Capítulo 20 – DD – El día en que las flores de Cerezo Caen [Parte 3]

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. Rango 71º.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 8.

Llanuras de Bruno – Ejército de la Alianza Creciente – Prisión Sencilla.

 

Dame algo de tiempo para pensar.

Barbatos dejó esas palabras antes de irse. Las únicas personas que quedaron aquí fueron Lapis y Farnesio. Una vez que Lapis fue liberada de su posición como rehén, suspiró ligeramente como si no se hubiese visto afectada por la tortura recibida.

— Parece que esta inocente es la que recibió la ira por usted, Su Alteza. Había pasado bastante tiempo desde que esta fue torturada por última vez. Aunque casi olvida el hecho de que pertenecía a el estatus social absolutamente más bajo gracias a usted, esta ha comprendido la posición que posee debido a sus acciones.

—…lo siento. Tomé todas las cosas con demasiada facilidad. No creí que eso terminaría involucrándote.

— Está bien. Esta está acostumbrada.

Hice uso de las palabras de disculpa, las cuales Barbatos pedía a gritos pero que nunca recibió, con demasiada facilidad ante Lapis. Ella recibió un manto de manos de Farnesio y vagamente cubrió su cuerpo desnudo.

— Sin embargo, lo hizo muy bien, Su Alteza.

— ¿Ah, sí?

— Si. Aunque esta fue secuestrada, su postura firme fue algo prudente. Para ser honesta, esta estaba preocupada que usted terminara entrando en pánico, pero parece que esta no tiene razón para seguirse preocupando a partir de ahora. Incluso si esta recibiese daño, tiene la certeza de que usted seguirá avanzando, Su Alteza. Por favor, siga así, que esta también lo hará.

Luego, Lapis avanzó entre las antorchas y se acercó a nuestro campamento militar. Si caminase por ahí en ese estado, entonces existiría la posibilidad de que pudiese ser asaltada por soldados rasos que hayan sido cegados por sus deseos sexuales, pero parece que no les tenía miedo. Farnesio, quien tuvo su boca cerrada todo el tiempo, murmuró:

— Como era de esperar, usted está loco. ¿Acaso una mujer como esa dio en el punto de sus preferencias? Es una mujer que vivirá, amará y morirá fríamente.

— Niña.

Mi general interina, quien estaba a cargo de mi frente, había criticado a mi amante, quien se encharcaba de mi retaguardia. En una situación así, una persona normal mostraría una actitud ambigua e intentaría ganarse una impresión favorable de ambos lados.

— ¿Hm? ¿Qué sucede, Milord?

— Nunca serás capaz de compararte a Lapis con esa mediocridad que posees.

Y yo no era un bastardo normal.

Declaré solemnemente.

— ¿Cómo te atreves a desconocer tu lugar y criticar a Lapis? Ella es la primera mujer que he amado y será a la última que amaré. Si Lala fuese a decirlo, entonces yo incluso creería en una profecía sobre el fin del mundo. Sin embargo, si eres tu quien lo dice, probablemente te daría una azotaina.

Sonreí suavemente ante ella.

— ¿Qué te parece? ¿Acaso ya se estableció bien la jerarquía en ese cerebro de cloaca que tienes?

—………

Farnesio abrió sus labios.

—…dicen que uno no debe involucrarse incluso si un perro loco ladrase, pero ¿qué se supone que haga esta damisela cuando dos perros son los que le gruñen encima? Ya que tanto el perro como la perra han quedado trastornados, parece como si esta damisela fuese la única persona normal en este mundo.

¿De qué habla ésta loca?

Tu mierda es amarga, hija mía.

— En fin, la predicción de que el padre de esta damisela aparecerá pronto en el campo de batalla. Esta damisela tiene que ir a preparar su corazón. Si es posible, no salga nunca de aquí de esta prisión, Su Alteza…

Farnesio caminó cansadamente. Se dirigía a la misma dirección a la que Lapis había ido. Ambas deben estar pasando tiempo juntas en la tienda militar que se la pasaba pacifica debido a mi ausencia.

Por alguna razón, mientras imaginaba la escena de Lapis siendo la abusadora y Farnesio la abusada, mi mente se sintió cómoda. Esas cosas rotas que estaban en ese único lugar eran mi familia, pero se sentía como si mi mente fuese a cada uno de esos lugares rotos y los enmendara a la perfección. Me tendí en el fardo de heno y cerré mis ojos cómodamente.

******

Ese día.

Tuve un sueño.

Una vez miré hacia abajo, vi que tenía zapatos puestos. Sabía que era un sueño por ese único hecho. Era algo intrigante. En el pasado, traté de tener sueños lucidos en varias oportunidades debido a la curiosidad, pero nunca había estado en un sueño donde mi conciencia fuese tan aguda como en este.

—………

Todo lo que pude ver cuando analizaba mis alrededores era un mundo blanco infinitamente vasto. Solo un suelo, que era como un papel de dibujo sin ser coloreado, se extendía hasta el horizonte. Y en el centro de eso, como si fuese obvio, Lord Demonio Paimon se encontraba de pie allí.

—…como era de esperarse.

Murmuré sin darme cuenta.

