.

— Trátame bien a partir de ahora.

—…si, por favor, trate a ésta de la misma forma, Su Alteza.

Se sentía que sería una relación extensa. No estaba segura del por qué, pero eso era lo que mi intuición me decía.

 

 

 

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