Capítulo 721 – Tienda de Refuerzo Espiritual.

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De vuelta afuera de la Ciudad del Archi-Emperador, justo dónde estaba estacionada la Legión del Fantasma Gigante, la Dama Polvo Rojo observaba fijamente a Bai Xiaochun, aún irradiaba la presión de un deva. Su voluntad seguía transformando los Cielos y la tierra que rodeaban a Bai Xiaochun, como si tan solo un pensamiento suyo pudiera hacer que todo se estremeciera violentamente.

La mayoría de los cultivadores al nivel del Alma Naciente colapsarían bajo tal presión. Bai Xiaochun no se había ni molestado al principio, pero conforme aumentaba la presión, llegó eventualmente al punto en el que no podía retroceder, o sería aplastado.

—Ese puño mío es bastante aterrador. Qué lástima que apenas estoy en el octavo estrato del nivel de los Huesos Templados. Si pudiera llegar al noveno estrato, se haría el doble de fuerte. Entonces seguro podría usarlo para hacerla poco de sangre. ¡Ese sería mi verdadero as bajo la manga! Si pudiera llegar al noveno estrato del nivel de los Huesos Fortalecidos, ¡se volvería el triple de poderoso!

Estas ideas en mente le dieron más coraje que nunca, y hasta le devolvió la mirada a la Dama Polvo Rojo sin parpadear.

En el área reinó el silencio.

Los poderosos cultivadores de almas de la Legión del Fantasma Gigante estaban completamente impactados, casi no podían creer lo que acababan de presenciar. Se quedaron viendo a Bai Xiaochun con emociones encontradas.

Ese puño que acababa de desatar era verdaderamente sorprendente. El hecho de que alguien con una base de cultivo en el Alma Naciente pudiera resistirse contra un deva era insólito. Aunque no había podido superarla, su posición estaba claramente por encima de cualquier otro experto normal en el Alma Naciente.

Además de eso, después de desatar el golpe, se quedó simplemente en el aire, al parecer seguía con energía para continuar luchando al mismo nivel. Unas tiránicas venas de acero parecían pulsar en su interior, al igual que un espíritu combativo que le metió algo de admiración a la multitud.

Vivían en un mundo donde lo que se respetaba era el poder, y un poderoso experto como Bai Xiaochun definitivamente se ganaría su respeto a dónde quiera que fuera.

Después de ver que la mirada de la multitud estaba cambiando un poco, Bai Xiaochun se animó más que nunca, y siguió observando fijamente a la Dama Polvo Rojo.

—¿Con qué un concurso de miradas eh? Nadie podía igualarme en eso ni cuando estaba en la Formación del Núcleo. Ahora que soy aún más poderoso, ¡es imposible que puedas intimidarme así! —Mientras estas ideas pasaban por su mente, su porte impresionante solo se tornaba más prominente.

Después de que pasara un buen rato, la Dama Polvo Rojo finalmente respiró hondo y apartó la mirada. Ya había dicho antes que lo dejaría irse si sobrevivía a un ataque. Esto lo había acordado con el rey fantasma gigante, así que tenía que cumplir su palabra.

—¡No me dejes volverte a ver! —Un resplandor profundo pasó por sus ojos, se volteó y se desvaneció de nuevo en el campamento. El resto de los cultivadores de almas intercambiaron miradas y la siguieron en silencio. Pasado un corto rato, todos habían ya vuelto al campamento, y Bai Xiaochun se quedó solo afuera.

Después de ver a la Dama Polvo Rojo partiendo, se limpió el sudor de la frente y dejó salir un largo suspiro. Usar ese puñetazo al noventa por ciento de poder lo había dejado completamente vaciado. Aunque aún podía sacar un poco de poder de su base de cultivo, sabía que había bastantes expertos poderosos cerca de la Ciudad del Archi-Emperador, y no todos serían héroes. Había cosas contra las que no podría defenderse, así que no quería revelar el máximo de sus habilidades.

Claro, luchar así también lo limitaba. Ahora que la Dama Polvo Rojo finalmente partía, logró dejar salir un suspiro de alivio. Ya habían ocurrido demasiadas cosas absurdas durante este viaje a la Ciudad del Archi-Emperador.

