Capítulo 714 – El Polvo Rojo Sopla Sobre mi Cara mientras Camino el Sendero a la Capital.

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Bai Xiaochun se quedó allí de pie, se lo veía arrogante y orgulloso, tenía sus manos en su espalda como lo haría un verdadero elegido consumado, como si pudiera hacer añicos a todo el ejército si así lo quisiera.

Los dos escuadrones encargados de la entrada principal quedaron impactados, y ni siquiera sabían cómo responder. No estaban particularmente impresionados por la primera parte de lo que había dicho, pero lo último si los dejó sin aliento por el asombro. En realidad no sabían de la relación de Zhou Zimo con el rey fantasma gigante, pero él era su rey, al fin y al cabo. Escuchar a la persona que había enviado diciendo algo así fue una gran conmoción.

—¿La sargento mayor es su prometida?

—¿De verdad…? Este Bai Hao… recuerdo haber escuchado algunas cosas sobre él. Es una de las manos del rey… ¿será que el rey lo está recompensando al arreglar este matrimonio? —Los expertos poderosos que habían quedado sorprendidos por la aparición repentina del Duque Heraldo de la Muerte también escucharon las increíbles palabras de Bai Xiaochun, así que sus expresiones cambiaron. Se le quedaron viendo a Bai Xiaochun con incredulidad, luego examinaron su medallón de identidad para confirmar quien era. Aunque había expresiones extrañas en sus rostros, no se atrevían a causar retrasos, enviaron rápidamente esta información a través de la línea de mando y pidieron órdenes de cómo proceder.

Bai Xiaochun estaba muy satisfecho por la reacción a sus palabras, murmuraba que sus días como mayor general sí que le habían dado una manera imperativa de decir las cosas que sobrepasaba a las personas normales. Se aclaró la garganta con una sensación orgullosa.

—Muy bien, entraré entonces. —Cuando empezó a avanzar, los cultivadores de almas de la Legión del Fantasma Gigante intercambiaron miradas incómodas, pero no se atrevieron a meterse en su camino. Pero antes de que pudiera dar más de unos pasos, desde alguna parte del centro del campamento, salió un rayo de luz disparado hacia la entrada, y esta llegó y tomó la forma de una joven.

En cuanto apareció, todos los soldados circundantes dejaron salir un suspiro de alivio.

No parecía tener mucha edad y tenía una base de cultivo en la Formación del Núcleo. También era bastante linda, con una piel blanca como la nieve y ojos que resplandecían brillantemente. Había algo formidable en ella, pero también era extremadamente atractiva. Especialmente considerando que llevaba un traje apretado de cuero que acentuaba perfectamente sus sensuales curvas.

Bai Xiaochun puso atención de inmediato y se preguntó si esta era Zhou Zimo. Pero dado el nivel de su base de cultivo, no era probable… Después de verla de arriba a abajo, se preparó para decir algo, cuando esta le interrumpió fríamente, —Ven conmigo. ¡La sargento mayor te quiere ver!

Su voz no parecía contener mucho respeto que digamos, y después de terminar la frase, se volteó para dirigirse de regreso al campamento. Mientras caminaba, Bai Xiaochun simplemente no pudo evitar volverse a maravillar con su atractiva figura.

—Así que no es Zhou Zimo después de todo. Hmph. ¡Qué osadía que tiene! —La recepción sin dudas no lo había dejado muy contento hasta ahora. Sin importar cual fuera la situación, él seguía siendo el afamado mayordomo de la Ciudad del Fantasma Gigante. Pero Bai Xiaochun también se recordó a sí mismo que no era el tipo de persona que causara problemas por pequeñeces, así que solo dejó salir un bufido y siguió de cerca a la joven.

A medida que caminaba, se puso a pensar en cómo sería la misteriosa hija del rey fantasma gigante. Tomando en cuenta lo que le había contado el rey, tenía que ser aún más increíble que Chen Manyao.

—Si me estaba mintiendo, entonces buscaré alguna excusa para irme de la Ciudad del Archi-Emperador y volver a la Ciudad del Fantasma Gigante. —Tomó su decisión y siguió caminando tras la joven hacia el centro del campamento. Conforme veía sus alrededores, pudo ver a muchas personas observándolo con expresiones perplejas, algunos susurraban mutuamente en ocasiones.

—¿Quién es ese? No puedo creer que la guardia personal de la sargento mayor lo está escoltando…

—He oído algunas cosas de afuera. Ese tipo supuestamente afirma ser el prometido de la sargento mayor…

—¿¡Qué!?

Cuando los susurros llegaron a sus oídos, Bai Xiaochun se sintió más orgulloso de sí mismo que nunca. Se dio cuenta que el campamento del ejército era bastante grande conforme avanzaba. Según su estimado, probablemente había cerca de 1.000.000 de tropas estacionadas aquí. Las carpas se extendían de manera aparentemente interminable por todos lados.

El campamento contenía algo duro y severo que le recordó a Bai Xiaochun a la Gran Muralla.

Mientras la joven lo llevaba rápidamente a través del campamento, a Bai Xiaochun le dio la extraña sensación de que se le hacían familiares algunos rostros. Pero no tenía tiempo para reflexionar al respecto, ¡la cultivadora lo llevó hasta una enorme carpa roja justo en el centro del campamento!

Tenía 300 metros de diámetro, y dado que estaba anocheciendo, ya estaba iluminada por antorchas titilantes.

También estaba muy fuertemente vigilada, toda el área irradiaba un aire sombrío y desolado. Todos los guardias tenían rostros inexpresivos. Cuando Bai Xiaochun se acercó con la guardia personal, sus miradas permanecieron totalmente gélidas, como si no les importara la identidad de Bai Xiaochun. Si mostraba hasta el error más mínimo en su comportamiento, ¡lo atacarían de inmediato!

