Capítulo 25 – DD – Excarcelación [Parte 3]

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. Rango 71.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 11.

Polles, Llanuras de Bruno, Ejército de la Alianza Creciente.

 

— Tenía curiosidad por saber cuánto había durado ese silencio.

Las emociones de las personas tenían un color. Incluso una fragancia. Como si fuese el color de su voz, y la fragancia de su corazón. Todo el cuerpo de Ivar Lodbrok tembló mientras su voz exudaba su corazón.

—…la esperanza y aspiración vital de este, es simplemente por y para la Alianza Creciente. Por eso, le cuesta comprender por qué razón usted reprendería su vieja alma. Por favor, sea más considerado, Alteza.

Si se toma en cuenta sólo el tiempo, entonces Ivar Lodbrok entró en pánico por no más de un minuto. Fue capaz de recuperar la compostura luego del ataque inesperado. Hasta ese extremo, él era digno de elogios.

Sin embargo, eso era desafortunado para él. Mi ataque sorpresa aún no comenzaba. Ivar Lodbrok, a lo mucho, todo lo que hayas experimentado hasta ahora se consideraría igual a haber escuchado el leve sonido de cuernos comenzando a ser soplados en un campo de batalla.

Abrí mi boca.

— ¿Te has estado comunicando en secreto con Lady Demonio Sitri?

—……

Estremecimiento.

El vampiro, quien trataba de hacer lo posible para seguir hablando, dejó de moverse. Sin embargo, lo único que se había congelado en el acto fueron sus movimientos visibles. El color de su respiración se tornó confuso. La fragancia de su corazón se densificó.

Me levanté y acerqué a Ivar Lodbrok. Luego, como si estuviese apreciando una obra de arte que solo consistía de olor y color, caminé lentamente hacia la silla en la que el vampiro estaba sentado. Como si colocase un cerco de madera alrededor del vampiro con el sonido de mis pasos. Como si crease una frontera y tratase de encerrarlo dentro.

Anuncié con una voz llena de afecto noble.

— Ivar Lodbrok. Comenzando desde el día de ayer, te diré todo lo que estuviste haciendo antes de venir aquí.

Así que escúchame bien.

—……

Presión.

Levanté mis pulgares y lentamente los fui presionando hacia el centro exacto de los hombros de Lodbrok. Su carne, la cual estaba cubierta por su manto, se sintió más suave que firme, y más crujiente que suave. Para ser exactos, sus hombros poseían la misma suavidad y textura crujiente de una manzana. Si se quebraban, entonces un jugo de esencia densa probablemente fluiría.

— Probablemente fuiste el que quedó más confundido cuando la purga de ayer en la noche empezó. Luego de eso, te movilizaste rápidamente ya que no sabías lo que realmente sucedía. Es algo obvio. Como la vida de un comerciante depende de cuán rápido puedas obtener información; no hay nadie allí afuera que sepa eso mejor que tú.

— Eso es…
— Pero, querido, había un gran problema. ¿A quién podrías ir con el fin de descubrir la verdad? ¿Irías ante Su Excelencia Barbatos a preguntarle? ¡Maldición!

Presión.

Levanté mis meñiques por encima de los hombros del vampiro.

— No, no podías hacerlo. Barbatos es una Lady Demonio terrorífica. Incluso tiende a valorar a los granjeros más que a los comerciantes. Normalmente, te reirías de este tipo de persona y la llamarías anticuada por quedarse atrasada en las eras, pero la situación cambia cuando esa persona anticuada tiene una espada de verdugo en su mano. Naturalmente, tu deseo de reírse se contraería. ¡JA! Es un problema. Un gran problema.

—…Alteza.

— ¿Qué podrías hacer ahora? Incluso si te acercabas a los Lores Demonio de bajo rango, probablemente clamarían que no sabían lo que sucedía, y en realidad, no sabían nada. ¡Querido! ¿Qué podrías hacer en esta situación? ¿Solo correrías hasta donde estaba Su Alteza Paimon y le preguntarías? ¡Joder!

