Capítulo 389 – ¿Es Posible Vivir de Este Modo?

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—¡Aquí las cosas son demasiado costosas! —Este fue Bai Xiaochun hace un año, cuando recién llegó a la Ciudad del Cielo.

—Hey, eso se ve genial. Es un poco caro, pero… ah lo que sea, ¡simplemente lo soportaré! —Ese fue Bai Xiaochun durante sus días de ganancias de las Súper Píldora de Ayuno.

—¡Eso se ve genial! ¡Me lo llevo! —Este fue Bai Xiaochun cuando la Sociedad del Dragón Azur empezaba su ascenso en el distrito norte.

Y ahora…

En este momento, Bai Xiaochun estaba en el Pabellón Mágico, viendo unos cien objetos mágicos en exhibición. Sonaba muy satisfecho consigo mismo a medida que apuntaba hacia varios objetos. —Este, ese. Ah y aquel también… Esos tres son los que no quiero. ¡Me llevaré todo lo demás!

Los encargados de la tienda estaban sudando, y sus corazones palpitaban fuertemente por tener que lidiar con una persona tan rica e importante.

Bai Xiaochun realmente no podía evitar vivir de manera tan extravagante. Fuera en cuanto a comida, ropas, o lo que fuera, solo compraba lo mejor de lo mejor. Si se sumara el valor de todo lo que llevaba encima en este momento, se llegaría a un valor de entre 7-800.000 puntos de mérito. De hecho, si quisiera ser promovido al distrito arcoíris, podría hacerlo fácilmente.

Pero Bai Xiaochun no podía soportar irse de la Ciudad del Cielo, y estaba convencido de que la vida en el arcoíris definitivamente no sería tan genial. De hecho, ya había preguntado un poco, y se le informó que sus suposiciones eran correctas; nadie en ese arcoíris vivía como él vivía ahora. Por lo que se decidió a pasar el resto de su tiempo como rehén, aquí en la Ciudad del Cielo.

—¡Solo un idiota iría a ese arcoíris! —pensó mientras tarareaba una pequeña tonada y andaba orgullosamente entre la multitud. Cuando las personas del distrito norte lo veían, se les podía ver en los ojos sus expresiones de envidia y respeto. Estaba rebosando de alegría y no podía evitar pensar en lo sorprendente que era él mismo. A donde quiera que iba, terminaba siendo el centro de atención.

La verdad era que no le importaba mucho el dinero, y ni siquiera le prestaba mucha atención a cuanto ahorraba la Sociedad del Dragón Azur. Siempre y cuando hubiera suficientes puntos de mérito para mantener funcionando a la Sociedad del Dragón Azur, el resto no le importaba.

Sin embargo, había algunos aspectos de su maravillosa vida con los que no estaba muy satisfecho. Ya que la Sociedad del Dragón Azur se había expandido tan rápido, los nuevos reclutas eran una mezcla de gente mala y buena. Otras organizaciones de la Ciudad del Cielo ya habían enviado sus infiltrados, especialmente la Sociedad del Cielo Celestial.

Además, a medida que la Sociedad del Dragón Azur se expandía hacia los otros tres territorios, empezaron a divulgarse muchos rumores.

Algunos afirmaban que Bai Xiaochun era precisamente el Boticario Bai del distrito este. Otros se centraban en lo despiadada y violenta que era la Sociedad del Dragón Azur. El tercer tipo de rumor más común, se centraba en lo peligrosas y adictivas que supuestamente eran las Píldoras de Fantasía.

Al final, prácticamente todos los rumores eran sobre la Sociedad del Dragón Azur y sobre Bai Xiaochun, eran como una gran red que se extendía lentamente sobre ambos.

El Maestro Deidad Adivina se dio cuenta de esto rápidamente. Además del pequeño grupo de cultivadores que conformaba la Sociedad del Dragón Azur original, pocas personas podían verlo. Él era el consejero confiable de Bai Xiaochun quien acechaba desde las sombras, invisible para las masas. Cuando Bai Xiaochun obtuvo el reporte del Maestro Deidad Adivina acerca de los rumores, se lo tomó bastante en serio. Estaba muy al tanto de los engañosos métodos de la Sociedad del Cielo Celestial, y podía imaginarse muy bien que, si no habían actuado en los últimos meses, era porque esperaban la oportunidad adecuada para asestarles un golpe letal.

