Capítulo 25 – DD – Excarcelación [Parte 2]

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Concubina del Rey. Mestiza. Lapis Lazuli.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 11.

Polles, Llanuras de Bruno, Ejército de la Alianza Creciente.

 

— ¿Todavía Su Alteza Dantalian no llega? ¿Por qué no ha venido a pesar de haberme convocado?

— Su Alteza volverá pronto. Hablé calmadamente.

— Por favor, espere tranquilamente, Jefe.

— ¿No sabes cuántas veces he escuchado esa línea? En un momento, dentro de un rato, pronto… ¡Tsk!

Estábamos en una tienda cubierta por la noche.

El Jefe de la Firma Keuncuska, Ivar Lodbrok, chasqueó su lengua. Había estado golpeando su bastón contra el suelo desde hacía rato. Era bastante desagradable.

— Jefe, ésta ya le ha pedido que espere.

—……

— Se le hace bastante difícil esperar, ésta le avisará discretamente cuando Su Alteza haya vuelto. ¿Desea que eche un vistazo?

El Jefe Lodbrok miró con fiereza hacia mi dirección. Supongo que mis palabras lo sacaron de quicio. Eso me sorprende. Yo simplemente estaba siendo considerada con ese viejo y achacoso comerciante.

— Esta muchachita que todavía moja la cama… Para que alguien que solo es la hija de una puta cualquiera, ¿con qué valor parloteas orgullosamente?

— Ésta solo ve que usted posee un talento maravilloso, Jefe. Sí, mi madre biológica, en efecto, fue una ramera. No ha pasado mucho desde que ésta descubrió esa realidad. ¿Cómo lo supo, Jefe?

— ¿Tú crees que no te he puesto más de un espía? También soy consciente del hecho de que tú, personalmente, decapitaste a tu propia madre. Es interesante. Tu comportamiento de maldecir a los demás es una gloria de la que eres capaz de disfrutar, única y exclusivamente, debido al Lord Demonio Dantalian.

—……

— ¿No ansías ver si esa gloria tuya solo es un breve instante detrás de escena?

Así es.

Un hedor está destinado a emanar de cosas que se han deteriorado.

Esta es una de las realidades espantosamente podridas del mundo.

— Sus palabras son crueles, Jefe. Le pido que sea más cuidadoso.

— ¡Ja! El día en que la era prospera de Dantalian se acabe, también será el día en el que tu descenso al infierno comience. ¿Qué pasará si el mundo descubriese que has matado a tu propia madre? Ya que él ha convertido a una mujer tan grosera en su propia amante, la reputación de Su Alteza Dantalian probablemente se vaya al garete. ¿Eres consciente de ello? No hay un solo hombre en el mundo que quisiese a una mujer que pudiese hacerle perder su gracia.

—……

Keuncuska era la firma principal del continente demoníaco.

Como diría la gente, eran un grupo que era tratado como la Gran Keuncuska.

Incluso ahora, la firma llevaba a cabo el rol de almacén y estaba proveyendo los suministros para la Alianza Creciente. Además de eso, Lodbrok era un gran comerciante que se encontraba a cargo de Lord Demonio Marbas y Lady Demonio Paimon. Si no eras uno de los Lores Demonio de alto rango, probablemente serías incapaz de pararte al frente de este vampiro que estaba frente a mí.

— Cuando llegue ese momento, observaré con violencia cómo una paria como tú se comportará contra el mundo.

Suspiré.

“Veo que él apenas está valorando mi tiempo”.

Mi suspiro debió haberlo irritado, ya que el jefe frunció el ceño.

— ¿Quién te crees como para estar suspirando ante mí?

— Usted también debería ser consciente de que acaba de decir que ha puesto espías a seguir a esta. Aunque puede ser más de lo que merece, recuerde que ella recibe un profundo afecto de Su Alteza Dantalian. Esta no señalará deliberadamente el asunto relacionado a que se encuentra hablando informalmente a la concubina que puede o no ser capaz de ejercer influencia en él.