Paimon era una Mara. Entre ellas, Paimon era la persona que era tratada como la Reina de las Maras. Aunque mi amor, Lapis, había heredado débilmente la sangre de un súcubo, escuché que la capacidad para controlar los sueños de las personas solo le era otorgada a una pequeña minoría de maras. Alguien como Paimon podía infiltrarse fácilmente en el sueño de otra persona. (NT: Mara y Súcubos/Íncubos generalmente son tratados como una misma raza aquí.)

Una vez que nuestros ojos se encontraron, Paimon me saludó modestamente. Para una persona que acabase de invadir el espacio personal de otra sin haber recibido permiso, su comportamiento fue demasiado cortés, lo hacía sentir como si esta mujer fuese alguien que hubiese recibido formalmente una invitación. Esa era la conducta de Paimon.

— Bienvenido al mundo de esta dama, Dantalian.

En mi rostro se había formado una sonrisa amarga.

— Discúlpame, pero si mi memoria no me falla, yo nunca te envíe ninguna invitación y mucho menos recibí una…

Paimon mostró un rostro de culpa.

—…esta dama se disculpa. Sin embargo, ella cree que este era el mejor método para deshacerse de los malentendidos que tienen. Ella cree que con solo un empujoncito, hasta tú serás capaz de comprender sus palabras, Dantalian.

— Oh, ciertamente usted no cambia, Su Alteza. Y que decide libremente en lo que confiaré y lo que no, solo puedo admirarla.

— Por favor, perdona la descortesía de esta dama una vez más.

Paimon aun parecía tener ojos lamentables. Me preguntaba cuantas personas fueron traicionadas y acabadas solo por esos ojos inocentes. Me encogí de hombros y fui directo al tema principal.

— Muy bien. Esta es la primera vez que tengo un sueño junto a otra persona. A pesar de cómo pueda parecer, estoy abierto a nuevas experiencias. Entonces, ¿qué es lo que es posible aquí? ¿Hay algo posible en esto llamado sueño?

— Desafortunadamente, materializar las cosas que sean posibles es imposible.

Paimon sacudió ligeramente su cabeza.

— Lo único que esta dama ha visto y experimentado en toda su vida es lo que puede reproducirse aquí. Como esto…

Paimon sacudió su abanico. Al hacerlo, raíces de un árbol comenzaron a retorcerse por debajo del suelo antes de elevarse inmediatamente, penetrando el suelo durante su levantamiento. Parecía que el árbol no era de un solo tipo. Ciertas ramas tenían corteza blanca como el abedul, otras ramas estaban cubiertas por una corteza de capa marrón, muy parecidas a las del pino. El árbol siguió creciendo más y más hasta bloquear al cielo casi por completo. Ya que las hojas florecidas eran de cerezo, cada rama tenía un color brillante. El mundo era rosa.

Paimon acarició lentamente la corteza del árbol.

— Así, aunque esta dama puede hacer creaciones nuevas mediante la mezcla de dos características, le es imposible crear algo entero desde cero.

— Ohh.

Esa fue una admiración honesta. Envidiable, incluso. Si tuviese la habilidad de invadir los sueños, entonces habría quedado extasiado por el hecho de achicharrar, hervir y quemar a mi padre cada puta noche, haciendo que probablemente no quisiera despertar.

— Veo que existe una razón por la que las maras son conocidas como el Clan de la Noche. Mi concubina es una mestiza, por lo que es incapaz de controlar los sueños. Que mala suerte.

—…podría ser más bien una bendición el hecho de que no sea sangre pura, sí.

Paimon sonrió con lamento.

— Como puedes ver, las maras son capaces de crear una cantidad increíble de cosas dentro de los sueños. Los amantes de las maras quedan encantados por eso. La mujer más hermosa en el mundo, el escenario más cautivador, un festín de comida dulce y fantástica. Cualquiera que fornique con una mara comienza a enamorarse más por los sueños que estas pueden mostrar en lugar del tiempo que pasan con su amante.

Paimon bajó su abanico. Al mismo tiempo, el árbol que era tan grandioso como un árbol mundial pronto de desplomó. Puf, como si un montón de palomitas de maíz hubiesen explotado al mismo tiempo, los pétalos de flores de cerezo cayeron todos juntos. En el centro de ese descenso, Paimon levantó la mirada.

— Al final, la gente le da la espalda a la realidad. Un sueño absolutamente perfecto y una realidad lamentable… Queda claro cuál es el que eligen. Ignoran a sus esposas y directamente desechan a sus hijos e hijas. Comparado a eso, ellos poseen una familia más hermosa en sus sueños. Por eso es que la mayoría de las maras no comparte el amor.

Pues serán traicionadas de todas formas.

Paimon murmuró mientras colocó un poco de viento en los pétalos que fluían.

Aunque pude ver un único aspecto de la chica que estaba ante mí aquí en este lugar, no indagué en ello. Yo no era la persona que tenía que tomar la responsabilidad. No había nada más terrorífico que abrazar el pasado que probablemente no puedes soportar. Tomé una rama que se había roto del árbol de cerezo y hablé.

— Esta es una historia étnica muy interesante. si hubiese tiempo, desearía escuchar las historias de amor que ha experimentado, Su Alteza Paimon. Sin embargo, ¿existe alguna razón en particular para la que me haya invitado aquí? ¿Fue con el fin de intercambiar cuentos amorosos?

