Capítulo 499 – ¡Dominio Glacial!

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Cuando Bai Xiaochun vio todos esos cultivadores que se reunían a su alrededor, y cuando vio que los gigantes estaban repentinamente acobardados y no los detenían, su corazón se estremeció lleno de ansiedad.

Por algún motivo, la situación actual parecía una muy buena oportunidad…

Mientras más grande el grupo, más fuertes seremos… —pensó. La expresión en su rostro seguía tan fría como siempre, y su energía seguía alzándose a la vez que apuntaba con su mano y gritaba con una voz áspera.

—¡Vamos! ¡Los llevaré de regreso a la Gran Muralla!

Cuando sus palabras llegaron a los oídos de los cultivadores circundantes, todos empezaron a temblar.

En ese momento crítico y duro de sus vidas, rodeados de salvajes y frente al prospecto de una muerte casi segura, lo que más deseaban era volver a la Gran Muralla. Y claro, todos sabían que intentarlo por sí solos era prácticamente imposible.

Y eso se hacía cada vez más cierto después de ver a tantos de sus camaradas cayendo en combate. Estar en una situación como esa, y que alguien repentinamente les ofreciera llevarlos a la Gran Muralla, alguien de quien los gigantes estaban aterradores, y alguien que realmente parecía capaz de cumplir su palabra… les generó una sensación que jamás olvidarían. ¡La gratitud que apareció en sus corazones era intensa a un punto indescriptible!

¿¡Quién más se quiere morir!? Las palabras que acababa de pronunciar Bai Xiaochun aun resonaban en sus corazones, los cuales ahora no pulsaban con ansiedad, sino con anticipación. Todos empezaron a formarse alrededor de Bai Xiaochun sin siquiera dudarlo, los ojos de todos brillaban con esperanza y el deseo de vivir.

—¡Vamos! —Dijo Bai Xiaochun—. ¡Mataremos a todo el que se meta en nuestro camino! ¡Juntémonos y que cada vez más cultivadores puedan unirse a nosotros en nuestro camino de vuelta! ¡Incluso si no logramos volver todos, nos aseguraremos de que todos en esta parte del mundo recuerden nuestro grito de guerra por el resto de sus vidas!

La voz de Bai Xiaochun era como el último rastro de esperanza en el mundo, e hizo que los ojos de los cientos de cultivadores circundantes brillaran de un rojo intenso.

Después de que Bai Xiaochun quedó satisfecho con lo entusiasmados que estaban los cultivadores, ondeó su mano, apretó los dientes y dio un paso adelante para liderar la formación, esta era la mejor manera de controlar el poder del grupo. Y luego, mientras él y el resto de los cultivadores estaban allí frente a las fauces de la muerte, ¡gritó a todo pulmón y se puso en movimiento hacia el distante escudo de la formación de hechizos!

—¡Avancen!

El resto de los cultivadores también empezaron a gritar

—¡¡Avancen!!

—¡¡¡Avancen!!!

Había cientos de ellos agrupados alrededor de Bai Xiaochun, añadiendo su poder a la formación al mismo tiempo que salían disparados a través del campo de batalla como una lanza letal.

Conforme se movían, los gigantes salvajes retrocedían de inmediato, estaban convencidos de que si no lo hacían, morirían. Y esa sensación estaba especialmente impulsada por la brutalidad que Bai Xiaochun acababa de demostrar.

Todos sabían que si simplemente arremetían contra él en una ola tras otra… eventualmente lo abrumarían con sus números.

Pero… ninguno se atrevió a bloquear su camino. Esos cientos de cultivadores salieron disparados por el campo de batalla con Bai Xiaochun a la cabeza, quien usaba solo el poder de su cuerpo carnal, no había usado ni una técnica mágica.

Claro, eso tenía una razón de ser. En su opinión, obviamente había muchas personas que querían matarlo, así que necesitaba mantener reservado su poder espiritual como un as bajo la manga. Afortunadamente, su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre le daba unos poderes de recuperación impresionantes, ¡así que era capaz de liderar a los cultivadores sin encontrarse con ninguna resistencia!

Aplastaban todo en su paso del mismo modo que un gran mazo aplastaría un cubo de hielo. Los cultivadores que encabezaba estaban aferrados a ese último rastro de esperanza, y estaban dispuestos a darlo todo para asegurarse de que nadie pudiera ni acercarse a quitarles esa esperanza.

A medida que avanzaban, sus voces resonaban fuertemente por todos lados.

—¿¡Quién más se quiere morir!?

—Compañeros Daoístas de las cinco legiones, ¡únanse a nosotros y volvamos a casa! —Cada vez había más cultivadores en medio del combate del campo de batalla que hacían todo lo que podían para unirse al grupo, el cual cada vez se hacía más grande. En poco tiempo ya no eran cientos, sino miles.

Como resultado de esto, su ímpetu siguió aumentando, ¡y se volvían cada vez más difíciles de resistir!

Ahora eran una de las cosas más destacables en el campo de batalla, tanto que los cultivadores que aún estaban en la Gran Muralla podían verlos. Hasta Chen Hetian los alcanzó a ver, y quedó emocionado al instante.

—¡Desaten todo el poder del ojo! —rugió—. ¡Concentren el escudo de la formación de hechizos para sacar a Bai Xiaochun! —Después de sus palabras, muchos rayos de luz salieron disparados desde el enorme ojo, arrasando todo por el aire para abrirle paso a Bai Xiaochun.

El escudo de la formación de hechizos tembló, y una pequeña sección de este empezó a extenderse hacia adelante y a avanzar por el campo de batalla hacia el grupo que él lideraba.

