Capítulo 20 – DD – El día en que las flores de Cerezo Caen [Parte 1]

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 7.

Llanuras de Bruno – Ejército de la Alianza Creciente – Prisión Sencilla.

 

En medio de la noche.

Farnesio regresó.

— Esta damisela le ha traído presentes conmemorativos, Milord. Muchos de ellos.

El regalo que Farnesio trajo mientras decía eso, el primer obsequio de la niña que apenas tenía 17, una edad donde sería apropiado para ella emanar una sensación frescamente desarrollada, lo que me entregó, a mí, una persona que era una existencia muy cercana a ser su padre, no fue algo adorable como dinero de bolsillo ni una carta manuscrita de forma tradicional, simplemente era una montaña de lo que parecía estar compuesta de cientos de cráneos humanos.

Más que eso, eran calaveras que todavía tenían trozos de carne pegadas en ellas.

—………

— Este es un caballero de Bretaña. Este de aquí es el cabecilla de la compañía libre más exitosa de la armada imperial de Francia. Ese individuo, del cual esta damisela obtuvo información luego de haber torturado a los prisioneros, parecer tener una muy buena reputación. Y este de aquí es el comandante de brigada que era muy reconocido en la República de Batavia…

Con un rostro carente de emociones, sin embargo, como si fuese una niña que acabase de llegar de su primer viaje al extranjero y trajese souvenires para los miembros de su familia, Farnesio mostró los cráneos y los presentó al mismo tiempo. Ella fue capaz de diferenciarlos muy bien. Aunque para mi todos eran iguales, además de ser cabezas que desearía dejase a un lado, por alguna razón, ante sus ojos parecía como si hubiese placas identificadoras pegadas en todas y cada una de esas cabezas.

— Ya veo. Comprendo bien que tienes una orientación sexual con un valor increíblemente excéntrico y académico para estudiar. Por eso, ¿podrías deshacerte de todo eso de una forma organizada antes de que termine vomitando? Soy demasiado “normal” como para aceptar completamente tus preferencias.

— Espere un segundo, Milord. Esta damisela aun no le ha revelado el verdadero presente. Deléitese. Sin importar cuan vasto pueda ser este universo, la única chica que probablemente le otorgaría algo conmemorativo como esto a usted seria esta damisela. Ella no está segura, pero ¿no sería porque usted hubo hecho un acto increíblemente bueno en su vida pasada?

Farnesio se comportó arrogantemente.

Sinceramente era un poco molesto.

¿Quién tomó después a esta chica como para que actuara así?

Si sigue comportándose de esa forma, independientemente de que sea linda o no, siento curiosidad por saber si un hombre podría llegar a interesarse por ella. Por favor, no vivas simplemente pegada a mi lado, tonta. No tengo el pasatiempo de vivir mientras una psicópata de alto rendimiento está en un rincón de mi casa.

— Bien. De cualquier forma, esa mentecita tuya, esa que no solo desea darme las noticias de la victoria sino que también me da un presente, ciertamente es admirable. Entonces, ¿cuál es exactamente ese verdadero presente?

— Hu-hum.

Farnesio extendió sus brazos mientras producía el efecto “tadá” con su propia lengua – he de añadir el hecho de que esa acción no le queda nada linda, en serio.

— Entre esos, esta damisela le entregará permanentemente el cráneo que le guste más. ¿Qué le parece? ¿No está tan conmovido como para construirle a esta damisela una biblioteca exclusiva?

— ¡No necesito nada de eso!

Gruñí y me levanté con el fin de presionarle la coronilla de la cabeza a Farnesio. Sin embargo, comprendí que eso era imposible. Lamentablemente, unas barras de hierro nos separaban, más que eso, había una distancia justa entre nosotros. Mi cuerpo fue obstruido por las frías barras de hierro con un clang.

— ¿Has venido mientras traías algo como eso en un paquete a manera de “primer regalo” para su lord más sublime? Si solo consideras el número de lecciones que te he dado, entonces las cuotas de regaños serían más que suficientes para construir un templo. Acércate y déjate golpear un poquito.

