Capítulo 682 – Cambios

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Bai Xiaochun apuntó hacia el Clan Bai, pero no hacia el linaje secundario, ¡sino hacia los miembros rodeados del linaje directo!

Su acción al apuntar con el dedo fue como el tronar de un trueno. No dio ningún discurso. No actuó de manera dramática. Simplemente apuntó.

Chen Hai estuvo a su lado todo este tiempo, y en cuanto Bai Xiaochun apuntó, la intención asesina del hombre llegó a las nubes.

—¡Llevad a cabo las órdenes del exaltado mayordomo! —Cuando dijo estas palabras, la voz de Chen Hai parecía llevar consigo el adviento de una masacre. ¡Entonces se puso en movimiento hacia el Clan Bai!

Detrás de él lo siguieron decenas de miles de cultivadores, todos con la intención asesina ardiendo intensamente.

Entre ellos había decenas de expertos en el Alma Naciente, al igual que muchos nigromantes. ¡Era un ejército entero de cultivadores mortales que descendían sobre el Clan Bai!

Una batalla feroz estalló al instante, y aunque todos en el clan habían estado preparados, de todos modos, fue inesperado. La sangre empezó a fluir casi de inmediato.

—¡¡Bai Hao!! ¡¡Maldito bastardo ingrato!! —aulló el líder del clan con los ojos inyectados de sangre. El líder del clan jamás se hubiera esperado que las cosas transcurrieran de manera tan sencilla, sin mostrar la más mínima piedad o compasión. Al fin y al cabo, ¡este era el padre de Bai Hao!

Había pensado al principio en hablar las cosas, admitir sus errores. Pensaba en reconocer a Bai Hao como miembro del clan, y dejar todo atrás por el bien del clan… Claro, desde el principio también tenía en mente buscar una manera de vengarse luego. Pero ahora… todos sus planes habían quedado inútiles.

Bai Xiaochun no perdió nada de tiempo. ¡Simplemente levantó el sable y lo blandió!

Se pudieron escuchar estrépitos cuando Chen Hai y sus hombres iniciaron el ataque. Empezaron a surgir gritos y súplicas. Aunque estas llegaron a los oídos de Bai Xiaochun, este se quedó viendo al cielo con una expresión indescifrable en su rostro. Si Li Qinghou lo hubiera visto, o su hermano mayor el líder de la secta, hubieran quedado impactados. Este Bai Xiaochun era muy diferente del anterior.

Aunque su personalidad fundamental no había cambiado, sus métodos y tácticas sí que se habían transformado.

Los miembros de los linajes secundarios se quedaron viendo en silencio. No interfirieron ni ayudaron al linaje directo. Solo se quedaron observando. La quinta señorita, el gran anciano de la Sala de la Justicia, al igual que todos los demás… hicieron lo mismo.

Los gritos seguían escuchándose desde los miembros del linaje directo. Aquella joven sirviente que se había burlado de Bai Xiaochun fue apuñalada en el pecho con un sable, y murió con una mirada de desesperación en el rostro… aquel viejo portero también se topó horrorizado con su final con una mirada vacía en sus ojos.

Todas las personas que se habían burlado o humillado a Bai Hao fueron asesinados por Chen Hai y sus hombres. No pudieron ni resistirse. Los ancianos del linaje directo que habían perseguido a Bai Hao afuera del clan o que lo habían atacado en la Ciudad del Fantasma Gigante estaban abrumados por la desesperación. Algunos lograron resistirse, pero eventualmente aullaron e intentaron escapar empapados de sangre.

—¡Soltad las flechas! —rugió Chen Hai con una fría sonrisa. Un sinfín de cultivadores de almas sacaron unos grandes arcos repentinamente, y en unos momentos soltaron una nube de flechas que avanzó por el aire. ¡Entonces los ancianos que escapan pudieron apenas gritar y ser destruidos en cuerpo y alma!

Bai Xiaochun no observó nada de esto. Solo veía hacia el cielo de manera inmóvil e inexpresiva.

El gran anciano de la Sala de Correcciones murió con una sonrisa amarga en el rostro, fue eliminado por Chen Hai junto a otros dos expertos en el Alma Naciente. Después de poco, la única persona que seguía en pie era el líder del clan.

Veía a la montaña de cadáveres a su alrededor y su rostro estaba repleto de desesperación e impotencia… Luego levantó la cabeza y rugió. Se olvidó de todo y se convirtió en un rayo de luz que salió disparado directamente hacia Bai Xiaochun.

—Si muero, ¡entonces te llevaré conmigo maldito bastardo ingrato! —Cuando salió disparado por el aire, se movieron muchos expertos en el Alma Naciente para interceptarlo, y a esto le siguió una batalla en el aire.

El líder del clan luchaba de manera absolutamente feroz, hasta llegar a solo unos 300 metros de Bai Xiaochun. Estaba empapado de sangre y con ojos repletos de locura, intentó avanzar más, pero entonces más expertos en el Alma Naciente llegaron para detenerlo.

¡BOOOOOOOOOM!

