Capítulo 370 – ¡Bai Xiaochun Te voy a Matar!

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—¡Fuera de aquí! —rugió Bai Xiaochun, desatando su Embestida Sacude Montañas la cual lo envió disparado hacia Chen Yunshan con una velocidad explosiva.

Ambos se movían increíblemente rápido, pero Bai Xiaochun tenía la ventaja. A medida que se acercaba, estiró su pierna izquierda y pateó con el pulgar de su pie a Chen Yunshan. Entonces se pudo escuchar un estallido ensordecedor y un chillido miserable proveniente de Chen Yunshan quien había salido volando. Al mismo tiempo, empezaron a aparecer unas hebras doradas sobre la superficie de su cuerpo, al parecer, algún tipo de hechizo restrictivo había entrado al cuerpo de Chen Yunshan, sellando su carne y su sangre

—¡Parece que te crees demasiado! ¡Tan solo uno de mis dedos te puede mandar volando! —El zapato izquierdo de Bai Xiaochun ya había explotado, revelando el hecho de que su pulgar estaba brillando con una luz dorada. Entonces se sacó otro zapato de entre las túnicas, se lo puso y siguió huyendo.

Detrás de él, los enfurecidos miembros de la Corte del Río Estrellado estaban ayudando a Chen Yunshan a ponerse de pie nuevamente. Y mientras tosía sangre, se dio cuenta de que su base de cultivo había sido sellada, haciéndole prácticamente imposible usarla. Así que rugió con gran furia en los ojos, —Compañeros Daoístas de la Corte del Río Estrellado, montemos una formación para matar a este tipo. Compañeros Daoístas de la Corte del Río de la Polaridad y del Dao, si no unimos fuerzas para acabar con él, ¿¡¿¡cómo podremos seguir viviendo después de la humillación de este día!?!?

Los cultivadores de la Corte del Río Estrellado intercambiaron miradas y asintieron. Desataron el poder de sus bases de cultivo e invocaron ese mismo rayo de luz estelar que habían usado para lidiar con los hechizos defensivos de antes, haciendo que saliera disparado hacia Bai Xiaochun con una velocidad increíble.

Conforme esto ocurría, los del grupo de la Corte del Río de la Polaridad se miraron los unos a los otros y luego rugieron, liberando su qi diabólico para formar una cabeza gigantesca.

Esa cabeza de apariencia despiadada dejó salir un aullido feroz, haciendo que una presión intensa apareciera en el área a medida que salía disparada hacia Bai Xiaochun.

Los miembros de la Corte del Río del Dao tampoco estaban dispuestos a dejar las cosas pasar. Si lo hacían, ya podían imaginarse lo que pasaría después de volver a su secta; ¡no podrían volver a ver a nadie a los ojos por la humillación! Poco después, se escucharon más estallidos intensos y apareció de nuevo el gigante ilusorio.

Este gigante arremetió hacia Bai Xiaochun rugiendo fuertemente.

A lo lejos, se podía ver el rayo de luz estelar, la cabeza gigantesca y el enorme gigante, tres habilidades divinas letales acelerando hacia Bai Xiaochun.

A Bai Xiaochun se le puso la piel de gallina intensamente.

—¡¿Ustedes se están tomando esto demasiado en serio no?! No puedo creerlo… ¡¡de verdad están usando formaciones de hechizos contra mí!! —A estas alturas, su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre operaba a toda potencia, y estaba volando a toda la velocidad que su Núcleo Dorado del Dao de los Cielos podía impulsarlo.

Desafortunadamente, las habilidades divinas combinadas de las tres sectas eran aún más rápidas. En poco tiempo se pudieron escuchar temblores y el rayo de luz estelar apareció frente a él.

Bai Xiaochun se estremeció y empezó a salirle un poco de sangre por la boca. Pero antes de que reaccionara, se acercó la enorme cabeza, escupiendo una ráfaga de qi diabólico gélido que lo rodeo, haciéndole casi imposible moverse, y congelando la sangre que salía de su boca. Y antes de que pudiera recuperarse, el gigante desató un puñetazo contra él.