— ¿…acaso no está satisfecho con estos cráneos, Su Alteza? Que problemático. Estos son bienes de la mejor calidad que esta damisela escogió seriamente. Pero no se preocupe. ¿Acaso usted piensa que ella no considera su fastidioso sentido de la belleza? Conozca esto…

Farnesio aplaudió.

Al hacerlo, los soldados se acercaron mientras traían consigo carretillas. Para mi sorpresa, esos medios estaban colmados de cráneos humanos. Aunque la lluvia se había detenido, el cielo tenía la misma oscuridad de antes, por lo que mi sentido de la vista estaba limitado. Pude ver una línea de carretillas que llegaba hasta el pie de la colina, dirigiéndose hacia donde estábamos. Farnesio colocó galantemente sus manos sobre sus caderas y declaró.

— Esta damisela reunió todo lo que era un cadáver en el campo de batalla y le arrancó la cabeza. Ahora bien, Milord. Por favor, aprécielos vagamente hasta que sea capaz de encontrar una cabeza que le apetezca.

— ¡Tal como lo dije, por favor, desiste de esa idea de darle cráneos a las demás personas, maldita imbécil!

Esta mocosa no estaba bien… En serio, realmente estaba mal de la cabeza…

Farnesio inclinó su cabeza y murmuró:

— Qué extraño. ¿Cómo puede disgustarle una sorprendente pieza de arte?

Parecía como si estuviese realmente sorprendida.

Para Farnesio, arte significaba el momento cuando la vida y la muerte parpadeaban brillantemente. En ese sentido, las expresiones hechas por los cadáveres en el campo de batalla debieron haber estado en el pináculo del arte, para ella. Aunque no fallé en comprender esa lógica tan peculiar, no tenía la cantidad de clemencia necesaria para aceptarlo pasivamente.

Suspiré.

— ¿Estás celosa?

— ¿Hm? ¿A qué se refiere, Su Alteza?

— A diferencia de ti, los rostros esos pueden mostrar expresiones libremente. Quiero saber si estas celosa de la gente que nació normal y ordinariamente libre.

Farnesio se heló.

En la distancia, una llama estaba ardiendo y decayendo. Estábamos yendo a la guerra mientras quemábamos los cadáveres. Las cenizas elevándose flotaban como si sazonaran el cielo, e iban en contra de ese. El humo negro se elevaba. Ocasionalmente, los prisioneros que aún no habían muerto y estaban aferrándose a las cuerdas de sus vidas mientras pudiesen, fueron cortados y masacrados personalmente por nuestros soldados. Crack… crack… ah, ahhhh… Cada vez que las llamas se elevaban los llantos agonizantes de la muerte podían escucharse con un ligero retraso.

Farnesio dejó esos gritos tras de sí y me miró inexpresivamente. Sus emociones eran débiles. A pesar que la gente decía que la temperatura de la mirada de una persona se igualaba a la de su corazón, se sentía como si Farnesio no tuviese nada conocido como “temperatura”.

— Puedo suponer la razón por la que eres incapaz de mostrar buenas expresiones. Mientras más expresiones faciales hicieses, más molesto se tornaba tu padre. Por eso tú, a modo de defensa, debiste haber decidido deshacerte completamente de eso conocido como “emociones”, y fue de la misma forma que un bicho de bosque se deshace de su propio color intrínseco y se oculta en la selva.

—………

— Farnesio, si ese es el caso, entonces es algo que tú misma decidiste. No importa cuán cruel o injusto pueda ser, como es algo por lo que has pasado personalmente, al final, resulta ser algo que solo tú puedes resolver. Incluso si reunieses decenas de miles de cadáveres que tengan expresiones, el día en que tu ira y cicatrices se alivien nunca llegará.

— Esta damisela no lo entiende, Milord.

Farnesio habló calmadamente.