A estas alturas, cada vez había más jefes tribales prestándole atención a lo que ocurría.

La joven de rojo que luchaba contra Chen Hetian finalmente gritó, — ¡Mátenlo!

Chen Hetian rugió enfurecido y atacó con todas sus fuerzas, pero aparte de eso, no podía hacer más que ver como miles de cultivadores de almas de los que montaban guardia alrededor de los nigromantes, repentinamente se volteaban hacia Bai Xiaochun.

Muchos se pusieron de pie, y se convirtieron en rayos de luz que salieron disparados hacia Bai Xiaochun y los cultivadores que lideraba. Se movían con una velocidad increíble, y aunque el grupo estaba conformado por todo tipo de hombres apuestos y mujeres hermosas, la misteriosa luz que brillaba en sus ojos dejaba en evidencia la poderosa magia de almas que poseían.

Bai Xiaochun escuchó las palabras de Chen Hetian, y también vio tanto los rayos de luz que salían del enorme ojo, como la formación de hechizos que se estiraba para buscarlos. Pero mientras la emoción empezaba a surgir en su corazón, la joven de rojo emitió sus órdenes, y el sonido de algo moviéndose velozmente llenó el aire a la vez que un gran número de cultivadores de almas salían disparados hacia él.

¡¡Son unos abusadores!! —pensó cada vez más ansioso. Justo cuando la oportunidad de escapar estaba justo frente a él, estas personas empezaron a venir velozmente a bloquearle el paso, así que su furia empezó a encenderse.

—Hermanos, eliminemos a esos cultivadores de almas. ¡¡Cuando estén fuera de nuestro camino podremos volver a la Gran Muralla!! —Los miles de cultivadores circundantes podían ver exactamente a qué se refería Bai Xiaochun y empezaron a dejar salir gritos de guerra.

Desafortunadamente, los cultivadores de almas no venían solos. Usaron algún tipo de técnica desconocida que forzaba a los ojos de los gigantes que se retiraban a tornarse vacíos, y era como si hubieran perdido repentinamente su habilidad de pensar. Luego los gigantes se unieron a la carga rugiendo. Ocurrió lo mismo con muchas bestias de batalla.

Afortunadamente, no todos los gigantes se veían afectados, solo algunos. Pero aun así el grupo que se unió al ataque no era para nada pequeño comparado al grupo que lideraba Bai Xiaochun.

Los cultivadores de almas llegaron sobre ellos en un abrir y cerrar de ojos, algunos se centraron en Bai Xiaochun, y otros atacaban a los hombres que estaban con él. La formación del ejército empezó a desmoronarse casi de inmediato.

Un cultivador de almas de mediana edad apareció súbitamente justo frente a Bai Xiaochun, sus ojos brillaban con una luz gélida y su mano derecha destelló con un gesto de conjuro. Al instante, unas hebras de llamas verdes aparecieron en su palma, las cuales fueron disparadas hacia Bai Xiaochun.

Detrás de él había siete cultivadores de almas más, ninguno más lento. Al parecer la intención del primero era retrasar a Bai Xiaochun y darles a sus compañeros suficiente tiempo para acabarlo.

A lo lejos había aún más cultivadores de almas, decenas de ellos extendiéndose alrededor para cerrarle todas las vías de escape a Bai Xiaochun.

—¿¡Quieren matarme!? —gritó Bai Xiaochun con un destello de locura en sus ojos. En vez de intentar evadir a ese cultivador de almas de mediana edad, Bai Xiaochun arremetió hacia adelante, parecía estar ignorando completamente su vida o muerte. Y embistió al hombre de frente, de su propio cuerpo salió un montón de sangre, pero no dudó en desatar la Embestida Sacude Montañas. El otro hombre fue empujado hacia atrás al instante con una fuerza letal que lo hizo salir disparado hacia los siete cultivadores de almas que se avecinaban.

Este desarrollo tan repentino hizo que un destello pasara por los ojos de esos siete cultivadores de almas. Y sin dudarlo, pusieron sus manos frente a ellos y enviaron siete almas de dragón ilusorias hacia Bai Xiaochun, como intentando consumirlo.

—¡Justo lo que estaba esperando! —rugió Bai Xiaochun. En ese momento apareció una luz azul en sus pupilas, y antes de que pudiera ocurrir más nada, ¡un qi glacial capaz de sacudir los Cielos y destruir la tierra apareció!

¡El Conjuro del Desarrollo de la Voluntad de la Escuela Glacial!

Aunque el qi glacial aún no llegaba al nivel de un Exaltado Glacial, ¡estaba muy cerca!

El qi glacial se extendió por miles de metros en un instante, y todos los salvajes y cultivadores de almas en esa área empezaron a temblar y congelarse. Los gigantes estaban particularmente afectados.

La expresión de los cultivadores de almas cambió; este giro de los acontecimientos sobrepasaba lo que se hubieran podido imaginar. Los más impresionados eran los que estaban más cerca de Bai Xiaochun, quienes quedaron conmocionados al ver que hasta sus bases de cultivo se estaban congelando.

En apenas un parpadeo, un área de miles de metros de diámetro se había convertido en el invierno más helado. Una frialdad gélida y un qi glacial impresionante llenaban el área. Todo estaba congelado… e incluso empezaron a aparecer copos de nieve azules.

Aunque Bai Xiaochun aún temblaba con temor y ansiedad, también dijo ferozmente, — ¡Hora de matar!

No tenía ningún deseo de morir, así que su única opción… ¡era matar al enemigo!

¡Este era un dominio glacial!

¡Este era el mundo de Bai Xiaochun!

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