Capítulo 783 – ¡Eventos Drásticos!

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Esta reducción en la velocidad, comparado a cuando tenía un tamaño de 15 metros, era algo minúsculo. De hecho, la mayoría ni siquiera hubiera podido percatarse de la diferencia. Pero… Bai Xiaochun estaba tan concentrado en ese mar de fuego que pudo notar la diferencia al instante.

Pero aun con ese cambio, los colores que titilaban en ese mar de fuego de 12 colores seguían siendo imposibles de atravesar con el sentido divino. Los ojos de Bai Xiaochun estaban inyectados de sangre, y el cansancio lo hacía temblar físicamente. A estas alturas, su base de cultivo, sus facultades mentales y su habilidad de reducir el mar de fuego habían llegado al límite.

Pero no trató de intentar reducir de nuevo el mar de fuego una vez más. Sino que volvió a tratar de ubicar el color dieciocho. Luego lo intentó una segunda, y una tercera vez… En lo que tarda en quemar un palillo de incienso, pudo darle un vistazo un total de catorce veces.

—Así que tenía razón. Esta vez las cosas van mejor. La última vez solo pude darle un vistazo nueve veces. Esta vez el número ha aumentado a catorce.

Esto lo animó. Pero a pesar de haber podido observar claramente tantas veces, seguían sin poder alcanzarlo con el sentido divino. Suspiró, apretó los dientes y abandonó la idea de intentar formar el color dieciocho con un mar de fuego de 12 metros. En vez de eso… ¡decudió intentar reducirlo de nuevo!

Era casi como si un enorme par de manos estuviera presionando físicamente sobre el mar de fuego. Este empezó a fluctuar, y hasta parecía estar al borde de desestabilizarse. Bai Xiaochun ajustó de inmediato su método de control, y cuando lo estabilizó, lo forzó a reducirse… desde 12 metros… ¡a 9 metros!

Su frente estaba repleta de sudor, pero este se evaporaba de una vez gracias al intenso calor de ese mar de fuego.

Ahora Bai Xiaochun estaba jadeando nerviosamente. Reducir el mar de fuego hasta 9 metros era algo que solo haría si era absolutamente necesario. Lo consumía mucho mentalmente, y también hacía que el mar de fuego se comportara de manera aún más salvaje e inestable que antes.

Lo peor de todo, era que sus numerosas sesiones de practica lo habían llevado a una realización… ¡9 metros era el límite absoluto!

Aunque técnicamente era posible reducir el fuego hasta 6 metros, si lo hacía, se destruiría en apenas un instante.

Después de todos sus experimentos, estaba plenamente convencido de que, aunque si era posible reducir el mar de fuego a 6 metros, y hacerlo de verdad reduciría tanto la velocidad con la que titilaban los colores, que, si enviaba su sentido divino adentro, resultaría en lo mismo que ocurrió cuando conjuró en presencia de Sun Yifan y Sima Tao. Crearía una pequeña chispa, ¡pero no una verdadera llama!

Eran los poderes de la máscara lo que le habían permitido que durante el curso de los últimos meses… nadie lo sintiera cuando creaba estas pequeñas chispas de llama.

Al final, lo que Bai Xiaochun quería no era una chispa… ¡sino una verdadera llama de dieciocho colores!

—9 es el límite… —murmuró, sus ojos brillaban con su determinación. Sabía que no podría seguir adelante por mucho tiempo, así que concentró todas su facultades mentales en buscar la nueva llama en ese mar de fuego.

Lo hacía de manera metódica, no a ciegas. Después de fallar el primer intento, lo intentó una segunda y luego una tercera vez… A la cuarta, cuando estaba seguro de haber identificado el nuevo color, envió su sentido divino sin vacilar.

Sus ojos brillaban con una luz resplandeciente y su sentido divino se fusionó con su visión, penetró ese mar de fuego de 9 metros… y se aferró al nuevo color.

Cuando su sentido divino se unió con el nuevo color, este se volvió más brillante, como si estuviera compitiendo con los otros diecisiete colores. El mar de fuego de 9 metros emitía estruendos fuertes mientras los otros diecisiete colores luchaban ferozmente, ¡cómo una nación defendiéndose de un ejército invasor!

Pero Bai Xiaochun tenía todo bajo control, y se rehusaba a permitir que los otros diecisiete colores interfirieran. En apenas un corto instante, el color dieciocho se volvió más brillante y más sorprendente.

Toda la habitación se sacudió violentamente y… ¡¡apareció el color dieciocho apareció plenamente en ese mar de fuego de 9 metros!!

