Capítulo 312 – ¡Nadie a Excepción de Mi Podría Asumir esa Responsabilidad!

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Bai Xiaochun lo entendía. Esa cicatriz lo explicaba todo. La persona que se había encontrado en ese túnel durante la prueba de fuego para maestro de sangre, no había sido Xuemei.

“Mei’er no recuerda nada de lo que ocurrió después de entrar al túnel ese día,” dijo lentamente el Patriarca Ilimitado, con una expresión severa. “Eso incluye todo lo que involucra como te volviste el maestro de sangre. Solo recuerda haberse despertado afuera del Ancestro de Sangre”

“Después de darse cuenta de que no tenía memorias de los eventos del túnel, su corazón se llenó de confusión y pánico. Vino de inmediato a reportarme todo, e incluso yo estaba impactado. Usé todo el poder a mi disposición para investigar el asunto, pero no pude encontrar ninguna explicación. Si conoces a la persona en cuestión, ¡dime quien es!”

Bai Xiaochun abrió su boca para hablar, pero al final, no reveló el nombre de Du Lingfei. Repentinamente se dio cuenta de que, considerando que no sabía quién era ella en realidad, tampoco sabía si su nombre era siquiera Du Lingfei de verdad…

Todo sobre ella era un gran misterio. Conforme entraba en un silencio cada vez más profundo, también se dio cuenta de que todas las pistas que había juntado hasta ahora eran inútiles.

Finalmente, sacudió su cabeza y juntó sus manos formalmente hacia el Patriarca Ilimitado y Xuemei. Luego se volteó y se fue. Xuemei suspiró. Estaba claro que Bai Xiaochun tenía algún tipo de conexión con quienquiera que fuera la que la había reemplazado en el túnel. También podía ver que Bai Xiaochun había caído en una gran tristeza.

El Patriarca Ilimitado simplemente vio a Bai Xiaochun partir y no hizo nada para detenerlo. Bai Xiaochun tenía una posición muy especial, y si había algo de lo que no quisiera hablar, el Patriarca Ilimitado no podía forzarlo a hacerlo.

Bai Xiaochun siguió caminando cierta distancia por el sendero, y luego eligió aleatoriamente una morada espiritual vacía en la cual quedarse. Una vez adentro, observó al cielo iluminado con la luz de la luna y pensó en todo lo que podía recordar sobre Du Lingfei. Luego revisó en su mente todo lo que había descubierto por el Patriarca Ilimitado y su hija. Después de un rato, suspiró.

“Du Lingfei, ¿quién diablos eres…?”

Así transcurrió un mes, tiempo durante el cual las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre absorbían lentamente a las Sectas Corriente Profunda y de Píldoras. La enorme ciudad se había convertido en su nueva base temporal. En cuanto a los cultivadores de las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre, el tiempo que habían pasado luchando juntos había hecho que muchos se hicieran amigos cercanos.

Aunque las dos sectas aún no estaban completamente unidas, había mucha menos fricción que antes. Ocasionalmente, aparecían conflictos, pero en general, las cosas eran bastante tranquilas.

Todos parecían estarse manteniendo bajo control. Después de todo, aún no había terminado la verdadera guerra. A pesar de que no quedaban más oponentes en las Partes Bajas, ¡todos sabían que su verdadero objetivo eran las Partes Medias!

Solo cuando se volvieran una secta de las Partes Medias, ¡podría considerarse que la guerra habría acabado!

Esa meta en común era otra de las cosas que mantenía unidas a las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre. En cuanto a los patriarcas y cultivadores en el Núcleo Dorado, estos sabían mejor que nada que si las dos sectas trabajaban juntas, podrían ser como una poderosa arma. Sin embargo, ¡cualquier falta de unidad podría llevarlos a la destrucción mutua!

Debido a estas realidades, y debido a la presencia de Bai Xiaochun, la alianza de ambas sectas continuó fortaleciéndose.

Después de llegar a un acuerdo con las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre, el Patriarca Alma Carmesí y el resto de la Secta Corriente Profunda dieron lo mejor de sí en unirse a sus esfuerzos. Todos querían ser parte de la futura secta de las Partes Medias, y tener la oportunidad de transmitir sus tradiciones.

Los cultivadores de la Secta Corriente Profunda estaban siendo muy sinceros en su deseo de cooperar. Todos habían sido verdaderamente derrotados, y ahora que una nueva secta estaba siendo fundada por las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre, querían ser parte de ella. También querían ir a las Partes Medias y tener acceso a la gran abundancia de recursos que había allí. Debido a esto, no se atrevían a rehusar las demandas que se les imponían por haber perdido la guerra, y trabajaban duro en todo aspecto que era requerido.

Ocurrió lo mismo con la Secta Corriente de Píldoras. En cuanto a aquellos que habían traicionado a su secta en el pasado, se decidió mostrar clemencia, comprensión y magnanimidad, y se les permitió volver a sus posiciones anteriores.