Presión.

Siguiendo a mis pulgares y meñiques, presioné mis dedos anulares en sus hombros.

De la misma forma como una araña pisa su red. Ni muy fuerte, ni muy débil.

— No, tampoco podías hacer eso. Por cualquier medio, esto era algo que seguramente no podías hacer. ¿Con qué cara solicitarías una audiencia personal con Su Alteza Paimon y le preguntarías sobre los motivos ocultos detrás de la purga? Ella aún tiene que perdonarte, vampiro decrepito. Si por andar de lengua floja la haces enojar, pasaría de ser un asunto normal a uno bien grande.

—……

— Ah, es un problema. Un problemón. No se puede evitar. Barbatos es una mujer que guardaría un secreto hasta de sus aliados. Paimon también es una Lady Demonio muy discreta. ‘Sin embargo’, eso debiste haberlo pensado, ¿no? Puede que Paimon sea discreta, pero ¿ella no es abierta hacia una sola persona? ¿A su aliada más cercana y perra faldera, Sitri?

—……

Presión.

Añadí mis dedos medio.

— Luego contemplaste. ¿Acaso durante un tiempo no te asociaste con Lady Demonio Sitri? Ustedes dos tienen una relación donde se intercambiarían peticiones cualesquiera. De seguro ella te compartió esta información…

Sonreí.

— Tu predicción dio en el clavo. Probablemente sea gracias a esa larga relacioncita. Sitri te dio información de la purga como si estuviese pagándote una deuda obvia. Tu cerebro debió haber operado con vigor. Ahh. ¿Las cosas no se volvieron ocupadas?

—……

— Una purga terminó ocurriendo. Era obvio que el continente demoníaco iba a caer en un estado de caos en un futuro cercano. Se trataba de un asunto importante. ¿Utilizarías esta confusión y te beneficiarias grandemente de ella, o no? Si vas a hacer negocios, entonces ¿cómo lo piensas lograr? Realmente era un asunto importante… Y, mientras estabas sumido en tus pensamientos, Lady Demonio Sitri te habló.

Con un tono que sonaba como si ella hubiese recordado algo.

Mientras colocaba encima de ello su sonrisa única.

Tenazmente traté de hablar en un falsete. Particularmente no estaba acostumbrado a eso, pero simplemente se trataba de un esfuerzo extra con el fin de proveerle entretenimiento a la otra persona. No podía negarme a algo así. Veamos, ¿no habría sido este tipo de tono?

“Oh, cierto. Ahora que lo pienso, también odias al Lord Demonio conocido como Dantalian, ¿cierto?”.

La complexión del vampiro ahora se encontraba fijada al aliento que estaba soltado.

— C-cómo… No, ¿qué está diciendo…?

Vi esto como una estrategia muy natural. La trampa de esta persona era una mandíbula que había drenado una inmensa cantidad de sangre de otros con el paso del tiempo. Simplemente estaba expulsando la fragancia que había tragado hasta ahora.

Fui incapaz de ver de inmediato qué tipo de expresión tenía ese vampiro en este momento ya que me encontraba detrás de la silla en la que él estaba sentado.

Aún no. No puedo apreciar la expresión final de esta persona. El miedo tenía el mismo tiempo de encanto que el vino rojo. Tenía que esperar pacientemente a que la fragancia floreciera lo suficiente.

— En efecto. Sitri tiene un encanto natural por naturaleza. Debió haberte persuadido así.

“No, no tanto. Jejeje. Realmente es algo simple”.

“Oh, cielos, Jefe. ¿Seguirás siendo así a pesar de nuestra relación? ¿Ah? Al final, esto es algo que solo tú tienes que hacer. Al menos tienes un método de entrar urgentemente en contacto con el viejo Marbas, ¿no? Dime que sí”.

—……

— Eres el comerciante que está a cargo de Su Excelencia Marbas. Como así son las cosas, si ocurriese algún incidente que fuese necesario reportarle de inmediato, el hacerle saber seria, por naturaleza, tu labor.

