Capítulo 21 – DD – El mensajero que conoce la dirección del Infierno [Parte 2]

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 8.

Llanuras de Bruno – Ejército de la Alianza Creciente – Prisión Sencilla.

 

Era un día donde el frío evidentemente estaba desapareciendo.

En cada lugar, donde la tierra firme se había derretido y suavizado, el agua lodosa fluía sobre este como si estuviese rezumando. El suelo, que se había compactado fuertemente debido a la fría lluvia primaveral, apenas era capaz de levantarse luego de haber recibido los rayos del sol de primavera. Era una temporada desagradable ya que no había arboles ni flores a la vista. Parecía como si aún no llegase debido a eso. En medio de la temporada que se sentía como si aún se acercase, dos personas se acercaban desde la distancia.

—………

—………

Dos personas caminaban hacia mí desde la distancia. Ambas se notaron y dejaron de moverse por un momento. Luego retomaron su rumbo hacia mí mientras fruncían sus respectivos ceños.

El primer lado en abrir su boca fue Barbatos.

— Maldita sea, Dantalian. ¿Qué carajos está haciendo aquí esta puta? No me digas que la llamaste. Te aconsejo que me digas que no. Apúrate y échala. Si no lo haces, entonces existe una buena posibilidad de que la respuesta, la cual contemplé toda la noche antes de decidirla, cambie en menos de un minuto.

— Oh, cielos, es este lado el que debería estar quejándose.

Como un piano que había entrado competitivamente durante una presentación orquestal, Paimon continuó:

— Esta dama ha recibido personalmente la invitación de Dantalian para visitarlo al amanecer. Tú has venido aquí por simple coincidencia, ¿o no? En todo caso, si hay una persona que merece ser echada de aquí, ¿no serías tú?

— Esta maldita puta lleva días hablando mierdas sobre que Dantalian le pertenece, pero parece que ahora si se volvió loca. En serio, se siente como si el olor a mierda comenzara a salir de su boca.

Barbatos levantó el dedo medio de su mano izquierda e hizo una forma de V con el índice y medio de su derecha. Un lado era un gesto comúnmente usado en el continente demoníaco, mientras que el otro era uno que era frecuente en la sociedad humana. Sin embargo, ambos lados contenían la misma implicación de “respetuosamente, mandarte a la mierda”. Por su apariencia, parecía que Barbatos pensaba que decirle a Paimon un simple “jodete” era una falta de cortesía. Es por eso que, con el fin de asegurarse de que nadie sea capaz de decir que fueron abucheadas, ella le presentó un “jodete” desde una perspectiva global.

— Las bestias que cagan por el culo son más aristócratas. No se puede hacer nada por una puta loca que caga por la boca. Escucha bien, zorra. Dantalian no es un objeto tuyo. Independiente de que hayas invadido su sueño y lo hayas violado o no.

— ¿Ahh? Qué tipo de malentendido más absurdo… Barbatos, aunque esta dama no tiene el trabajo de seguirle el juego a tu tono vulgar, ella, al menos, te aclarará un solo hecho. Esta dama no se involucró en relaciones físicas con Dantalian. Todo se basó en medios mentales, eso es lo que ella quiso decir con “adueñarse” de él. En otras palabras, contiene un concepto psicológico que es tan puro que alguien de baja alcurnia como tu probablemente no sea capaz de comprender. Todo esto es tu estúpido prejuicio y malentendido.

— ¿Ves esto? Una fémina claramente está emitiendo un aire de que se ha encamado con un hombre, o es que mis ojos son retrasados o no existe absolutamente nada que malinterpretar. Huh, o acaso ambos, no sé, copularon usando el culo en lugar de sus partes frontales, ¿ah? “Eso fue lo que ligeramente malinterpreto debido al aire que flota alrededor de ustedes dos, malditos”, ¿estás tratando de decirme alguna mierda que vaya con esta línea?

— Parece que aun eres incapaz de comprender las palabras. ¿Tienes cera en los oídos, o es que, como esta dama esperaba, se te ha dañado el cerebro? Si se te desprendió el sentido auditivo, entonces eso es comprensible. Si es tu cerebro el que se salió de orden, bueno, hay espacio para la simpatía. Sin embargo, si es tu personalidad la que está corroída, huh, eso está más allá de la redención.

— Puta desgraciada…

— ¿Qué piensas hacer, pecho de chicle?

Que bello.

El camino que debe ser cruzado para que la vida se convierta en una sola melodía era distante, pero estas dos eran capaces de extraer tonadas de forma abundante solo por intercambiar maldiciones entre ellas mismas. Se dedicaban canciones mutuamente. Sin embargo, no tuve más elección que abrir mi boca y aplacar esa presentación.

