Capítulo 394 – El Arcoíris del Cuadrante del Cielo

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Bai Xiaochun acababa de estar en medio de algunos ejercicios de respiración, así que la llegada tan repentina de la tablilla de jade hizo que se le abrieran los ojos de par en par. Y no pudo evitar decir temblando, —¿El lord de la cima del Cuadrante del Cielo? ¿Quiere verme?

—¿Qué será lo que quiere? ¡Ni siquiera lo conozco! —Por el tono de la voz que acababa de detectar, no parecía estar muy contento.

—¿¡Qué está pasando!? —A medida que los nervios de Bai Xiaochun incrementaban, el Maestro Deidad Adivina y Xu Baocai aparecieron con expresiones muy serias en sus rostros. El Gran Gordito Zhang también parecía estar muy molesto, y los demás líderes se veían extremadamente nerviosos.

Xu Baocai apretó los dientes y dijo, —Joven Patriarca, ¡la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado acaba de emitir órdenes que prohíben el tráfico de las Píldoras de Fantasía! No hay dudas de que esto es obra de la Sociedad del Cielo Celestial. ¡Están intentando eliminar nuestra principal fuente de ingresos!

La vida de Xu Baocai había sido muy cómoda recientemente, y de verdad disfrutaba mucho ver como los puntos de mérito entraban sin parar. Pero ahora parecía que todo eso estaba a punto de terminar; ¿cómo no iba a estar nervioso?

—¿Qué hacemos jefe?

—¡Sin las Píldoras de Fantasía, la Sociedad del Dragón Azur estará en un gran peligro!

—Nos hemos expandido demasiado rápido recientemente, y las noticias sobre la restricción de las Píldoras de Fantasía definitivamente se divulgarán por toda la ciudad…

Xu Baocai no era el único nervioso. Los demás miembros de la Sociedad del Dragón Azur pensaban lo mismo. Al fin y al cabo, la gran mayoría de los ingresos de la Sociedad del Dragón Azur venían de las ventas de Píldoras de Fantasía.

Sin estas píldoras, el gran tamaño de la Sociedad del Dragón Azur se convertiría rápidamente en su mayor desventaja. Después de todo, para mantener su tamaño actual, se necesitaba consumir una gran cantidad de puntos de mérito en salarios.

Si pasaban mucho tiempo en esta situación, se verían forzados a recortar en ciertas áreas, y la Sociedad del Cielo Celestial definitivamente tomaría ventaja de esto. Irían a asestarles el golpe de gracia e intentar destruir todos los avances que la Sociedad del Dragón Azur había logrado hasta ahora.

En su análisis final, concluyeron que el mayor problema de la Sociedad del Dragón Azur, era que no habían acumulado suficientes recursos por suficiente tiempo. Comparados a la Sociedad del Cielo Celestial, eran como un gran edificio vacío, fundamentalmente inestables y podían colapsar en cualquier momento.

Lamentablemente, a excepción de los Protectores Dao de Bai Xiaochun, prácticamente todos los demás miembros presentes de la Sociedad del Dragón Azur ya estaban empezando a preguntarse qué hacer a partir de ahora.

Si incluso esos líderes pensaban esto, no había ni que mencionar a los miembros ordinarios que conformaban el resto de la organización. Bai Xiaochun sabía que si no manejaba bien esta situación, toda la Sociedad del Dragón Azur podría colapsar.

Sin embargo, este no era el momento de pensar en la situación de la Sociedad del Dragón Azur. Esa tablilla de jade resplandeciente aún estaba flotando frente a él, y mientras todos los que acababan de entrar lo inundaban con preguntas, un destello pasó por sus ojos y se aclaró la garganta.

—¿¡Por qué están tan nerviosos!? —Al decir esto todos quedaron callados de golpe. Bai Xiaochun era el jefe de la Sociedad del Dragón Azur, y era un cultivador en el Núcleo Dorado. Y lo que era aún más importante, era el creador de las Píldoras de Fantasía. Aunque hoy en día no tenía mucho que hacer en las operaciones diarias de la organización, la Sociedad del Dragón Azur seguía siendo suya, y él era la fuerza que la mantenía estable.