Fue entonces que su corazón se estremeció un poco. Aunque había avanzado rápidamente por el campamento, aun así, podía sentir que había muchos expertos poderosos presentes. Por lo que podía ver, algunos incluso estaban a medio paso del Reino Deva. Pero no podía sentir ningún aura proveniente del interior de la carpa roja brillante principal. Cuando se acercó, pudo escuchar claramente un frío bufido desde adentro.

—¿¡Todavía no lo encuentran!? —Era la voz de una mujer, y sonaba como si estuviera gruñendo entre dientes. Había algo increíblemente sorprendente en ella, como si pudiera sobrepasar a los Cielos y la tierra. La manera en la que el aire vibraba le dio una punzada de temor a Bai Xiaochun.

—Esa aura… ¡es de un deva! —Había algo familiar en esa aura. Pero antes de poder pensarlo por un momento más, escuchó un estruendo, y una estatua salió volando desde el interior de la carpa.

Era la estatua de una persona, y ya estaba haciéndose pedazos cuando salió volando de la carpa. Pero la mayor parte de la cabeza permanecía intacta… entonces rodó por el suelo hasta parar frente a los pies de Bai Xiaochun.

Cuando bajó su mirada a verla… se le abrieron los ojos de par en par y se le pusieron los vellos de punta por todo su cuerpo.

La porción de la cabeza que permanecía intacta reveló algo que se veía muy parecido a él… No al rostro de Bai Hao… sino a su verdadera apariencia…

—Esto… esto… —murmuró.

Antes de poder organizar sus ideas, volvió a escuchar la voz de una mujer desde adentro.

—¡Sigan buscando! ¡Me niego a creer que no podamos encontrar a ese maldito Bai Xiaochun!

Bai Xiaochun se estremeció, y apareció una mirada de incredulidad en su rostro. Fuera el aura que sentía, o esa voz… había algo tan familiar con ella que si a estas alturas no lo ubicaba… entonces tendría problemas de memoria.

Aunque ahora estaba seguro de la identidad de esta persona, seguía sin poder atreverse a creer que fuera cierto… Permaneció allí temblando, se abrió la cortina de la carpa, y apareció otra guardia. Tenía una expresión espantosa en su cara, ignoró completamente a Bai Xiaochun y empezó a limpiar los fragmentos despedazados de la estatua.

Pero entonces, ya que se había abierto repentinamente la cortina de la carpa, Bai Xiaochun ahora pudo ver a la mujer que estaba sentada adentro. Y cuando vio su rostro, fue como si un millón de relámpagos hubieran impactado su mente.

—¡Dama Polvo Rojo! —Su rostro se puso tan blanco como una hoja y sus piernas empezaron a temblar. En esa carpa estaba sentada la misma persona que lo había maldecido una y otra vez, la misma persona con la que había luchado en la necrópolis… ¡la Dama Polvo Rojo!

Jamás se hubiera podido imaginar que la hija del rey fantasma gigante sería la Dama Polvo Rojo… Estaba claro que su nombre era Zhou Zimo, y su título de Daoísta era Polvo-Rojo.

Se estremeció y entonces entendió porque se le hacían familiares tantos rostros del ejército. Estos eran los mismos nigromantes y cultivadores de almas que habían participado en la guerra contra la Gran Muralla…

Incluso había luchado personalmente con algunos de ellos, y muchos lo había maldecido a morir incontables veces por sus Píldoras de Convergencia de Almas…

Algunos incluso habían sido increíblemente humillados debido a las enormes bestias que habían consumido las Píldoras Afrodisíacas mejoradas. Estas eran personas que odiaban a Bai Xiaochun con una pasión interminable más allá de lo descriptible.

De hecho, en todas las vastas Tierras Desoladas… ¡no había nadie que lo odiara más que este grupo de personas!

Durante su estadía en la Gran Muralla, por algún motivo, era difícil conseguir información sobre las Tierras Desoladas. Después de volverse un mayor general, seguía sin haber aprendido mucho sobre los Desolados, más allá del hecho de que eran enemigos. Jamás le habían dado información sobre las fuerzas específicas que enfrentaban o de dónde provenían.

—¡No puede ser! La Legión del Fantasma Gigante… la Dama Polvo Rojo… ¡no puede ser! ¿¡Qué diablos estoy haciendo aquí!? ¡Me acaban de soltar en la jaula del león! —Mientras sollozaba por dentro y su mente daba vueltas, se estremeció y dio un paso atrás. Su primer instinto le decía que escapara de este lugar tan rápido como pudiera.

Tan solo pensar en lo que ocurriría si se revelaba su identidad lo dejaba con un nerviosismo intenso.

Pero antes de poder hacer nada, la fría voz de la Dama Polvo Rojo se escuchó, —¿¡Quién anda merodeando por aquí!?

La mirada de los guardias circundantes se fijó en Bai Xiaochun, y la intención asesina en el aire era aparente. Hasta la guardia que estaba limpiando los restos despedazados de la estatua se le quedó viendo con ojos gélidos.

Bai Xiaochun sí que quería llorar ahí de pie, y estaba totalmente deprimido por dentro mientras todos lo observaban.

—Qué hago… ¿qué hago ahora…? Te odio, Rey Fantasma Gigante, te odio…

Allí estaba de pie, inseguro de qué responder y con el corazón lleno de temor. Entonces la fría voz de la Dama Polvo Rojo se volvió a escuchar desde el interior de la carpa.

—¡Llévenselo y ejecútenlo!

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