— Ya cálmense las dos.

De ser posible, me gustaría seguir observando su discusión, sin embargo, en este momento lo que hay que hacer es cooperar, no luchar. Ambas escucharon mi voz y se volvieron a verme.

— Ciertamente, hice que ambas vinieran aquí. Ya basta de discusiones, así que por favor, escuchen lo que tengo que decir.

— Ah, bueno, esa puta fue quien comenzó primero ya que me jodió todo cuando rechazó el juicio militar, ¿no? Para empezar, quiero recibir una disculpa ya que es su culpa y no mía.

— En primer lugar, esta dama te aconsejó que no castigaras a Dantalian. Pero probablemente no escuchaste porque tus oídos, cerebro y personalidad estaban corroídos.

— ¿Acaso quieres morir, puta?

— Adelante, inténtalo.

Que problemático. Sinceramente quería seguir escuchando esto.

Por eso, las dejé continuar por un rato.

Luego de una hora, ambas respiraban pesadamente debido al cansancio. Si me tocase dar una impresión personal, entonces si combinan todas las obscenidades que he escuchado en toda mi vida, aun se quedarían “pendejas” delante de todas las vulgaridades que escuché durante esta hora. Además, considerando el hecho de que no recibí solo una o dos obscenidades de la gente, era algo que se podría considerar como un logro sobresaliente. (NT: A los que no comprendan esta expresión, “quedarse pendejo delante de / ante algo” es que una cosa carece de mucho para igualarse a la otra.)

— ¿Ya puedo hablar?

—………

—………

No hubo objeción, por lo que fue unánime.

Aclaré mi garganta.

— También estoy completamente consciente de los errores que he cometido. La autoridad de un Lord Demonio se origina del hecho de que ellos representan a toda la raza demoníaca. Sin embargo, el discurso de guerra, el que solo se les concede a los Lores Demonio, fue arrebatado por una humana. El Lord Demonio, que debería representar a la raza, entregó el derecho del discurso a un ser, que no puede y absolutamente no debe representarlos: una humana… Los demonios no tendrían más opción que tener sospechas. ¿Por qué una niña humana nos representa? ¿Acaso la Alianza Creciente ha perdido el orgullo? En realidad, ¿no había otro individuo más talentoso ahí que pudiese representarnos además de esa humana…?

Me encogí de hombros.

— Incluso si los plebeyos no albergan dudas, los problemas siguen. Hay cierta cantidad de Lores Demonio que no están satisfechos con el actual sistema de la Alianza Creciente, el cual es liderado por el grupo de la Facción de las Llanuras – Facción Montañosa – Facción Neutral. Esas personas serán las primeras en tomar acción con el fin de circular la duda. Clamarán que la actual Alianza Creciente no tiene la calificación para actuar por la raza demoniaca. Su autoridad en sí temblará.

Hay muchos elementos de descontento. 1º Baal, 2º Agares… Los Lores Demonio con la mayor cantidad de prestigio no participaron en la Alianza Creciente. Probablemente sean ellos lo que se quejen explícitamente.

— Simplemente están anhelando el día en que caigamos. Los Lores Demonio que han iniciado la guerra somos nosotros, y los que tomarán la responsabilidad del fracaso de la misma también seremos nosotros. El derecho a criticarnos será representado por los Lores Demonio que, de principio a fin, no participaron en la expedición.

Barbatos y Paimon, ambas cayeron bajo la categoría de ser líderes de facción. Aunque sus respectivas ideologías políticas eran diferentes, como un lado era un grupo radical y el otro era uno moderado, ambos tenían el mismo punto en común: el hecho de que ambas estaban a bordo del mismo bote conocido como Alianza Creciente.

Éramos un grupo que compartía un destino en común.

Seria problemático si no comprendieran eso pronto.

— Su Excelencia Barbatos, Su Alteza Paimon. Debemos volvernos uno y formar una alianza lo más pronto posible. Si no, entonces lo único que nos esperará en el futuro será la ruina.

—………

—………

Luego que las dos ajustaran sus alientos, se miraron entre sí.

— Pero he vivido hasta ahora solo porque podría torturar a esta puta.

— Ay, qué coincidencia. La meta de esta dama también es pisotearte.

Eso tomó 30 minutos.

Sonreí mientras las dos jadeantes estaban ante mí.

— Comprendo que ambas estén vivas solo porque no se han matado aún. Sin embargo, ¿qué me dicen de esto? ¿Acaso matarse entre sí tiene mayor prioridad aun cuando hay traidores, quienes ya las han vendido a ambas, caminando libremente por sus campamentos militares?

— ¿…qué? ¿Traidores?