—¿Cómo terminaron las cosas así…? —pensó amargamente. Por suerte, ahora sí que estaba libre de la Legión del Fantasma Gigante, lo cual era un buen comienzo en lo que a él concernía. Sacudió su cabeza y se volteó para irse.

Sin embargo, el mundo era un gran lugar, y Bai Xiaochun no tenía idea de a dónde ir.

—Además… mi base de cultivo no es tan alta. De lo contrario, podría cruzar las Tierras Desoladas y volver por mí mismo a la Secta Desafiadora del Río. —Observó nerviosamente a la Ciudad del Archi-Emperador que estaba no muy lejos, y entonces volteó en dirección a la Ciudad del Fantasma Gigante. Después de pensarlo un poco, sacó una tablilla de jade y contactó al rey fantasma gigante.

—Su Alteza… la Ciudad del Archi-Emperador es demasiado peligrosa. ¿Por qué no nos olvidamos de todo eso del matrimonio? Uhm… ¿podría enviar a alguien a buscarme? Me gustaría volver a la Ciudad del Fantasma Gigante y con usted señor…

Por otro lado, el rey fantasma gigante estaba bastante irritado por todo lo ocurrido. Jamás se hubiera imaginado que mandar a Bai Hao a la Legión del Fantasma Gigante terminaría de este modo. Se suponía que fuera un evento maravilloso, pero nada salió como era esperado.

Fuera por la negativa de su hija a cooperar, o los desastres ocurridos, todo esto lo llenó de frustración. Entonces vio el mensaje que venía de Bai Xiaochun y sintió un dolor de cabeza aún más grande.

Observó ferozmente la tablilla de jade de transmisión y le respondió. —Bai Hao, el acuerdo de matrimonio ya es oficial. No podemos echarnos atrás ahora. Tendrás que ir y disculparte de inmediato con Zimo. Solo explícale todo, entonces quédate cerca de ella.

Bai Xiaochun abandonó la diplomacia en cuanto recibió la respuesta. Se negó tenazmente y luego volvió a sugerir volver a la Ciudad del Fantasma Gigante. Esto molestó bastante al rey fantasma gigante.

—No, no puedes volver a la Ciudad del Fantasma Gigante, ¡no al menos que sean marido y mujer! Ve y discúlpate con Zimo. ¡Ruégale el perdón si hace falta! Qué, ¿no puedes ni manejar a una mujer? Ya me cansé de ayudarte, ¡no me molestes más con este asunto! —Dicho esto, cortó la conexión. Cuando Bai Xiaochun intentó reestablecer la conexión, el rey fantasma gigante simplemente ignoró la tablilla de jade y pretendió no ver el mensaje.

—¡Este dúo de padre e hija son un par de bastardos! ¡Están corrompidos hasta la médula! —Bai Xiaochun estaba muy deprimido, obviamente no tenía ningún deseo de ir a ver a la Dama Polvo Rojo. Además, ella había dicho lo mismo sobre él.

—El mundo es muy grande. ¿De verdad no habrá ningún lugar seguro para Bai Xiaochun? —Ya que no tenía el buque de guerra del fantasma gigante, ni manera de usar el portal de teletransportación, tenía que abandonar sus esperanzas de volver a la Ciudad del Fantasma Gigante.

Suspiró, volvió a observar la Ciudad del Archi-Emperador a lo lejos. Aunque de verdad no tenía ganas de ir, por el momento no parecían haber más opciones. Sin mencionar que la noche estaba cayendo, si perdía más tiempo, podría terminar quedándose afuera en la noche.

—Uhm, recuerdo que cuando extorsioné a los tres clanes, una de las cosas que conseguí fue el título de propiedad de una tienda en la Ciudad del Archi-Emperador… —Se frotó el puente de la nariz, le dio una palmada a su bolso de almacenamiento y sacó una tablilla de jade. En efecto, allí marcado dentro de la tablilla estaba el título de propiedad oficial de un lugar en la ciudad. Entonces su humor mejoró.

