Capítulo 806 – ¡Conmocionando a los Duques y Marqueses!

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Conforme el mar de fuego era comprimido, se agitaba con locura. Pero las manos de Bai contenían el poder necesario para sellar y suprimir todo en la existencia, así que, aunque el fuego reaccionara de manera aún más violenta, aun así hubiera podido mantenerlo bajo control.

Los estruendos prosiguieron a medida que el mar de fuego se reducía hasta 51 metros. Y siguió adelante… 45 metros. 39 metros… Bai Xiaochun aulló con fuerza y presionó para seguir haciéndolo más pequeño. El mar de fuego seguía reaccionado con una violencia explosiva, pero en este momento, Bai Xiaochun era cómo el soberano de las llamas. Bajo su control, el poder del fuego no logró escaparse, sino que era centrado hacia adentro para seguir la compresión.

En apenas unos cortos instantes, se redujo de 39 metros… ¡¡a 24 metros!!

En unos momentos, ¡¡seguramente llegaría a los 15 metros!!

Conforme se reducía… ¡se pudieron empezar a ver los comienzos del pequeño resplandor de un color dieciocho!

Todos en la Sala del Pontífice del Cielo esperaban conteniendo su aliento para ver qué ocurriría. Aunque los marqueses celestiales no podían ver claramente lo que transcurría dentro del fuego, los duques celestiales y el Sumo Pontífice del Cielo sí que podían…

Hubiera sido difícil determinar quién fue el primero, pero en poco tiempo se pudieron escuchar suspiros de asombro.

Cuando los marqueses celestiales escucharon estos sonidos, quedaron tan sorprendidos que voltearon a ver a los duques celestiales. Entonces se dieron cuenta de que los diez duques celestiales tenían expresiones de solemnidad sin precedentes. Incluso Chen Haosong, cuyas manos estaban fuertemente apretadas… ¡unas venas azules sobresalían en el dorso de sus manos!

A los marqueses celestiales se les abrieron los ojos de par en par, pero antes de que pudieran comprender lo que esto implicaba, Bai Xiaochun dejó salir un grito a todo pulmón.

—¡Comprímete! —Tenía los ojos completamente inyectados de sangre y el poder de su base de cultivo estalló, este se movía a través de sus manos para presionar nuevamente la llama. ¡¡La comprimió hasta los 15 metros!!

Los 15 metros eran un punto clave. Más allá de este punto, siempre que pudiera ubicar el nuevo color y sujetarlo con su sentido divino, entonces podría hacer que apareciera completamente el color dieciocho… ¡y así surgiría la llama de dieciocho colores!

Por el momento, se podía ver que un color dieciocho titilaba a duras penas en ese mar de fuego de 15 metros. A estas alturas, todos podían ver ese inimaginable e indescriptible nuevo color…

Aunque solo aparecía por los instantes más breves posibles, bastaba para que los marqueses celestiales se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo, e hizo que sus mentes empezaran a dar vueltas.

—Esto… esto…

—No va a funcionar. ¡Tiene que fallar!

—¡Tiene que fallar a como dé lugar! —Los marqueses celestiales estaban empezando a ponerse muy nerviosos. Esta era la primera vez que habían unido fuerzas y trabajado juntos de este modo, pero estaba ocurriendo algo que sobrepasaba todo lo que pudieran haberse imaginado. Aunque no todos habían perdido el control aún, muchos ya no pudieron contener sus gritos alarmados.

A cierto punto, Hei Ming se acercó a pararse junto al Sumo Pontífice del Cielo. Cuando escuchó lo que todos decían, ondeó su mano rápidamente por el aire, e hizo que los marqueses celestiales se estremecieran y se mordieran la lengua.

El Sumo Pontífice del Cielo volteó a ver a Hei Ming, pero no le dijo nada. Entonces su mirada regresó a Bai Xiaochun, la extraña luz en sus ojos se hacía más intensa con cada momento que pasaba. Los duques celestiales apenas podían respirar, todos esperaban a ver como saldrían las cosas.

Mientras todos observaban con atención, Bai Xiaochun sudaba intensamente y observaba fijamente las profundidades de ese mar de fuego de 15 metros. Después de que pasara el tiempo de unos respiros y siguiera fallando en sus intentos de sujetar el color dieciocho, decidió que no había por qué perder más tiempo. Así que se preparó, ¡y volvió a reducir el mar de fuego sin vacilar!

No se detuvo ni un momento, lo comprimió hasta… ¡¡los 9 metros!!

El mar de fuego de 9 metros parecía resistirse con un poder violento, haciendo que unos sonidos intensos e impresionantes resonaran. Las llamas estaban empezando a titilar un poco más lento, por lo que ahora las personas podían distinguirlas con más claridad. ¡Los ojos de Bai Xiaochun se iluminaron con alegría y envió su sentido divino directo hacia el fuego!

En apenas un abrir y cerrar de ojos, su sentido divino llegó directamente al interior de la llama… ¡¡y allí se aferró al color dieciocho!!

