Capítulo 551 – Seré un Buen Chico…

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A Bai Xiaochun se le salió un chillido por el temor y volvió a verse por encima del hombro mientras temblaba. También se tocó más la espalda. Pero seguía sin percibir evidencia de que hubiera algo allí.

Pero su sensación solo se hacía cada vez más fuerte, al punto en el que sentía que no podía ni respirar bien.

—¡Tiene que haber algo ahí! —Ya se le estaban formando lágrimas en los ojos, gritó y empezó a pegarse algunos talismanes de papel. Pero aún después de que se formaran las capas de escudo, seguía sintiéndose igual.

Sin importar lo que hiciera, sentía como si tuviera a alguien aferrándose a él.

—¿Por qué no funciona nada…? —pensaba nerviosamente. Apretó los dientes y desató el Conjuro de la Montaña Viviente, se convirtió en un golem de piedra y luego volvió a la normalidad. Pero aun así, seguía sintiendo que tenía algo allí.

De hecho, la sensación solo se intensificaba con cada momento que pasaba. Lo más aterrador de todo, era que Bai Xiaochun podía sentir que, quienquiera que fuera, estaba absorbiendo su fuerza vital.

—No… ¡esa es mi longevidad! —sollozó—. ¡Es mi oportunidad de vivir por siempre! ¡No quiero esto! Vamos, hablemos las cosas. Solo bájate de mi espalda por favor…

Hasta sacó su Parasol Eterno y lo usó para tocarse por encima del hombro, pero quienquiera que tuviera pegado atrás, se rehusaba a ceder.

Bai Xiaochun estaba empezando a sentirse confundido, e incluso llegó a usar su Reino del Pantano. Pero no sirvió de nada…

—¿Qué se supone que haga? ¿¡No me digan que yo, Bai Xiaochun, perderé mi vida aquí!? ¡Me niego a aceptarlo! ¡Todavía estoy joven! Ni siquiera me he casado. Ni he tenido hijos… —Pero independientemente de su furia y de su dolor, solo seguía confundiéndose más y más.

Hasta empezó a avanzar como a rastras, cada vez más cabizbajo, casi como si lo estuvieran empujando desde atrás.

La verdad era que sí que tenía una persona de papel en su espalda, como si siempre hubiera sido parte de él. Además, también estaba absorbiendo vorazmente su base de cultivo y su fuerza vital.

Pero esa persona de papel era distinta a las otras. No era blanca. ¡Era roja!

No solo eso, tenía seis ojos, los cuales se abrían y cerraban continuamente de una manera muy escalofriante.

Una cosa que no notaba, era que a medida que avanzaba, cuando otras personas de papel se acercaban y lo veían codiciosamente, terminaban temblando y escapando después de percatarse de la presencia de la persona de papel roja que tenía en su espalda.

Eventualmente llegó a un lugar apartado y solitario, caminando de manera confundida y transformándose lentamente en algo parecido a un anciano.

Pero llegado a cierto punto… una mano femenina, blanca y elegante apareció, ignoró completamente la presencia de la persona de papel roja y le tocó el hombro a Bai Xiaochun.

Fue como un golpe que lo estremeció totalmente, y lo despertó de su ensoñación. Repentinamente recordó de nuevo todo lo que ocurría, pegó un brinco, gritó, y dio varios pasos antes de voltearse.

Lo que vio en ese momento lo dejó boquiabierto.

Allí frente a él se encontraba una mujer hermosa con una túnica larga. Tenía una sonrisa muy extraña en su cara, y hasta parecía tener un poco de sangre en sus labios, como si acabara de comer algo y se hubiera olvidado de limpiarse de la boca. Esa joven era nada más y nada menos que…

—¡¡Gongsun Wan’er!!

Estaba sosteniendo a una persona de papel roja en su mano, la cual gritaba y se esforzaba por librarse. Pero sus esfuerzos eran inútiles, y al final simplemente se pudo ver una mirada de suplicas en sus ojos.

Gongsun Wan’er sonrió, bajó su mirada hacia la persona de papel roja, y la segunda pupila en cada uno de sus ojos empezó a brillar con una luz gélida. —Sí que tienes coraje al intentar meterte con mi dulzura.

Dicho esto, presionó con sus dedos, ¡y la persona de papel roja solo pudo gritar y ser reducida a trocitos!

Luego, unas hebras de humo blanco aparecieron y flotaron hacia Bai Xiaochun, esta era justamente la fuerza vital que había perdido y estaba regresando.

Este retrocedió varios pasos inconscientemente y su rostro se puso aún más pálido. Por algún motivo, le parecía que esta versión de Gongsun Wan’er era completamente extraña.

Al revisar entre sus memorias, estaba seguro de que había pasado mucho tiempo desde la última vez que sintió algo así. De hecho, ahora que se ponía a pensarlo, se daba cuenta de que, desde que volvió de la Secta Corriente de Sangre, le había parecido que Gongsun Wan’er era un poco distinta.

Además, era obvio que la sangre en sus labios no era la suya; venía de algo que se había comido. Bai Xiaochun empezó a jadear casi de inmediato y una sensación aterradoramente escalofriante lo abrumó.

La frialdad siniestra de esta zona sobrepasaba por mucho todo lo que hubiera sentido antes, fuera de los sombreros rojos o los bollos sangrientos. Ni siquiera la madriguera de las personas de papel se había sentido así de fría.

