Capítulo 778 – Aprovechando Cada Oportunidad.

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La Dama Polvo Rojo estaba sorprendida. Se le hacía evidente que tenía que haber algo más que no le decían, pero después de recibir la técnica y observarla, no pudo encontrar nada fuera de lugar. Además, el rey fantasma gigante era su padre, y no haría nada para herirla. Aun así, no se pudo sacudir la sensación de que estaba ocurriendo algo extraño.

Por lo tanto, investigó un poco más. Pero al final, estaba demasiado ansiosa por mejorar su base de cultivo y no pudo contenerse más. Su batalla previa con Bai Xiaochun la había dejado muy frustrada con su base de cultivo actual. Así que entró en meditación aislada para empezar a cultivar en secreto la técnica, tal y cómo le había sugerido su padre.

—¡Buena chica! —pensó el rey fantasma gigante. —Tu padre no está intentando herirte. La técnica no te hará nada malo. Aunque… en cuanto salgas de tu meditación, tu cabeza estará un poco atolondrada, y serás mucho más fácil de influenciar. De alguna manera, será como si te lavaran el cerebro… Pero bueno, no se puede hacer más nada. Eres demasiado astuta y si dejamos las cosas así, nunca se desarrollará nada con Bai Hao. —El rey fantasma gigante se sentía un poco culpable, pero al final se recordó a sí mismo que hacía esto por el bien de su hija. Y esto lo convertía en un muy buen padre.

Ahora que el primer paso de su plan estaba en proceso, la culpa del rey fantasma gigante empezó a convertirse en emoción. En cuanto su hija entró a su recámara de meditación aislada, llamó a todos sus guardias personales y les instruyó que le dejaran saber en cuanto ella saliera.

Habló con tal seriedad que los guardias quedaron muy nerviosos y aceptaron seguir sus instrucciones de inmediato.

Hecho todo esto, el rey fantasma gigante suspiró.

—Ahora el éxito o el fracaso dependerá del destino. Si no están destinado a estar juntos, entonces nada funcionará.

***

El Clan Zhao estaba ubicado en el Barrio 19. Dado que Zhao Xionglin era un marqués celestial, su clan era muy similar a los Clanes Li y Chen. Los edificios eran hermosos y exquisitos, y todo el palacio era tan grande que llamaba mucho la atención dentro del Barrio 19.

Había dos enormes estatuas ubicadas en la plaza principal del clan, una a cada lado. Tenían decenas de metros de altura, eran totalmente blancas y retrataban a criaturas bestiales. Aunque las estatuas no estaban hechas de piedra espiritual, habían sido creadas usando un método único de forjado y con materiales especiales, lo cual las hacía extraordinarias.

Justo entre las dos estatuas estaba la pagoda del marqués celestial del Clan Zhao, la cual emanaba unas fluctuaciones poderosas que aseguraban que todo aquel que estuviera cerca sintiera una sensación amenazante.

Por el momento, los príncipes y princesas del clan estaban practicando sus técnicas de batalla en uno de los campos de entrenamiento del clan, combatían con técnicas mágicas y habilidades divinas. El hijo mayor del clan, Zhao Dongshan, estaba sentado de piernas cruzadas en la posición de honor. Aunque parecía estarle prestando atención a lo que ocurría en los campos de entrenamiento, en realidad estaba ocupado con otras cosas, a tal punto que fruncía ligeramente el ceño.

De vez en cuanto alzaba la mirada y suspiraba. Tan solo pensar en la manera en la que había vuelto su padre Zhao Xionglin el día anterior, con aquella apariencia extremadamente enfurecida, hacía que Zhao Dongshan suspirara continuamente. Tenía cierta noción de lo ocurrido el día anterior en el palacio imperial, y hacía que su odio por Bai Xiaochun se volviera aún más fuerte que antes.

—Qué despiadado…

—Le dio un alma en el Establecimiento de la Fundación a nuestro Clan Zhao, ¡y está esperando que le regresen un alma deva! ¡Qué ataque tan vil! —Zhao Dongshan estaba sentado rechinando los dientes con furia, pero con una sensación de impotencia marcada. Al anochecer del día anterior, su padre le había dado un alma deva y le instruyó lo que debía hacer, luego entró amargamente a meditación aislada.

—Padre, esto te parece indignante para ti… pero lo mismo va para mí… —Zhao Dongshan suspiró adoloridamente. Al fin y al cabo, el Clan Zhao solo poseía un alma deva, la cual les había otorgado el Duque Celestial Chen Haosong debido a la buena relación que tenía con Zhao Xionglin.

Pero ahora debían entregarla… el humor de Zhao Dongshan solo empeoraba mientras más pensaba en ello, pero no podía hacer nada al respecto. Más o menos en este momento, escuchó repentinamente el sonido de un silbido por el aire.

