Capítulo 662 – AWE – Solo Hago Esto para Salvarte Viejo Amigo

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¡No habían pasado ni cuarenta horas desde el inicio de la rebelión en la Ciudad del Fantasma Gigante!

Durante ese corto periodo de tiempo, ya habían ocurrido cambios drásticos, y las personas de la ciudad los veían absurdos y aterradores.

Primero había sido el ataque de prueba del rey nueve serenidades. Luego se rebelaron los seis marqueses. Cuatro devas se unieron al combate. El rey fantasma gigante ni siquiera había podido resistirse, pero ese había sido solo el comienzo. Cuando finalmente se reveló que el rey fantasma gigante no era más que un clon, empezó la segunda fase del evento.

La ciudad entera se había puesto de cabeza mientras los rebeldes buscaban al verdadero ser del rey fantasma gigante. Fue entonces que apareció Bai Hao, llevaba cautivo al verdadero ser del rey fantasma gigante. Todo lo ocurrido después de eso… estaría para siempre marcado en la memoria de los presentes.

Tres poderosos devas habían salido seriamente heridos… ¡y luego Bai Hao escapó de la ciudad con el rey fantasma gigante!

De este momento en adelante, Bai Hao alcanzaría la fama absoluta en la Ciudad del Fantasma Gigante. De hecho, era fácil imaginarse que su nombre se extendería pronto por todas las Tierras Desoladas.

En una cordillera a unos 50.000 kilómetros de la Ciudad del Fantasma Gigante, se podía ver a Bai Xiaochun avanzando con el rostro pálido y cargando a un viejo en su espalda. El hombre se veía arrugado y decaído, su aura era prácticamente indetectable. De hecho, examinarlo de cerca haría pensar que era en realidad un cadáver.

Claro, ese viejo era justamente el rey fantasma gigante. Era difícil saber si su condición actual era debido a haber entregado una gota de sangre del alma, o debido a su período de decaída. De cualquier modo, estaba completamente inconsciente. Su cuerpo prácticamente indestructible ahora estaba tan profundamente débil, que parecía posible que hasta un cuchillo ordinario sería capaz de cortarlo y terminar con su vida.

El aura de Bai Xiaochun también estaba inestable. El rey fantasma gigante había caído inconsciente justo después de que salieran de la ciudad, hacía ya varias horas. Bai Xiaochun también había salido seriamente herido, y la sangre del alma no servía de nada para sanarlo. Aunque había recibido un nivel de comprensión vital, después de caer del nivel de Semidiós, sus heridas se reabrieron y quedó profundamente débil.

Afortunadamente para él, tenía un cuerpo carnal muy fuerte, apretó los dientes y se forzó a mantenerse consciente. Después de ver que el rey fantasma gigante estaba inconsciente, decidió no arrastrarlo más por el cuello, en vez de eso se lo puso en la espalda.

Bai Xiaochun sabía que aún estaba inmerso en un evento monumental. Los tres grandes clanes no descansarían hasta verlo muerto, y lo mismo iba para los seis marqueses celestiales. En cuanto a los segundos, ninguno de ellos tenía un deva, así que cuando se teletransportaba de un lugar a otro de la ciudad, no se había topado con ninguno. Pero eso no quería decir que no los vería en el futuro.

Era fácil imaginarse… que tanto los tres grandes clanes como las fuerzas de los seis marqueses celestiales harían todo en su poder para encontrarlo.

—Qué bueno que no tengo que aguantar por mucho más. Solo unos días más. Entonces el rey fantasma gigante se recuperará… Aunque me pregunto si esa gota de sangre del alma podrá cambiar las cosas. —Suspiró. Si el rey fantasma gigante no le hubiera dado esa gota de sangre del alma, y se hubiera visto arrinconado, quizás hubiera decidido entregarlo. Entonces no se sentiría tan mal. Pero dado el desarrollo más reciente, ya no podía simplemente hacer eso.