Considerando la seriedad con la que Bai Xiaochun se tomaba el asunto, el Maestro Deidad Adivina hizo lo mismo. Decidió movilizar rápidamente a toda la Sociedad del Dragón Azur para intentar contrarrestar los rumores. Desafortunadamente, su trabajo no ayudó mucho a calmar los chismes, de hecho, se hicieron peores.

Una noche, Bai Xiaochun estaba disfrutando tranquilamente su cena, una mesa repleta de las exquisiteces más exóticas, todas amontonadas en grandes cantidades… con dos chicas encantadores sirviéndole.

El Maestro Deidad Adivina también estaba en la mesa, proveyendo su reporte diario usual sobre los asuntos de la Sociedad del Dragón Azur. Y fue entonces que llegaron las noticias…

—Jefe, las investigaciones que empezamos hace unos días lograron identificar a la fuente principal de los rumores. Lo capturamos y lo trajimos, ahora solo esperamos sus órdenes para decidir qué hacer con él.

Bai Xiaochun dejó salir un pequeño gruñido expresando que entendía mientras seguía masticando una pierna de pollo que acababa de levantar.

El Maestro Deidad Adivina golpeó la mesa con la mano fuertemente y dejó salir un frío bufido. —¡Tráiganlo! ¡Veamos quien es el que tiene el coraje de buscar problemas con nosotros!

Poco después, se pudieron escuchar chillidos de terror, acercándose cada vez más a la habitación donde estaban cenando Bai Xiaochun y el Maestro Deidad Adivina.

—Compañeros Daoístas de la Sociedad del Dragón Azur, ¡perdonadme! lo siento… de verdad, lo siento… —Los chillidos se hacían cada vez más fuertes, a medida que dos cultivadores corpulentos de la Sociedad del Dragón Azur arrastraban a la habitación a un joven con el cabello arruinado.

El joven ni siquiera se molestó en intentar resistirse cuando los dos cultivadores corpulentos lo forzaron a ponerse de rodillas. Y sin atreverse a alzar la mirada, empezó a sollozar y rogar por piedad.

—Perdóneme Jefe Dragón Azur. De verdad lo siento señor, juro que no me atrevería a hacerlo de nuevo…

—Fui un tonto por confiar en la Sociedad del Cielo Celestial. Por favor perdóneme, Jefe Dragón Azur… —Los lloriqueos del joven sí que daban lástima.

Sin embargo, a medida que el joven se quejaba, Bai Xiaochun dejó de comer su pierna de pollo y lo observó de cerca. Junto a él, los ojos del Maestro Deidad Adivina se abrieron ampliamente.

Luego, los dos intercambiaron una mirada algo incómoda. Ambos se dieron cuenta al mismo tiempo que inesperadamente… el joven cultivador que rogaba por piedad frente a ellos… ¡era Xu Baocai!

Le habían dado una buena paliza, su nariz estaba hinchada y su cabello completamente arruinado. Su voz estaba ronca de tanto gritar y aún no se atrevía a alzar la cabeza.

En el rostro de Bai Xiaochun apareció una expresión bastante extraña. Se aclaró la garganta, se terminó su pierna de pollo y gritó repentinamente, —¡¡Xu Baocai!!

Xu Baocai había estado allí arrodillado con la cabeza baja. Y en respuesta a las palabras repentinas de Bai Xiaochun, no pudo evitar gritar preparado para seguir rogando por piedad. Sin embargo, esa voz que acababa de escuchar se le hacía muy familiar, y sin siquiera pensarlo, alzó la mirada… para descubrir un rostro desconocido detrás de montañas de exquisiteces sobre la mesa.

Pero el otro rostro que estaba en la mesa no era desconocido. Quedó impactado al darse cuenta de que la segunda persona sentada en esa mesa era el Maestro Deidad Adivina.

Xu Baocai quedó boquiabierto, y sus ojos se llenaron con una mirada vacía. En ese momento, el rostro desconocido repentinamente se volvió borroso, y luego… pudo ver que observaba un rostro que era de todo menos desconocido.

La mente de Xu Baocai le empezó a dar vueltas, y en su rostro se podía ver una mirada de completa y absoluta incredulidad. —Bai… —chilló. Pero antes de que pudiera terminar la frase, una pierna de pollo salió disparada por el aire y entró a su boca.