— Ese día, en el bosque de pinos nevado, usted le dijo a esta damisela unas palabras. Le dijo que matara todo lo que se le atravesase en el camino, que independientemente de lo que pudiese ser, no temiera, no se frenara por las cosas que no eran su responsabilidad, y cortara todo lo que tratase de limitarla. Su Alteza, usted le dijo a ella que si cortaba todo eso, ese lugar sería donde la vida de esta damisela estaría. ¿Por qué ahora le aconseja que deje de tomar las cabezas de los enemigos?

Con un dedo, Farnesio se enrolló parte del cabello. Era un hábito que mostraba cada vez que pensaba profundamente.

— ¿Acaso el tratamiento de esta damisela fue demasiado cruel? La guerra ya es lo bastante despiadada. ¿Acaso los métodos usados por esta damisela fueron viles? No hay nada más estúpido que discutir las labores propias en el campo de batalla. ¿O quizá es por una compasión que no encaja con usted, ha surgido, Milord…?

— Te dije que mates lo que te obstruye…

Le corté las palabras.

Aunque ella se había vuelto bastante elocuente debido a la educación en retorica que Lapis y yo le dimos, seguía careciendo de la habilidad de ir contra mí.

— Lo que te obstruye no son cosas como esas calaveritas. Mira con cuidado. ¿Acaso lo que impide tu camino no es tu propio pasado?

—………

Farnesio quedó en silencio.

Como si esta chica, la cual había masacrado unos cuantos miles e incluso diez mil personas el día de hoy, estuviese siendo bloqueada por un muro invisible, se quedó completamente inmóvil.

— Aunque esta damisela no quiera admitirlo.

Para cuando Farnesio apenas fue capaz de abrir sus labios, el cielo ya se había vuelto evidentemente oscuro y varias antorchas habían sido encendidas en el campamento militar.

— Usted tiene razón, Alteza. Aunque esta damisela fue capaz de liberarse del punto donde se diluía a sí misma en creer que el sonido de la nieve era el mismo de las cigarras, ella aún sigue atada por las cadenas del pasado. Y es incapaz de controlar eso a su propia voluntad.

Más que palabras, la declaración de Farnesio estaba más cerca de ser un pequeño suspiro.

— Cada vez que hay un rostro que muestra emociones ante los ojos de esta damisela, ella desea lacerarlo con una espada. Si entre ellos hay un rostro que la maldice, ella ansía mostrar ese rostro luego de haberlo cortado. Al hacer eso, esta damisela busca saborear la sensación de la vida al probar el hecho de que están muertos y ella vive. ¿Qué es lo que esta damisela debería hacer? ¿Qué debe hacer con el fin de cambiar esto?

Farnesio bajó su mirada al suelo.

Esta niña probablemente estaba caminando de un lado a otro en su mente ya que no estaba segura de lo que debería hacer. Sabía lo que tenía que solucionar, pero no sabía cómo.

Sin embargo, solo eso ya era un gran paso.

Hasta hace poco, Farnesio era una masa de traumas. Ella había negado el hecho de que fue sujeto de violencia paternal, lo disfrazó como una mentira mientras se aseguraba de no alterar su expresión facial, y solo hablaba sobre sus cicatrices suprimidas cuando se encontraba bajo la influencia del alcohol o las drogas. En comparación a esos días, ¿Farnesio no había madurado más?

Lapis dijo que Farnesio era peligrosa. Yo le dije que me responsabilizaría y le pedí que me dejara eso a mí y esperara pacientemente. Mientras estaba tras estos barrotes y miraba a Farnesio al otro lado de los mismos, volvía a asegurar que el juicio que hice en ese entonces no fue incorrecto.

— Fui igual que tú.

Ahora no era el momento de cavar sino de liderar.

— En mi vida hubo una existencia parecida a un padre. Más que eso, en términos de personalidades asquerosas, quizá él fue igual o peor que tu padre, no creo poder considerarlo menor que eso. Mi vida fue arruinada debido a ese hombre.

— ¿…usted también?

— Así es.

Soy capaz de confesarlo ya que personalmente estaba experimentando un encarcelamiento. La respuesta sobre “quién” fue la persona que fue puesta en prisión de la forma más fácil. Fue mi padre. Y no, no es una broma.

