Capítulo 858 – AWE – El Extraño Galeón de Huesos.

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La Secta Desafiadora del Río llevaba muchos años en conflicto con las otras tres sectas, y ahora, un verdadero enfrentamiento era inminente. Justo cuando la batalla estaba por estallar, Bai Xiaochun, Song Que y el Maestro Deidad Adivina se encontraban en el Barrizal Muerto, aterrorizados en su camino de vuelta a esa misma secta.

Los tres estaban de pie en la cubierta de un galeón fantasma dañado y arruinado, sus expresiones cambiaron al ver sus alrededores.

Hasta esa cubierta negra estaba llena de agujeros, evidencia de alguna increíble batalla que este buque libró en un pasado distante. A pesar del estado tan dilapidado del galeón, seguía emanando un aura tan poderosa que a Bai Xiaochun le llenaba del mismo temor que había experimentado en presencia de El Celestial. De hecho, ¡el galeón parecía aún más poderoso!

¡Lo dejó conmocionado hasta el alma!

Después de ver sus alrededores nerviosamente por un rato, Bai Xiaochun se puso en movimiento, se movió a un lado del galeón, y desde allí planeaba simplemente lanzarse. Song Que y el Maestro Deidad Adivina lo acompañaron, pero en cuanto se acercaron al borde de la cubierta, un escudo de luz negro apareció, ¡y chocaron directamente con este!

No importaba que Bai Xiaochun pudiera aplastar a cualquier cultivador en el Reino Deva inicial, o que pudiera incluso enfrentarse a aquellos en la etapa intermedia. En cuanto hizo contacto con ese escudo, simplemente rebotó.

Le volvió dar una arremetida, pero ocurrió lo mismo.

Lo mismo iba para Song Que y el Maestro Deidad Adivina. Se quedaron sin aliento, y empezaron a mirar sus alrededores con expresiones extremadamente serias.

La cubierta del galeón estaba casi completamente vacía, no tenía ninguna gran estructura allí. Solo había lo que parecía ser una cabina o puente de mando, la cual era la única vía para ir a las cubiertas inferiores. Por cómo se veían las cosas, alguna vez hubo otras estructuras en esta cubierta, ¡pero habían sido destruidas hace mucho!

Desde la cabina se alzaba la asta con esas tres banderas con rostros de fantasma. Y encima de la puerta había un espejo de ocho trigramas con una apariencia muy primitiva.

Aparte de eso, no se podía ver más nada.

Song Que tenía una expresión espantosa en su rostro y empezó a caminar de un lado a otro para inspeccionar el galeón. El Maestro Deidad Adivina estaba sin aliento y temblando. Ya había estado en una condición muy débil, y una vez sobre la cubierta del galeón, pudo sentir una especie de frío inconmensurable que se vertía en su interior.

—Apúrate y has algunas adivinaciones Maestro Deidad Adivina, —dijo Bai Xiaochun—.  ¡Ve si puedes encontrar una manera de salir de este galeón! —Observó la puerta de la cabina, y le dio la sensación de que el galeón fantasma estaba en control de su vida. Además, ¡estaba convencido de que el galeón quería que los tres entraran por esa puerta!

El terror del Maestro Deidad Adivina solo incrementaba con cada momento. Después de escuchar la sugerencia de Bai Xiaochun, metió la mano en un bolsillo de su túnica y sacó una moneda de cobre, el cual era un objeto mágico que usaba para sus predicciones. Por lo general protegía mucho este objeto. De hecho, en la tribu de salvajes dónde había estado capturado, se le permitió mantener esa moneda consigo cuando llevaba a cabo sus predicciones. En cuanto la sacó, convocó sus técnicas mágicas y habilidades divinas para hacer una predicción.

Lamentablemente, fue entonces que una ondulación salió repentinamente de la bandera con el rostro de fantasma de piel verde y largos colmillos.

Como resultado, la mano del Maestro Deidad Adivina se sacudió, ¡y la moneda pasó entre sus dedos! Cayó sobre la cubierta, rodó hacia un lado… ¡y luego cayó por una hendidura de la cubierta!

—¡Mi moneda mágica! —chilló el Maestro Deidad Adivina—. ¡Es completamente única! ¡Es mi objeto mágico de esencia vital, con mi nombre grabado! —Se movió de prisa hacia esa hendidura por la que había caído la moneda, pero solo podía ver oscuridad debajo. Era imposible determinar dónde había caído su moneda mágica. El Maestro Deidad Adivina empezó a sollozar al instante. Hasta durante su tormento en aquella tribu salvaje, había logrado mantener a salvo su moneda, solo para terminar perdiéndola en este galeón tan extraño.

Ver al Maestro Deidad Adivina perdiendo su moneda de cobre justo antes de intentar predecir información importante hizo que el humor de Bai Xiaochun empeorara mucho. Después de ver otra vez a su alrededor, su mirada finalmente se concentró en la cabina.

Song Que también revisó la cubierta varias veces, pero no encontró nada, y también vertió su atención a la cabina. Se acercó caminando, se pasó frente a la puerta y la examinó con el ceño fruncido.

