Capítulo 26 – DD – Infierno [Parte 1]

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— Mire esto, Alteza.

Eso fue tarde en la noche.

Estábamos abriéndonos paso por un camino boscoso. Farnesio, quien había estado marchando como la comandante de nuestras tropas, dirigió su caballo de guerra hacia mí. Lo desmontó y me mostró algo. Estaba oscuro, por lo que no podía ver claramente. Fuese lo que fuere que tuviese en sus manos, era idéntico a basura o mugre.

Una vez que lo examiné con más cuidado, comprendí que era un gatito.

— Su vida ha sido dañada.

Para ser exactos, un gatito moribundo.

La mitad del gato, la otra mitad de lo que ya se había resignado a ser un cadáver, también estaba sumergiéndose en el Río Estigia, minuto a minuto. Me preguntaba qué tipo de bestia espeluznante había agarrado a esta criaturita. A pesar de ser tardísimo, la imagen de sus órganos internos dejándose ver entre las grietas de sus heridas estaba mostrándose sin mosaico alguno.

Hablando de mosaicos…

En este mundo, las cosas como videos para adultos, una conveniencia moderna que también es llamada ‘pornografía’, era algo que, obviamente, no existía.

De acuerdo a la clasificación de la sociología, una sociedad donde la pornografía aún no ha sido inventada era, a lo mucho, nada más y nada menos que una sociedad que estaba cerca de ser considerada ‘primitiva’. A pesar de mi apariencia, también soy uno de los Lores Demonio que representa a la raza demoníaca, por lo que ¿esta situación no es penosa? Esta grandeza tiene la labor de educar a estos bárbaros cuanto antes.

Tuve que entrar en acción de inmediato.

Entre las diversas herramientas mágicas, había un objeto que grababa el escenario ante él. Ese producto básico de alto costo conocido como Memory Play era un objeto que tuvo un pasado oscuro conmigo ya que me jodió la vida en varias ocasiones. Tenía que utilizar esto. El precio era asquerosamente elevado, pero ¿qué más da? Los billones de pervertidos del pasado, presente, y futuro me lo estaban agradeciendo. De eso estaba seguro.

Es por eso que lo grabé. Las diversas veces en las que me acosté con Lapis o Barbatos. En secreto, si previa aprobación de ellas.

Y——

‘¿Esto qué es, Alteza?’.

El primer video para adultos en el mundo había sido descubierto en poco menos de un mes luego de haber sido completado.

‘Cálmate, Lapis. Contrólate y escucha lo que tengo que decir. De esa forma, terminarás elogiando esta gran invención’.

‘Interesante’.

Lapis asintió. Por fortuna, no había señales obvias de disgusto. Tal y como esperé de mi amada, quien alardea de una frialdad que duraba todo el año.

Tenía esperanza. Si era Lapis, definitivamente alabaría este objeto por su valor político.

‘Sin embargo, antes de escuchar su explicación, hay algo que ésta desea conversar con usted. Alteza, es un tema bastante serio’.

‘Está bien. Pregunta lo que quieras. Sea la influencia que este invento tendrá en el mundo a partir de ahora, o el impacto que tendrá sobre el continente…’.

‘Dele, al menos, una sola razón por la que ésta no deba matarlo en este preciso instante, Alteza’.

Estaba completamente molesta.

Ignoré completamente algo como mi honor o cualquier otra cosa, y me postré. Todo lo fue mi falta y crimen. En particular, el hecho de que no había recibido su consentimiento era la peor parte, creo yo.

El artefacto que contenía a Lapis fue eliminado inmediatamente sin espacio para un debate. Al final, terminé perdiendo completamente la oportunidad de dejar mi nombre en los libros de historia de la humanidad como fundador de los videos para adultos…

— Alteza.

Y entonces, Farnesio me llamó, sacándome de mis profundos pensamientos que carecían de mosaicos.

— ¿Por qué anda mirando repentinamente el espacio vació con ojos que parecen que han renunciado a todo en el mundo? ¿Acaso se le fundió el cerebro? ¡Apúrese, sane esta vida!

¿Sanar?