Bai Xiaochun tenía unos principios muy profundos en lo concerniente a reponer sus deudas. Estaba conmovido por la manera en la que el rey fantasma gigante lo había ayudado, lo cual era un poco contrario a cómo había planeado las cosas.

—Ah, lo que sea. —Suspiró y siguió adelante por las montañas con el rey fantasma gigante en su espalda.

Pronto llegó el anochecer, y el cielo ya estaba oscureciendo. Bai Xiaochun quería seguir adelante, pero sus heridas eran tan serias que ya no podía. Además, el aura del rey fantasma gigante estaba tan débil que a veces no podía ni sentirla. El cuerpo del hombre estaba empezando a helarse.

Bai Xiaochun estaba nervioso, y buscó un lugar apropiado donde excavar una cueva en la cual resguardarse temporalmente. Con lo poco que le quedaba de base de cultivo, encendió una pequeña fogata y luego colocó al rey fantasma gigante al frente.

Lamentablemente, el rey fantasma gigante estaba completamente pálido, y solo parecía estarse enfriando más conforme progresaba el tiempo. En este momento, su aura era increíblemente débil.

—¡No puedes morir! —dijo Bai Xiaochun. Se puso de pie, le dio una palmada a su bolso de almacenamiento y sacó algunos objetos mágicos útiles para tratar heridas. Lamentablemente, incluso después de forzarlos en la boca del rey fantasma gigante, nada ocurría.

—Qué hago, ¿qué hago ahora…? —Pensó en preguntarle a la pequeña tortuga para que le diera algunos consejos, pero no había rastros de ella. Sin importar que tanto la amenazara, nada hacía que sacara su cabeza. Bai Xiaochun finalmente se rindió. Entonces se sentó viendo al rey fantasma gigante que estaba tan frío como un hielo, y así estuvo un rato hasta que finalmente se dio una palmada en la pierna.

—¡Ya sé que hacer! —pensó con un resplandor en sus ojos. Había algo que sin dudas podría calentar al rey fantasma gigante, pero al pensar en ello, vaciló un poco.

Sin estar muy seguro de si el rey fantasma gigante podía escucharlo o no, le dijo, —Uhm… hey Rey Fantasma Gigante, viejo amigo, solo hago esto para salvarte ¿de acuerdo? No te lo tomes a mal.

Dicho esto, sacó… una Píldora Afrodisíaca, la cual colocó en la boca del rey fantasma gigante.

Bai Xiaochun recordaba que todos los prisioneros que habían consumido la Píldora Afrodisíaca siempre se ponían muy calientes, y hasta sudaban intensamente. Por el momento, estaba en una situación desesperada y buscaba cualquier salida, pero no veía más alternativas. Por temor a que una píldora no fuera suficiente, sacó varias más, y luego las metió todas en la boca del rey fantasma gigante.

El rey fantasma gigante se estremeció casi de inmediato, y su cuerpo se puso un poco más cálido. Su aura que parecía estarse desvaneciendo empezó a fluctuar, y hasta regresó un poco de color a su piel.

Bai Xiaochun dejó salir un suspiro de alivio, y su rostro también se iluminó con orgullo por el hecho de que su gran genialidad le había permitido crear una píldora medicinal que se podía usar tanto para interrogar prisioneros como para salvar vidas.

—Los genios como yo siempre son solitarios. Ah… —Finalmente se estaba empezando a relajar. Si el rey fantasma gigante moría, todo lo que había hecho hasta ahora habría sido en vano.

Mientras se calmaba, recordó todo lo ocurrido en la Ciudad del Fantasma Gigante, y su corazón empezó a temblar con temor. Frunció el ceño y repasó todas sus acciones.

—Fui demasiado impulsivo. No debí haber escuchado a la pequeña tortuga… ¿tres devas? Yo… no puedo creer que acabo de escapar de tres devas. —Pensar en cómo tuvo que arriesgarlo todo lo dejó boquiabierto. Hasta el más mínimo error lo hubiera dejado muerto.