La batalla era feroz, y el líder del clan ya estaba tosiendo sangre y observando fijamente a Bai Hao, quien estaba a solo 150 metros. Temblaba, su fuerza vital ya casi se extinguía. Su pecho se había desplomado, su alma naciente ya casi era destruida. Sus ojos estaban apagándose. Era como una lámpara quedándose sin aceite, ya incapaz de seguir luchando y apenas capaz de respirar… Pero en su locura, siguió arrastrándose hacia Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun bajó la mirada lentamente del cielo hacia el líder del clan.

—Déjenlo acercarse, —dijo. Los cultivadores de almas circundantes se detuvieron y le permitieron al líder del clan acercarse.

Lentamente… Bai Xiaochun enterró en lo profundo de su corazón la imagen de Bai Hao muriendo. Y entonces se centró en el enloquecido y temblante líder del clan.

—¿Tienes algún arrepentimiento? —preguntó Bai Xiaochun suavemente. —Bai Hao… también es de tu carne y sangre. Tu hijo.

—Si. Me arrepiento de haber permitido que tu madre muriera tan rápido. ¡Debí haberla hecho morir gritando de dolor! ¡También me arrepiento del día que naciste! ¡¡Debí haberte aplastado ese mismo instante!! —El líder del clan sí que había descendido en la locura y hasta empezó a reír desquiciadamente. Pero mientras reía, la luz de sus ojos empezó a apagarse lentamente, hasta que simplemente terminó de desplomarse en el suelo…

¡El líder del clan Bai estaba muerto!

Los miembros de los linajes secundarios se quedaron de pie en silencio, tenían las cabezas bajas y los corazones llenos de emociones complejas y de una melancolía profunda.

La plaza pública en el centro del clan ahora estaba repleta de cadáveres. Pero aún quedaba una persona viva. Estaba empapada de sangre y temblaba intensamente, pero la llenaba el odio más vil posible. Una risa desquiciada también salía de ella mientras se esforzaba por ponerse de pie.

—Tu madre era una puta. Ven acá maldito hijo de perra. ¿No me odias? ¿¡Por qué no me matas tú mismo!? ¡¡Lo único que lamento es que los que envié a matarte hayan fallado!!

De hecho, debería haber muerto antes, pero los cultivadores en el Alma Naciente que encabezaban la masacre sabían que la enemistad entre Bai Hao y Madame Cai era particularmente profunda. Por eso se contuvieron y la dejaron herida esperando a que él decidiera que hacer.

Bai Xiaochun ignoró las risas histéricas de Madame Cai, solo se volteó a ver a Chen Hai.

—Esta Madame Cai no envió a un solo asesino. Envió a bastantes. Consígueme sus nombres. —Dicho esto, dio un paso adelante y se desvaneció. Cuando reapareció, estaba en un patio abandonado en alguna parte del Clan Bai.

Este patio estaba repleto de maleza, y entre ella se podían ver muchos juguetes de niño, todos viejos y descomponiéndose. También había un estanque en el patio…

Bai Xiaochun se quedó allí de pie por un rato y luego suspiró.

—Como Maestro de Bai Hao, actúo por él para ejecutar su venganza sobre ti Madame Cai. —sacudió su mano, y las malezas del patio se desvanecieron. Los objetos se hicieron polvo…

De la ceniza a las cenizas, del polvo al polvo…

Partió una vez hecho todo esto. En su camino de salida del clan, volteó a ver un momento a la quinta señorita. Al percibir su mirada, esta se la devolvió y sus ojos se encontraron.

—Quinta señorita, por qué no haces de líder del clan de ahora en adelante. Espero que pueda ofrecerle su apoyo Gran Anciano…

El gran anciano de la Sala de la Justicia observó a Bai Xiaochun, suspiró ligeramente y asintió. Entonces se volteó y juntó sus manos respetuosamente hacia la quinta señorita. Los miembros de los linajes secundario que estaban en los alrededores empezaron a despertarse lentamente de su estupor, de la pesadilla de sangre, y entonces también juntaron sus manos hacia la quinta señorita.

Claro, Bai Xiaochun también se llevó los miles de años de reservas de Clan Bai consigo al volver a la Ciudad del Fantasma Gigante. En el trayecto, Chen Hai se volteó hacia él y dijo, —Ya tenemos los nombres que pediste. En cuanto a Madame Cai… ya está muerta.

—Marqués Celestial Chen, —dijo Bai Xiaochun suavemente—, ¿podría pedirle que me traiga la cabeza de cada nombre en esa lista dentro de tres días? —Chen Hai asintió sombríamente.

Para cuando volvió a la ciudad, ya se estaban divulgando las noticias sobre la exterminación del linaje directo del Clan Bai. Aunque era una noticia impresionante, no era totalmente inesperada. Y claro, aumentó la impresión que tenían las personas sobre lo despiadado y feroz que era Bai Hao.

La masacre también hizo que la reputación de Bai Hao creciera. Tan solo una mirada suya hacía que las personas se callaran. Un bufido suyo era como un trueno celestial que reverberaba en los corazones de los presentes.

Para las organizaciones poderosas de la ciudad, las vidas perdidas de los miembros del linaje directo de Clan Bai fueron un claro recordatorio del tipo de persona que era el Mayordomo Bai.

Era favorecido por el rey, un oficial poderoso que existía por encima de todos los demás dentro del reino…

Hasta los devas como el Duque Heraldo de la Muerte sentían presión debido a su presencia. Al fin y al cabo, nadie había hecho más que él por el rey fantasma gigante.

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