Capítulo 870 – AWE – ¡Qué Continúe la Batalla!

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Cuando el Patriarca Río de la Polaridad estalló, la onda de choque resultante despedazó por completo ese dominio glacial de 500 kilómetros y abrumó a los nueve clones glaciales. Al mismo tiempo, la divinidad naciente del patriarca salió disparada a toda velocidad.

Tenía miedo. Más miedo del que había sentido jamás en su vida. Además, su odio por el Patriarca Río Estrellado solo crecía más con cada momento que pasaba. En lo que a él concernía, de no ser por ese patriarca inútil, podrían haber conseguido la victoria. Pero ahora… el Patriarca Río Estrellado seguía ileso, mientras que el Patriarca Río de la Polaridad había tenido que destruir su propio cuerpo carnal, dejando atrás solo su divinidad naciente.

Su corazón pulsaba con hostilidad y terror, y ya estaba empezando a desear que el ojo mágico de Bai Xiaochun se hubiera fijado más bien en él…

Mientras todas esas cosas ocurrían, el Patriarca Río Estrellado tuvo que usar peligrosamente su base de cultivo para librarse del poder del Ojo Dharma Alcance Celestial de Bai Xiaochun. Podía escuchar los rugidos de ira que provenían del Patriarca Río de la Polaridad, y la verdad era que él estaba igual de furioso. Pero también profundamente conmocionado. Miró sin aliento a Bai Xiaochun, una persona que atacaba con una locura inigualable, una persona cuyos golpes eran capaces de derrumbar montañas y secar mares y que había destruido el cuerpo carnal de un deva y lo había forzado a escapar en forma de divinidad naciente.

De haber sido solo una vez, quizás podría haberlo aceptado. Pero contra todo lo imaginable, lo había presenciado una segunda vez. Se estremeció y decidió que ni siquiera valía la pena ayudar al Patriarca Río de la Polaridad, en vez de eso, se volteó y escapó en la dirección contraria.

La escena que transcurría en este momento lo dejó totalmente impactado y repleto de temor, tanto que ya no le importaba su reputación, o el hecho de que decenas de miles de cultivadores de las tres sectas lo estuvieran observando todo.

Mientras escapaba, se recodaba a sí mismo que Bai Xiaochun era absolutamente aterrador, y que, si no escapaba, él mismo se encontraría en un peligro mortal.

Ver al Patriarca Río de la Polaridad siendo reducido a una divinidad naciente y al Patriarca Río Estrellado escapando de miedo hizo que surgieran gritos de alarma y furia entre los cultivadores sobre el suelo.

Los gritos de alarma venían de la Corte del Río del Dao y la Corte del Río Estrellado, mientras que los gritos de ira provenían de… ¡¡La Corte del Río de la Polaridad!!

—¡¡Patriarca!!

—Patriarca Río Estrellado, tú…

Bai Xiaochun estaba sorprendido. Pensaba que el Patriarca Río Estrellado lo atacaría apenas se librara, o que al menos intentaría evitar que persiguiera al otro patriarca. Jamás se hubiera imaginado que el tipo simplemente escaparía.

—¡¡Qué bastardo tan sinvergüenza!! —aulló el Patriarca Río de la Polaridad. Llegados a este punto, su divinidad naciente se sentía inestable, y su energía espiritual era tan débil que estaba cerca del colapso.

Uno de ellos escapaba al este, y el otro al oeste. Los ojos de Bai Xiaochun ardían con ganas de matar. Si el Patriarca Río Estrellado hubiera venido tras él, no hubiera podido acabar con el Patriarca Río de la Polaridad. Pero ahora que ambos escapaban, eso significaba… ¡que tenía la oportunidad de matar a un deva!

Ignoró al Patriarca Río Estrellado sin vacilar, y se centró en la forma de divinidad naciente del Patriarca Río de la Polaridad. Su intención asesina se agitó y extendió sus brazos por el aire.

—¡¡Reino…!!

Un vapor de agua se extendió por doquier y envolvió de inmediato a los dos patriarcas que intentaban escapar.

Desde lejos, ¡parecía como todos los Cielos y la tierra se hubieran convertido en una ciénaga pantanosa!

La niebla estaba agitada, y una presión capaz de sacudir los Cielos y destruir la tierra pesaba por todos lados. Los cultivadores de la zona estaban boquiabiertos. En el aire, ¡el Patriarca Río de la Polaridad sintió repentinamente la sensación más intensa y aterradora de peligro inminente que había sentido en toda su vida!!

—¡¡Noooo!! —chilló como rogando, un tono de súplica que todos podían oír. El Patriarca Río Estrellado que intentaba escapar también estaba sorprendido, pero se mordió la lengua y se concentró en aumentar su velocidad.

Bajo la impresionada mirada de todos los presentes, un resplandor pasó por los ojos de Bai Xiaochun y bajó sus manos.