—Ya sé que la Sociedad del Cielo Celestial tiene un respaldo muy poderoso, ¿¡pero creen que yo no!? —Dicho esto, se puso de pie, alzó su barbilla y apuntó a la tablilla de jade que flotaba frente a él.

—Miren eso, ¿Qué creen que es? —Todos voltearon sorprendidos, y enseguida, todos se dieron cuenta de que era un objeto proveniente del distrito arcoíris.

—¡¡Ese es el medallón de comando del lord de la cima del Arcoíris del Cuadrante del Cielo!!

—¡Sabía que había visto un rayo de luz volando desde el Arcoíris del Cuadrante del Cielo! Así que vino para acá. ¡En realidad era un mensaje para nuestro exaltado jefe! —Los cultivadores de la Sociedad del Dragón Azur no pudieron evitar quedar boquiabiertos al ver a Bai Xiaochun, y sus ojos brillaban con una luz intensa.

—¡¿¡¿No me digan que el jefe realmente tiene alguna conexión especial con el mismísimo Cuadrante del Cielo!?!? —Mientras todos quedaban conmocionados por el asombro, Xu Baocai, el Maestro Deidad Adivina y el Gran Gordito Zhang veían a Bai Xiaochun con una mirada vacía, sus mentes eran incapaces de comprender como podría él estar conectado al lord de la cima del Cuadrante del Cielo.

—Mientras entiendan la situación, —dijo fríamente Bai Xiaochun. —Bueno, ahora iré a darle una visita formal al lord de la cima del Cuadrante del Cielo. ¡Pensaremos en nuestro siguiente paso después de que regrese! —Dicho esto, sacudió su manga, sujetó la tablilla de jade y se fue caminando de la recámara.

A medida que partía, los miembros presentes de la Sociedad del Dragón Azur juntaron sus manos y se inclinaron. Aunque aún estaban un poco preocupados, se sentían mucho más aliviados comparado a hace unos momentos. Esta actitud sería una gran diferencia para los cultivadores bajo su control, y por lo menos, les permitiría evitar el caos en la Sociedad del Dragón Azur con motivo de las restricciones impuestas sobre las Píldoras de Fantasía, por lo menos por ahora.

Bai Xiaochun había llevado a cabo su acto a la perfección. Incluso el Gran Gordito Zhang se lo creyó, y se quedó viendo a Bai Xiaochun con confianza y anticipación.

Pero apenas Bai Xiaochun salió de la cueva de inmortal de la Sociedad del Dragón Azur… casi colapsa hasta llorar. Tan solo un segundo antes, había permanecido erguido, alto e imponente, pero ahora estaba lleno de nervios. Al mismo tiempo, su ira hacia la Sociedad del Cielo Celestial ardía con más intensidad que nunca. Pero no había tiempo de mortificarse.

—¿Qué querrá de mí el lord de la cima del Cuadrante del Cielo…? —pensó lleno de nervios, a la vez que se dirigía hacia cierta ubicación en el distrito central de la Ciudad del Cielo, desde la cual se podía ir al distrito arcoíris.

Allí era donde los discípulos amarillos recién promovidos iban para dirigirse al arcoíris. En cuanto a los discípulos rojos y naranjas, estos solo podrían entrar al área si llevaban consigo invitaciones u órdenes especiales.

Después de llegar al portal de teletransportación, sacó la tablilla de jade e inhaló profundamente. Intentando verse tan solemne y trágico como le fuera posible, como si estuviera a punto de apostarlo todo.

Se pudieron escuchar algunos estruendos, junto a la deslumbrante luz de la teletransportación, la cual se envolvió a su alrededor, y poco después se lo llevó haciendo que se desvaneciera.

Cuando reapareció, se encontraba en el tercer nivel de los arcoíris, los que estaban en la parte más baja de la cascada, específicamente sobre el segundo arcoíris.

Apenas se materializó, observó a su alrededor y descubrió que estaba rodeado de edificios muy ostentosos y decorados, conectados entre sí con senderos de jade verde. Por todos lados crecían árboles inmortales, y la energía espiritual abundaba, haciendo que el lugar se viera tal cual la imagen de un paraíso celestial.

