Capítulo 467 – Los Despellejadores

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A medida que el grupo se acercaba a la Ciudad de la Gran Muralla, llegaron a un punto en el que unas ondulaciones y fluctuaciones aparecieron, las cuales los rodearon y los dejaron completamente inmóviles.

Era imposible detectarlas a simple vista, y los rodeó en solo un instante con su indescriptible poder restrictivo que les hacía imposible moverse. ¡Hasta Zhao Tianjiao se detuvo de golpe y no podía mover ni un músculo!

Lo mismo le ocurrió a Chen Yueshan, Bai Xiaochun y los demás miembros del grupo. Todos quedaron pasmados como tablas, incapaces de todo movimiento.

Luego, esa ondulación de poder usó algún método desconocido para examinar sus medallones de identidad y confirmar que los medallones les pertenecían a ellos. Hasta la hija del tres ojos Chen Hetian, Chen Yueshan, fue examinada cuidadosamente.

Después de eso, otra fluctuación pasó a través de ellos, ¡y podían sentir que hasta sus almas estaban siendo examinadas con cuidado!

Solo duró un instante, pero incluso ese corto periodo de tiempo dejó a Bai Xiaochun y a los demás temblando, como si acabaran de ver de frente a la muerte.

Después de todo, acababan de ser inmovilizados y escaneados con sentido divino; si hubieran tenido la más mínima mala intención, ¡sin dudas hubieran sido asesinados al instante!

Después de esa rígida examinación, las fluctuaciones que los tenían detenidos se desvanecieron lentamente, y recuperaron su capacidad de moverse. Y así siguieron hacia la Ciudad de la Gran Muralla con un cambio en sus expresiones.

Poco antes, cuando el pequeño grupo fue detenido para la inspección, se había abierto una puerta en alguna parte de la Ciudad de la Gran Muralla, y un cultivador de mediana edad salió, llevaba una armadura negra. También emanaba las fluctuaciones del gran círculo de la Formación del Núcleo, y un aura lúgubre y asesina que se hacía más intensa a cada momento. El hombro dio solo cuatro pasos, pero con eso quedó justo frente al grupo de recién llegados.

Hasta Zhao Tianjiao podía sentir que el aura asesina de este hombre era única e inusual.

Cuando sus ojos se posaron sobre Chen Yueshan, juntó sus manos de inmediato y se inclinó. —Soy vuestro humilde servidor, el Coronel Li Hongming de Los Despellejadores.

—La inspección que acaban de pasar no es más que un protocolo. La formación de hechizos de la Ciudad de la Gran Muralla tiene una función especial que inspecciona estrictamente a cada persona que venga. Espero que puedan disculpar el inesperado inconveniente. —La manera en la que hablaba Li Hongming indicaba que obviamente no esperaba una respuesta, sino que quería que lo escucharan cuidadosamente.

—No tienen permitido perder el tiempo dentro de la Ciudad de la Gran Muralla, de hecho, los demás participantes de la prueba ni siquiera tienen permitido entrar. Solo pueden entrar y salir de la Gran Muralla usando una puerta secundaria, y no pueden tardar más del tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso al hacerlo.

—Sin embargo, el patriarca deva emitió órdenes de que vuestro grupo tiene permitido entrar a la ciudad, pero solo por un día. Después de eso deberán irse… se me ha asignado la tarea de supervisar vuestra estadía, así que no tienen permitido salir de mi vista. Se les pide que por favor acaten este arreglo. —Dicho esto, se volteó y empezó a caminar.

Cuando Bai Xiaochun examinó a Li Hongming, pudo darse cuenta de que la base de cultivo del hombre era solo ligeramente superior a la suya, pero su aura asesina era mucho más intensa. No solo eso, sus ojos parecían irradiar la sensación de la sangre, como si hubiera asesinado demasiadas almas como para siquiera contarlas.

El hecho de que una persona así fuera solo un coronel a cargo de mil soldados dejó a Bai Xiaochun aún más sorprendido con las cinco legiones.

Después de un momento de silencio, Zhao Tianjiao se acercó a Li Hongming y preguntó, —Hermano Li, ¿por qué la inspección de antes llegó hasta nuestras almas?

Li Hongming le respondió sin siquiera voltearse a verlo, —Hace unos sesenta años, las almas vengativas de afuera de la Gran Muralla crearon una técnica de posesión única que les permite hacerse pasar por cultivadores. Usaron esa técnica para intentar infiltrarse a la Ciudad de la Gran Muralla y asesinar a los generales. Desde entonces, tuvimos que tomar precauciones contra estos métodos. ¡Quienquiera que quiera entrar a la ciudad debe primero pasar una inspección en su alma!

Zhao Tianjiao asintió y no preguntó más cosas. ¡Bai Xiaochun los siguió cuidadosamente junto al resto del grupo mientras Li Hongming los llevaba al interior de la Ciudad de la Gran Muralla!