¡BOOM!

Bai Xiaochun salió volando hacia atrás, disparando sangre ya congelada por su boca, su cabello estaba arruinado y sus ojos completamente inyectados de sangre. A medida que se movía por el aire, le dio un golpe a su bolso de almacenamiento y sacó un montón de píldoras medicinales que arrojó detrás de él.

Estas píldoras contenían todo tipo de propiedades extrañas, y apenas explotaron causaron problemas al instante a los cultivadores que lo seguían. Bai Xiaochun siguió con su escape, tan nervioso que estaba a punto de volverse loco.

—¡Maldita sea! ¿¡Por qué tarda tanto la teletransportación!? Patriarcas, ¡¡estoy a punto de perder mi pobre e insignificante vida!! —Estaban saliendo lágrimas por sus ojos, conforme veía como los miembros de las tres sectas acumulaban otra ráfaga de habilidades divinas.

—¿A qué le tienes tanto miedo? —dijo la pequeña tortuga con desdén—. ¡Aún estoy aquí! Solo lánzame contra ellos. Solo están usando unos pobres Avatares Dhármicos y proyecciones mágicas, eso es todo. Lord Tortuga ha destruido tantas de esas cosas que ni siquiera puedo recordarlas.

Bai Xiaochun levantó la cabeza y rugió, —¡¡Esto es su culpa, están llevando las cosas demasiado lejos!!

A su alrededor estalló un aura enfurecida y estiró la mano hacia atrás para tomar impulso y arrojar a la pequeña tortuga con todas sus fuerzas.

¡BOOM!

La pequeña tortuga apareció al instante frente al gigante de la Corte del Río del Dao, el cual no pudo hacer nada para detenerla. En un abrir y cerrar de ojos, pasó a través del gigante y se dirigió a los miembros de la Corte del Río del Dao que lo operaban por dentro.

Esta vez la pequeña tortuga impactó a una chica. Esta era el tipo de persona que irradiaba un aura extraordinaria, a pesar de su aura asesina, era bastante hermosa. Pero justo entonces se escuchó un gran sonido de golpe y la pequeña tortuga le dio de lleno en toda la cara.

El dolor hizo que le salieran lágrimas por los ojos y dejó salir un chillido agonizante. Luego se dio cuenta de que todos la estaban mirando raro. Con el corazón latiéndole fuertemente, sacó un espejo de su bolso y cuando se vio, dejó salir un grito espeluznante.

—¡¡¡Bai Xiaochun te voy a matar!!! —gritó como loca, su cabello estaba totalmente arruinado. Sin dudar ni un instante salió disparada con toda su velocidad hacia Bai Xiaochun. Pero claro, lamentablemente para ella, él era demasiado rápido y ágil.

Esa acción impulsiva de la joven afectó al instante a los demás cultivadores que operaban el gigante.

En cuanto a Bai Xiaochun, después de ver lo efectiva que era esta táctica, volvió a sujetar a la pequeña tortuga y la arrojó de nuevo.

¡BOOOOOOOOM!

Y entonces Bai Xiaochun se volvió loco, tirando una y otra vez a la pequeña tortuga para luchar contra esas técnicas mágicas y habilidades divinas.

Poco después, ya más de la mitad de sus perseguidores tenían marcas de tortuga en la cara, pecho, barriga, y aun peor… en sus traseros.

De hecho, la marca de la pequeña tortuga era muy aterradora; incluso si les golpeaba sobre la ropa, la marca pasaba a través de ella y terminaba en su piel. De paso las marcas eran brillantes, como si se preocuparan de que otros no las notaran.

Ni siquiera ropas gruesas o poderosas magias defensivas podían evitar que se viera el brillo de las pequeñas marcas de tortuga. Una de las chicas incluso recibió una marca en el pecho, casi colapsa cuando todos voltearon a ver la marca brillante allí…

La gente intentaba usar todo tipo de objetos mágicos defensivos cuando la pequeña tortuga se acercaba, pero todo era inútil. La aterradora pequeña tortuga estaba haciendo que todos en la batalla se volvieran locos de frustración.

