Capítulo 592 – ¡No Entiendo!

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—¡Casi no puedo creer que soy tan asombroso! —Bai Xiaochun estaba extremadamente emocionado, y sus ojos brillaban más que nunca. Hasta se sentía algo mareado por tanta emoción. —Yo, Bai Xiaochun, ¡realmente he creado una nueva habilidad divina! ¡Esas son el tipo de cosas que hacen los patriarcas fundadores de sectas! Yo… ¡no puedo creer que sea tan digno de admiración! 

Levantó su cabeza y se rio felizmente pensando en lo asombroso que era su persona. Mientras se regocijaba en su éxito, recordó la manera en la que Chen Hetian lo había descartado, y se dio cuenta de que haberlo perdido a él, era sin duda un gran golpe para la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado.

—Hmmmmphh. Uno de estos días me aseguraré de que Chen Hetian se arrepienta de su decisión. Es más, toda la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado se arrepentirá… —Dicho esto, se sentó de piernas cruzadas por un rato para recuperar su energía, y entonces volvió orgullosamente al Clan Bai.

Todo procedió con facilidad en el camino. Al fin y al cabo, había dejado atrás a un clon, en el distrito norte del Clan Bai, así que nadie siquiera sospechaba que hubiera salido de su cabaña.

Unos días después, los esfuerzos combinados de Zhou Yixing y Li Feng finalmente lograron conseguir todas las púas mata almas y los talismanes de teletransportación que Bai Xiaochun había solicitado. Después de estudiar cuidadosamente las púas mata almas, Bai Xiaochun descubrió que estaban hechas con almas, se hacían usando alguna técnica que jamás podría haberse imaginado que existiera. Además, las almas usadas para crearlas tenían que tener auras asesinas particularmente fuertes.

Después de analizar las púas mata almas, Bai Xiaochun se dio cuenta de que si las montaba en el clan en este momento, habría demasiado riesgo de ser descubierto. Así que decidió esperar hasta que fuera justo antes de entrar al terreno ancestral. Eso sería lo mejor y lo más seguro.

Mientras esperaba, pensó en la fórmula para llama de trece colores, y también pasó tiempo cultivando su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre.

Así pasaron quince días más. Una noche cuando se encontraba sentado en meditación, trabajando con el último canal de qi necesario para completar sus Tendones Imperecederos, su expresión cambió súbitamente, y se quedó viendo a su puerta.

Gracias a su sentido divino, pudo ver claramente tres rayos de luz que se dirigían hacia él. Y poco después, aparecieron tres hombres de mediana edad, cada uno con túnicas negras que tenían grabados del sol y la luna.

Solo los miembros de la Sala Correctiva podían llevar estos uniformes, y la llegada de estos tres causó una conmoción en el distrito norte. Tomando en cuenta que todos los aquí presentes tenían una posición muy baja en el clan, terminaron temblando de miedo y con temor a hacer el más mínimo ruido.

Estos tres hombres tenían expresiones arrogantes en la cara, y veían sus alrededores con repudio hacia el distrito norte. En lo que a ellos concernía, este lugar era como un tumor maligno dentro del Clan Bai, un lugar sucio y repugnante al que detestaban entrar. Luego llegaron justo frente a la cabaña de Bai Xiaochun.

Entonces, uno dijo con una voz fría e impaciente. —¡Bai Hao sal de ahí en este instante!

El corazón de Bai Xiaochun empezó a palpitar con fuerza allí dentro.

—¿No me digan que descubrieron que fui yo? ¡Imposible! —Su cuerpo se tornó borroso por un instante, y en vez de salir personalmente, envió a uno de sus clones fuera de la cabaña para encontrarse con ellos.

Mantuvo oculta el aura de su verdadero ser; nadie afuera hubiera podido estar al tanto de que en realidad aún estaba dentro.

Cuando el clon emergió de la cabaña, los tres miembros de la Sala Correctiva se le quedaron viendo fríamente. Entonces el que estaba a la cabeza dijo, —Vámonos. ¡El líder del clan te quiere ver!

Dicho esto, se voltearon para partir, claramente no tenían ganas de quedarse en este lugar ni un segundo más del necesario. Bai Xiaochun los siguió por detrás con un resplandor en los ojos.

—El líder del clan me quiere ver… es el padre de Bai Hao. Muy bien, ¡esta será una buena oportunidad para ver que como se siente realmente el padre de Bai Hao sobre él! —Ya que estaba enviando solo a su clon en vez de a su verdadero ser, se sentía mucho más seguro.

Los tres miembros de la Sala Correctiva se mantuvieron en silencio durante el trayecto; su arrogancia y el desdén que sentían por él eran claramente profundos. Bai Xiaochun reía fríamente por dentro, orgulloso pensando que estos tres eran como simples gorriones, ignorantes de que un dragón se encontraba entre ellos.

—Solo esperen a ver mi verdadera base de cultivo. ¡Entonces seguro que se morirán del susto! —Bai Xiaochun estaba inmerso en estas ideas mientras los seguía hacia el distrito oeste, el cual era muy distinto del distrito este. Era mucho más callado, un lugar que pocas personas visitaban, y que estaba mayoritariamente ocupado por mujeres del clan.

Bai Xiaochun observó sus alrededores con sorpresa y confusión, y así lo llevaron a una mansión en una esquina de este distrito. No era muy grande, y solo consistía de algunos edificios que rodeaban un patio lleno de hierbas. Era un lugar sombrío y desolado que no parecía estar ocupado.