— ¡Ohh! Eso es bastante arrogante de tu parte, ¿qué tratas de decir?

— Al final, esta no hará que Su Alteza Dantalian caiga.

El jefe resopló tras escuchar mis palabras.

— Y aquí estaba yo, curioso por saber lo que querías decir. ¡Qué mocosa tan estúpida! ¿Crees que eso es algo que no pasará solo porque deseas que no pase? El simple hecho de esparcir las noticias de tu crimen horrendo e inmoral sería suficiente para provocar la caída inmediata de la reputación de…

— Me disculpo por interrumpirlo a mitad de su frase, Jefe, pero ¿cómo sería posible hacer que Su Alteza fracase?

— ¿Qué?

El jefe enarcó su ceja. ¿No lograba entenderlo, o simplemente estaba fingiendo demencia a pesar de comprenderlo?

Independientemente de lo que fuera, no debería haber problema con seguir el juego con la escuálida disposición de un vejestorio. Es un invitado muy preciado. Soy una persona que recibe gente de tal categoría con la mayor devoción posible.

— Su Alteza no es un individuo al que le interese su reputación ante el mundo. Para ser más precisos, como él es una persona que ejercita la cautela hacia el incremento de su propia popularidad, es un individuo que, más bien, tratará de hacer que ésta baje por cualquier medio posible. Al hacerlo, es capaz de embrujar a las muchas bestias que viven cegadas.

—……

— Su Alteza hubo subido a las posiciones de los millonarios en la menor cantidad de tiempo de la historia. Fue la persona más veloz en haber penetrado y cruzado las Fortalezas Blanca y Negra. Cuando el Lord Demonio Marbas fue derrotado y las fuerzas de Lady Demonio Barbatos estaban en peligro de ser superadas, fue él quien hubo tenido éxito en rescatar a la Alianza Creciente. A pesar de esos hechos, ¿cómo son las cosas, Jefe?

Yo simplemente estaba hablando con un tono de voz que no era ni alto ni bajo.

— A pesar de esos logros, ¿se escucha por el continente demoníaco el sonido de los elogios hacia él?

Ese no era el caso.

La fama de Su Alteza ni siquiera era remotamente alta. El Lord Demonio Dantalian, de un simple rango 71, era tan insignificante que solo se trataba de un monarca cuyo nombre jamás había sido escuchado por la mayoría de la gente del continente demoníaco. Aunque se sentía como si su fama comenzó a esparcirse para el tiempo en el que la Muerte Negra lo hizo, eso solo fue momentáneo. Al convertir en su prometida a una mestiza como yo, y designar a una chica humana como su general interina, la reputación de Su Alteza había tocado fondo.

Un imbécil. Tonto entre tontos.

Ese era el punto de vista que la mayoría de la raza demoníaca tenía hacia Su Alteza.

— La riqueza que él tiene se atribuye al logro de ésta como su doncella principal. Las elogiables acciones de atravesar las Fortalezas Blanca y Negra, y rescatar a la Alianza Creciente, se catalogan como servicios llevados a cabo por Lady De Farnesio. Jefe, ¿considera que todas esas cosas sean mera coincidencia?

—……

— Usted amenazó con propagar a diestra y siniestra las noticias de que ésta asesinó a su propia madre, ¿cierto? Está bien. Ella no lo detendrá. En dado caso, es altamente probable que Su Alteza lo aplauda y le agradezca, Jefe. Presumiblemente, él le dirá algo como: ‘Ha hecho un buen trabajo al encargarse de eso en su lugar’.

—……

— Al final, no existe forma posible de que ésta haga que Su Alteza fracase. Pues él siempre ha deseado residir en las sombras. Incluso es un individuo que prefiere permanecer en la penumbra cada vez que el sol vespertino brilla en el cielo. Elegantemente, ésta es una de esas sombras para él.

General Interino: una humana.

Capitana de la Guardia Real: una bruja increíblemente humilde.