Se pudo escuchar un sonido ensordecedor, todo se estremeció. El color dieciocho se veía muy débil hacía unos momentos, pero en cuanto el sentido divino de Bai Xiaochun entró, este estalló con una luz deslumbrante. ¡Era como si el color quisiera alzarse a la prominencia sin importar lo que los otros diecisiete colores pensaran!

Eran casi como fuegos artificiales. Bai Xiaochun levantó la cabeza y se rio a carcajadas conforme el color dieciocho se hacía más fuerte y estable dentro de ese mar de fuego de 9 metros, ¡¡brillaba con una intensidad deslumbrante junto a los otros diecisiete colores!!

En ese momento ocurrió otra cosa, en el cielo sobre la Sala del Pontífice del Cielo, las nubes empezaron a dar vueltas y un gran número de relámpagos empezaron a formarse de un lado a otro.

Los truenos tronaban y lo sacudían todo en el palacio imperial. Hasta el dragón dorado que vivía en lo alto de esas nubes quedó impactado y se alejó.

Los estruendosos truenos llegaron hasta la Sala del Pontífice del Cielo. Pero nadie les prestó atención. Era como si fueran sordos. Todos estaban demasiado impactados como para percibir algo de lo que ocurría en el mundo exterior, estaban totalmente centrados en Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun se encontraba muy entusiasmado. Ni él mismo hubiera pensado que las cosas progresarían con tanta facilidad. Y ya que no se molestó en usar su máscara para cubrir los efectos, todo resultaba vastamente más impresionante de lo que alguien hubiera podido imaginarse. ¡Y eso era justamente lo que quería!

Se esforzaba por mantener su respiración bajo control, realizó un gesto de conjuro de dos manos e hizo que el mar de fuego de dieciocho colores se estabilizara lentamente. Entonces se rio felizmente, extendió su mano hacia el mar de fuego de 9 metros, e hizo un gesto de agarre.

—¡¡Fórmate!! —dijo fuertemente. El mar de fuego se reunió velozmente en su mano, y los truenos afuera de la Sala del Pontífice del Cielo se volvieron aún más intensos. Todos los que estaban adentro parecían haber perdido la habilidad de pensar y se le quedaron viendo a Bai Xiaochun atónitos mientras este… ¡reunía todo ese mar de fuego!

Primero eran 9 metros, y empezó a dar vueltas a su alrededor hasta los 6 metros. 3 metros. 2 metros. 1 metro. Medio metro…

¡Bai Xiaochun gritó a todo pulmón y luego cerró lentamente sus dedos alrededor del mar de fuego!

—¡¡Hora de la llama de dieciocho colores!! —gritó, su voz sobrepasó incuso a los truenos celestiales y sacudió a toda la sala. Y al mismo tiempo, ¡¡el fuego desapareció dentro de su puño!!

El momento en el que sus dedos se cerraron alrededor del fuego fue un momento de profunda ansiedad para todos los que se encontraban dentro de la Sala del Pontífice del Cielo. Era casi como si lo que sostenía en su mano no fuera fuego… sino los corazones de los 89 marqueses celestiales, los 10 duques celestiales, ¡e incuso del Sumo Pontífice del Cielo!

Todos los ojos estaban mirando fijamente su mano, y no se pudo escuchar ni una voz. El gran salón se encontraba en un total silencio a excepción de los estruendos de los truenos celestiales. Era casi como si existiera más allá del paso del tiempo…

Bai Xiaochun estaba lleno de emoción y nervios, y sus ojos inyectados de sangre estaban llenos de alegría.

Esto era especialmente cierto al notar la manera en la que todos miraban su mano derecha. Podía ver la mirada seria en los ojos de Chen Haosong y los duques, y el nerviosismo de Zhao Xionglin y los demás marqueses. El orgullo que Bai Xiaochun sentía en este momento no podía ser descrito en palabras.

Respiró hondo, y bajo la atenta mirada de todos los aristócratas que lo rodeaban… abrió lenta, muy lentamente sus dedos… Pero tan solo el más mínimo movimiento suyo reveló el fuego que tenía adentro, e hizo que todos quedaran boquiabiertos.

Bai Xiaochun no podía haber estado más contento con ese sonido. Su corazón se llenó de alegría y siguió moviendo muy lentamente sus dedos, revelando poco a poco la llama, y haciendo que se escucharan más suspiros.

Aunque esperaba escuchar más de este sonido, había un límite para lo lento que podía mover sus dedos. Eventualmente se reveló toda la llama… ¡flotaba allí sobre la palma de su mano!

Alzó su voz y dijo, —A alguno de ustedes le gustaría decirme… ¿¡cuántos colores ve en esta llama!?

Sus palabras llevaban un tono tiránico y dominante, del tipo que no toleraría la más mínima falta de respeto, ¡y repleta de una arrogancia increíble!

La llama que sostenía en su mano era visible para todos, ¡todos podían presenciarla claramente!

Dentro de sus pupilas… ¡estaba el hermoso, claro y vívido reflejo de una llama de dieciocho colores!

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