Capítulo 24 – DD – Oscuridad [Parte 5]

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Lord Demonio del Honor, Marbas. Rango 5.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 10.

Polles, Valle del Río Narew.

 

Era tarde en la noche.

Los Lores Demonio estaban en silencio. Incluso cuando hablaban, lo hacían sin mirar a los demás; simplemente observaban distraídamente el candelabro colocado en la mesa.

Mis subordinados miraron inexpresivamente la imagen de la cera amarilla descender al lado de la vela y caer en la mesa. Aunque esas gotas de cera cayendo era una ocurrencia trivial, como si fuese algo increíblemente obvio, se sentía como si nadie aquí pudiese retrasarlo o pararlo.

— Alteza, parece que la carta confidencial era cierta…

Un comandante habló en voz baja. Su expresión parecía como si estuviese apenado.

Y no solo él. Todos los Lores Demonio que estaban reunidos bajo la bandera de la Facción Neutral estaban murmurando algo de forma penosa. Como no podían vociferarle sus ideas a otra persona, sus murmullos estaban más cerca de ser monólogos.

— No puedo creerlo. ¿En serio eliminaron a siete Lores Demonio?

— Ejem… es normal que Barbatos sea ese tipo de persona, pero para que Paimon lo hiciese…

— ¿Qué intentan hacer con las tropas que fueron lideradas por esos que fueron erradicados?

Un sinfín de soldados estaba siendo ejecutado en las Llanuras de Bruno.

Eso era lo que estaba escrito en la carta confidencial. Cientos de nuestros demonios colegas estaban siendo colgados a muerte en la horca, o ya habían perecido.

El escenario de ejecución era especialmente cruel mientras las vidas de humildes y nobles no eran distinguidas, sino más bien, juntadas. Esto también fue mencionado en la carta confidencial. Era un documento que fue enviado por una persona que llevaba tiempo conociendo, por lo que era indudablemente cierto.

—……

Normalmente, como el líder de un solo ejército, era mi labor recuperar la moral de mis subordinados. Sin embargo, hasta para mí era difícil escapar de este silencio.

Ráfagas de viento sacudían todo el cielo nocturno y soltaban un sonido inhóspito. Como el viento soplaba, se sentía como si el distante y asqueroso hedor de los cadáveres había sido acumulado y estaba siendo transportado. Yo simplemente temblé de ira. Todo lo perteneciente a ese hedor había estallado durante mi ausencia.

— ¿Qué se debería hacer, Alteza?

El Lord Demonio que tenía una barba pronunciada, y también era uno de los que había trabajado conmigo en el campo de batalla, habló con voz ahogada.

— Barbatos es una persona de mente cerrada y violenta. Sin embargo, cuando la Alianza Creciente iza su bandera con los huesos naturales de nuestros soldados, ella es mucho más respetable. Se reportó que ayer estrechó su mano con Paimon y castigaron a algunos camaradas de la alianza, pero de lo que sí estoy seguro es que, probablemente, estos no sean camaradas, sino traidores. En caso de ser así, entonces la razón de refutar a Barbatos sería injusta. ¿No estaría mal cruzar armas contra nuestra propia raza?

Lo interrogué.

— ¿Qué pasa si no eran traidores?

—……

— ¿Qué pasa si no lo eran? ¿Eso no sería también un problema? ¿No significaría que, comenzando con Baal, los demás Lores Demonio en las líneas traseras, eran traidores del continente demoníaco?

—……

— Si los 7 Lores Demonio ya muertos no era traidores, entonces tendremos que castigar a Barbatos y a Paimon, y si en realidad lo fuesen, tendríamos que dar media vuelta a nuestros caballos de guerra y castigar a los Lores Demonio que están en la retaguardia. Todo sería la carne de la raza demoníaca aún si cortamos lo que tenemos frente y detrás de nosotros. Declaraste que no deberíamos cruzar armas contra nuestra raza, pero ¿quiénes son los que nos están forzando a hacerlo? ¿No son Paimon y Barbatos?

—……

¡Bang!

No pude seguir conteniendo mi ira y golpeé la mesa en lo que me levanté.

— ¡¿Acaso Paimon y Barbatos están en su sano juicio?! ¡¿Acaso no están decapitando a nuestros camaradas porque son racionales?!

Los Lores Demonio se miraron cuidadosamente unos a otros. Sin embargo, no hubo alguno que pudiese responder esa pregunta. Al evadir mi mirada y no contestarme, quería que mi ira fluyese de forma natural.

Eran unos idiotas.

Al borrar sus miradas y respuestas, ¿también se borraría el escenario que se había desarrollado dada las ejecuciones al otro lado de las llanuras? Incluso si el sol salía de la misma forma que lo hizo ayer, ¿la sangre que ya había sido derramada sobre la tierra se evaporaría?

— Bien. Ahora está bien. Ordenen a nuestras tropas que avancen. Iré personalmente y reprenderé a Barbatos y a Paimon.

— ¿Avanzar…? Alteza, ¿qué quiere decir…?

Mis subordinados no pudieron ocultar su ansiedad y comenzaron a entrar en pánico.