Lo más sorprendente de todo, era la manera en la que le había llamado dulzura, algo que, por algún motivo, se le hacía muy familiar…

Siguió retrocediendo y le dijo con una voz temblorosa, —Eh… Wan’er, eres tu… ¿qué haces aquí…?

No podía despegar sus ojos de la sangre que se encontraba los labios de Gongsun Wan’er.

Al percatarse de su mirada, ella levantó la mano y se tocó suavemente los labios, luego se los lamió y le dirigió una sonrisa. Esa sonrisa le heló el corazón a Bai Xiaochun. No estaba seguro de si era su imaginación o no, ¡pero casi podía jurar que acababa de ver una segunda boca dentro de la suya!

Además, ¡también podía ver que tenía dos pupilas en cada ojo!

Quedó totalmente aterrado, y claramente temblaba, pero al mismo tiempo, esa sensación de temor también le encendió la ira. Su espalda se llenó de un sudor frío.

Luego dijo con los dientes temblándole, —Wan’er, yo… tengo algo que hacer así que… uhm… nos vemos después.

Dicho esto, se preparó para partir.

Gongsun Wan’er se cubrió la sonrisa con su mano y dijo, —Ah, ¿¡por qué no vienes a jugar conmigo dulzura!?

Curiosamente, su voz ahora sonaba distinta, casi como la de un niño. Y cuando resonó dentro del túnel del laberinto, el cuerpo de Bai Xiaochun quedó totalmente tenso, y se le abrieron los ojos de par en par. Se le hacía muy familiar la manera en la que acababa de llamarlo dulzura, y ahora que escuchaba esa voz infantil, su mente empezó a dar vueltas.

Volvió a retroceder con un chillido y apuntó hacia Gongsun Wan’er con ojos llenos de incredulidad a la vez que tartamudeaba, —Q-quién… quién… ¿¡quién eres tú!?

—¿Cómo pudiste olvidarte de mi dulzura? —Aunque pronunciaba suavemente sus palabras, estas impactaron la mente de Bai Xiaochun como un trueno. Las memorias inundaron repentinamente su mente… y recordó el Mundo de la Espada Caída, y recordó que, entre todas esas almas nocivas, ¡¡se encontraba una pequeña niña que sostenía un osito despellejado y sangriento!!

—¿¡Cómo es esto posible!? —pensó, su boca y garganta se le secaron. Sentía que se estaba volviendo loco y que no podía ni respirar. Casi como si le hubieran golpeado la cabeza una y otra vez.

Gongsun Wan’er sonrió al ver su reacción. Luego ondeó su mano casualmente, y una niebla sangrienta apareció a su alrededor… esta convergió rápidamente en la figura de un hombre alto.

Tenía una contextura corpulenta y musculosa, pero lo que era aterrador, era que no tenía piel. Solo se podían ver músculos del color de la sangre por todo su cuerpo, y alguna que otra vena azul que sobresalía.

En cuanto Bai Xiaochun vio el rostro de este tipo corpulento, un nombre apareció en su mente.

—¡¡Lei Shan!![i]

Este hombre, había sido alguna vez un elegido de la Secta Corriente Profunda. ¡Lei Shan! Y por el poder que emanaba de base de cultivo, su fuerza se podía comparar a la etapa del Alma Naciente. Pero sus ojos estaban completamente vacíos, como si no fuera más que una marioneta.

—Solo espérame aquí dulzura, —dijo Gongsun Wan’er con su voz infantil—. Todavía no termino de comer. Iré a llevarme a teddy a buscar más comida, luego podremos jugar juntos. Solo sé un buen chico y espérame aquí. ¡Me molestaré mucho si no lo haces! —Sonrió felizmente se volteó y se fue dando saltitos a lo lejos, la acompañaba Lei Shan quien caminaba a su lado con un rostro inexpresivo, cuando caminaba se podían percibir unos tenues sonidos como de truenos.

Bai Xiaochun simplemente se quedó viendo todo eso con el rostro pálido. Sintió como si se helara todo su cuerpo hasta la médula, y ya había decidido que no había modo de que se quedara a esperar que Gongsun Wan’er y Lei Shan volvieran, ni aunque lo amenazaran con matarlo. Llegado a este punto, finalmente comprendió todo, y cayó en cuenta que esa joven niña tan aterradora del Abismo de la Espada Caída, había salido al mundo externo usando el cuerpo de Gongsun Wan’er.

Fuera aquel incidente en la Secta Desafiadora del Río, o las muertes en el barco, esta niña lo había hecho todo…

Luego Bai Xiaochun recordó que ella se había transformado originalmente debido a una píldora medicinal que él había confeccionado, y su corazón dio un brinco.

—Uhm… ¡no te preocupes! —dijo en voz alta—. Seré un buen chico. No iré a ningún lado… Ah, por cierto, por ahí hay un tipo llamado Zhou Yixing. Se le ve muy suave y delicado, claramente es muy delicioso. ¿Por qué no vas a jugar un poco con él…? —Después de esperar para confirmar que la chica ya no estaba, se volteó y corrió por su vida.

 


[i] La última vez que se vio vivo  a Lei Shan, fue en el capítulo 150.

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