Esas dos sectas habían sido grandes enemigos en el pasado, pero ahora, en esta nueva secta, ambos no tenían más opción que estar al servicio de las Sectas Corriente Espiritual y de Sangre. Si querían tener alguna voz en los futuros asuntos de la secta, tenían que mantener buenas relaciones con las otras sectas, incluyendo a la Secta Corriente Profunda. Esta era la única manera de asegurarse de que obtuvieran una parte de los recursos que podían conseguir en las Partes Medias.

Bai Xiaochun no les prestó mucha atención a los asuntos de las sectas. Sabía que los patriarcas arreglarían las cosas de la mejor manera posible. Sin mucho más que hacer, entró a meditación aislada. Finalmente, tras enterrar en su corazón el asunto de Du Lingfei, salió reanimado. Justo estaba a punto de ir a encontrar al Gran Gordito Zhang y a sus otros amigos, cuando el patriarca fundador de la Secta Corriente Espiritual le envió un decreto Dhármico, convocándolo al gran salón en medio de la ciudad.

Bai Xiaochun no estaba interesado en asistir a ninguna reunión, pero en realidad no tenía opción. Se fue suspirando en dirección al gran salón. En el camino, todo discípulo que lo veía juntaba sus manos y se inclinaba, con expresiones de asombro y respeto en sus rostros. De inmediato, el corazón de Bai Xiaochun finalmente se llenó de encanto.

Conforme avanzaba, respondía a los saludos.

“¡Vuestro duro trabajo se aprecia, Sobrinos y Sobrinas de la Secta!”

“¡Mantengan el buen trabajo! ¡Bien hecho!”

“¡Todos tenéis mi apoyo!”

Lentamente su mal humor se desvaneció. Eventualmente, llegó al gran salón, y los discípulos que montaban guardia afuera juntaron sus manos y dijeron, “¡Saludos Joven patriarca!”

El corazón de Bai Xiaochun se elevó hasta los Cielos.

Asumiendo la postura de alguien de la generación mayor, juntó sus manos en su espalda y continuó, “Sigan trabajando igual de duro, uno de estos días, ¡ustedes también podrían volverse jóvenes patriarcas!”

Dicho esto, sonrió y entró caminando al gran salón.

Apenas entró, tuvo que inhalar profundamente. La presión dentro de esta sala era tan inmensa que el aire estaba distorsionándose. ¡Allí adelante de él había un grupo entero de patriarcas!

A excepción del Patriarca Madera de Hierro, los otros cuatro patriarcas de la Secta Corriente Espiritual estaban presentes. Era lo mismo con la Secta Corriente de Sangre. A excepción del patriarca del Clan Song, estaban los otros seis patriarcas.

Estaban presentes cuatro patriarcas representando a la Secta Corriente Profunda, incluyendo a Alma Carmesí. Por último, había tres patriarcas de la Secta Corriente de Píldoras. En total, aquí reunidos había diecisiete Maestros Daoístas en el Alma Naciente, cuyas fluctuaciones del alma llenaban completamente la enorme sala.

En el momento en el que entró Bai Xiaochun, los ojos de los diecisiete individuos se centraron sobre él. Se podían ver diferentes expresiones en sus miradas. Los patriarcas de las Sectas Corriente Espiritual y la Secta Corriente de Sangre estaban tranquilos. Los patriarcas de la Secta Corriente Profunda tenían emociones conflictivas, especialmente el Patriarca Alma Carmesí, cuyo corazón temblaba con cierta sensación de impotencia.

En cuanto a los tres patriarcas en el Alma Naciente de la Secta Corriente de Píldoras, sus ojos resplandecían extrañamente con interés.

Todo tenía sentido por supuesto. ¡La situación entera del mundo de cultivo de las Partes Bajas orientales había cambiado debido a la presencia de Bai Xiaochun!

El ver a tantos expertos en el Alma Naciente observándolo fijamente hizo que Bai Xiaochun temblara. Repentinamente, se llenó de temor, de miedo de que los patriarcas podrían haber decidido deshacerse de él ahora que ya no era útil, o que querían hacerlo responsable por sus errores pasados. Su rostro se tornó totalmente pálido y se le abrieron los ojos ampliamente. Al ver a su alrededor con nervios, se quedó convencido de que esto era lo que ocurría.

“Ehm, buenos días patriarcas…” dijo con cautela. A excepción de los patriarcas de la Secta Corriente Espiritual, todos los demás expertos en el Alma Naciente abrieron la boca de asombro. Sin embargo, ninguno dijo nada. En cambio, sus miradas se hacían cada vez más profundas conforme lo veían fijamente, haciendo que fuera imposible saber que estaban pensando.

El patriarca fundador de la Secta Corriente Espiritual observó a Bai Xiaochun y dijo, “Bai Xiaochun, hay algo que tienes que–”

La mirada en el rostro de los patriarcas hacía que el corazón de Bai Xiaochun temblara intensamente. Apenas el patriarca fundador empezó a hablar, se quedó convencido de que iba a decir algo malo. Definitivamente sería algún tipo de misión o asignación peligrosa. El rostro de Bai Xiaochun cambió, y su corazón empezó a palpitar fuertemente.

