Capítulo 962 – AWE – ¡Encarcelado!

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Edificios colapsaban, la Orden de la Nube estaba repleta de estruendos masivos, y un agua helada se derramaba por todos lados. Centenares de discípulos se elevaron por el aire y entonces se quedaron viendo a la estatua de hielo y el pulgar que le faltaba.

Después de un momento de silencio… prosiguió un escándalo enorme.

—¿Cómo puede estar pasando esto…?

—¿Qué es esa planta…?

—¡No puede ser! ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué están pasando cosas tan extrañas…? Primero fueron esas Píldoras de Fantasía… ahora ha desaparecido el pulgar del dios de batalla…

Poco después, los Maestros Nube Relámpago gemelos, Feng Chen y los demás devas se estremecieron. Sus expresiones se llenaron de locura y explotaron con ira.

—¡¡Bai Xiaochun!!

—¡Seguro que fuiste tú Bai Xiaochun!

Se pudieron escuchar unos rugidos capaces de sacudir los Cielos y la tierra, y los furiosos devas salieron disparados hacia la residencia de Bai Xiaochun.

Cando los demás cultivadores en la Orden de la Nube escucharon los gritos de los devas, sus ojos se les iluminaron con expresiones feroces y también voltearon rápidamente hacia Bai Xiaochun.

—¡Maldita sea! ¡¡Seguro que es cosa de Bai Xiaochun!!

—¡Es un desastre andante! Es una cosa que venga por nosotros los discípulos, pero ¿¡cómo puede dañar la estatua del dios de batalla de la Orden de la Nube!?

—¡¡Maten a Bai Xiaochun!!

Los devas llegaron furiosos en medio de todos esos gritos. Mientras tanto, Bai Xiaochun estaba dentro de su residencia observando nerviosamente como el qi glacial se vertía en la hoja.

La hoja se convirtió en un setenta por ciento hielo en apenas un parpadeo. Estaba claro que, con suficiente tiempo, sería sencillo crear la hoja de hielo que la bebé había pedido.

Lamentablemente, no había suficiente tiempo. Cuando escuchó los gritos de afuera, sujetó rápidamente la hoja y la metió en su bolso de almacenamiento. También le dijo urgentemente a la flor lunar, —¡Rápido, vuelve a tu forma de semilla!

La flor lunar no necesitó más indicaciones. Podía sentir que se encontraba en un peligro crítico, y en apenas un momento, se marchitó y secó por completo. Toda la fuerza vital de la planta fue absorbida nuevamente hasta quedar como una simple semilla.

Bai Xiaochun no tenía tiempo para revisarla de cerca. Solo la sujetó rápidamente y la metió en su bolso de almacenamiento junto a la hoja.

Justo en ese momento, se escuchó un gran estallido y su residencia explotó.

Bai Xiaochun salió volando a un lado con una apariencia algo arruinada. A su alrededor había un sinfín de discípulos furiosos de la Orden de la Nube, así como los Maestros Nube Relámpago gemelos, Feng Chen y los demás devas. Todos se veían sedientos de sangre.

—¿¡Acaso te quieres morir Bai Xiaochun!? —rugieron con ira los Maestros Nube Relámpago gemelos. Ahora que la residencia de Bai Xiaochun había sido destruida, la carcasa marchita de la flor lunar estaba a plena vista de todos.

—Ni siquiera te matamos por estar vendiendo esas Píldoras de Fantasía, ¡y ahora vas y atacas la fundación de todo el norte! ¡¡Este será el día de tu muerte Bai Xiaochun!!

Feng Chen estaba tan furioso que sus ojos rebosaban ganas de matar. Salió disparado hacia Bai Xiaochun sin dudar y desató una habilidad divina comparable a un as bajo la manga.

Bai Xiaochun evadió y gritó fuertemente, —¿¡Acaso el norte se está revelando contra las tierras de Alcance Celestial!?

—¡Me han estado atacando desde mi llegada! Primero fue el pacto de tres clausulas, y simplemente aguanté. Después de vender mis píldoras, ¡lo cambiaron a un pacto de cuatro clausulas!

—Ahora solo planté una flor, ¿y están tratando de decir que rompí el acuerdo?

Ahora sí que había decidido abandonar la cautela; ya había llegado a tal punto que no podía soportar al norte.

—Quieren atacarme así que tienen que venir con todo tipo de excusas, ¿¡no!? —Desató el poder de su base de cultivo e hizo que un gran rostro suyo apareciera en el cielo.

Los Maestros Nube Relámpago gemelos y Feng Chen estaban frustrados por el extremo sufrimiento que habían tenido que soportar. Bai Xiaochun no podía irritarlos más, especialmente a Feng Chen, quien había empezado a pensar que su idea del pacto de tres clausulas había resultado ser más dañina para él mismo que para más nadie.

Cuando se le ocurrió la idea, jamás se hubiera podido imaginar el desastre andante que podía ser Bai Xiaochun. Un pacto de tres clausulas no bastaba para contenerlo, de hecho, parecía empeorar las cosas.

Lo que era aún más frustrante era lo mordaz que era Bai Xiaochun, y lo especial que era su estatus. Obviamente no podían matarlo sin importar que tanto lo odiaran, cosa profundamente irritante para todos los devas.

Ya sus corazones se estaban llenando de arrepentimientos. De haber podido volver en el tiempo, seguro que no le hubieran colocado más restricciones a Bai Xiaochun y le hubieran dejado hacer lo que quisiera…

Los devas no eran los únicos tan dolidos. Los discípulos ordinarios estaban enfurecidos, pero a la vez sollozaban por dentro. Ahora era que realmente entendían el nivel de catástrofe que podía traer Bai Xiaochun.