Pudo darse cuenta al instante de que este lugar era muy distinto de la Ciudad del Mar del Este y la Ciudad Mundial. Primero que nada… no había tiendas por ningún lado. Aunque se veía a muchas personas, la mayoría llevaban armaduras, y rostros fríos e inexpresivos.

Esto en realidad no era una ciudad, sino más bien… ¡una enorme base militar!

Todos los cultivadores eran miembros de las cinco legiones, cada una tenía su propia sección de la ciudad. Sobre todos pesaba una atmósfera dura y severa, que dejó a Bai Xiaochun y al resto del grupo sintiéndose algo inquietos.

Hasta Zhao Tianjiao se vio afectado.

Cuando Li Hongming vio las reacciones de Bai Xiaochun y los demás, su rostro mostró una fría sonrisa, y en sus ojos se podía ver un poco de desdén. Era obvio que no tenía una muy buena opinión de ellos, de no haber sido por las órdenes del patriarca deva, jamás se hubiera rebajado al punto de darles un tour por la ciudad.

En lo que a él concernía, su tarea actual simplemente le quitaba tiempo de sus luchas o su cultivo.

—No son más que un montón de chicos presuntuosos de la secta que vienen aquí a ver como se ve la guerra de verdad. —Aunque su corazón estaba lleno de desdén, mantuvo un rostro inexpresivo mientras les mostraba la Ciudad de la Gran Muralla.

Durante el trayecto, muchos cultivadores de las cinco legiones voltearon hacia Li Hongming, y cuando veían el tipo de armadura que llevaba, juntaban sus manos y ofrecían saludos respetuosos.

—¡Saludos Coronel!

—¡Mis respetos Coronel!

Bai Xiaochun escuchó muchos saludos como este constantemente, y cuando veía las miradas de respeto en el rostro de los demás, no podía evitar sentirse curioso sobre el rango de coronel.

Zhao Tianjiao y los demás estaban inmersos en sus propios pensamientos mientras veían los alrededores y al muro violeta de la ciudad.

Todo en la ciudad era violeta, hasta los edificios, y todo emanaba el hedor de la sangre.

—La Ciudad de la Gran Muralla está dividida en cinco distritos, cada uno correspondiente a una de las legiones. En este momento estamos en el distrito asignado a Los Despellejadores, el cual de por sí es más grande que toda la Ciudad Mundial.

—El distrito de Los Despellejadores está dividido en diez guarniciones. Y esa área por allá… esa le pertenece al General Bai Lin. —dijo Li Hongming apuntaba a un área que contenía un vasto edificio de 300 metros de alturas que se parecía un poco a un ataúd violeta.

El ataúd estaba decorado con el símbolo de Los Despellejadores, y emanaba un aura muy siniestra. Cuando Bai Xiaochun miró a su alrededor, se percató de las miradas fanáticas de devoción que mostraban los cultivadores cuando veían ese enorme ataúd. Lo mismo iba para Li Hongming.

—Las demás áreas son similares, así que no los llevaré a verlas. —Después de guiarlos por una ruta un poco enrevesada a través de la ciudad, Li Hongming finalmente los llevó hasta un patio de apariencia algo ordinaria.

Li Hongming alzó la mirada hacia el sol del mediodía y luego dijo fríamente, —Ya se está haciendo tarde, así que por qué no descansan un poco. Hay toque de queda en la noche, así que recuerden eso y tengan cuidado.

Bai Xiaochun observó al sol y pudo ver que en realidad era muy temprano, y ni se habían acercado al anochecer. Era obvio que Li Hongming no quería perder más tiempo mostrándoles los alrededores.

—Mañana los escoltaré a la salida al primer rayo del amanecer. —Dicho esto, Li Hongming se volteó para partir.

Zhao Tianjiao fruncía el ceño, y parecía estar a punto de decir algo cuando Chen Yueshan dio un paso adelante y dijo, —Espere un momento por favor Hermano Li.

Li Hongming se detuvo. Si alguien más del grupo hubiera hablado, lo hubiera ignorado, pero el estatus de Chen Yueshan era distinto. Así que se volteó a verla frunciendo el ceño ligeramente.

—Hermano Li, ¿le importaría llevarnos a la Gran Muralla para ver? —dijo ligeramente dando voz a lo que pensaba Zhao Tianjiao.

Después de un momento de silencio, Li Hongming respondió lentamente, —En este momento hay una batalla, así que es algo peligroso. Si subimos no les puedo garantizar su seguridad. ¿Seguros que quieren ir?

—¡Sí, seguros! —dijo Zhao Tianjiao asintiendo.

Bai Xiaochun dudó por un momento, pero al ver que todos los demás asentían, decidió unirse. —¡Definitivamente queremos darle un vistazo!

Li Hongming no intentó persuadirlos más. Volteó a una dirección distinta y empezó a llevarlos hacia la Gran Muralla.

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