Como si una purga hubiese ocurrido.

Como si un puñado de Lores Demonio hubiese muerto como un montón de indigentes.

Ya que se trataba de algo que estaba al nivel de una calamidad——

“Informarle de cosas como estas, Jefe, ¿no es la labor a la que estas atado?”.

Esas no eran palabras exageradamente incorrectas.

Como no lo eran, Ivar Lodbrok lo había hecho.

Habrá un gran beneficio si la guerra se extiende. Eso fue.

Solo hizo su labor como comerciante exclusivo de Marbas. Eso fue.

Fue capaz de profundizar su conexión con Lady Demonio Sitri. Eso fue.

“El precio por pensar ‘eso fue”.

Aunque alguien pueda terminar con su pecho perforado y muera por un flechazo lanzado ocasionalmente por alguien más, la persona que solo crea que todo lo que hizo fue lanzar una flecha y ya, debe recibir un castigo apropiado y pagar el precio.

Eso era. Castigo y precio. Siempre he insultado a las bestias que han tratado de morderme el cuello alegremente.

Incluso si la bestia fuese la 9ª Lady Demonio, no cambiaría.

Incluso si la bestia fuese el 5º Lord Demonio, nada cambiaría.

Incluso si la bestia fuese el vampiro que controlaba la firma más grande en el continente demoníaco, las cosas seguirían sin cambiar.

Dije el nombre de la bestia que había caminado intrépidamente hacia mí en este día.

— Ivar Lodbrok.

Presión.

Finalmente añadí mis dedos índices encima de los hombros de la bestia. Con mis cinco dedos.

Dividí mi fuerza en cinco partes.

Y presioné los frutos abultados que los hombros del vampiro ocultaban.

Las cosas que reverberaron tras ser presionadas por mis dedos probablemente eran sus vasos sanguíneos, y las que graznaron tras ser empujadas por mis manos, probablemente eran sus huesos. Lo que presioné profundamente hacia adentro y empujé a un lado era la codicia ancestral que esta persona había mantenido y con la que vivía hasta ahora. Mientras agarraba los vasos sanguíneos, huesos y la codicia ancestral con mis cinco redes, hablé.

— ¿Eres consciente de lo que has hecho?

“Conoceos a vos mismo”.

Tras recitar ese viejo refrán, le susurré lentamente a su oído.

— Eres un maldito traidor que ha dejado que toda la Alianza Creciente cayese en un pozo sin fin.

—……

—……

Agarré suavemente el mentón de Ivar Lodbrok. Resistió al encorvarse con una fuerza que no encajaba con sus desgastados huesos. Aunque se había encorvado, lo hacía mientras temblaba. Empleé fuerza para mover la cabeza del vampiro.

Una mirada que parecía como si estuviese viendo al diablo fue lo que mostró. Ahh. Sonreí, satisfecho.

Le solté el mentón. Lo hice como una persona que le hubiese dado una sola mordida a un postre apetitoso y luego lo escupiese.

— Ugh… ¡Ahh, ahh!

Me preguntaba si él había estado conteniendo el aliento hasta ese momento. Una vez que Ivar Lodbrok quedó libre de mi agarré, apenas exhaló. Yo le toqué ligeramente el hombro.

— Perderás tu cuellito, Jefe. ¿No es importante el cuello? A partir de ahora, deberías desear tu propio bien.

Quietud.

Pude escuchar el suave sonido de las respiraciones de Farnesio y las brujas mientras dormían en un rincón de la tienda. En ese preciso instante, esa era la única señal de vida que fluía en este lugar. Hasta los grillos que había afuera habían dejado de chillar, por eso el silencio nos cubrió.

—…prueba.

Ivar Lodbrok abrió su boca luego que transcurriese una considerable cantidad de tiempo.

— No hay pruebas. Este no se encuentra en una posición lo bastante débil como para ser castigado sin una prueba.