El Maestro Deidad Adivina tenía el ceño fruncido y lágrimas en los ojos, y se sentía muy irritado con Bai Xiaochun. Sin embargo, no se atrevía a decir nada. Su mirada eventualmente se posó sobre la cabina, y entonces sus ojos se iluminaron.

El espejo de ocho trigramas le llamaba especialmente la atención. Era un espejo oscuro, y no parecía poder proyectar ninguna luz o imagen. Además, había algo muy siniestro y escalofriante en él. Por lo que podía ver el Maestro Deidad Adivina, claramente era algo extraordinario.

¡Tiene que ser algún tipo de tesoro! —pensó. La comprensión del Maestro Deidad Adivina sobre las artes de la adivinación lo llevó a la conclusión de que ese espejo de ocho trigramas era perfecto para él. Especialmente dado lo deprimido que estaba por la pérdida de su moneda mágica. Se le abrieron los ojos de par en par y se acercó rápidamente para agarrar el espejo.

—¡¡Espera!! —le gritó Bai Xiaochun, sorprendido por la imprudencia del Maestro Deidad Adivina. Pero era demasiado tarde para interferir. El Maestro Deidad Adivina ya había sujetado el espejo.

Bai Xiaochun sintió como si su cabeza diera vueltas por lo peligroso que se le hacía todo. Hasta Song Que se atemorizó por la impulsividad del Maestro Deidad Adivina.

—¿¡Qué haces Maestro Deidad Adivina!? —dijo rotando su base de cultivo totalmente preparado. Pero no ocurrió nada inusual. Los cadáveres de afuera siguieron tirando del galeón con la misma velocidad.

Cuando quedó claro que no ocurriría nada, Bai Xiaochun dejó salir un suspiro de alivio. El Maestro Deidad Adivina se dio cuenta de que había actuado de manera imprudente y se sintió un poco culpable. Pero igual guardó rápidamente el espejo de ocho trigramas en su bolso de almacenamiento.

—Mi moneda mágica se cayó en esa hendidura, —dijo como defendiéndose—, así que me llevo este espejo de cobre para reemplazarla.

Bai Xiaochun se frotó el puente de la nariz y Song Que miró por un momento al Maestro Deidad Adivina antes de volver a revisar la cubierta. Entonces sus ojos se llenaron de determinación.

—Estamos en un bote extraño, que nos está llevando quién sabe a dónde, —dijo—. Y tampoco nos deja ir. Yo digo… que vayamos a las cubiertas inferiores a explorar un poco. ¡Quizás podamos descubrir qué diablos está ocurriendo! —Dicho esto, ignoró a Bai Xiaochun y al Maestro Deidad Adivina, y se fue hacia la puerta de la cabina.

—¡¡Espera Song Que!! —dijo Bai Xiaochun con fuerza.

Pero Song Que lo ignoró por completo y desapareció tras la puerta de la cabina.

Bai Xiaochun estaba empezando a enojarse por la imprudencia con la que estaban actuando el Maestro Deidad Adivina y Song Que. Bai Xiaochun era el líder del grupo, ¿cierto? Deberían estar escuchando sus órdenes.

¿Acaso es volvieron locos? ¿Con solo ver ese estúpido espejo va y arriesga su vida? ¿¡Y el otro va caminando directo a las fauces de la muerte!? —Mientras Bai Xiaochun permanecía de pie allí lleno de nervios, el Maestro Deidad Adivina dudó por un momento. La verdad era que aún se sentía mal por lo de la moneda mágica, y por lo poco que sabía, tenía que estar en la cubierta inferior, esperando a que la encontrara. Y así apretó los dientes y caminó hacia la puerta de la cabina.

—Song Que tiene razón. No parece que este galeón nos quiera hacer daño. De ser así, ya estaríamos muertos. Lo mejor sería ir a revisar las cubiertas inferiores.

Dicho esto, desapareció también en la cabina, dejando atrás a Bai Xiaochun, completamente solo sobre la cubierta principal.

Su expresión se ponía más espantosa con cada momento que pasaba viendo la puerta de esa cabina. Por algún motivo, se le parecía a la siniestra y feroz boca de algún fantasma maligno.

Repentinamente le dio unos escalofríos. —Un segundo, —pensó—. Song Que nunca ha sido muy impulsivo. Y tampoco el Maestro Deidad Adivina… De ser así, no hubieran sobrevivido tanto tiempo en el mundo del cultivo. ¿¡Por qué empezaron a actuar de manera tan inusual en este galeón tan raro!?

Miró a su alrededor, pero no pudo detectar nada inusual. La niebla a lo lejos seguía tan densa como siempre, y todo estaba igual de callado también.

Después de pensar y dudar por un buen rato, finalmente apretó los dientes y tomó su decisión. Ya que el galeón no les dejaría salir, tendría que entrar a la cabina. No podía quedarse parado a ver como Song Que y el Maestro Deidad Adivina se entregaban a esta calamidad. Sus ojos se inyectaron de sangre, le dio una palmada a su bolso de almacenamiento para sacar algunos talismanes de papel, y se los pegó por todo el cuerpo. También sacó y se puso algunas armaduras. ¡Entonces fue hacia esa puerta!

Después de que Bai Xiaochun desapareciera dentro de la cabina, el rostro de fantasma de piel verde y largos colmillos, el de la bandera del medio, ¡sonrió repentinamente!

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