Repentinamente se dio cuenta de que no podía permitirle al patriarca fundador terminar esa frase. Si lo hacía, sería muy difícil para él rehusarse a su petición. Antes de que lograra terminar de hablar, Bai Xiaochun se agarró el pecho con fuerza y gritó, luego tosió una gran cantidad de sangre. Se tambaleó hacia atrás con el rostro tornándose totalmente pálido, y entonces dijo tratando de tomar aliento, “Patriarcas, fui herido seriamente en el combate, ¡lo cual abrió heridas pasadas ya sanadas! Tengo que entrar en meditación aislada para recuperarme. De acuerdo, no los molestaré más. ¡Adiós!”

Dicho esto, se apresuró hacia la puerta.

Pero antes de que pudiera tomar más de unos pocos pasos, el patriarca fundador lo observó fijamente y dijo, “¡Alto ahí!”

A Bai Xiaochun no le quedó de otra que detenerse, viéndose como si estuviera a punto de llorar. Tosió otra bocanada de sangre, y volteó de manera lamentable hacia el patriarca fundador.

“Patriarca, de verdad estoy herido. Es serio. Bastante serio. Además, me he vuelto muy famoso recientemente. Si salgo por mi cuenta, un montón de personas estarán tras mi cabeza. ¿Por qué no le das esa misión a otra persona? Realmente no puedo ir a pelear en este momento…”

Repentinamente el patriarca fundador se veía como si le hubiera dado un dolor de cabeza, y no estaba seguro si debía reír o llorar. Los demás patriarcas de la Secta Corriente Espiritual sonreían con ironía. Ya habían oído sobre la personalidad de Bai Xiaochun, pero esta era la primera vez que la veían en persona, y quedaron sin palabras.

Los patriarcas de la Secta Corriente de Sangre estaban aún más impactados. El Patriarca Ilimitado casi no podía creer lo que veía, y el archi-patriarca estaba sorprendido. No era siquiera necesario mencionar a la Secta Corriente Profunda o la Secta Corriente de Píldoras. Los ojos del Patriarca Alma Carmesí estaban abiertos como platillos, y su expresión era de total incredulidad, como si acabara de ver a un fantasma. Casi no podía creer que el Bai Xiaochun que había visto en el campo de batalla, fuera la misma persona que estaba de pie frente a él.

Incluso empezó a preguntarse si estaba alucinando, o si Bai Xiaochun había sido reemplazado de algún modo.

Los tres patriarcas de la Secta Corriente de Píldoras quedaron completamente atónitos. Las palabras que acababa de pronunciar Bai Xiaochun aun resonaban en sus mentes, y les costaba mucho conciliar a esta persona, con aquella que había traído cambios tan descomunales a las Partes Bajas orientales.

“¡No queremos que vayas a ninguna misión!” dijo el patriarca fundador sacudiendo su cabeza.

Bai Xiaochun se quedó parpadeando, y luego preguntó que se lo confirmaran un par de veces.

“Ya te lo dije, no quiero que vayas a ninguna misión. Tal y como sugeriste antes de que todo esto comenzara, estamos discutiendo la fundación de una nueva secta. Necesitamos un nombre para ella, y solo nos preguntábamos si tenías alguna sugerencia.”

“¿Eh?” Dijo Bai Xiaochun. Aún estaba nervioso y empezó a hablar sin parar: “Con qué un nombre para la secta ¿eh? Hm. ¿Qué tal la Secta Imperecedera? ¿O la Secta de Vivir por Siempre? No, no, olvídenlo esos no funcionarán. Estamos yendo a las Partes Medias del río ¿no? Necesitamos algo que incluya la palabra ‘río’. ¿Qué tal la Secta Desafiadora del Río? ¡O podríamos ir con la Secta del Río Tortuga! ¡Sí, ese está genial! ¡Secta del Río Tortuga! Este sí que tiene un significado profundo. Esperen. Déjenme pensar un poco más. Qué tal, Los Bastardos de–”

“Nos quedamos con la Secta Desafiadora del Río,” interrumpió el patriarca fundador, preocupado por lo que Bai Xiaochun podría decir después, y de que podría terminar diciendo nombres de sectas aún más espantosos. “Hay que discutir otro asunto. Durante la ceremonia, tenemos que nombrar oficialmente al joven patriarca de la secta. Además del nombre de la secta, ¡también queríamos preguntarte tu opinión con respecto a quién deberíamos escoger!”

“¿Nombrar oficialmente al joven patriarca?” A Bai Xiaochun se le abrieron los ojos de par en par, y su corazón se alivió, al darse cuenta de que en realidad no lo habían llamado para mandarlo en alguna misión peligrosa. Dejando salir un suspiro de alivio, su expresión se transformó, de nerviosismo, a absoluta solemnidad. La sangre desapareció de sus labios, y la palidez de su rostro se convirtió en dignidad. Repentinamente, se veía como una imponente montaña, alto, firme y heroico.

Con las venas de acero pulsando y los ojos destellando como un relámpago, dijo, “¡Nadie a excepción de mi podría asumir esa responsabilidad!”

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