—Ah, lo que sea. Me encerraré en esa tienda por un tiempo y me aseguraré de no causar problemas. Me concentraré en mi cultivo, y luego buscaré una manera de salir de las Tierras Desoladas. —Sacudió su cabeza y se dirigió hacia la Ciudad del Archi-Emperador.

Sin embargo, fue entonces que Bai Hao salió repentinamente de la pagoda recolectora de almas en su bolso de almacenamiento, se había escondido adentro desde que las cosas se habían salido de control. Pero ahora, estaba viendo a su Maestro con evidente admiración, y hasta juntó sus manos y se inclinó profundamente.

—Su aprendiz lo ha malentendido antes Maestro. Ahora he quedado deslumbrado por sus técnicas. Asombroso, ¡simplemente asombroso!

—¿Eh? —dijo Bai Xiaochun algo sorprendido. A pesar de pensar por un momento, no se le ocurría que podría haber hecho para que su aprendiz le hablara de ese modo tan súbitamente.

—No hay por qué ser tan humilde Maestro. Su aprendiz entiende. Causó todos esos desastres a propósito, ¡todo para que la sargento mayor nos echara del campamento de la Legión del Fantasma Gigante! —La admiración y la reverencia en el rostro de Bai Hao eran evidentes. Aunque le parecía que las acciones de su Maestro habían sido algo toscas, también le pareció increíblemente fascinante.

—Eh… —dijo Bai Xiaochun parpadeando varias veces. Estaba claro que Bai Hao no entendía tan bien a Bai Xiaochun. A diferencia de todo lo que acababa de decir Bai Hao, en realidad solo fue una combinación extraña de factores lo que llevó a este resultado. Pero Bai Xiaochun tenía que admitir que todo había salido bien, después de alzar la mirada por un momento, se aclaró la garganta, sacudió su manga y alzó la barbilla.

—¡Jajaja! Así que te diste cuenta. No está mal. No está mal mi pequeño aprendiz. Aunque tu poder de comprensión solo es regular como mucho, quizás si puedas progresar sí prestas atención de ahora en adelante. Al fin y al cabo, las habilidades exhaustivas de tu Maestro son tales, que dar un solo paso adelante es lo mismo que diez mil. ¡No hay nada en estos Cielos y tierra que se puedan comparar a mí!

El gran orgullo de Bai Xiaochun en realidad era un poco contraproducente. Cuando Bai Hao lo vio, empezó a preguntarse si su evaluación previa había estado errada.

Bai Xiaochun se dirigió hacia la Ciudad del Archi-Emperador mientras seguía alardeando. La ciudad era enorme, y cada esquina e intersección era bien vigilada. Hasta tuvo que pasar por una entrevista formal para que le permitieran pasar por las puertas, así como pagar un impuesto en medicina de almas. Afortunadamente, llevaba consigo bastante medicina de almas. Para cuando llegó a la ciudad, ya era el anochecer, pero la ciudad estaba tan activa y repleta de gente como a cualquier otra hora del día.

Una vez adentro, sacó la tablilla de jade que contenía el título de propiedad, y lo usó para seguir su camino entre las complicadas calles de la ciudad. Los escenarios que veía a su paso lo dejaron sorprendido. La Ciudad del Archi-Emperador sí que era un lugar rico. Las calles estaban pavimentadas con jade verde, e incluso parecía haber un poco de energía espiritual…

Las calles estaban repletas de tiendas que vendían todo lo imaginable, ofrecían desde almas vengativas, hasta objetos mágicos e incluso agua del Río Alcance Celestial.

Entre las multitudes en la calle, Bai Xiaochun pudo ver incontables expertos, así como gigantes salvajes que reducían su tamaño cuando estaban en la ciudad.

Lo más sorprendente de todo era que muchas estructuras de la Ciudad del Archi-Emperador brillaban con una luz mágica y brillante. Debido a eso, la ciudad brillaba deslumbrantemente hasta en la oscuridad de la noche.

Solo le tomó unas dos horas ubicar su tienda, y para entonces ya era verdaderamente de noche. Allí consiguió la tienda que indicaba su título de propiedad, en un lugar bastante retirado de la ciudad.

Era una tienda de refuerzo espiritual.

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