Doncella principal: una mestiza de súcubo.

Como vasallas, servimos a Su Alteza por la vida. Él es el fuego que quemará al mundo. Si esa flama va a arder y hacer brillar su luz lo más lejos posible, entonces, más importante que cualquier otra cosa, una noche… una noche oscura es algo indudablemente necesario. Una hija ilegítima, una asesina, y una paria; somos la terrible noche de Su Alteza.

— Nosotras no somos más que seres humildes, pero atendemos a Su Alteza con nuestra humildad. Como sabemos que esa es nuestra labor como sus vasallas, no tenemos razones para cambiar nuestro desprecio.

El vampiro quedó en silencio.

El bastón que seguía golpeando el suelo de la tienda se había detenido también. Incluso el ocasional ruido que el viejo hacia al chasquear su lengua, había cesado. Esta era una buena disposición. Esto, probablemente, significaba que había comprendido mis palabras por completo. Asentí hacia el jefe una vez más antes de volverme y retomar la tarea que estaba realizando.

Noche.

Muchas cosas no pueden verse de noche. Solo puedes suponer los lugares que no puedes ver mediante el sonido que se puede oír y, en la distancia, el crujido de ruedas estaba haciendo eco en las tiendas. Creak. Granos de arena se dispersaban bajo estas, y el sonido de la voz de una persona se encontraba con este.

“Servicios baratos. Alejo los mendigos muertos por usted. Alejo a los cadáveres tendidos en un rincón por usted. Recogeré todo tipo de cuerpos. Servicios baratos. Alejo los mendigos muertos…”.

Era una persona desamparada vagando por todo el campamento militar.

Cuando el sol sale, esos mendigos se reúnen y vagan en un lugar donde haya poca luz. Y en el ocaso, buscan las tiendas con antorchas brillantes y sacan sus tazones. Aunque los que hayan perdido sus tazas durante sus andanzas sacan sus manos, los que hayan perdido sus dedos, mostrarían los tres o cuatro que les quedasen.

Podía asegurar confiadamente que tener menos de tres o cuatro dedos en una mano no era una noticia muy agradable que digamos para un indigente. Pues, quiere decir que, no podrán tomar represalias como es debido si alguien los patease; e incluso si lograsen hacerlo, notarían que sus esfuerzos son insignificantes. Más que eso, ¿a quién no le gustarían agarrar a patadas a un mendigo? De vez en cuando, los soldados rasos lo hacían. Aquellos indigentes que tenían menos de tres dedos eran asaltados sin ser capaces de hacer algo para defenderse, y esto ocasionalmente terminaba en sus muertes. Eso era algo natural y trivial. De la misma forma como la gente usa sus dedos para contar números, los pobres usaban los suyos para contar lo que les quedaba de vida.

De vez en cuando. De vez en cuando.

Y luego termina a la una.

Los cadáveres eran arrojados al rincón de cada tienda y dejados allí para su descomposición. Las moscas volaban alrededor de esos cuerpos putrefactos. Los soldados irritados los pateaban más hacia el rincón, pero estos simplemente seguían apilándose, uno tras otro. Eso les otorgaba otro tipo de vida a los mendigos.
Indigentes de hombro fuerte, cuyos dedos seguían intactos, vagaban por todo el campamento militar mientras tiraban de carritos de apariencia barata que venían de Dios sabe dónde. En un intervalo de cada dos días, estos merodeaban y reunían los cadáveres en los rincones. Se los llevaban lejos con el fin de arrojarlos fuera de ahí. ¿No era brillante? Como alguien que originalmente era un comerciante, yo tenía ese tipo de cosas en alta estima. Hasta el día en que vagaron con sus carritos, lograron obtener un trabajo incluso en la menor cantidad de tiempo posible, y todo por su cuenta.

Cada vez que los indigentes pasan por esta tienda, arrastrando sus carritos—

“Me pregunto si es porque esa puta increíblemente horrenda vive aquí. Escupitajo. Hay una maldita tonelada de gente y putas muertas…”

——siempre dicen cosas como esas.