— No ha pasado ni un día…

— Alteza, las Facciones Montañosa y de las Llanuras son las fuerzas principales de nuestros aliados. ¿Cómo podría ser posible apuntar nuestras lanzas hacia adelante y acercarnos a ellos? Sus palabras son angustiantes. Por favor, considere los asuntos una vez más.

— No considero como aliados a los bandidos que han decapitado a nuestros camaradas.

— ¡Alteza!

Mis hombres quedaron desconcertados.

Una vez que declaré que iba a ir hacia el cuartel militar de la Alianza Creciente mientras era acompañado por mis tropas, los que no pudieron responder mi pregunta minutos antes, comenzaron a balbucear rápidamente varias líneas. Aunque el área silenciosa ya que el bosque exudaba un denso aroma a pino, solo los Lores Demonio estaban apresurados.

— Los humanos han acampado a través de las Llanuras de Bruno, por lo que, definitivamente, enfrentaremos una gran derrota si nuestras fuerzas tuviesen que luchar contra ellos en este momento. Hemos cometido un crimen fuerte al perder una vez durante el invierno. ¿Cómo soportaremos el pecado esta vez? Alteza, por favor…

— Como no sabemos por qué Paimon hubo castigado a esos siete Lores Demonio ya que no hemos escuchado cuidadosamente su razón, si hubiese una causa, entonces ¿no deberíamos oírla primero? Ella no es una dama que actuaría sin razón. Ya que aparentemente ha decapitado a esas personas bajo el pretexto de que había traidores, entonces es claro que debe haber un incentivo. Alteza, por favor, muestre algo de discreción.

“…no, estos tipos. ¿Acaso tienen miedo?”.

Volví mi cabeza y miré a los comandantes. Por lo que podía decir, parecía que estuviesen acobardados ante las noticias de que la Facción de las Llanuras y la Montañosa hubiesen unido fuerzas.

— ¿Intentan desobedecer?

Miré a mis subordinados. Una vez que se encontraron con mi mirada, automáticamente cerraron sus bocas. Aunque ellos tenían muchas bocas, el silencio que emitieron se fusionó e hizo que el aire a nuestro alrededor se tornara más pesado.

— De ser necesario, somos capaces de mejorar nuestras conexiones con la retaguardia, pero ellos no. incluso si las líneas de suministros son cortadas, las primeras serían las de ellos. Incluso si tratan de retirarse, tendrán que hacerlo mientras se deshacen de la persecución humana, ¿pero creen que simplemente observaremos eso? Esta es una orden militar del líder del ejército. Hagan lo que les digo y no me cuestionen.

Los comandantes se agacharon por completo. Un comandante que no declaró su rango de oficial protestó con una voz tan lamentable mientras pegaba su nariz al suelo.

— Alteza, al menos, permítales, por favor, tener un día de excedencia. Concédales un día y déjelos rogar perdón y que se disculpen. Incluso si debemos luchar cuando algo ocurra, hemos de mantener una apariencia madura si vamos a ser honorables en el futuro.

—……

Un solo día de excedencia.

En serio, incluso si les damos un día o dos, ¿acaso estos tipos usarán trajes de lamento de color blanco y solicitarían expiación? Esto fue algo que no les pregunté a mis hombres. Yo era consciente de que no eran ese tipo de monarcas, y mis subordinados también lo sabían. Sin embargo, ahora me suplicaban con voces ahogadas que debía hacer mi parte con honor.

Honor hacia esos que habían decapitado a los camaradas de uno, ¿ah?

Yo, de repente, me sentí agotado y me volví a sentar. Una vez me cubrí los ojos con mi mano, sentí mi densa piel presionando contra mi palma. Era mi piel la que había sido arrugada e hinchada por los años.

—…entiendo. Al menos, un día es, probablemente, lo que es el valor de estar en el mismo campo de batalla que ellos por los últimos siglos. Escribiré otra carta y se las enviaré. Pueden irse a descansar.

— Gracias, Alteza.

— Un día.

Corté mis palabras y las escupí.

Los comandantes se helaron.

— Una vez que la medianoche de mañana pase, montaremos inmediatamente nuestros caballos de guerra y los atacaremos. Recuerden que, aunque puede que descansen hoy en el cuartel, es solo un descanso en preparación para el ataque nocturno. Infórmenles eso también a los soldados.

— Como ordene.

Los comandantes dejaron la tienda, uno por uno, con sus espaldas inclinadas. Poco después, los únicos que quedaron en el lugar fueron un par de asistentes míos y yo.

—……

A través de las grietas entre mis dedos, miré la entrada de la tienda que estaba sacudiéndose debido al viento. Un centinela estaba colocando una antorcha. Estas surgían filosamente hacia arriba como una espada afilada y cortaban l oscuridad. Sin embargo, como la oscuridad aún predominaba sin importar cuanto fuese cortada, al final, en lugar de decir que las antorchas cortaban algo, parecía más como si estuviesen gritando infinitamente hacia algo.

Ahh…

Una vez que escribí la carta, extendí el trozo de pergamino y me lamenté.

Barbatos. Paimon…

¿Por cuál causa han hecho esto?

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