Capítulo 807 – Tribulación de Llama de Alma Terrestre

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La sala entera estaba tan silenciosa como la muerte misma… las palabras de Bai Xiaochun, así como esa deslumbrante llama de dieciocho colores hizo que todos los corazones palpitaran con unos niveles de asombro indescriptibles. Los duques y marqueses celestiales estaban tan impactados que sentían cómo si les hubieran caído 100.000 relámpagos en la mente.

De hecho, ¡era casi como si todos los presentes hubieran recibido una bofetada de una mano gigantesca!

Tampoco pasó mucho tiempo antes de que el silencio fuera quebrado por exclamaciones de asombro.

—Imposible. Esto… ¡¡esto es imposible!!

—Dieciocho… es una llama de dieciocho colores…

—¡¡Es un nigromante terrestre!!

—¡Los Cielos no tienen ojos! ¡¡No puede ser que esté pasando esto!!

La primera voz que se escuchó en la sala fue cómo un cubo de hielo arrojado sobre una caldera de aceite hirviendo. Una cacofonía de gritos inundó la sala casi al instante. El rostro de los marqueses celestiales estaba tan pálido como el de la muerte misma, ¡sus expresiones eran de absoluta incredulidad!

—¡¡Esto no puede ser real!!

—Maldita sea, maldita sea, ¡MALDITA SEA! ¡¡No puedo creer que de verdad sea un nigromante terrestre!!

—¿¡Cómo puede estar pasando esto!? Lo teníamos arrinconado, estaba frente a una calamidad letal, ¿¡y sin embargo logró salir ganando!? ¿¡A dónde han ido a parar las leyes de los Cielos!? ¿¡A dónde han ido a parar las verdades del gran Dao!?

Los marqueses celestiales sentían cómo si toda una cordillera entera les hubiera caído encima de la mente, y algunos hasta estaban al borde del colapso mental.

No era que les faltara fuerza de voluntad, o que fueran idiotas. Era simplemente el hecho de que Bai Xiaochun había hecho algo completamente insólito. ¡La manera tan decisiva y deslumbrante en la que había cambiado el rumbo de la situación era algo que básicamente no podían aceptar!

Hacía unos momentos, habían estado completa y absolutamente seguros de que Bai Xiaochun terminaría muerto. Pero después de un momento, ¡esa confianza suprema fue completamente aplastada como si nada!

Especialmente para Zhao Xionglin, quien temblaba y se sacudía, sus ojos estaban tan inyectados de sangre que ya se veían de color carmesí. Se veía enloquecido, poseído, cómo si la incredulidad de su corazón fuera tan intensa que literalmente no podía creer lo que Bai Xiaochun acababa de hacer.

Entonces, en un raro momento de inteligencia, gritó fuertemente, —¡¡Siempre fuiste un nigromante terrestre Bai Hao!! ¡¡Hiciste esto a propósito!! Hasta antes de matar a Zhou Wudao sabías que podías conjurar una llama de dieciocho colores. Por eso tenías tanta confianza. ¡Lo hiciste todo a propósito! ¡Maldita sea! ¡¡Nos engañaste a todos!!

Liu Yong estaba igual de indispuesto a aceptar la situación.

—¡Sinvergüenza! ¡Despreciable! —gritó. Claro, el temor ya se había aferrado a su corazón. En su intento anterior de conseguirse un poco de gloria, había sido uno de los que ofendió a Bai Xiaochun más que nadie.

Aunque no todos los marqueses celestiales habían perdido el control, la mayoría sí. Bai Xiaochun permanecía de pie en medio de sus gritos; noble y orgulloso, observando sus alrededores con orgullo mientras todos estaban sufriendo un colapso mental. Luego recordó las muchas dificultades que le habían traído, y la manera en la que todos habían hecho todo lo posible para verlo muerto, y se ponía cada vez más contento.

—¿¡Ahora si saben lo que es recibir una buena bofetada no!? —dijo con una voz estruendosa y un bufido. —¿¡Creen que pueden luchar conmigo!? ¿¡Creen que pueden decir así no más que mi llama de dieciocho colores es falsa!? ¡Cállense la boca imbéciles! —Su voz resonó como un trueno por toda el área e hizo que todos los marqueses celestiales que gritaban cerraran su boca repentinamente.

—Con un chasquido de mis dedos, yo, Bai Xiaochun, ¡puedo reducirlos a todos a cenizas! —Claro, esto solo lo dijo por dentro, aunque si sacudió su manga para hacer énfasis en estas palabras que no pronunció.

Estaba tan emocionado que se le puso la piel de gallina. Ahora se sentía libre y sin restricciones de un modo insólito, ni siquiera se había sentido así en la región del Río Alcance Celestial.

Y con esto en mente, levantó la cabeza y se rio a carcajadas. Esa risa era cómo unas agujas que punzaban los corazones de todos los presentes y todos sentían como si se burlaran de ellos a tal punto que no podían ni soportarlo.

Pero a Bai Xiaochun no le importaba lo furiosos que estuvieran. Quería hacerles sentir así… Es más, sentía que tenía que estar aún más contento de lo que ya estaba. Así que siguió riendo y apuntó repentinamente hacia Zhao Xionglin.

—Marqués Celestial Zhao, ¿¡qué fue lo que dijiste que harías si lograba conjurar una llama de dieciocho colores!? Ven, vamos. Ven para acá, ¡ponte de rodillas y haz kowtow!