Incluso el método de mendigar era intelectual en diversas maneras.

Solo lanzaba dos monedas a la entrada de la tienda. No me parecía necesario ir tan lejos como para ir afuera. Las ruedas se detenían momentáneamente a cierta distancia de la entrada antes de soltar otro ‘crujido’ y partir.

Creak. Creak.

Creak…

— ¿Por qué le lanzaste esas monedas a esa persona?

Una voz que sonaba como si estuviese sumida en pensamientos.

El Jefe Lodbrok me miraba con firmeza.

— Se habrían encargado de los cadáveres esos incluso si lo dejabas así.

— Eso no sería dejarlo así, sino apartarlos. La gente no olvida fácilmente a los que los apartan –respondí con un tono calmado.

— Los que no son olvidados por la gente pueden caer en la ruina fácilmente. Si puedes comprar la apatía de las personas con un par de monedas, entonces eso es básicamente como haberla comprado gratuitamente. Aunque esta puede que esté metida en el negocio del gobierno feudal de un Lord Demonio, aún debe haber un tiempo donde ella sea desleal a su labor de comerciante.

— ¿Estás tratando de comprar el desdén de la gente solo porque eres comerciante? ¿Acaso eso es algo que puede ser manejado por ellos?

— Si no se puede manejar, entonces ¿por qué admirarían a Su Alteza Dantalian?

Silencio.

La luz de vela parpadeó e iluminó tenuemente el interior de la tienda.

Hay muchas cosas que no se pueden ver de noche. En los lugares que no pueden ser vistos, hay mendigos que mueren pidiendo, e indigentes que viven para pedir. Cuando un amigo pobre muere, hay otros que piden para hacer el trabajo de recoger los cadáveres y arrojarlos lejos. En el mundo, cada lugar que no puede ser visto es un rincón, cada rincón remoto es una grieta; y cada brecha es un muro. Es posible escapar del rincón del mundo al escalar ese muro, pero no los culpo por solo estar colgados del borde del acantilado y pasar sus días temblando.

Simplemente es una ocupación y mera psicología.

No los culpo, sino que los uso. Mendigos, rameras, y mercenarios, eran cosas que vivían colocando sus ocupaciones en una grieta. De la misma forma como un indigente usa los cadáveres de sus colegas diariamente para poder vivir, yo sigo mi profesión mientras dejo esas brechas del mundo como tal.

La nota que estaba siendo iluminada por la vacilante luz de vela también era parte de mi trabajo.

“Fuertes ruidos afuera. Asesinados violentamente. Los soldados van a través del burdel. Es espantoso. Hay mucho fuego ardiendo allá afuera”.

Me preguntaba si había escrito eso con mucha prisa. Las palabras en la nota enviada por la espía estaban distorsionadas.

“Los soldados se callaron de repente. Todo está tranquilo ahora”.

“Inspección repentina. Todas las chicas que habían ocultado los libros fueron llevadas. Sobreviví porque mi amante me lo contó con anticipación.

Digo esto porque carezco de dinero por lo que queda de mes, por favor, envíenme más. ¿Estará bien?”.

“Mis hermanas fueron arrastradas. Aún no han vuelto. Tengo miedo. Ya no puedo seguir con esto. Por favor, no me sigan contactando luego del próximo pago. Lo siento. No le diré a nadie”.

Todas esas cartas fueron enviadas por putas.

Fuese que plantase espías dentro de las tienda militares o en sus cercanías. Aunque esas opciones tenían sus pros y contras, no podía evitar preferir la última. Las vidas que vivían mientras pendían de un pedazo de soga que estaba colgando de un lado de un acantilado eran las que notarían primero cuando la soga comenzase a sacudirse.

Las únicas cosas que apenas pueden comprenderse son las señales o vagos presagios. La acción de tomar las señales que eran enviadas por ellos e interpretar sus mensajes era mi única labor como doncella principal de Su Alteza.

