Capítulo 476 – ¡Va a Explotar!

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Bai Xiaochun pudo ver un montón de bolsos de almacenamiento a un lado. Y después de revisarlos, quedó boquiabierto al ver los 10.000 cristales de llama terrestre. No solo eso, todo lo demás que había pedido estaba allí, sin excepciones.

Hasta el alcohol espiritual que había pedido estaba presente.

—Bai Lin realmente no estaba solo alardeando. ¡Tres días! ¡Solo le tomó tres días conseguir todo esto! —A estas alturas, sus ojos ya estaban brillando con emoción y determinación. Además, estaba determinado a que, ya que Bai Lin había mantenido su promesa, no había ninguna razón para contenerse en su trabajo para quedarse con esto.

Al llegar a este punto en sus ideas, Bai Xiaochun volteó a ver al mayor general.

—Si no es mucho problema, —dijo—, por favor, ¡déjele saber al general que no me contendré en nada con mi trabajo!

El viejo asintió. —Estos son cuatro de mis mejores soldados. Tienes una gran responsabilidad, así que te los dejaré para que monten guardia y se aseguren de que nadie te perturbe. —Dicho esto, el viejo se volteó y se fue.

Los cuatro jóvenes tenían expresiones gélidas en sus rostros a medida que caminaban a cierta distancia y luego se sentaban de piernas cruzadas. Al parecer no estaban allí para protegerlo, sino para mantenerlo vigilado.

Después de todo, los objetos que acababan de entregar eran extremadamente valiosos, y solo habían sido adquiridos después de que Bai Lin se esforzara un poco.

Bai Xiaochun ignoró de inmediato la mirada de los cuatro jóvenes. Simplemente estaba muy emocionado. Ver tantos hornos para píldoras y tantos ingredientes y plantas medicinales hizo que le dieran muchas ganas de trabajar.

—Hacía mucho que no confeccionaba medicina… —murmuró lamiéndose los labios. Ya que no tenía nada que temer con respecto a las ramificaciones, Bai Xiaochun no pudo evitar sino sentir que todo estaba yendo de maravilla por ahora.

Hasta levantó su cabeza y se rio felizmente. Los cuatro jóvenes voltearon a verlo y fruncieron el ceño, pero no hicieron nada más.

—Para hacer más poderosas a las Píldoras de Convergencia de Almas, no puedo solo añadir más ingredientes medicinales. Necesito reajustar completamente la fórmula… —Dicho esto, se sentó de piernas cruzadas y empezó a sacar plantas medicinales de su bolso de almacenamiento. Luego la luz como de augurios empezó a destellar en sus ojos y empezó a analizarlas en profundidad.

Poco después, las fundaciones de una nueva fórmula medicinal aparecieron en su mente. Y tres días pasaron volando, tiempo durante el cual Bai Xiaochun ni durmió ni descansó. Estaba completamente inmerso en el proceso de ajustar la fórmula medicinal. Sus ojos se inyectaron de sangre rápidamente, y ocasionalmente se ponía de pie y caminaba de un lado a otro del patio murmurando consigo mismo.

—No, ¡eso no funcionará!

—¿Debería usar técnicas de forjado? Aquí no hay mucha energía espiritual, así que sería difícil hacer que eso funcionara…

—¿Sellar completamente el horno para píldoras? La energía vital impura probablemente haría que los ingredientes se derritan más rápido, pero con tanto qi en la mezcla, habrá un riesgo más grande de que los hornos exploten…

Bai Xiaochun murmuraba y fruncía el ceño una y otra vez, parecía poseído. Por otro lado, los cuatro guardias se veían mutuamente con miradas incómodas al observar el extraño comportamiento de Bai Xiaochun.

Mientras tanto, los otros grandes maestros en la Armería ya habían escuchado que Bai Xiaochun estaba confeccionando medicina, y sus corazones estaban llenos con risas gélidas. Algunos hasta se acercaron a la residencia de Bai Xiaochun para intentar darle un vistazo a lo que hacía.

Los guardias no les prestaron atención. Siempre y cuando no entraran a la residencia, no harían nada para interferir.

—Se está haciendo el misterioso. ¡No puedo esperar a ver su verdadero nivel de habilidad!

—¡Hmph! Si no confecciona con éxito el primer lote, ¡seguro que su cabeza terminará en la guillotina!

Claro, hasta para estos grandes maestros, ver cien hornos para píldoras de la mejor calidad era sorprendente, y esto los llenaba de envidia.

Dos días más pasaron, y algunos grandes maestros de los que se habían reunido afuera ya estaban empezando a impacientarse y a irse. En poco tiempo, solo quedaron ocho atrás. Bai Lin también vino a visitar, su rostro estaba sombrío por la batalla que transcurría afuera. Y después de ver a Bai Xiaochun por un momento, decidió no perturbarlo y se fue.

En la tarde del día siguiente, Bai Xiaochun alzó la mirada repentinamente. Sus ojos estaban inyectados de sangre, y su rostro estaba un poco pálido. Pero se podía percibir un resplandor extraño en sus pupilas.

—Tengo que usar las hojas de alma nublada como ingrediente principal. Sí. Fortaleceré la fórmula con una pizca de tubérculo de espíritu terrestre, a eso le añadiré las propiedades únicas de la flor atmosférica, y luego sellaré firmemente el horno para píldoras. ¡Eso debería incrementar bastante el poder de las Píldoras de Convergencia de Almas! Bueno, solo hay una manera de descubrir si tengo razón. Empezaré con solo diez lotes. —Estaba convencido de que iba en la dirección correcta, y ondeó su mano derecha, haciendo que salieran volando diez hornos para píldoras y aterrizaran justo frente a él. Luego sacudió su manga y levantó sus tapas.