— Por 400 años, la expedición de la Alianza Creciente ha fallado. Durante ese tiempo, lo han intentado todo con el fin de obtener la victoria, pero los demás Lores Demonio en la retaguardia deben haberse entregado a sí mismos con el fin de hacer que ustedes fallasen. Seguramente, ¿aún creen que no ha habido ni un solo traidor en sus facciones?

Debido a la observación increíblemente realista, tanto Barbatos como Paimon quedaron en silencio. Probablemente hubo algo en específico que llegó a sus mentes. Hasta cierto grado, ambas eran conscientes del hecho de que podría haber traidores, pero intencionalmente hicieron la vista gorda. Después de todo, hacer eso se los ponía más fácil.

Paimon abrió lentamente su boca.

—…Dantalian, esta es una acción que nunca podrá detenerse luego de haberse empezado. Todo el continente demoníaco se dividirá en dos y una guerra civil estallará. No es aconsejable hacer enemigos en nuestra retaguardia cuando aún estamos en una situación donde los Cruzados se encuentran justo frente a nosotros.

— De cualquier forma, esta es la oportunidad dorada –declaré–. Nuestras fuerzas sufrieron una derrota ayer. Puede que no haya sido una aplastante, pero una derrota es una derrota. “Seguramente en esta situación donde hemos perdido ante los Cruzados, ellos no intenten eliminar a quienes, como ellos, están en la retaguardia”, en la posición de esos traidores, una purga es algo que se les hace increíblemente difícil imaginar.

— Una derrota en el campo de batalla es, al contrario, una oportunidad rápida para realizar una limpieza…

— Si, eso es correcto.

Asentí con la cabeza. Mientras Paimon estaba guardando calmadamente mis palabras, Barbatos frunció el ceño al mirarme.

— Un momentito. Dejando de lado a los traidores, ¿qué haremos con los malditos Cruzados? Al final, una purga es solo un acto que corta tu propia sangre. Ya estamos en un estado donde nos vimos obligados a retroceder, por lo que llegaremos a un punto muerto si nos debilitamos más.

— Está bien. Actualmente, el lado que se encuentra en mayor crisis son los Cruzados.

Aunque normalmente usaba el lenguaje informal cuando hablaba con Barbatos, sin importar como lo vieses, yo era un caballero sorprendente ya que salía de mi curso para usar un estilo formal por el simple hecho de que Paimon estaba con nosotros. Sin embargo, de la misma forma en la que alguien no notaria el sucio en sus uñas, Barbatos no pareció haber notado mi consideración.

— ¿Por qué es eso?

— Recuerda la batalla que se llevó a cabo ayer. ¿No hay algo extraño? Independientemente de cuantos grupos desiguales puedan estar mezclados en sus fuerzas, el movimiento general de los Cruzados fue excesivamente pobre. Cargaron al instante en el que Farnesio les lanzó un anzuelo como si esperasen ese momento.

—………

Los ojos de Barbatos se entrecerraron. Pareció haber comprendido al instante los que trababa de decir. Eso facilitaba la historia. Como era de esperar de Barbatos.

—…oh. Eso significa que el discurso que esa niña humana dio está mostrando mejores resultados de los que esperé. Con el fin de mantener firme la mente dudosa de los soldados, necesitaban matar a la chica.

— Precisamente.

Levanté las comisuras de mis labios.

— La situación dentro de los Cruzados probablemente es más severa. Incluso si los desertores no hicieron una aparición en particular, la moral de los soldados probablemente se encuentra por el suelo. Por otro lado, existe una razón por la que solo los hombres y oficiales de Habsburgo, quienes son liderados por la Princesa Imperial, sigan firmes.

— Porque el discurso que ella dio fue excelente.

Exacto.

La batalla de ayer terminó con la victoria de Farnesio y Elizabeth. La victoria de Farnesio reveló la apariencia dividida de la Alianza Creciente mientras que la de Elizabeth reflejó la terrible moral dentro de los Cruzados. No había nada más miserable que un ejército donde un solo héroe obtuviese la victoria.

— Más que eso, múltiples naciones casi fueron aniquiladas en la batalla de ayer. El crédito de salvarlos recayó complemente en la Princesa Imperial… Desde los generales hasta los soldados, probablemente exista un descontento sobre ellos dentro de los Cruzados. Excluyendo a Elizabeth von Habsburgo, no hay nadie más que sea de fiar. Estoy seguro que este tipo de atmósfera está soplando violentamente entre sus fuerzas. Más que eso, los miembros líderes de los gobiernos de las demás naciones jamás olvidarán la propagación de este tipo de mentalidad. Al final, antes de lo que se puedan imaginar, los Cruzados serán…

—………

—………

Barbatos y Paimon me miraron, se miraron entre sí, y luego volvieron a mirarme antes de asentir profundamente. La palabra que vino nuestras mentes fue, casualmente, la misma.