Sus parpados temblaron apenas lo escuchó. Alzó la mirada y pudo ver varios miles de rayos de luz volando hacia él, los acompañaba un aura dramáticamente asesina.

—¡Ese sinvergüenza de Bai Hao, tenía que hacer todo un escándalo para recoger un alma! —Zhao Dongshan lo maldecía por dentro, su expresión era increíblemente sombría y se quedó viendo cómo se acercaban esas miles de figuras, hasta detenerse justo sobre él.

A la cabeza estaba precisamente Bai Xiaochun, el cual sacudió orgullosamente su manga y habló con una voz que retumbó por el clan entero.

—¡Marqués Celestial Zhao! Oh, ¡Hermano Mayor Zhao! Muchas gracias por encargarse de cuidar esa alma deva por mí. Bueno… ya estoy aquí para recibirla, ¿así que podrían entregarla? —Bai Xiaochun estaba muy contento con la situación. Además, después de darse cuenta de que la persona que estaba para recibirlo era Zhao Dongshan, no sintió que fuera apropiado referirse a él directamente, no dada lo alta que era la posición de Bai Xiaochun. Un júnior como Zhao Dongshan no era digno de su saludo formal.

Zhao Xionglin estaba adentro de la pagoda de marqués celestial meditando completamente. En cuanto escuchó lo que ocurría afuera, su rostro tembló un poco, pero se forzó a ignorarlo.

Más abajo, Zhao Dongshan apretó los dientes y dijo, —¡Toma esta alma y vete Bai Hao!

Dicho esto, sacudió su manga y envió volando una pieza de cristal. Había algo extraño en la manera en la que ese cristal brillaba con la luz. También emanaba una presión increíble que lo hacía ver completamente extraordinario. ¡Adentro del cristal había una bola de fuego la cual era precisamente un alma deva del tipo fuego!

El cristal se convirtió en un rayo de luz que salió disparado hacia Bai Xiaochun, este lo sujetó en medio del aire. Puso una gran sonrisa y bajó la mirada hacia Zhao Dongshan.

—Hey que tal jovencito, ¿debes ser Dongshan verdad? ¡Jajaja! ¡Qué cortés! Guardaron mi alma deva en algún tipo de cristal. No está mal. No está nada mal. Muy bien chico. Tú Tío Bai está de buen humor hoy, así que apúrate, ofréceme tus saludos formales y te daré una recompensa. —Zhao Dongshan lo había ofendido ya varias veces, así que no había manera de que lo dejara librarse hoy.

Zhao Dongshan estaba tan enojado que apenas podía mantener su respiración normal, el hecho de que Bai Xiaochun lo llamara jovencito de esa manera era aún más irritante. Pero tan solo pensar en el increíble poder de batalla de Bai Xiaochun, así como el hecho de que fuera el comisionado inspector, con una fuerza de 3.000 soldados cadáver bajo su mando, se aseguró de mantener su ira bajo control.

—Ya tienes tu alma Bai Hao. Solo vete, ¿de acuerdo? ¡No eres bienvenido aquí!

La sonrisa desapareció del rostro de Bai Xiaochun en cuanto escuchó eso, y sus ojos se ampliaron con una mirada enfurecida. Entonces apuntó hacia Zhao Dongshan y dijo,

—¿A qué te refieres con eso jovencito? ¿Que no soy bienvenido aquí? ¡Represento al sumo pontífice del cielo! Decir que no soy bienvenido, ¡es decir que el sumo pontífice del cielo no es bienvenido!

—Tú… —Zhao Dongshan estaba tan frustrado que quería explotar, y estaba a punto de explicarse… Pero Bai Xiaochun no le dio la oportunidad.

—Al decir que el sumo pontífice del cielo no es bienvenido, estás menospreciando a toda la corte, ¡y al mismísimo archi-emperador! ¿¡No me digas que tu Clan Zhao tiene algo que esconder!? —Mientras Bai Xiaochun gritaba, sus 3.000 soldados cadáver emanaban unas auras asesinas tan poderosas que crearon un vórtice negro en el cielo por sobre el Clan Zhao.

—¡No! —dijo Zhao Dongshan. Después de convertirse en el comisionado inspector, Bai Xiaochun se había enamorado de la sensación de acusar falsamente a las personas. Solo tenía que abrir su boca, y podía atacar al instante. Al fin y al cabo, hasta el padre de Zhao Dongshan había recibido el mismo trato.

Incluso el Duque Celestial Chen Haosong había sido víctima de lo mismo, y eventualmente decidió mantener su boca cerrada y ya.