—…esta dama –Paimon desvió su mirada y la fijó en mí–, ha pensado en esto desde hace tiempo. Una mujer que está cerca de ser perfecta si existe. El escenario y el banquete más hermoso si existe. Si ese es el caso, entonces quizá… ¿no sería posible soñar la sociedad más hermosa y perfecta?

— ¿………?

¿La sociedad más perfecta? ¿Qué es lo que trata de decir esta mujer?

No podía comprenderla. Claro, todos vivía mientras enterraban en sus corazones sus respectivas ideas de lo que era una sociedad ideal. Como yo no era ignorante de ese hecho, tenía sospechas del motivo principal que se salía de curso y trataba de sacar lo que estaba enterrado en mi mente. Paimon, no somos lo suficientemente cercanos como para compartir un escenario dentro de nuestras mentes, ¿no es así?

¿Debería tratar de enviar una ligera punzada?

— Una sociedad perfecta, ¿eh? ¿Acaso algo como eso es realmente posible?

— Si, obviamente no. esta dama es consciente de las imposibilidades.

Paimon rió casi inaudiblemente.

— Probablemente sea absurdo. En el pasado fue fútil, e incluso hoy en día sigue siendo imposible. Sin embargo, Dantalian, esta dama es la Reina de las Maras. Una raza que siembra los sueños de la noche en la gente. Incluso si esta dama, quien mantiene esa posición, tuviese permitido tener un sueño tan virtuoso, ella cree que no es algo que se encuentre excesivamente más allá de sus medios. Sir Dantalian, con el fin de continuar esta vida, al igual que las demás personas, esta dama requiere un tipo de felicidad.

Paimon bajó la mirada hacia el pétalo de flor que había aterrizado en su mano y se lamentó.

— Ah, fue un sueño lamentable. Si, una vez esta dama volvió su mirada atrás luego que todo había terminado, fue una intoxicación. Sin embargo, ¿con qué podría haber vivido ella si eso no existiese?

—………

— Al principio, hace 400 años, esta dama creía que para la raza demoniaca entera, una sociedad donde los Lores Demonio fueran los gobernantes, era una que se asemejaba a la perfección.

Paimon sacudió su abanico.

El escenario cambió. Me encontré de pie en el centro de un campo de batalla que nunca antes había visto. Soldados intermitentes como sombras, cerca de cien mil demonios pasaban cerca de nosotros. Ya que eran fantasmas carentes de cuerpos físicos, paseaban entre Paimon y yo.

Muy al frente, había tres personas que lideraban este masivo ejército. No eran más que esas figuras que eran distintas entre sí. Yo estaba familiarizado con ese trio. No eran más que los Lores Demonio que comandaban las fuerzas: Barbatos, Paimon y Marbas.

– ¡Cielos, ejército mío! ¡Todos son dignos de elogios! ¡Todos obtuvieron un gran logro!

Barbatos gritó mientras su capa blanca se batía en el viento. A diferencia de su “yo” actual, usaba un casco plateado y una armadura que hacia equipo debido al color. Brillaba en un radiante color plateado debido a los rayos del sol que descendían sobre ella.

Paimon acababa de mencionar “hace 400 años”. Si ese era el caso, quería decir que esta era la Barbatos de ese entonces. Los días donde aún no era una nigromante y blandía una espada como una guerrera… Tras examinarla cuidadosamente, noté que sonreía de una forma que aportaba una sensación completamente distinta a la que mostraba actualmente. No era una sonrisa floja que era causada por ser perenne. Era una sonrisa que se asemejaba al sol a mediados de verano, una que la sacaba del mundo con toda confianza.

– ¡Sin embargo, aún quedan muchas cosas que debemos hacer! ¡Somos los demonios de la conquista! ¡Nuestra gloria no se coloca en la victoria del ayer, sino, en el futuro donde terminará nuestra gran conquista!

– Los cobardes dicen que hemos luchado mucho, que ahora es momento de descansar. Sin embargo, ¿qué debemos responderles? Nosotros, los guerreros que hemos superado la raza y el estatus, y únicamente nos hemos vuelto uno debido a la camaradería. ¿Cómo responderán?

– ¡No es suficiente!

Barbatos levantó ambos brazos y extendió sus uñas como de gato. Como si tratase de clavarlas y cicatrizar a todo el mundo con sus manitas hasta finalmente ser capaz de devorarlo todo.

– ¡No es suficiente! ¡Aún nos falta demasiado!

– ¡Más batallas, más sangre! ¡Con el fin de convertir cada campo de batalla, en el cual hemos luchado, en la tierra en la que nuestros descendientes vivirán! ¡Hasta que cada gota de sangre que hayamos derramado se vuelva el fertilizante de esa tierra que será cultivada por los nuestros!

– ¡Ahh, caballeros! ¡Mis orgullosos guerreros! Amamos infinitamente nuestra posteridad. Por esa razón, no solo no tenemos más elección que luchar eternamente, sino que también somos capaces de luchar gracias a ello.

Cien mil soldados aplaudieron al mismo tiempo.

Demonios, enanos y centauros comenzaron a soplar sus cuernos como querían. El sonido de los tambores resonó sin tono ni tiempo. Aunque los soldados estaban en un estado caótico, por el contrario, se sentía como si fuesen un todo coherente.