Bai Xiaochun dejó salir una pequeña tos seca y dijo sonriendo. —¿Cómo terminaste en una situación tan mala Xu Baocai? O sea, pensé que yo me las veía mal, pero obviamente tú la estás pasando mucho peor que yo.

Después de ver la reacción de Bai Xiaochun, los dos hombres que sostenían a Xu Baocai lo liberaron. Estaban al tanto de que había algunas cosas que no debían escuchar, así que se fueron rápidamente.

Los ojos de Xu Baocai estaban completamente rojos de tanto llorar. Cuando vio a Bai Xiaochun, con sus tesoros mágicos brillantes, su rostro radiante y saludable, su mesa llena de comida espiritual, Xu Baocai empezó a jadear. El valor combinado de todas esas cosas, quizás no era tanto como para llegar al nivel de discípulo amarillo, pero estaba bastante cerca. Por otro lado, ¡los pequeños ingresos que él ganaba vendiendo información no podrían llegar a ese nivel ni en sesenta años!

Además, el hecho de que Bai Xiaochun ahora fuera el jefe de la Sociedad del Dragón Azur era completamente descabellado, tanto que le empezaron a salir lágrimas de los ojos…

Además de todo esto, las dos mujeres que servían a Bai Xiaochun no eran personas reales, de hecho, eran marionetas muy bien hechas. Xu Baocai tembló al ver esto. Unas marionetas tan vividas eran descomunalmente costosas.

Xu Baocai tampoco pudo evitar notar todos esos tesoros mágicos brillantes que llevaba encima el Maestro Deidad Adivina, y como las fluctuaciones de su base de cultivo eran claramente más altas que la última vez que lo vio. Para la amargura de Xu Baocai, el Maestro Deidad Adivina claramente se estaba acercando mucho a la Formación del Núcleo.

A estas alturas, lo llenó una profunda sensación de arrepentimiento por su decisión anterior de abandonar el grupo. Al recordar esos duros y amargos días que había pasado intentando reunir y vender información, casi no podía creer que hubiera sido tan arrogante. Además, ¿cómo podría pasarse por alto el hecho de que Bai Xiaochun se había convertido en el jefe de la Sociedad del Dragón Azur? Tan solo pensar en que la manera en la que abandonó a Bai Xiaochun le había hecho perder una oportunidad tan increíble lo dejó lleno de amargura.

—Joven patriarca, realmente lo arruiné todo… —dijo viendo a Bai Xiaochun de manera lamentable. En este momento, decidió por dentro que se quedaría con Bai Xiaochun sin importar que, incluso si este le intentaba alejar.

—Ah, lo que sea, —dijo Bai Xiaochun sacudiendo su mano como si nada—. ¿Yo te traje aquí conmigo no? Así que soy responsable por ti. Quizás me hayas abandonado despiadadamente antes, pero soy una persona magnánima y generosa. De ahora en adelante, puedes quedarte conmigo, ¿de acuerdo?

Del rostro de Xu Baocai empezaron a salir lágrimas de gratitud casi de inmediato. En cuanto al Maestro Deidad Adivina, este se aclaró la garganta de manera incómoda. Después de todo, las palabras que acababa de pronunciar Bai Xiaochun le sonaban ya bastante familiares.

—Ya se está haciendo tarde, —dijo Bai Xiaochun—, ¿así que por qué no vas a descansar? Mañana podremos recordar un poco los viejos tiempos. —Después de terminar de comer, Bai Xiaochun ondeó su mano, haciendo que una de las chicas que le servían se acercara a limpiarle la boca con una servilleta. Luego suspiró, alzó la barbilla, observó a la chica y dijo, —Vamos. Llévenme a mi taller de confección de píldoras.

Las dos chicas sirvientes levantaron a Bai Xiaochun y se fueron flotando. A estas alturas ni siquiera tenía que caminar…

El Maestro Deidad Adivina se puso de pie rápidamente, juntó sus manos y se inclinó. Luego, con una voz que sonaba como si la hubiera practicado ya bastante dijo, —Hasta luego mi Señor…

Este espectáculo dejó a Xu Baocai totalmente atónito. ¿Cómo podría haberse imaginado que se podía vivir de este modo…?

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