Para empezar, no había dos maneras acerca del hecho de que mi padre fue una bestia que merecía morir. Estaba seguro de eso ya que mi madre, quien lo amó tanto que terminó amando sus entrañas, trató de matarlo.

Excepto, independientemente de si fue asesinado o no, hasta que ese día llegó, hubo un montón de cosas que tuve que tomar sí o sí. Incluso mientras mi padre me criaba, nunca hubo un día donde pasase hambre. ¿No era, al menos, una cosa de la qué estar honestamente agradecido? Aunque fui criado por un perro y crecí para ser un hijo de puta, afortunadamente fui un humano honesto. No tuve más elección que reconocer la realidad de que él había cumplido, en parte, con su labor como “padre” debido al simple hecho de que nunca pasé hambre en mi vida.

Es por eso que, en lugar de terminar con su vida, decidí quedar satisfecho con solo lanzársela a un pozo sin fondo. Los tipos que son conocidos como piadosos y tolerantes lo llaman así. Resulta que incluso yo fui un hijo bastante gentil y obediente.

El método fue simple.

Secretamente envié menores de edad a las “fiestas de intercambio” que mi padre frecuentemente realizaba en su villa favorita. Si. Aunque él tenía 4 o 5 esposas, seguía disfrutando de relaciones sexuales promiscuas. ¿No era un degenerado? No hay forma de que alguien pudiese mostrar respeto hacia un apetito sexual tan exuberante. Creía que era un desperdicio que solo yo conociese la personalidad de mi padre, por eso, acordemente establecí unos “espantapájaros” conocidos como “delatores” y aseguré evidencia.

Ni siquiera fue necesario de que yo me dirigiese al lugar para iniciar el incidente. Incluso en lugares donde no metía mi mano, mi padre cotilleaba con muchas mujeres. Entre ellas, un pequeño escándalo sobre acoso sexual ocurrió en un lugar que yo desconocía. Como de costumbre, otra chica de secundaria – esa era la razón por la que declaraba que “ser lolicon es una enfermedad mental” una y otra vez – mientras estaba horrorizado, vertí el combustible que había sido recolectado hasta entonces en el incidente que se había encendido de forma natural. Aunque lo trataba como “combustible” no era algo muy especial. Simplemente llamé a todos calmadamente y les dije un par de palabritas.

– Joven Maestro, ¿por qué tenemos cámaras secretas instaladas aquí?

Les dije que no era necesario que lo supiesen.

– Eh. ¿R-realmente está bien…? ¿Puedo confiar que usted realmente me dará una recompensa apropiada luego que esto termine?

Los intimidé a creer silenciosamente en mí.

– Hemos reunido a todo el consejo de defensa, Joven Maestro. No se preocupe. Incluso si el video se filtrase, la situación en la que la familia del presidente también resultó herida no sucederá. El hecho de que una colegiala está involucrada es simplemente un pequeño obstáculo, haremos lo posible… ¿perdón? ¿No está diciendo que lo dejemos estar? ¿Pero…?

Si tenían una queja, entonces los hacia quejarse.

-…………………

-…………………

-…………………

Hacerlos no ser ignorantes de las cosas que tenían que saber, hacerlos no tener más elección que creer en lo que deseaban creer, y hacerlos hacer las cosas que no debían. La autoridad originalmente era algo así y yo tenía una cantidad suficiente de ella.

Les sonreí y dije:

– ¿Por qué no responden?

Todos tragaron saliva y me respondieron. Obvio, yo era el sucesor de la compañía.

– Si.

– Si, entendido…

– Como desee.

El tiempo de cazar había llegado.

Cuando un león caza a un ciervo, no se intoxica por el distante aroma de la sangre solo porque haya probado una vez la sangre del cuello de un ciervo.

Incluso luego que mi padre fuese encerrado en prisión y yo hubiese eliminado a todos sus aliados más cercanos, me mantuve vigilante. Intercepté información y la distorsioné. Sus “delatores” eran incesantes y por alguna razón, verdaderos reporteros comenzaron a surgir abruptamente de la maldita prensa. Huh, si era así entonces no podía evitarse que yo terminase encogiéndome de hombros nada más.