Esta era la forma magnifica de la primera Alianza Creciente. Los gritos que venían del ejército hicieron eco por todo el continente distante y tiñeron con miedo a todas las personas en él. Esas tropas de élite era liderados por los comandantes: Barbatos de la Inmortalidad, Paimon de la Benevolencia, y Marbas de la Nobleza; todos de pie, lado a lado.

– ¡Por la muerte eterna! ¡Por la gloria eterna!

Barbatos volvió su espalda y fue personalmente a la línea delantera. Su capa blanca se batía impresionantemente. Siendo conducida por ese movimiento que era como el gesto de una mano, los cien mil soldados se volvieron una ola de mar y la siguieran.

— Fue una batalla gloriosa.

Paimon murmuró mientras miraba la marea de sombras que avanzaba en la distancia.

— Obtuvimos la victoria de forma perfecta. Con un ejército de 120 mil, derrotamos a los Cruzados de aproximadamente 260 mil en ese entonces, y fue repetidamente. Arruinamos un solo reino en medio mes, y luego de dos meses, destruimos otro reino. Nosotros tres estábamos seguros de que éramos invencibles. Que realmente éramos capaces de construir una nación para toda la humanidad en esta tierra ya que nunca podríamos ser derrotados. Si. Teníamos una fe muy fuerte.

Ya veo.

Si esa es la guerra que destruyó dos reinos, entonces no se trataba de la primera expedición sino la segunda. Ya que había leído un libro de historia, sabía cómo iba a terminar esto. La segunda Alianza Crecente fue recordada como el fracaso más horrendo en toda la historia.

Paimon cerró sus ojos.

— Hasta que nuestra propia raza nos traicionó.

— Tras conquistar el segundo reino, avanzamos inmediatamente hacia lo profundo del continente. Fue justo después de que hubiésemos demolido la fuerza principal de los Cruzados. Dividimos el continente en dos antes de que las tropas enemigas pudiesen reagruparse. Ese fue el flujo más grande de nuestro plan. Quizá, no, sin duda alguna, nuestro juicio no fue errado.

Sin embargo, los Lores Demonio que estaban a cargo de la línea de suministros en la retaguardia los habían traicionado.

Principalmente, las líneas de suministros eran manejadas por los Lores Demonio de menores rangos. Estos solo tenían un pequeño poder militar. Era apropiado concentrarlos en los suministros en lugar de enviarlos al frente. Los Lores Demonio de mayor rango se situaban al frente, y los de menor posición los apoyaban desde detrás… Una organización increíblemente racional.

Sin embargo, cometieron traición.

El escenario volvió a cambiar.

El brillante ejercito de plata, el cual vi hace poco, había desaparecido sin dejar rastro. Cada soldado estaba destrozado.

Un ejército que era incapaz de comer apropiadamente porque la línea de suministro había sido cortada. Incluso si trataron de obtener provisiones mediante saqueos, los Cruzados emplearon la política de Tierra Quemada. Ya que incluso una forma de saqueo apropiada era evitada, con el paso del tiempo, el masivo ejército comenzaba a cansarse mientras continuaba arrastrándose. (NOVA: La política de tierra quemada o de tierra arrasada es una táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo cuando una fuerza avanza a través de un territorio o se retira de él.)

Desde cada dirección, fuerzas desplegadas de los Cruzados emergieron y acabaron con la Alianza Creciente. Eran rudos y tenaces como un montón de hienas cazando un león. Incluso si querían resistirse, eso solo era un ligero retraso. Barbatos se mordió los labios y dio una orden.

-…abandonen.

– Abandonen nuestras fuerzas y retírense.

Lágrimas de sangre brotaban de los ojos de Barbatos mientras murmuraba esa orden. Puso el escenario de los súbditos, a quienes había liderado hasta aquí desde el continente demoníaco, siendo aterrorizados y masacrados detrás de sí, y huyó. No solo ella, Marbas y Paimon también lo hicieron.

—………

Ese era el pasado de Barbatos.

El incidente que le robó la calidez de su corazón.

— Sir Dantalian, ¿puede suponer cuántos de nuestros 120 mil soldados volvieron con vida? Esta dama recuerda vívidamente eso, incluso hoy en día. Aunque han pasado 400 años, ella puede ver claramente la escena donde nosotros tres recibimos el reporte de nuestros asistentes.

Paimon abrió amablemente sus ojos.

— 26.084.

De todos esos 120 mil.

— Solamente… Apenas 26.084 personas fueron capaces de volver con vida y pisar el suelo de su hogar.

Dentro del escenario de ese sueño.

Barbatos estaba derramando lágrimas en silencio. Miraba ausentemente un espacio vacío, parecía una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas. Con una capa rasgada y maltratada, la cual estaba llena de agujeros, envolvió su cuerpo, y se mantuvo en infinito silencio.

Paimon colocó su mano sobre el hombro de Barbatos. Sin embargo, esta simplemente era un fantasma dentro de un sueño. Paimon fue incapaz de acariciar el hombro de la chica que una vez fue su camarada y simplemente movió su mano sobre un espacio vacío. Tras detener su mano, se dijo:

— ¿Por qué pasó esto…?

*******

El escenario fue barrido por una ráfaga de pétalos de flores de cerezo.

La sombra de Barbatos, sus lágrimas diferentes, y el llano que estaba cubierto ampliamente por los cadáveres de los soldados derribados, todos desaparecieron y el mundo volvió a ser un paisaje blanco.