En este momento, era perfectamente evidente que el mar de fuego se había alzado… ¡¡al nivel de una llama de dieciocho colores!!

Aunque aún permanecía como un mar de fuego, todo lo que Bai Xiaochun tenía que hacer ahora era usar sus técnicas de conjuración de llamas para regresarlo al estado de una simple llama, ¡y esta no era una parte tan difícil!

A efectos prácticos… ¡lo que veía en este momento era una llama de dieciocho colores!

En el instante en el que apareció el color dieciocho en ese mar de fuego, fue casi como si el fuego mismo se hubiera fusionado con los Cielos y la tierra y causó transformaciones drásticas de inmediato.

¡Eran unas señales claras y portentos del hecho de que una llama de dieciocho colores había aparecido!

Cualquier llama de dieciocho colores bastaba para sacudir a toda la creación, y esto causaba algo cómo una tribulación celestial. Si Bai Xiaochun cerraba su puño para crear la verdadera llama, estas señales y portentos se harían más intensas, hasta que se verían manifestaciones visibles entre los Cielos y la tierra.

Incluso ahora, estando en ese estado de un mar de fuego, seguía habiendo unas fluctuaciones increíbles, a pesar de que las cubría la máscara de Bai Xiaochun.

—¡¡Funcionó!! —exclamó temblando. Llevaba mucho tiempo esperando por este día, había pasado meses investigando, llevó a cabo incontables experimentos y había gastado una cantidad absurda de recursos. Todo por este momento.

Aunque su corazón estaba lleno de emoción, respiró hondo varias veces y se calmó a sí mismo. Entonces empezó a cerrar los dedos.

El mar de fuego de 9 metros sea agitava y daba vueltas, cómo si algo en su interior estuviera gritando. Pero cuando empezó a reducirse en su mano, aparecieron ciertas fluctuaciones que lo hicieron dudar.

Las fluctuaciones venían de la máscara, indicaban que sus poderes estaban cediendo… Si eso ocurría, y Bai Xiaochun reducía el mar de fuego en su mano para crear la llama de dieciocho colores, las transformaciones drásticas resultantes informarían a toda la Ciudad del Archi-Emperador del suceso.

Y eso podría causar problemas para el plan venidero. La llama de dieciocho colores era uno de sus ases bajo la manga, y revelarla tan pronto le daría a sus enemigos la oportunidad de prepararse.

Entonces, con un resplandor en sus ojos, Bai Xiaochun grabó en su memoria todos los aspectos de esta sesión de conjuración, para tener confianza en poder volver a replicarla. No tendría éxito siempre, ¡pero al menos podría llegar a una tasa de éxito del sesenta por ciento!

Dada la confianza que tenía, se tuvo que forzar a no proceder a formar la llama. Pero no podía permitirse apostar en esta situación. Un as bajo la manga cómo este era demasiado importante.

Así que suspiró con lamentos, y sujetó el mar de fuego en un modo que lo hizo que se transformara en… ¡una porción de medicina de almas!

Era algo aún más raro en las Tierras Desoladas que una llama de dieciocho colores… ¡¡medicina de almas del grado supremo!!

De algún modo, ¡esta porción de medicina de almas demostraba que Bai Xiaochun había llegado al nivel de un nigromante terrestre!

Ahora poseía un estatus aún más alto que los marqueses y duques celestiales, y era alguien a quien incluso el Sumo Pontífice del Cielo tendría que tratar con respeto. Era uno de los únicos cuatro… ¡¡nigromantes terrestres!!

—La llama de dieciocho colores… Maldita sea, si no fuera por esa estela del emperador del infierno, podría reforzar mi alma naciente de una vez… Ya ha pasado tiempo desde la última vez. ¡Esto me llevaría directamente a la etapa avanzada del Alma Naciente! —Pero hacerlo conllevaba otros riesgos. Así que decidió simplemente esperar por el momento adecuado para salir disparado a la prominencia de un solo golpe.

Era mucho menos glorioso ser una persona poderosa que nadie conocía, y esto redujo un poco el entusiasmo de Bai Xiaochun por haberse convertido en nigromante terrestre. Pero al menos le podía decir a su aprendiz. Así, orgulloso de sí mismo, convocó su conexión mental con Bai Hao para llamarlo.

—Aprendiz, adivina lo que tu Maestro… —Pero antes de poder terminar su frase, ¡¡Bai Hao respondió ansiosamente!!

—Maestro, ayúdam–…

Ates de poder terminar su frase, para el total asombro de Bai Xiaochun, ¡su conexión fue cortada!

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