Purgados.

Nuestra Alianza Creciente no era el único grupo que estaba a punto de llegar a un conflicto interno. Incluso los Cruzados, mientras abrazaban diferentes razones, saltarían a un estado de guerra civil donde los victoriosos eliminaran a los humanos que hayan sido derrotados. En otras palabras, a partir de ahora.

—…esta es una carrera contra el tiempo. De acuerdo a cuál ejército termine la purga más rápido, y de acuerdo a cuán rápida y eficientemente sean capaces de llevarla a cabo, el resultado de la guerra será decidido.

Paimon murmuró calmadamente.

Era tal como ella decía. Simplemente una carrera contra el tiempo.

Tenemos que terminar nuestra purga lo más pronto posible y proyectar una única fuerza militar condensada. ¿Será la Princesa Imperial Elizabeth la primera? ¿Seremos los primeros? El destino del continente será determinado de acuerdo a eso. Manejé con torpeza el reloj que estaba en mi bolsillo. Aunque un poco de tiempo era el tiempo diario de una persona y el tiempo de guerra, a partir de este momento, el tiempo simplemente era un momento para masacrar a nuestra raza. No había espacio para estar dudando.

— Identificar a los traidores es simple. Cada una regrese a su respectivo campamento y critíquense entre sí. La razón por la que fuimos derrotados en la batalla de ayer fue porque la facción contraria respondió estúpidamente a la situación. Maldecirse entre sí cada vez que tienen el tiempo disponible es algo cotidiano, por lo que nadie sospechará de nada.

—…………

— Tras hacerlo, “ah, ¿qué bueno sería si hubiese un aliado de confianza?”, dejen que se les escape esa exclamación. En ese momento, habrá unos pocos que se le acercarán rápidamente y les ofrecerán mediación con un “Lord Demonio que ellos conocen personalmente”. Esos serán los traidores.

Aquellos que traten de aprovechar la oportunidad cuando las tres facciones estén indecisas con el fin de llevar a cabo una absorción militar.

Esos que actúen como informantes de alguien en específico y traten de engañar a Paimon y Barbatos.

Son los parásitos que merecen ser exterminados.

Esa noche, Barbatos y Paimon tomaron su camino a través de las cortinas oscuras y vinieron a visitarme. Sus rostros, los cuales estaban llenos de dudas cuando partieron al amanecer, ahora eran lúgubres. Tras un largo momento de silencio, Barbatos comenzó a hablar.

—…había tres personas de mi lado. ¿Qué hay de ti, puta?

— Cuatro personas. Aunque la mayoría son los más jóvenes con rangos bajos…

— Cada uno de ellos era un informante de un Lord Distinto: Sir Baal. 3º Vassago. 4º Samigina y 6º Valefor…

— Wow. Mierda, son casi los mismos que en mi caso. Tuve a Vassago, Samigina y Valefor. Malnacidos bastardos… Realmente no hay una forma sencilla de tratar con esos malditos de mierda.

Barbatos apretó sus dientes.

Había aproximadamente 30 Lores Demonio que participaban en esta guerra. Si 7 de ellos eran informantes, entonces significaba que un cuarto de todo el ejército consistía de traidores. Para los líderes, quienes dirigen una facción, esa era una tasa de la que no tenían más opción que apretar sus dientes con irritación. Referencialmente, este también era un número que no incluía a la Facción Neutral. Paimon habló con preocupación.

— ¿Qué haremos sobre Marbas? Ya que ha partido con el fin de acumular suministros en la retaguardia, será incapaz de volver en un buen rato.

— Con la personalidad de ese viejo, será mucho mejor si no está presente cuando llevemos a cabo la purga. Para ser alguien que parece tan siniestro, a él le desagradan los derramamientos de sangre innecesarios. Una vez que vuelva y la situación haya acabado, le explicaremos todo.

Barbatos hizo una observación injusta.

— Bien. Purga. La Princesa Imperial será la siguiente y luego tu irás al último, puta. Hasta entonces, cooperaré contigo.

— Eso es algo que solo esta dama debería decir ya que estaremos formando una alianza hasta que todo esté solucionado. Mantén tu cuello limpiecito hasta entonces.

Barbatos mostró su dedo medio y Paimon mostró uno en forma de V con su dedo medio e índice. Ambas tenían una relación muy linda.

En este lado de la jaula, observé la apariencia de las dos Lores Demonio que tenían rostros de enojo y parecía que estuviesen a punto de hacerse pedacitos. Parecía que el momento en el que me liberarían de esta prisión casi se acercaba. Fue corta, pero una vida en prisión muy hermosa.

Mientras tanto… aquí seguía en prisión.

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