—…esta dama fue incapaz de decirle que todo estaba bien. Ella fue incapaz de consolarla diciéndole que todo estaría mejor a partir de ahora. Hay una posibilidad de que ella pueda haber sentido entonces que… ese día donde volvamos a ser capaces de luchar juntas nunca volverá.

Paimon me miró.

— Anoche, esta dama escuchó el argumento que tuviste con Barbatos. Dantalian, probablemente sabes la razón. Esa que está detrás de los continuos fracasos de la Alianza Creciente.

Asentí con la cabeza.

Hacia la oposición que, sin reserva, había hablado de todo esto hasta ahora, independientemente de si ella era mi rival político o no, no tenia deseos de hacer observaciones cínicas. Más que eso, la persona que Paimon más me había mostrado era Barbatos. Si ella la hubiese menospreciado abiertamente, entonces habría respondido acordemente. No había beneficios que yo pudiese ganar por hablar mal de mi compañera política en su ausencia.

— Incluso si todos son Lores Demonio, cada uno de sus poderes varia infinitamente dependiendo de sus rangos individuales. Si el continente se une, entonces los Lores Demonio, quienes estaban al mando, naturalmente formarán un gran grupo. En ese momento, una guerra, la cual no será entre demonio y humanos, sino entre demonios y demonios, surgirá. Y con una probabilidad bastante alta, ustedes serán los ganadores. (NT: Se refiere a la Alianza Creciente.)

— Eso es preciso.

Paimon rió avergonzadamente.

— Esta dama comprendió la verdad muy tarde. Hasta ese momento, ella creía que nuestras líneas de suministros solo habían sido saqueadas por los humanos. Seguramente nuestros aliados los Lores Demonio no nos habrían traicionado… en ese tiempo, durante esos días, esa era una posibilidad que esta dama no podía imaginar.

Aun tras conocer esa verdad, Barbatos reclamó unas cuantas buenas personas y estableció la Facción de las Llanuras –eso fue lo que Paimon añadió al final.

— Esta dama tiene una forma de pensar ligeramente distinta. La razón por la que ella se había entregado a la guerra hasta ese momento fue porque creía que la unidad del continente era el único camino para la raza demoníaca. Si solo podemos subyugar a los humanos, entonces los días donde nuestra raza pueda vivir pacífica y abundantemente aparecerá ante nosotros. Esta dama fue capaz de masacrar sin dudarlo debido a su creencia…

Sin embargo, Paimon lo comprendió.

Entendió que, al contrario, si el continente se uniese, la tierra de los demonios se volvería un infierno.

El hecho de que el instante en el que ese pretexto conocido como “subyugación de la humanidad” haya terminado, las situaciones de guerra llegarán y rasgarán completamente a las razas demoníacas.

Para un solo emperador, todo el continente demoníaco sangrará y se dividirá en dos bandos solo para que surja un solo Rey de Reyes. ¿Qué significado podría haber para tal cosa? ¿Era para la conquista continental? Si el resultado de la lucha por la raza demoníaco era el caos de su gente, entonces ¿eso no era una antinomia? Paimon meditaba profundamente…

Y llegó a una conclusión.

— Los humanos son un mal necesario.

Y lo hizo en un hecho muy evidente.

— Nosotros también somos un mal necesario para ellos. Nos necesitamos. Si ambos nunca hubiesen existido, entonces habríamos pasado por una guerra eterna con nuestra propia raza hace muchísimo.

Una deducción correcta.

Paimon suspiró.

— Incluso si el continente se uniese o no, la guerra terminará estallando. ¿No es extraño? Los que no son plebeyos desean la guerra. Si su vida y bienes están garantizados, sean humanos o demonios, estarán más que agradecidos a no ir a la guerra. Sin embargo, ¿por qué sigue ocurriendo? La respuesta es simple.

Paimon susurró en voz baja.

— Los gobernantes. Simple y llanamente por los individuos en el poder.

—……………

— Imagina si las personas pudiesen decidir por su cuenta si deberían ir o no a la guerra. La gente tiene que encargarse de todas las adversidades que suceden durante una guerra ellos solos. Mientras tienen que cargar lanzas y asesinar, tienen que cubrir los gastos consumidos, e incluso soportar los restos de sus vidas en las ciudades y aldeas que queden devastadas luego que todo haya pasado. La gente obviamente no aprobaría fácilmente la idea de algo así.

Una sensación cálida comenzó a fluir de la voz de Paimon poco a poco.

— Sin embargo, los individuos en el poder son diferentes. Ellos no son parte de la gente. Son los dueños de la gente. Son del tipo que siempre apostaran lo que poseen si eso significa que puedan obtener una ganancia más sustancial… Esta dama tuvo la revelación. ¡Sea la humanidad o la raza demoníaca, siempre y cuando la sociedad sea tratada como la posesión de las personas con poder, la guerra nunca se detendrá!

Sus pupilas, las cuales eran tan carmesí como la sangre, brillaron ligeramente con rabia.

