Capítulo 737 – Las Buenas Personas Dan un Paso más Allá.

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Un rayo de luz vino por el aire junto a estas palabras. Era precisamente el heredero aparente de la Ciudad de las Nueve Serenidades, Zhou Hong. Tampoco estaba solo. Lo rodeaban una decena de subordinados, así como un grupo de varios cientos de cultivadores que llevaban armaduras negras.

Los cultivadores de almas de armadura negra andaban con rostros inexpresivos, e ignoraron completamente a todos los presentes mientras se dispersaban por el aire, realizaron un gesto de conjuro y montaron una gran formación de hechizos.

En cuanto se activó la formación de hechizos, una fuerza gravitacional masiva apareció, y esta absorbió de inmediato todo el gas nocivo del área.

Ver el gas desvaneciéndose dejó muy impresionados a los demás cultivadores de almas de la zona.

—El heredero aparente de la Ciudad de las Nueve Serenidades…

—Es Zhou Hong…

La verdad era que Zhou Hong en realidad estaba muy nervioso. Dentro de la Ciudad del Archi-Emperador, hasta el incidente más pequeño podía tener grandes implicaciones afuera. Quizás él era un heredero aparente, pero eso no quería decir que pudiera darse el lujo de bajar la guardia. Al fin y al cabo, en este momento, las relaciones entre los cuatro reyes celestiales no eran muy buenas.

Por ahora, no importaba si Sima Tao y Sun Yifan fueran responsables realmente de lo que ocurría. La medicina de almas tenía la marca de ambos, por lo que no podían despegarse de la situación. Además, tampoco Zhou Hong podía. La verdad era que Zhou Hong estaba aún más preocupado que Bai Xiaochun por tener las cosas bajo control.

Después de todo… ¡esta era la Ciudad del Archi-Emperador!

En medio de sus nervios, decidió pedir algunos favores para evitar que se involucraran los guardias de la ciudad. Al fin y al cabo, en cuanto lo hicieran, sería imposible evitar que los reportes subieran por la cadena de mando.

Esto no implicaba que la falta de reporte ocultara el asunto. Pero en cuanto alguien lo reportara, se debía tomar una respuesta formal.

Después de asegurarse de que la guardia de la ciudad esperara un poco antes de entrar en acción, Zhou Hong se acercó rápidamente con la guardia personal de su propio padre, y entonces usó una poderosa formación de hechizos para deshacerse del espantoso gas.

Eran muchas cosas que manejar en un periodo de tiempo muy corto, y el asunto lo estaba frustrando mucho. Pero no podía hacer nada al respecto. En cuanto llegó a la escena, dijo en voz alta, —No importa cómo ocurrió todo esto. Probablemente fue solo un error. No se preocupen todos, ¡les compensaré y me aseguraré de que estén todos contentos!

Sus subordinados se dispersaron de inmediato y empezaron a encargarse de todo.

A aquellos que habían sido afectados directamente por la medicina de almas se les dio una compensación sustanciosa, y terminaron saliendo ganando. Además, todos entendían que esta remuneración tan considerable era también una manera de comprar su silencio.

Los demás cultivadores de almas que habían sido afectados indirectamente por el desastre también recibieron compensación, aunque era menos que lo que recibieron las verdaderas víctimas, aun así, estaban muy contentos. Zhou Hong por otro lado, a pesar del dolor que el causaba pagar tanto, no tenía más opción.

Bai Xiaochun observó todo estrechando los ojos, y no pudo contener su admiración ante la firmeza y rapidez con la que Zhou Hong se encargó de todo. Al parecer, Zhou Hong estaba aún más nervioso que él de ser responsable de un gran desastre.

Después de ver que todos estaban contentos con la compensación, Bai Xiaochun alzó la mirada por un momento, entonces se aclaró la garganta, bajó su voz y les dijo a los demás dueños de las tiendas que estaban detrás de él. —¡Nuestras tiendas también resultaron dañadas!

Los dueños de las tiendas empezaron a quejarse y refunfuñar en voz alta. El corazón de Zhou Hong, quién no estaba muy lejos, sentía como si se desangrara, y se forzó a sí mismo a calmarse. Apretó los dientes, ondeó su mano, y mandó una persona hacia Bai Xiaochun y su grupo para discutir el asunto. Poco después, se le dio un bolso de almacenamiento a Bai Xiaochun.

Entonces todos quedaron bastante contentos, aunque Bai Xiaochun se sentía un poco culpable. Dado lo mucho que habían sufridos todos, decidió tomar su parte y distribuirla entre aquellos que habían sido afectados directamente por la medicina de almas, por lo que aún más personas empezaban a admirarlo abiertamente.

Las sonrisas en los rostros de toda la multitud le daban punzadas de dolor al corazón de Zhou Hong. Jamás se hubiera podido imaginar que su pequeña conspiración contra Bai Xiaochun no solo terminaría fallando, además se causó un gran daño a sí mismo.

—Bueno, al menos ya se resolvió todo, —se dijo a sí mismo para confortarse. Estaba a punto de abrir su boca para hablarle a la multitud, cuando pudo ver que todos los cultivadores de almas que habían recibido compensación estaban acercándose y juntando sus manos hacia Bai Xiaochun.

—Gran Maestro Bai, ¡muchas gracias por hacer valer la justicia!

—¡Es usted una gran persona Gran Maestro Bai!

—Compañero Daoísta Bai Hao, ¡le debo un gran favor por lo que ha hecho hoy!

Ellos no fueron los únicos que reaccionaron así. Los dueños de las tiendas también juntaron sus manos y ofrecieron expresiones de gratitud. Bai Xiaochun quedó conmovido, y anunció que todos los presentes recibirían un descuento la próxima vez que vinieran a su tienda, cosa que alegró aún más a todos.