Después de eso, arrojó los cristales de llama terrestre bajo los hornos para píldoras y desató su poder de llamas terrestres. Los diez hornos para píldoras se pusieron de un color rojo brillante en un abrir y cerrar de ojos, y luego empezaron a emanar un calor intenso. Los cuatro jóvenes voltearon, y sus expresiones mostraban su intensa concentración.

Bai Xiaochun estaba completamente centrado en los hornos. Y conforme se seguían calentando, empezó a colocar los ingredientes adentro sin vacilar, estaba siguiendo la fórmula que existía en este momento en su cabeza. Ya que esta era su primera prueba, estaba teniendo mucho cuidado con cada una de sus acciones, con la esperanza de prevenir cualquier problema que pudiera surgir al final del proceso de confección. Hasta puso los ingredientes dentro de los hornos con mucho cuidado.  Estaba en su mejor condición durante esta sesión de confección, fueran sus ideas o sus acciones.

Por eso fue que solo había elegido diez hornos, así podría tener mucho cuidado con el orden en el que colocaba los ingredientes. Al final, sus ojos se iluminaron y volvió a poner la tapa de los hornos, realizó un gesto de conjuro de dos manos y rugió, —¡Séllate!

Un gran número de marcas de sellado salieron volando de sus manos, y aterrizaron en uno de los hornos, el cual tembló como respuesta. Después de que se llevó a cabo el sellado, la tapa quedó cerrada más firmemente que nunca, sin dejar ni la más mínima abertura.

Usó más de cien de esas marcas de sellado, hasta quedar totalmente seguro de que el horno estaba perfectamente cerrado. Ni siquiera podría salir humo.

Después de lograr todas estas cosas, ya estaba goteando sudor por el rostro de Bai Xiaochun. Pero no apartó la mirada de los hornos. Le dio una palmada a su bolso de almacenamiento, sacó una botella de alcohol espiritual y le dio un gran trago, para luego seguir añadiendo las marcas de sellado en el horno. Cuando quedó finalmente satisfecho, procedió a sellar los otros nueve hornos, después de lo cual dio varios pasos atrás con el rostro un poco pálido. Se sentó de piernas cruzadas y empezó a realizar algunos ejercicios de respiración.

Los cuatro jóvenes habían estado viéndolo durante todo el proceso, y aunque pretendían entender lo que pasaba, en realidad no tenían ni idea. Pero al parecer los grandes maestros circundantes sí que lo hacían.

—¿Está sellado los ingredientes medicinales?

—No, eso no está bien. No puedes solo sellar los ingredientes sellando los hornos, ¿o sí? ¿Qué diablos está pensando?

—Sellar los hornos incrementa la probabilidad de que exploten. ¿¡Acaso de este Bai Xiaochun de verdad sabe cómo confeccionar medicina!?

—¡¡Está desperdiciando todas esas plantas medicinales preciosas!! ¡Les garantizo que esos hornos para píldoras explotarán en ocho horas! ¡Hmph! Cuando llegue la hora, ¡ya verán que tengo razón! —El desdén que los grandes maestros sentían por Bai Xiaochun era evidente.

El tiempo pasó, y las ocho horas estaban por pasar. Los grandes maestros veían fijamente los hornos para píldoras, y tal y como habían predicho, los hornos no estaban solo de un rojo brillante, estaban temblando fuertemente y emitiendo sonidos de crujidos. Hasta había grandes olas de calor extendiéndose por todos lados.

La situación parecía ser especialmente terrible con cinco de los hornos. Ya tenían grietas extendiéndose por la superficie, y parecía que estaban a punto de explotar.

Los ojos de Bai Xiaochun se abrieron ampliamente cuando vio esos cinco hornos en particular. Retrocedió y gritó, —Esos hornos van a explotar. ¡Hey todos tengan cuidado!

Mientras retrocedía, sus manos destellaron con un gesto de conjuro de dos manos e intentó proteger los cinco hornos que no se habían agrietado aún.

Los cuatro jóvenes por otro lado, tenían sonrisas gélidas en sus rostros. Estos jóvenes habían luchado incontables batallas, y tenían bases de cultivo profundas en la Formación del Núcleo. En su opinión, ya habían visto todo lo que había de verse, así que unos hornos para píldoras explotando no eran nada por lo que preocuparse. ¿Cierto?

Los grandes maestros afuera de la residencia veían con desdén, y hasta desinteresados.

—¿Por qué tanto escándalo con que unos insignificantes hornos exploten? Este Gran Maestro Bai no tiene ni idea de cómo mantener la calma.

—Cuando la sesión de confección termina con la explosión del horno, el tamaño de la explosión depende del tipo de horno y del tipo de píldora. Un horno para píldoras del tercer nivel tendrá una buena explosión, pero no es nada que temer.

—Sellar los hornos quizás haga que las píldoras medicinales de adentro sean un poco más fuertes, y puede conllevar a la explosión del horno, pero no le añadirá mucho poder.

Cuando los cuatro jóvenes escucharon lo que decían los grandes maestros, se calmaron un poco. Pero tomando en cuenta que estaban tan cerca de los hornos para píldoras, algunos de ellos sacaron algunos objetos mágicos defensivos, por si acaso.

 

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