— ¡¿Cómo pudimos haber sido tan estúpidos…?! –gritó–. ¡¿Cuán estúpidos fuimos los Lores Demonio?! Creímos que estábamos trabajando por la raza demoníaca. Creímos que estábamos luchando por los plebeyos. Y aun así, mira. Los Lores Demonio no fueron los que cayeron. Solo una pequeña minoría de ellos sangró y murió en el campo de batalla. ¡Los que realmente han sido sacrificados – decenas de miles, cientos de miles de cosas que fueron asesinadas, no fueron los Lores Demonio, sino esos demonios que se suponía que tratábamos de proteger…!

Paimon apretó sus dientes.

— A pesar de eso, creímos… pensamos que era una bandera por la raza demoníaca. Era un engaño, una hipocresía… Incluso si el continente se uniese, la hipocresía no desaparecerá. Al final, el engaño no cesará en las aldeas humanas o pueblos demoníacos. Para intensificarlos espléndidamente, queda claro que ambos lados de la cordillera arderán: el continente humano, el demoníaco… todo el mundo. En una guerra que nunca se desvanecerá, solo estamos empujando la llama que nunca podrá extinguirse debido a la única justificación de que somos figuras de autoridad.

El escenario… cambio una vez más.

En lugar de un espacio blanco puro, un campo de batalla.

En lugar de pétalos de flores de cerezo fluyendo, cenizas dispersándose.

En lugar de una completa calma, gritos dados por los humanos y demonios.

Masacre, solo una masacre interminable.

— ¡Fue el error de esta dama!

Con el mundo ardiendo detrás de sí, Paimon lloró.

— No fue culpa de los humanos que se volvieron plebeyos. Ni culpa de los demonios que se volvieron súbditos. ¡El engaño de que una sociedad ideal se presentaría si liderábamos el mundo y gobernábamos sobre la sociedad, ese rencor innato fue lo que causó todas las tragedias!

Ese era el por qué.

Ciertamente, esa era la razón por la que Paimon había comenzado a aferrarse a mí repentinamente. Ella sabía cuál era el significado contenido en el discurso que cree. Ella creía que había descubierto la cordialidad dentro de la proclamación que yo preparé bastardamente.

Lord Demonio Paimon era una republicana.

—Dantalian, el discurso que esa chica humana recitó, hace que esta dama sospeche que fuiste tú quien lo escribió. Una sociedad donde la minoría de gobernantes tenga un monopolio sobre todo es errada. Nadie. No, para ser más precisos, una sociedad donde toda la gente tenga autoridad debe desplegarse. Es por eso que esta dama desea solicitarte algo.

—…………

— Por favor, ven bajo la bandera de esta dama. La Facción de las Llanuras y Barbatos no pueden tenerte. Serás desechado. Te dejarán a un lado. Sin embargo, esta dama es diferente. Ella es capaz de comprender tus pensamientos. Puede apoyar cualquier camino que decidas tomar tanto como te plazca.

Los ojos de Paimon brillaron con certeza.

—………

¿Cómo debería llamar a esto? Si, exacto. Una obra maestra.

Usar la determinación de Paimon en este lugar y usarla como me dé la gana era simple. Sin embargo, si ella me pide esto con gran pasión, incluso yo, que soy pesimista hacia el mundo, tendría algo que desearía pedirle.

La dirección en sí a donde Paimon estaba señalando con el borde de su abanico era correcta. Al final, los republicanos serán los únicos que obtendrán influencia. Sin embargo, con el fin de decir la única frase “al final”, ¿cuánta sangre ha de ser derramada?

No estaba al nivel de decenas de miles. Ni al grado de algo como cientos de miles. Millones, tenían que ser masacrados millones de veces y algo más. ¿Acaso ese término “al final” es capaz de soportar el peso de esa sangre? Por supuesto, es algo que a mí no me interesa mucho, Paimon. Siento curiosidad por saber cuán determinada estás…

— Su Alteza Paimon, lo siento, pero ante mis ojos, solo puedo verla como una idealista. Positivamente puedo decir que, con el fin de establecer una sociedad republicana, tal como usted lo ha implicado, se requerirá una cantidad inmensurable de sacrificios.

— Esta dama también lo cree.

¿En serio? ¿Realmente está determinada a dejar fluir tal cantidad de sangre? Referencialmente, sigo manteniendo en mente la posibilidad de que se necesitaran más de un millón de vidas con el fin de derrotar a la Princesa Imperial Elizabeth. ¿Acaso no te has pasado con la dosis de veneno que tragaste?

No te preocupes. Sigo siendo un amable caballero. Independientemente de mis beneficios, estoy más que preparado para probar tu intensidad.

— Piense un poco más. Tras lograr la unidad del continente, la gente derramará una cantidad considerable de sangre. Con el fin de completar el republicanismo, la gente también tendrá que derramar sangre. De una forma u otra, los plebeyos serán sacrificados. ¿O me equivoco?

Sea que persigamos el ideal de Paimon o Barbatos, la gente serán la que termine siendo sacrificada. Si ese fuere el caso, entonces Paimon, me siendo rebosante de curiosidad.

— ¿Por qué es que Su Excelencia Barbatos es incapaz, pero usted si es capaz, Su Alteza Paimon?

—………

— Si es incapaz de responder esto, entonces usted no es más que otra persona en el poder. Con el fin de lograr una meta propia, quemará al mundo y engañará a la gente, quien está cegada por las llamas, a convertirse en polillas. Claro, personalmente no siento desagrado por algo así…

Realmente no decoro el hecho de que estas fingiendo estar distanciada.