Reí. ¿Acaso esto no se encontraba casi al mismo nivel de las lindas payasadas de un bebé?

— Qué declaración tan sorprendente, Jefe. Estoy completamente asombrado que uses un método de defensa propia si consideras tu situación actual. ¿Acaso las cabezas de siete Lores Demonio no partieron todas juntas en un viaje directo hacia la senda del Hades hace apenas un día? Su Excelencia Barbatos y Su Alteza Paimon los enviaron a esa excursión de forma gratuita. Sin importar como yo lo vea, parece nuestro honorable jefe.

Toqué un lado de la cabeza del vampiro.

— Parece que tienes mucha confianza de que esa cabecita tuya pesa más que la de siete Lores Demonio, ¿eh? Veo que calculas cosas con una escala bastante asombrosa. De hecho, como uno esperaría de un gran comerciante, su escala también es increíblemente especial. ¿Acaso tus clientes nunca se han quejado de que deberías usar pesos apropiados?

—……

— Sí, no hay evidencia. Pero ¿por qué debería importar que haya o no? ¿Acaso esta es una corte formal? ¿Crees que nuestras dos comandantes militares te harán un juicio especial, Jefe? Estamos llevando a cabo una purga, no un juicio. Más que eso, la razón por la que las purgas son purgas se debe al hecho de que eres capaz de determinar cosas simples debido a tus creencias. ¡Ah!

Sonreí ligeramente.

— Claro, la excusa de que no hay evidencia solo es momentánea. Si le preguntamos a Su Excelencia Marbas de quién escuchó la información sobre la purga, ¿no crees que la prueba se haría al instante? Ivar Lodbrok. Vampiro que creó una torre de monedas de oro manchadas con sangre. Actualmente, tu posición se ha vuelto lamentable.

—…este nunca le envió cartas a Su Alteza Marbas. Usted puede confirmarlo por su cuenta. Él también dirá que no lo sabe. Eso no es todo, que usted diga que éste tiene conversaciones secretas con Su Alteza Sitri… es simplemente una deducción forzada.

Pero miren a este.

¿Acaso esta es su lucha desesperada por seguir colgado en la soga hasta el final?

Sin embargo, esta no solo era una soga podrida. Incluso si mi suposición era correcta, tal como este vampiro dijo, Marbas y Sitri negarían firmemente los cargos. No había evidencia y mucho menos testigos.

Aunque decapitar personas debido a las creencias propias era lo que definía a una purga, como era de esperarse, esto no era más que eso: una purga. Si uno intentase tragarse a un gran grupo como la Firma Keuncuska de un solo bocado, al final, tu mandíbula casi se rompería.

Por eso, opté por abrir más la boca.

— Está bien. Aceptaré tu excusa. Por cierto, Jefe. Hay algo que a esta grandeza le despertó la curiosidad hace un par de días.

—……

— Me contó un espía que el discurso que mi general interina dio fue convertido en un folletito y ahora se encuentra dando saltos dentro del ejército de los Cruzados. Los soldados rasos han estado pasándoselos entre ellos mismos, por lo que esta ocurrencia no parece nada sospechosa.

Miré a Lapis.

Ella comprendió el significado de mi mirada y sacó un folleto que estaba dentro de una pila de documentos antes de entregármelo. Era un folleto con la cubierta de color gris. El libro donde mi discurso y el de Farnesio estaban escritos. Recibí el documento y, tap-tap, toqué el hombro del vampiro.

— Esto pasó demasiado rápido.

—……

— Solo han sido un par de días. En ese mísero tiempo, se fabricó un folleto y se hizo circular. Como los soldados hambrientos no tienen la fuerza extra para hacer algo así, y las pobres putas ni dinero tienen… Siempre y cuando el responsable de esto no se mueva sistemáticamente, ¿no sería difícil de lograrlo?

— ¿No cree que la gente podría haber hecho un esfuerzo mancomunado para fabricarlos? Ya que la cubierta está raída y las paginas son lamentables…

— Aun así, fue demasiado rápido.