Había estanques y cuevas de inmortal, al igual que criaturas espirituales domesticadas que habitaban entre los árboles y las aguas. Una suave luz de siete colores permeaba toda el área, creando una escena espectacularmente hermosa.

Se podían ver discípulos amarillos por todos lados, sentados en meditación o caminado de un lugar a otro. Todo era muy tranquilo y pacífico, sin todo ese caos y conmoción comunes en la Ciudad del Cielo. Aquí había muchas personas moviéndose, pero todos se veían fríos e indiferentes. Cada uno de ellos se veía alto y delgado, con una luz misteriosa dando vueltas a su alrededor que los hacía ver como seres que trascendían el mundo mortal.

Aparentemente había algún tipo de hechizo restrictivo que hacía que esa fuerte energía espiritual se tornara más suave y gentil, evitando así que la energía de los individuos se viera drenada al absorberla.

Bai Xiaochun quedó muy sorprendido de inmediato. Esta era la primera vez que veía el mundo que existía dentro del arcoíris, y no pudo evitar frotarse los ojos para asegurarse de que no se lo estaba imaginando. Y en efecto, todo estaba allí tal y como lo veía. Algo muy interesante, era que aunque el distrito arcoíris era grande, solo ocupaba más o menos la mitad del tamaño de la Ciudad del Cielo.

Mientras Bai Xiaochun veía asombrado sus alrededores, el aire frente a él se distorsionó, y en medio de este apareció una chica discípula amarilla. Tenía cabello largo y facciones faciales encantadoras, aunque su expresión era un poco fría. Vio a Bai Xiaochun de arriba a abajo y dijo, —¿Eres Bai Xiaochun?

Los ojos de Bai Xiaochun tomaron una expresión seria. Esta joven estaba en la cima de la etapa inicial de la Formación del Núcleo, justo como él, pero el método que había usado para aparecer justo frente a él fue bastante sorprendente.

Esta era la primera vez que se encontraba a alguien de su mismo nivel en la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado, y también era la primera vez que veía de frente algunas de las técnicas mágicas y habilidades divinas de las que apenas había oído hablar hasta ahora.

Si su base de cultivo hubiera sido más alta que la de él, quizás hubiera reaccionado un poco diferente. Pero tomando en cuenta que estaban en el mismo nivel, decidió que no podía permitirse verse débil, así que respondió orgullosamente, —Sí, yo soy Bai Xiaochun, ¿Quién eres tú?

—Ven conmigo. Mi maestro desea verte. Por cierto, ten cuidado de por dónde andas. Aquellos en la Formación del Núcleo pueden terminar muertos muy fácilmente si se pierden por aquí. —Dicho esto, se volteó y empezó a caminar.

Sus palabras hicieron que Bai Xiaochun se sintiera más nervioso que nunca, así que se apresuró a seguirla. Ambos se convirtieron en rayos de luz brillantes que salieron disparados a lo lejos.

A medida que volaban, Bai Xiaochun observó al escenario que le pasaba por debajo, y se dio cuenta rápidamente de cómo estaba establecido el Arcoíris del Cuadrante del Cielo. Había cinco distritos concéntricos con forma de anillos, y mientras más se acercaban al centro, parecían irradiar una presión y frialdad aún mayor.

Eventualmente, la joven lo llevó hasta el anillo central, a donde se pudo ver una montaña impresionantemente alta. Estaba rodeada por una deslumbrante luz de siete colores, y carecía de cualquier tipo de planta o vegetación. Lo único que se podía ver en la cima de esta montaña, era un templo gigantesco, de color gris y rodeado por una energía indescriptible. Tan solo verlo hizo que a Bai Xiaochun le diera la sensación de que no era un templo, sino algún tipo de bestia salvaje antigua.

La joven se detuvo después de llevar a Bai Xiaochun al pie de la montaña. Luego retrocedió algunos pasos manteniendo su silencio. Mientras Bai Xiaochun se preguntaba que ocurría, una voz antigua repentinamente se escuchó proviniendo del templo que estaba en la cima de la montaña.

—¡Admite tus crímenes Bai Xiaochun!

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