Capítulo 759 – Todos Estamos del Mismo Lado

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Ya estaba oscuro afuera, y Bai Xiaochun intentaba activar el medallón de comando frenéticamente. Estaba tan silencioso a su alrededor que hasta hubiera podido escuchar un alfiler caer.

Lenta pero seguramente, su cabello empezó a ponerse de puntas. Simplemente no podía permanecer tranquilo, y estaba haciendo todo lo posible para activar el medallón de comando lo antes posible. Pero llegado a cierto punto durante la noche, su labor se vio interrumpida por el sonido de unas pisadas que provenían de afuera del edificio en el que se encontraba.

Ba-dump. Ba-dump… Casi sonaba cómo un corazón latiendo, pero Bai Xiaochun estaba bastante seguro de que eran pisadas. Sin embargo, no pudo ver a nadie en el área después de enviar su sentido divino hacia afuera para revisar.

Eso por supuesto, le puso la piel de gallina tan intensamente que sentía que estallaría.

—Si está… de verdad está embrujada… —Tenía ganas de llorar; a parte de la muerte, lo que más temía en la vida eran los fantasmas. No importaba que ahora estuviera en la etapa del Alma Naciente del Dao de los Cielos, aún no lograba quitarse esa fobia tan profunda. Y sin dudar en lo más mínimo, sacó de su bolso de almacenamiento un gran fajo de talismanes de papel y empezó a pegárselos por todos lados.

Eran los talismanes que le habían sobrado de aquellos días en la Secta Desafiadora del Río, también había usado algunos en el laberinto del archi-emperador. Por el momento, no le importaba que usarlos podría en teoría, revelar su identidad, hasta se olvidó de usar los poderes de la máscara para cambiar su apariencia. Seguía temblando de miedo después de pegárselos por todos lados, y mantuvo activo el medallón de comando. También se mantuvo viendo sus alrededores cuidadosamente, cómo con temor a ver algún rostro acechando entre la oscuridad.

—Soy el comisionado inspector, ¡y esta es la Mansión de Inspecciones! ¿Cómo puede estar pasando esto…? ¡No debería ser así…! —Mientras permanecía sentado nerviosamente, se dio cuenta repentinamente de que podía escuchar cada vez más pisadas afuera, hasta que sonaban cómo un ejército entero pasando.

A estas alturas ya se estaba volviendo prácticamente loco.

—Tantos fantasmas… —pensó con el rostro tan blanco cómo un papel. Fue entonces que, sin la más mínima advertencia, alguien le dio un golpe a la puerta.

Era un llamado riguroso y metódico que asustó tanto a Bai Xiaochun que se puso de pie y se quedó viendo a la puerta, jadeando y sin aliento.

Los golpeteos de la puerta pararon después de un momento, y entonces las pisadas procedieron hacia la distancia, cómo si cualquiera que fuera el ejército de afuera hubiera pasado de largo.

Eventualmente, ya cuando Bai Xiaochun estaba seguro de que todo estaba en silencio, se limpió el sudor de la frente. Se sentía repentinamente avergonzado. Al fin y al cabo, él era un cultivador poderoso, un nigromante de las Tierras Desoladas que usaba incontables almas vengativas para conjurar llamas mágicas. Pero aquí estaba siendo amedrentado por fantasmas. A fin de cuentas, no pudo evitar sentir desdén por sus propias acciones.

—¡Vamos! ¿Acaso Lord Bai de verdad les teme a los fantasmas! Nah, es solo que no quiero salir hasta que termine de activar el medallón de comando. Al fin y al cabo, no quiero causar ningún malentendido. —Al llegar a la conclusión de que esta era sin dudas la mejor manera de ver las cosas, ya no se sintió tan avergonzado, y justo estaba a punto de seguir trabajando con el medallón de comando, cuando…

Se escuchó repentinamente un golpe, cómo si una fuerza descomunal hubiera arremetido contra la puerta, cosa que la abrió de golpe. Al abrirse, el viento helado entró rápidamente y asustó tanto a Bai Xiaochun que no pudo evitar gritar y desatar todo el poder de su base de cultivo. Se lanzó hacia atrás y gritó, —¡Soy el comisionado inspector! Estamos del mismo bando aquí…

Hubiera sido imposible saber si fue por lo que Bai Xiaochun acababa de gritar, pero después de que se abriera la puerta, era evidente que no había nadie de pie afuera. Estaba completamente vacío.