Mantente en prisión por siempre.

Ese fue último deseo y mi padre cumplió con mi pequeña esperanza más que agradecido.

Fue así, consecuentemente.

Cuatro días después, mi padre murió de un paro cardíaco.

—………

Levanté la mirada hacia el cielo que había dejado de llover. El vapor se rehusaba a disiparse, y en cambio, horripilantemente se filtró en la tierra. Farnesio, silenciosamente, seguía mirando el estado en el que me encontraba.

— Farnesio. Pude haber tenido un éxito rotundo, pero cometí un error en el momento más vital. Aunque triunfé en encerrar a ese hombre, no esperaba que se muriese debido a una enfermedad crónica en tan solo cuatro días.

Ahh.

Cuatro días. Unos malditos cuatro días.

Un tiempo demasiado corto para que pagara por todo el resentimiento que se había acumulado en toda mi vida.

Cuatro míseros días.

Yo, quien había huido inmediatamente después de escuchar las noticias sobre la repentina muerte de mi padre, estaba devastado. Incluso mientras leía la nota que se suponía que había escrito a modo de “testamento”, solo un pensamiento pasó por mente. La idea de que este humano, este maldito asesino, esta serpiente venenosa sin igual entre las de su clase, había visto a través de todo mi plan y usado, a propósito, una enfermedad crónica como excusa para suicidarse.

No estaba seguro de cómo mi plan había sido descubierto. Probablemente lo descubrió con su intuición. Después de todo, era un hombre monstruoso.

Ya que los problemas cardiacos era una enfermedad crónica que padecía desde hace varios años, nadie sospechó de su muerte. La opinión de la mayoría era que había muerto porque “su tiempo había llegado”, y mi propio argumento razonable era que merecía ser asesinado pero no fui capaz de hacerlo. Al final, pude haber tenido éxito en mi venganza, pero tenía que vivir el resto de mi vida con este mal sabor de boca.

Bien por ti, padre. Debes sentirte feliz ya que fuiste capaz de joder a tu hijo por una última vez en el momento final de tu vida. Es cierto, hiciste un buen trabajo muriendo. ¿Te disgustaba tanto la idea de expiar tus fracasos hacia mí? ¿Quisiste describirme el hecho de que no tenías ni siquiera una cosilla que tuvieses que expiar?

— Huh…

Suspiré.

— Existe algo de moral valiosa en mi historia. ¿Sabes qué es?

— ¿Sin importar cuan maldita pueda ser, como su padre sigue siendo su padre, no debería confinarlo a la ligera?

— Idiota. ¿Con qué estabas escuchando lo que te decía? Es todo lo contrario. No perdones innecesariamente al hombre ni lo dejes en paz, y sin fallar, mátalo, mata al padre que te arruinó la vida, y hazlo con tus propias manos.

—………………

Sujeté el mentó de Farnesio y la miré claramente. La chica de la que yo había decidido responsabilizarme luego de haber llegado a este mundo. Aunque raramente expresaba eso vocalmente, te considero mi hija adoptada. Pues la imagen de tu vida siendo retorcida era lo mismo que ver mi propia vida retorciéndose.

— La gente del mundo probablemente te dará muchos consejos. Perdónalo. Ajusta tu forma de pensar y cambia tu vida a un ámbito positivo. Oh, linda. Esas son palabras que solo quedan bien con las personas. Pueden, quizá, no ser las correctas. De cualquier forma, ¿no has sufrido cosas que no puedes decir audiblemente o cosas que son mucho más severas que esas, por tu propio padre? Eso lo puedo suponer fácilmente.

—………

— Lapis mató a su madre. Debió haber sido la primera vez desde que nació el haber sido capaz de conocer a su madre de una forma apropiada, pero ella simplemente la persiguió al instante y la degolló. En ese sentido, considero a Lapis mucho más sabia que yo. Piénsalo, Farnesio. ¿Qué harás si tu padre muere a manos de alguien más antes de que tú seas capaz de hacerlo? Te estoy diciendo que lo imagines. ¿No sería lamentable?