A estas alturas, el rostro de Zhao Xionglin estaba de un color como purpura rojizo, y apretaba los dientes tan fuertemente que parecían estar por quebrarse. Ahora sí que deseaba que hubiera grietas en el suelo por las que pudiera escurrirse y desaparecer.

Los marqueses celestiales no eran los únicos llevados a la furia enloquecida por esa llama de dieciocho colores. Chen Haosong y los demás duques celestiales también estaban sin aliento. De hecho, ¡incluso había otros que observaban a Bai Xiaochun con expresiones de admiración!

Aunque tenían sus diferencias con él, en este momento, ¡no pudieron evitar sentir un poco de veneración por lo que acababa de hacer!

Hasta ellos habían pensado que ya era imposible que Bai Xiaochun saliera vivo de la situación, y sin embargo lo había logrado, ¡y de un modo impresionante! Ahora se había ganado el respeto que solo le darían a una persona más poderosa que ellos mismos.

De hecho, para ellos no importaba que fuera cierto o no que Bai Xiaochun ya pudiera conjurar la llama de dieciocho colores desde antes que ocurriera todo. ¡En realidad eso solo demostraba lo aterrador que era en realidad!

No todos los duques celestiales se sentían así. Algunos tenían expresiones sombrías, especialmente el duque de la barba y Chen Haosong, quienes no pudieron sino apretar los dientes y contenerse de decir nada.

La frustración que sentía lo estaba volviendo loco. Él… un poderoso experto en el gran círculo de Reino Deva. Era un duque celestial en la Dinastía del Archi-Emperador, una de las posiciones más altas. Y sin embargo se había visto frustrado una y otra vez por culpa de Bai Xiaochun, y en el momento en el que estaba tan seguro de que este terminaría muerto… ocurrió esto. Uno apenas podía imaginar cómo se sentía el hombre.

—¡¡No puedo creer que este niño me venciera!! —pensó amargamente. Ahora sabía que no sería posible actuar contra Bai Xiaochun tan casualmente. Todo lo que hizo fue matar a un marqués celestial. La mayoría de las personas pagarían seriamente por tal acto, pero no un nigromante terrestre… Aunque probablemente habría algún tipo de castigo, ¡sin dudas no perdería la vida!

¡Ser un nigromante terrestre implicaba un nivel deslumbrante de perfección contra el que nadie podía hacer nada!

De hecho, ni el Sumo Pontífice del Cielo podría matar a Bai Xiaochun, no al menos que lo hiciera en secreto. Si lo hacía, ¡¡las personas normales de la Dinastía del Archi-Emperador podrían rebelarse violentamente!!

Después de todo, en la Dinastía del Archi-Emperador, ¡los nigromantes terrestres eran cómo gemas raras y valiosas!

En este momento, solo había otros tres nigromantes terrestres en las Tierras Desoladas. Eran cómo dragones divinos a los que solo se los podría ver ocasionalmente desde lejos, personas que vagaban constantemente en busca del próximo nivel de la nigromancia. ¡Eran como leyendas! Todos estaban completamente centrados en lograr lo que nadie más había hecho en la Ciudad del Archi-Emperador desde que esta se movió a su ubicación actual: ¡¡avanzar al rango celestial!!

Cuando un nigromante terrestre aparecía, los duques celestiales trataban a esa persona con un respeto y cortesía increíbles, lo mismo iba para el Sumo Pontífice del Cielo. ¡Quienquiera que se atreviera a matar a un nigromante terrestre estaría metiéndose con las mismísimas bases de todas las Tierras Desoladas!

Ideas como estas eran las que cruzaban las mentes de los marqueses y duques celestiales, así como del Sumo Pontífice del Cielo. El Sumo Pontífice del Cielo estaba observando a Bai Xiaochun, pensando en los dos grandes servicios que le había prestado en el pasado y sintiéndose profundamente conmovido y agradecido.

—¡¡Completamente sorprendente!! —murmuró por dentro.

Bai Xiaochun estaba muy, muy contento consigo mismo. Este era su momento más glorioso desde su llegada a las Tierras Desoladas, y de hecho, estaba preparándose para incitar aún más a la multitud… ¡cuando repentinamente se escuchó un estallido ensordecedor!

Fue tan fuerte que sacudió a todo el palacio imperial, y tan sorprendente que todos adentro de la Sala del Pontífice del Cielo terminaron alzando la mirada, estas pasaron a través del techo para observar el cielo que tenían encima.

¡Lo que vieron cambió el rostro de todos!

Bai Xiaochun por su parte, ¡¡pudo sentir de inmediato que estaba ocurriendo algo extremadamente dramático en el cielo por encima del palacio imperial!!

—¡Una tribulación de relámpagos! —gritó alguien.

—Esa es… ¡La Tribulación de la Llama de Almas Terrestre!

—Hey, esperen un segundo. ¡Bai Hao en realidad aún no es un nigromante terrestre! ¡¡Solo se puede ser un nigromante terrestre después de trascender la Tribulación de la Llama de Almas Terrestre!

—¡Jajaja! ¡¡Aún tenemos posibilidades!! —Entonces Zhao Xionglin y muchos otros marqueses celestiales empezaron a gritar con alegría.

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