Ivar Lodbrok cerró su boca. ¿Acaso intentaba guardar silencio aquí? Si yo fuese su abogado, diría que esa era una acción que desaconsejaría en un momento como este. (NT: Esto hace referencia a la Quinta Enmienda de los Estados Unidos, la que trata de que “nadie está obligado a responder de un delito castigado con la pena capital o con otra infamante si un gran jurado no lo denuncia o acusa…”).

— Reconoceré algo, Jefe. He estado dejándome llevar demasiado desde hace rato. Me impulsé con demasiada exageración a pesar de ser alguien que no sabía mucho. Sin embargo, tras juntar toda la información, pude ser capaz de ver algo.

—……

— Si uno desea poner en circulación los libros a tal rapidez, entonces es necesario tener un agujero en los Cruzados. Uno masivo. Uno que no desaparezca incluso si se capturase algunos soldados rasos y alcahuetes. ¿Sabe lo que significa eso, Jefe? Si fuese un par de días atrás, entonces no habría sido capaz de descubrir lo que era.

La República de Batavia.

No una nación con un par de espías plantados por aquí y por allá, sino todo un país que estaba en las manos de un Lord Demonio. Más que eso, no solo era la única república en el continente humano, sino que era una tierra en el oeste que fue establecida en secreto por Lady Demonio Paimon.

Las palabras del discurso fueron copiadas dentro del ejército de esa nación, luego fueron hechas impresas y puestas en circulación. No fue necesario que entregaran los folletos uno a uno. Todo lo que había que hacer era acumular un montón de folletos en el rincón de alguna tienda lejana. De la misma forma como el cadáver de un indigente va hacia otro, los folletos desechados fluirían de la mano de un soldado a otro.

¿Esto no llama naturalmente a la simpatía? Los miembros líderes de los Cruzados probablemente resollarían mientras tratasen de desarraigar la fuente de la circulación, pero sus esfuerzos serían inútiles. De la misma forma cómo hubo 7 Lores Demonio traicioneros en la Alianza Creciente, una nación entera era el bromista en el ejército de los Cruzados.

Torcí las comisuras de mi boca.

— ¿Acaso no has comprendido el significado detrás de mis palabras?

—…no, Alteza. Este aún no lo sabe.

— Escuché que eres el asesor de varios Lores Demonio. Marbas, el líder de la Facción Neutra y 5º Lord Demonio es uno de ellos, y también está la persona a la que estimo mucho, Su Alteza Paimon. Más que eso, ¿qué tenemos aquí? Asombrosamente, ¿no eres tú quien lidera la firma más grande en el continente demoníaco y lleva a cabo negocios con todas y cada una de las naciones? Claro, tu firma es lo bastante grande como para hacer impresa una cosa como un par de folletitos con cubiertas raídas y paginas miserables tantas veces como desees.

—……

El sonido de la respiración de Ivar Lodbrok gradualmente se atenuó.

Era simple. Ya que se trataba de un hoyo inmenso en alguna parte del ejército de los Cruzados, era posible que los folletos fuesen distribuidos. Esta brecha era, sin duda alguna, el ejército de la República de Batavia. La monarca que hubo fundado dicha republica era Lady Demonio Paimon.

Además, el vampiro sentado ante mí era el comerciante que actuaba como consultor exclusivo de Paimon.

¿Acaso no parecía una coincidencia bastante impresionante?

— Sin embargo, Jefe. ¿No es una ocurrencia muy extraña? Como lo dije anteriormente, vengo llegando de una reunión con Su Excelencia Barbatos y Su Alteza Paimon—— y cuando le pregunté a esta última sobre este asunto, me dijo que ella no había sido.

El vampiro tembló.

Ese movimiento en su sombra fue más intenso que el de su cuerpo.