—Siempre digo que no haré más nada peligroso. ¿Pero cómo es que siempre termino haciéndolo…? —Frunció el ceño, se daba cuenta de que su personalidad estaba cambiando, y se estaba volviendo algo más valiente.

—Esperen un segundo, ¡eso no es bueno! —Volteó a ver al rey fantasma gigante con preocupación, luego al cielo nocturno y a la luna que apenas se podía ver. Y finalmente suspiró.

—Espero que sea cierto lo que dijo la pequeña tortuga… será mejor que el rey fantasma gigante se recupere en un par de días. —Y así se sentó allí nervioso, rodeado solo de silencio. Dado lo exhausto que estaba y lo tranquila que era el área, en poco tiempo se encontró a sí mismo pensando en aquella experiencia y en cómo fue alzarse al nivel deva y más allá, al nivel de semidiós.

Sus ojos empezaron a iluminarse eventualmente, tanto con confusión como con anhelo.

—El Reino Deva… Así que así es como se siente. Y el Reino Semidiós… Casi parece posible atravesar los Cielos y la tierra… —Las sensaciones que había experimentado después de absorber esa sangre de alma y la comprensión que había recibido estarían para siempre marcadas en su corazón. Y también aumentó su deseo de hacerse más fuerte.

—Quiero volverme un deva… quiero ser un semidiós… —Luego recordó que tenía que cambiar un poco su manera de pensar, e intentó centrarse en la longevidad. —Uhmm, supongo que volverse un semidiós implicará vivir más tiempo, ¿no?

El tiempo pasó. Antes de que culminará la noche, Bai Xiaochun ya se sentía descansado. Revisó al rey fantasma gigante para asegurarse que no estuviera enfriándose más y lo volvió a colocar en su espalda para salir volando de la cueva.

De este modo siguió avanzando Bai Xiaochun… por tres días, descansaba solo cuando era necesario. El rey fantasma gigante permaneció siempre inconsciente, y no mostraba ninguna señal de estarse despertando. En cuanto a Bai Xiaochun, gracias a su poderoso cuerpo carnal, sus heridas se recuperaban muy bien.

Pero la ansiedad en su corazón solo seguía creciendo. Sabía bien que cada segundo que pasara sin que el rey fantasma gigante despertara, era un segundo en el que los tres clanes estarían más cerca.

Eventualmente, al anochecer del tercer día mientras volaba por el aire… el cielo empezó a estremecerse fuertemente.

Una voz repleta de un odio inconmensurable resonó. —¡¡Bai Hao!!

Bai Xiaochun alzó la mirada y vio… tres rostros gigantescos… ¡cada uno de cientos de metros de altura!

Eran nada más y nada menos que… ¡los patriarcas de los tres grandes clanes!

El que había hablado era el patriarca del Clan Cai, quien había perdido ya su cuerpo carnal. Sus ojos ardían con intención asesina y lo rodeaba un mar de relámpagos que parecía pulsar con poder del tipo metal. Esto indicaba que este relámpago podía dar a luz a metal, ¡un metal del grado más supremo de paso!

Junto al patriarca del Clan Cai estaban los patriarcas del Clan Chen y Bai. Ambos tenían expresiones muy serias, y ya no había ni una pizca del desdén con el que veían antes a Bai Xiaochun De hecho… ¡casi parecían estarlo viendo como a un igual!

Quienquiera que no supiera de la situación hubiera quedado impactado. Al fin y al cabo, estos tres eran devas, y Bai Xiaochun estaba apenas en el gran círculo de la etapa del Núcleo Dorado. Este… ¡era simplemente el tipo de respeto que Bai Xiaochun se podía ganar usando todas sus fuerzas!

En cuanto al patriarca del Clan Bai, una luz extraña y misteriosa titilaba en sus ojos.

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