Los tres hombres se detuvieron frente a la mansión y dijeron. —Adelante. El líder del clan te espera adentro.

Dicho esto, se fueron.

Los ojos de Bai Xiaochun resplandecieron; podía sentir una tenue aura dentro de la mansión, la cual estaba seguro que pertenecía a un cultivador en la etapa intermedia del Alma Naciente.

—¿No me digan que me quiere ver aquí para matarme? —Bai Xiaochun estaba algo sorprendido, pero ya que solo era su clon, su verdadero ser tendría bastante tiempo para escapar si las cosas salían mal. Así que entró tranquilamente a la mansión.

—Bai Hao, —pensó—, ¡tú Maestro está entrando de cabeza a esta situación peligrosa por ti! ¡Quiero ver cómo diablos se siente tu padre sobre ti! 

Después de pasar por la puerta principal, pudo ver al hombre que estaba de pie en el patio, lo que tenía de frente era su espalda. Junto a él había un pequeño estanque al que estaba observando.

El cabello de este hombre era principalmente negro, pero también tenía algunas hebras de cabello blanco. Aunque parecía ser de mediana edad, claramente era muy viejo. Además, había algo en él que se sentía lúgubre y severo.

El patio parecía igual de lúgubre, y había una presión pesando allí que lo hacía sentir como si una tormenta pudiera aparecer en cualquier momento. Bai Xiaochun se quedó viendo la espalda de aquel hombre, y luego observó el patio, después de lo cual se le abrieron los ojos con sorpresa.

Aunque el suelo estaba repleto de maleza, no alcanzaba a cubrir los incontables juguetes de madera que llenaban el área. Eran pequeños caballos y soldados, sonajeros con forma de tambor y otros pequeños juguetes como estos…

La manera tan fina en la que estos juguetes estaban hechos, indicaban que no parecían haber sido hechos por un hombre. Sino que se veían más bien como pequeños recuerdos que una madre haría para su hijo.

Por las esquinas también se veían algunas ropas arruinadas que alguna vez pertenecieron a un niño. La escena frente a Bai Xiaochun le causó unas emociones muy complejas e indescriptibles.

Él no era realmente Bai Hao, pero ver todos estos juguetes de niño le hicieron sentir como si se hubiera convertido en él repentinamente.

—Aquí debe ser donde creció Bai Hao… —pensó viendo a los juguetes, preguntándose que hubiera estado sintiendo Bai Hao en su lugar. Su corazón se sentía aún más pesado que antes.

Mientras las numerosas emociones complejas inundaban el corazón de Bai Xiaochun, el hombre que estaba allí de pie dijo, — ¡Qi’er me dijo que hiciste trampa en las pruebas del clan para refuerzo espiritual, medicina de almas y conjuración de llamas!

Su voz era fría, y no contenía ni la más mínima emoción. Era casi como si le estuviera hablando a un completo extraño. Hasta se podía percibir el tono de regaño en sus palabras, del tipo que se usaría para reprender a un sirviente.

Bai Xiaochun permaneció en silencio, inseguro de que responder. —Así que, Bai Hao, —murmuró en su corazón—, ¿este es tu padre eh…?

El padre de Bai Hao se volteó lentamente, revelando un rostro frío e inexpresivo, junto a un aura gélida. La manera en la que veía a Bai Xiaochun, le hacía sentir como si estuviera viendo a alguien a quien jamás se había encontrado. Cuando continuó con sus palabras, estas llevaban consigo el frío del viento invernal. —Esta tampoco es la primera vez que has hecho algo así. Puedo tolerar tu total falta de ambición, e incluso el hecho de que hayas robado los apuntes de Qi’er sobre la llama de quince colores. ¡Pero ahora has llegado a hacer trampa!

En este momento, Bai Xiaochun comprendió, que antes de su muerte, Bai Hao debe haberle revelado a su padre su talento para la conjuración de llamas; con la esperanza de ganarse su aprobación. Lamentablemente, las esperanzas de Bai Hao habían sido completamente ingenuas.

Este hombre no le daría estas oportunidades a Bai Hao. De hecho, incluso era posible que sí sabía muy bien la verdad, pero igual actuaba de este modo.

—No solo me humillas, también estás quebrando las leyes del clan. De acuerdo a las reglas, ¡debería arrebatarte tu base de cultivo y enviarte al Penitenciario Diabólico por diez años! Sin embargo, ya que contienes la sangre del Clan Bai en tus venas, te perdonaré por esta vez. Pero si algo así vuelve a ocurrir, te eliminaré para limpiar personalmente al clan. —La intención asesina en los ojos del líder del clan era evidente, y su voz cortaba como la ráfaga del invierno más gélido. Como resultado, Bai Xiaochun sintió el mismo temor amargo que Bai Hao debió haber sentido en esta situación.

El líder del clan no parecía satisfecho con la manera en la que Bai Xiaochun permanecía allí en silencio. Un resplandor de desprecio le pasó por los ojos e hizo un gesto apuntando al estanque.

—Aquí es donde murió tu madre. Nació como una sirviente, y después de su muerte, se convirtió en un alma sirviente. Su destino era someterse, y como hijo bastardo que eres, debes aprender a hacer lo mismo. ¡Someterte! ¿¡Entendido!?

Una chispa de ira apareció en el corazón de Bai Xiaochun, una imposible de contener. Se quedó viendo al líder del clan y respondió, —No, no lo entiendo.

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