— Jefe. Cielos, Jefe. ¿No te parece extraño? ¿No es raro y peculiar? La ubicación de donde los subversivos folletos están circulando ya fue determinada; y el lugar dónde estos están siendo impresos también. Pero lamentablemente… ¿Cómo podría ser? Sólo la persona que dio la orden de imprimir esos folletos y distribuirlos no se encuentra por ningún lado.

—……

— Jefe, soy una persona racional. Incluso si me pusieran en la cara una situación que no es para nada racional, soy lo bastante sensible como para deducirlo racionalmente. Jefe Lodbrok, ¿acaso cuál sería el razonamiento racional en situaciones así?

—……

— Cielos, parece que no lo sabes. Tienes la cabeza bastante hueca a pesar de ser considerado el dirigente de la Gran Keuncuska. ¿Qué me dices tú, Lapis? Si se tratase de ti, ¿cómo inferirías la respuesta?

Lapis respondió brevemente.

— Probablemente existe alguien en medio que ha suplantado el control, Alteza.

— ¡Santo Cielo! ¿Cómo puede ser? ¿Cómo podría alguien atreverse a suplantar el control del líder de la Facción Montañosa? ¿Cómo puede existir alguien tan despiadado? Veo que mi amada es capaz de decir cosas bastante aterradoras.

Conversé mientras actuaba intencionalmente como si estuviese espantado. Era una actuación barata. Sin embargo, si hubiese alguna audiencia, hasta algo así podría tener una pizca de valor. Lapis me siguió la corriente con mis payasadas e hizo una reverencia.

— Esta lo siente mucho. Esta humilde ha dicho algo que no debió.

— No, tranquila. ¿Por qué habrías de disculparte cuando todo lo que has hecho es llegar a una conclusión?De todas formas, esto es raro. Como Su Alteza Paimon no es una idiota, si hay una persona que está suplantando el control en el medio, ¿no podría ella haberlo notado?

— Sí, ella lo habría hecho sin fallo alguno.

— Aun así, no lo hizo.

— Así son las cosas.

— ¿Eso qué significa?

— Bueno, que el culpable es alguien en quien Su Alteza Paimon confía completamente y le encomienda ciertas tareas –Lapis respondió de inmediato–. Probablemente sea alguien con quien ella siente tranquilidad, ya que tiene la certeza de que no se atrevería a suplantar el control y engañarla.

Precisamente…

En otras palabras, su aliada más cercana.

La 12ª Lady Demonio, Sitri.

— Ohh…

Me lamenté profundamente.

— Si alguien así existe, sería algo bastante espantoso y aterrador. ¿No significaría que, realmente, existe una persona allá afuera que es capaz de ridiculizar libremente tanto al continente demoníaco como humano? Ser capaz de usar desvergonzadamente, y como le dé la gana, la red de inteligencia que Su Alteza Paimon ha construido y burlarse de los Cruzados… Aunque puede que su verdadera intención haya sido complacerla, ya que ha procedido con la insurrección mientras lo oculta de ella, esta es una deslealtad inmensa, ridícula y sustancial. ¿Cómo va a ser diferente a vendarle los ojos a Su Alteza Paimon y engañarla con trucos? Qué lástima. Estoy muy preocupado.

—……

— Sin embargo, ¿cómo es que las huellas de la traición no fueron captadas? Ya que la red de inteligencia que han usado solo fueron las que pertenecían a Su Alteza Paimon, la razón por la que los agentes escucharon las órdenes de esa persona es porque creyeron que se trataban de órdenes de Su Alteza. Si los convocásemos y los interrogásemos, la verdad sería revelada fácilmente. Qué tipo de persona es el culpable, qué nombre tiene, y con quién ha hablado en secreto… Todo esto sería exhibido públicamente.

Volví a preguntar.

— Ivar Lodbrok –igual al acto de clavar una lanza en una bestia que ha estado sangrando a causa de un flechazo, yo, sin embargo, lo interrogué calmadamente y con gentileza–. ¿Sigues siendo incapaz de suponer algo?

—……

Finalmente——

——el director de Keuncuska colapsó.

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