—………

— Por eso, mátalo.

Hablé.

Lo hice usando un tono que asegurara la respuesta.

— Castiga a tu padre con tus propias manos. Obtén tu venganza y acaba con su vida. Sin importar cuán vasto sea el mundo, ya que no existe nadie más allá afuera que tenga tanto derecho como tu en vengarse, has de ser la que lo haga. Rezo para que seas capaz de cumplir la tarea que yo fui incapaz de completar por ser descuidado.

Como si le estuviese colocando una maldición al mismo tiempo que la bendecía, le di la respuesta a mi hija adoptiva.

— Cuando lo hagas, serás libre.

Farnesio se encogió, no podía hablar. Esa era una reacción natural. Mis palabras fueron hielo. Si uno deseaba digerirlo al instante, entonces se requería un estomago fuerte y unos dientes duros. Y esta chica, quien estaba ante mis ojos, era el pilar que Lapis, la mujer que poseía el estómago más fuerte, y yo, quien tenía los dientes más duros, habíamos adoptado sinceramente. Independientemente de si ella se cansaba de la crueldad de los actos que debía cargar a partir de ahora, esto era algo que no rechazaría.

Eso era seguro.

—…pero, Milord. Hay un problema. Incluso si esta damisela trata de matar a su padre, ese hombre reside en el reino sureño. Hay más gente en el norte cuyas vidas han de ser tomada por ella y por usted, así que diga, ¿cuándo seremos siquiera capaz de avanzar al sur?

Farnesio señaló un problema de forma directa. Eso significaba que fundamentalmente aceptaba mis palabras, esas que le instruían asesinar a su propio padre. Por eso es que no me desagradaban los niños a los que mis palabras alcanzaban.

— Con el fin de subyugar al Imperio, tenemos que masacrar a la Princesa Imperial también, pero de acuerdo a sus palabras, ella es la montaña más grande. El simple acto de cruzarla se encuentra bastante alejado, por eso, hasta que ese día llegue, ¿cómo se supone que esta damisela soporte las consecuencias de su pasado mientras se encuentra en este purgatorio? ¿Cómo se supone que sepamos si eso nos tomará unos 5 o 10 años? Esta damisela desea ser libre lo más pronto posible.

— Es bueno que seas honesta. Cada vez que te veo convertirte lentamente en una honesta hija de puta, me hace sentir tan alegre que podría bailar.

— Aunque esta damisela se siente muy preocupada ya que parece que si su personalidad decae día a día debido a usted y Lady Lapis…

— Tranquila. No te preocupes por ello. Todo lo que hemos hecho es simplemente sacar todo lo que estaba podrido. Ya que esa es tu verdadera esencia, esfuérzate en amarla.

— Usted tiene el talento de tocar una melodía con el corazón de otra persona cada vez que abre su boca, Milord. Un talento que le permite hacer eso de mala forma, eso es. Por favor, muérdase la lengua y muérase de una vez.

Levanté las comisuras de mis labios.

— Tres días.

— ¿………?

— Serás capaz de matar a tu padre dentro de 3 días. Farnesio enarcó una ceja.

— Eso es extraño y exagerado. ¿Cómo es que esta damisela podrá ser capaz de capturar a su padre dentro de tres días?

— No vas a ser la única que lo traerá, estúpida. ¿No te he dicho esto una y otra vez? Por favor, si lo que tienes sobre tu cuello es una cabeza, úsala. Piensa en ello. Independientemente de si has terminado siendo una esclava o no, aun sigues siendo una descendiente de la Casa de Farnesio. Una descendiente de su familia ha traicionado a la humanidad y se ha afiliado a los demonios, ¿crees que se quedarán sentados cuando su dignidad como familia noble está en juego? Incluso si tratasen de quedarse sin hacer nada, ¿piensas que la gente que los rodea los dejaría quedarse de brazos cruzados?