La respiración del gato casi llegaba a su fin. Mínimo, unos 30 segundos. Como mucho, su vida terminará en menos de 3 minutos.

También había enviado a las brujas a una misión de reconocimiento. Incluso si las llamase para que vinieran a salvar a la criatura, no llegarían a tiempo. Como este era un hecho que cualquiera podía decir solo con ver al gatito, Farnesio seguramente no era ignorante de ello. A pesar de eso——

— Esta damisela desea salvarlo.

Farnesio me miró directamente a la cara.

Cuando entramos a la Alianza Creciente y llevamos a cabo una ceremonia de apertura para nuestros nuevos soldados, fuiste quien personalmente mató a ese miserable grupo de perros que criaste con cariño y querías mucho, ¿cómo demonios vas a estar abriéndole tu corazón a un gato moribundo con el que no tienes conexión…? Claro, eso no se lo pregunté.

A través de la guerra, has tomado las vidas de otros constantemente. Solo el número de soldados rasos que has masacrado ya suman las decenas de miles, entonces ¿cuál es tu intención oculta al referirte a un mísero gato como una ‘vida’ y pedirme que lo salve…? Obviamente, esto tampoco lo pregunté.

Y ahora, la herida de ese gatito está debilitándolo y haciéndolo sufrir eternamente, por eso, pienso que el animalito estaría mejor si pones fin a su miseria con tus propias manos. ¿Qué piensas acerca de cargar esa pequeña vida, guardarla en tu memoria, y realizarle un funeral dentro de tu mente…? Ni siquiera me atreví a darle este consejito.

Esperé.

— ¿Alteza? –Farnesio inclinó su cabeza–. ¿Señoría?

Farnesio miró inexpresivamente al gatito que tenía en sus manos y luego me volvió a ver la cara. Luego repitió ese movimiento, una y otra vez, hasta que pasó un minuto entero. El animalito tenía una cabeza pequeña. Poco después, la leve respiración de la criaturita se detuvo. Una vez que esto pasó, la mirada de Farnesio también quedó ahí, en pausa.

—……

Bajé lentamente de mi caballo. Ya que no le había dado una orden militar diferente a los soldados, estos se bifurcaron a nuestro alrededor y siguieron su marcha. La suciedad seguía desmoronándose debajo de sus pies.

Me arrodille ante los pies de Farnesio.

Me senté con la espalda recta.

Luego bajé mi cabeza hasta el suelo.

— Lo siento.

—……

— La misión de reconocimiento era urgente. Envié temporalmente a todas las brujas a ella. Fue decisión mía. No predije que algo así pudiese ocurrir.

Los soldados nos pasaron y siguieron avanzando. Podía decir eso ya que los pasos estaban sacudiendo el suelo oscuro a mí alrededor.

Aunque los pasos ocasionalmente dudaron y trataron de detenerse junto a mí en varias oportunidades, no tuvieron más opción que seguir adelante debido a la marcha de los soldados que los seguían. De vez en cuando, en lugar de pasos, el tenue sonido de susurros podía ser escuchado. No me molesté y lo dejé pasar.

— ¿Por qué? –escuché la voz de Farnesio tras una extensa pausa–. ¿Por qué está disculpándose, Alteza?

— Debido a mi decisión, fuiste incapaz de salvar una vida.

— ¡Es una coincidencia! ¿Acaso la responsabilidad existe donde no hay intenciones? ¿Cómo se puede ofrecer una disculpa sin ser el responsable? Enviar brujas a una misión de reconocimiento es un acto cotidiano en el ámbito militar. Por otro lado, tratar de salvar la vida de una criaturita no está relacionada a la milicia. Como su general, Alteza, esta damisela es una persona que lleva a cabo las labores que corresponden a su cargo. En vez de eso, ¿no sería más apropiado para usted reprender a ésta damisela por no cumplir con sus labores militares?

— Te habría amonestado si me lo hubieses solicitado como general. Sin embargo, ¿no viniste a mí como una simple mocosa sin esperanza?