—¡Todo es culpa de Feng Chen! Él proviene de la Orden del Relámpago. ¡Por eso hizo que pusieran a Bai Xiaochun en la Orden de la Nube! ¡Ha estado contra nosotros desde el principio!

—¡Cierto! ¡Manden a Bai Xiaochun a la Orden del Relámpago! ¡Liberen a la Orden de la Nube de este tormento! ¡¡Ahora le falta un pulgar a nuestro dios de batalla!! —Los discípulos de la Orden de la Nube estaban realmente enfurecidos, y muchos gritos similares empezaron a llenar el aire.

Cuando Feng Chen escuchó lo que todos decían, apareció una expresión espantosa en su rostro, y su odio por Bai Xiaochun se profundizó.

Cuando el patriarca semidiós vio la encrucijada en la que estaban, suspiró y se frotó el puente de la nariz. Hasta él estaba empezando a irritarse por Bai Xiaochun.

Pero era tal y como había dicho Bai Xiaochun. No había violado el pacto de ningún modo…

No debí haber aceptado ningún pacto… No podemos seguir así. Siempre que se le dice que no haga algo, se encuentra una manera de causar un desastre aún más grande. —El semidiós fruncía el ceño y estaba pensando en simplemente echar a Bai Xiaochun de la secta. Pero dadas todas las restricciones que le habían puesto, si lo dejaban ir así no más después de todo lo que había hecho, sería muy indignante para todo el norte.

Al llegar a este punto en sus ideas, apareció un resplandor en los ojos del semidiós. En vez de aparecer en persona en la Orden de la Nube, ¡envió un decreto Dhármico!

—De ahora en adelante, ¡tendremos un pacto de cinco clausulas! Mientras Bai Xiaochun esté dentro de la Secta Nube Relámpago de los Nueve Cielos, no atenderá flores, plantas, animales ni fantasmas. No forjará herramientas ni confeccionará píldoras. ¡¡No plantará, refinará, criará ni trabajará con nada!!

Su voz retumbó cómo un trueno celestial e inundó toda la secta. Sin embargo, los cultivadores de la Orden de la Nube y los devas no reaccionaron como antes. Más bien estaban preocupados, y no podían evitar preguntarse cuanto faltaría para que el pacto requiriera una sexta o incluso una séptima clausula…

Estarían en problemas cada vez que Bai Xiaochun encontrara un hueco. Eventualmente… hasta podían imaginarse un escenario en el que Bai Xiaochun lograra matarlos a todos y destruir toda la región norte de Alcance Celestial…

Los norteños no estaban particularmente contentos con el decreto Dhármico del semidiós, ni tampoco lo estaba Bai Xiaochun. En lo que concernía a Bai Xiaochun, estos norteños estaban siendo totalmente ridículos. ¿¡Cómo iban a añadir otra regla más al pacto!?

Apretó los dientes y decidió abandonar la cautela nuevamente. Abrió la boca para hablar con la esperanza de que el semidiós simplemente lo echara.

¡Pero fue entonces que se emitió un segundo decreto Dhármico!

—A pesar de no haber violado el acuerdo, el Guardia Especial de Alcance Celestial Bai Xiaochun ha dañado las bases de la Orden de la Nube. Será exento de la pena de muerte por este crimen, pero no podrá escapar de su castigo. ¡Encerradlo en el Penitenciario de Relámpagos! ¡Todas sus libertades serán restringidas hasta la partida de la emisaria de Alcance Celestial! Si se resiste, ¡¡acabad con su vida!!

Bai Xiaochun quería decir algo para defenderse, pero en cuanto el decreto Dhármico resonó por la secta, una ráfaga de poder salió disparada desde el ataúd de cristal. Esta se convirtió en una enorme mano de relámpagos que lo sujetó a la fuerza y lo arrojó a la nube negra que estaba al otro lado de la cascada.

Los devas se entusiasmaron mucho con esto, especialmente Feng Chen, a quienes los ojos le brillaban intensamente. Sin mencionar los discípulos ordinarios quienes se volvieron locos de alegría al escuchar el destino de Bai Xiaochun.

—¡¡Finalmente se ha ido!!

—Hasta los semidioses son atormentados por los rayos en el Penitenciario de Relámpagos! ¡¡Bai Xiaochun se lo ha buscado!!

—¡Así es exactamente cómo debería ser!

La Orden de la Nube se llenó de vítores y todos los devas dejaron salir suspiros de alivio mientras veían esa nube de relámpagos negra.

Por los ojos de los Maestros Nube Relámpago gemelos pasó un resplandor con desdén y dijo. —Sin importar que habilidades inconmensurables tenga, ¡aquí en el norte no tiene más opción que bajar su cabeza!

Mientras tanto, el patriarca semidiós sobre el ataúd de cristal finalmente dejaba salir un suspiro de alivio. Observó un momento la nube negra de la Orden del Relámpago, y decidió que realmente había logrado salvar la dignidad del norte. Además, estaba completamente seguro de que Bai Xiaochun no le causaría problemas dentro del Penitenciario de Relámpagos…

Después de todo, en el Penitenciario de Relámpagos estaban encarcelados los peores prisioneros imaginables. Aunque la prisión no estaba muy llena, hasta un semidiós encerrado adentro terminaría atormentado hasta el fin, sin mencionar a un simple deva.

Las cosas finalmente se calmarán… —el patriarca semidiós cerró sus ojos.

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