— Su Alteza Paimon, no tengo la más mínima intención de criticarle su ideal. Creo que es noble. Sin embargo, ¿la voluntad indomable de Barbatos no le parece bastante hermosa también?

—………

— Por eso, si desea llevarme a la Facción Montañosa, la invito a convencerme. Si piensa hacerlo, entonces no hable simplemente de lo correcta que es su idea. Muéstreme su plan. Expanda el plano. El republicanismo está bien. Por eso, de forma concreta, ¿cómo intenta derramar solo una pequeña cantidad de sangre? ¿Acaso eso es posible?

Paimon cerró su boca.

Como era de esperar, ¿no tenía respuesta? Sin embargo, eso no me decepcionó. ¿Por qué Paimon, quien era mi rival política, había corrido hacia mí insistentemente justo después que el discurso terminó? Quedé satisfecho al descubrir la razón. Más que eso, no había nadie que fuese tan fácil de aprovechar que un político idealista rebosante de deseos. Esto es algo que siempre se anhela.

Me encogí de hombros.

— Parece que ya va siendo hora de despertar de este sueño. Al fin de cuentas, ya he hecho previo acuerdo con Su Excelencia Barbatos. Está bien. No planeo ir por ahí y decir públicamente que usted es una republicana, Su Alteza Paimon. Puede estar segura de eso…

— Si lo hay.

Pausé.

Paimon me miraba fijamente.

— Si se trata de un plano, sin duda alguna, esta dama ha establecido uno.

—…………

— Dantalian, esta dama no es simplemente una tonta. Hace 400 años, antes de que el término “republicanismo” pudiese aplicarse a su ideal, ella ya había establecido todo un plan.

Una grandilocuencia asombrosa. Entrecerré mis ojos y traté de sentir la intención de Paimon. La miré con ojos que parecía que fuesen a preguntar: “¿Y?”, y la presioné a seguir hablando.

— Esta dama pensó que, en lugar de una sociedad que fuese como una sola dentro del continente demoníaco, donde la tradición era excesivamente firme, ¿no sería muy fácil establecer una república dentro de la sociedad humana? Por eso, con el fin de descubrir si la república funcionará o no, esta dama debe probarlo al otro lado de cordillera.

No me digas…

El rostro de Paimon estaba determinado. Sus ojos agudos contenían la fiereza de una revolucionaria que no tenía dudas sobre el camino que tenía que tomar. Por primera vez en mucho tiempo, quedé atónito y apenas logré mover mi lengua.

— ¿Qué ha…?

— La República de Batavia –habló–. Es solo esa república dentro del continente humano. ¿Nunca has pensado que era extraño el hecho de que dentro del continente, donde los reinos y los imperios van galopantes, existe una sola nación remota que declara ser una república? Dantalian, ¿acaso, no sé, crees que ese tipo de nación inducida formó todo por su cuenta?

—………

Eso me tomó por sorpresa.

Sentí que una verdad, la cual ningún libro de historia poseía y nadie conocía, estaba acercándose. Mientras me miraba cuidadosamente, a pesar de encontrarme en ese estado, Paimon agarró ambos bordes de su falda y habló. Inclinó su cintura hacia adelante como una dama que saludase a su pareja por primera vez dentro de un salón de baile. Con un gesto que era distanciado y elegante en todos los sentidos.

— Esta dama se presentará por primera vez, Dantalian. Se presentará ante el hombre que trata de convertirse en el Rey de los Campesinos.

Una sonrisa bien alegre se formó en los labios de Paimon.

— Esta dama se llama Paimon. Una monarca de 9º Rango y a la que injustamente se le ha concedido el título de Lord Demonio de la Benevolencia. La representante de la digna raza demoníaca, y una de los lores que ocupa uno de los 72 asientos. Además…

— [Líder de la República de Batavia.]

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— ¿Que, es esto?

— Dicen que es esto.

— Coño. Necesitamos a alguien que en realidad pueda leer si vamos a decidir si esto es eso, o eso es esto.

— ¿Acaso alguien aquí sabe leer?

— Hm. Si lo hubiese, ¿crees que estaría vagando aquí con gente como ustedes?

— Entre las cartas, yo al menos se como pronunciar la mitad de ellas en voz alta. A pesar de mi apariencia, nuestra casa tenia algunas agallas.

— Incluso si es un hueso, probablemente sea uno pequeño. Si vas a leer, entonces al menos deberías ser capaz de leerlo todo, ¿que pasa con solo ser capaz de leer la mitad? Hay muchas formas en las que las personas pueden mostrar su incompetencia.

— Bueno, entonces léelo tu.

— Apenas puedo leerlo… leeré hasta donde pueda. Bueno. Oye, ustedes dos asegúrense de vigilar apropiadamente, ¿bien? Dicen que 200 chicos fueron jodidos luego de leer esto en la unidad contigua. Doscientos.

— Calma.

— Shh.

— Cállense.

— Compriman los labios.

— Lee.

— Calma.

— Veamos. Hm, ya que pronuncias esto como “ah”…

— ¿Ah?

— Mm. Humanidad. Escucha…

— Shh.

— ¿Escucharon las noticias?

— Escuche los rumores.

— Escuche que 10 chicos fueron ejecutados mediante decapitación al mismo tiempo debido a que fueron descubiertos leyendo en secreto libros sobre traición.