La frente de Bai Xiaochun estaba repleta de sudor y su aura se estremecía inestablemente. La Ciudad del Archi-Emperador afuera se veía completamente oscura, cosa que no era cómo Bai Xiaochun recordaba que fuera usualmente de noche. De vuelta en el Barrio 89, había sido siempre un lugar ajetreado. Además, ahora se encontraba en el distrito central de la ciudad, en el Barrio 4, un lugar que debería de haber estado aún más ajetreado.

En el centro de la ciudad, las calles estaban repletas siempre, día y noche. Pero extrañamente… aún con la puerta abierta, Bai Xiaochun no podía escuchar ni el más mínimo ruido que debería haber habido. Todo estaba oscuro y silencioso.

Al parecer, esta parte del centro de la ciudad sabía muy bien cómo funcionaban las cosas cerca de la Mansión de Inspecciones, y apagaban todas sus luces de noche.

—¿¡Qué tipo de lugar de mierda es este!? —realizó un gesto de conjuro con la mano derecha y apuntó su dedo, cosa que cerró la puerta. Revisó sus alrededores cuidadosamente y hasta escaneó todo con su sentido divino, pero salió con las manos vacías de nuevo. Al final le dio una palmada a su bolso de almacenamiento, sacó una pagoda recolectora de almas y de esta salió volando Bai Hao.

—Aprendiz mío, tú eres un cultivador fantasma, —dijo—. Ayúdame a revisar si hay algún otro ser cómo tú por aquí. —Bai Hao quedó sorprendido, pero revisó sus alrededores por un momento, entonces cerró los ojos por un rato. Y eventualmente frunció el ceño.

—Maestro, —dijo con dudas—, definitivamente no hay fantasmas por aquí con facultades mentales como yo… Sin embargo, definitivamente hay algo extraño con este lugar, cómo si existiera entre los reinos de la vida y la muerte. En realidad, no puedo distinguirlo claramente. Es como si este lugar… —Entonces se dio cuenta de que el rostro de su Maestro se había tornado totalmente blanco, y que parecía estar completamente aterrado.

—¿Qué sucede Maestro? —le preguntó.

Bai Xiaochun se lamió los labios y reflexionó que no podía permitirse verse asustado frente a su aprendiz. Se dio una palmada en el pecho y dijo, —¡Jajaja! ¡No es nada! No estoy para nada asustado, sigue con la explicación.

—Eh, Maestro… nunca dije que te vieras asustado.

—¿Eh? Oh. ¡Jajaja! Bueno no hablemos de eso. Estabas a punto de decir algo, pero no pudiste terminar. ¿Qué pasa con este lugar?

Bai Hao continuó mientras veía a Bai Xiaochun con una mirada rara, —Este lugar no se siente vacío para mí… de hecho, es cómo si hubiera personas a nuestro alrededor… un gran número de figuras ocultas…

Sus palabras le dieron unos escalofríos a Bai Xiaochun, este se volteó a los lados para intentar ver algo. Pero no podía.

—Maestro, eh… ¿estás seguro de que no estás asustado? —A Bai Hao repentinamente le parecía que toda la situación era algo divertida. Esta era la primera vez que veía a su Maestro así de asustado. Ni siquiera había estado tan temeroso frente a cientos de elegidos.

Bai Xiaochun sollozaba de miedo por dentro. Pero por fuera puso una mirada seria hacia Bai Hao.

—Tonterías, —dijo en voz alta—. ¿Yo? ¿¡Asustado!? ¡No le temo a nada!