Está bien. Soy una campesina modesta.

Una que conoce, mejor que nadie, la forma de vida de otros campesinos.

“Incrementa mi pago a partir de la mitad del mes que viene. Te delataré si no lo haces”.

La vida que se perderá luego de delatar será, sin duda alguna, la tuya y no la mía. Ya que esto era algo que la persona directamente involucrada sabía muy bien, no era necesario que yo me preocupara. ¡Siguiente!

“¿También eres quien esparció esos folletos? Quiero ir a ese lado. La General Farnesio es humana, ¿no? Yo también lo soy. Debería estar bien si un humano va hacia otro, ¿verdad?”.

Ocasionalmente, hay rameras que se confunden con ‘si trabajan como espías’ o ‘si están flirteando’. Si las consuelas con palabras gentiles, terminarán dándote información valiosa. Probablemente deje de ser necesario que esta puta continúe siguiendo a los Cruzados.

Respondí implícitamente que, a pesar de ser humana, no serás capaz de cruzarte con otra igual. ¡Siguiente!

“Desde temprano es una locura. No sé cuál es el alboroto, pero todo es ruidoso. Incluso el soldado que estaba cogiéndome se tuvo que detener a la mitad del acto porque su superior lo llamó. Cogida a medias. Es extraño. Muy extraño”.

“Aun así, me pagó apropiadamente. No era lo que esperaba, pero estoy satisfecha”.

Ya veo. En realidad sí que fue extraño. Aunque hay ocasiones en las que los soldados se detienen a mitad de un asesinato, nunca ha existido un momento en el que se detengan a mitad de una relación sexual con una puta.

Como ese era el caso, si esto realmente pasó, probablemente era porque se encontraban bajo presión. La ramera que envió esta carta no se encontraba en el ejército de los Cruzados, sino que era una chica ubicada en las tropas dispersas de la Facción Neutral. No solo su personalidad era bastante inusual, sino que su defecto era siempre enviaba dos notas.

La velocidad de la Princesa Imperial de Habsburgo y las Fuerzas del Comandante Marbas no era normal. Eran objetivos de interés que requerían que uno fuese aprensivo en ninguna medida pequeña.

En nuestra situación actual, carecíamos de tiempo para poder apaciguar ociosamente a la Facción Neutral. Antes de poder siquiera persuadirlos, la Princesa Imperial podría reunir sus fuerzas y atacarnos. Si no logramos convencer a esa facción, el retirarnos sanos y salvos al continente demoníaco sería imposible.

Veo que esta es una batalla de velocidad. ¿Seremos capaces de evitar a la Facción Neutral y retirarnos antes, o la Princesa Imperial liderará a los ejércitos humanos a perseguirnos primero? Un día. Quizá dos. Esta mísera cantidad de tiempo determinaría el destino de ambos ejércitos.

¡Siguiente!

“Aunque para enviar no haya algo, se siente como si lo hago. Si mientras lo envío surge algo para enviar, se siente como si lo haría. Ah, sí es esta vida, entonces es un agujero”.

Este parasito plasmó un poema y lo envío. Es una chica que está mal de la cabeza.

Envié una respuesta diciendo: ‘Lo siento, careces de talento poético’.

¡Siguiente!

“Atraparon y mataron a mi vieja amiga. Todo es tu culpa. Tu maldita culpa”.

“No. hice lo que me pediste. Todo”.

“Por favor, ¿puedes salvar a mis amigas que están presas? Los soldados dijeron que tenemos que pagar la fianza. Necesito esa cantidad”.

¡Siguiente!

¡Siguiente!

¡Siguiente!

Cuervo tras cuervo comenzaba a tomar vuelo. Cada uno se dispersaba por el cielo nocturno con una nota atada a sus garras.

Al final, esta noche, las rameras recibirán las cartas de los cuervos y leerán mi respuesta mientras dependen de la luz de una vela. El acto de leer una carta que ha sido escrita en un lugar iluminado por un candelabro mientras se encuentran en un sitio que también poseía ese medio de iluminación me parecía hermoso.