—¿Eeeh? ¿¡Te sientes culpable por algo!? —Por el resplandor en los ojos de Bai Xiaochun, parecía que realmente creía haber encontrado alguna evidencia importante. Las manos de Zhao Xionglin temblaban por la ira allí en lo alto de la pagoda. Pero esta vez, Zhao Dongshan reaccionó un poco más rápido que antes. Dio un paso adelante rápidamente, respiró hondo para contener su ira, y se inclinó profundamente hacia Bai con las manos juntas.

—Sénior… Dongshan… le ofrece sus saludos… ¡Saludos exaltado Comisionado Inspector! —Zhao Dongshan sentía que se estaba volviendo loco de la ira, tanto que podría empezar a toser sangre en cualquier momento. Pero este Bai Hao no era el mismo de antes. Ni siquiera el padre de Zhao Dongshan se atrevía a enfurecerlo, por lo que Zhao Dongshan no tenía más opción que someterse.

Bai Xiaochun observó poco contento a Zhao Dongshan, y se preguntaba cómo había logrado recobrar la compostura tan rápido. Sí que era una lástima, ya que esperaba aprovechar la situación para extorsionar un poco más al Clan Zhao.

—No es divertido si se rinden tan fácil, —pensó. Lamentablemente, ya no tenía una excusa para seguir adelante. Revisó los alrededores del clan mientras refunfuñaba irritado, hasta que se dio cuenta de esas dos estatuas blancas de bestias.

—Estas estatuas de bestia se ven un poco sospechosas, —anunció—. Hombres, llévenselas. Envíenlas a mi mansión para poder estudiarlas más de cerca. —En ese instante, cientos de soldados cadáver de armadura negra salieron volando hacia las estatuas, ignoraron por completo a los miembros del Clan Zhao. Por el rostro y el cuello de Zhao Dongshan sobresalían grandes venas azules. Pero ya que su padre no había emitido ninguna orden, sabía que debía aguantarse y ya. Los cientos de soldados cadáver llegaron rápidamente a las dos estatuas que el Clan Zhao consideraba tesoros invaluables, y las arrancó del suelo…

Bai Xiaochun parpadeó varias veces más mientras veía sus alrededores. Hasta que finalmente su mirada se posó sobre la pagoda de marqués celestial. Era obvio que Zhao Xionglin no planeaba presentarse. Esto irritó un poco a Bai Xiaochun, dejó salir un frío bufido y entonces se volteó para partir junto a sus soldados cadáver y las dos estatuas.

—¡Cómo se atreven a provocarme! ¡Zhao Dongshan me atacó más de una vez! Estas estatuas son solo el interés por lo que me debe. —Alzó la barbilla y se fue arrogantemente.

Después de que se fuera, se pudo escuchar un rugido enfurecido proveniente de la pagoda del marqués celestial. Zhao Xionglin estaba como loco, pero su ira no podía ser saciada, solo podía desahogarse un poco aullando con furia.

Zhao Dongshan se quedó sentado amargamente y aterrado de Bai Xiaochun. De haber sabido que las cosas saldrían así, jamás se hubiera atrevido a ofenderlo.

Y así Bai Xiaochun regresó a la Mansión de Inspecciones, con un alma deva en mano y dos estatuas nuevas que llevaban sus soldados cadáver. Después de arreglar que sus soldados cadáver montaran guardia, entró a su recámara de meditación aislada y empezó a reflexionar sobre lo que le había dicho el sumo pontífice del cielo el día anterior.

—Solo esperaré nuevas órdenes. Me pregunto cuántos clanes me pedirá extorsionar el sumo pontífice del cielo esta vez… —Su corazón estaba repleto de anticipación, y estaba a punto de volver a estudiar la llama de dieciocho colores, cuando su expresión cambió repentinamente. Entonces apareció Zhou Yixing justo afuera de su recámara de meditación aislada.

—¡Exaltado, Zhou Yixing solicita una audiencia!

Ya que Zhou Yixing había sido reconocido por Bai Xiaochun cómo miembro de la Mansión de Inspecciones, los soldados cadáver solo lo veían a menudo con mirada afiladas, pero no le causaban ningún problema ni le dirigían ninguna mala intención.

Claro, Bai Xiaochun estaba bastante contento con el servicio que le había prestado Zhou Yixing hasta ahora. Así que ondeó su mano e hizo que se abriera la puerta de su recámara. Zhou Yixing respiró hondo y entró caminando con una expresión muy seria en el rostro. Se detuvo frente Bai Xiaochun, juntó sus manos y se inclinó profundamente.

Bai Xiaochun intentó imitar el estilo del sumo pontífice del cielo y dijo fríamente, —¡Yixing! Asegúrate de estar preparado. ¡La Mansión de Inspecciones estará bastante ocupada pronto!

Zhou Yixing asintió de inmediato. Entonces vaciló un poco, miró a los lados y dijo en voz baja, —Uhm… Exaltado, ¿qué deberíamos hacer con Song Que?

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