Zhou Hong era la persona que realmente estaba pagando sus compensaciones, pero a quien todos agradecían era a Bai Xiaochun. Esto hizo que la mente de Zhou Hong diera vueltas y fue completamente incapaz de controlar sus emociones. Un odio profundo por Bai Xiaochun surgió en su corazón.

Lamentablemente para él, solo podía forzarse a controlarlo. Al fin y al cabo, no quería cavarse un hueco aún más hondo. Al final solo se fue después de un rato. Por lo que así se resolvió el incidente con el gas espantoso.

Bai Xiaochun permaneció de pie con sus manos en su espalda viendo cómo se dispersaba la multitud. Luego, ya muy satisfecho consigo mismo, caminó de vuelta a su tienda, y murmuró consigo mismo que el plan de su aprendiz sí que había sido genial.

—¡Qué gran jugada! —dijo riendo fuertemente y elogiando abiertamente a Bai Hao. Bai Hao se sintió avergonzado y contento. Al fin y al cabo, su Maestro era la única familia que tenía, y que aprobara de él dejó a Bai Hao sintiéndose de maravilla.

Bai Xiaochun pasó un tiempo más alardeando y luego regresó a la habitación trasera, estaba muy contento de no solo haber evitado el desastre, sino de además haber salido ganando un poco.

Saboreó la victoria, sacó la fórmula de la llama de diecisiete colores y siguió estudiándola.

Pasaron tres días volando. Durante ese tiempo, Zhou Hong estuvo ajetreado lidiando con los resultados del desastre. Tuvo que sobornar a diestra y siniestra y apagar fuegos por doquier. Cuando finalmente acabó con todo, nadie llegó a preguntar.

A la noche del tercer día, finalmente llamó a Sima Tao y a Sun Yifan para discutir el asunto. Después de que los tres se sentaran en una recámara secreta, les preguntó de manera sombría, —¿Descubrieron lo que ocurrió? ¿¡Fue Bai Hao!?

Sima Tao y Sun Yifan se mantuvieron en silencio al principio. Entonces pasó un momento, y entonces Sima Tao se preparó y dijo amargamente, —Ambos usamos todos nuestros medios. Hasta le preguntamos a otros compañeros expertos que conocemos. De verdad que no podemos encontrar ninguna evidencia de que la medicina de almas fuera alterada.

—¿Ninguna evidencia? —respondió Zhou Hong enojado—. ¿Entonces qué tiene de malo? ¿¡No me digan que de verdad ustedes son los responsables!? —No estaba siendo nada amable. Normalmente, de haber hablado así, Sima Tao hubiera estado muy molesto, y lo hubiera reprendido de inmediato. Al fin y al cabo, no era solo un consejero del rey nueve serenidades, también era un gran anciano del Clan Sima de la Ciudad de las Nueve Serenidades.

Hasta Sun Yifan hubiera respondido con un frío bufido. Después de todo, él era un gran consejero del rey adviento espiritual, y estaba dentro de su estatus poder reprender a un príncipe de la Ciudad de las Nueve Serenidades.

Pero en las circunstancias actuales, ambos estaban sin más opciones que aceptar este trato.

Sima Tao pensó cuidadosamente sus palabras y dijo, —Poder alterar la medicina de almas y no dejar ninguna evidencia es un nivel de habilidad nigromántica de la que jamás hemos oído hablar. La única manera sería alguna magia secreta legendaria de uno u otro tipo.

—Aunque no pudimos deducir nada directamente de la medicina de almas, —añadió Sun Yifan entre dientes—, si encontramos otra pista. Toda la medicina de almas fue comprada de nuestras tiendas, y después de revisar cuidadosamente los registros, el Hermano Sima y yo pudimos determinar que, durante el último mes, ¡tuvimos bastantes clientes sospechosos! —Y como si sus huesos dolieran por el odio, sacó una tablilla de jade y se la entregó a Zhou Hong.

Por los ojos de Zhou Hong pasó un destello, la aceptó y la revisó. Entonces se puso de pie y se fue para encargarse de varios arreglos. Poco después, se demostró plenamente el poder del heredero aparente de la Ciudad de las Nueve Serenidades, y se llevó a cabo una investigación descomunal. Durante el transcurso de los días siguientes, se logró descubrir una pista tras otra.

Aunque las personas sospechosas que habían comprado la medicina de almas lo habían hecho disfrazadas, las conexiones de Zhou Hong eran amplias y profundas. En poco tiempo logró descubrir que, en el día del desastre, ¡todas las personas de ese grupo sospechoso habían usado el portal de teletransportación de la Ciudad del Archi-Emperador para viajar a la Ciudad del Fantasma Gigante!

¡Entonces se descubrió que el grupo entero de hecho había venido a la Ciudad del Archi-Emperador ese mismo día!

Aunque se movían en intervalos de tiempos distintos, era obvio que trabajaban juntos.

—Bai Hao, no me importa que no pueda probarlo directamente, ¡estoy convencido de que todo ha sido obra tuya! —Y con la furia ardiendo, Zhou Hong apretó los dientes y le envió mensajes a Sima Tao y Sun Yifan.

En cuanto Sima Tao y Sun Yifan recibieron las noticias, sus mentes empezaron a dar vueltas y su furia también empezó a arder.

—¡Nos has incriminado Bai Hao!

—¡¡Eres un descarado Bai Hao!

Tan solo pensar en las acciones de Bai Xiaochun de aquel día les hacía hervir la sangre, y salieron de inmediato de sus tiendas para ir a la de Bai Xiaochun.

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