Después de eso, decidió volver a cambiar de tema. Acercó un poco a Bai Hao y siguió trabajando con el medallón de comando, al mismo tiempo que charlaba de cosas aleatorias con Bai Hao.

—Así que, aprendiz mío, ¿has estado bien recientemente? Eh… ah sí, ¿cómo va lo de la llama de dieciocho colores? Ya no volveremos a la tienda sabes, así que tendremos que buscar una nueva manera de conseguir más almas.

Bai Xiaochun parloteaba y cambiaba constantemente el tema de conversación. Aunque se podía ver una expresión extraña en el rostro de Bai Hao, este siguió respondiendo las preguntas. Conforme charlaban, el tiempo transcurrió, y Bai Xiaochun eventualmente se quedó sin cosas que decir. Fue entonces que le comentó a Bai Hao sobre lo ocurrido durante su reunión con el sumo pontífice del cielo.

En aquel momento, Bai Hao no se atrevió a dejar salir la más mínima fluctuación, por temor a ser detectado. Así que no sabía que había pasado entre Bai Xiaochun y el sumo pontífice del cielo. Y cuando Bai Hao escuchó, su expresión se tornó bastante sombría.

—Investigar quienes son leales al archi-emperador… —Bai Hao estaba sorprendido, pero también se dio cuenta de que su Maestro había terminado arrastrado a una gran red de conspiraciones.

Y con un resplandor inteligente en sus ojos, proveyó su análisis de la situación, —Maestro, esto no es cualquier cosa. El sumo pontífice del cielo no solo ha ido contra los deseos de la mayoría al no matarnos, además te asignó cómo el comisionado inspector… ¡Es obvio que está aprovechando el hecho de que has ofendido a tantas personas para usarte cómo herramienta!

—También pensé eso, —dijo Bai Xiaochun moviendo las cejas—. Tu Maestro es demasiado increíble ¿no crees? —Aunque Bai Xiaochun había dejado de hablar temporalmente sobre lo extraño que era este lugar, no dejó de usar los poderes de la máscara para ocultarse.

Bai Hao por otro lado, siguió reflexionando la situación, usaba su inteligencia superior para analizar cómo sacarle el mejor beneficio a su Maestro con la situación.

—Maestro, quizás esta sea una buena oportunidad para nosotros. Todo dependerá de la postura del sumo pontífice del cielo… Es evidente que le agrada que hayas ofendido a todos. Ya que es así… probablemente quiera usarte, no como una herramienta ordinaria, ¡sino cómo una cuchilla afilada! Maestro, de ahora en adelante, mientras más personas ofendas, ¡más seguro estarás!

Bai Xiaochun hacía tiempo que había quedado convencido de la inteligencia de Bai Hao, especialmente debido al incidente con Sun Yifan y Sima Tao. Por lo tanto, asintió de acuerdo al escuchar su análisis.

Bai Hao estaba muy contento de tener la aprobación de su Maestro. Un resplandor extraño pasaba por sus ojos, siguió pensando el asunto por un momento. Luego se inclinó cerca de Bai Xiaochun, bajó la voz y dijo, —Maestro, creo que tengo una idea sobre lo que ha de estar pensando el sumo pontífice del cielo. Primero necesitas arreglar las crisis internas. Después de eso, tendrás que debilitar a la aristocracia… En cuanto a lo primero, aún no tenemos un plan para eso. Pero en lo que concierne a debilitar a la aristocracia… cuando llegue la hora, tengo un plan que destruirá por completo a los clanes influyentes y a los demás poderes, ¡también te hará más valioso que nunca para el sumo pontífice del cielo!

Entonces procedió a explicar su plan.

—Qué despiadado… —murmuró Bai Xiaochun con los ojos bien abiertos.

—Maestro, —respondió Bai Hao en voz baja, —ya que hemos emprendido este sendero, tenemos que seguirlo hasta el final…

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