— ¿Qué has estado enviando continuamente? Una voz profundamente racional.

— ¿Acaso parece que esas aves volverán con lo que deseas solo porque las hayas enviado?

— Esta simplemente desea tantear el mundo.

— Qué imbécil. ¿Es qué el mundo se siente como si lo tantearan simple y llanamente porque clamas estarlo haciendo? Lapis Lazuli. Mientras una mitad es la de una puta, tu otra mitad es la de una humana. Incluso si una humilde chica como tú fuese a tantear y espiar el mundo, todo perderá valor una vez que el afecto que el Lord Demonio siente por ti se desvanezca. ¿Crees en ese Lord Demonio? ¿O crees en la gente? De la misma forma como tratas de tantear el mundo, ¿harás lo mismo con el fondo de los corazones humanos?

— Se preocupa demasiado, Jefe. Revelar sus mayores preocupaciones es algo muy peligroso, pues también revelaría la parte más profunda de su mente. ¿Acaso trata de dejar su corazón con ésta solo porque confía en ella? Ella es el tipo de persona a la que le interesa un comino el corazón de los demás y, claro, eso incluye su corazón, Jefecito.

—……

— Ésta no solo carece de razones para hacerlo, sino que tampoco trata de entrometerse en los principios de los demás. Solo está satisfecha simplemente con lo superficial de la gente. ¿Acaso preguntó cuál era el fundamento de Su Alteza, Jefe? Esa es una pregunta tonta. Como el fundamento de ésta es el mismo que la de él, no es necesario que ella se preocupe.

Silencio.

Me preguntaba cuán concentrado se encontraba él.

Fue cerca del momento en el que la cera de una vela se hubo derretido y formado un charquillo blanco y vidrioso.

Paso.

Al ver cómo los guardias no trataban de detenerlos, parecía que otro mendigo llegaba a pedir. Esos que hacían lo suyo durante la tarde eran los más alegres y fuertes; esos que solo vagaban por la noche eran los segundos más alegres; y los que aparecían a mitad de la noche mientras buscaban el lugar que fuese más brillante eran los más afortunados. Los incapacitados, quienes eran los más inferiores de todo, eran mayormente así.

Como siempre, tomé una moneda y la lancé hacia afuera. El momento en el que estaba por volverme, ya que estaba segura que la persona naturalmente se iría, una voz se filtró hacia el interior de la tienda.

— ¡Querida! Es la primera vez en una semana que observo el mundo exterior, ¿y me dices que tome este mísero cambio y me vaya? Veo que mi amorcito es de corazón frío.

—…….

Era la voz de Su Alteza Dantalian.

Saqué un reloj de bolsillo y verifiqué la hora. Era poco más de medianoche. Escuché que iba a ser liberado ayer en la noche, pero ¿qué había estado haciendo hasta ahora, y dónde? Las brujas que fueron enviadas a recogerlo ya habían regresado con Farnesio y ahora dormían en un rincón de la tienda.

— ¿Acaso Su Alteza finalmente nos honra con su presencia? Un individuo al que es bastante difícil verle el estimado rostro. Habiendo vivido cuatro generaciones y experimentado la octava Alianza Creciente, al final, estoy teniendo una amarga experiencia…

El Jefe Ivar Lodbrok, quien estaba sentado a mi lado, también se levantó lentamente. Estaba gruñendo con una voz tan baja que no podía llegar al exterior de la tienda.

Lo ignoré y enderecé firmemente mi ropa.

— Bienvenido, Alteza. El Jefe Lodbrok, de la Firma Keuncuska, recibió su llamado y lo espera allí dentro.

Y así, Lord Dantalian llegó a la tienda.

 

***

 

— ¡Oh, jefe! Me disculpo por convocarte tan tarde en la noche.

Lord Dantalian saludó al jefe justo cuando entró.