— Aun no entiendo por que la gente trata de leer algo como eso. Ya estamos en un campo de batalla donde es fácil perder la vida, pero ¿aun quieren desperdiciarlas con mas facilidad?

— Quien sabe. Aun no lo comprendo…

— Humanidad. Escucha.

— Escuchen.

— Toda la historia hasta ahora ha sido la historia de la lucha de clases.

— Hay dos guerras en el mundo. Una es la guerra entre demonios y humanos… ¿que? ¿Acaso no es obvio?

— Ah. Coño. Deja de balbucear.

— ¿Es tan difícil solo leer lo que te dicen que leas? Ni tus ojos son un par de cucos ni tus idos están infectados. Personalmente creo que tu cerebro es retrasado.

— Mira, esta maldita esta hablando bonito.

— ¿Aja, y? ¿Que sigue?

— …dicen que mas fueron descubiertos ayer. Y fueron ejecutados. Todos.

— No, ¿por que hay mas bastardos muriendo solo por leer algunas palabras que hijos de puta que mueren luchando en la batalla?

— A toda costa, desarraiguen la fuente del mal y captúrenla.

— Pero, su Excelencia. Alguien lo esta esparciendo a propósito entre los ejércitos.

— ¿Quien?

— No lo se. Ayer confiscamos a los mayores distribuidores y descubrimos un montón de manuscritos…

— Vi prostitutas ocultarlos en sus cuerpos. Ya que los soldados recibirían castigo capital si eran descubiertos con eso en sus manos, la tendencia es simplemente dejar los libros con las putas. Ahora cuando vayan a comprar los cuerpos de esas chicas, volverán luego de leer el manuscrito. También hay una cantidad considerable de rameras que pueden leer fácilmente las palabras…

— Honestamente hablando. Hay un limite para regular esto.

— La situación en nuestras tropas aliadas, al menos, es mejor. Ya que su Alteza, la Princesa Imperial, tiene una popularidad única por naturaleza, la ocasión en la que las mentes de sus soldados duden es rara.

— Pero los soldados de las demás naciones…

— Calma.

— Shh.

— Cállense.

— Compriman los labios.

— Calma.

— El hecho de que hay una guerra mas tenaz que esa.

— Una guerra que ha estado en pie durante los últimos 1.500 años sin un ligero momento para descansar, así es.

— Humanidad, ¿saben cual es esa guerra?

— Esa.

— Esa.

— Esa.

— Esa.

— Esa.

— ¡No podemos decapitar a ninguna prostituta!

— Cada vez que una prostituta es asesinada, un medio para calmar el deseo sexual dentro de nuestras tropas desaparece. Comandante, perdone la descortesía de este mayor. Sin embargo, no podemos ir a la guerra con soldados que han sido cegados por sus deseos sexuales.

— Los nobles de nuestra nación, quienes tienen sus distribuciones confiscadas, están quejándose. Dicen que comenzaran un juicio una vez que la guerra haya terminado y regresen a la capital…

— Esos malnacidos. ¡Aunque son cerdos que viven seguros y tranquilos en la retaguardia…!

— Esa es la guerra devastadora que durara para siempre.

— Comparado a eso, la guerra entre los humanos y los demonios es tonta. Los demonios y los humanos han luchado entre si escasas 8 veces desde el inicio del mundo, sin embargo, esa guerra masiva ha continuado cada año, cada mes, cada día, cada segundo.

— Ciudadanos libres.

— Esclavos.

— Aristócratas.

— Plebeyos.

— Barones.

— Siervos.

— Supresores.

— Oprimidos.

— Todos los Cruzados combinados, el numero de personas fueron ejecutados por traición el día de ayer llego a los 100. Cien personas en un solo día. Desertores y criminales. El numero de soldados que violaron las ordenes aun no han sido contados. A este paso, puede que terminemos colapsando antes de tener una batalla apropiada.

— Debe haber espías en algún lugar.

— Tampoco es que sean espías normales. Espías que poseen un poder organizacional considerable… estoy seguro que son esos, cuyo control es parecido al de una nación, son los que están actuando constantemente detrás de todo.

— El solo hecho de enfrentar a nuestro enemigo frente a nosotros ya se encuentra mas allá de nuestra capacidad, ¿y ahora aparecen traidores abriéndose paso en nuestra retaguardia? Es bastante sorprendente el conflicto de dos frentes. No creí que el día donde sintiese celos de la sociedad demoníaca llegase.

— Necesitamos tomar medidas mas drásticas.

— Su Alteza, es su decisión. Las demás unidades ya están participando en la causa.

— Una nueva era esta desplegándose.

— Humanidad.

— Vuélvanse solamente espadas.

— Humanidad.

— Vuélvanse simplemente lanzas.

— Humanidad.

— Vuélvanse simplemente látigos.

— Levanten sus hachas.

— Tomen sus ballestas.

— Ármense.

— Luchen.

— Mientras siguen a la General Laura…

— Si se rinden ante la general, ella ciertamente los liderara a un mundo nuevo.

— Mientras sea nuestra guía.

— Ella es nuestro líder.

— La verdadera revolucionaria.

— La persona de pie en las lineas delanteras entre los humanos y la raza demoníaca…

Laura de Farnesio

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