—¡¡… del Pantano!!

¡¡BOOOOOOOOOOOOM!!

Ese sonido sobrepasaba los truenos celestiales. Cuando el Reino del Pantano de Bai Xiaochun fue desatado, unas montañas curvas salieron disparadas hacia el cielo. Repentinamente, ¡parecía como si el mundo entero hubiera sido abrumado por una gran bestia indescriptiblemente enorme que blandía un poder capaz de secar los mares y derrumbas las montañas!

El cielo se opacó hasta ponerse casi negro. Pero aún se podía ver que, desde esa ciénaga pantanosa, y de manera clara para todos, ¡se estaba extendiendo la zarpa de alguna bestia!

—Eso es… ¡¡ese es el Reino del Pantano!! —Los ojos de los cultivadores de la División Corriente Espiritual se abrieron de par en par, especialmente aquellos de la antigua ribera norte. Lo que presenciaban iba contra todo lo imaginable.

Cuando la enorme zarpa salió disparada de esa ciénaga pantanosa, las mentes de los Patriarcas Río Estrellado y Río de la Polaridad se quedaron en blanco… ¡¡y fueron atacados por esas garras!!

¡¡BOOOOOOOOOM!!

Junto a ese golpe ensordecedor se escuchaban los chillidos del Patriarca Río de la Polaridad. Intentó teletransportarse y muchas otras técnicas para evadir esas garras, pero nada sirvió. ¡Fue impactado en un abrir y cerrar de ojos!

Antes de poder siquiera terminar su grito, los ojos de su divinidad naciente se abrieron de par en par, y le dio su último vistazo a este mundo. Entonces su divinidad naciente fue destruida, y este patriarca… ¡¡fue erradicado de la creación!! ¡¡Había sido asesinado en cuerpo y alma!!

El Patriarca Río Estrellado aún poseía su cuerpo carnal, y estaba apenas en los bordes de aquella ciénaga pantanosa. Por lo que sus heridas no fueron tan serias. Rugió, convocó sus incontables estrellas y cuerpos celestes para defenderse, y así logró escapar, tosiendo sangre y aterrado, pero aún vivo.

Al ver la divinidad naciente del otro patriarca siendo destruida, quedó horrorizado, ¡pero también convencido de que su escape previo tan decisivo era la principal razón por la que había salido con vida!

También se consideró afortunado de haber sido aquel al que Bai Xiaochun decidió retener con sus ataduras… De haber sido al contrario, él probablemente sería el que estuviera muerto en este momento.

—Has muerto Compañero Daoísta, y yo vivo… Si quieres culpar a alguien, Patriarca Río de la Polaridad… no me culpes por no salvarte, cúlpate por tu debilidad… —El patriarca aceleró sintiéndose profundamente afortunado.

Bai Xiaochun flotaba sobre el campo de batalla, observando al patriarca que escapaba a lo lejos. El hombre se movía muy rápido como para alcanzarlo, además, aunque no se veía cansado después de aplastar a dos devas y haber matado a uno de ellos, sí que había tenido que usar todo el poder de su base de cultivo y su cuerpo carnal para conseguirlo. Estaba física y mentalmente agotado. Aunque derrotar a alguien en el Reino Deva inicial no había sido tan difícil, matar a alguien de ese nivel si lo era.

Además, había tenido que usar el Ojo Dharma Alcance Celestial tres veces seguidas para retener a un deva. Esto de por sí había puesto en caos su qi y su sangre, y solo el poder de su cuerpo carnal le permitía controlarse.

La verdad era que no hubiera podido hacerlo una cuarta vez. Sin mencionar que, si el Patriarca Río Estrellado lo hubiera atacado, entonces solo le hubiera quedado un as bajo la manga… su Puño del Emperador Imperecedero.

Eso lo hubiera dejado completamente exhausto, sin un rastro más de energía para luchar. Si llegaba a tal punto, y el Patriarca Río del Dao volvía, se hubiera encontrado en un peligro serio.

Aunque se veía majestuoso flotando en el aire, en realidad no estaba en muy buenas condiciones y estaba extremadamente cansado. Pero cuando observó a los pálidos cultivadores de las otras tres sectas, se dio cuenta de que era una buena oportunidad para sacudirlos un poco más. Observó al Patriarca Río Estrellado que escapa a lo lejos, y sacudió su manga.

—Tienes el tiempo de tres respiros para salir de mi vista Patriarca Río Estrellado. De lo contrario, sacudiré mi magna de nuevo… ¡y te reduciré a cenizas!

Cuando el Patriarca Río Estrellado escuchó eso, el terror se aferró a su corazón y su mente empezó a dar vueltas. No contuvo nada, usó hasta su longevidad para desatar otra ráfaga de velocidad y entonces desapareció sobre el horizonte…

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