—……

— Actualmente, las brujas son incapaces de usar mucho a sus familiares. Esa también es una orden que les di el otro día. Ya que no disponen de muchos familiares para usar como exploradores, tienen que volar personalmente hacia el cielo nocturno. Lo siento.

Vagamente podía escuchar el sonido de una guerra llegando de la línea que estaba más adelante de la nuestra.

“La-la-la”… cantando, los soldados intentaron aliviar sus esfuerzos de marchar durante toda la noche. Ya que nuestras fuerzas se estaban abriendo paso a través de una senda boscosa, la canción se mezclaba fácilmente con el sonido del viento que fluía a través del bosque. Woosh… “Uh-la-la”. La canción que se mezclaba con la naturaleza sonaba como los desconsolados gritos de una criatura plumífera o una bestia salvaje más que el sonido de una persona.

— ¿Por qué tiene que disculparse, Alteza?

— Porque soy tu lord.

Farnesio habló:

— ¿Y también porque considera a esta damisela como su hija?

— Y porque te he tomado como mi hija adoptiva.

— Esta damisela ahora lo entiende.

Farnesio colocó algo junto a mi cabeza. Era el cuerpo del gatito. Sus órganos internos que no se habían salido completamente mientras estaba muriendo finalmente fueron liberados. Así, como la distinción entre interior y exterior se había ido, el gatito ahora regresaría a la tierra.

— Esta damisela desea perdonarlo, Alteza.

Farnesio se sentó recta con mi cabeza puesta en sus manos. Al estirar sus rodillas y levantarse, levantó mi cuerpo también. Luego me acarició la mejilla.

— Por eso, esta damisela lo perdonará. Padre.

—……

Fui perdonado.

Bajé la mirada hacia la vida que había acabado y hablé:

— Niña, ¿no vas a crear una tumba y le darás un entierro?

— ¿Qué cosas dices, Alteza? Es algo extraño para decir.

Farnesio señaló hacia el cuerpo del gatito, el suelo en el que el cadáver estaba colocado.

— ¿Acaso esta damisela no lo acaba de enterrar en este mundo?

La chica estaba sonriendo brillantemente.

Quedé momentáneamente en silencio mientras me situaba ante Farnesio, quien ya sabía cómo sonreír bien.

Cuando miré a mí alrededor, vi a los soldados marchar.

Igual a un montón de fuegos fatuos dirigiéndose a la otra vida, decenas de miles de soldados iluminaban el cielo nocturno con las antorchas que tenían en sus manos. Las radiantes antorchas se conectaban unas con otras, haciendo que la iluminación se intensificara más. Las sombras iluminadas por estas tarareaban canciones de guerra.

Era una escena bárbara. Muchos de los duendes se burlaban mientras movían sus cuerpos. Cada vez que los hombres lobo al frente de la formación levantaban sus hocicos y aullaban, los que estaban detrás de ellos los seguían, haciendo que la marcha militar se conectase extensamente por aullidos. Las sombras danzaban y aullaban por todo el camino.

El Desfile Nocturno de los Cien Demonios. Esas palabras llegaron automáticamente a mi cabeza. (NT: El Desfile Nocturno de los Cien Demonios, también conocida como «Hyakki Yagyou». Es uno de los cuentos más famosos del folclor japonés. Data del siglo 13, y narra la terrorífica noche en que una legión de onis, youkais y otras criaturas salieron del inframundo hacia la superficie.)

Farnesio habló.

— Veo que los demonios tienen una cantidad de hábitos nocturnos ya que no suelen cansarse durante marchas nocturnas.

— Incluso si los hábitos nocturnos son parte de su fisiología, ¿eso no hace la marcha mucho más fácil? Probablemente están alegres porque regresan a casa. Los soldados que parten a una expedición siempre celebran mucho la orden de volver a sus hogares.

— En efecto. Si ese es el caso, entonces significa que los soldados sin hogar no estarían muy alegres.

— Así es. Tenemos un largo camino por recorrer. Vayámonos de inmediato.

Volvimos a montar nuestros caballos, y sujetamos las riendas.

Si uno fuese a darse vuelta, ya no sería capaz de ver el contorno de su hogar.

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