Las habilidades divinas y técnicas mágicas que desataban estaban viéndose influenciadas por sus emociones descontroladas, o quizás por las marcas de tortuga. En cualquier caso, eventualmente se desvanecieron.

—Son demasiados para vencerlos a todos en combate, ¡pero seguro que puedo dejarlos en pena hasta la muerte! —Bai Xiaochun estaba impactado, al principio pensaba que la pequeña tortuga estaba siendo demasiado despiadada. Pero apenas escuchó como estas personas intentaban matarlo, les gritó furioso, —Pequeña tortuga, ¿estás seguro de que esas marcas tuyas no se pueden borrar?

—No te preocupes, —respondió con orgullo la tortuga—, ¡ni un semidiós podría borrarlas!

Dicho esto, Bai Xiaochun volvió a ver a los cultivadores marcados, aparentemente lleno de deseo de hacerles pagar por todo.

—¡Genial! Ellos son los que llevaron las cosas a este punto, ¡no pueden culparme por esto! —Apretó los dientes con determinación y volvió a tirar a la pequeña tortuga, mandándola a volar contra uno de los que aún no había sido impactado.

Aquellos que aún no habían sido marcados ya estaban vacilando un poco. Pero estaban convencidos de que no había modo de que esas marcas fueran imborrables. En su opinión, definitivamente encontrarían una manera de lidiar con ellas después de volver a la secta. Y si ellos no podían, seguramente alguien de la generación mayor sería capaz de ayudarlos. Por lo tanto, siguieron atacando y persiguiendo a Bai Xiaochun llenos de furia.

Se escuchaban sonidos de golpes y estallidos constantemente, y eventualmente todos terminaron marcados con la pequeña tortuga. Además, todas sus habilidades divinas y técnicas mágicas estaban empezando a debilitarse. La corriente de luz estelar colapsó, seguida por la gran cabeza. Y finalmente el gigante de la Corte del Río del Dao se hizo pedazos.

Ahora lo único que quedaba persiguiendo a Bai Xiaochun era una muchedumbre de cultivadores enfurecidos, todos con marcas de tortugas encima.

—¡Juro por Los Cielos que te mataré Bai Xiaochun!

—¡Maldita sea! ¡¡Si no te mato hoy no me llamaré más Liu!!

El poderoso cuerpo carnal de Bai Xiaochun estaba siendo llevado a sus límites. Tosía sangre y estaba cubierto de heridas, pero de todos modos sus contraataques eran precisos y penetrantes.

Ya fueran sus ataques o las marcas de la pequeña tortuga, había logrado llevar a todos a los límites absolutos de su furia.

Afortunadamente, finalmente llegó el momento en el que el poder de la teletransportación empezó a llenar la zona del legado.

Empezaron a surgir rayos teletransportadores y la muchedumbre se detuvo repentinamente. Si no entraban a esas luces de teletransportación antes del tiempo límite, perderían su oportunidad de salir, y ni siquiera sus sectas podrían hacer algo para salvarlos. En este momento, tenían que abandonar cualquier esperanza de matar a Bai Xiaochun.

Al verse forzados a rendirse, se quedaron viendo a Bai Xiaochun con unas miradas tan llenas de ganas de matar, que parecía que intentaban cortarlo en pedacitos con sus ojos.

Bai Xiaochun dejó salir un gran suspiro de alivio y entró a una de las luces de teletransportación. Al ver hacia atrás por encima del hombro, se llenó de orgullo viendo esas pequeñas marcas de tortuga que brillaban en todos sus oponentes.

—¡Hmph! ¡Ustedes son los que me hicieron enojar! Cuando realmente ataco, ¡me asusto incluso a mí mismo!

La pequeña tortuga también se quedó viendo a ese montón de enemigos, y se veía completamente satisfecha. Incluso parecía estar suspirando. Por lo que se veía, estaba aún más orgulloso de sí mismo que Bai Xiaochun.

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