—………

Farnesio quedó en silencio. Eso podías decirlo al ver que su rostro claramente era un escenario que nunca había considerado. Emití un sonido de chasqueo con mi lengua y sacudí mi cabeza. Esta era la razón por la que una niña, la cual aprendió sobre el mundo mediante los libros de historia, tenía pobres sentidos cuando se trataba de algo importante.

— Escucha con cuidado. Escucha bien y aprende de la misma forma. Ha pasado bastante tiempo desde que la Princesa Imperial Elizabeth obtuvo el Memory Play. En ese punto, ella debió haber entrado en contacto con la Casa de Farnesio. Han transcurrido 4 días desde que te volviste la representante y diste ese discurso, pero si se trata de alguien tan competente como la Princesa Imperial, entonces, sin importar cuán severa pueda ser la situación, debería ser capaz de resolver todo en una semana. Por eso, tres días a partir de ahora. Independientemente de lo que pase antes de que esa semana termine, la Princesa Imperial, sin duda alguna, te presionará colocándote al Duque de Farnesio al frente de sus fuerzas.

— ¿Cómo puede estar tan seguro de ello…?

— Santo Cielo. Tener a alguien como tu como mi descendiente me hace ser desafortunado. No solo eres incapaz de pensar, sino que incluso no escuchas. Mocosa, ¿acaso los rumores de que eres la descendiente de la Casa de Farnesio e hija de una puta no se han esparcido por todas las líneas delanteras de los Cruzados? ¿Ah? ¿Cómo crees que pudo haber tenido tu información personas de una forma tan precisa e incluso hacer circular rumores tan viles sobre ti, y todo en solo tres días? ¿Puede ser alguien más que la Princesa Elizabeth?

—…………………

— Por eso, no te preocupes si tendrás que esperar 10 años o no, en lugar de eso, preocúpate por lo que se acercará inmediatamente dentro de tres días. Mi tonta general, incluso una semana es un tiempo que está más allá de tu capacidad. Investigar en un día y al siguiente descubrir, ese es el nivel en el que todavía te encuentras. Qué imprudente de tu parte intentar y debatir 10 años.

— Esta damisela está comenzando a despreciarlo mucho más, Milord…

— Eso es porque hay un cielo por encima del tuyo. Conozco muy bien esa sensación.

— A esta damisela también le desagrada ese “usted” que finge conocer muy bien esa sensación…

— ¿Oh? Entonces trata de ganarme. Para ser alguien que es incapaz de ganar, debes tener una vida bastante alegre ya que aún te queda un poco de orgullo. ¿Acaso ese cerebrito tuyo siente paz?

— Ughh…

Farnesio gruñó sin mostrar emociones en su rostro. Que niña tan linda.

Esencialmente, el deseo de poder era algo que no perdonaba a alguien que estuviese por encima de ellos. Yo fui quien despertó el deseo de poder de Farnesio, y también era yo quien estaba ocupando su cielo. Debido a eso, desde su posición, ella no tenía más opción que sentirse reprimida.

— De cualquier manera, ya que las cosas procederán de esa forma, recuérdalo. Por eso, incluso si la Princesa Imperial trae a tu padre de repente con el fin de perturbar tu mentalidad, no te alarmes demasiado. De ser posible, alégrate de que esos 10 años fueron reducidos a tres días. Véngate y quítale la vida. Y…

Y.

Ese era el momento en el que estaba a punto de añadir un par de palabras más.

— Esas son buenas palabras, Dantalian. Véngate y quítale la vida.

Escuché una voz familiar.

Ambos volvimos nuestras cabezas. Desde un rincón de la oscuridad que estaba oscurecida por el cielo nocturno, unos pasos ligeros pero enérgicos se acercaron. La dueña de la voz y el sonido de los pasos llegaron hasta un lugar que era iluminado por una antorcha cercana a la prisión y se detuvieron.

Cabello blanco puro.

Pupilas amarillas que eran como las de un león.

— Tal como lo ves, vine aquí porque quiero decirle las mismas palabras.

Barbatos estaba sonriendo allí.

Tick.

El reloj de bolsillo que estaba sumergido en mis ropas se movió.

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