— Sin embargo, creí que no te importaría ya que eres un vampiro, Jefe. Por eso te envié un mensajero exprés. Me preocupa que eso haya perturbado tu humor.

— Es lo de menos. Una gran existencia ha llamado a éste así que, ¿por qué importaría si es a mitad del día o de la noche?

— Sí, tienes razón. Solo cuando te ves con alguien al que tienes que ver es que se le llama ‘reunión’ ¿Entonces? ¿Te ha estado yendo bien?

Su Alteza recibió amablemente, y con una sonrisa, al jefe. Una sonrisa de la que me habló, diciendo que era su ‘sonrisa encantadora’, pero en mi opinión personal, era una que parecía increíblemente pícara.

Me preguntaba si él creía que la atmosfera no era mala. Incluso la expresión del Jefe Lodbrok se relajó naturalmente.

— Sí, este debería ser el que pregunte si le ha estado yendo bien. Solo puedo disculparme por no ser capaz de enviar mis respetos con frecuencia.

— Tranquilo. ¿Acaso no eres un financiador de la Alianza Creciente, Jefe? Vengo llegando de una discusión urgente con Su Excelencia Barbatos y Su Alteza Paimon. Deseo discutir ese tema también contigo.

— De inmediato. Si este puede ayudar aunque sea un poco a los grandes seres, entonces estaría honrado.

— Primero, siéntate. Incluso si conversaremos, lo haremos estando sentados.

Es de noche.

Puedo escuchar el sonido de los grillos por los laterales de la tienda. Parece que estos están soltado cada fragmento de reverberación en sus cuerpos como si tuviesen que decir obligatoriamente que actualmente era de noche. Como yo creía que los insectos eran vidas que colgaban de los lados de un acantilado y temblaban, no pensaba que eso fuese extraño.

Aunque la noche es un momento en el que las personas pueden dormir rápidamente… Para otros, era un momento en el que podían matar a alguien con facilidad.

— Seré breve. Ivar Lodbrok.

— Sí, Alteza. Por favor, cuénteme.

El Jefe Lodbrok bajó su cabeza mientras se sentaba.

Su Alteza habló calmadamente hacia la coronilla del jefe.

— ¿Cómo te atreves a traicionar a la Alianza Creciente?

—…… Silencio.

En un instante, el aire dentro de la tienda se paralizó, como si la lengua de una enorme serpiente acabase de pasar. Ya que se sentía como si la sombra que estaba siendo iluminada por la vela fuese la de una víbora, contuve mi aliento.¿Qué acababa de decir Su Alteza Dantalian?

— Alteza, ¿a qué se refiere con eso…?

Probablemente no soy la única persona que crea que ha escuchado mal. El Jefe Lodbrok miró a Lord Dantalian con un rostro mortalmente pálido. Su Alteza seguía con una suave sonrisilla en su rostro.

— ¿Qué importa, Jefe? No se le ve nada bien. Incluso si dije esas palabras con el fin de pudrir tu complexión, es bastante embarazoso que surtan efecto rápidamente. Te saldrán más arrugas así.

Son esos ojos.

Los ojos tenues y parcialmente abiertos que él suele mostrar cada vez que está buscando una presa para destrozar.

La misma mirada que Lady Farnesio, la chica que Su Alteza tomó como su hija adoptiva, había aprendido a la perfección.

En momentos como este, Su Alteza tararearía como si estuviese de muy buen humor.

— Honestamente, me agradas. Eres sincero en buena y mala manera. Como eres capaz de ocultarte muy bien estando en otros lugares, al final, no puede esconder nada al estar ante mí. ¡Jojo! Qué profundo. En cierto sentido, ¿no nos encontramos ya en una relación que se acerca a la de los amantes?

Su Alteza soltó una risita.

— Te valoro de forma especial, Ivar Lodbrok.

—……

La extendida sombra de Su Alteza, la cual estaba siendo iluminada en la tienda, estaba burlándose.

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